Boletín por un socialismo participativo y democrático

SPD-477

 No. 477(37 año14). La Habana, 17-sep-2022

Art. 54 de la Constitución: El Estado reconoce, respeta y garantiza las personas la libertad de pensamiento, conciencia y expresión.

Artículos, notas, reseñas, publicaciones de interés.

Los autores son los responsables de sus escritos.

Reenvíe este boletín a todos los que estime conveniente.

Se autoriza la reproducción total o parcial en cualquier soporte.

Consejo de Redacción. Pedro Campos, Andrés Dovale y Germán González CE pedrocampos313@yahoo.es ; adovbor@gmail.com ; germang1944@yahoo.es

 Se agradece críticas, comentarios, sugerencias y opiniones sobre forma/contenido

El boletín SPD se puede encontrar en  SPDcubano.blogpost.com

El boletín SDP incluye trabajos de otros autores que sostengan posiciones democráticas

ÍNDICE

Desde las redes sociales

Publicaciones en las redes sociales que compartimos con nuestros lectores, en particular con aquellos imposibilitados de acceder a Internet o con acceso limitado, léase cubanos de adentro.

Lo dijo…

Citas tomadas de escritos o discursos programáticos de nuestros próceres, es decir, no frases al azar o fuera de contexto. Reproducidas para que los cubanos conozcan cómo concebían la

República los que la forjaron…

Cuba tiene un Estado fallido

Un Estado fallido es aquel que no puede garantizar su propio funcionamiento o los servicios básicos a la población

Por Marlene Azor Hernández, Ciudad de México

El lento asesinato de José Daniel Ferrer

El activista se encuentra detenido desde el 11 de julio del pasado año por intentar acceder al lugar donde se desarrollaban las protestas en su provincia

Por Camila Acosta, La Habana

Una Cuba libre no debe pagar deudas ‘repugnantes’

El castrismo es una maquinaria de destrucción y empobrecimiento. Cualquier financiamiento que le ha sido otorgado ha contribuido a dilatar su existencia y azote.

Por Rafaela Cruz, La Habana

A corto y mediano plazo, ¿qué esperar en Cuba?

Por Domingo Amuchástegui, Miami

La cuestión racial, en las penumbras de la sociedad cubana

Por Laura Rivalta, La Habana

DESDE LAS REDES SOCIALES

Pedro Campos Santos

Ø  De las actuales guerras en Afganistán Etiopía y Yemen hay muy poca información en la gran prensa. También hay conflictos en Birmania y en China.

Ø  Hace 2 años

o    Hace dos años escribí esto en medio de la dichosa pandemia. Fue lo que hice. Nunca me dio el COVID y lo tuve en la casa

¿Y la gente tendrá que aguantar dos años más en cuarentena, sin salir, con bozal, enfermándose de los nervios, de problemas cardiovasculares, bucales y faciales? Lo que hay que hacer es fortalecer el sistema inmunológico, respirar aire puro, salir a ver la familia, divertirse, ir a buscarse los frijoles, caminar y vivir.

Ø  Hay indicios de negociaciones entre los gobiernos de EEUU y CUBA para mejorar las relaciones

Ø  PELIGRO: ofensiva ucraniana apoyada con armamento de EEUU y EUROPA aviva en Moscú eventual uso de armas nucleares

Ø  10 precisiones sobre políticas de EEUU y la actitud de la oposición.
1-creo que todos los foristas están por la libertad, la democracia y la independencia de Cuba.
2-las diferencias respecto a las políticas de los gobiernos de EEUU no deben distanciarnos, ni dejar de concentrarnos en lo fundamental, la lucha por Cuba.
3-no es constructivo usar lenguaje que descalifique o trate de descalificar a otros participantes. Nos divide.
4-la política de Obama, concebida desde el acercamiento y el diálogo demostró que no funciona, simplemente porque el castrismo la rechaza.
5- no hay pecado anexionistas en contar con la ayuda de EEUU para lograr propósitos democráticos en Cuba.
6-ninguno de los participantes desea una guerra en Cuba. Quien impone la violencia es el castrismo, quien mata, golpea, reprime, abusa y encarcela en Cuba es el castrismo y su violencia engendra violencia desgraciadamente.
7-las políticas de presiones no funcionaron porque el castrismo siempre encontró escapes en la antigua URSS, Venezuela, otros prestamistas de la región, China y Europa, junto a capitales oportunistas que se han prestado para la explotación conjunta con el castrismo del trabajo esclavo de los cubanos. Además nunca se aplicaron íntegramente.
8-las presiones son dirigidas contra el castrismo y sus empresas y negocios y a afectar lo menos posible a los cubanos.
9-es lícito presionar internacionalmente por todas las vías posibles a gobiernos totalitarios neo o fascistas que impiden las libertades y el desarrollo de sus pueblos, simplemente porque como el castrismo, se convierten en problemas internacionales que desestabilizan regiones enteras con la exportación de su violencia e influencias populistas y con los desastres migratorios que ocasionan a sus vecinos.
10- la libertad de Cuba es en primer lugar obra y responsabilidad de los cubanos de dentro y fuera, ambas Cubas han sufrido y sufren el castrismo, sin menoscabo para todos los que han luchado por Cuba. Pero es iluso pensar que una tiranía como esa pueda ser derrotada sin ayudas y presiones externas.

Ø  El concepto tradicional de inflación como aumento relativo de precios al consumidor no se ajusta a las condiciones de Cuba pues prácticamente es imposible medirla donde juegan tres monedas con 5 o 6 mercados diferentes. (Libreta, y liberados en CÚP, otro en MLC, otro para las empresas estatales, otro para el dólar que circula y otro más para los privados). Yo preferiría referirme a esa situación como mercado de precios incontrolables, algo peor que la inflación más alta a nivel mundial.

Ø  EL NIÑO Y LA VERDAD.
CAMBIO

Ø  En Miami hay un gran cartel donde una vaca le pide a la gente que coman más pollo. Esto tendrá que ver con la lucha por el medio ambiente?

Ø  Hace 3 años

o    Breve análisis situación actual Cuba y qué podemos hacer en el exilio para ayudar a la causa de la libertad y la democracia en nuestro país.
Canel reconoce la crisis energética+ Sueltan a presos de UNPACU que no pueden condenar+Bruno quiere amistad con los traidolares=Castrismo en su peor momento. Es hora de apretar por todas partes. Qué podemos hacer los emigrados: 1-en vez de mandar dólares que el castrismo se coge, mandar lo que necesitan los familiares como ropa, zapatos, comida. 2-no gastar dinero, y pedirlo a los familiares, en tiendas, restaurantes ni hoteles del estado. Comprar a particulares. 3-enviar a los familiares el dinero imprescindible y evitar que pase por vías controladas por el castrismo. 4-usar las vías de comunicación más baratas. 5-apoyar, divulgar y enviar a los gobiernos de Europa y América y los organismos internacionales y ONG todas las denuncias de violaciones de DDHH en Cuba y dar a conocer las arbitrariedades de todo tipo de castrismo, 6-apoyar por todas las vías posibles a la oposición y la disidencia 7-no comprar productos ni servicios de compañías internacionales que apoyan económicamente al castrismo con inversiones en Cuba.

Ø  Hace un año

o    El fachocastrismo no tiene engañada a la socialdemocracia. Esta participa del engaño y apoya al régimen con su doble discurso sobre derechos humanos

Ø  Recomiendo que vean la intervención del Senador Marco Rubio sobre el verdadero bloqueo a Cuba. Feibu solo me deja compartirlo con 5 amigos.

Ø  Cuando la presión interna amenaza con reventar al castrismo, este abre la válvula de escape y siempre ha encontrado alivio en EEUU. Cosas veredas Sancho

Lo dijo…

Ignacio Agramonte y Loynaz, “El Mayor”, opinando sobre el Decreto 370en su discurso durante la sabatina celebrada en la Universidad de La Habana el 22 de febrero de 1862, a 158 años de la promulgación por el partido&gobierno de Cubade ese engendro totalitario:

“La prensa con razón es considerada como la representación material del progreso. La libertad de la prensa es un medio de obtener la libertad civil y política, porque instruyendo a las masas, rasgando el denso velo de la ignorancia, hace conocer sus derechos a los pueblos y pueden éstos exigirlos.

No carece de inconvenientes la prensa completamente libre, pero ni contrapesan sus ventajas, ni son de tanta importancia como se ha tratado de hacer creer. “Se puede abusar de la prensa”, dice un autor inglés, por la publicidad de principios falsos y corrompidos; pero es más fácil, añade él mismo, remediar este inconveniente combatiéndolo con buenas razones que empleando las persecuciones, las multas, la prisión y otros castigos de este género.”

“Ignacio Agramonte, su pensamiento político y social” con Introducción y selección de Juan J. Pastrana, publicado por la Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1987, texto comprendido entre las páginas 53 y 61.

Cuba tiene un Estado fallido

Un Estado fallido es aquel que no puede garantizar su propio funcionamiento o los servicios básicos a la población

Por Marlene Azor Hernández, Ciudad de México

CIUDAD DE MÉXICO. – La propaganda oficial cubana y el desconocimiento histórico sobre el país hacen a varios analistas extranjeros negar que Cuba sea un Estado fallido.

Como siempre ocurre, sin diagnóstico certero sobre la realidad cubana desde 1959, las propuestas de estos autores suelen ser disparatadas para todos los que hemos sido violentados por la dictadura totalitaria cubana o por los regímenes venezolano y nicaragüense. La guerra de estas tres dictaduras contra la verdad y los hechos, la desinformación sistemática de sus medios y el ocultamiento de toda la información relevante para evaluar las gestiones de gobierno “convencen” a ciertos analistas de que hay que “pasarle la mano” a las dictaduras e incluirlas en los foros internacionales. Algo absurdo y contrario a la función que deberían tener los organismos internacionales y los demócratas de todo el mundo, es decir, el respeto a los derechos humanos y a las normas internacionales que los rigen.

Tendrían los demócratas del mundo que denunciar, investigar y presionar a estas dictaduras con medidas diplomáticas, políticas y económicas por sus resultados nefastos. El que quiera una solución para los tres países, primero tiene que escuchar la opinión de sus víctimas; esto sería al menos la primera postura decente. Las víctimas, resultado de la violencia de Estado de las tres dictaduras, nos contamos por millones.

La segunda postura decente sería el boicot mundial a la dictadura totalitaria cubana, única forma actual de obligar a La Habana a sentarse en una mesa de negociación, con supervisión internacional y con la presencia de toda la sociedad civil independiente de la Isla, que tiene sólidas propuestas de bienestar en todos los renglones de la sociedad. 

Es la dictadura cubana la fuente del modelo represivo y corrupto expandido a Venezuela y Nicaragua. Le pido a los investigadores e interesados en la mediación que revisen todos los intentos de negociación entre los gobiernos de EE. UU. y el Gobierno cubano en las últimas seis décadas, y vean cómo en cada ocasión es la dictadura cubana la que interrumpe los contactos y las negociaciones.

La tercera postura decente sería dejar de culpar a EE. UU. por la incompetencia, desidia e irresponsabilidad de la dictadura cubana en el descalabro nacional. El régimen se precia de tener relaciones comerciales con 155 países y colaboración internacional con 157 países. Presentar el embargo estadounidense como la causa del desastre nacional es hacerle el juego a la dictadura y traicionar a la ciudadanía dentro y fuera de la Isla. 

¿Qué es un Estado fallido?

Un Estado fallido es aquel que no puede garantizar su propio funcionamiento o los servicios básicos a la población.

A partir de esta breve definición, podemos concluir que tener las fronteras aseguradas no ofrece necesariamente bienestar a la ciudadanía. Tener policía y tropas especiales para reprimir a la población de lo que nos habla es de la naturaleza terrorista del Estado contra los ciudadanos. No tener una guerra civil abierta y expresa no nos habla de seguridad nacional, sino, otra vez, de los resultados del terrorismo de Estado. 

Tener una crisis institucional (las instituciones estatales no funcionan para generar bienestar ni convivencia social) y humanitaria y una emigración masiva son rasgos definitorios de un Estado fallido. Todos estos rasgos son evidentes en la realidad de Cuba hoy. La “paz social” en Cuba no existe, queda destruida diariamente por el terrorismo de Estado.  

Ese es uno de los efectos más dañinos para la nación cubana: el secuestro de los medios de difusión, de la opinión pública, de la educación, de la cultura, de la administración pública, de la economía y del sistema jurídico por el Partido Comunista. Un sistema político y económico que resulta inasible y prohibido para los ciudadanos, contrario a cambiar sus históricas políticas fallidas es un Estado fallido. 

Pero si no fuera suficiente la valiosa información de los medios de comunicación independientes del PCC, todos los indicadores económicos, sociales, culturales, jurídicos y políticos publicados u ocultados por la dictadura cubana dejan ver por ausencia, por falsedad o por reconocimiento oficial, la gravedad de la crisis estructural cubana desde la eliminación de los cuantiosos subsidios soviéticos hace 30 años y el fracaso de todas las medidas y leyes que promueve el Gobierno desde los años 90.

Varios datos escalofriantes sobre la realidad nacional apuntan al concepto de Estado fallido:

-El número de muertes por COVID-19 en Cuba pudo alcanzar la cifra de 62 000, según calculos del semanario inglés The Economist.

-Los salarios cubanos están entre los más bajos del mundo, aun con pequeños vaivenes.

-El decrecimiento en todos los renglones productivos del país con énfasis en la producción de alimentos, según las cifras oficiales de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información. Esto se debe a la política fallida económica de la dictadura y a su control asfixiante sobre la economía. Aunque estamos en una hambruna latente desde los años 90 del siglo pasado, la dictadura no libera la propiedad, la producción ni el comercio nacional y no genera el marco jurídico para esa libertad económica.

-La inversión extranjera se produce por alianzas políticas y aceptación de los extranjeros a contratar mano de obra cubana sin derechos. No existe marco jurídico protector de los inversores y se corrompe el país con el tráfico de influencias y la violación de los derechos laborales.

-La desidia y negligencia para dotar al país de energía eléctrica, problema que se arrastra desde los años 90. Aun así, la dictadura privilegia la construcción de hoteles de lujo, permitiendo que el presupuesto nacional en su mayor proporción se dedique a esto. No importa que mientras tanto se agrave la escasez de alimentos, agua potable, medicinas, insumos médicos, medios de transporte y viviendas, ni que toda la infraestructura hospitalaria siga desvencijada.

-Si revisamos toda la legislación creada por la dictadura cubana desde 2019, encontraremos que incluso las leyes castristas son irrespetadas por el régimen para dejar libre las manos al Gobierno y mantener sus prohibiciones económicas, civiles y políticas, y al mismo tiempo, facilitar la represión arbitraria del Estado. Las leyes en Cuba se aplican de manera arbitraria y discrecional desde hace seis décadas. 

Cuando un país está en crisis estructural significa que no funcionan las instituciones para proveer a los ciudadanos de los servicios básicos, ni tampoco para garantizar la paz social y el desarrollo por medios pacíficos. Entonces se dice que estamos en presencia de un Estado fallido.

El lento asesinato de José Daniel Ferrer

El activista se encuentra detenido desde el 11 de julio del pasado año por intentar acceder al lugar donde se desarrollaban las protestas en su provincia

Por Camila Acosta, La Habana

LA HABANA, Cuba. — Semidesnudo, muy delgado, lleno de picadas de mosquitos, con fuertes dolores en un brazo debido a una bursitis, con sangrado bucal y problemas gástricos intensificados, y pese a esto, sin acceso a atención médica o los medicamentos necesarios. Ese fue el estado en el que encontró a José Daniel Ferrer García, líder de la UNPACU, su esposa, Nelva I. Ortega, el pasado 5 de septiembre luego de una visita de apenas 15 minutos en la prisión de Mar Verde, en Santiago de Cuba.

El encuentro se produjo tras permanecer 55 días en aislamiento y ante las peticiones de fe de vida por parte de su familia. El activista se encuentra detenido desde el 11 de julio del pasado año por intentar acceder al lugar donde se desarrollaban las protestas en su provincia, un mes más tarde, le fue revocada una condena de cuatro años de prisión que cumplía desde 2020 en reclusión domiciliaria. Este constituye su tercer encarcelamiento por motivos políticos; como las veces anteriores, se niega a arrodillarse ante la dictadura.

“(…) solo se alimenta de la jaba que podemos prepararle y le están permitiendo cada 45 días. Sin ver a absolutamente nadie, ningún recluso se puede acercar a él, sin poder tener lápiz y papel ni para solicitar asistencia religiosa. Luego de aproximadamente seis meses sin sacarlo al sol, dijo a Nelva que hace cerca de tres semanas lo están sacando así mismo en calzoncillo, un rato en la mañana”, explicó la hermana del activista, Ana Belkis Ferrer García.

Antes de retirarse, su esposa fue amenazada por el oficial de la Seguridad del Estado conocido como Julio Fonseca con extenderle la condena a prisión a Ferrer a más de veinte años en caso de que no aceptara el destierro o no cambiara su actitud desafiante; en su caso, podría visitarlo más seguido si dejaba de denunciar su situación. Desde entonces, la familia no ha vuelto a tener noticias de él.

La anterior visita fue el 12 de julio, luego de más de 35 día incomunicado. Y es que esta se ha convertido en una forma de tortura recurrente tanto para él como para su familia. En esa ocasión, la visita fue de apenas un minuto.

“Me confirmó que sus padecimientos de salud se han agravado, que constantemente padecía de fuertes dolores de cabeza, sonidos ensordecedores, calambres y parálisis momentáneas, pérdida de la visión, lesiones en las piernas producto de hongos, picaduras de mosquitos y sangramiento en las encías. No le dan la visita bajo la justificación de que viola el reglamento al negarse a ponerse el uniforme de preso común, por eso lo mantienen en ropa interior. Él no debe acceder, en eso y en todo lo apoyo, él ni siquiera debería estar preso, pues no ha cometido ningún delito, es el régimen el que viola, tortura y asesina a las personas de manera inmediata o lenta, como le están haciendo a mi esposo. Desde hace más de un año lo mantienen en una celda preparada específicamente para torturarlo, lo están enterrando en vida, lo están matando lentamente”, declaró su esposa a CubaNet.

Cómo quebrantar la voluntad

En 2003, José Daniel Ferrer fue arrestado durante la Primavera Negra de Cuba. Por entonces dirigía el Movimiento Cristiano Liberación y la Campaña a favor del Proyecto Varela en las provincias orientales. Fue condenado a 25 años de prisión, luego de que se le conmutara la pena de muerte. Durante el juicio aseveró: “Estoy listo para morir lo que no sé si ustedes están preparados para fusilarme”, recuerda su hermana. Estaría ocho años preso por negarse al destierro. Fue declarado prisionero de conciencia por Amnistía Internacional.

Los diez años siguientes al excarcelamiento no cesaría en su activismo opositor: fundó la UNPACU, y preside el Partido del Pueblo y el Consejo para la Transición Democrática de Cuba. Entre octubre de 2019 y abril de 2020 permaneció detenido e incomunicado. Fue liberado gracias a una Resolución del Parlamento Europeo, no sin antes ser condenado a cuatro años y medio de prisión domiciliaria. Al ser liberado, su deterioro físico evidenció las precarias condiciones en las que estuvo: perdió unos 25 kilogramos. Su testimonio a CubaNet refleja igualmente las torturas que padeció:

“Fui arrastrado por el piso irregular en varias ocasiones, me encadenaban pies y manos a menudo, me llegaron a arrastrar y dejar al sol sobre hormigas bravas en varias ocasiones…, es decir, todo cuanto se les ocurría hacer además del encierro en solitario, sin poder escribir, sin poder leer durante cinco meses. (…) Quienes me han visto ahora dicen que parece que vengo de Auschwitz o de Sachsenhausen, o de cualquier campo de concentración nazi.

“En aislamiento total, no tenía con quién hablar. La parte más cruda es estar sobre una cama de cemento, de hormigón, es más bien un banco, una especie de asiento con un metro noventa de largo. Allí, sentado sobre eso, muy delgado —huesos por donde quiera, a flor de piel— las 24 horas del día. Durante cinco meses me daban, en horas de la noche, un colchón sucio, apestoso, contaminado de todo tipo de ácaros, con pésima higiene, y me lo quitaban en la mañana. En calzoncillos al principio, luego me permitieron la camiseta y entonces me pasaba todo el tiempo en camiseta y calzoncillos hasta que me ponían el uniforme, a la fuerza, los guardias.

“Y en ese encierro en solitario —donde no puedes escribir, no puedes leer, donde no puedes hacer nada— el tiempo se te hace tan largo que un minuto parece una hora, una hora parece un día, un día parece una semana y la semana te parecen meses. El sexto y último mes fue que me permitieron tener sábanas permanentemente, y con eso ya podía cubrirme un poco más los días de frío. Esos días de frío, en una situación de crítica alimentación, muy mal nutrido, con mucha pérdida de peso, un frío terrible, tener que estar caminando, sin apenas tener energías, en un tramo de dos metros y tanto, cuatro pasos para allá, cuatro pasos para atrás, combatiendo las bajas temperaturas de la madrugada. (…) Es decir, una serie de detalles y cosas que, de manera individual, podrían ser insignificantes pero, cuando lo sumas todo, queda un plan para hacerte la vida difícil, imposible, y obligarte a rendirte, intentando quebrar tu voluntad”.

Lento asesinato

El 8 de septiembre último, la ONG Human Rights Watch volvió a exigir la liberación del preso político José Daniel Ferrer, quien permanece encarcelado con un delicado estado de salud. A lo largo de catorce meses, varios europarlamentarios, organizaciones y gobiernos como el de Estados Unidos se han unido a este reclamo de libertad, no solo de Ferrer, sino de los más de 1 000 presos políticos que registra actualmente en la Isla Prisoners Defenders (PD). Sin embargo, nada de esto parece frenar la onda expansiva de la represión en Cuba, menos las torturas en las prisiones.

Un informe presentado por PD a fines del mes de marzo del año en curso ante el Comité Contra la Tortura de las Naciones Unidas reveló que existen al menos 101 prisioneros políticos en Cuba que han sido sometidos a torturas, tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes. La víctima de mayor intensidad de los quince patrones de tortura identificados por la organización es el propio Ferrer, de 52 años de edad, quien estaba recibiendo ataques sónicos constantes, un envenenamiento químico desconocido, y permanecía aislado en una celda de castigo.

Según el informe, desde su detención, el activista ha sido sometido además a torturas como la exposición a altas temperaturas y desorientación en celdas sin ventanas ni ventilación, iluminadas 24 horas por una potente luz artificial que, además de provocarle afectaciones en su visión, le dificulta conciliar el sueño. Recibe alimentos en estado de descomposición y es obligado a vestir en ropa interior. Se le ha negado atención médica y comunicación con sus familiares y defensa.

Por tales motivos, PD alertaba que Ferrer está siendo asesinado paulatina y lentamente, “su vida e integridad física, psicológica y cognitiva corren grave peligro” y “su degradación física y psicomotriz es paulatina debido a esta tortura constante destinada a asesinarle lentamente”.

Se mantiene firme

La entereza de Ferrer rememora la estirpe de los “plantados”, aquellos presos políticos de entre los años 60 y 80 del pasado siglo que fueron condenados hasta a treinta años de prisión, bajo las torturas más inhumanas y en la mayoría de los casos pasando varios años sin poder ver a su familia, y aún así, tras rejas y bajo amenazas de muerte y golpizas, se rebelaban contra el poder de los hermanos Castro negándose a vestir los uniformes de presos comunes y a aceptar los planes de reeducación y trabajos forzados.

Ferrer es heredero, además, de la estirpe de los masones cubanos, esos que conspiraron por la independencia de Cuba y contra la dictadura de Batista y luego la de Fidel Castro.

Su esposa lo viene acompañando desde hace más de cinco años y aunque —probablemente— su hijo más pequeño, de apenas tres años, permanezca varios años más sin crecer junto a su padre, Nelva lo apoya, denuncia, intenta burlar los bloqueos de Internet, trata de comprar los medicamentos o alimentos que le lleva cada 45 días, pese a que en ocasiones no se los permitan entrar, insiste en saber de él y hasta se planta frente a la prisión. Su amor es fuerte y pesa más que las amenazas.

En abril de 2019, la Seguridad del Estado le propuso a Nelva la liberación de Ferrer a cambio de su colaboración, es decir, de convertirse en delatora. Ella no accedió. Al día siguiente, su esposo era liberado gracias a la presión internacional.

Por su parte, Ferrer, al ser excarcelado en 2019, luego de seis meses en pésimas condiciones y sometido igualmente a tratos inhumanos y degradantes, afirmó a CubaNet que, pese a la debilidad física, “en cuanto a lo espiritual, a lo moral, vengo con más energías y con más deseos que nunca de potenciar la lucha al máximo hasta alcanzar la libertad y el fin de la tiranía”. Ese mismo mensaje se refuerza en cada visita familiar.

Una Cuba libre no debe pagar deudas ‘repugnantes’

El castrismo es una maquinaria de destrucción y empobrecimiento. Cualquier financiamiento que le ha sido otorgado ha contribuido a dilatar su existencia y azote.

Por Rafaela Cruz, La Habana

En 2011, China perdonó a Cuba 6.000 millones de dólares en deuda; en 2013, México la eximió de pagar 487 millones; en 2014, Rusia hizo lo mismo con 35.000 millones y, en 2015, el Club de París condonó 8.500 millones de un total de 11.100 millones que adeudaba la Isla.

Aun después de tanta clemencia, en 2017, último reporte oficial de deuda externa, el Gobierno cubano reconocía seguir debiendo a entidades extranjeras 17.800 millones de dólares, monto que, con toda certeza, ha aumentado en los últimos años, en parte por nuevos préstamos, en parte por acumulación de intereses y principales impagados.

Hasta aquí hemos hablado de «deuda de Cuba» porque así se trata habitualmente el tema, quizás con demasiada ligereza pues ¿es Cuba —término abstracto que engloba a su población— quien debe ese dinero o es el Gobierno?

En un país donde, mediante mecanismos más o menos efectivos y aceptados por mayoría cualificada, el pueblo elije a sus representantes, no cabría diferenciar, de cara a compromisos financieros, entre nación y Gobierno, pero ¿qué pasa cuando los «representantes» se autoimponen y actúan sin el consentimiento ciudadano?

Casualmente, en este tópico Cuba hizo su primera y única aportación a la jerga técnico-económica mundial. Allá por 1898, cuando el Gobierno interventor norteamericano se hizo con el control de la Isla heredó, además, la deuda externa creada por las autoridades españolas.

El pueblo cubano, extraoficialmente representado por Horatio Rubens y Gonzalo de Quesada, exigió a los yankees no asumir tales obligaciones financieras, alegando que habían sido contraídas sin consentimiento ciudadano. Popularmente se le llamó a aquel compromiso «deuda repugnante», término que la academia económica internacional aceptó y usó.

Lamentablemente, el sonoro término «repugnante» made in Cuba está en desuso; ahora se admite más el finolis «deuda odiosa» para designar aquellos compromisos teóricamente nacionales que son creados por dictadores y sátrapas con la mucha complicidad y alguna ingenuidad de instituciones y empresarios foráneos.

Pero la cuestión no termina en la adjetivación de la deuda. Con el objetivo de que quien financie dictaduras sepa que no podrá cobrar cuando estas caigan, y así dificultarle el acceso a crédito a tan deleznables gobiernos, el Nobel de Economía Michael Kremer —probablemente el mayor teórico de este campo— propuso la creación de un organismo internacional que dictaminase cuáles gobiernos eran «repugnantes», para que las deudas contraídas se cancelasen automáticamente cuando cambiase el régimen. Tal organismo no se ha concretado, pero es una idea que la oposición cubana debe valorar cuidadosamente.

Es importante también saber que, para que una deuda sea considerada repugnante, no basta con que la contraiga un tirano, pues hasta estos pueden hacer inversiones socialmente fructíferas. Debe, por tanto, demostrarse que fue utilizada contra los intereses ciudadanos.

Entonces, para que la deuda externa nacional, total o parcial, pueda ser declarada repugnante, no bastaría probar ante una corte internacional que el castrismo es tiránico; es necesario, adicionalmente, demostrar que la deuda se usó en perjuicio de los cubanos.

Aunque ya eso conllevaría una fundamentación jurídica que excede la competencia de este artículo, los tiros podrían ir por demostrar que el castrismo es una maquinaria de destrucción y empobrecimiento —algo no tan difícil de probar—. Así, podría alegarse que cualquier financiamiento otorgado al castrismo contribuyó a dilatar su existencia y azote, lo que debe considerarse perjudicial para los ciudadanos.

En todo caso, las deudas repugnantes no siempre desaparecen. Tan atrás como en 1917, el jurista ruso Aleksandr Naumovich estableció que «si un poder despótico incurre en deuda no por las necesidades o los intereses del Estado, sino para otorgar mayor fuerza a su régimen despótico, para reprimir a la población que se le enfrenta, etc., esta deuda es odiosa para la población de todo el Estado. Esta deuda no es una obligación para la nación; es una deuda del régimen, una deuda personal del poder que la ha tomado».

La deuda, entonces, de mantenerse tras un cambio de régimen en Cuba, podría muy bien recaer sobre quienes representaron y se beneficiaron directamente de la dictadura; con lo que los extranjeros que están enriqueciéndose en la tranquila Isla comunista de barata y dócil mano de obra, mientras comparten yates y juegos de golf con los jeques del Partido Comunista, mañana tendrán que exigirle a esos mismos camaradas, y solo a ellos, si quieren cobrar sus inversiones. ¡Cuba libre no pagará deudas repugnantes!

A corto y mediano plazo, ¿qué esperar en Cuba?

Por Domingo Amuchástegui, Miami

A corto plazo, ¿qué podemos esperar en Cuba? Examinemos los más importantes factores.

  1. ¿Posible adopción de una remodelación integral del sistema económico imperante, tanto de su sector interno como externo? Muy lejos todavía de ello.
  2. ¿Posible apertura a la Inversión Extranjera (IE) en gran escala? Por cuentagotas y a escala mínima, con la excepción de las promesas pendientes de Sherritt Pernod Ricard, además de la marcada desconfianza actual hacia el mercado cubano y su situación de crisis. Los niveles de colaboración económica con China, la UE y Rusia están completamente estancados y en retroceso.
  3. Proximidad de los cuantiosos pagos y obligaciones que Cuba tiene comprometidos con el Club de París, que, en caso de ser honrados, verán sus capacidades de importación-exportación sensiblemente reducidas.
  4. Por sectores:
  • ¿Posible recuperación de la industria azucarera? Ninguna. Frase genial de un analista cubano: «Tomó cuatrocientos años para fundar la industria azucarera en Cuba y tomó menos de cuatro años para liquidarla».
  • ¿Posible recuperación de la industria turística? En una sociedad agobiada por carencias extremas e inusuales tensiones sociales, donde los centros turísticos son hoy una suerte de ghettosfuera de contexto, sus potenciales atractivos se tornan en algo muy poco atrayente.
  • Exportaciones de níquel + cobalto y las exportaciones de ron, siguen a la espera de las prometidas inversiones de parte de Sherrit Pernod Ricard, con su correspondiente estancamiento.
  • ¿Exportaciones pesqueras? Continúan en su nivel más bajo. Paradoja: Una isla en la que nadie come pescado hace décadas.
  • Este cuadro de componentes de signo negativo, se agrava en extremo —más allá de cualquier imaginación— cuando se le contextualiza en el marco de la situación del sistema electro-energético nacional (SEN), que bordea actualmente un colapso irreversible, a menos que se ejecuten medidas que transformen totalmente, y a corto plazo, la infraestructura y los niveles tecnológicos del SEN.

Todo esto se ve agravado luego del desastre que significó la explosión en laa base de los supertanqueros en el puerto de Matanzas. Cuba no dispone hoy, ni remotamente, de un proyecto de negociación con algún país o empresas —como sí lo fue en su momento el fracasado acuerdo con Siemens AG algunos años atrás— que supongan una acometida transformadora a corto o mediano plazo.

  • A lo anterior, se suma una notable sangría de capital humano —mayormente compuesto por jóvenes—, que emigra legal e ilegalmente hacia EE.UU y otras naciones., en lo que es ya la mayor oleada migratoria de los últimos sesenta y tres años, estimada hoy en 180 000 personas por causa de las extremas carencias, ausencia de horizontes y alicientes a que viene sometida la sociedad cubana, en particular durante las últimas tres décadas.

Algunos indicadores positivos son:

—Exportaciones de servicios médicos y productos biofarmacéuticos marcan la excepción solitaria de algún ascenso en el campo de las exportaciones, con sus cifras oficialmente ocultas hasta hoy.

—Recuperación paulatina en los niveles de ingresos por concepto de remesas de la emigración en ascenso, pero sus cifras aproximadas se mantienen en idéntico mutismo oficial.

—Ascenso del sector de las MPYMES, seriamente comprometido por las restricciones estatales que todavía pesan sobre el mismo (libre interacción con el sector externo, ausencia de financiamientos efectivos, de exenciones fiscales y perjudicado por sobrecargas fiscales), a pesar de ser hoy la principal fuerza generadora de empleos.

A mediano plazo

  • Lo más relevante e inmediato del panorama político sería el fallecimiento de Raúl Castro y José Ramón Machado Ventura, pilares del empecinamiento en mantener el inoperante sistema; y con ello esperar un abordaje más reformador e integral de la remodelación del sistema por parte de dirigentes que se verán así liberados de semejante freno.
  • Estos dirigentes —liberados así de esos poderes tutelares y frenos— deberán despojarse del legado intimidatorio del argumento paralizante esgrimido por Fidel Castro durante sus últimas dos décadas de existencia: «Si aflojamos, lo perdemos todo». Lo contrario es lo que debe prevalecer, y eso lo saben perfectamente muchos de los dirigentes actuales, desde el propio Díaz-Canel hasta Alejandro Gil, ministro de Economía y Planificación. La noción de que si «aflojamos, ganamos», es la que debe abrirse paso. El ejercicio del poder en términos de «ordeno y mando» debe superarse definitivamente.
  • El ascenso de las tensiones sociales y los esquemas represivos a los que se ha recurrido desde el 11-J, propician una atmósfera de inseguridad e inestabilidad que debe convocar a los altos mandos de las FAR y del MININT —desaparecido Raúl Castro— a presionar en favor de cambios más abarcadores que conduzcan a un alivio de dichas tensiones. No puede pasarse por alto que durante décadas estas instituciones armadas no fueron educadas ni orientadas en reprimir a lo interno.
  • El hipotético contexto post Raúl Castro resultaría muchísimo más complejo debido a la ausencia de sustentos internacionales significativos —como pudieran ser China o Rusia en escalas superiores y pasadas experiencias.

En tanto el conflicto permanente con EE.UU. no debe mejorar o atenuarse, sino por el contrario, entraría en una nueva fase de tensiones y choques con las victorias electorales que, de seguro, llevarán de nuevo al Partido Republicano a ganar el Congreso (noviembre de 2022) y, eventualmente, la presidencia en 2024 (con o sin Trump como candidato, pero continuando este en su papel de hacedor de ganadores o kingmaker al seno de dicho partido).

  • Al mismo tiempo, la coyuntura económica mundial, saturada de inflación y creciente tendencia a la recesión, tampoco favorecerá las operaciones y posibilidades del sector externo cubano, lo que continuará limitando sus capacidades importadoras.
  • Un termómetro importante de la situación a mediano plazo, lo constituirán las elecciones en Cuba, a celebrarse en 2024. No debe olvidarse que en el 2018, si se suman los votos negativos y abstenciones, más del 30% por ciento del electorado mostraba su rechazo a los candidatos oficiales. En las actuales circunstancias, ¿debe esperarse un aumento o disminución del respaldo a los candidatos oficiales únicos?

La respuesta es elemental: los niveles de votos negativos y abstención (¡una forma efectiva de votar en contra!) deberán aumentar considerablemente, con el riesgo de colocar a los candidatos oficiales en una situación de minoría, frente a lo cual habrá que preguntarse cómo reaccionará el gobierno.

¿Echará mano a alguna operación fraudulenta, de «magia» con los números? ¡Recurso riesgoso en extremo en las actuales circunstancias! ¿Reconocerá su derrota y pedirá —tras autocrítica de su gestión— un voto de confianza a la población mediante referéndum? Escenarios probables no muy distantes de la crisis actual. Razón por demás para acelerar la remodelación integral del modelo que aminore el impacto negativo sobre las elecciones del 2024.

Sin dudas, la dirigencia cubana entrará en una fase decisiva para su futuro repleto de interrogantes, desafíos y peligros; sortear un campo minado con los ojos cerrados, a menos que abran los ojos y las entendederas…

La cuestión racial, en las penumbras de la sociedad cubana

Por Laura Rivalta, La Habana

Hace unos meses, durante una reunión de amigos en casa, estuvimos conversando acerca del racismo y los prejuicios raciales en nuestro país. Uno de ellos —de piel blanca— en forma genuina preguntaba: «¿Existe racismo en Cuba?», y se respondía a sí mismo: «No caballero, aquí no hay eso».

Al escuchar esta expresión quedé sorprendida, fue difícil asimilar que alguien esté convencido de que en Cuba no existen barreras raciales, siendo un problema que me afecta a diario, como joven negra. Pero como mi amigo también piensan muchos otros cubanos.

Aquellas personas que no pertenecen a la raza negra, difícilmente entiendan la experiencia de vida de los afrodescendientes. Incluso en la sociedad contemporánea, donde ya no se condonan la esclavitud y la trata de personas, ser negro aún resulta complicado. Actitudes como las que sufren los negros que huyen del conflicto armado en Ucrania, desplazados por autoridades que dan preferencia a ciudadanos de piel blanca, demuestran que el racismo todavía corre por las venas de nuestra sociedad.

Los prejuicios están latentes y afectan la vida de negras y negros en todo el mundo, quienes vivimos cada relación social a través de un lente racial cargado de prejuicios y estereotipos; sin embargo, tal fenómeno puede resultar aún más problemático en un contexto en que la cuestión racial se considera superada y se llega a invisibilizar.

La Revolución cubana desde sus inicios tuvo un carácter humanista, enfocada en resolver las desigualdades y dificultades sociales existentes, y así fue con el problema racial. No obstante, a diferencia de otros fenómenos —como el rol de la mujer en la sociedad—, el tratamiento del racismo quedó rezagado y, de forma progresiva, se convirtió en un tema tabú y en apariencia solucionado. En consecuencia, aún la discriminación racial y la situación económica y social del negro permanecen insuficientemente abordadas.

A pesar de sentirme libre y segura en mi país, a lo largo de mis veintitrés años he tenido continuas experiencias discriminatorias que me permiten afirmar la persistencia de prejuicios raciales en nuestra sociedad. Y aunque los afrodescendientes en Cuba generalmente no somos víctimas de macroagresiones, o actos y expresiones racistas explícitas y violentas; las mismas han sido remplazadas por microagresiones, es decir, ofensas breves y cotidianas, manifestadas de forma verbal, conductual o ambiental; sean voluntarias o involuntarias, y expresadas a través de humillaciones e insultos raciales negativos.

Cuando muchos piensan la cuestión racial en Cuba, tienen como punto de referencia el racismo sistémico, la encarcelación masiva, la brutalidad policial y los crímenes de odio en otras latitudes geográficas; circunstancias que juiciosamente los medios internacionales y nacionales han condenado durante años. Es cierto que la brutalidad policial, así como los crímenes de odio, raramente se ven en nuestra sociedad, en la medida en que ocurren, por ejemplo, en Estados Unidos. Sin embargo, ¿es esto señal de que los negros y negras vivimos en un país que no distingue la raza? Rotundamente, no.

Afirmar que en Cuba se ha llegado a una época posracial, invalida las experiencias de aquellos que son marginados. He escuchado en numerosas ocasiones a personas que anulan mis vivencias como joven negra cuando aseguran que los blancos no tienen privilegios, y que al menos en nuestro país no existen manifestaciones racistas.

En Cuba coexisten discriminación racial, racismo estructural, y prejuicios raciales, arrastrados durante años sin ser apropiadamente tratados y solucionados. Los blancos continúan siendo el referente y ostentan las más altas posiciones económicas y de poder en un país donde los afrodescendientes nunca dejaron de estar en segundo plano.

Desde pequeña me percaté de que era diferente. Ser una niña de primaria y escuchar como otros jóvenes, al salir de la escuela, me gritaban «Negra», como ofensa, hizo que cuestionara mi color de piel y me marcó por el resto de la vida.

El bullying es un fenómeno horrible que lamentablemente muchos niños, niñas y jóvenes experimentan en su vida. Sin embargo, sufrirlo a costa de tu color, con tan poca edad, te revela que tu piel no pasará desapercibida, sino que tendrá un rol protagónico en tu vida.

Alguien muy cercano me comentó hace poco, cómo a causa de las burlas en su secundaria y en la calle dejó de mirarse al espejo durante largo tiempo. Esta anécdota me alertó sobre cuán impactante resulta que utilicen tu color de piel para ofenderte; demuestra que la sociedad actual aún considera que ser negro es una «desgracia», o se iguala a ser feo o bruto, en fin, a ser inferior al blanco.

Desde la infancia, los niños y adolescentes adoptan pensamientos y conductas aprendidas en su entorno familiar. Te das cuenta cuando escuchas las burlas hacia el pelo afro de las niñas negras, o como aún lo llaman: «las pasas»; cuando las llaman «feas» porque no tienen un color de piel claro y su pelo no es lacio, o cuando muchos no las encuentran atractivas porque en ocasiones en sus casas se les dice: «Aquí no me traigas una novia negra».

Los niños no nacen racistas, ni con prejuicios instalados en sus mentes de forma automática. Dichas expresiones y conductas se escuchan y se aprenden en la familia, el barrio, la escuela, los medios de comunicación y las redes sociales.

También, como alguna vez debí soportar, muchas niñas y hasta niños negros sufren los daños del llamado desriz de potasa u otro producto químico para lacear el cabello. Y es que, de seguro ha escuchado o ha sido partícipe de la categorización del «pelo bueno» de los blancos y el «pelo malo» de los negros. Hasta a mí a veces se me va, aunque trato siempre de corregirme. Claramente, no hay pelos buenos ni malos, sino de diferentes texturas y cuidados.

Siempre hago esta analogía: la piel blanca es conocida por ser muy sensible a los rayos solares y requiere muchos más cuidados, mientras que la piel negra es más resistente al sol; sin embargo, nadie se refiere a la piel blanca como mala, ni a la negra como buena, simplemente son diferentes.

Que aún se intente denigrar los rasgos afrodescendientes, resulta vergonzoso. Estas denominaciones, —surgidas en época de la esclavitud, cuando los blancos colonizadores se designaron como la raza superior— continúan transmitiendo estereotipos y frases racistas de una generación a otra.

Desrizar el pelo es consecuencia de la denigración hecha al pelo afro y rizado durante años. A pesar de que actualmente vemos a más niñas, adolescentes y jóvenes aceptando su cabello natural, muchas aún buscan sentirse valoradas por una sociedad que las considera no deseadas por tener el pelo afro, la nariz ancha, los labios gruesos y la piel oscura. El laceo del pelo es resultado de prejuicios enraizados en nuestra comunidad, y fue una forma que los afrodescendientes encontraron para encajar y acercarse a los estándares de belleza del blanco.

Crecer con estos estándares crea en personas negras complejos hacia su raza, que las alejan de la belleza y fuerza que tiene nuestro color. Pasamos cada día escuchando frases, chistes y presenciando comportamientos negativos que progresivamente afectan la psiquis, autoestima y dignidad de los afrodescendientes; y en efecto, logran que nos creamos inferiores. Es importante que hagamos saber a nuestros niños y niñas, que ser negro es bello; debemos hacerlos sentir valorados y enseñarlos a aceptarse sin importar lo que sugieran los estándares sociales.

Desde pequeños, muchos afrodescendientes se convencen de que su color de piel es una desventaja, y a la vez aprehenden los prejuicios y estereotipos hacia su propia raza. Es de esta manera que vemos negros con prejuicios hacia otros negros, pues han internalizado el racismo presente en la sociedad.

Casi de manera absoluta puedo afirmar que un niño blanco nunca recibirá ofensas relacionadas a su color de piel, al contrario, se le atribuirán de inmediato todas las cualidades que aún se asocian como inherentes a las personas blancas. Los blancos ya tienen ganadas las cualidades buenas, los negros nos las tenemos que ganar, pues somos juzgados instantáneamente en base al color de piel.

Existe otra microagresión con la que los afrodescendientes debemos lidiar. Ya es normal para muchos negros el saber que tenemos que trabajar y estudiar el doble, pues son diversos los estereotipos a romper en el ámbito escolar y profesional. A lo largo de mis estudios, siempre estuve entre los mejores alumnos, no obstante, sentía que al ser negra tenía que estudiar un poco más y ser más disciplinada.

Primeramente, numerosos profesores tienen prejuicios y asocian con frecuencia la inteligencia y el buen comportamiento a los estudiantes blancos; mientras, los estudiantes negros están sujetos a expectativas y prejuicios que deben romper. En ocasiones, sentía mucha presión, pues si no alcanzaba buenas notas sabía que algunos profesores no me verían a mi, sino a mi raza. Por estas situaciones pasan no pocos afrodescendientes, que detentando cargos y responsabilidades sienten que deben representar a la raza y saben que de no cumplir con las expectativas, el resto dirá: «¡Tenía que ser negro!»; y eso es lo que no queremos que digan.

Cuando un negro comete un error o tiene un mal comportamiento, muchos no lo toman como una acción individual, sino que se lo atribuyen a la raza. Esto es lo que cargamos a nuestras espaladas; los estereotipos que durante años se han construido. Si no eres una persona de color, seguramente no has lidiado con esta experiencia, tu raza no habla más de ti que tu persona.

El racismo y los prejuicios raciales en Cuba subsisten en determinadas frases que oímos a diario. Seas hombre o mujer, si tienes una pareja blanca, seguro has escuchado: «Oye, tú si ganaste», «Vaya, le hiciste un favor a tus hijos», «Tú si adelantaste la raza», «Fuiste inteligente» o «Qué suerte la tuya».

Asimismo, si te destacas en el ámbito escolar o profesional, desde luego has escuchado: «Oye, tú debes ser blanco por dentro», «Tú si eres un negro de verdad» o, como me dijo mi director en el preuniversitario: «No, pero tú por dentro eres rubia de ojos azules», haciendo alusión a mi disciplina y buenos resultados académicos.

O si eres negro con facciones y rasgos de blanco, te han halagado diciéndote: «Es un negrito de salir» o «Eres linda para ser negra», como en diversas ocasiones me han comentado.

En conclusión, te halagan si tu pareja es blanca, si tus hijos no salieron negros como tú, e incluso, si te acercas a sus estándares de belleza. ¿Pero es esto realmente un halago? No creo que deba agradecer a nadie que me diga que adelanté la raza, ni que soy una «negrita de salir» porque tengo «facciones finas o de blancos». Al contrario, me siento indignada, irrespetada, por comentarios y frases que continúan poniendo a la raza blanca en lo alto de la pirámide social, mientras que el negro queda en segundo plano.

Los negros no tenemos que adelantar la raza. Si mi hijo es tan negro como yo, seré tan feliz como si no lo fuera, me sentiré orgullosa de su raza y haré que también se sienta así. No es una desgracia heredar la piel negra oscura, el pelo afro y la nariz ancha.

Por otro lado, si soy buena en mi trabajo y en la escuela, si soy disciplinada y respetuosa, no es porque nací blanca por dentro, pues en realidad soy tan negra por dentro como por fuera. La inteligencia y buenos logros son consecuencia del estudio y sacrificio de cualquier persona, son cualidades que no están asociadas a color de la piel alguno, ni blanco ni negro.

Aún resulta difícil para la sociedad cubana relacionar cualidades buenas con los afrodescendientes. Esto se traduce en los estereotipos asociados a una persona negra. Todavía muchos se asombran cuando comento o saben que soy licenciada en Derecho, trabajo como modelo, domino el idioma inglés, no tuve un hijo con diecisiete años, y tampoco soy revendedora. Si fuera blanca, quizás la reacción sería diferente y no causaría tanta sorpresa.

Y es que la sociedad mantiene una visión reduccionista de las personas negras; aún las ven como delincuentes, trabajadores sexuales o de escasa educación. Un ejemplo cotidiano es cuando están acompañados de un extranjero blanco, y de forma inmediata e inconsciente, las personas a su alrededor y hasta los agentes policiales relacionan al afrodescendiente con la prostitución. Cuántas veces no ha sido inquirido por las autoridades un negro acompañado de extranjeros; y solo luego de demostrar su nivel de educación y trabajo logra evitar la detención.

Esto me hace recordar la publicación en Instagram que realizara una influencer negra colombiana sobre su experiencia cuando viajó a Cuba con su esposo blanco. Ella comentaba lo mal que se sintió en cada lugar al que iba, las miradas discriminatorias y la falta de atención, pues a la hora del servicio siempre se dirigían a su esposo, al asumir que por ser negra y estar acompañada de un blanco, él era el proveedor. No les pasaba por la mente que pudiera ser su esposa, y una mujer independiente y trabajadora.

En muchos casos nuestro color de piel nos impide alcanzar metas y establecer relaciones deseadas. Aún vemos como el mundo del ballet clásico es predominantemente blanco, no imagino cuantos niños y niñas negros quedaron sin sus sueños realizados.

En la mayoría de los centros de trabajo o negocios, estatales y privados, e instalaciones turísticas, los negros continúan ocupando los trabajos peor remunerados, con pocas excepciones. No es casualidad que todas las trabajadoras de limpieza o los custodios sean afrodescendientes, mientras los gerentes y jefes son blancos. Cuando voy a algún establecimiento gastronómico, sobre todo privado, siempre noto que las dependientas, bartenders y personal que atiende al cliente, son blancos.

La representación de los afrodescendientes en el arte cubano también es clave para reflejar y luchar contra los clichés raciales. Los artistas expresan la realidad que les rodea a través de su arte, sin embargo, también deben romper barreras y construir nuevos paradigmas sociales. El arte influye en la personas y puede impactarlas de forma positiva, o negativa. Es por esto que la representación importa.

Las pieles negras deben estar representadas en el cine, la televisión, la música, la moda…, de manera tal que se rompa con los estereotipos raciales y se deconstruyan los prejuicios. El arte no ha de reafirmar los clichés que existen, sino que debe servir de facilitador en la lucha contra el racismo.

El racismo no es un tema que se aborde con frecuencia en los medios de comunicación en Cuba. Incluso, en el cine y la televisión no se trata a fondo y, cuando se hace, se limita a las dificultades de una pareja interracial. Sin embargo, es importante tener en cuenta que ser negro, y las dificultades que esto conlleva influye en la vida cotidiana, el trabajo, la familia, los comentarios que escuchamos en la guagua, la cola, el taxi y hasta en la escuela.

Se necesita instaurar más espacios mediáticos donde se confronten con frecuencia, de forma íntegra y honesta, los conflictos de los afrodescendientes. De manera clara, se deben develar las disímiles formas en que se manifiestan los prejuicios raciales en Cuba.

La forma en la que concebimos a los afrodescendientes en los medios es realmente influyente en los espectadores, quienes de manera inconsciente asimilan la imagen que se proyecta de una persona negra. En especial la mujer negra «prieta», como muchos le llaman, carece de representación en videos musicales, películas, teleplays, series y programas de televisión. Son numerosos los videos musicales en los que la presencia de protagonistas negras de piel oscura es casi nula; vemos modelos blancas y mulatas de pelo rizo, o «pelo bueno», pero muy pocas veces negras oscuras.

Resulta decepcionante que incluso directores y artistas negros opten por reafirmar los estándares de belleza tradicionales, al anular la representación de mujeres afrodescendientes. Como modelo, he vivido contadas experiencias en las que mulatas o blancas sean preferidas sobre negras con afro. Por lo general, entre muchas modelos blancas y mestizas suelo ser la única negra, cual forma de cumplir con la cuota de negritud. Por el contrario, con clientes extranjeros los modelos negros y mestizos abundan, pues para ellos somos la representación de la cubanía.

Aunque en las series y programas televisivos nacionales se observe mayor presencia de afrodescendientes, todavía se opta por actores y conductores blancos, mestizos o negros con rasgos físicos considerados «finos». De la misma forma, los audiovisuales, perpetúan muchos estereotipos contra los que hemos luchado durante tanto tiempo. Aun cuando aparecen personajes negros en la televisión y el cine, casi nunca son protagónicos o de interés romántico, sino secundarios, en papeles de apoyo, o como delincuentes y marginados; en fin, que en pocas ocasiones desempeñan papeles importantes.

Recuerdo cuando Disney anunció una versión de la película animada La sirenita Ariel cuya protagonista sería negra. Muchas personas blancas que conozco alegaban que con ello arruinarían su infancia. No logro concebir el nivel de ignorancia y egocentrismo de tales individuos, que piensan que esto se trata solamente de ellos y su infancia.

Esto demuestra cuán internalizado tenemos, como sociedad, que la raza blanca sea el referente, al punto de que esas personas nunca pensaron que mi infancia y la de muchos niños y niñas afrodescendientes sí pudo estar arruinada, pues crecimos viendo casi la totalidad de las princesas, barbies y héroes blancos, y ninguno fue de piel negra y pelo afro.

Considero que este tema ameritaría mucha atención, pues la representación es muy importante e influyente, y en Cuba aún tenemos que lidiar con la forma arquetípica en que concebimos al negro en el arte. Y es que la sociedad es diversa, y esa variedad debe verse personificada. La industria cultural tiene que contribuir a la inclusión del afrodescendiente, con el objetivo de superar la idea del blanco como referente cultural casi exclusivo.

El racismo y los prejuicios raciales sí existen en Cuba. Se hace necesario visibilizar en todos los ámbitos, la situación de los afrodescendientes. Resulta clave instruir sobre este fenómeno a los niños y jóvenes en todos los niveles educativos, las comunidades y familias en todos los territorios del país. Los medios de comunicación y las manifestaciones del arte han de servir en el proceso de transparencia del tema. Las instancias de poder deberán manejar la cuestión racial de manera genuina y no como estrategias y estadísticas a cumplir. La sociedad cubana debe despertar y reconocer que el racismo es un problema social aún presente, si queremos construir una nación verdaderamente justa e igualitaria.

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Publicado el septiembre 22, 2022 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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