HABANA INSIDER: 29 JUNIO 2019

 

insider

LA HABANA, CUBA/ EDICION 1241/ ISSN en proceso
Editor: Abelardo G. Mena Chicuri Contacto: menaabelardo@gmail.com
POR UN SOCIALISMO DE CÓDIGO ABIERTO: “Los filósofos sólo han interpretado el mundo de distintos modos, pero de lo que se trata es de transformarlo”.
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CANDIDATOS DEMÓCRATAS A LA PRESIDENCIA.. SIGUIENDO LA GUÍA DE OBAMA? (ProgresoSemanal)/ LOS INTELECTUALES Y SUS RETOS EN LA ÉPOCA ACTUAL (JOVENCUBA)/NO CREO (Desdetutrinchera)/ NUEVA LEY ELECTORAL: ATADA Y BIEN ATADA (ElToque)/ Y MI MORENA? IDEAS SOBRE EL PLURALISMO POLÍTICO EN CUBA (ElToque)/ PLURALISMO Y UNIPARTIDISMO? (ElToque)/ MERECE UNA PELÍCULA, LA HISTORIA DEL PARTIDO INDEPENDIENTES DE COLOR? (DesdeTuTrinchera)/ LA HISTORIA OFICIAL Y LA HISTORIA PATRIA (JovenCuba)/ CHE: EL AMOR Y LA SUBVERSIÓN (DesdeTuTrinchera)/ POR QUÉ LA URSS APOYÓ AL JOVEN ESTADO DE ISRAEL? (VientoSur.info)
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CANDIDATOS DEMÓCRATAS A LA PRESIDENCIA PUEDEN GANARSE A LOS VOTANTES CUBANOAMERICANOS SIGUIENDO LA GUÍA DE OBAMA
POR MANUEL R. GÓMEZ JUN 26, 2019

Candidatos demócratas a la presidencia pueden ganarse a los votantes cubanoamericanos siguiendo la guía de Obama

Manuel R. Gómez, fundador del antiguo Comité Cubanoamericano para la Normalización de las Relaciones con Cuba, es un empleado retirado del gobierno federal que divide su tiempo entre Washington y el sur de la Florida.

Los republicanos lanzarán su estrategia latina en La Florida y los debates demócratas comenzarán en Miami a fines de junio, por lo que se enfrentarán dos desafíos: cómo comunicarse de manera efectiva con nuestra comunidad y cómo abordar decididamente el tema de Cuba.

Enfrentarse con éxito a estos desafíos es la única manera de abordar el papel desmedido de los cubanoamericanos en las elecciones de 2020 y, al mismo tiempo, lograr que más de nosotros votemos por los demócratas.

Contrariamente a lo que muchos creen, habrá que comunicar un mensaje progresista, tanto acerca de la política interna como de la relacionada con Cuba, a fin de atraer al creciente número de electores cubanos, especialmente a los millennials, cuyas opiniones son cada vez más parecidas a las mayoritarias en Estados Unidos.

En las elecciones de 2008, 2012 e incluso de 2016, alrededor del 50 por ciento de los cubanos votó por los demócratas. Aunque los expertos discuten acerca de las cifras exactas, una conclusión es clara: muchos cubanos apoyaron el mensaje de política interna del expresidente Obama y rechazaron el “endurecimiento” de las políticas hacia Cuba del expresidente George W. Bush y del presidente Trump.

Estas opiniones aumentan notablemente entre los votantes más jóvenes y los inmigrantes posteriores a 1995, como lo demostró claramente la encuesta acerca de Cuba de la Universidad Internacional de Florida. También sabemos que los cubanos quieren el contacto con su país de origen: aproximadamente medio millón de cubanos visitaron la isla en 2018.

Sin embargo, las políticas de Trump perjudican a los cubanoamericanos aquí y a los cubanos en la Isla, así como a nuestros intereses nacionales. Nuestra embajada en La Habana está cerrada prácticamente y de hecho elimina las visas para que los cubanos visiten a su familia e Estados Unidos.

Las políticas también reducirían seriamente el dinero que podemos enviar a nuestros familiares, eliminando prácticamente el capital que necesitan para sus negocios. Y al cerrar las negociaciones acerca de muchos temas de interés común –como el narcotráfico y el tráfico de personas– estas políticas también dañan nuestro interés nacional. Las “razones” de estas políticas son, en el mejor de los casos, dudosas.

No hay duda de que una estrategia demócrata no necesita ganar a todos los grupos etarios cubanos, sino simplemente superar los márgenes anteriores de manera sólida.

Los demócratas deben atraer a los votantes cubanos más jóvenes y a sus padres moderados con una vigorosa inscripción de electores y un esfuerzo de participación, especialmente para los millennials cubanoamericanos, que es la misma estrategia que se necesita para todos los estadounidenses. Y cuando surge inevitablemente el tema de Cuba, la respuesta debe ser la de defender una política de acercamiento con la Isla, que Obama ya demostró que era popular.

Esto no será fácil. La oposición de la derecha será una estridente acusación de socialismo, por lo que no se puede ser tímido, incluso si se oponen algunos dentro de las estructuras del Partido Demócrata. Los millennials cubanos darán la bienvenida a esta estrategia, al igual que muchos de sus padres. Si bien podemos y debemos respetar los sentimientos de los votantes cubanos de mayor edad –también son mis padres– su voz es la del pasado y su voto, en gran medida, de todos modos ya está al máximo, mientras que los electores más jóvenes y otros electores moderados están creciendo en número y apenas han sido explotados.

Finalmente, esta “estrategia cubana” es coherente con una más amplia estrategia demócrata de campaña, porque las encuestas nos han dicho durante mucho tiempo que la idea de “ponerse duro” con Cuba es rechazada por el público estadounidense, que está a favor del acercamiento. En elecciones tan reñidas como las de La Florida, es útil parafrasear un comentario bien conocido: es el margen de diferencia, estúpido.

(Tomado de Sun-Sentinel)
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LOS INTELECTUALES Y SUS RETOS EN LA ÉPOCA ACTUAL
POR ALINA B. LÓPEZ HERNÁNDEZ (JOVENCUBA)

(Fragmentos de la ponencia presentada en el Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo el 24 de junio de 2019)

Los intelectuales en Cuba no son una capa elitista, sus por lo general precarias condiciones materiales de existencia los acercan a las filas de los trabajadores estatales. Sin embargo, tienen una diferencia significativa con ellos y otros sectores: su preparación les permite valorar el contexto en que vivimos y comunicar sus ideas, alcanzando cierto estatus de autoridad ante la opinión pública, huérfana de enfoques profundos y críticos en los medios oficiales.

Su rol es, por tanto, esencial en el mundo de la política actual, pues, al abrirse a las interpretaciones alternativas de la realidad, amplían la perspectiva de los ciudadanos, algo muy necesario dado el lento e incompleto proceso de reformas que presenciamos en la Isla.

El primer reto será entonces lograr que los intelectuales cubanos continúen su activa participación cívica con el fin de asistir a la ciudadanía en el análisis de las leyes complementarias que ya han comenzado a presentarse y en cualquier otro asu nto de pertinencia económica, sociopolítica y cultural.

La intelectualidad insular estuvo polarizada por mucho tiempo de manera simplista entre los que se oponían a la revolución socialista y los que la defendían incondicionalmente. Tal escenario se ha modificado, y entre esos polos extremos se extienden hoy múltiples corrientes de pensamiento que coinciden en la crítica al modelo socialista burocrático, sin que renuncien a un gobierno de esa tendencia.

Acostumbrados a la pugna contra un enemigo histórico, los representantes de la ideología oficial no han sido capaces de reaccionar a la emergencia de un pensamiento crítico que, desde su propio terreno, reclama como propio un marxismo verdaderamente dialéctico, demanda un socialismo efectivamente participativo y percibe a la burocr acia como un peligro más terrible que el bloqueo de EE.UU.

Sin que compartamos una ideología única ni mucho menos, bastante daño nos ha ocasionado la unanimidad —que como bien decía José Carlos Mariátegui, es siempre infecunda—, habría que intentar estructurar una trama más formal de intercambio y colaboración entre intelectuales, de encuentros en las redes y fuera de ellas.

Espacios como el que compartimos ahora mismo, en esta o en otras instituciones, permitirán viabilizar no una simple exposición de ideas, sino algo más importante: el surgimiento de proyectos, el intercambio y retroalimentación desde equipos multidisciplinarios, algo poco frecuente en nuestras Ciencias Sociales.

Los intelectuales hemos incumplido durante décadas el rol de conciencia crítica que nos correspondía. La mayoría actuó de buena fe, creyendo que al cerrar filas y mostrar una unidad monolítica defendía a la Revolución. Sin embargo, lo que se garantizó con una actitud así fue darle a la burocracia las llaves de la casa para que la tomara en nombre de todos, y eso fue lo que hizo. Lo dejó muy claro con la aprobación de una Constitución blindada frente a reclamos de mayor participación popular en el proceso de dirección política.

Antes teníamos la justificación, indudablemente cierta, de que nuestras opiniones y análisis no disponían de espacios para ser difundidos. Ya no es así. Los medios digitales se han ido convirtiendo en una opción a las aspiraciones colectivas de la ciudadanía. Solo falta utilizarlos activamente, pero para ello hay que vencer un nuevo reto, a saber: despojarnos del complejo histórico inducido, de renunciar a criticar nuestro sistema ante cualquier arreciamiento de las presiones por parte del gobierno norteamericano. La percepción de que al hacer críticas somos imprudentes pues le damos armas al enemigo, no puede seguir condicionando nuestra actitud de falsa lealtad, y digo falsa porque no es la lealtad debida a quienes en verdad la necesitan de nosotros.

Debemos rechazar al bloqueo norteamericano y su política anticubana, y debemos impugnar con el mismo ímpetu a la burocracia dogmática, que secuestró el sentido máximo de un proyecto socialista: la propiedad realmente socializada y la participación popular en el gobierno de los asuntos públicos.

Pero no bastará con ello. Sería estéril el debate si queda únicamente entre nosotros, ello nos aislaría de la realidad y de la ciudadanía. Otro reto deberá tender a que los públicos sean cada vez mayores. Es importante conseguir que los debates y opiniones lleguen a la mayor cantidad de personas y que estas se incorporen a las discusiones; que sean socializados especialmente entre los que viven en Cuba, ya que las estadísticas demuestran que quienes escribimos en los blogs, y publicaciones digitales y en las redes sociales, a veces somos más leídos fuera de la isla que dentro, aunque los números se han ido incrementando sostenidamente al interior.

La pregunta es: ¿qué hacer para que las grandes mayorías accedan a esa información? El alto precio de la conexión a Internet la hace prohibitiva para enormes sectores de nuestra sociedad, hay que idear alternativas en tal sentido. La situación ideal siempre será la le galización de proyectos editoriales y de espacios para el pensamiento crítico en los medios que son considerados oficiales, no podemos dejar de batallar por esa causa. Pero mientras ello no ocurra, la esfera digital es nuestra arena de combate.

Pero esto conduce al reto de conseguir financiar esos proyectos sin que aceptemos fondos de instituciones y organizaciones abiertamente interesadas en derrotar al socialismo en Cuba, talón de Aquiles de muchas aspiraciones a veces bien intencionadas. Una parte de la ciudadanía deja de creer automáticamente en aquellos que son presentados como mercenarios, es por eso que nuestros ideólogos oficiales distribuyen esas etiquetas con liviandad irresponsable como forma de deslegitimarnos.

Si logramos mantenernos y crear estos espacios, demostrando autenticid ad e independencia respecto a mecenas exteriores, lo que considero el reto más complejo, le daremos a la ciudadanía un verdadero ejemplo de civismo y le mostraremos que es posible un cambio en el cual ella puede ser un agente activo en el financiamiento que necesitamos.

La ética filosófica señala que la libertad se fundamenta en la autoconciencia y la responsabilidad moral. Por tanto, el individuo no puede remitir su propia libertad/responsabilidad a ningún otro. Quien tenga una opinión no debe callarla. El que lo hiciere está cometiendo un acto de castración humana y cívica. Empecemos por ser libres nosotros, los intelectuales, para abrirle a otros una senda cerrada durante muchas décadas.

Las condiciones objetivas para los cambios que Cuba necesita están más que maduras, hay q ue trabajar para que también fructifique el factor subjetivo. Una crisis no es tal hasta que las personas toman conciencia de ella. En esa tarea los intelectuales tenemos mucho para hacer. Hagámoslo.
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NO CREO
POR DANIEL TOLEDO GUILLÉN

No creo


junio 28, 2019

…no tiene memoria, tiene esperanzas.

No creo que mi pueblo valga la pena. Así se titulaba una entrevista hecha a Alfredo Guevara cerca de su fallecimiento. No sé si la entrevista sea real, entre tanta confusión mediática. No sé si la frase fue realmente dicha por él. No importa, me apropio de ella aunque sea falsa. Haya sido dicha por Guevara o no, ahora la estoy diciendo yo por lo que su status de incertidumbre ha cesado.

Díganle adiós al humanismo, la solidaridad, el heroísmo

No tengo fe en el mejoramiento humano. Vamos directo a la extinción. Así pienso, vivo con pequeñas esperanzas, cada vez más pequeñas. Quisiera la trascendencia pero temo que todo sea olvidado pues no habrá quien olvide. Nos vamos dirigiendo directamente y sin escalas a la barbarie, a la extinción de la especie, a la pérdida de la memoria, al fin de los tiempos.

El subdesarrollo ha destruido nuestras almas. Ya no tenemos almas. Las esperanzas falsas han mellado en la memoria y ya no nos acordamos de nada. Ni siquiera recordamos que es vivir en comunidad, ni siquiera recordamos decir: gracias, lo siento… El subdesarrollo ha destruido nuestra especie. Díganle adiós al humanismo, la solidaridad, el heroísmo; recibamos con un fuerte aplauso de espectáculo televisivo a la barbarie, la jungla humana, la feria, el circo de los autómatas corroídos por la violencia, el diluvio de lo intrascendente. Somos intrascendentes, somos totalmente intrascendentes.
Ha nacido el Homo cuasi sapiens

Mejor no escribir más, no pensar más, mejor esperar el invierno nuclear y morir sofocados en nuestros propios fluidos, y perecer en agonía.

Estoy conmocionado ante la indolencia. Este país está, finalmente, como veleros de antaño, varado en el medio del mar, muriendo lentamente por la deshidratación. Estoy profundamente deprimido ante la falta de civilidad. Los hombres de los últimos días bíblicos son estos. Estos humanos venidos a menos. Ya no hay excitación. Ya no hay asombro. Aquel humano primigenio que pintaba su mundo en la caverna y vivía en un universo mágico lleno de ingenios, sortilegios y hechizos ha muerto. El Hombre ha muerto. Ha nacido el Homo cuasi sapiens. No tengo miedo en decir que nos hemos convertido en humanos inferiores.

Seamos los primeros huelguistas silenciosos. No digamos consignas

Estoy profundamente molesto. Molesto conmigo, molesto con el mundo, queriendo sangrar y hacer sangrar. Quiero ver el fin y verlos a todos siendo finalizados conmigo y, en ese último suspiro antes de ahogarme en ese mar apocalíptico ver que el silencio, finalmente, ha llegado a esta tierra.

Estoy profundamente aturdido por tanto sonido. Quiero silencio, Salgamos ya y pidamos silencio. Seamos los primeros huelguistas silenciosos. No digamos consignas, ni siquiera las escribamos, solo pidamos silencio con nuestro silencio. Silencio contra silencio, como fuego contra fuego. Vamos, salgamos ya, pero en silencio por favor, no se perturben los susurros, no los conviertan en gritos. Pongámosle fin al subdesarrollo con silencio, esa es la clave queridos ideólogos, críticos, artistas, políticos, obreros, burócratas, cretinos, ignorantes, religiosos, rosados, verdes, negros, blancos.

Destruyamos el subdesarrollo, destruyamos las esperanzas, démosle memoria a través del silencio.
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NUEVA LEY ELECTORAL: ATADA Y BIEN ATADA
POR AMAURY VALDIVIA, JUNIO 22, 2019

Nueva Ley Electoral: atada y bien atada

Casi con el mismo frenesí que lo guió en su “cruzada” contra la masonería y el comunismo, en el ocaso de su existencia el “generalísimo” español Francisco Franco asumió la misión de marcharse de este mundo dejándolo todo “atado y bien atado”.

En su visión de futuro no cabían ni una España republicana, ni sindicatos ajenos al control del gobierno, ni –guardáranos Dios– “perversiones” como el matrimonio igualitario o el derecho al aborto. En la hoja de ruta legada por El Caudillo todo estaba previsto… salvo la impensable circunstancia de que su heredero terminara haciendo lo contrario a lo que de él se esperaba.

A 40 años y un océano de distancia de la transición española, Cuba enfrenta un contexto diferente y similar a la vez. Como en la España setentera, nuestro país atraviesa por un inevitable período de renovación de su cúpula dirigente y debe lidiar con complejos problemas sociales (la migración, el decrecimiento demográfico, entre las más importantes). Como entonces, también el mecanismo de sucesión parece funcionar sin mayores tropiezos, con el 19 de abril de 2021 como fecha definitiva para que culmine el traspaso de responsabilidades a la “generación intermedia” capitaneada por el presidente Díaz-Canel.

Si todo marcha apegado al guión, los cubanos habremos presenciado la primera transición política de la Revolución (los relevos Dorticós-Fidel Castro y Fidel-Raúl Castro no pueden comparársele en sus alcances reales y simbólicos). Digo “presenciado”, porque de la observación a la participación efectiva media una distancia considerable; tan grande como la que por estos días se pone de manifiesto a causa de la nueva Ley Electoral.

No es pecatta minuta. El “cómo” y el “quiénes” siguen siendo los ejes de conflicto en torno a los que escora el andamiaje eleccionario de Cuba; y con él, buena parte del discurso oficial. Entre el perfectible pero meritorio mecanismo de selección de los delegados municipales, y el que da por resultado al resto de los cargos electivos, pueden encontrarse pocos vasos comunicantes. A lo sumo, las urnas y los colegios empleados el día de los comicios.

Cuesta encontrar en toda la Isla un puñado de personas que defienda tal orden de cosas. Al menos, si se descuenta a los funcionarios del Partido y el Gobierno, a la clase dirigencial, y a un segmento cada año más reducido de antiguos combatientes de la lucha revolucionaria.

Para el común, lo “lógico” sería que la ciudadanía pudiera proponer y elegir a sus autoridades, comenzando por el presidente de la República y terminando por el de la Asamblea del Poder Popular en cada municipio.

Se trata de una corriente de pensamiento de tal intensidad, que durante los debates sobre la nueva constitución, 16 176 cubanos se motivaron a abordar el tema, según Cubadebate. La mayoría (11 080) lo hizo reclamando votaciones directas para escoger al primer mandatario. Otras 16 188 intervenciones pidieron que los gobernadores no fueran designados “desde arriba”, sino por voluntades más cercanas a las realidades territoriales.

Ni siquiera el ser uno de los puntos intocables del proyecto (junto a la preeminencia del Partido), impidió que a alguna gente le pasara por la mente la posibilidad de reescribir lo que ya estaba grabado en piedra.

Como era de esperar, todo quedó allí. Ninguno de los 583 diputados que en diciembre dieron su respaldo al texto que se sometería a referendo, abordó públicamente la inquietud de esos miles de compatriotas suyos. A lo más que pudo llegarse fue a la concesión de que fueran los delegados municipales los encargados de ratificar al candidato propuesto por el presidente para gobernar su provincia. Los delegados municipales, no el pueblo.

¿Trae cambios la nueva Ley Electoral?

Días atrás se presentó el proyecto de la que será nuestra nueva Ley Electoral. De acuerdo con lo anunciado ese día, la discusión del texto acontecerá durante reuniones territoriales, como sucediera en abril y mayo al entrar en agenda las nuevas legislaciones sobre pesca y símbolos nacionales.

Las numerosas piezas periodísticas dedicadas a reseñar el hecho pueden resumirse en cuatro aspectos básicos:

Primero, que la ley deberá entrar en vigor antes del 10 de octubre (cuando se cumple el plazo de seis meses fijado para tal fin por una de las disposiciones transitorias de la actual carta magna);
Segundo, que se trata de una “norma bastante voluminosa y extensa” (de acuerdo con José Luis Toledo Santander, presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales y Jurídicos de la Asamblea Nacional) basada en el principio de preservar las comisiones de candidaturas (el ente para-gubernamental donde, en definitiva, se deciden los nombres que irán a boleta);
Tercero, que “profesionaliza” las labores comiciales, estableciendo de manera permanente el Consejo Electoral Nacional;

y cuarto, que la voz cantante en las deliberaciones seguirá llevándola el Estado (aunque se ha convocado a la población a aportar sus ideas mediante plataformas digitales, cuesta creer que merezcan mayor atención que la recibida en ocasiones anteriores).

Queda poco para sorprenderse. Con la cantidad de diputados que habrán de integrar la futura Asamblea Nacional ya definida (se supone que rondarán los 474) y un calendario “firme”, que prevé la elección del Presidente y el Primer Ministro antes de que concluya 2019, al ciudadano promedio solo le resta preocuparse por sus asuntos y dejar que otros decidan por él la estructura funcional de su sistema de gobierno.

Corren días de mucho trabajo en el Palacio de la Revolución; se impone dejar todo “bien atado” para asegurar la continuidad. Liborio, en tanto, tiene suficiente con acopiar provisiones de cara a los meses del verano.
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Y MI MORENA? IDEAS SOBRE EL PLURALISMO POLÍTICO EN CUBA
POR JULIO ANTONIO FERNÁNDEZ ESTRADA, JUN 20, 2019

¿Y mi Morena? Ideas sobre el pluralismo político en Cuba

Este título parece el de una canción de salsa o música tropical. Sin embargo, se trata de un artículo sobre política y derechos humanos. La discusión sobre las diferencias entre el pluripartidismo y el pluralismo político ha vuelto a ponerse sobre la mesa y trataré hoy de refrescar mis argumentos sobre esas distinciones.

La pregunta que rige este debate es la siguiente, ¿es posible lograr una sociedad con pluralismo político si en ella el sistema político está encabezado por un partido único?

En las aulas de la Universidad de La Habana dije mil veces que sí, que es posible, y ahora reitero mi respuesta. Pero creo también que existe el derecho humano a crear un partido político, siempre que se cumplan los requisitos legales para su fundación, acreditación, membresía, financiamiento, inscripción, etc.

¿Cómo es posible lograr el pluralismo con una fuerza política dominante y hegemónica?

No basta con la democratización interna del partido único que sea, sino que es indispensable la democratización de toda la sociedad, de las escuelas, de los planes de estudio oficiales, de las universidades, de las empresas, de las fábricas, de las cooperativas, de los municipios, del Estado y del gobierno.

En una sociedad democrática, en la cual los valores de la república sean importantes, el pluralismo político es esencial; esto significa el uso de la deliberación, de los debates públicos, la publicidad de las opiniones contrarias a la oficial o a la del partido único; es necesario que se visibilicen los argumentos de la oposición, porque una cosa es que no funden partidos y otra que no se sepa qué piensan del país donde viven.

La democracia es dura de masticar y de digerir pero es alimenticia y gratificante. No deberíamos vivir sin ella, por eso la reivindico como un derecho y no como un accidente de la política concreta en cada Estado.

El pluralismo político es posible con una sociedad civil activa, libre, creadora, que aporte a la vida social, que arroje luz sobre los problemas que el Estado no alcanza a resolver, que interactúe con el gobierno, que avalúe junto a él lo que se logra y lo que se pierde.

No puede haber pluralismo político sin un sólido derecho al asociacionismo, a la libertad de palabra y manifestación, sin derecho a acceder a los datos de gobierno que no sean secretos y, en todo caso, debemos saber qué es secreto y que no, para poder reclamar según corresponda.

En una sociedad democrática los partidos políticos no son lo más importante, podemos hasta decidir no militar en ninguno, como hago yo, pero eso no significa que me importe menos la política ni que no quiera participar.

La democracia es de todos, el partido es solo de los militantes. Yo vivo en un municipio y en él quiero participar, quiero planear el desarrollo local junto a mis compatriotas vecinos, quiero saber dónde se ponen los dineros, qué se hará con los impuestos recaudados este año, qué pasa con ese bache a través del cual se ve ya la otra parte del mundo.

El pluralismo político es posible con un solo partido, pero este partido no puede ser dueño de toda la política. El partido único puede mandar al Estado y puede dirigir la sociedad, pero para que haya pluralismo político esa dirección tiene que ser respetuosa de las diferencias, tiene que tratar de entender la diversidad política y tiene que entenderla como un derecho.

Yo preferiría que hacer política no fuera un pecado, que las organizaciones políticas legales no creyeran que son las únicas que piensan y actúan políticamente y que miraran al pueblo no como al que hay que convencer o calmar sino como al que hay que escuchar y respetar.

En el Estado de Derecho que empezamos a experimentar, el pluralismo político debería ser un principio, pero eso no quedó dentro de la Constitución. Hay que asumirlo como una derrota de la democracia. Como mismo tanto se ganó en algunos derechos, también es justo que recordemos que se perdió o no ganó el derecho a pensar políticamente diferente al Estado y al partido y no ser discriminados por esto.

Yo creo necesario confiar en las nuevas mentes y energías que laten en la patria, algunas de ellas dentro de cuerpos vetustos, pero mentes nuevas de todas maneras. Aunque también puede ser que esas mentes y sus valores, inteligencias, ideas, principios, conceptos, costumbres y propuestas no encuentren espacios para fundar nada nuevo, porque la idea oficial de construcción se limita a confiar en lo que ya ha sido fundado de antemano.

Para que la izquierda ganara en México hizo falta otro partido, uno nuevo; algo parecido pensó Fidel en 1953 cuando entendió que los partidos vigentes no alcanzaban para una revolución. Yo creo que para avanzar hay que confiar en el pueblo de Cuba y yo quisiera poder tener mi Morena, como la de AMLO (Andrés Manuel López Obrador), que no creó un partido nuevo para robar sino para pensar primero en los pobres.

En cambio, el pluralismo político es posible aun sin una Morena nueva y refrescante, pero hay que jugar duro a la democracia porque el soberano no es el partido único, sino el pueblo diverso.
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PLURALISMO Y UNIPARTIDISMO?
POR ING. ELOY M. VIERA MORENO | JUN 28, 2019

¿Pluralismo y unipartidismo?

Al joven abogado Julio Antonio Fernández Estrada me unen dos cosas: en primer lugar leo, disfruto y aprendo con sus trabajos, y en segunda instancia, y no menos importante, su hija y mi nieta nacieron el mismo día, y ambas recibieron de sus padres el hermoso nombre Alma, muy poco difundido entre nosotros. La concurrencia de esos dos últimos elementos convierten el asunto en algo más que una coincidencia. Como no creo en la casualidad, el hecho me impresiona.

Hace unos días Julio publicó en El Toque un artículo titulado “¿Y MI MORENA? IDEAS SOBRE EL PLURALISMO POLÍTICO EN CUBA”, donde explicaba, como siempre bien fundamentado, su convicción sobre la posibilidad de convivencia de un régimen de partido único con el pluralismo político. Como se trata de una certeza personal, solo admite respeto por parte del interlocutor. Sin embargo, no para discrepar sino para complementar la idea, responderé a la pregunta ¿será eso posible en la Cuba de hoy? No puedo hacerlo desde la cátedra, se trata solo de la experiencia de “Un sexa ¿disidente?”.

Doy por supuesta la coincidencia con Julio de que semejante partido no puede formarse con los marxistas. Para hacer funcionar la idea de Julio en la Cuba de hoy, sería necesario conformar una especie de partido martiano, es decir, un espacio político donde una buena proporción de la totalidad de los cubanos coincidieran, reconociendo y tolerando, a la misma vez, sus diferencias en otros asuntos relativos a la construcción del país. La idea no es nueva, si bien en su momento no estuvo acompañada de la posibilidad de un régimen de unipartidismo.

En ocasión del centenario del natalicio del Apóstol José Martí, un grupo de militantes del partido Ortodoxo intentó crear el Partido Martiano Nacional. La situación tenía algunos puntos de contacto con nuestra realidad actual. Por un lado, reconocían como infructuosos los sacrificios de su fallecido líder Eduardo Chibás en el intento por “cristalizar los ideales” martianos desde el Partido Ortodoxo. Por otro lado, el proyecto de partido surgió a meses del golpe militar de Fulgencio Batista y tenía el propósito de terminar con la pasividad popular y reponer la vida democrática cercenada por el “madrugonazo”. Su presidente sería el conocido periodista Guido García Inclán, y para su conformación se valieron de los medios de comunicación al alcance de dicha figura, así como de su carisma personal. A pesar de los esfuerzos, el proyecto fracasó.

Hace escasamente unos años, también escuché de boca de un intelectual cienfueguero fallecido, José Díaz Roque, su convicción de que la solución a los problemas actuales de Cuba se resolvían con la creación de un partido martiano. El proyecto partía de sus vasto conocimiento de la vida y obra martiana, por lo cual, cuando lo comentaba, no sonaba como un sueño de una noche de verano. Lamentablemente falleció, sin lograr dar siquiera un paso práctico para organizar el partido.

La intención recurrente de regresar a un partido basado en las ideas del Apóstol, tiene su génesis no solo en lo convocante y convincente de su ideario y en el ejemplo de su vida consagrada. También se debe a su exitosa labor de creación y funcionamiento de un partido único para organizar la lucha, en cuyos clubes revolucionarios por toda Cuba logró aglutinar, en las condiciones de finales del siglo XIX, a ricos como Emilio Bacardí o Marta Abreu, junto a gente humilde como los tabaqueros de Tampa y Cayo Hueso; a mujeres en igualdad de condiciones con los hombres como Anita Fernández de Cienfuegos, a negros como Juan Gualberto Gómez, acompañados al mismo nivel por blancos como el General Higinio Esquerra; incluso a niños y jóvenes, cuyos servicios de mensajería durante la contienda fueron de importancia nada despreciable.

Un partido como ese no podía sobrevivir la independencia. Un partido con esa conformación no existió en Cuba antes, ni después de la gesta independentista de 1895. Su fundación y triunfante desarrollo se debieron, al margen de la efectividad y honradez de sus organizadores como José Martí y Tomás Estrada Palma, a una nacionalidad con casi un siglo de sistemática y continua formación, urgida ineludiblemente de patria.

A la actualidad cubana llegamos después de medio siglo de destrucción de los medios y condiciones para propiciar el fortalecimiento de la nacionalidad. No me extiendo sobre este abultado tema. Sólo mencionaré un par de ejemplos. El asociacionismo existente en la Isla fue rápidamente destruido en los primeros meses después del triunfo revolucionario, a la vez que las nuevas instituciones “no gubernamentales” debieron entrar por el principio leninista de ser “correas de transmisión de las ideas del partido”.

Si bien la educación en ese período amplió su cobertura a todas las clases sociales, se ha desarrollado sobre planes de estudio donde la idea del unipartidismo se enseña como el summum del pensamiento político, y el precepto leninista de la concentración del poder en pocas manos como algo natural, sobre la base del culto a la personalidad.

Por último, ni siquiera el concepto de cubanidad ha salido ileso en esos planes de estudio: cubanos son los “revolucionarios”, los demás son poco menos que traidores. Con esos preceptos se han instruidos varias generaciones. Una buena parte de sus representantes confunden patria con revolución, nación con los cultivadores de la ideología de la gerontocracia, y lo que es peor, sienten miedo de establecer cualquier debate “no oficial”.

Así las cosas, no veo viable la convivencia en la realidad cubana actual de la pluralidad política, con un régimen de unipartidismo. No obstante, invito a Julio a no abandonar sus sueños. Gracias a los sueños de jóvenes como él, los cubanos hemos llegado hasta aquí.

Este texto fue publicado originalmente en el blog Cienfuegos de Cuba y se reproduce íntegramente en elToque con la intención de ofrecer contenidos e ideas varias y desde diferentes perspectivas a nuestras audiencias. Lo que aquí se reproduce no implica que esta sea la postura editorial de nuestro medio.
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MERECE UNA PELÍCULA, LA HISTORIA DEL PARTIDO INDEPENDIENTES DE COLOR?
POR JULIO PERNÚS, JUNIO 26, 2019

¿Merece una película, la historia del Partido Independientes de Color?

No es usual que se les pida mediante un artículo a los directores de cine en nuestro país su sensibilización con un hecho determinado de la historia, para llevarlo a la gran pantalla. Pero, la matanza a mansalva de miles de negros en 1912, convierte al movimiento de los Independientes de Color, en un hecho singular que bien mereciera un esfuerzo de Fernando Pérez, Carlos Lechuga o Alejandro Gil, por solo mencionar, algunos de mis preferidos directores cubanos de la actualidad. Solo espero que este texto sirva de nicho para seguir profundizando sobre un acontecimiento lleno de matices y afeamientos históricos que no creo poder llenar con estas breves palabras.

La historia del Partido Independiente de Color, puede retraernos a la llegada de los primeros esclavos a nuestra nación. Los negros eran vistos como una especie de cuerpo sin alma, hay quien llegó a identificarlos como meros animales de trabajo. Por supuesto, esto no puede alejarnos del contexto de una Cuba colonial, con grandes plantaciones azucareras que demandaban una gran cantidad de fuerza laboral.

“los conflictos de racialidad que se alojaban al interior del ejército mambí.(1)”

La guerra de independencia cristalizó una especie de unión entre blancos y negros con el propósito de alcanzar la libertad en la Isla, pero varios historiadores han investigado y demostrado, “los conflictos de racialidad que se alojaban al interior del ejército mambí.” Luego, durante la “naciente” República , muchos se preguntarán por qué los negros querían fundar su propio partido, un hecho que ha sido, con tristeza, silenciado por la historiografía cubana en no pocas ocasiones, por disímiles motivos, entre los que sobresale, la participación de José Francisco Martí Zayas Bazán, el Ismaelillo (2) , dentro del cuerpo represor del alzamiento. Aunque también pasa por la vergüenza de la propia comunidad afrocubana sobre el desenlace final de esta historia.

En agosto de 1908 se fundó una agrupación política, convertida pronto en Partido Independiente de Color

En la república, los negros y mulatos seguían sufriendo la situación social muy desventajosa en que los dejaron la esclavitud y el sistema colonialista, más la dura marca del racismo. En agosto de 1908 se fundó una agrupación política, convertida pronto en Partido Independiente de Color (PIC), que se propuso organizar la lucha por igualdad efectiva y derechos específicos, utilizando las vías legales del sistema político y de la libertad de expresión. Sus dirigentes principales fueron el veterano Evaristo Estenoz, el coronel Pedro Ivonnet -un héroe mambí de la invasión y la campaña de Pinar del Río-, Gregorio Surín, Eugenio Lacoste y otros (3).

No es menos cierto que también para algunos cubanos, lo que le sucedió al movimiento independiente de color, era algo merecido, sobre todo, porque eran personas que arrastraban rasgos trasnochados del mambisado, como resolver cualquier conflicto social con una guerra de manigua, sin apelar muchas veces a la civilidad. Dentro de las figuras históricas relacionadas con esta práctica, sobresale Quintín Banderas, muerto durante la llamada Guerrita de Agosto en 1906 y uno de los líderes espirituales de la lucha por la racialidad en Cuba. Cabe destacar que gracias al arrojo de un sacerdote local, su cuerpo fue rescatado de la fosa común en la que había sido sepultado y entregado a su familia para que le pudieran ofrecer una digna sepultura.

Entre las causas del alzamiento sobresale la no derogación de la Enmienda Morúa, una ley impulsada por el senador negro, Martín Morúa Delgado, uno de los principales dirigentes del partido liberal; un hombre que en su momento llegó incluso a ocupar una responsabilidad de ministro, durante el gobierno de José Miguel Gómez; la misma hacía referencia a la prohibición de: “crear partidos políticos integrados por personas de una sola raza, origen social o clase. (4)”.

Esto automáticamente invalida al Partido Independiente de Color, porque ellos fundamentalmente eran un partido integrados por negros y mestizos. Y le asegura al partido liberal mantener el voto de este sector de la población sin fraccionarlo con otro movimiento político.

Yo estoy comprometido a terminar con ese partido y lo acabaré

Morúa llegó a publicar en el periódico El Camagüeyano el 25 de febrero de 1910: “Esa gente me combate porque envidian mi posición política que garantizo ningún negro en Cuba pude adquirir, incluso Juan Gualberto Gómez por más que él se esté metiendo bajo el ala del gobierno. Yo estoy comprometido a terminar con ese partido y lo acabaré, porque no me conviene que llegue hasta las próximas elecciones (5).”

Para entrar en el contexto en que se produce el alzamiento, es oportuno conocer la negación de múltiples derechos sociales y políticos, a los que eran sometidos los negros en la Cuba de los primeros años del siglo XX. Los parques y otros sitios de esparcimiento social, tenían delimitada la zona de acceso según estrato social y raza, y me cuenta mi abuela, que en su pueblo en las Villas, los negros no podían entrar al parque a sentarse; a ellos nada más les estaba permitido, transitar por sus alrededores.

Baste decir que resultaba una utopía ver personas de color dentro de algunos de los mejores colegios de la Isla, incluso aunque poseyeran los requisitos económicos de su matrícula. En esto tristemente, muchos de las escuelas religiosas no fueron la excepción. En ocasiones, intentamos pensar la historia deseando que no hubiese sucedido, pero la realidad suele prevalecer y mostrarnos una prueba irrefrenable de la verdad.

Es bastante injusto, reducir todo el movimiento de los Independientes de Color, a la derogación de la enmienda Morúa

En los años subsiguientes a la masacre, se puede apreciar como un silencio cómplice de muchos de los protagonistas, las autoridades blancas lo hicieron con cierto grado de vergüenza por el genocidio cometido y los negros por el alzamiento que no debieron haber hecho.

Entre mayo y julio de 1912, sobre esto se manejan varias fechas, estalla el alzamiento del movimiento Independiente de Color, 26 años después de que se hubiera aplicado la abolición de la esclavitud en Cuba. Sus actores principales, conocían muy bien a lo que se estaban enfrentando, al iniciar una especie de guerra de razas en el oriente del país.

Es injusto, reducir todo el movimiento de los Independientes de Color, a la derogación de la enmienda Morúa, porque sus propuestas eran mucho más abarcadoras y hablaban de lograr una justicia social que beneficiara a toda la nación. Aunque era un movimiento con un marcado perfil racial, en los últimos tiempos se han hecho estudios demostrando la participación de algunos blancos en las luchas promovidas por el Partido, pero ciertamente el grueso eran personas de color.

El órgano oficial del partido, el periódico Rebelión, tenía en una esquina a Maceo y en la otra a Martí

Siempre me ha parecido interesante que el órgano oficial del partido, el periódico Rebelión, tenía en una esquina a Maceo y en la otra a Martí, un hecho que dice bastante de las aspiraciones del mismo. Cuando intentemos comprender el contexto que provocó la masacre del movimiento Independiente de Color en 1912, no podemos dejar de analizar la figura de José Miguel Gómez, uno de esos generales y doctores que ocuparon la presidencia de nuestra nación en las primeras décadas del siglo XX. Un hombre con pensamientos contradictorios, como cualquier ser humano, capaz de lo mejor y lo peor, diría un buen amigo historiador; para muchos estudiosos de esa época, es esa figura que llega al poder y mira hacia lo cubano, e incluso impulsa una serie de medidas sociales favorables como la jornada laboral de 8 horas, pero también se le atribuyen una serie de lacras políticas durante su mandato que siempre llevará a cuestas el asesinato de miles de negros.

Durante el centenario de la matanza de los Independientes de Color, algunos activistas de la sociedad civil del movimiento afrocubano, propusieron y llevaron a cabo una campaña para sabotear e incluso tumbar, el monumento dedicado a José Miguel Gómez en la Avenida de los Presidentes. Aunque no estemos de acuerdo con algunas de sus actuaciones presidenciales, me parece que una de nuestros héroes de la guerra de independencia no puede ser descuartizada por decisiones políticas que son cuestionables, pero no alejadas de la realidad en que se movía su contexto como presidente.

La “Clave a Maceo,” de Sindo Garay, era dedicado a todos los muertos del movimiento Independiente de Color.

Algo que a no pocos intelectuales y estudiosos del sector afrocubano le ha llamado la atención en esa época, es la postura de Juan Gualberto Gómez, que nunca se sumó a la causa de movimiento, e incluso lo miraba con cierta reticencia; esto viniendo de un intelectual negro de su calibre, puede ser al menos revisable, en pos de comprender mejor el triste desenlace del movimiento.

Al intelectual cubano Fernando Martínez Heredia, una de las personas que impulsó con fuerza el llegar a la verdad de los hechos ocurridos en 1912, le causaba mucha alegría recordar que la “Clave a Maceo,” de Sindo Garay, era dedicado a todos los muertos del movimiento Independiente de Color. Esta composición musical, tiene un desarrollado contenido patriótico y político en su interior, en ella, Sindo va recorriendo desde la música una variedad significativa de hechos históricos.

Evaristo Estenoz y Pedro Ivonnet son los dos principales líderes del movimiento Independiente de Color, sus nombres aún son visibles en algunos poblados del campo oriental que es dónde estalla con mayor fuerza la rebelión en 1912. “El joven Evaristo Estenoz. fue uno de los que respondió al llamado de José Martí y participó el 24 de febrero de 1895 en el alzamiento de Ibarra, provincia de Matanzas, junto con Juan Gualberto Gómez y el estudiante Juan Tranquilino Latapier; eran hombres, como se decía entonces, “de color” (6).”

No debe ser visto sólo como un conflicto racial

Un gran debate en torno al alzamiento tiene que ver con el hecho de su consideración como una guerra de raza. Algunas de las posturas arguyen que dada la amplitud de las demandas del movimiento, no debe ser visto sólo como un conflicto racial, ya que sus aspiraciones beneficiarían a todos los cubanos. Pero, no es menos cierto que hablamos de una rebelión encabezada en más de un 90 % por negros, y esto también es un factor a considerar. El número de muertos tras la insurrección también varía en dependencia de los lentes con que se observe la historia, para sus detractores fueron 1000 y para sus partidarios llegaron hasta 6000, sea cual sea, la cantidad es brutal, teniendo en cuenta la población cubana de aquella época que no era muy amplia.

Hablamos del primer partido en América Latina con una identidad racial

La satanización de este movimiento político se ha construido posteriormente en la historia de distintas maneras; para Machado la peor alianza que hubiera podido existir en la Historia de Cuba, era la alianza entre el movimiento Independiente de Color, los ñáñigos y los abakuá. Es importante recordar que hablamos del primer partido en América Latina con una identidad racial, compuesto en su mayoría por mambises, herederos de la estirpe de Maceo y que luego fueron excluidos de los beneficios sociales de la “nueva República”, incluyendo el formar parte de ese movido mundo que animaba el complexus político de aquellos primeros años del siglo XX (7).”

Para ese entonces en los estratos más pobres de la nación existía el saber popular, de que gobierne quien gobierne, esa persona no va a resolver su problema. También, creo necesario aclarar que al movimiento no se sumaron todos los negros de Cuba, pero sí, una parte importante de la población afrocubano del país.

Es oportuno comprender que el alzamiento de los Independientes, sobre todo, fue un hecho que tuvo una sonada resonancia en el sur del oriente cubano. Algunos se pueden preguntar por qué realizar la sublevación en 1912, además de conmemorarse diez años de la nueva República, resulta ser, que al año siguiente había elecciones en el país. En esa época, no había una polémica fratricida entre los partidos liberales y conservadores en Cuba, porque los dos tenían la misma raíz y mover ese tablero de ajedrez, por supuesto que generaba cambios en el diseño de la estrategia por alcanzar el poder.

El Partido Independiente de Color en Cuba, plantea un peligro para todos los partidos que se movían en la época

Dentro del movimiento había muchos ex-oficiales de Calixto García, pero sería muy absoluto, testificar que todos sus exponentes eran ex-combatientes, también hubo mucha gente que había crecido en los primeros años del siglo XX, y se afiliaron a la organización por su programa de reformas sociales.

El Partido Independiente de Color en Cuba, plantea un peligro para todos los partidos que se movían en la época, porque podía alterar el curso habitual de la gesta política por alcanzar el poder con un discurso renovador. “Algunos líderes negros del momento como Margarito Iglesias, Sandalio Junco, les interesaba más la revolución mexicana que el Partido Independiente de Color. El ciudadano medio cubano, por lo general piensa que será más de lo mismo (8).”

Los dos núcleos fuertes del alzamiento son la Maya y Alto Songo en el sur oriental de la Isla, en una región donde estaban desmovilizadas algunas tropas mambisas y se produce un choque en esas zonas con las grandes empresas norteamericanas. Ese enfrentamiento capitaliza el movimiento de lucha por los derechos de los negros en el país y su partido. El nivel de represión fue por todo el país, el Partido Independiente de Color, se había extendido por toda la Isla, pero su núcleo duro era el corazón de Oriente.

En el año 2012 con motivo del centenario de esta masacre se hicieron algunos encuentros para sondear la temática; la idea era poder comprender este alzamiento como una clave necesaria, en pos de comprender la integración entre blancos y negros que cristalizó el proceso revolucionario. En el cuartel Moncada, están expuestas las fotos de Evaristo Estenoz y Pedro Ivonnet, aunque no serán pocos los lectores que se apropien de estas figuras históricas luego de leer estas líneas, porque son nombres que se difunden ínfimamente desde los medios de comunicación. Aún faltan muchas voces por expresarse sobre lo que ocurrió con los afrocubanos en aquel fatídico 1912.

Este tema debe seguirse profundizando, conociendo que su trágica historia moviliza la sensibilidad de no pocas personas. De ahí que en el 2019 se decidiera realizar una misa en homenaje a todos los negros caídos durante la represión. Por su espíritu guerrero y el desconocimiento de las nuevas generaciones sobre su genocidio, sin lugar a dudas, merecen una película los integrantes del movimiento Independiente de Color.

Notas

(1) Idea resumida por el autor de la intervención de varios historiadores en el documental, 1912: Voces para un silencio, dirigido por Gloria Rolando.

(2) Joel James Figueroa, el gran historiador santiaguero, nunca quiso compartir este hecho para no desconfigurar la imagen del hijo de Martí. Nota tomada por el autor durante la conferencia impartida en el fórum Loyola, por Gloria Rolando, directora de una serie de tres documentales sobre el movimiento Independiente de Color.

(3) Heredia Martínez Fernando; Los Independientes de Color, cien años después; http: //www.lajiribilla.cu, revisado por el autor, el 8 de junio de 2019.

(4) Rosa María García Vargas; Los Independientes de Color, una lección para no olvidar; http://www.tiempo21.cu, revisado por el autor el 8 de junio de 2019.(5) Nota extraída del capítulo 2 del documental Voces del Silencio, dirigido por Gloria Rolando, este documental ha tenido un gran reconocimiento por parte de la crítica especializada en el alzamiento y la comunidad afrocubana.

(6) “…me impresionó la coincidencia, pero sobre todo que los implicados fueran participantes de la Revolución del 95. Aquella experiencia había formado la conciencia política y las actitudes cívicas de los más jóvenes, y definido el lugar histórico que alcanzó el más maduro, Juan Gualberto Gómez.” Ibídem 3 consultada por el autor el 8 de junio de 2019.

(7) Frase descriptiva de la sociedad cubana de aquellos años de la República, utilizada por el historiador y profesor del Instituto superior de Arte (ISA) Mario Castillo, que ha sido promotor de volver a llevar a la historiografía cubana el tema del movimiento Independiente de Color y ver su vigencia en nuestra actualidad.

(8) Nota tomada por el autor de la intervención del historiador y profesor del Instituto superior de Arte (ISA), Mario Castillo en el Fórum Loyola Reina cuando se debatió sobre los pormenores del movimiento Independiente de Color.
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LA HISTORIA OFICIAL Y LA HISTORIA PATRIA
POR MARIO VALDÉS NAVIA, JULIO 16, 2018

La historia oficial y la historia patria


Tomado de: La Joven Cuba

Si entendemos por historia oficial aquel conjunto de saberes históricos que se enseñan en las escuelas y que constituyen la parte fundamental de la herencia histórica que es trasmitida a la nueva generación y por historia patria el conjunto de resultados investigativos más importantes acerca de la historia nacional, entonces coincidiremos en que es de vital trascendencia para la educación, la ciencia y la cultura nacionales que exista la mayor coincidencia entre ellas.

Realmente es muy difícil que puedan identificarse totalmente ambos saberes, por cuanto la marcha de la investigación suele ser más dinámica y antecede a la plasmación de los nuevos enfoques y sistemas de conocimientos en los planes de estudio y programas escolares. Por lo general, es en el campo de la historiografía más reciente (artículos, ensayos y monografías) y en la enseñanza de postgrado donde comienza este acercamiento, a partir de la plasmación de los nuevos resultados científicos en cursos, entrenamientos y conferencias especiales, y de ahí van descendiendo gradualmente, mediante la labor del maestro, a los demás niveles, hasta la escuela primaria.

En esta distinción tiene un lugar especial la cuestión de las fuentes de que se nutre cada una y sus correspondientes formas de expresión. Así, mientras que la historia oficial parte de verdades sostenidas por textos ya establecidos en la historiografía y se trasmite en libros de texto y manuales escolares, la historia patria vibra y se renueva con los resultados constantes de las nuevas investigaciones que iluminan sus aspectos, aportan enfoques novedosos a partir de la crítica de lo establecido y enriquecen el súmmum de conocimientos con la explotación de nuevas fuentes primarias (documentos recién encontrados, descubrimientos de la arqueología y otras ciencias auxiliares, declaraciones de nuevos testigos, etc.).

No menos importantes son las revalorizaciones de los procesos, acontecimientos y figuras históricas que hacen las nuevas hornadas de historiadores, haciendo valer el reclamo del gran Ramiro Guerra cuando sostuvo que “cada generación tiene que volver a escribir la historia”. En ese sentido quiero traer a colación un tema que atosiga a muchos cuando se aborda la producción historiográfica en cualquier lugar del mundo, pero, en particular, la que se hace en la Isla: ¿puede ser creíble una historia encargada por el Estado a profesionales pagados por instituciones estatales y destinada irremisiblemente a ser publicada por editoriales también del Estado?, en otras palabras: esa historia estatizada ¿es ciencia, o apología?.

A muchos les puede parecer una pregunta destinada a una sola respuesta: si el Estado controla todo el proceso de formación de los investigadores, funcionamiento de las instituciones, acceso a las fuentes y publicación de los resultados, no puede esperarse otro resultado que no sea el ensalzamiento de hechos y figuras del proceso revolucionario y el olvido de todo aquello que no responda a los ideales de la Revolución. Pero no es tan fácil, el grado de cientificidad de las producciones historiográficas no obedece directamente a la postura ideológica del autor; o el origen público o privado de sus fuentes de financiamiento.

Más que la cuestión de los nexos ocupacionales e ideológicos de los historiadores con el Estado, el punto esencial a dilucidar es el de la actitud del científico ante la realidad histórica y el empleo que sea capaz de hacer de sus competencias profesionales: si el historiador se dispone a hurgar en el pasado para comprenderlo y asumirlo honestamente y no para usarlo como mero bastón o denuesto de las realidades actuales, si es capaz de aprovechar los nuevos enfoques, métodos y técnicas de la ciencia histórica, vengan de donde vengan, para ponerlos en función de descubrir e interpretar las huellas del pasado, el resultado científico brotará inexorablemente y servirá de lección e inspiración de los momentos actuales.

A todo esto se debe añadir la cuota de responsabilidad y el probable margen de error inherentes a toda investigación científica. Sin tener en cuenta estos factores y la disposición a correr riesgos, bien poco tendrá que decir el pretendiente a historiador y su contribución historiográfica resultará intrascendente. Mas, estas condicionantes no solo están determinadas por su ligazón al Estado, ya que los historiadores que trabajan financiados por instituciones privadas, ONGs, universidades, etc., también tienen que responder por el uso de los fondos asignados y la calidad de sus resultados, así como resistir las presiones de los financistas, interesados muchas veces en conducirlos a conclusiones ajenas a los dictados de la ciencia.

La Historia como ciencia es una sola, sea positivista, marxista, analista, cualitativa; oficial o no; cubana o extranjera; lo que la hace válida científicamente es su concordancia con la realidad de una época, del pensamiento y la acción de los hombres y mujeres que la hicieron y su eficaz plasmación en los textos de los que la escriben.
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CHE: EL AMOR Y LA SUBVERSIÓN
POR MIGUEL ALEJANDRO HAYES, JUNIO 14 2019

Che: el amor y la subversión


(Versión original publicada en La Joven Cuba)

El Che es referencia inevitable en la vida de un revolucionario. Ha sido una constante en mi vida desde que con 16 años cayó en mis manos El camino del fuego de Orlando Borrego. Desde entonces intento –fallidamente- seguir ese camino de esfuerzo que trazó.

Tanto buscar en su vida me llevó al héroe, al guerrillero, al ministro, al comandante y al teórico. Tantas dimensiones de un mismo hombre hacen difícil llegar a conocer que el Che era todo eso y mucho más. ¿Cuánto escapa ante mis ojos y a los de quienes, por desconocimiento, lo convierten en piedra?

Recientemente recibí acusaciones por especular lo peligroso y subversivo que puede ser el Che -o un espíritu como el suyo- en cualquier sociedad. Quizá lo que me faltó mientras exponía esa idea, fue mostrar lo que realmente era ese pequeño motor que echaba a andar al impresionante guerrillero.

el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor

Son muy conocidas las anécdotas de su vida, pero quiero detenerme en algunas que muestran la presencia en él de una palabra: amor. Muchos citan esa frase donde afirma: Déjeme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor. Según me cuentan, por un segundo provocó casi la risa de un auditorio, hasta que muchos comenzaron a reflexionar ante semejante cosa ¿Cómo podía un hombre tan recto pensar de esa manera?

Lo cierto es que al Che lo que lo movía era sin dudas un inmenso amor, deseos de hacer de esta tierra un lugar mejor. Eso lo llevó consigo toda su vida, no solo en un proyecto de construcción social, sino en cada instante.

Una vez cuando niño, cuenta su padre que casi cae del techo intentando salvar a un pajarito que no podía volar. Aquel revolucionario en potencia de apenas pocos años no podía permitir que un ser vivo sufriera. Su amor a los animales, sin embargo, no cayó en las vacuidades y ecologismos enajenados que ponen la vida animal por delante de la humana. Cuando tuvo que sacrificar alguno -o dejar que otros lo hicieran- para que su tropa se alimentara o sobreviviera, lo hizo, comprendiendo el valor de la vida humana.

Sólo sé que tengo una necesidad física de que aparezca mi madre

Otra fase es el amor a sus padres, en especial, a Celia de la Serna. Cuando estaba en el Congo recibió la noticia de su muerte. Escribió en su diario que era el día más triste de su vida. También resalta, ese tan perdido relato titulado La piedra, donde sentencia: Sólo sé que tengo una necesidad física de que aparezca mi madre y yo recline mi cabeza en su regazo magro y ella me diga: “mi viejo”, con una ternura seca y plena y sentir en el pelo su mano desmañada, acariciándome a saltos… Dicen, que fue una de las pocas veces que lo vieron llorando en vida.

Era un gran amigo. Los fuertes regaños a los subordinados y los enfrentamientos producto de la seriedad que exigía su responsabilidad, y su decisión de asumir las órdenes de ocupar nuevos puestos, sus fuertes críticas a revolucionarios como Pablo Neruda, lo hacía parecer ante los ojos de quienes no lo comprendían como un amargado sin amigos. No hay nada más incierto, sin hacer mención de todos aquellos que lo querían y admiraban, él profesaba un inmenso cariño a sus compañeros. Prueba de eso es la anécdota de su tristeza ante la noticia de la muerte de Camilo o las notas del diario de Bolivia ante la de compañeros.

No puede dejarse pasar por alto el gran vínculo sentimental que lo unía a su esposa. Afirmó, que dos cosas personales llevaba consigo al Congo, y una era un pañuelo de su querida esposa, a la cual va dirigida esa carta titulada Mi única en el mundo.

Tal vez no sea exactamente lo mismo que tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro

Después de ver todo eso no dejo de pensar en que detrás de ese gran ser político, se escondía un hombre de buenos sentimientos que comenzaban en la propia cotidianidad. Esa es una de las más importantes enseñanzas que dejó el Che, ser buena persona. Tal vez no sea exactamente lo mismo que tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro, pero sí aporta mucho. El reformador social, debe sentir un inmenso amor por la familia, los amigos, la naturaleza.

sigue siendo altamente subversivo

Por ahí se empieza a ser revolucionario, por la vida cotidiana y no por atracción hacia determinado ideal político. Creo que muchos se llaman revolucionarios y son más de lo segundo, seguidores de una idea política, como quien se hace fan de un artista. Quizá sea eso lo que marcó esa brecha entre el Che y todos los demás, es decir, hay una la diferencia entre un hombre que sentía el dolor ajeno y los adeptos de una doctrina. Parece que sí es el amor la verdadera fuerza que mueve.

A una persona que centra ese sentimiento en los de más atrás en la estructura social, no se le puede convencer con razones de obediencia de que “eso es lo que está establecido”. Por eso, Che era tan crítico con la burocracia y los serviles asalariados. Por eso sigue siendo altamente subversivo.
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POR QUÉ LA URSS APOYÓ AL JOVEN ESTADO DE ISRAEL?
POR DOMINIQUE VIDAL
https://vientosur.info/spip.php?article14925

De la política de la Unión Soviética en el Oriente Próximo y Medio se recuerda, con razón, que fue pro árabe, en diferentes grados. Salvo en la inmediata post Segunda Guerra Mundial: entonces se puso al lado de las fuerzas judías de Palestina y luego al lado del joven Israel. Esta página poco conocida de la acción de la URSS merece ser recordada, pues explica en gran medida que el Estado judío naciente derrotara a sus vecinos y evidentemente a los palestinos en la primera guerra.

Los primeros contactos entre soviéticos y movimiento sionista se remontan a 1941 cuando la URSS era aún una aliada de la Alemania nazi (el pacto germano-soviético fue firmado el 28/09/1939. La invasión nazi de la URSS se produjo en junio de 1941 ndt). El presidente de la Organización Sionista Mundial, Haim Weizmann, se reunió con el embajador soviético en Londres Ivan Maiski. La discusión prosiguió con Ben Gurión, presidente de la Agencia judía. No se produjo ningún acuerdo pero, del lado sionista, se muestraron razonablemente optimistas. Maiski llegó incluso a contemplar la posibilidad de transferir a una parte de las y los árabes de Palestina para hacer hueco a las y los inmigrantes judíos. Acercamiento que se confirmó con la visita del embajador soviético a Palestina.

De vuelta a Moscú, Maiski, convertido en vice-Comisario del pueblo para asuntos exteriores, redactó en 1944 un informe en el que sugirió que, a falta de revoluciones proletarias en esta región del mundo, se podía jugar con las contradicciones anglo-americanas. Según algunos, en la Conferencia de Yalta, los aliados habrían contemplado la creación del Estado judío en Palestina, pero hay otras versiones que contradicen ésta. En realidad nadie sabe a ciencia cierta lo que se dijo sobre Palestina, en el caso de que se dijera algo. La realidad es que si la URSS permanece prudente hasta 1946, luego va a implicarse claramente al lado de las fuerzas judías.

1)En primer lugar, compromiso diplomático: comenzó con el discurso de Gromyko en la Asamblea General de la ONU del 14 de mayo de 1947, que contribuyó a la decisión de la partición. El joven viceministro de asuntos exteriores soviético comenzó por saludar “las desgracias y sufrimientos extraordinarios” del pueblo judío. “La experiencia del pasado y sobre todo de la Segunda Guerra Mundial”, prosigue, “ha probado que ninguno de los países de Europa Occidental ha sido capaz de dar al pueblo judío la ayuda necesaria para la defensa de sus derechos y ni siquiera para la protección de su existencia”. Y concluía: “Esto explica la aspiración de los judíos a la creación de un Estado para ellos”.

En consecuencia, anunció que la URSS es favorable a “la creación de un Estado judeo-árabe unificado”. Pero, añadió, “si se viera que las relaciones entre los judíos y los árabes de Palestina son tan tensas que es imposible asegurar la coexistencia pacífica” entre ellos, entonces Moscú apoyaría la “partición de Palestina en dos Estados, un Estado judío y un Estado árabe”. David Ben Gurión, que no se engaña sobre la importancia de la declaración, declaró: “Una toma de posición así constituye para nosotros un regalo inesperado… La Unión Soviética es ahora la única potencia que apoya nuestra causa”.

De hecho, en la votación del 29 de noviembre de 1947 en la ONU, Moscú y sus satélites, salvo Yugoslavia (por razones que siguen sin estar claras aún hoy), apoyaron la partición. Y cuando en marzo de 1948 la guerra civil en Palestina empujó a Washington a renunciar a la partición, pequeño pero importante momento de la historia, Gromyko machacó en el Consejo de Seguridad de la ONU: “El único medio de reducir el baño de sangre, es la creación rápida y efectiva de dos Estados en Palestina” y hasta la proclamación de la independencia de Israel, el 14 de mayo, la URSS se mantendrá en esta posición.

Dos días después, el ministro israelí de asuntos exteriores, Moshe Shertok escribió a su homólogo Viatcheslav Molotov para pedirle el reconocimiento de Israel y para expresarle “la inmensa gratitud del pueblo judío de Palestina y de los judíos del mundo entero por la posición firme de la delegación de la URSS en la ONU sobre la cuestión de la creación en Palestina de un Estado judío independiente y soberano y por la defensa de esta posición a pesar de todas las dificultades”: el día siguiente, 17 de mayo, Moscú será la primera potencia en reconocer de jure a Israel.

La URSS apoyará luego de forma permanente al Estado judío en el seno de la ONU, hasta que fue admitida en la ONU el 12 de mayo de 1949. Cierto que, para obtener la entrada de su país en la nueva organización internacional, la delegación israelí en la Conferencia de Paz de Lausana tuvo que firmar con los árabes el protocolo de acuerdo en el que Israel reconocía la resolución 181 de 29 de noviembre de 1947, y por tanto el derecho de los árabes palestinos a un Estado, y la resolución 194, y por tanto el derecho al retorno de los refugiados de la guerra o a obtener una compensación. Y, sin embargo, incluso sobre la cuestión de los refugiados, Moscú defendió a Israel: ¡votó contra la resolución 194 del 11 de diciembre de 1948 que planteaba el derecho de los refugiados palestinos al retorno o a una compensación!

2) Compromiso también político: La URSS impuso el apoyo al plan de partición a los comunistas (judíos y árabes) de Palestina, sin medir las turbulencias que esta decisión iba a provocar, detonando así la escisión en el seno de los comunistas palestinos igual que en otros PC del mundo árabe que van a conocer escisiones en serie a causa de esta toma de posición. Un verdadero giro respecto a la tradición antisionista que provoca agitación en todos los PC árabes.

Pero no en Francia, donde L´Humanité ensalza al mismo tiempo “los Komsomol de la Unión Soviética, los Vietminh de Vietnam y los combatientes de la Hagana”. Por otra parte, la prensa comunista, y en esos momentos no solo la comunista, ignora totalmente a los árabes palestinos. No son un pueblo que ve en peligro su tierra y su existencia. Solo son reaccionarios árabes contra los que se lucha con la gran unión de todos los pueblos del mundo…

3) Compromiso también y sobre todo militar, vía Praga. Los primeros contactos se establecieron ya en 1947. Pero la verdadera negociación la realizó en Checoslovaquia una persona cercana a David Ben Gurión: Ehud Avriel. Con el apoyo de Moscú, convence a los dirigentes checos de que entreguen sus armas, no a las fuerzas árabes como habían comenzado a hacerlo, sino a las fuerzas judías de Palestina.

Fue la entrega clandestina antes de la independencia de Israel; después, se estableció un puente aéreo oficial hacia Israel, con base en Zatec, con varios vuelos diarios. En total, en un año, Checoslovaquia entregará 60 millones de cartuchos, 25.000 fusiles Máuser, 10.000 bayonetas, 5.000 ametralladoras ligeras, 880 ametralladoras pesadas, 250 pistolas, 22 tanques, 1 millón de cartuchos anticarro, 84 aviones de combate y cerca de 10.000 bombas… En total, en 1948 el montante de contratos con Praga se cifra en 22 millones de dólares de aquella época, que en dólares actuales habría que multiplicar por más de mil. Sin contar la formación en el manejo de las armas garantizada por instructores checos, al inicio en Checoslovaquia y luego en el propio Israel.

“Las armas checas han salvado al país (…) Constituyeron la ayuda más importante que hayamos obtenido. Dudo mucho que sin ellas hubiéramos podido sobrevivir los primeros meses”, reconoció 20 años más tarde David Ben Gurion. Es cierto que la llegada de armas fue crucial en abril-mayo de 1948.

En la primera fase ayudaron a las fuerzas judías a ejecutar el plan Dalet, que les permitirá apoderarse de la mayor parte de las ciudades grandes de Palestina. En la segunda fase, ayudarán al joven Israel a hacer frente, simultáneamente, a cinco contingentes árabes (Egipto, Siria, Iraq, Transjordania y Líbano) en un período en que su ejército no estaba aún bien equipado. Si la correlación de fuerzas militares [a favor de las fuerzas judías] se volvió aplastante a partir del verano de 1948 (en particular gracias a las armas del campo comunista), durante las primeras semanas la situación permanecía equilibrada. Hay que tener en cuenta que Estados Unidos decretó el embargo de armas a Palestina en diciembre de 1947.

El biógrafo de David Ben Gurion, Michel Bar-Zohar, testimonia a propósito del primer aterrizaje el 28 de marzo de 1948: “Esa noche, se produjo un verdadero milagro cuando un gran avión, el primero que llegó sin hacer escalas desde Checoslovaquia, aterrizó en un aeródromo secreto. Las (armas) que llevaba fueron inmediatamente distribuidas a los combatientes. Otro milagro se produjo el día siguiente: el Nora (…) fuerza el bloqueo inglés y echa el ancla en el puerto de Tel Aviv”. Con esas armas, de forma inmediata, la Haganá puede emprender la batalla para limpiar el camino hacia Jerusalén, durante la que se produciría la primera gran masacre. La de Deir Yassin, el 9 de abril de 1948. La entrega de armas checoslovacas durará hasta febrero de 1951.

Más sorprendente y poco conocido aún: como explica en su libro, fundamental, Laurent Rucker, Praga envió incluso una brigada de judíos comunistas checoslovacos a combatir junto con la Haganá… que previamente habían donado sus bienes al Estado checo. Sugerida por el secretario del PC israelí Shmuel Mikunis, aceptada por David Ben Gurion y el futuro nº1 soviético Georgui Malenkov, la idea se materializó en Praga en el otoño de 1948: en diciembre llegaron a Israel 2.000 voluntarios. Pero con la guerra casi acabada, la brigada será disuelta y sus miembros integrados de forma dispersa en el ejército israelí.

4) Compromiso demográfico también, quizá aún más fundamental que el militar. La población judía de Palestina representaba entonces unas 600.000 personas, es decir, un tercio del total de la población palestina. Los dirigentes sionistas debían modificar la correlación de fuerzas a su favor. La URSS va a contribuir de forma decisiva: durante 1946, deja partir a más de 150.000 judíos polacos hacia zonas de ocupación americana y británica en Alemania, donde ingresan en los campos de personas desplazadas.

Las personas provenientes de los campos nazis casi no tienen otra opción que ir a Palestina. EE UU no quiere acoger a estos refugiados en su país, y no les concede visados. En estas condiciones, los campos de personas desplazadas se transformaron en un vivero para las organizaciones sionistas.

Antes de 1948, la URSS apoyó directa o indirectamente las operaciones de inmigración clandestina organizadas por la Agencia Judía a partir de países de Europa del Este: el 96% de las 60.000 personas judías que entraron en Palestina en 1946-1948, la mitad de ellas clandestinamente, provenían de Europa; de ellas el 80% de Polonia, Rumanía, Checoslovaquia y Hungría.

Después del 14 de mayo de 1948, la cuestión de la inmigración se volvió más vital aún: el joven Israel tiene absoluta necesidad de nuevos soldados y obreros. Así pues, entre 1948 y 1951, llegaron a Israel más de 300.000 personas judías de Europa del Este; es decir, más de la mitad del número total de inmigrantes. Única excepción: en este período la URSS solo autoriza emigrar a Israel a 500 personas judías (de fuente soviética, cuando los israelíes contabilizaban más de 8.000, pero incluso esta cifra es mínima comparada con el número de personas judías en la URSS).

Nada clandestino ahí. El campo comunista mostró su apoyo a la inmigración. Ante el Consejo de Seguridad de la ONU, el delegado ucraniano Vasili Tarasenko, el 27 de mayo de 1948 dijo: “La cuestión de la migración a Israel es un asunto interno del Estado de Israel. El Consejo de Seguridad no tiene ni el derecho ni la capacidad para inmiscuirse en los derechos soberanos de un Estado (…). Algunos delegados han planteado, ante el Consejo, el argumento de que esta migración amenaza la seguridad de los Estados árabes. Quiero subrayar ante todo que no conocemos ningún ejemplo de incursión de las fuerzas armadas de Israel en el territorio de otro Estado, con excepción de los casos de autodefensa cuando estuvieron obligados a rechazar los ataques de las fuerzas armadas de otro país en territorio israelí. Era autodefensa en el pleno sentido de la palabra». Y Gromyko, con su derecho a veto, rechazó la demanda británica de frenar la migración de hombres en edad de combatir.

Este apoyo masivo y multidimensional de la URSS en favor de las fuerzas judías constituyó evidentemente, por tanto, una sorpresa. El dirigente sionista Nahum Goldmann, expresó en sus Memorias su «gran extrañeza, pues tanto los medios judíos como los no judíos tenían la costumbre de considerar a los soviéticos como los enemigos encarnizados del sionismo».

Los comunistas, en particular los soviéticos, siempre se habían estado opuestos a la doctrina del sionismo. En el fondo, estimaban que los judíos no constituyen un pueblo y que debían asimilarse gracias a la revolución, que les liberaría, al igual que al resto de ciudadanos.

A comienzos del siglo XX, Lenin, polemizando con el partido obrero judío socialista, Bund, explica en Iskra: «Absolutamente inconsistente desde un punto de vista científico, la idea de un pueblo judío especial es, por su alcance político, reaccionaria (…). La hostilidad para las capas alógenas de la población no puede ser eliminada más que cuando dejen de constituir un elemento extranjero, cuando se fundan en la masa de la población. Es la única solución posible a la cuestión judía, y debemos apoyar todo lo que contribuya a poner fin al particularismo judío». Esta es la línea que defiende Lenin y que defenderá el Partido Comunista al llegar al poder.

Cuando llegaron al poder, los bolcheviques proclamaron la igualdad de los judíos y abolieron todas las discriminaciones de las que eran víctimas bajo los zares: zona de residencia, exclusión de numerosas profesiones, cuotas de entrada en las universidades, prohibición del culto, por no hablar de los pogromos… Durante la guerra civil las y los bolcheviques combatieron el antisemitismo criminal de los Blancos. En 1932 aparece inscrita en los pasaportes la nacionalidad judía. E incluso fue creada una Palestina soviética en Birobidjan, región autónoma creada en 1934 en Extremo Oriente, con el yiddish como lengua oficial. El presidium del CC ejecutivo de la URSS se congratuló: «Por primera vez en su historia, el pueblo judío ha visto realizarse su ardiente deseo de fundar una patria, de construir un Estado nacional». Se puede medir la contradicción teórica entre esta declaración y la posición de Lenin…

Pero las proclamas grandilocuentes disimulan mal el hecho de que mientras tanto, en los años 1930, el PC soviético cayó en la instrumentalización del antisemitismo, sin duda profundamente enraizado en el pueblo ruso: con la excusa de la lucha antirreligiosa y antinacionalista, Stalin hizo confiscar bienes comunitarios judíos, prohibió y persiguió a rabinos, impuso el declive de escuelas yiddish, deportó a bundistas y sionistas. Paradójicamente, Yevsektia (sección judía) del PC empujó en la misma dirección, exigiendo que «se ponga fin a las vacilaciones de la actitud oficial hacia el partido sionista». ¿Stalin antisemita? Se puede discutir ampliamente, pero en cualquier caso, utiliza el chauvinismo gran ruso y por tanto el antisemitismo.

Durante la Segunda Guerra Mundial, evidentemente, el régimen limó las aristas frente al genocidio hitleriano. A finales de 1942, el gobierno soviético autorizó incluso la creación del Comité Antifascista Judío (CAJ) para movilizar a los judíos del mundo a favor de la URSS y recoger fondos para el esfuerzo de guerra soviético. La comunidad judía americana constituía el objetivo privilegiado de esta campaña, se esperaba que ayudaría a presionar al gobierno estadounidense para la apertura de un segundo frente en Europa. El viaje del gran actor Solomon Mikhoels e Itzhik Feifer a Occidente en mayo-diciembre de 1943 conoció un gran éxito. Pero volvieron con dos ideas que van a provocar graves y duraderos conflictos: redacción de un Libro negro sobre los crímenes nazis contra los judíos de la URSS y creación de una República autónoma judía en Crimea.

La luna de miel entre el régimen y las personas judías, en efecto, no durará mucho. Los primeros informes hostiles al nacionalismo burgués del CAJ aparecieron en 1943. Se multiplicaron y volvieron inquietantes en 1946. Y a partir de 1948, a iniciativa de Andrei Jdanov, se desarrolló una amplia campaña de represión denominada anticosmopolita. El año 1948 comenzó trágicamente, el 13 de enero, con el asesinato del presidente del Comité, el gran actor Simon Mikhoels, y las numerosas detenciones de sus camaradas.

El CAJ fue disuelto, su periódico y su revista cerrados. Como consecuencia del proceso secreto al Comité, en mayo-julio de 1952, todos los acusados, salvo una mujer, son condenados a muerte y ejecutados. La casi totalidad de las instituciones judías fueron prohibidas. Hubo una purga masiva y violenta que fue creciendo hasta el asunto de las blusas blancas, médicos judíos soviéticos acusados de haber querido asesinar a Stalin y otros responsables soviéticos. Solo la muerte del Gran Mariscal, el 5 de marzo de 1953, frenará esta locura. La etapa siguiente preveía la deportación masiva de judíos soviéticos a Siberia (cosa que se conoce tras la apertura de los archivos).

El momento clave de esta contradicción entre el apoyo a Israel y la represión simultánea contra las personas judías soviéticas se produjo con la llegada de Golda Meir como primera embajadora de Israel. Fue calurosamente acogida en la gran sinagoga por 20.000 judíos moscovitas el 11 de septiembre de 1948, en lugar de los 2.000 fieles que se reunían, como mucho, en las grandes ocasiones. Movilización que se repite el 4 de octubre para el Rosh Hachana (Nuevo año judío) y el 10 de octubre Kippur (Gran perdón).

Sin embargo, el 18 de septiembre, el escritor judío Ilya Ehrenburg puso en guardia en Pravda. «El futuro de los trabajadores judíos de todos los países está ligado al del socialismo. Los judíos soviéticos, con todo el pueblo soviético, trabajan en la construcción de su madre patria socialista. No miran hacia el Próximo Oriente sino que miran únicamente hacia el futuro. Y creo que el pueblo trabajador del Estado de Israel, que no comparte el misticismo de los sionistas, mira ahora hacia el Norte, hacia la Unión Soviética». La esposa del ministro de Asuntos Exteriores, Vyascheslav Molotov, que tuvo la audacia de charlar en yiddish con la dirigente sionista en la recepción oficial, fue detenida, obligada a divorciarse de su marido y enviada a un campo …

En estas condiciones, las estrechas relaciones de Moscú y Tel Aviv no podían durar mucho tiempo: se fueron degradando progresivamente hasta la ruptura diplomática el 12 de febrero de 1953, tras el atentado contra la delegación soviética en Tel Aviv.

¿Por qué este período de apoyo soviético al movimiento sionista?

1) Según algunas personas (Hélène Carrère d´Encausse), Stalin tenía ilusiones de que Israel se convirtiera en un Estado socialista: «Los principios socialistas que animan las colonias judías, el pasado de los dirigentes del Estado judío que a menudo habían pasado por partidos comunistas del Este europeo o que habían luchado a su lado, la voluntad de modernización de esos dirigentes, permiten pensar que en un Medio Oriente de estructuras anquilosadas Israel será un islote de modernidad, de progreso, en última instancia un modelo revolucionario».

Esta teoría se suma a la de una cierta propaganda de la derecha norteamericana, basada, según Peter Grose, en el hecho de que el partido de David Ben Gurión «salió de la Unión soviética y de sus Estados satélites y tiene lazos de parentesco con esas regiones e ideológicamente se sitúa mucho más cerca de la Unión Soviética que de Estados Unidos». El muy anticomunista escritor Ray Brooks evocaba por ejemplo «el establecimiento de un Estado comunista desesperado en el país corazón del Medio Oriente» y se angustiaba pensando en «la población atraída de Europa central y oriental donde solo el comunismo proporciona la organización y las armas que permiten limitar la resistencia del enemigo futuro».

Pero, en mi opinión, es una teoría poco creíble: Stalin es fundamentalmente antisionista y poco inclinado a la ingenuidad. Aunque hubiera tenido ilusiones, éstas se habrían disipado rápidamente con la evolución del joven Israel: en las elecciones de 1949, el PC solo obtiene el 3,5%, aunque el partido sionista de izquierdas Mapam llegara a casi el 15%; y en 1950 Israel optó por el campo occidental en la primera guerra caliente de la Guerra fría, es decir, la guerra de Corea.

En agosto de 1948, David Ben Gurion recibía al embajador americano diciendo: «Israel saluda el apoyo ruso en las Naciones Unidas. Pero no tolerará ninguna dominación soviética. No solo Israel es occidental en su orientación, sino que nuestro pueblo es demócrata y tiene claro que no puede hacerse fuerte y permanecer libre mas que a través de la cooperación con Estados Unidos». Y, a comienzos de enero de 1949, Israel obtenía, no por casualidad, un préstamo americano de 100 millones de dólares. Gromyko practicaba por tanto el método Coué (método basado en la autosugestión y la autohipnosis ndt) cuando declaraba: «El pueblo de Israel no tolerará que su país se convierta en una base militar angloamericana». Para el Primer Ministro israelí, según su biógrafo, » en adelante, Israel será el bastión de Occidente en Medio Oriente».

La idea de un acercamiento [de la URSS y el movimiento sionista ndt], no data de 1947. Ya en 1943, un diplomático soviético escribía: «En los años 1920, no podíamos sino considerar al sionismo como una agencia del imperialismo (…) Ahora, sin embargo, toda la situación ha cambiado. No solo Gran Bretaña y el sionismo parecen estar en una disputa permanente, sino que nuestra visión ha sufrido también una seria evolución. Si la Rusia soviética quiere interesarse por el futuro del Medio Oriente, es evidente que los judíos avanzados y progresistas de Palestina representan más promesas para nosotros que los árabes atrasados controlados por las camarillas feudales de reyes y efendis [señores]».

2) Otra tesis: Moscú esperaba, apoyando a Israel, ganarse el favor de las comunidades judías y, a través de ellas, crear un lobby capaz de influir en la política de los países en los que la comunidad judía era numerosa. Hoy, cuando las ideas de la derecha sionista se han vuelto dominantes en numerosas comunidades judías, es difícil imaginar eso, pero entonces, el papel de la URSS en la II Guerra mundial, en la liberación de los campos de concentración y la ayuda a Israel contribuyen a desarrollar una opinión muy positiva respecto a la Unión Soviética entre las y los judíos.

También hay que tener muy presente que, para todos los actores americanos y europeos, tanto en el Este como en el Oeste, el genocidio de los judíos tiene un gran peso. Opiniones y dirigentes están conmocionados por el reciente descubrimiento de los campos de concentración y exterminio. Es cierto también en la URSS, donde la aniquilación de judíos fue particularmente horrible: al menos un millón de víctimas, la «Shoah por las balas» puesta en marcha por los Einsatzgruppen. En total, los judíos representaban 2,5 de los 25 millones de víctimas soviéticas, cuando en 1940 solo formaban el 2,5 % de la población.

3) Tesis más creíble en mi opinión: la voluntad soviética de utilizar Palestina para expulsar a los británicos de allí y minar su influencia, ya vacilante, en Medio Oriente. Por otra parte, Estados Unidos tenía exactamente el mismo objetivo: querían tomar el relevo de Gran Bretaña en Medio Oriente. Convergencia que se traduce en el apoyo de Moscú y Washington del plan de partición de Palestina, y que resulta incomprensible si se olvida que en 1947 no había comenzado aún la guerra fría: es el golpe de Praga en febrero de 1948, la llegada al poder del Partido Comunista en Praga, la que da el pistoletazo de salida. Tanto la URSS como Estados Unidos miden muy bien el carácter estratégico de Medio Oriente: constituye la gran vía de comunicación Europa/Asia/África, tiene las mayores reservas de petróleo del mundo y representa el cinturón meridional de la URSS.

En aquellos momentos, Gran Bretaña está arruinada por la guerra y solo escapa de la quiebra por los préstamos y arriendos de Estados Unidos: 39.000 millones de libras. En estas condiciones, el mandato británico es demasiado caro. El terrorismo sionista obliga a Londres a estacionar 100.000 soldados, entre los que se producen 758 muertes entre 1945-1948. Además, el Reino Unido ya tenía mucho trabajo en India.

Entonces, no le quedó más remedio que entregar el mandato de Palestina a la ONU. Y, como consecuencia, la estrategia de Moscú y de Washington triunfó más allá de lo que esperaban. El fracaso de Gran Bretaña en Palestina conllevó su declive progresivo en toda la región: desde la revolución de los Oficiales Libres en Egipto (1952) al derrocamiento de la monarquía en Bagdad (1958) y la marcha del último soldado británico del golfo Arabo-Pérsico (1971). Pero, de forma clara, benefició más a EE UU que a la Unión Soviética: el sistema defensivo puesto en pie por Estados Unidos (con Francia y Gran Bretaña), de la declaración tripartita (1950) al Pacto de Bagdad (1955), iba a cercar literalmente a la URSS movilizando a sus aliados, Turquía, Irak, Irán, Pakistán,…

4) En efecto, la voluntad del Kremlin de liberar el Próximo y Medio Oriente del dominio británico fue acompañada de la desestabilización del mundo árabe reaccionario. Como escribe Laurent Rucker: «Los diplomáticos soviéticos, como muestran algunas de sus declaraciones ante sus homólogos israelíes, consideraban que la derrota en Palestina de los ejércitos árabes no dejaría de afectar profundamente a las sociedades árabes (…). En cambio, la idea de un amplio plan de Moscú para crear una situación revolucionaria en el mundo árabe mediante un apoyo a la creación de Israel resulta más problemática».

5) Última observación: el año 1948 aclaró también la naturaleza de la represión contra las personas judías en aquel momento en la URSS. Ciertamente no hay que subestimar el antisemitismo ruso y su instrumentalización por los dirigentes soviéticos en determinados períodos. Pero el régimen temía sobre todo ver a una minoría, en este caso la judía, escapar a la estructura piramidal del poder y adquirir autonomía.

Laurent Rucker cita esta significativa carta de mayo de 1943 al secretariado ejecutivo de Sovinformburo, de un tal Kroujkov, que escribió: «Pienso personalmente que la dirección del CAJ se inmiscuye en asuntos en los que no debería inmiscuirse. Considero políticamente dañino el hecho de que reciba cartas de parte de ciudadanos judíos soviéticos que conciernen a todo tipo de solicitudes de carácter material o sobre las condiciones de vida, y se preocupe por satisfacer estas demandas escribiendo a los órganos del Partido y del Estado soviético».

En la reacción del poder soviético, y visiblemente de Stalin, hay, en primer lugar, una cólera contra la idea de que las y los judíos se aprovecharan de la ayuda a Israel para adquirir este papel singular en el sistema soviético. Y la represión no solo se iba a desarrollar en Rusia. En la misma época se dio el proceso a Laszlo Rajk (Hungría 1949) y, a menudo, los procesos de Praga de los años 1951/1952 tuvieron por objetivo a judíos presentados como tales o como sionistas. En Praga, responsables de la ayuda militar a Israel fueron juzgados al margen del proceso Slansky en 1952: Mordechai Oren, dirigente del movimiento sionista de izquierdas Hachomer Hatzair, que había coordinado la operación, fue condenado a 15 años de prisión (solo cumplirá 4).

A partir de 1950 las relaciones soviético-israelíes se deterioraron. Hay sucesivas quejas de los embajadores de la URSS en Tel Aviv de que Israel se inscribe, poco a poco, en el campo occidental y ya ni siquiera manifiesta el reconocimiento que debía manifestar por la ayuda de la URSS.

Laurent Rucker invoca varios factores para el cambio: en primer lugar Israel ha perdido todo interés estratégico para la URSS, que ya no puede instrumentalizarlo para profundizar las contradicciones interimperialistas; luego está el factor interno de la URSS, donde el sionismo vuelve a ser el enemigo, al igual que el imperialismo o el titismo. Es la razón, cito a Rucker, por la que «la contradicción entre la política interna, de represión de los judíos de la URSS y la política exterior, de neutralidad pasiva hacia Israel se volvió insalvable».

El cambio decisivo se da en 1955: la URSS se gira hacia el mundo árabe y, primera etapa, concluye un contrato de entrega de armas con el Egipto de Nasser.

Ante el Soviet supremo, Nikita Jrutchov parece amnésico: «Comprendemos las aspiraciones de los pueblos árabes que luchan por su plena liberación de la dominación extranjera. Por consiguiente, no podemos sino condenar las acciones de Israel que, desde los primeros días de su existencia, ha amenazado a sus vecinos y adoptado una política hostil hacia ellos. Está claro que esta política no sirve a los intereses de Israel y que quienes la adoptan gozan del apoyo de las potencias imperialistas (…). Éstas aspiran a utilizar a Israel como un instrumento contra los pueblos árabes con el objetivo de explotar implacablemente las riquezas de la región».

Y el ministro israelí de asuntos exteriores, Abba Eban, saca las lecciones siguientes: «En 1948, Moscú nos había apoyado porque éramos los mejores garantes de la salida de los británicos de Palestina. Una actitud idéntica por parte de los países árabes respecto a la Gran Bretaña y sus aliados llevó posteriormente a los rusos a adoptar una actitud proárabe».

Poco después, durante la guerra de Suez, Moscú estará al lado de los árabes. Y, durante treinta años, Moscú será el gran aliado del mundo árabe contra el antiguo aliado israelí…

Este texto es la traducción/transcripción de la conferencia que Dominique Vidal pronunció en la Universidad popular del IREMMO el 4 de febrero de 2017. El vídeo se puede encontrar en https://www.youtube.com/watch?v=__wHX1yEEvA

En comentario de Dominique Vidal, esta conferencia se apoya en particular en Dominique Vidal, « L’URSS “sioniste” ? Moscou et la Palestine 1945-1955 », La Revue d’études palestiniennes, n° 28, été 1988 ; y sobre todo en Laurent Rucker, Staline, les Juifs et Israël, PUF, 2001, así como Michel Réal, « Quand l’Union soviétique parrainait Israël », Le Monde diplomatique, septembre 2014 https://mondiplo.com/cuando-la-union-sovietica-apadrinaba-a-israel. Ndt.

Dominique Vidal, periodista e historiador, antiguo redactor jefe adjunto de Le Monde Diplomatique, también fue director internacional del Centre de formation et de perfectionnement des journalistes (CFPJ). Participa en las actividades del IREMMO ( Institut de Recherche et D’études Méditerranée Moyen-Orient, http://iremmo.org). También es autor de numerosos libros, en particular sobre el conflicto palestino-israelí, entre ellos: Les 100 Clés du Proche-Orient, con Alain Gresh, Fayard, 2011 (1986), Un Autre Israël est possible, con Michel Warschawski, ed. de l’Atelier, 2012 y Palestine : le jeu des puissants, (dir.), Sindbad, 2014.
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