Boletín semanal del Portal del Hispanismo

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Congresos y cursos

Congreso, jornada, encuentro

 

  III Congreso Internacional de Estudios Interdisciplinares LGTBIQA+ en español (MariCorners23)

La Asociación MariCorners celebrará este congreso internacional en formato presencial y virtual del 29 al 31 de marzo de 2023 con el objetivo de poner de relieve la necesidad de crear y fortalecer nuevos espacios de discusión y d…
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  I Congreso Latinoamericano y III Congreso Internacional: Experiencias en innovación educativa (En línea)

La Universidad Nacional Abierta y a Distancia y la Universidad de Guadalajara organizan este congreso del 29 de septiembre al 1 de octubre de 2022. El objetivo del congreso es permitir participar en un espacio de reflexión e inter…
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Curso

 

  Bibliotecas accesibles y usables para todas las personas: la atención a personas con distintas necesidades (en línea)

La UNED organiza este curso virtual que se llevará a cabo el 26 de septiembre y el 6, 14, 22 y 31 de octubre de 2022. Está dirigido a profesionales de las bibliotecas y los centros de documentación o quienes aspiren a serlo, as&…
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Convocatorias y empleo

Contribuciones (call for papers)

 

  II Simposio Internacional El Arte de la Plata y otras artes suntuarias. Investigación, Innovación Educativa y Divulgación Científica

La Universidad de Murcia organiza este simposio que se celebra en Murcia los días 24 y 25 de noviembre de 2022. El plazo de envío de resúmenes finaliza el 31 de octubre de 2022. La temática del simposio estará relacionada con…
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  Transfer, Número especial (2024): «Nuevos horizontes en la traducción del italiano: perspectivas de investigación y territorios de especialización»

La revista Transfer invita a participar en este número sobre traducción especializada, orientado principalmente a las relaciones ítalo-españolas, aunque no exclusivamente. El plazo de envío de propuestas finaliza el 26 de mayo …
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Ofertas de empleo

 

  Plaza de Assistant Professor in Spanish (Colorado College)

El Departamento de Español y Portugués de la Colorado College oferta esta plaza de profesor adjunto para comenzar a trabajar en agosto de 2023. El plazo de envío de candidaturas finaliza el 21 de octubre de 2022. El candidato se…
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  Plaza de Lecturer in Spanish (Elon University)

El Department of World Languages and Cultures de la Elon University oferta esta plaza de profesor de español para comenzar a trabajar en agosto de 2023. El plazo de envío de candidaturas finaliza el 18 de octubre de 2022. El cand…
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Noticias

 

 

  Lingüística y Literatura, número 82, volumen 43 (2022)

La `Revista Lingüística y Literatura´ presenta en este nuevo número, entre otros, los siguientes artículos: – Innovación tecnológica en el desarrollo de materiales ELE: diseño del libro electrónico Se habla colombiano, Juli…
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  Journal of Spanish Language Teaching, volumen 9, número 1 (2022)

La revista `Journal of Spanish Language Teaching´ proporciona un foro internacional para investigaciones, métodos, materiales y teorías innovadoras sobre la enseñanza y el aprendizaje del español como lengua extranjera. El obj…
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Publicaciones

Tesis

 

  La traducción jurada aplicada a textos híbridos: el caso de los documentos médico-legales (alemán-español)

Esta tesis a cargo de Katrin Vanesa Lemke, defendida en la Universidad de Córdoba en el 2022 estudia la tipología, rasgos lingüísticos, traducción, etc., de este tipo de textos. Resumen: En lo que se refiere al análisis del c…
 

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Congresos y cursos

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  III Congreso Internacional de Estudios Interdisciplinares LGTBIQA+ en español (MariCorners23)

La Asociación MariCorners celebrará este congreso internacional en formato presencial y virtual del 29 al 31 de marzo de 2023 con el objetivo de poner de relieve la necesidad de crear y fortalecer nuevos espacios de discusión y d…
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  I Congreso Latinoamericano y III Congreso Internacional: Experiencias en innovación educativa (En línea)

La Universidad Nacional Abierta y a Distancia y la Universidad de Guadalajara organizan este congreso del 29 de septiembre al 1 de octubre de 2022. El objetivo del congreso es permitir participar en un espacio de reflexión e inter…
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  Bibliotecas accesibles y usables para todas las personas: la atención a personas con distintas necesidades (en línea)

La UNED organiza este curso virtual que se llevará a cabo el 26 de septiembre y el 6, 14, 22 y 31 de octubre de 2022. Está dirigido a profesionales de las bibliotecas y los centros de documentación o quienes aspiren a serlo, as&…
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  II Simposio Internacional El Arte de la Plata y otras artes suntuarias. Investigación, Innovación Educativa y Divulgación Científica

La Universidad de Murcia organiza este simposio que se celebra en Murcia los días 24 y 25 de noviembre de 2022. El plazo de envío de resúmenes finaliza el 31 de octubre de 2022. La temática del simposio estará relacionada con…
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La revista Transfer invita a participar en este número sobre traducción especializada, orientado principalmente a las relaciones ítalo-españolas, aunque no exclusivamente. El plazo de envío de propuestas finaliza el 26 de mayo …
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El Departamento de Español y Portugués de la Colorado College oferta esta plaza de profesor adjunto para comenzar a trabajar en agosto de 2023. El plazo de envío de candidaturas finaliza el 21 de octubre de 2022. El candidato se…
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  La traducción jurada aplicada a textos híbridos: el caso de los documentos médico-legales (alemán-español)

Esta tesis a cargo de Katrin Vanesa Lemke, defendida en la Universidad de Córdoba en el 2022 estudia la tipología, rasgos lingüísticos, traducción, etc., de este tipo de textos. Resumen: En lo que se refiere al análisis del c…
 

Lo que nos cuentan las rocas lunares del pasado interestelar

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Sábado 24 de septiembre de 2022
Gonçalo Pereira
Gonçalo Pereira
Director de National Geographic España

El cuarto de siglo de National Geographic España

Estimado suscriptor,

Trescientos meses después, completamos el 25 aniversario de National Geographic en España.

En veinticinco años, el mundo ha cambiado abruptamente, como si un genio loco hubiera hecho girar aún más nuestro globo terrestre. Las comunicaciones, la percepción del medio ambiente, la disponibilidad de recursos, la forma en que comemos y nos movemos y la forma en que interactuamos con la naturaleza han cambiado. Sin embargo, nos gusta pensar que National Geographic conserva su papel como brújula cultural, señalando hacia el norte lo que la investigación debería desarrollar en el siglo XXI.

La edición especial del 25 aniversario de National Geographic España con la colaboración de Audi España. Pincha en la imagen para comprarlo en la tienda online.

En esta edición especial que ya está en el quiosco, celebramos el pasado y miramos hacia el futuro. Hemos recuperado con cariño el momento fundacional: el primer reportaje publicado en una edición extranjera de National Geographic fue sobre Altamira y requirió esfuerzos dignos de una saga nórdica. Desde Tombuctú hasta los logros de Jane Goodall, descubre 25 reportajes que, desde 1997, han sido dados a conocer al mundo por National Geographic.

También repasamos otros hitos de este viaje que ha acercado al público español al marco amarillo desde la fundación de la National Geographic Society en 1888.

En 25 años, el concepto de sostenibilidad ha ganado terreno. Hoy es el concepto decisivo en la vida de empresas y gobiernos, amoldando todo lo que se produce a la lógica de la reutilización de recursos y la eficiencia energética.

Pero para que este cumpleaños sea realmente completo no podía faltar el contenido exclusivo de nuestra revista mensual, donde seguimos recorriendo el mundo en busca de historias y aventuras que nos ayuden a comprenderlo, inaugurando así el camino hacia el medio siglo.

Portada del número octubre de National Geographic España.

Hemos viajado a Somalilandia y hemos sido testigos de una de las manifestaciones de arte rupestre más formidables de la historia.

En otro de nuestros reportajes de este mes, abrimos la bóveda de National Geographic y sacamos 25 fotografías realizadas con la técnica del autocromo que nunca antes se habían mostrado.

volvemos al lince ibérico, nuestro querido y viejo amigo, cuya historia de declive, recuperación y prosperidad hemos ido siguiendo todos estos 25 años.

Además, también hemos tenido tiempo de sumergirnos en una cueva tan misteriosa como espectacular en cuyos recovecos se mezclan leyendas y fósiles. Y hemos hecho una visita al parque más nacional del mundo: Chimanimani, en Mozambique.

¡Ponte tu sombrero de explorador y ven con nosotros!

National Geographic Octubre 2022
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LOS DINOSAURIOS YA ESTABAN EN DECLIVE ANTES DE EXTINGUIRSE
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LAS MATEMÁTICAS DEL TERREMOTO DE MÉXICO
Fenómenos naturales vistos desde el espacio
ASTRONOMÍA
FENÓMENOS NATURALES VISTOS DESDE EL ESPACIO
Las fotos de mascotas más graciosas de 2022
CONCURSO FOTOGRÁFICO
LAS FOTOS DE MASCOTAS MÁS GRACIOSAS DE 2022
Amazonas al límite, 10 amenazas que demuestran que corre un grave peligro
UN ECOSISTEMA CLAVE DEL PLANETA
AMAZONAS AL LÍMITE, 10 AMENAZAS QUE DEMUESTRAN QUE CORRE UN GRAVE PELIGRO
El origen de la adicción al azúcar
¿POR QUÉ NOS RESULTA IRRESISTIBLE?
EL ORIGEN DE LA ADICCIÓN AL AZÚCAR
Descubierta una burbuja de gas caliente que orbita el agujero negro del centro de nuestra galaxia
VÍA LÁCTEA
DESCUBIERTA UNA BURBUJA DE GAS CALIENTE QUE ORBITA EL AGUJERO NEGRO DEL CENTRO DE NUESTRA GALAXIA
Para 2050 podría haber desaparecido más de un tercio de las especies de la Tierra
EXTINCIÓN MASIVA
PARA 2050 PODRÍA HABER DESAPARECIDO MÁS DE UN TERCIO DE LAS ESPECIES DE LA TIERRA
Todos los terremotos de principios de siglo en un solo vídeo
VIDEO
TODOS LOS TERREMOTOS DE PRINCIPIOS DE SIGLO EN UN SOLO VÍDEO
Las mejores fotografías de astronomía de 2022
GALERÍA DE IMÁGENES
LAS MEJORES FOTOGRAFÍAS DE ASTRONOMÍA DE 2022
Lo que nos cuentan las rocas lunares del pasado interestelar
CASI 400 KG DE ROCAS LUNARES
LO QUE NOS CUENTAN LAS ROCAS LUNARES DEL PASADO INTERESTELAR
Itsaso Vélez, primatóloga:
ENTREVISTA

Boletín por un socialismo participativo y democrático

SPD-477

 No. 477(37 año14). La Habana, 17-sep-2022

Art. 54 de la Constitución: El Estado reconoce, respeta y garantiza las personas la libertad de pensamiento, conciencia y expresión.

Artículos, notas, reseñas, publicaciones de interés.

Los autores son los responsables de sus escritos.

Reenvíe este boletín a todos los que estime conveniente.

Se autoriza la reproducción total o parcial en cualquier soporte.

Consejo de Redacción. Pedro Campos, Andrés Dovale y Germán González CE pedrocampos313@yahoo.es ; adovbor@gmail.com ; germang1944@yahoo.es

 Se agradece críticas, comentarios, sugerencias y opiniones sobre forma/contenido

El boletín SPD se puede encontrar en  SPDcubano.blogpost.com

El boletín SDP incluye trabajos de otros autores que sostengan posiciones democráticas

ÍNDICE

Desde las redes sociales

Publicaciones en las redes sociales que compartimos con nuestros lectores, en particular con aquellos imposibilitados de acceder a Internet o con acceso limitado, léase cubanos de adentro.

Lo dijo…

Citas tomadas de escritos o discursos programáticos de nuestros próceres, es decir, no frases al azar o fuera de contexto. Reproducidas para que los cubanos conozcan cómo concebían la

República los que la forjaron…

Cuba tiene un Estado fallido

Un Estado fallido es aquel que no puede garantizar su propio funcionamiento o los servicios básicos a la población

Por Marlene Azor Hernández, Ciudad de México

El lento asesinato de José Daniel Ferrer

El activista se encuentra detenido desde el 11 de julio del pasado año por intentar acceder al lugar donde se desarrollaban las protestas en su provincia

Por Camila Acosta, La Habana

Una Cuba libre no debe pagar deudas ‘repugnantes’

El castrismo es una maquinaria de destrucción y empobrecimiento. Cualquier financiamiento que le ha sido otorgado ha contribuido a dilatar su existencia y azote.

Por Rafaela Cruz, La Habana

A corto y mediano plazo, ¿qué esperar en Cuba?

Por Domingo Amuchástegui, Miami

La cuestión racial, en las penumbras de la sociedad cubana

Por Laura Rivalta, La Habana

DESDE LAS REDES SOCIALES

Pedro Campos Santos

Ø  De las actuales guerras en Afganistán Etiopía y Yemen hay muy poca información en la gran prensa. También hay conflictos en Birmania y en China.

Ø  Hace 2 años

o    Hace dos años escribí esto en medio de la dichosa pandemia. Fue lo que hice. Nunca me dio el COVID y lo tuve en la casa

¿Y la gente tendrá que aguantar dos años más en cuarentena, sin salir, con bozal, enfermándose de los nervios, de problemas cardiovasculares, bucales y faciales? Lo que hay que hacer es fortalecer el sistema inmunológico, respirar aire puro, salir a ver la familia, divertirse, ir a buscarse los frijoles, caminar y vivir.

Ø  Hay indicios de negociaciones entre los gobiernos de EEUU y CUBA para mejorar las relaciones

Ø  PELIGRO: ofensiva ucraniana apoyada con armamento de EEUU y EUROPA aviva en Moscú eventual uso de armas nucleares

Ø  10 precisiones sobre políticas de EEUU y la actitud de la oposición.
1-creo que todos los foristas están por la libertad, la democracia y la independencia de Cuba.
2-las diferencias respecto a las políticas de los gobiernos de EEUU no deben distanciarnos, ni dejar de concentrarnos en lo fundamental, la lucha por Cuba.
3-no es constructivo usar lenguaje que descalifique o trate de descalificar a otros participantes. Nos divide.
4-la política de Obama, concebida desde el acercamiento y el diálogo demostró que no funciona, simplemente porque el castrismo la rechaza.
5- no hay pecado anexionistas en contar con la ayuda de EEUU para lograr propósitos democráticos en Cuba.
6-ninguno de los participantes desea una guerra en Cuba. Quien impone la violencia es el castrismo, quien mata, golpea, reprime, abusa y encarcela en Cuba es el castrismo y su violencia engendra violencia desgraciadamente.
7-las políticas de presiones no funcionaron porque el castrismo siempre encontró escapes en la antigua URSS, Venezuela, otros prestamistas de la región, China y Europa, junto a capitales oportunistas que se han prestado para la explotación conjunta con el castrismo del trabajo esclavo de los cubanos. Además nunca se aplicaron íntegramente.
8-las presiones son dirigidas contra el castrismo y sus empresas y negocios y a afectar lo menos posible a los cubanos.
9-es lícito presionar internacionalmente por todas las vías posibles a gobiernos totalitarios neo o fascistas que impiden las libertades y el desarrollo de sus pueblos, simplemente porque como el castrismo, se convierten en problemas internacionales que desestabilizan regiones enteras con la exportación de su violencia e influencias populistas y con los desastres migratorios que ocasionan a sus vecinos.
10- la libertad de Cuba es en primer lugar obra y responsabilidad de los cubanos de dentro y fuera, ambas Cubas han sufrido y sufren el castrismo, sin menoscabo para todos los que han luchado por Cuba. Pero es iluso pensar que una tiranía como esa pueda ser derrotada sin ayudas y presiones externas.

Ø  El concepto tradicional de inflación como aumento relativo de precios al consumidor no se ajusta a las condiciones de Cuba pues prácticamente es imposible medirla donde juegan tres monedas con 5 o 6 mercados diferentes. (Libreta, y liberados en CÚP, otro en MLC, otro para las empresas estatales, otro para el dólar que circula y otro más para los privados). Yo preferiría referirme a esa situación como mercado de precios incontrolables, algo peor que la inflación más alta a nivel mundial.

Ø  EL NIÑO Y LA VERDAD.
CAMBIO

Ø  En Miami hay un gran cartel donde una vaca le pide a la gente que coman más pollo. Esto tendrá que ver con la lucha por el medio ambiente?

Ø  Hace 3 años

o    Breve análisis situación actual Cuba y qué podemos hacer en el exilio para ayudar a la causa de la libertad y la democracia en nuestro país.
Canel reconoce la crisis energética+ Sueltan a presos de UNPACU que no pueden condenar+Bruno quiere amistad con los traidolares=Castrismo en su peor momento. Es hora de apretar por todas partes. Qué podemos hacer los emigrados: 1-en vez de mandar dólares que el castrismo se coge, mandar lo que necesitan los familiares como ropa, zapatos, comida. 2-no gastar dinero, y pedirlo a los familiares, en tiendas, restaurantes ni hoteles del estado. Comprar a particulares. 3-enviar a los familiares el dinero imprescindible y evitar que pase por vías controladas por el castrismo. 4-usar las vías de comunicación más baratas. 5-apoyar, divulgar y enviar a los gobiernos de Europa y América y los organismos internacionales y ONG todas las denuncias de violaciones de DDHH en Cuba y dar a conocer las arbitrariedades de todo tipo de castrismo, 6-apoyar por todas las vías posibles a la oposición y la disidencia 7-no comprar productos ni servicios de compañías internacionales que apoyan económicamente al castrismo con inversiones en Cuba.

Ø  Hace un año

o    El fachocastrismo no tiene engañada a la socialdemocracia. Esta participa del engaño y apoya al régimen con su doble discurso sobre derechos humanos

Ø  Recomiendo que vean la intervención del Senador Marco Rubio sobre el verdadero bloqueo a Cuba. Feibu solo me deja compartirlo con 5 amigos.

Ø  Cuando la presión interna amenaza con reventar al castrismo, este abre la válvula de escape y siempre ha encontrado alivio en EEUU. Cosas veredas Sancho

Lo dijo…

Ignacio Agramonte y Loynaz, “El Mayor”, opinando sobre el Decreto 370en su discurso durante la sabatina celebrada en la Universidad de La Habana el 22 de febrero de 1862, a 158 años de la promulgación por el partido&gobierno de Cubade ese engendro totalitario:

“La prensa con razón es considerada como la representación material del progreso. La libertad de la prensa es un medio de obtener la libertad civil y política, porque instruyendo a las masas, rasgando el denso velo de la ignorancia, hace conocer sus derechos a los pueblos y pueden éstos exigirlos.

No carece de inconvenientes la prensa completamente libre, pero ni contrapesan sus ventajas, ni son de tanta importancia como se ha tratado de hacer creer. “Se puede abusar de la prensa”, dice un autor inglés, por la publicidad de principios falsos y corrompidos; pero es más fácil, añade él mismo, remediar este inconveniente combatiéndolo con buenas razones que empleando las persecuciones, las multas, la prisión y otros castigos de este género.”

“Ignacio Agramonte, su pensamiento político y social” con Introducción y selección de Juan J. Pastrana, publicado por la Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1987, texto comprendido entre las páginas 53 y 61.

Cuba tiene un Estado fallido

Un Estado fallido es aquel que no puede garantizar su propio funcionamiento o los servicios básicos a la población

Por Marlene Azor Hernández, Ciudad de México

CIUDAD DE MÉXICO. – La propaganda oficial cubana y el desconocimiento histórico sobre el país hacen a varios analistas extranjeros negar que Cuba sea un Estado fallido.

Como siempre ocurre, sin diagnóstico certero sobre la realidad cubana desde 1959, las propuestas de estos autores suelen ser disparatadas para todos los que hemos sido violentados por la dictadura totalitaria cubana o por los regímenes venezolano y nicaragüense. La guerra de estas tres dictaduras contra la verdad y los hechos, la desinformación sistemática de sus medios y el ocultamiento de toda la información relevante para evaluar las gestiones de gobierno “convencen” a ciertos analistas de que hay que “pasarle la mano” a las dictaduras e incluirlas en los foros internacionales. Algo absurdo y contrario a la función que deberían tener los organismos internacionales y los demócratas de todo el mundo, es decir, el respeto a los derechos humanos y a las normas internacionales que los rigen.

Tendrían los demócratas del mundo que denunciar, investigar y presionar a estas dictaduras con medidas diplomáticas, políticas y económicas por sus resultados nefastos. El que quiera una solución para los tres países, primero tiene que escuchar la opinión de sus víctimas; esto sería al menos la primera postura decente. Las víctimas, resultado de la violencia de Estado de las tres dictaduras, nos contamos por millones.

La segunda postura decente sería el boicot mundial a la dictadura totalitaria cubana, única forma actual de obligar a La Habana a sentarse en una mesa de negociación, con supervisión internacional y con la presencia de toda la sociedad civil independiente de la Isla, que tiene sólidas propuestas de bienestar en todos los renglones de la sociedad. 

Es la dictadura cubana la fuente del modelo represivo y corrupto expandido a Venezuela y Nicaragua. Le pido a los investigadores e interesados en la mediación que revisen todos los intentos de negociación entre los gobiernos de EE. UU. y el Gobierno cubano en las últimas seis décadas, y vean cómo en cada ocasión es la dictadura cubana la que interrumpe los contactos y las negociaciones.

La tercera postura decente sería dejar de culpar a EE. UU. por la incompetencia, desidia e irresponsabilidad de la dictadura cubana en el descalabro nacional. El régimen se precia de tener relaciones comerciales con 155 países y colaboración internacional con 157 países. Presentar el embargo estadounidense como la causa del desastre nacional es hacerle el juego a la dictadura y traicionar a la ciudadanía dentro y fuera de la Isla. 

¿Qué es un Estado fallido?

Un Estado fallido es aquel que no puede garantizar su propio funcionamiento o los servicios básicos a la población.

A partir de esta breve definición, podemos concluir que tener las fronteras aseguradas no ofrece necesariamente bienestar a la ciudadanía. Tener policía y tropas especiales para reprimir a la población de lo que nos habla es de la naturaleza terrorista del Estado contra los ciudadanos. No tener una guerra civil abierta y expresa no nos habla de seguridad nacional, sino, otra vez, de los resultados del terrorismo de Estado. 

Tener una crisis institucional (las instituciones estatales no funcionan para generar bienestar ni convivencia social) y humanitaria y una emigración masiva son rasgos definitorios de un Estado fallido. Todos estos rasgos son evidentes en la realidad de Cuba hoy. La “paz social” en Cuba no existe, queda destruida diariamente por el terrorismo de Estado.  

Ese es uno de los efectos más dañinos para la nación cubana: el secuestro de los medios de difusión, de la opinión pública, de la educación, de la cultura, de la administración pública, de la economía y del sistema jurídico por el Partido Comunista. Un sistema político y económico que resulta inasible y prohibido para los ciudadanos, contrario a cambiar sus históricas políticas fallidas es un Estado fallido. 

Pero si no fuera suficiente la valiosa información de los medios de comunicación independientes del PCC, todos los indicadores económicos, sociales, culturales, jurídicos y políticos publicados u ocultados por la dictadura cubana dejan ver por ausencia, por falsedad o por reconocimiento oficial, la gravedad de la crisis estructural cubana desde la eliminación de los cuantiosos subsidios soviéticos hace 30 años y el fracaso de todas las medidas y leyes que promueve el Gobierno desde los años 90.

Varios datos escalofriantes sobre la realidad nacional apuntan al concepto de Estado fallido:

-El número de muertes por COVID-19 en Cuba pudo alcanzar la cifra de 62 000, según calculos del semanario inglés The Economist.

-Los salarios cubanos están entre los más bajos del mundo, aun con pequeños vaivenes.

-El decrecimiento en todos los renglones productivos del país con énfasis en la producción de alimentos, según las cifras oficiales de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información. Esto se debe a la política fallida económica de la dictadura y a su control asfixiante sobre la economía. Aunque estamos en una hambruna latente desde los años 90 del siglo pasado, la dictadura no libera la propiedad, la producción ni el comercio nacional y no genera el marco jurídico para esa libertad económica.

-La inversión extranjera se produce por alianzas políticas y aceptación de los extranjeros a contratar mano de obra cubana sin derechos. No existe marco jurídico protector de los inversores y se corrompe el país con el tráfico de influencias y la violación de los derechos laborales.

-La desidia y negligencia para dotar al país de energía eléctrica, problema que se arrastra desde los años 90. Aun así, la dictadura privilegia la construcción de hoteles de lujo, permitiendo que el presupuesto nacional en su mayor proporción se dedique a esto. No importa que mientras tanto se agrave la escasez de alimentos, agua potable, medicinas, insumos médicos, medios de transporte y viviendas, ni que toda la infraestructura hospitalaria siga desvencijada.

-Si revisamos toda la legislación creada por la dictadura cubana desde 2019, encontraremos que incluso las leyes castristas son irrespetadas por el régimen para dejar libre las manos al Gobierno y mantener sus prohibiciones económicas, civiles y políticas, y al mismo tiempo, facilitar la represión arbitraria del Estado. Las leyes en Cuba se aplican de manera arbitraria y discrecional desde hace seis décadas. 

Cuando un país está en crisis estructural significa que no funcionan las instituciones para proveer a los ciudadanos de los servicios básicos, ni tampoco para garantizar la paz social y el desarrollo por medios pacíficos. Entonces se dice que estamos en presencia de un Estado fallido.

El lento asesinato de José Daniel Ferrer

El activista se encuentra detenido desde el 11 de julio del pasado año por intentar acceder al lugar donde se desarrollaban las protestas en su provincia

Por Camila Acosta, La Habana

LA HABANA, Cuba. — Semidesnudo, muy delgado, lleno de picadas de mosquitos, con fuertes dolores en un brazo debido a una bursitis, con sangrado bucal y problemas gástricos intensificados, y pese a esto, sin acceso a atención médica o los medicamentos necesarios. Ese fue el estado en el que encontró a José Daniel Ferrer García, líder de la UNPACU, su esposa, Nelva I. Ortega, el pasado 5 de septiembre luego de una visita de apenas 15 minutos en la prisión de Mar Verde, en Santiago de Cuba.

El encuentro se produjo tras permanecer 55 días en aislamiento y ante las peticiones de fe de vida por parte de su familia. El activista se encuentra detenido desde el 11 de julio del pasado año por intentar acceder al lugar donde se desarrollaban las protestas en su provincia, un mes más tarde, le fue revocada una condena de cuatro años de prisión que cumplía desde 2020 en reclusión domiciliaria. Este constituye su tercer encarcelamiento por motivos políticos; como las veces anteriores, se niega a arrodillarse ante la dictadura.

“(…) solo se alimenta de la jaba que podemos prepararle y le están permitiendo cada 45 días. Sin ver a absolutamente nadie, ningún recluso se puede acercar a él, sin poder tener lápiz y papel ni para solicitar asistencia religiosa. Luego de aproximadamente seis meses sin sacarlo al sol, dijo a Nelva que hace cerca de tres semanas lo están sacando así mismo en calzoncillo, un rato en la mañana”, explicó la hermana del activista, Ana Belkis Ferrer García.

Antes de retirarse, su esposa fue amenazada por el oficial de la Seguridad del Estado conocido como Julio Fonseca con extenderle la condena a prisión a Ferrer a más de veinte años en caso de que no aceptara el destierro o no cambiara su actitud desafiante; en su caso, podría visitarlo más seguido si dejaba de denunciar su situación. Desde entonces, la familia no ha vuelto a tener noticias de él.

La anterior visita fue el 12 de julio, luego de más de 35 día incomunicado. Y es que esta se ha convertido en una forma de tortura recurrente tanto para él como para su familia. En esa ocasión, la visita fue de apenas un minuto.

“Me confirmó que sus padecimientos de salud se han agravado, que constantemente padecía de fuertes dolores de cabeza, sonidos ensordecedores, calambres y parálisis momentáneas, pérdida de la visión, lesiones en las piernas producto de hongos, picaduras de mosquitos y sangramiento en las encías. No le dan la visita bajo la justificación de que viola el reglamento al negarse a ponerse el uniforme de preso común, por eso lo mantienen en ropa interior. Él no debe acceder, en eso y en todo lo apoyo, él ni siquiera debería estar preso, pues no ha cometido ningún delito, es el régimen el que viola, tortura y asesina a las personas de manera inmediata o lenta, como le están haciendo a mi esposo. Desde hace más de un año lo mantienen en una celda preparada específicamente para torturarlo, lo están enterrando en vida, lo están matando lentamente”, declaró su esposa a CubaNet.

Cómo quebrantar la voluntad

En 2003, José Daniel Ferrer fue arrestado durante la Primavera Negra de Cuba. Por entonces dirigía el Movimiento Cristiano Liberación y la Campaña a favor del Proyecto Varela en las provincias orientales. Fue condenado a 25 años de prisión, luego de que se le conmutara la pena de muerte. Durante el juicio aseveró: “Estoy listo para morir lo que no sé si ustedes están preparados para fusilarme”, recuerda su hermana. Estaría ocho años preso por negarse al destierro. Fue declarado prisionero de conciencia por Amnistía Internacional.

Los diez años siguientes al excarcelamiento no cesaría en su activismo opositor: fundó la UNPACU, y preside el Partido del Pueblo y el Consejo para la Transición Democrática de Cuba. Entre octubre de 2019 y abril de 2020 permaneció detenido e incomunicado. Fue liberado gracias a una Resolución del Parlamento Europeo, no sin antes ser condenado a cuatro años y medio de prisión domiciliaria. Al ser liberado, su deterioro físico evidenció las precarias condiciones en las que estuvo: perdió unos 25 kilogramos. Su testimonio a CubaNet refleja igualmente las torturas que padeció:

“Fui arrastrado por el piso irregular en varias ocasiones, me encadenaban pies y manos a menudo, me llegaron a arrastrar y dejar al sol sobre hormigas bravas en varias ocasiones…, es decir, todo cuanto se les ocurría hacer además del encierro en solitario, sin poder escribir, sin poder leer durante cinco meses. (…) Quienes me han visto ahora dicen que parece que vengo de Auschwitz o de Sachsenhausen, o de cualquier campo de concentración nazi.

“En aislamiento total, no tenía con quién hablar. La parte más cruda es estar sobre una cama de cemento, de hormigón, es más bien un banco, una especie de asiento con un metro noventa de largo. Allí, sentado sobre eso, muy delgado —huesos por donde quiera, a flor de piel— las 24 horas del día. Durante cinco meses me daban, en horas de la noche, un colchón sucio, apestoso, contaminado de todo tipo de ácaros, con pésima higiene, y me lo quitaban en la mañana. En calzoncillos al principio, luego me permitieron la camiseta y entonces me pasaba todo el tiempo en camiseta y calzoncillos hasta que me ponían el uniforme, a la fuerza, los guardias.

“Y en ese encierro en solitario —donde no puedes escribir, no puedes leer, donde no puedes hacer nada— el tiempo se te hace tan largo que un minuto parece una hora, una hora parece un día, un día parece una semana y la semana te parecen meses. El sexto y último mes fue que me permitieron tener sábanas permanentemente, y con eso ya podía cubrirme un poco más los días de frío. Esos días de frío, en una situación de crítica alimentación, muy mal nutrido, con mucha pérdida de peso, un frío terrible, tener que estar caminando, sin apenas tener energías, en un tramo de dos metros y tanto, cuatro pasos para allá, cuatro pasos para atrás, combatiendo las bajas temperaturas de la madrugada. (…) Es decir, una serie de detalles y cosas que, de manera individual, podrían ser insignificantes pero, cuando lo sumas todo, queda un plan para hacerte la vida difícil, imposible, y obligarte a rendirte, intentando quebrar tu voluntad”.

Lento asesinato

El 8 de septiembre último, la ONG Human Rights Watch volvió a exigir la liberación del preso político José Daniel Ferrer, quien permanece encarcelado con un delicado estado de salud. A lo largo de catorce meses, varios europarlamentarios, organizaciones y gobiernos como el de Estados Unidos se han unido a este reclamo de libertad, no solo de Ferrer, sino de los más de 1 000 presos políticos que registra actualmente en la Isla Prisoners Defenders (PD). Sin embargo, nada de esto parece frenar la onda expansiva de la represión en Cuba, menos las torturas en las prisiones.

Un informe presentado por PD a fines del mes de marzo del año en curso ante el Comité Contra la Tortura de las Naciones Unidas reveló que existen al menos 101 prisioneros políticos en Cuba que han sido sometidos a torturas, tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes. La víctima de mayor intensidad de los quince patrones de tortura identificados por la organización es el propio Ferrer, de 52 años de edad, quien estaba recibiendo ataques sónicos constantes, un envenenamiento químico desconocido, y permanecía aislado en una celda de castigo.

Según el informe, desde su detención, el activista ha sido sometido además a torturas como la exposición a altas temperaturas y desorientación en celdas sin ventanas ni ventilación, iluminadas 24 horas por una potente luz artificial que, además de provocarle afectaciones en su visión, le dificulta conciliar el sueño. Recibe alimentos en estado de descomposición y es obligado a vestir en ropa interior. Se le ha negado atención médica y comunicación con sus familiares y defensa.

Por tales motivos, PD alertaba que Ferrer está siendo asesinado paulatina y lentamente, “su vida e integridad física, psicológica y cognitiva corren grave peligro” y “su degradación física y psicomotriz es paulatina debido a esta tortura constante destinada a asesinarle lentamente”.

Se mantiene firme

La entereza de Ferrer rememora la estirpe de los “plantados”, aquellos presos políticos de entre los años 60 y 80 del pasado siglo que fueron condenados hasta a treinta años de prisión, bajo las torturas más inhumanas y en la mayoría de los casos pasando varios años sin poder ver a su familia, y aún así, tras rejas y bajo amenazas de muerte y golpizas, se rebelaban contra el poder de los hermanos Castro negándose a vestir los uniformes de presos comunes y a aceptar los planes de reeducación y trabajos forzados.

Ferrer es heredero, además, de la estirpe de los masones cubanos, esos que conspiraron por la independencia de Cuba y contra la dictadura de Batista y luego la de Fidel Castro.

Su esposa lo viene acompañando desde hace más de cinco años y aunque —probablemente— su hijo más pequeño, de apenas tres años, permanezca varios años más sin crecer junto a su padre, Nelva lo apoya, denuncia, intenta burlar los bloqueos de Internet, trata de comprar los medicamentos o alimentos que le lleva cada 45 días, pese a que en ocasiones no se los permitan entrar, insiste en saber de él y hasta se planta frente a la prisión. Su amor es fuerte y pesa más que las amenazas.

En abril de 2019, la Seguridad del Estado le propuso a Nelva la liberación de Ferrer a cambio de su colaboración, es decir, de convertirse en delatora. Ella no accedió. Al día siguiente, su esposo era liberado gracias a la presión internacional.

Por su parte, Ferrer, al ser excarcelado en 2019, luego de seis meses en pésimas condiciones y sometido igualmente a tratos inhumanos y degradantes, afirmó a CubaNet que, pese a la debilidad física, “en cuanto a lo espiritual, a lo moral, vengo con más energías y con más deseos que nunca de potenciar la lucha al máximo hasta alcanzar la libertad y el fin de la tiranía”. Ese mismo mensaje se refuerza en cada visita familiar.

Una Cuba libre no debe pagar deudas ‘repugnantes’

El castrismo es una maquinaria de destrucción y empobrecimiento. Cualquier financiamiento que le ha sido otorgado ha contribuido a dilatar su existencia y azote.

Por Rafaela Cruz, La Habana

En 2011, China perdonó a Cuba 6.000 millones de dólares en deuda; en 2013, México la eximió de pagar 487 millones; en 2014, Rusia hizo lo mismo con 35.000 millones y, en 2015, el Club de París condonó 8.500 millones de un total de 11.100 millones que adeudaba la Isla.

Aun después de tanta clemencia, en 2017, último reporte oficial de deuda externa, el Gobierno cubano reconocía seguir debiendo a entidades extranjeras 17.800 millones de dólares, monto que, con toda certeza, ha aumentado en los últimos años, en parte por nuevos préstamos, en parte por acumulación de intereses y principales impagados.

Hasta aquí hemos hablado de «deuda de Cuba» porque así se trata habitualmente el tema, quizás con demasiada ligereza pues ¿es Cuba —término abstracto que engloba a su población— quien debe ese dinero o es el Gobierno?

En un país donde, mediante mecanismos más o menos efectivos y aceptados por mayoría cualificada, el pueblo elije a sus representantes, no cabría diferenciar, de cara a compromisos financieros, entre nación y Gobierno, pero ¿qué pasa cuando los «representantes» se autoimponen y actúan sin el consentimiento ciudadano?

Casualmente, en este tópico Cuba hizo su primera y única aportación a la jerga técnico-económica mundial. Allá por 1898, cuando el Gobierno interventor norteamericano se hizo con el control de la Isla heredó, además, la deuda externa creada por las autoridades españolas.

El pueblo cubano, extraoficialmente representado por Horatio Rubens y Gonzalo de Quesada, exigió a los yankees no asumir tales obligaciones financieras, alegando que habían sido contraídas sin consentimiento ciudadano. Popularmente se le llamó a aquel compromiso «deuda repugnante», término que la academia económica internacional aceptó y usó.

Lamentablemente, el sonoro término «repugnante» made in Cuba está en desuso; ahora se admite más el finolis «deuda odiosa» para designar aquellos compromisos teóricamente nacionales que son creados por dictadores y sátrapas con la mucha complicidad y alguna ingenuidad de instituciones y empresarios foráneos.

Pero la cuestión no termina en la adjetivación de la deuda. Con el objetivo de que quien financie dictaduras sepa que no podrá cobrar cuando estas caigan, y así dificultarle el acceso a crédito a tan deleznables gobiernos, el Nobel de Economía Michael Kremer —probablemente el mayor teórico de este campo— propuso la creación de un organismo internacional que dictaminase cuáles gobiernos eran «repugnantes», para que las deudas contraídas se cancelasen automáticamente cuando cambiase el régimen. Tal organismo no se ha concretado, pero es una idea que la oposición cubana debe valorar cuidadosamente.

Es importante también saber que, para que una deuda sea considerada repugnante, no basta con que la contraiga un tirano, pues hasta estos pueden hacer inversiones socialmente fructíferas. Debe, por tanto, demostrarse que fue utilizada contra los intereses ciudadanos.

Entonces, para que la deuda externa nacional, total o parcial, pueda ser declarada repugnante, no bastaría probar ante una corte internacional que el castrismo es tiránico; es necesario, adicionalmente, demostrar que la deuda se usó en perjuicio de los cubanos.

Aunque ya eso conllevaría una fundamentación jurídica que excede la competencia de este artículo, los tiros podrían ir por demostrar que el castrismo es una maquinaria de destrucción y empobrecimiento —algo no tan difícil de probar—. Así, podría alegarse que cualquier financiamiento otorgado al castrismo contribuyó a dilatar su existencia y azote, lo que debe considerarse perjudicial para los ciudadanos.

En todo caso, las deudas repugnantes no siempre desaparecen. Tan atrás como en 1917, el jurista ruso Aleksandr Naumovich estableció que «si un poder despótico incurre en deuda no por las necesidades o los intereses del Estado, sino para otorgar mayor fuerza a su régimen despótico, para reprimir a la población que se le enfrenta, etc., esta deuda es odiosa para la población de todo el Estado. Esta deuda no es una obligación para la nación; es una deuda del régimen, una deuda personal del poder que la ha tomado».

La deuda, entonces, de mantenerse tras un cambio de régimen en Cuba, podría muy bien recaer sobre quienes representaron y se beneficiaron directamente de la dictadura; con lo que los extranjeros que están enriqueciéndose en la tranquila Isla comunista de barata y dócil mano de obra, mientras comparten yates y juegos de golf con los jeques del Partido Comunista, mañana tendrán que exigirle a esos mismos camaradas, y solo a ellos, si quieren cobrar sus inversiones. ¡Cuba libre no pagará deudas repugnantes!

A corto y mediano plazo, ¿qué esperar en Cuba?

Por Domingo Amuchástegui, Miami

A corto plazo, ¿qué podemos esperar en Cuba? Examinemos los más importantes factores.

  1. ¿Posible adopción de una remodelación integral del sistema económico imperante, tanto de su sector interno como externo? Muy lejos todavía de ello.
  2. ¿Posible apertura a la Inversión Extranjera (IE) en gran escala? Por cuentagotas y a escala mínima, con la excepción de las promesas pendientes de Sherritt Pernod Ricard, además de la marcada desconfianza actual hacia el mercado cubano y su situación de crisis. Los niveles de colaboración económica con China, la UE y Rusia están completamente estancados y en retroceso.
  3. Proximidad de los cuantiosos pagos y obligaciones que Cuba tiene comprometidos con el Club de París, que, en caso de ser honrados, verán sus capacidades de importación-exportación sensiblemente reducidas.
  4. Por sectores:
  • ¿Posible recuperación de la industria azucarera? Ninguna. Frase genial de un analista cubano: «Tomó cuatrocientos años para fundar la industria azucarera en Cuba y tomó menos de cuatro años para liquidarla».
  • ¿Posible recuperación de la industria turística? En una sociedad agobiada por carencias extremas e inusuales tensiones sociales, donde los centros turísticos son hoy una suerte de ghettosfuera de contexto, sus potenciales atractivos se tornan en algo muy poco atrayente.
  • Exportaciones de níquel + cobalto y las exportaciones de ron, siguen a la espera de las prometidas inversiones de parte de Sherrit Pernod Ricard, con su correspondiente estancamiento.
  • ¿Exportaciones pesqueras? Continúan en su nivel más bajo. Paradoja: Una isla en la que nadie come pescado hace décadas.
  • Este cuadro de componentes de signo negativo, se agrava en extremo —más allá de cualquier imaginación— cuando se le contextualiza en el marco de la situación del sistema electro-energético nacional (SEN), que bordea actualmente un colapso irreversible, a menos que se ejecuten medidas que transformen totalmente, y a corto plazo, la infraestructura y los niveles tecnológicos del SEN.

Todo esto se ve agravado luego del desastre que significó la explosión en laa base de los supertanqueros en el puerto de Matanzas. Cuba no dispone hoy, ni remotamente, de un proyecto de negociación con algún país o empresas —como sí lo fue en su momento el fracasado acuerdo con Siemens AG algunos años atrás— que supongan una acometida transformadora a corto o mediano plazo.

  • A lo anterior, se suma una notable sangría de capital humano —mayormente compuesto por jóvenes—, que emigra legal e ilegalmente hacia EE.UU y otras naciones., en lo que es ya la mayor oleada migratoria de los últimos sesenta y tres años, estimada hoy en 180 000 personas por causa de las extremas carencias, ausencia de horizontes y alicientes a que viene sometida la sociedad cubana, en particular durante las últimas tres décadas.

Algunos indicadores positivos son:

—Exportaciones de servicios médicos y productos biofarmacéuticos marcan la excepción solitaria de algún ascenso en el campo de las exportaciones, con sus cifras oficialmente ocultas hasta hoy.

—Recuperación paulatina en los niveles de ingresos por concepto de remesas de la emigración en ascenso, pero sus cifras aproximadas se mantienen en idéntico mutismo oficial.

—Ascenso del sector de las MPYMES, seriamente comprometido por las restricciones estatales que todavía pesan sobre el mismo (libre interacción con el sector externo, ausencia de financiamientos efectivos, de exenciones fiscales y perjudicado por sobrecargas fiscales), a pesar de ser hoy la principal fuerza generadora de empleos.

A mediano plazo

  • Lo más relevante e inmediato del panorama político sería el fallecimiento de Raúl Castro y José Ramón Machado Ventura, pilares del empecinamiento en mantener el inoperante sistema; y con ello esperar un abordaje más reformador e integral de la remodelación del sistema por parte de dirigentes que se verán así liberados de semejante freno.
  • Estos dirigentes —liberados así de esos poderes tutelares y frenos— deberán despojarse del legado intimidatorio del argumento paralizante esgrimido por Fidel Castro durante sus últimas dos décadas de existencia: «Si aflojamos, lo perdemos todo». Lo contrario es lo que debe prevalecer, y eso lo saben perfectamente muchos de los dirigentes actuales, desde el propio Díaz-Canel hasta Alejandro Gil, ministro de Economía y Planificación. La noción de que si «aflojamos, ganamos», es la que debe abrirse paso. El ejercicio del poder en términos de «ordeno y mando» debe superarse definitivamente.
  • El ascenso de las tensiones sociales y los esquemas represivos a los que se ha recurrido desde el 11-J, propician una atmósfera de inseguridad e inestabilidad que debe convocar a los altos mandos de las FAR y del MININT —desaparecido Raúl Castro— a presionar en favor de cambios más abarcadores que conduzcan a un alivio de dichas tensiones. No puede pasarse por alto que durante décadas estas instituciones armadas no fueron educadas ni orientadas en reprimir a lo interno.
  • El hipotético contexto post Raúl Castro resultaría muchísimo más complejo debido a la ausencia de sustentos internacionales significativos —como pudieran ser China o Rusia en escalas superiores y pasadas experiencias.

En tanto el conflicto permanente con EE.UU. no debe mejorar o atenuarse, sino por el contrario, entraría en una nueva fase de tensiones y choques con las victorias electorales que, de seguro, llevarán de nuevo al Partido Republicano a ganar el Congreso (noviembre de 2022) y, eventualmente, la presidencia en 2024 (con o sin Trump como candidato, pero continuando este en su papel de hacedor de ganadores o kingmaker al seno de dicho partido).

  • Al mismo tiempo, la coyuntura económica mundial, saturada de inflación y creciente tendencia a la recesión, tampoco favorecerá las operaciones y posibilidades del sector externo cubano, lo que continuará limitando sus capacidades importadoras.
  • Un termómetro importante de la situación a mediano plazo, lo constituirán las elecciones en Cuba, a celebrarse en 2024. No debe olvidarse que en el 2018, si se suman los votos negativos y abstenciones, más del 30% por ciento del electorado mostraba su rechazo a los candidatos oficiales. En las actuales circunstancias, ¿debe esperarse un aumento o disminución del respaldo a los candidatos oficiales únicos?

La respuesta es elemental: los niveles de votos negativos y abstención (¡una forma efectiva de votar en contra!) deberán aumentar considerablemente, con el riesgo de colocar a los candidatos oficiales en una situación de minoría, frente a lo cual habrá que preguntarse cómo reaccionará el gobierno.

¿Echará mano a alguna operación fraudulenta, de «magia» con los números? ¡Recurso riesgoso en extremo en las actuales circunstancias! ¿Reconocerá su derrota y pedirá —tras autocrítica de su gestión— un voto de confianza a la población mediante referéndum? Escenarios probables no muy distantes de la crisis actual. Razón por demás para acelerar la remodelación integral del modelo que aminore el impacto negativo sobre las elecciones del 2024.

Sin dudas, la dirigencia cubana entrará en una fase decisiva para su futuro repleto de interrogantes, desafíos y peligros; sortear un campo minado con los ojos cerrados, a menos que abran los ojos y las entendederas…

La cuestión racial, en las penumbras de la sociedad cubana

Por Laura Rivalta, La Habana

Hace unos meses, durante una reunión de amigos en casa, estuvimos conversando acerca del racismo y los prejuicios raciales en nuestro país. Uno de ellos —de piel blanca— en forma genuina preguntaba: «¿Existe racismo en Cuba?», y se respondía a sí mismo: «No caballero, aquí no hay eso».

Al escuchar esta expresión quedé sorprendida, fue difícil asimilar que alguien esté convencido de que en Cuba no existen barreras raciales, siendo un problema que me afecta a diario, como joven negra. Pero como mi amigo también piensan muchos otros cubanos.

Aquellas personas que no pertenecen a la raza negra, difícilmente entiendan la experiencia de vida de los afrodescendientes. Incluso en la sociedad contemporánea, donde ya no se condonan la esclavitud y la trata de personas, ser negro aún resulta complicado. Actitudes como las que sufren los negros que huyen del conflicto armado en Ucrania, desplazados por autoridades que dan preferencia a ciudadanos de piel blanca, demuestran que el racismo todavía corre por las venas de nuestra sociedad.

Los prejuicios están latentes y afectan la vida de negras y negros en todo el mundo, quienes vivimos cada relación social a través de un lente racial cargado de prejuicios y estereotipos; sin embargo, tal fenómeno puede resultar aún más problemático en un contexto en que la cuestión racial se considera superada y se llega a invisibilizar.

La Revolución cubana desde sus inicios tuvo un carácter humanista, enfocada en resolver las desigualdades y dificultades sociales existentes, y así fue con el problema racial. No obstante, a diferencia de otros fenómenos —como el rol de la mujer en la sociedad—, el tratamiento del racismo quedó rezagado y, de forma progresiva, se convirtió en un tema tabú y en apariencia solucionado. En consecuencia, aún la discriminación racial y la situación económica y social del negro permanecen insuficientemente abordadas.

A pesar de sentirme libre y segura en mi país, a lo largo de mis veintitrés años he tenido continuas experiencias discriminatorias que me permiten afirmar la persistencia de prejuicios raciales en nuestra sociedad. Y aunque los afrodescendientes en Cuba generalmente no somos víctimas de macroagresiones, o actos y expresiones racistas explícitas y violentas; las mismas han sido remplazadas por microagresiones, es decir, ofensas breves y cotidianas, manifestadas de forma verbal, conductual o ambiental; sean voluntarias o involuntarias, y expresadas a través de humillaciones e insultos raciales negativos.

Cuando muchos piensan la cuestión racial en Cuba, tienen como punto de referencia el racismo sistémico, la encarcelación masiva, la brutalidad policial y los crímenes de odio en otras latitudes geográficas; circunstancias que juiciosamente los medios internacionales y nacionales han condenado durante años. Es cierto que la brutalidad policial, así como los crímenes de odio, raramente se ven en nuestra sociedad, en la medida en que ocurren, por ejemplo, en Estados Unidos. Sin embargo, ¿es esto señal de que los negros y negras vivimos en un país que no distingue la raza? Rotundamente, no.

Afirmar que en Cuba se ha llegado a una época posracial, invalida las experiencias de aquellos que son marginados. He escuchado en numerosas ocasiones a personas que anulan mis vivencias como joven negra cuando aseguran que los blancos no tienen privilegios, y que al menos en nuestro país no existen manifestaciones racistas.

En Cuba coexisten discriminación racial, racismo estructural, y prejuicios raciales, arrastrados durante años sin ser apropiadamente tratados y solucionados. Los blancos continúan siendo el referente y ostentan las más altas posiciones económicas y de poder en un país donde los afrodescendientes nunca dejaron de estar en segundo plano.

Desde pequeña me percaté de que era diferente. Ser una niña de primaria y escuchar como otros jóvenes, al salir de la escuela, me gritaban «Negra», como ofensa, hizo que cuestionara mi color de piel y me marcó por el resto de la vida.

El bullying es un fenómeno horrible que lamentablemente muchos niños, niñas y jóvenes experimentan en su vida. Sin embargo, sufrirlo a costa de tu color, con tan poca edad, te revela que tu piel no pasará desapercibida, sino que tendrá un rol protagónico en tu vida.

Alguien muy cercano me comentó hace poco, cómo a causa de las burlas en su secundaria y en la calle dejó de mirarse al espejo durante largo tiempo. Esta anécdota me alertó sobre cuán impactante resulta que utilicen tu color de piel para ofenderte; demuestra que la sociedad actual aún considera que ser negro es una «desgracia», o se iguala a ser feo o bruto, en fin, a ser inferior al blanco.

Desde la infancia, los niños y adolescentes adoptan pensamientos y conductas aprendidas en su entorno familiar. Te das cuenta cuando escuchas las burlas hacia el pelo afro de las niñas negras, o como aún lo llaman: «las pasas»; cuando las llaman «feas» porque no tienen un color de piel claro y su pelo no es lacio, o cuando muchos no las encuentran atractivas porque en ocasiones en sus casas se les dice: «Aquí no me traigas una novia negra».

Los niños no nacen racistas, ni con prejuicios instalados en sus mentes de forma automática. Dichas expresiones y conductas se escuchan y se aprenden en la familia, el barrio, la escuela, los medios de comunicación y las redes sociales.

También, como alguna vez debí soportar, muchas niñas y hasta niños negros sufren los daños del llamado desriz de potasa u otro producto químico para lacear el cabello. Y es que, de seguro ha escuchado o ha sido partícipe de la categorización del «pelo bueno» de los blancos y el «pelo malo» de los negros. Hasta a mí a veces se me va, aunque trato siempre de corregirme. Claramente, no hay pelos buenos ni malos, sino de diferentes texturas y cuidados.

Siempre hago esta analogía: la piel blanca es conocida por ser muy sensible a los rayos solares y requiere muchos más cuidados, mientras que la piel negra es más resistente al sol; sin embargo, nadie se refiere a la piel blanca como mala, ni a la negra como buena, simplemente son diferentes.

Que aún se intente denigrar los rasgos afrodescendientes, resulta vergonzoso. Estas denominaciones, —surgidas en época de la esclavitud, cuando los blancos colonizadores se designaron como la raza superior— continúan transmitiendo estereotipos y frases racistas de una generación a otra.

Desrizar el pelo es consecuencia de la denigración hecha al pelo afro y rizado durante años. A pesar de que actualmente vemos a más niñas, adolescentes y jóvenes aceptando su cabello natural, muchas aún buscan sentirse valoradas por una sociedad que las considera no deseadas por tener el pelo afro, la nariz ancha, los labios gruesos y la piel oscura. El laceo del pelo es resultado de prejuicios enraizados en nuestra comunidad, y fue una forma que los afrodescendientes encontraron para encajar y acercarse a los estándares de belleza del blanco.

Crecer con estos estándares crea en personas negras complejos hacia su raza, que las alejan de la belleza y fuerza que tiene nuestro color. Pasamos cada día escuchando frases, chistes y presenciando comportamientos negativos que progresivamente afectan la psiquis, autoestima y dignidad de los afrodescendientes; y en efecto, logran que nos creamos inferiores. Es importante que hagamos saber a nuestros niños y niñas, que ser negro es bello; debemos hacerlos sentir valorados y enseñarlos a aceptarse sin importar lo que sugieran los estándares sociales.

Desde pequeños, muchos afrodescendientes se convencen de que su color de piel es una desventaja, y a la vez aprehenden los prejuicios y estereotipos hacia su propia raza. Es de esta manera que vemos negros con prejuicios hacia otros negros, pues han internalizado el racismo presente en la sociedad.

Casi de manera absoluta puedo afirmar que un niño blanco nunca recibirá ofensas relacionadas a su color de piel, al contrario, se le atribuirán de inmediato todas las cualidades que aún se asocian como inherentes a las personas blancas. Los blancos ya tienen ganadas las cualidades buenas, los negros nos las tenemos que ganar, pues somos juzgados instantáneamente en base al color de piel.

Existe otra microagresión con la que los afrodescendientes debemos lidiar. Ya es normal para muchos negros el saber que tenemos que trabajar y estudiar el doble, pues son diversos los estereotipos a romper en el ámbito escolar y profesional. A lo largo de mis estudios, siempre estuve entre los mejores alumnos, no obstante, sentía que al ser negra tenía que estudiar un poco más y ser más disciplinada.

Primeramente, numerosos profesores tienen prejuicios y asocian con frecuencia la inteligencia y el buen comportamiento a los estudiantes blancos; mientras, los estudiantes negros están sujetos a expectativas y prejuicios que deben romper. En ocasiones, sentía mucha presión, pues si no alcanzaba buenas notas sabía que algunos profesores no me verían a mi, sino a mi raza. Por estas situaciones pasan no pocos afrodescendientes, que detentando cargos y responsabilidades sienten que deben representar a la raza y saben que de no cumplir con las expectativas, el resto dirá: «¡Tenía que ser negro!»; y eso es lo que no queremos que digan.

Cuando un negro comete un error o tiene un mal comportamiento, muchos no lo toman como una acción individual, sino que se lo atribuyen a la raza. Esto es lo que cargamos a nuestras espaladas; los estereotipos que durante años se han construido. Si no eres una persona de color, seguramente no has lidiado con esta experiencia, tu raza no habla más de ti que tu persona.

El racismo y los prejuicios raciales en Cuba subsisten en determinadas frases que oímos a diario. Seas hombre o mujer, si tienes una pareja blanca, seguro has escuchado: «Oye, tú si ganaste», «Vaya, le hiciste un favor a tus hijos», «Tú si adelantaste la raza», «Fuiste inteligente» o «Qué suerte la tuya».

Asimismo, si te destacas en el ámbito escolar o profesional, desde luego has escuchado: «Oye, tú debes ser blanco por dentro», «Tú si eres un negro de verdad» o, como me dijo mi director en el preuniversitario: «No, pero tú por dentro eres rubia de ojos azules», haciendo alusión a mi disciplina y buenos resultados académicos.

O si eres negro con facciones y rasgos de blanco, te han halagado diciéndote: «Es un negrito de salir» o «Eres linda para ser negra», como en diversas ocasiones me han comentado.

En conclusión, te halagan si tu pareja es blanca, si tus hijos no salieron negros como tú, e incluso, si te acercas a sus estándares de belleza. ¿Pero es esto realmente un halago? No creo que deba agradecer a nadie que me diga que adelanté la raza, ni que soy una «negrita de salir» porque tengo «facciones finas o de blancos». Al contrario, me siento indignada, irrespetada, por comentarios y frases que continúan poniendo a la raza blanca en lo alto de la pirámide social, mientras que el negro queda en segundo plano.

Los negros no tenemos que adelantar la raza. Si mi hijo es tan negro como yo, seré tan feliz como si no lo fuera, me sentiré orgullosa de su raza y haré que también se sienta así. No es una desgracia heredar la piel negra oscura, el pelo afro y la nariz ancha.

Por otro lado, si soy buena en mi trabajo y en la escuela, si soy disciplinada y respetuosa, no es porque nací blanca por dentro, pues en realidad soy tan negra por dentro como por fuera. La inteligencia y buenos logros son consecuencia del estudio y sacrificio de cualquier persona, son cualidades que no están asociadas a color de la piel alguno, ni blanco ni negro.

Aún resulta difícil para la sociedad cubana relacionar cualidades buenas con los afrodescendientes. Esto se traduce en los estereotipos asociados a una persona negra. Todavía muchos se asombran cuando comento o saben que soy licenciada en Derecho, trabajo como modelo, domino el idioma inglés, no tuve un hijo con diecisiete años, y tampoco soy revendedora. Si fuera blanca, quizás la reacción sería diferente y no causaría tanta sorpresa.

Y es que la sociedad mantiene una visión reduccionista de las personas negras; aún las ven como delincuentes, trabajadores sexuales o de escasa educación. Un ejemplo cotidiano es cuando están acompañados de un extranjero blanco, y de forma inmediata e inconsciente, las personas a su alrededor y hasta los agentes policiales relacionan al afrodescendiente con la prostitución. Cuántas veces no ha sido inquirido por las autoridades un negro acompañado de extranjeros; y solo luego de demostrar su nivel de educación y trabajo logra evitar la detención.

Esto me hace recordar la publicación en Instagram que realizara una influencer negra colombiana sobre su experiencia cuando viajó a Cuba con su esposo blanco. Ella comentaba lo mal que se sintió en cada lugar al que iba, las miradas discriminatorias y la falta de atención, pues a la hora del servicio siempre se dirigían a su esposo, al asumir que por ser negra y estar acompañada de un blanco, él era el proveedor. No les pasaba por la mente que pudiera ser su esposa, y una mujer independiente y trabajadora.

En muchos casos nuestro color de piel nos impide alcanzar metas y establecer relaciones deseadas. Aún vemos como el mundo del ballet clásico es predominantemente blanco, no imagino cuantos niños y niñas negros quedaron sin sus sueños realizados.

En la mayoría de los centros de trabajo o negocios, estatales y privados, e instalaciones turísticas, los negros continúan ocupando los trabajos peor remunerados, con pocas excepciones. No es casualidad que todas las trabajadoras de limpieza o los custodios sean afrodescendientes, mientras los gerentes y jefes son blancos. Cuando voy a algún establecimiento gastronómico, sobre todo privado, siempre noto que las dependientas, bartenders y personal que atiende al cliente, son blancos.

La representación de los afrodescendientes en el arte cubano también es clave para reflejar y luchar contra los clichés raciales. Los artistas expresan la realidad que les rodea a través de su arte, sin embargo, también deben romper barreras y construir nuevos paradigmas sociales. El arte influye en la personas y puede impactarlas de forma positiva, o negativa. Es por esto que la representación importa.

Las pieles negras deben estar representadas en el cine, la televisión, la música, la moda…, de manera tal que se rompa con los estereotipos raciales y se deconstruyan los prejuicios. El arte no ha de reafirmar los clichés que existen, sino que debe servir de facilitador en la lucha contra el racismo.

El racismo no es un tema que se aborde con frecuencia en los medios de comunicación en Cuba. Incluso, en el cine y la televisión no se trata a fondo y, cuando se hace, se limita a las dificultades de una pareja interracial. Sin embargo, es importante tener en cuenta que ser negro, y las dificultades que esto conlleva influye en la vida cotidiana, el trabajo, la familia, los comentarios que escuchamos en la guagua, la cola, el taxi y hasta en la escuela.

Se necesita instaurar más espacios mediáticos donde se confronten con frecuencia, de forma íntegra y honesta, los conflictos de los afrodescendientes. De manera clara, se deben develar las disímiles formas en que se manifiestan los prejuicios raciales en Cuba.

La forma en la que concebimos a los afrodescendientes en los medios es realmente influyente en los espectadores, quienes de manera inconsciente asimilan la imagen que se proyecta de una persona negra. En especial la mujer negra «prieta», como muchos le llaman, carece de representación en videos musicales, películas, teleplays, series y programas de televisión. Son numerosos los videos musicales en los que la presencia de protagonistas negras de piel oscura es casi nula; vemos modelos blancas y mulatas de pelo rizo, o «pelo bueno», pero muy pocas veces negras oscuras.

Resulta decepcionante que incluso directores y artistas negros opten por reafirmar los estándares de belleza tradicionales, al anular la representación de mujeres afrodescendientes. Como modelo, he vivido contadas experiencias en las que mulatas o blancas sean preferidas sobre negras con afro. Por lo general, entre muchas modelos blancas y mestizas suelo ser la única negra, cual forma de cumplir con la cuota de negritud. Por el contrario, con clientes extranjeros los modelos negros y mestizos abundan, pues para ellos somos la representación de la cubanía.

Aunque en las series y programas televisivos nacionales se observe mayor presencia de afrodescendientes, todavía se opta por actores y conductores blancos, mestizos o negros con rasgos físicos considerados «finos». De la misma forma, los audiovisuales, perpetúan muchos estereotipos contra los que hemos luchado durante tanto tiempo. Aun cuando aparecen personajes negros en la televisión y el cine, casi nunca son protagónicos o de interés romántico, sino secundarios, en papeles de apoyo, o como delincuentes y marginados; en fin, que en pocas ocasiones desempeñan papeles importantes.

Recuerdo cuando Disney anunció una versión de la película animada La sirenita Ariel cuya protagonista sería negra. Muchas personas blancas que conozco alegaban que con ello arruinarían su infancia. No logro concebir el nivel de ignorancia y egocentrismo de tales individuos, que piensan que esto se trata solamente de ellos y su infancia.

Esto demuestra cuán internalizado tenemos, como sociedad, que la raza blanca sea el referente, al punto de que esas personas nunca pensaron que mi infancia y la de muchos niños y niñas afrodescendientes sí pudo estar arruinada, pues crecimos viendo casi la totalidad de las princesas, barbies y héroes blancos, y ninguno fue de piel negra y pelo afro.

Considero que este tema ameritaría mucha atención, pues la representación es muy importante e influyente, y en Cuba aún tenemos que lidiar con la forma arquetípica en que concebimos al negro en el arte. Y es que la sociedad es diversa, y esa variedad debe verse personificada. La industria cultural tiene que contribuir a la inclusión del afrodescendiente, con el objetivo de superar la idea del blanco como referente cultural casi exclusivo.

El racismo y los prejuicios raciales sí existen en Cuba. Se hace necesario visibilizar en todos los ámbitos, la situación de los afrodescendientes. Resulta clave instruir sobre este fenómeno a los niños y jóvenes en todos los niveles educativos, las comunidades y familias en todos los territorios del país. Los medios de comunicación y las manifestaciones del arte han de servir en el proceso de transparencia del tema. Las instancias de poder deberán manejar la cuestión racial de manera genuina y no como estrategias y estadísticas a cumplir. La sociedad cubana debe despertar y reconocer que el racismo es un problema social aún presente, si queremos construir una nación verdaderamente justa e igualitaria.

Hi 20 SEPTIEMBRE 2022: SOCIALISTA, NO HAY MODELO. SE HACE MODELO AL ANDAR

insider

                      

                               20 SEPTIEMBRE 2022/ LA HABANA, CUBA/ EDICION 1500 ISSN en proceso

                            EDITOR: ABELARDO G. MENA CHICURI  CONTACTO: MENAABELARDO@GMAIL.COM

         POR UNA NACIÓN SOBERANA E INDEPENDIENTE, SOCIALISTA Y DEMOCRÁTICA, PRÓSPERA Y SOSTENIBLE.

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                                SOCIALISTA, NO HAY MODELO. SE HACE MODELO AL ANDAR.

 

  1. POSTAL DE AÑO NUEVO: RAFAEL HERNÁNDEZ/ EL NEGOCIO DE CADECA/                                SUAVIZA CUBA REGLAS PARA INVERSIONES EXTRANJERAS:                                                              REDACCIÓN IPSCUBA/ DEMOCRACIA DIRECTA ELECTORAL, EN CUBA SOCIALISTA:                                                FIDEL VASCÓS GONZÁLEZ/ CAPITAL DE CUBA EXIGE CONTROL DE CRISIS DE LA BASURA: REDACCIÓN IPSCUBA/  DERIVA A 180 GRADOS: JUAN M. FERRÁN OLIVA/  A PROPÓSITO DE UNA PROYECCIÓN ESTRATÉGICA PARA EL AZÚCAR EN CUBA: HUMBERTO BLANCO ROSALES/ CUBA RECIBE 971 455 VISITANTES INTERNACIONALES HASTA AGOSTO:                                                                   HUMBERTO HERRERA CARLÉS/

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LAS OPINIONES EXPRESADAS EN ESTE BOLETÍN SON RESPONSABILIDAD EXCLUSIVA DE LOS AUTORES. EN EL MISMO SE PUBLICARÁN MATERIALES DE DIFERENTES CORRIENTES DE PENSAMIENTO, EN ARAS DE CONTRIBUIR AL DEBATE REVOLUCIONARIO Y EN FUNCIÓN DE LA LIBERTAD DE PENSAMIENTO, CONCIENCIA Y EXPRESIÓN.

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  1. POSTAL DE AÑO NUEVO

                                                          POR RAFAEL HERNÁNDEZ, ENERO 7, 2022

https://oncubanews.com/opinion/columnas/con-todas-sus-letras/2022-postal-de-ano-nuevo/

 

«¿Por qué, entre todas las legislaciones posibles, es precisamente la del nuevo Código de las Familias la que se va a someter a consulta ciudadana?», me preguntaba un amigo visitante, que siempre carga una alforja de interrogantes sobre lo humano y lo divino.

 

Nuestra conversa transcurría en un restaurante de esos a los que voy únicamente cuando me invitan. Pero como «no hay almuerzo gratis,» según dicen en el Norte, uno va preparado, a cambio, para hacerse cargo de los problemas más complejos del país, al tiempo que mastica un rabo encendido. No sé a ustedes, pero a mí incluso dar clases me pone en tensión, de manera que comer y hasta tomar agua mientras doy una perorata me desconcentra. Acabo por no prestarle atención a lo que estoy comiendo, o dejando que se me enfríe.

 

Lo más simple hubiera sido responderle a mi amigo que este Código aborda aspectos de la vida de la gente en el sensible ámbito de lo privado, y por eso mismo concierne literalmente a todo el mundo, quiérase o no.

 

Hubiera podido decirle que la cuestión del «matrimonio igualitario,» como se le dice aquí, había sido el tópico más discutido en la consulta de la nueva Constitución, por encima de otros tan trascendentes para el orden político y económico, como los cambios de fondo en torno a la propiedad de medios de producción; o el que pone por delante la libertad de manifestación, asociación y reunión, convertido en número uno del hit parade político en 2021.

 

En cambio, se me ocurrió decirle que la consulta era de lo más normal, pues en este país numerosas legislaciones y políticas se habían sometido a consulta desde los años 70. «¿Por ejemplo?«, me dijo él. Ahí fue cuando negocié un chance para terminar mi rabo, con el compromiso de enviarle mis comentarios en un mensaje de Año Nuevo, sobre esta y otras inquisiciones suyas.

 

Entre las consultas legislativas durante más de medio siglo, la primera de mayor alcance fue la del anteproyecto de Constitución de 1976. En aquellas asambleas participaron más de 6 millones de ciudadanos, que propusieron casi 13 mil modificaciones, y unas 2 300 adiciones de contenido. En el referéndum para aprobarla participó 98% de los electores. A pesar del voto abrumador por el SÍ, los votos en contra, en blanco, anulados y abstenciones fueron casi un cuarto de millón.

 

Pongo estos números solo para comparar con 2019, y su circunstancia. No recuerdo que 43 años antes se razonara que los votos anulados, en blanco y las abstenciones equivalieran a un NO, como afirmaron algunos comentaristas sobre la aprobación de la Constitución de 2019; ni que en la lectura de los votos por el SÍ se especulara entonces sobre cuánto de la Constitución de 1976 era compartido realmente por los cinco millones que la aprobaron.

 

Claro que en 2019 los votos por el SÍ bajaron considerablemente, no respecto a lo que se considera una votación abrumadora en otros países, sino a «nosotros mismos» 43 años antes. Empezando porque ese «nosotros mismos» no alude al mismo conjunto de personas ni a la misma sociedad cubana que era, naturalmente, Sin embargo, aun con todas esas salvedades, la votación sobre esta última Constitución, consultada y sometida a referéndum, demostró una altísima participación de los votantes y de aprobación, según los estándares vigentes en el resto del mundo. Ese casi 87% es una cifra insólita en cualquier votación.

 

Los anteproyectos legislativos puestos a consulta, desde entonces, han sido numerosos. Un jurista cubano con reconocida autoridad en materia de derecho laboral, Raudilo Martín, me comentaba algunos hace poco. Entre estos, la Ley 24 de Seguridad Social, discutida en 1979 en todos los centros de trabajo, y que entraría en vigor en 1980; así como el Código de Trabajo (1984); y la Ley 105 de Seguridad Social (2008). El nuevo Código de Trabajo (Ley No.116), tres décadas después, en 2014, se discutiría en los centros laborales, antes de debatirse y aprobarse (por mayoría) en la Asamblea Nacional.

 

Para Raudilio, que fue asesor de la CTC durante mucho tiempo, la experiencia de los Parlamentos obreros, en 1994, propició un momento de protagonismo para los sindicatos, que puso en primer plano su rol en una democracia socialista, no limitada a un orden institucional establecido, ni a programas de reformas formulados en un estilo tecnocrático.

 

Como se sabe, la politica reformadora conocida como «Actualización del modelo,» y su documento rector, los Lineamientos económicos y sociales, fueron debatidos y enmendados mediante un proceso de consulta muy amplio, antes de someterse a aprobación en el VI Congreso del Partido (2011). Esta consulta, y sobre todo la de la Constitución, en 2018, no fueron meras ceremonias, pues dieron lugar a conocidas modificaciones, que he comentado en otros momentos.

 

No encuentro contradicción entre esta práctica y la idea de que los derechos deben ser reconocidos y asumidos en cualquier circunstancia, ni tampoco en afirmar que la justicia social no es un mero sinónimo de lo que piensa una mayoría. De hecho, tampoco recuerdo que ante las consultas mencionadas arriba, los juristas de mayor prestigio, incluidos los catedráticos universitarios, las juzgaran como prácticas restringidas o formales, ni las confundieran con plebiscitos, sino más bien se identificaron con su sentido político como ejercicio democrático, es decir, participativo.

 

En efecto, todos los ejemplos anteriores apuntan a la participación como condición esencial de un sistema que se define democrático, no nada más la aritmética de los votos. La consulta, garantizada como un acto irrestricto de libertad de expresión y debate de ideas, no es inferior al acto de votar, trátese de elecciones, plebiscitos, referéndum. Cifrar en el sufragio directo y secreto la clave de la democraticidad de un sistema político es como confundir el sentido de la familia como matriz ciudadana con el acto de matrimonio de una pareja, sea heterosexual o LGTB.

 

Desde una visión cualitativa de la democracia, en términos de participación y protección de los derechos de todos los ciudadanos, los conceptos de mayoría y minoría no son opuestos ni excluyentes. Bien vista, la justicia social no es el imperio de una mayoría aritmética, sino la que preserva y reivindica a la suma de las minorias en desventaja. El sentido social de esa justicia, naturalmente, no solo se mide por abrir el espacio para hacer posible el resarcimiento de los grupos subalternos desde ellos mismos, sino para emancipar de sus hábitos de mando a los dominadores.

 

En ese complejo proceso, ni el Estado ni las leyes son sino facilitadores, que contribuyen (o no) a levantar barreras, por donde puedan pasar los diversos grupos sociales, y a minimizar la tensión entre intereses particulares. Si las normas de acceso social, las leyes y los aparatos de la justicia, y las ideas sobre lo políticamente correcto fueran suficientes para hacer valer los derechos que garanticen la libertad y la igualdad de los ciudadanos, en la Cuba de hoy habrían desaparecido las asimetrías de clase y estatus social, género, color de la piel, credo religioso, región. Es decir, que el espíritu de las leyes relacionadas con la igualdad social no se deriva de su mera aplicación, ni camina solo.

 

Sin transformar las instituciones sociales y su papel, es decir, los centros de trabajo y las relaciones laborales, las escuelas y los estilos de la educación, los medios de comunicación y su función en el sistema, las organizaciones sociales y su representatividad real, la producción artística e intelectual como formadora de una cultura ciudadana, la vida comunitaria y su espacio propio, la esfera pública como espejo de la sociedad toda, muy difícilmente puede renovarse una conciencia cívica, ni un pensamiento crítico que signifique algo más que el atributo de algunas élites. Es decir, el cambio solo puede generarse desde la sociedad misma.

 

Pues, como se sabe, no hay más democracia política sin democracia social; ni cambio de mentalidad sin transformar las relaciones sociales reales.

 

Mi amigo quizás me diga que, para una postal de Año Nuevo, esta fue una respuesta muy larga. Y algunos lectores tal vez me compartan por privado que «la pregunta del gringo era un medio, y tú le contestaste una peseta.» Ambos tienen razón.

 

Pero siento que, en el fondo del debate en torno al Código de Familias, se cruzan todos nuestros problemas. O más bien, es un espejo donde nuestras ideas y sentimientos sobre lo justo, lo ético, lo correcto, lo «humano,» lo «natural,» lo «privado,» se muestran en toda su tensión y heterogeneidad.

 

Donde salen a flote nuestras creencias, incluidas los estratos de culturas heredadas, fes religiosas, reglas de convivencia, impregnaciones ideológicas, revueltas del sentido común. Y donde todo eso se reúne con ideales frustrados, reflujos de la participación, consenso político heterogéneo, vibradores ideológicos multiplicados, rebrotes conservadores, auge de la imagen de lo privado vs. lo público. Los que confunden el par Estado-sociedad civil como pugilato entre dos contendientes podrían enterarse de que el cambio real en ese par se refiere más bien a todo lo anterior.

 

Algunos amigos califican a 2021 de annus horribilis, siete plagas incluidas. Otros, que los cubanos estamos transidos por la desesperanza y el descreimiento. Otros, que vivimos una extrema polarización, equivalente a una «guerra civil ideológica.» Otros, que somos unos bichos raros, y debemos luchar por recuperar la condición de «país normal» que una vez tuvimos.

 

Sin embargo, pienso que hemos aprendido mucho en estos dos últimos años, incluidos los caminos para lidiar con plagas, desesperanzas y polaridades. Sabemos más de «nosotros mismos» de verdad, sobre las reales maneras de pensar y comportarnos, incluida la brecha entre ambas. Sobre las diferencias entre un artículo de la Constitución y las políticas con que se relaciona, pero sobre todo de las mediaciones que las enlazan.

 

Sobre los problemas aparejados a la caducidad de un modo de hacer política sin que aún emerja otro; a la confusión de roles entre líderes, dirigentes y funcionarios; y a diferenciar entre el genuino pensamiento crítico y los discursos de un contingente de detractores profesionales.

 

Hablando como los locos, por estos días se conmemora el aniversario del asalto de los trumpistas al Congreso. El 65% de los estadounidenses afirma que el país sufre una profunda crisis politica, casi la mitad de los republicanos asegura que hubo fraude en las últimas elecciones, y el presidente ha perdido buena parte del apoyo con que llegó a la Casa Blanca, a menos de un año de mandato.

 

Por supuesto que no soy de los que se consuelan comparando nuestros males con los de otros. Pero de vez en cuando podríamos calibrar lo que nos pasa, mirando a los demás, aunque solo sea para tener noción del mundo en que vivimos, y aprender a aprender de nosotros mismos, sin aldeanismo, pero también sin autoconmiseracón.

 

Se me ocurre que, en vez de usar la consulta sobre el Código para enconar discrepancias a nombre de una determinada doctrina, de uno u otro signo, podría aprovecharse como ejercicio de diálogo y aprendizaje.

 

Digamos, que más allá de la puja por legalizar (o ilegalizar) que una pareja de cualquier sexo pueda encabezar una familia, se convirtiera en oportunidad para debatir con argumentos y diálogo real, a fin de avanzar en el camino de legitimar ese reconocimiento en la conciencia cívica. Son dos cosas muy distintas, según demuestra nuestra propia historia, y también la de otros.

 

En el inglés del Norte y del Reino Unido, le llaman litmus test a una prueba que revela y demuestra, como hace el papel de tornasol en un líquido, e indica posible éxito o fracaso. Ojalá el debate sobre el Código pudiera convertirse en un litmus test de nuestro aprendizaje para 2022.

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                                                                            EL NEGOCIO DE CADECA

 

Como era de esperar, las más recientes medidas implementadas por nuestro de Gobierno, de compra y venta de divisas, supuestamente para insuflar aires a nuestra economía; se ha convertido en un novedoso y lucrativo negocio. La reventa de dicha moneda por quienes estudiaron el asunto y le han “cogido la vuelta”, es hoy la más fácil y mejor manera de enriquecerse rápidamente.

 

Ya el nuevo empleo o «negocio” es algo normal, habitual y que ocurre en las narices de la PNR y funcionarios. Se efectúa impunenente en los alrededores de los establecimientos de CADECA, áreas que se habilitaron para las actividades de Compra y Venta. Si pasas en el horario de la medianoche en adelante, frente a las CADECA, verás a los revendedores organizados como un «clan o mafia organizada» de las divisas. Van en grupos de hasta 10 personas y cuidan, a la vez que controlan las colas.

 

Allí duermen en bancos o en los portales, con cartones en el suelo, se tapan con sus colchas y así en la mañana adquieren una cantidad que podría rebasar los 1000 USD a 123.60 CUP. Algunos negociantes con poder adquisitivo, pagan a otros para que permanezcan allí y cuiden sus números, los que pueden ser vendidos a algún «desesperado» o simplemente acaparar la moneda, que de inmediato será revendida a un precio entre 150 – 153 CUP por 1 USD.

 

Las ganancias por esa noche de «cola», para la familia o «pandilla» será cercana a $ 27000 pesos y así, repetitivamente como un ciclo interminable, un día tras otro. Por ende, el trabajador no podrá adquirir jamás una cantidad cualquiera, pues el lucrativo negocio ya tiene dueños que no permiten la intromisión de ningún ajeno a su «red».

 

Cómo viene sucediendo en los últimos años. quienes no trabajan son los que más se benefician y muestran un mejor nivel de vida. He escuchado a niños responder al preguntársele que van a ser de grandes, contestar: Negociante !!

 

Cada nueva medida o acción del Estado, va seguida de descontento popular, pues a la larga nunca favorecen al obrero, generalmente empeoran la situación, ya de por sí complicada. Esta pudiera mirarse positivamente, como una nueva forma de empleo en la que muchas familias, mejoran su situación económica, pues se están beneficiando de la reventa. No se exige nivel escolar, ni antecedentes laborales, tiene horario abierto y todos pueden hacerlo. Se acaba de crear un nuevo perfil ocupacional, (muy lucrativo por cierto) para coleros y revendedores. Empleo ideal para indisciplinados sociales, sin ningún vínculo laboral.

 

Ahora quien realmente necesite adquirir el USD o el Euro para realizar alguna operación o viajar, tendrá que pagar bien caro, pues nunca existirá acceso a los turnos. Esas listas, ya tienen dueños, esos que duermen cada día y que deciden quién podrá comprar. Son los mismos, que son «amos y señores»…Y que al término del mes, han acumulado la bagatela de 800 mil pesos, (más de tres cuartos de millón); por concepto de pernoctar en la CADECA. Increíble, verdad?

 

Mientras lo que gana un profesional, con nivel científico es poco más de 5000 CUP mensuales. Para qué tanto estudios y sacrificarte para ir a una Universidad…si un subnormal, con visión de la «Calle», descubrió que si adquieres el USD a $ 123.60 y en minutos los vendes a 153, al día siguiente a 155 y así sucesivamente, verá prontamente llenarse sus arcas. Claro, esto es solo para los que no trabajan o no estudiaron, no está diseñado para los que se sacrifican.

 

No nos asombremos si antes del mes de Diciembre, el «verde» y el MLC se coticen a $ 250, aunque a muchos parezca inaúdito. El método, ha ido alimentando al «Mercado Negro», y hoy la desmotivación y decepción entre los profesionales se han convertido en un serio problema. Y no creo que se podrá culpar de ello al Bloqueo.

 

En resumen, la venta de divisas a la población solo ha beneficiado a los que no trabajan y viven de las colas. Así como a quienes poseen negocios privados. Los acaparadores, ofertan en los grupos de Revolico, todo lo que necesitas hasta a 5 veces su precio de ventas. Al tiempo que los establecimientos en MLC permanecen vacíos, o solo exhiben estantes repletos de pomos de agua embotellada.

 

Al paso que vamos, Cuba será declarada oficialmente en cualquier momento, primer País Paraíso para analfabetos, vagos y lo ilegal. Horror!!  Tal parece que nada tiene ni pies ni cabeza..y quién le pone el cascabel al gato ???

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                                                       SUAVIZA CUBA REGLAS PARA INVERSIONES EXTRANJERAS

                                                             POR REDACCIÓN IPS CUBA 16 SEPTIEMBRE, 2022

 

Cuba quiere atraer, con prontitud, inversiones extranjeras a su actividad comercial interna. Lo evidencian las facilidades financieras y los objetivos que comentó y amplió el gobierno en el foro empresarial celebrado hace unos días en el Hotel Nacional, de La Habana.

 

La medida concitó a mediados de agosto atención generalizada de los analistas, los medios de comunicación y la población, por el impacto que se propone en un momento crítico de la economía, con tiendas y abastecimiento deprimidos. Pero también por la novedad política que implica en un modelo que era renuente a ver compañías extranjeras en la gestión del comercio cubano.

 

La presencia de empresarios de varios países y de representantes de embajadas en el foro envío otra señal de interés preliminar ante esta apertura, esta vez una señal de posibles inversionistas.

 

Negociar en divisas

 

Un equipo de funcionarios encabezado por el ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, evidenció en el foro empresarial la intención de maniobrar con flexibilidad y pragmatismo. Lo confirma tanto la medida como la forma en que se proponen implementarla. Gil anunció que se permitiría a los inversionistas operar en divisas dentro de la economía cubana.

 

La viceministra de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Ana Teresita González, enumeró las facilidades que aportaría un esquema financiero diferenciado en estas inversiones. Además de operar con divisas para ejecutar cobros y pagos dentro de la economía cubana, estos inversionistas podrán disponer de cuentas reales en divisas. Esta opción orientaría a los empresarios extranjeros hacia las redes del comercio mayorista y minorista que operan hoy en MLC. Además de propiciar la restauración de este comercio, al Estado le quedarían las ganancias de impuestos y cuotas de arrendamiento de locales, que podría redirigir luego al maltrecho mercado en moneda nacional.

 

El ministro de Economía, sin embargo, dejó claro que el gobierno no renuncia al objetivo de que cuando la economía recupere fuerzas, vuelva a operar totalmente en pesos cubanos, con un tipo de cambio económicamente fundamentado, que garantice la convertibilidad interna de la moneda nacional. “Cuando ese momento llegue -dijo-, esas actividades que están autorizadas a operar en divisas, pasarán a hacerlo en CUP”.

 

La viceministra también anunció una flexibilización de los requisitos que se le exigen al inversionista al presentar sus proyectos, mediante documentación y estudios más sencillos. La intención de agilizar los trámites es evidente.

 

Comercio mayorista y minorista

 

El gobierno reiteró a los invitados del foro que dará prioridad para incursionar en el comercio interno cubano a las empresas extranjeras presentes ya en este país. Los inversionistas de España, líderes en los negocios del turismo, pueden verse privilegiados en este nuevo campo de actividades.

 

En el foro, el gobierno mostró que por esta vía se propone reabastecer, entre otros sectores, la comercialización mayorista y minorista de insumos del transporte, incluidos neumáticos, productos refrigerados, alimentos, vidrios y artículos de goma, así como desarrollar una cadena de tiendas minoristas, de nombre propio, con variedad de productos.

 

Más que buscar capital para nuevos almacenes e industrias, el ministro de Economía manifestó el interés de invertir en recuperar capacidades de almacenamiento y producción que hoy se encuentran subutilizadas. Queda por ver cuáles resultan tecnológica y logísticamente atractivas para esos empresarios.

 

La recuperación del comercio mayorista parece la primera aspiración del gobierno con esta medida. Según reiteró el foro, estas inversiones extranjeras atenderían una demanda insatisfecha de materias primas y recursos de los productores, que descansa en buena medida sobre las importaciones. La opción de abastecimiento beneficiaría tanto a empresas estatales como a las privadas que se encuentran en expansión bajo el cartel de mipymes (micro, pequeñas y medianas empresas).

 

Casi simultáneamente con el foro, la mipyme Carne D’ Tres, que cada año produce y comercializa unas 130 toneladas de carne de cerdo y derivados, se anunció como la primera privada cubana en recibir una inversión extranjera directa.

 

En el foro intervinieron para presentar intereses el ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, la ministra de Comercio Interior, Betsy Díaz Velázquez, y representantes de otros organismos de la administración estatal y de grupos empresariales. (2022)

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                                              DEMOCRACIA DIRECTA ELECTORAL, EN CUBA SOCIALISTA

                                               POR FIDEL VASCÓS GONZÁLEZ, 10 DE SEPTIEMBRE DE 2022

                                                             https://cubayeconomia.blogspot.com/

 

El Estado surgió hace miles de años como resultado de la división de la sociedad en clases sociales antagónicas y la lucha entre ellas. Su característica esencial lo define como un aparato en manos de la clase económica y políticamente dominante para reprimir al resto de la sociedad. Desde aquel remoto pasado y a lo largo de la historia humana posterior, las masas subyugadas por el Estado han luchado para lograr su emancipación.

 

El objetivo de esta lucha está muy bien definido en la declaración política del V Congreso del Partido Comunista de Cuba (octubre 1997) titulada “El Partido de la unidad, la democracia y los derechos humanos que defendemos”. En su texto se lee lo siguiente:                                                                                           

 

“La idea de una sociedad democrática, donde el pueblo ejerza la autoridad y se gobierne a sí mismo, ha acompañado a la humanidad a lo largo de la historia como un ideal y elevado anhelo que siempre los poderosos han tratado de aplastar mientras otros la han considerado una quimera inalcanzable.”                            

 

“Su presencia permanente durante siglos, antecediendo a nuestra era, precediendo incluso a muchas religiones, le ha dado a esa aspiración un valor universal colocada en el centro de las reflexiones mas nobles y las luchas mas heroicas del hombre.”

 

“La esencia de esas luchas ha sido siempre la emancipación humana, sin la cual se hace imposible la realización del ideal democrático.”

 

“Aunque los imperialistas pretendan adueñarse del concepto de democracia, su sistema, en esencia antidemocrático, explota, oprime y excluye a las grandes mayorías. Para engañarlas hablan de la democracia representativa, pero ella expresa solo los intereses de las oligarquías.”

 

“La democratización continúa siendo una meta consustancial a la lucha de los trabajadores, los humildes, los oprimidos del mundo. Ella adquiere una importancia aun mayor en la actualidad cuando la globalización neoliberal pretende imponer un capitalismo totalitario: en él solo existe el mercado y el pueblo no cuenta para nada.”

 

 “Nuestra democracia socialista es esencial en la continuidad de la obra que iniciamos en 1959, en favor de las mas humanas relaciones sociales. Ella abre la posibilidad de proseguir la marcha de la Revolución hacia adelante, para entregar a los cubanos del siglo XXI un país, como quería Martí, con toda la justicia conquistada”.

                                                                                              ………………

 

En estos textos del V Congreso del Partido se resume la concepción de la democracia que promueve la Revolución Cubana con el objetivo de que el pueblo se dirija a si mismo sin depender, en los principales asuntos públicos, de las decisiones de sus representantes que, a su vez, el propio pueblo postula y elije.

 

La trayectoria electoral del proceso revolucionario cubano demuestra los avances alcanzados en este objetivo y los retos a los que se enfrenta para su plena consecución, lo que pretendo evaluar en los párrafos siguientes.

 

Desde su instalación en 1959 la organización electoral del sistema político cubano para constituir los poderes del Estado ha seguido un derrotero en pos de alcanzar la plena democracia en la cual el pueblo se dirija a si mismo. Las condiciones objetivas y subjetivas de cada momento han determinado que los avances hayan sido por etapas, como puede apreciarse a continuación.

 

La Ley Fundamental de 7 de febrero de 1959, promulgada por el Gobierno Provisional Revolucionario a escasas semanas del triunfo del primero de enero de ese año, determinaba que el poder legislativo se ejercía por el Consejo de Ministros mientras que el poder ejecutivo lo atribuía al Presidente de la República, asistido por el Consejo de Ministros. Al Presidente de la República le correspondía nombrar y remover libremente a los Ministros de Gobierno incluyendo al Primer Ministro. La Ley es omisa en cuanto a cómo se designaba al Presidente de la República, pero la práctica indicó que esa responsabilidad correspondía al Consejo de Ministros, pues fue este órgano quien designó al Dr. Osvaldo Dorticós Torrado en ese alto cargo, en sustitución del Dr. Manuel Urrutia Lleó quien ocupaba esa responsabilidad y había renunciado.

 

Durante esta etapa provisional los cargos superiores del Estado y del Gobierno no eran electos, sino designados por las mas altas autoridades revolucionarias que gozaban de un elevado prestigio político ante el pueblo habida cuenta de su ejecutoria en la victoriosa lucha contra la tiranía de Batista y sus proyecciones conceptuales y realizaciones prácticas para transformar la sociedad en beneficio popular. Junto a ello hay que tener en cuenta que una Revolución verdadera como la cubana es fuente de derecho.

 

La provisionalidad del Gobierno Revolucionario se extendió hasta la entrada en vigor de la Constitución de 1976 que, en materia de organización del Poder Popular, establecía asambleas a nivel nacional, provincial y municipal. Esta Constitución disponía que la Asamblea Nacional del Poder Popular era el órgano supremo del poder del Estado y el único con potestad constituyente y legislativa de la República.

 

La Asamblea Nacional del Poder Popular elegía, de entre sus diputados, al Consejo de Estado, integrado por un Presidente, un Primer Vicepresidente, cinco Vicepresidentes, un Secretario y veintitrés miembros más. El Presidente del Consejo de Estado era jefe de Estado y jefe de Gobierno. Los diputados integrantes de la Asamblea Nacional eran elegidos por las Asambleas Municipales del Poder Popular.

 

La Constitución de 1976 disponía que el Consejo de Ministros era el máximo órgano ejecutivo y administrativo y constituía el Gobierno de la República. La Asamblea Nacional designaba, a propuesta del Presidente del Consejo de Estado, al Primer Vicepresidente, a los Vicepresidentes y demás miembros del Consejo de Ministros. El Presidente, el Primer Vicepresidente y los Vicepresidentes del Consejo de Ministros integraban su Comité Ejecutivo, órgano que podía decidir sobre las cuestiones atribuidas al Consejo de Ministros.

 

En cuanto a los órganos locales del Poder Popular, los delegados a las Asambleas Municipales se elegían por circunscripciones electorales previamente determinadas, eran postulados directamente por los electores de la circunscripción y elegidos por éstos mediante el voto libre y secreto en boletas electorales que incluían, al menos dos y hasta ocho candidatos para cada cargo a elegir. Las Asambleas Municipales elegían, a través del voto secreto, a los delegados a las Asambleas Provinciales del Poder Popular.

 

La Constitución de 1976 instauró por primera vez la designación de los cargos a las Asambleas Nacional, Provinciales y Municipales mediante elecciones, en las cuales los ciudadanos postulaban y elegían directamente solo a los delegados a las Asambleas Municipales, quienes,  después de elegidos, actuaban como sus representantes para elegir a los delegados a las Asambleas Provinciales y a los diputados a la Asamblea Nacional, propuestos en estos dos últimos casos por Comisiones de Candidaturas integradas por la Unión de Jóvenes Comunistas y las  organizaciones de masas.

 

Un mérito excepcional de esta Constitución reside en promulgar que el partido político único que dirige la Revolución no postula a los candidatos a los cargos electivos del Estado. Con esta decisión, la concepción y práctica constitucional cubana se aparta del método que utiliza el resto del mundo, pues en todos los países donde existen este tipo de elecciones los candidatos tienen que ser necesariamente postulados por los partidos políticos y no por el pueblo directamente o las organizaciones de la sociedad civil. Que el partido político no postula es un aporte de la Revolución Cubana a las ciencias políticas y específicamente al sistema electoral del Estado.

 

En 1992 la Asamblea Nacional aprobó una Reforma a la Constitución de 1976 mediante la cual se estableció que los diputados de la Asamblea Nacional y los delegados de las Asambleas Provinciales del Poder Popular serían elegidos por el voto libre, directo y secreto de los electores, y no por las Asambleas Municipales.

 

Los delegados a las Asambleas Municipales seguían siendo postulados y elegidos por los electores de las circunscripciones. Con esta Reforma Constitucional se dio un paso mas en el desarrollo de la democracia socialista, otorgando a los electores la responsabilidad de elegir a quienes serían los integrantes de los órganos electivos del Estado en los niveles provinciales y nacional, los cuales continuarían siendo postulados por las Comisiones de Candidatura integradas por la UJC y las organizaciones de masas.

 

La Constitución de 2019 mantuvo lo dispuesto por la Reforma Constitucional de 1992 en cuanto al sistema electoral de la nación. En materia de organización y funcionamiento del Estado, entre las modificaciones mas importantes introducidas por la nueva Constitución se incluyen el establecimiento de los cargos de Presidente de la República, de Vicepresidente de la República y de Primer Ministro, así como la supresión de las Asambleas Provinciales del Poder Popular, las cuales fueron sustituidas por un Gobierno Provincial del Poder Popular conformado por un Gobernador y un Consejo Provincial.

 

El Presidente de la República es el Jefe del Estado y es elegido por la Asamblea Nacional del Poder Popular  entre sus diputados, a propuesta de la Comisión Nacional de Candidatura. El Vicepresidente de la República es elegido de la misma forma. El Primer Ministro es el Jefe de Gobierno de la República y es designado por la Asamblea Nacional del Poder Popular, a propuesta del Presidente de la República.

 

Por su parte, el Gobernador, que es el máximo responsable ejecutivo-administrativo en su provincia, es elegido por los delegados de las asambleas municipales del Poder Popular correspondientes, a propuesta del Presidente de la República. El Vicegobernador es elegido en la misma forma que el Gobernador. A su vez, el Consejo Provincial es el órgano colegiado y deliberativo presidido por el Gobernador e integrado por el Vicegobernador, los presidentes y vicepresidentes de las asambleas municipales del Poder Popular y los intendentes municipales.

 

La Constitución 2019 también estableció la Administración Municipal, la cual tiene como objetivo esencial satisfacer, entre otras, las necesidades de la economía, de salud, asistenciales, educacionales, culturales, deportivas y recreativas de la colectividad del territorio a que se extiende su jurisdicción, así como ejecutar las tareas relativas a la prevención y atención social. El Consejo de la Administración Municipal es designado por la Asamblea Municipal del Poder Popular, a la que se le subordina y rinde cuenta, y es presidido por el Intendente, tiene carácter colegiado, desempeña funciones ejecutivo-administrativas y dirige la Administración Municipal.

 

Con vista a asegurar el perfeccionamiento del sistema electoral del país, la Constitución 2019 dispuso la creación del Consejo Electoral Nacional como órgano permanente del Estado, que tiene como misión fundamental organizar, dirigir y supervisar las elecciones, consultas populares, plebiscitos y referendos que se convoquen, asistido por los Consejo Electorales provinciales, municipales y de circunscripciones.

 

El Consejo Electoral Nacional está integrado por el Presidente, el Vicepresidente, el Secretario y los vocales previstos en la ley. Los integrantes del Consejo Electoral Nacional son elegidos y revocados, según corresponda, por la Asamblea Nacional del Poder Popular o, en su caso, por el Consejo de Estado.

 

Con la Constitución 2019 se han creado las condiciones para completar lo alcanzado hasta hoy, y avanzar hacia la plena Democracia Directa Electoral en Cuba, mediante la cual los electores no solo elijan sino también postulen a todos los candidatos a elegir. En la situación actual, los delegados de las Asambleas Municipales se postulan y eligen directamente por los electores, procedimiento que se aplica desde hace varios años y que ha demostrado su viabilidad y eficiencia. Las Asambleas Provinciales ya no existen por lo que los electores no tienen que postular y elegir delegados a esas instancias. Los diputados a la Asamblea Nacional son elegidos por los electores.

 

Para alcanzar la plena Democracia Directa Electoral en Cuba solo faltaría que los diputados sean postulados también por los electores, suprimiéndose las actuales Comisiones de Candidatura.

 

Concibo el procedimiento para que los electores postulen directamente a los diputados de la siguiente forma. Los candidatos a diputados serían postulados por la provincia donde residen. Se abriría un tiempo para que los ciudadanos que deseen postularse, se pronuncien al respecto como candidatos autónomos.

 

Teniendo en cuenta que el número de candidatos que se autopropongan sería superior a los diputados a elegir, se organizarían Elecciones Primarias Directas para reducir su número de acuerdo a una escala de los votos que obtengan. Los candidatos mas votados en las Elecciones Primarias Directas se nominarían en la boleta electoral y en un número mayor a los cargos de diputados a elegir mediante una boleta abierta y no cerrada como se realiza actualmente.

 

Los candidatos a diputados tendrían la oportunidad de exponer ante los electores su programa de trabajo que acometerían al ser electos y los temas que defenderían y rechazarían, para lo cual utilizarían los medios de comunicación con un tiempo igual para todos y las amplias posibilidades que brinda Internet.

 

Al respecto se prohibirían los “pasquines electorales” utilizados antes de 1959 en nuestro país, con las fotos y lemas de los candidatos, que provocan el justo rechazo de la población. Con este método se modificaría el actual procedimiento mediante al cual solo se exponen los méritos del candidato y su biografía laboral.

 

Variantes de Elecciones Primarias ya se practican en países de América Latina. La mas exitosa es la del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) mediante la cual, el 21 de noviembre de 2021, el Partido escogió sus candidatos finales a incluir en la boleta para elegir a 3082 gobernadores, alcaldes e integrantes de los consejos legislativos regionales y consejos municipales del país.

 

A las Elecciones Primarias Abiertas (EPA) del PSUV para escoger a sus candidatos a dichos cargos públicos se presentaron 100 mil pre-candidatos propuestos por las bases del Partido. El 8 de agosto se realizaron las EPA en la cual participaron mas de 3,5 millones de electores y no solo del PSUV, pues cualquier ciudadano venezolano podía participar en la elección de los candidatos partidistas. Como resultado de las EPA se oficializaron unos 30 mil candidatos del PSUV para aspirar a ocupar los 3082 cargos electivos en una relación de 10 candidatos por cada cargo a elegir.

 

En nuestro caso, el principal objetivo que se lograría con la Postulación y Elección Directa de los Diputados por los electores es la óptima legitimización de los integrantes de la Asamblea Nacional como los representantes populares de mayor respaldo político, moral y cívico de la nación. A su vez, los diputados responderían de su actuación solo ante sus electores, los cuales podrían revocarlos en todo momento.

 

Con este procedimiento para postular y elegir a los diputados, la Asamblea Nacional adquiriría una proyección superior a la actual y sus responsabilidades ciudadanas y legales estarían por encima del Consejo de Ministros y del Sistema de los Tribunales.

 

Con ello se superaría el concepto de “independencia de poderes” proclamada por la democracia burguesa, instaurándose una nueva democracia socialista donde todo el poder estaría concentrado en la Asamblea Nacional la cual no estaría subordinada a ningún otro órgano u organismo estatal, político o social. Los llamados “poder ejecutivo” y “poder judicial” no tendrían actuación independiente y serían “funciones del Estado” subordinados a la Asamblea Nacional, la cual asumiría el poder supremo del Estado como última instancia en materia legislativa, ejecutiva y judicial. El método de la Democracia Directa Electoral también abarcaría a los cargos dirigentes de los órganos electivos mediante la postulación de candidatos autónomos.

 

Con estas ideas pretendo abrir el debate hacia un perfeccionamiento de la democracia socialista en Cuba en la cual los electores jueguen el papel protagónico que les corresponde, para lo cual me baso en la línea de masas promovida y aplicada en múltiples ocasiones por Fidel Castro, líder histórico de la Revolución Cubana.

 

Comprendo que una modificación de esta magnitud, cuyas repercusiones abarcarían no solo el proceso electoral sino al modelo del sistema político en su conjunto, el cual mantendría las funciones dirigentes del partido político único, no puede realizarse en un corto tiempo y requiere de un diseño ampliamente debatido para analizar todas sus aristas, así como de una masiva preparación política y cívica de la población y los cuadros del país llevada a cabo mediante un largo proceso por etapas.

 

El objetivo del empeño sería alcanzar que el pueblo, que es el soberano, postule, elija y controle directamente la actuación de sus representantes en todos los niveles y que éstos reconozcan a sus propios electores como única instancia a rendir cuenta de su trabajo como delegados y diputados, perfeccionándose de esta forma el control popular en general. Para ello también habría que establecer un procedimiento expedito para revocar en cualquier momento a quienes no cumplan con el mandato del pueblo.

 

En próximos artículos abordaré otras modalidades de la Democracia Directa, convencido que pudiera ser la forma mas consecuente de la plena democracia socialista a la que aspiramos.

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                                               CAPITAL DE CUBA EXIGE CONTROL DE CRISIS DE LA BASURA

                                                       POR REDACCIÓN IPS CUBA 12 SEPTIEMBRE, 2022

 

 Las denuncias en las redes sociales sobre la situación de la basura en la capital de Cuba aumentaron exponencialmente desde inicios de este mes de septiembre. Y dieron un nuevo giro esta semana con una publicación del Portal del Ciudadano de La Habana sobre un reglamento para preservar la higiene en La Habana.

 

Replicado en medios de comunicación locales de amplia audiencia, el texto anuncia la entrada en vigor de la Resolución 87/2022 del Gobernador de La Habana que, el 10 de junio pasado, estableció el Reglamento para el Ornato, la Higiene y los Servicios Comunales en el territorio capitalino de más de 2,1 millones de habitantes.

 

Entre otras medidas, el documento incluye multas por violar el horario establecido para arrojar los desechos en los contenedores; ocasionar daños a los depósitos colectivos de recogida de desechos domiciliarios; y verter escombros, materiales de la construcción, residuos de poda y objetos en desuso en la vía pública o áreas de uso común.

 

Además de que “se demoran días para recoger la basura en la esquina de mi cuadra, tienen uno o dos tanques (contenedores) máximos que se llenan en un día. Resuelvan primero los problemas que también hay con el poco abastecimiento de tanques de basura para luego cuando quieran poner una multa lo hagan con razón”, opinó Yeniset Soutuyo en la red social Facebook.

 

Más de 70 comentarios publicados en menos de 24 horas en la página del Canal Habana, televisora de la capital, insisten en dos aristas del asunto: está muy bien que se tomen medidas con la población, pero primero se deben garantizar servicios eficientes de recolección de desechos en la urbe.

 

Vergüenza contra basura

 

La información del Portal del Ciudadano de La Habana sucedió a la saga de testimonios, imágenes y denuncias que acompañaron a una publicación realizada en su página personal de Facebook por el periodista del diario Juventud Rebelde, José Alejandro Rodríguez, bajo el título Vergüenza contra basura.

 

“Alerto sobre la actual crisis de la basura, que ya no admite más espera en muchos barrios de la capital, sin que Servicios Comunales brinde una explicación a la ciudadanía. Porque entre basura no se puede vivir. No nos merecemos vivir”, asegura Rodríguez en su texto del pasado domingo 4 de septiembre.

 

Con una larga trayectoria en la promoción de espacios periodísticos de canalización de inquietudes de la ciudadanía, Rodríguez reconoce la existencia de “indisciplina social” y problemas económicos acumulados, pero, al mismo tiempo, llama a brindar información a la población y buscar alternativas en sectores no estatales. “Lo que sí no puede aceptarse es vivir entre la basura días y días, con el consiguiente desánimo y el malestar que va generando”, añadió el periodista.

 

A la galería de fotos publicada por Rodríguez de varios contenedores desbordados de basura en el barrio residencial de El Sevillano, en el municipio de Diez de Octubre, se sumaron otras similares compartidas por colegas y seguidores de diferentes zonas de la ciudad y de otras provincias como las orientales Guantánamo y Santiago de Cuba.

 

“Es un verdadero dolor de cabeza y sucede en todo el país (…) En la calle donde vivo, en el medio de Santa Clara, es vergonzoso. Nos vamos a enfermar. Habrá que buscar otras fórmulas para la recogida de desechos sólidos”, comentó la periodista Dalia Reyes Perera desde la capital de la provincia central de Villa Clara.

 

Responsabilidades compartidas

 

“Las medidas deben estar bien pensadas y contar con las personas. Yo vivo sola y trabajo lejos. Salgo de la oficina tarde y a veces me demoro tres horas para llegar a la casa. Llego ya de noche y tendría, a esa hora, que atravesar varias cuadras oscuras para llegar al tanque”, comentó a la Redacción de IPS Cuba Raquel Pérez, vecina del municipio Cerro.

 

Según las últimas orientaciones publicadas en los medios de comunicación en 2020, en La Habana las personas están autorizadas a extraer la basura de sus hogares entre seis de la tarde y diez de la noche. Y los equipos de servicios comunales deberían hacer sus recorridos por los 105 consejos populares de la ciudad con regularidad.

 

Sin embargo, habitantes de varias zonas de la capital atestiguan que a veces pasa más de una semana sin que se recoja la basura, los depósitos se desbordan y la insalubridad crece. “A inicios de 2022 pusieron ocho tanques plásticos nuevos en el parque de la esquina. Ya quedan cuatro. Es cierto que hay personas que les roban la tapa, las ruedas, los tornillos, pero también es verdad que los trabajadores de comunales los dañan al tirarlos o que se compran tanques de muy baja calidad”, añadió Pérez.

 

Así, a los problemas con los contenedores y la regularidad de los servicios, se suma a veces la distancia a recorrer para botar los desperdicios domésticos. “No importa que la mayoría de los pobladores, por demás adultos mayores, tengan que caminar hasta 10 cuadras para encontrar un depósito”, alertó María Julia García Caso en el intercambio con Rodríguez.

 

Necesidad de soluciones integrales

 

Según el I Informe Voluntario de Cuba sobre la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el país trabaja en una propuesta de reordenamiento de los servicios comunales a partir de un sistema empresarial subordinado a los gobiernos provinciales y municipales, en dependencia de la estructura que se decida a nivel local. “Al cierre del 2019, más de 8 millones de habitantes de las zonas urbanas contaban con servicio de recolección de desechos, lo que representa el 77 % de la población” de más de 11,1 millones, añade el documento oficial. (2022)

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                                                                                     DERIVA A 180 GRADOS

                                                                                POR JUAN M. FERRÁN OLIVA

 

Los buzos regresan gradualmente de profundas inmersiones para reacomodar al cuerpo a las condiciones de la superficie. El incumplimiento de la descompresión, como es llamada esta norma (1), puede ocasiona lesiones graves. Al parecer, superar el capitalismo exige también la adaptación paulatina a nuevas relaciones de producción. Hasta el presente el socialismo es un desiderátum que ningún país ha logrado. Lo de la Unión Soviética fue un buen intento.

 

El capitalismo en su etapa imperialista no da más y es preciso cambiarlo. Pero es difícil ponerle cascabel al gato. Parafraseando a Machado, Atilio Borón expresó: “Socialista, no hay modelo. Se hace modelo al andar.”

 

Los distintos modos de producción se caracterizaron por el salto de la productividad respecto a los sustituidos. El esclavismo superó a la comunidad primitiva y fue mejorado por el feudalismo y éste por el capitalismo. Hasta el presente ninguno de los supuestos socialismos ha mejorado la productividad capitalista. En consecuencia, cabe afirmar que no ha existido un modo socialista de producción. 

 

Son varios los Estados que renuncian a la ganancia como objetivo y colocan en su lugar al ser humano. Algunos hubieran sido calificados como revisionistas de acuerdo con el manual soviético.  Todo indica que no habrá un formula única y cada país tendrá que diseñar su modelo propio. Será un traje a la medida.

 

Antes de la hecatombe soviética el mundo se dividía en dos bandos. Comunismo fue el coco adoptado por Estados Unidos para calificar a sus enemigos y amedrentar a quienes coqueteaban con ideas atrevidas. Tras la caída cesó el fetiche. Entonces apelaron al terrorismo como nuevo espantapájaros. Paradójicamente ellos fueron sus mayores promotores y en ocasiones el monstruo creado se les reviró. Remember Osama Bin Laden.

 

En 1975, tras los cambios estructurales revolucionarios, Cuba adoptó el modelo soviético como solución idónea en ese momento. Ha pasado mucha agua bajo el puente y el actual Partido/gobierno ha girado 180º respecto a la anterior estrategia. La siguiente tabla expone el giro efectuado, al parecer aún incompleto. 

 

TEMA                                                          DE 1959 A 1990                           ACTUALMENTE

 

ESTÍMULOS  PREVALECIENTES                 MORALES                                                       MATERIALES

PLAN                                                           ABSOLUTO                         COMPARTIDO  CON EL MERCADO

MERCADO                                            ANATEMIZADO               REIVINDICADO COMO INSTRUMENTO

AYUDA EXTERNA                                      DE LA URSS                               PROPIOS MEDIOS

INTENCIÓN                   SOCIALISMO AL ESTILO SOVIÉTICO    SOCIALISMO EN BÚSQUEDA

SUBSIDIOS                                            A EMPRESAS                                    EN ELIMINACIÓN

GRATUIDADES                                     A COLECTIVOS                         EN ELIMINACIÓN O INDIVIDUAL

PROPIEDAD MEDIOS DE PRODUCCIÓN    ESTATAL                                                MIXTA

PROPIEDAD COMERCIO MAYORISTA       ESTATAL                                       MIXTA (AGOSTO 2022)

PROPIEDAD COMERCIO MINORISTA        ESTATAL                                      MIXTA (AGOSTO 2022)

POSESIÓN DE DIVISAS POR LA POBLACIÓN       PROHIBIDA Y PENADA          LIBRE CIRCULACIÓN

OBTENCIÓN DE DIVISAS                                           AZÚCAR Y OTRAS MERCANCÍAS  MAYORMENTE SERVICIOS

TASA DE CAMBIO DEL PESO                                    NINGUNA                    TIENDE  A LOGRARSE

POSIBILIDADES COMERCIALES PERSONALES    NINGUNA                     GRAN APERTURA

REPARTO DE UTILIDADES                                         NINGUNO                          HABILITADO

SALARIOS                                                                       SEGÚN ESCALA ESTATAL        FLEXIBILIDAD EMPRESARIAL

CONTRATACIÓN LABORAL                                      CENTRALIZADA                                            DESCENTRALIZADA

INFORMACION                                                            LIMITADA POR EL PARTIDO ACCESO A INTERNET

PARTIDOS POLÍTICOS                                                 P. COMUNISTA ÚNICO              P. COMUNISTA ÚNICO

 

Se evidencia la contraposición a la estrategia seguida con anterioridad. A pesar de ello, el Partido/Gobierno insiste en su condición de continuador y rinde culto al pasado. No impugno la propaganda al uso. Los especialistas sabrán lo que hacen.

 

El enemigo achaca al llamado comunismo todas las deficiencias del momento cubano. Por su parte, el Partido-Gobierno carga las culpas al bloqueo. Me pregunto qué pasaría si hipotéticamente éste desapareciera de inmediato.

 

Se impone un pragmatismo consecuente. El claro objetivo es la sobrevivencia conservando la soberanía que fue el mayor logro de la revolución iniciada en 1959. Lamentablemente, quedó la economía como asignatura pendiente que es indispensable aprobar. En tal propósito se esfuerza el actual Partido/gobierno. Ojalá lo logre antes de que la emigración succione a todo el personal calificado.

 

NOTAS

 

1.Es obligada por un complejo de reacciones vinculadas al nitrógeno disuelto en la sangre, la presión y otros parámetros físicos. 

 

2.El modelo soviético fue una buena intención adoptada por todas las economías centralmente planificadas, la nuestra entre ellas. Surgió durante el Segundo Plan Quinquenal   1933-1937 en la URSS. Los manuales lo santificaron y todo lo que disentía era anatemizado. El crecimiento extensivo se perpetuó y degeneró en una ineficiencia crónica.  La baja productividad fue su Talón de Aquiles.

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                        A PROPÓSITO DE UNA PROYECCIÓN ESTRATÉGICA PARA EL AZÚCAR EN CUBA

                                           POR HUMBERTO BLANCO ROSALES*, 12 SEPTIEMBRE, 2022

 

*Centro de Estudios de la Economía Cubana

 

La obtención de resultados que satisfagan las expectativas de la sociedad requiere no sólo de efectividad en los resultados macroeconómicos y el soporte insitucional.  La dirección y gestión de los procesos para lograrlos, son también cruciales.

 

En días pasados se posteó, en un conocido blog especializado en economía cubana, la proyección estratégica del grupo empresarial Azcuba, la misma que aparece en su sitio Web. No pocos comentarios críticos surgieron a raíz del contenido divulgado. No podía esperarse menos, habida cuenta de la importancia para el país de este grupo empresarial y la crisis actual de un sector baluarte y orgullo de la nación por siglos, ahora llamado oficialmente a ser rescatado mediante un programa con más de 90 medidas.

 

Vale la pena referirse al asunto, desde la experiencia personal en el tema de quien suscribe estas líneas y sólo sobre la base de lo publicado – por demás una limitante-  pues lo mostrado pudiera ser sólo una síntesis parcial del plan estratégico del grupo que, en aras de la brevedad, sin embargo, deja de mencionar asuntos relevantes.

 

«Es de esperar también que no haya faltado un análisis a fondo de las tendencias tecnológicas, productivas y comerciales del sector a nivel internacional y la brecha que nos separa de ellas, para evitar la confusión entre deseos y realidades que lastra cualquier esfuerzo de proyección.

 

El sitio muestra además la misión, visión y valores del grupo, categorías centrales de la dirección estratégica de cualquier organización, sea empresarial o no.

 

No es posible en tan breve espacio adentrarse en profundidad en este tema. Baste decir que la dirección estratégica resulta una invariante de la gerencia empresarial contemporánea, que incluye la formulación de un concepto que defina a la empresa y el estado al que debe dirigirse (misión, visión y valores), los objetivos o resultados a lograr en un periodo determinado según dicho concepto, y las decisiones estratégicas como cursos generales de acción que permitirían alcanzar esos objetivos.

 

Y por supuesto, un programa de puesta en práctica con los recursos asociados, la que resulta causa más frecuente de fracaso de estos procesos. Mucha capacitación y asesoría a directivos se ha brindado en Cuba sobre el particular desde hace ya bastantes años.

 

Se aprecian en este caso notables oportunidades para mejorar sustancialmente las declaraciones expresadas y lo más importante, el proceso mediante el cual se formulan. La declaración de misión del grupo resulta muy extensa y abigarrada, lo que dificulta enfocar la entidad hacia un propósito central y común, su razón de ser, con las características más sobresalientes que tipifican a la organización. Esa es la esencia de la misión. Se diluyen o no aparecen temas fundamentales para la gestión como la importancia de los trabajadores, de la rentabilidad y la eficiencia, o el impacto social de este sector.

 

En cuanto a la visión, expresión del estado deseado o aspiración compartida de una organización, no se indica explícitamente en qué año deberá lograrse. A diferencia de la misión, más perdurable, la visión, en tanto aspiración, debe siempre acotarse en el tiempo. Cuba se planteó, por ejemplo, la visión de ser libre de analfabetismo… para 1961. En muy pocas palabras y con un gran significado. Y lo logró.

 

Por otra parte, los valores expuestos, excesivos en cuanto a su número, no aparecen acompañados de sus respectivas definiciones y conductas asociadas, aspectos que, a fin de cuentas, son los que les confieren significado práctico en la dirección, como soportes para la evaluación y control del desempeño individual.

 

Ingredientes necesarios

 

Las estrategias empresariales deberían incluir temas como las alianzas con otras entidades, las diversas modalidades de crecimiento en productos y mercados (incluyendo los externos), enfrentar la competencia allí donde exista, responder a cambios en los entornos general y de negocios, reforzar recursos y capacidades internas, introducir mejoras sustanciales en la gestión, entre otras acciones.

 

En pocas palabras y simplificando, las estrategias contienen aquellas opciones que según su impacto, factibilidad y aceptación, permitirían alcanzar la visión y los objetivos de la empresa.

 

En este caso, se formula un gran objetivo hasta el 2024, donde se mezclan fines y medios para lograrlos, apareciendo en definitiva más de un resultado a alcanzar. Y la relación de proyecciones que lo acompañan, sean objetivos específicos que sustentan el inicial, o se entiendan como las estrategias del grupo, en la gran mayoría de los casos no se acompañan de indicadores o criterios que permitan medir o verificar su grado de cumplimiento.

 

De esta forma, parece más un listado de intenciones donde es difícil apreciar el grado de tensión que implica alcanzarlas, ni podrán constatarse adecuadamente las mejoras reales alcanzadas.  Y entonces, tampoco se podrá medir adecuadamente el desempeño de los implicados en lograrlas, con el riesgo de que al final de la jornada, no se obtengan los resultados que verdaderamente se requieren.

 

Temas como las inversiones necesarias y sus fuentes de financiamiento, la evolución y diversificación de la cartera de bienes y servicios que el grupo puede ofrecer- dado el enorme potencial de la industria de la caña de azúcar-  alianzas con instituciones científicas y  empresas nacionales o extranjeras, los encadenamientos con la industria nacional (el sector fue ejemplo en décadas anteriores), la introducción de sistemas certificados de gestión,  y especialmente, la gestión de su valioso capital humano – notablemente disminuido en estos años de crisis – no deberán faltar en un diseño estratégico del grupo.

 

Es de esperar también que no haya faltado un análisis a fondo de las tendencias tecnológicas, productivas y comerciales del sector a nivel internacional y la brecha que nos separa de ellas, para evitar la confusión entre deseos y realidades que lastra cualquier esfuerzo de proyección.

 

En asuntos vitales para el país y su economía, la obtención de resultados que satisfagan las expectativas crecientes de toda la sociedad requiere no sólo de aspectos cruciales como la salud macroeconómica y la calidad institucional.

 

La dirección de los procesos y de las personas para lograr los resultados deseados, tanto en la administración pública como en el sector empresarial, tiene igual importancia que los dos aspectos mencionados y debe marchar al unísono con estos.  (2022)

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             CUBA RECIBIÓ 971 455 VISITANTES INTERNACIONALES HASTA EL MES DE AGOSTO DEL 2022.

                                                                  POR HUMBERTO HERRERA CARLÉS

 

Nuestro país hasta el mes de agosto ha recibido 971 455 visitantes internacionales, para un crecimiento del +593.4 % en igual periodo del 2021, con información proporcionada por el Dr. Jose Luis Perelló.  La cifra confirma la recuperación que viene produciéndose en el turismo, si bien todavía distantes de los resultados pre-pandemia, y el mes de agosto se comportó ligeramente inferior al mes de julio, algo normal en la dinámica del turismo, si bien se esperaban mejores resultados.

 

En el mes de agosto se recibieron 136 564 visitantes internacionales, liderados por Canadá con 39 514, Comunidad Cubana en el exterior 28 638, España 13 064, Estados Unidos 8 213 e Italia con 7 379, entre los cinco principales emisores.

 

Acumuladamente, los cinco primeros lugares son Canadá con 298 410 visitantes internacionales, Comunidad Cubana en el exterior 212 518, Estados Unidos 60 886, España 55 101 y Rusia con 38 488.  En estos países o grupos se concentran el 67.5 % de los visitantes recibidos hasta la fecha.

 

Los meses de septiembre y octubre son de temporada baja turística, siendo noviembre y diciembre, de alta y extra alta, respectivamente. Así, los pronósticos del ministro de turismo en la última asamblea nacional de alcanzar entre julio y octubre 1 105 000 visitantes parecen distantes, porque entre el mes nueve y diez tendríamos que recibir 815 956 visitantes, y en esos dos meses, el mejor comportamiento histórico ha sido en el 2018 con 609 190 visitantes internacionales.

 

Otro tanto ocurre con la meta de 2.5 millones de visitantes internacionales en el 2022, ya que entre septiembre a diciembre se tendrían que recibir 1 528 545 visitantes, y el mejor año, en estos cuatro meses, fue el 2017, con 1 482 011 visitantes, si bien no muy distante de lo que alguna vez se logró, las condiciones actuales son menos favorables. Pero demos aún el beneficio de la duda.

 

Por otra parte, la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) en su informe de principales indicadores en el I semestre del 2022 del Turismo, los ingresos alcanzaron la cifra de 416.9 millones de dólares, de ellos 38.2 MMUSD en el sector privado, esto significa que el plan de 1 159 MMUSD de ingresos de este año se va cumpliendo solo al 36.0 %. Sin embargo, el plan de visitantes del año en el primer semestre se cumplió al 27.3 %, lo que significa que la gestión de ingresos se comportó más favorable que la de visitantes internacionales, y esto es positivo.

Los meses siguientes, incluyendo lo queda de mes de septiembre, son decisivos, y sigo expresando lo que dije desde principio de año, los ingresos en divisas para el país es lo determinante.

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HI 28 AGOSTO 2022: PASADO PRESENTE

              

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                               28 AGOSTO 2022/ LA HABANA, CUBA/ EDICION 1498 ISSN en proceso

                            EDITOR: ABELARDO G. MENA CHICURI  CONTACTO: MENAABELARDO@GMAIL.COM

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         POR UNA NACIÓN SOBERANA E INDEPENDIENTE, SOCIALISTA Y DEMOCRÁTICA, PRÓSPERA Y SOSTENIBLE.

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PASADO PRESENTE (III): RAFAEL HERNÁNDEZ/ EL AZÚCAR PERDIÓ EL TREN:                                                             JUAN M. FERRÁN OLIVA/ LOS CAMBIOS ECONÓMICOS EN CUBA Y LAS RECIENTES MEDIDAS ADOPTADAS POR MINCEX Y MINCIN: EL DESAFÍO DE LA TRANSFORMACIÓN ESTRUCTURAL:                                    DR. ANTONIO F. ROMERO GÓMEZ/ SOBRE LA APLICACIÓN DE LAS PRINCIPALES DE LAS 75 MEDIDAS ANUNCIADAS EN LA ASAMBLEA NACIONAL A FINES DEL MES DE JULIO DE 2022:                                                      HUMBERTO PEREZ/ LA INSURRECCIÓN TROTSKISTA: CÉSAR VALLEJO/                                                                                                                 QUIÉN PAGA POR EL PATRIMONIO PERDIDO?: LISANDRA GÓMEZ GUERRA/ LOS ERRORES COMETIDOS: FRAGMENTOS DEL INFORME AL PRIMER CONGRESO DEL PCC:                                                                        FIDEL CASTRO RUZ/ 1992: LA ECONOMÍA CUBANA: LOS DESAFÍOS DE UN AJUSTE SIN DESOCIALIZACIÓN: AURELIO ALONSO/

                                                                                ……………….

LAS OPINIONES EXPRESADAS EN ESTE BOLETÍN SON RESPONSABILIDAD EXCLUSIVA DE LOS AUTORES. EN EL MISMO SE PUBLICARÁN MATERIALES DE DIFERENTES CORRIENTES DE PENSAMIENTO, EN ARAS DE CONTRIBUIR AL DEBATE REVOLUCIONARIO Y EN FUNCIÓN DE LA LIBERTAD DE PENSAMIENTO, CONCIENCIA Y EXPRESIÓN.

                                                                          ………………….

                                                                    PASADO PRESENTE (III)

                                                         POR RAFAEL HERNÁNDEZ, AGOSTO 24, 2022

En la secuencia inicial de Rashomón (1950), un campesino y un joven budista miran fijamente la lluvia que no cesa, mientras murmuran entre dientes que no entienden lo que han visto con sus propios ojos. Su noción de lo ocurrido es solo el fragmento de un rompecabezas, que tiene cuatro versiones, total o parcialmente contradictorias, escuchadas por ellos durante un juicio donde se dirimía un asesinato. Ambos están perplejos ante la idea de que la verdad pueda ser tan enrevesada y diversa.

Completa la escena un forastero que llega a guarecerse de la lluvia en la antigua puerta de Rashomón, a la entrada de Kyoto, y se suma a la conversación. Sus preguntas curiosas no aclaran nada, más bien hacen que todo resulte más contradictorio y absurdo. Ni siquiera entiende lo que les pasa o sienten los otros, así que se sienta en un rincón a esperar que escampe.

Agobiado por los malos augurios, el sacerdote afirma que el crimen es un signo de la época, como las guerras, las plagas, la hambruna, la desolación, y los seres humanos que se han perdido a sí mismos.

Finalmente, el campesino cree haber hallado la clave del enigma, pero en eso descubre a un recién nacido abandonado en la arruinada puerta. «Tengo seis hijos. Este será uno más.» Su gesto hace que la historia deje de estar confinada al pasado, tras una pared de palabras, mientras él se encamina con el niño en los brazos fuera de la puerta, donde ya no llueve.

Premiada por la Academia de Hollywood como Mejor película extranjera en 1950, para algunos espectadores cubanos de hoy resulta aburrida, extraña, intelectual, falta de interés y poco apropiada para la televisión de verano. En cambio, yo encuentro fascinante ese thriller del siglo XII, a la vez de acción, policiaco y ensayo sobre el entendimiento humano, que nos habla sobre cómo la imaginación y la indagación rompen esquemas mentales, pues la verdad no está en el fondo de un baúl, sino en visiones sucesivas que se van abriendo hacia adelante.

En el texto anterior puse sobre la mesa un grupo de preguntas en torno al pasado presente de la izquierda en Cuba. Un lector amigo me decía que eran muy complejas, por su alcance político, y que para comentarlas había que «contar con tiempo.» Claro que es un tema complejo, le dije, e incluso para algunos puede que sensible; no tanto por las preguntas, más bien simples, sino porque no se acostumbra a analizar ni a debatir de manera ecuánime, a pesar de ser muy visible en los últimos tiempos.

Para empezar, algunos tienen la impresión de que la izquierda del pasado era bastante más uniforme que la actual. Veamos. 

Las “izquierdas” 

Está claro que el liderazgo de Fidel Castro alineó desde el principio a ortodoxos y heterodoxos detrás de una raya común, unitaria, ligada a la defensa de la Revolución, y a la lealtad a sus principios. Sin embargo, si sumamos el grupo de viejos comunistas seguidores de Anibal Escalante, los antiguos militantes del Partido Ortodoxo y otros más adheridos posteriormente a la oposición, los que se fueron al exilio, o se convirtieron en disidentes, y que siguieron llamándose izquierda, fueran socialdemócratas o anarquistas o lo que sea, la izquierda antifidelista que sobrevivió a los años de la guerra civil (1960-65) no habría llenado el cine de Cabaiguán.

Su déficit principal no fue tanto, sin embargo, su cuantía, sino su ineptitud para «instituirse eficazmente» como alianza opositora, porque, más allá de oponerse a Fidel Castro, ni siquiera tuvieron una base común que pudiera unirla detrás de un proyecto político concreto e independiente de la derecha.

La pregunta que se desprende para la situación actual es la siguiente: si se reconociera hoy como izquierda a algunas corrientes opuestas al gobierno o al PCC, ¿tendrían algo en común con aquella anterior? ¿O serían completamente distintas? Para ponerlo de otra manera: a diferencia de aquella izquierda anticomunista, ¿las izquierdas de oposición actuales podrían reflejarse en el legado fidelista o guevarista? Digamos, ¿compartirían la visión sobre el papel atribuido al Estado y el Partido en cuanto a guiar el proceso político y económico, defendida por el Che Guevara?

Claro que asumir el legado de Fidel o del Che no implica repetir enfoques suyos de hace medio siglo. Considerar algunos como inaplicables hoy tampoco equivale a negar ese legado. Por otro lado, tanto el Che como Fidel fueron portadores de ideas que podrían caracterizar a una oposición leal, es decir, dentro de las filas.

Leer detenidamente «El socialismo y el hombre en Cuba» o «Notas sobre la ideología de la Revolución cubana,» del Che, o su carta de despedida a Fidel (no la leída por Fidel en 1965, sino la que se publicó hace muy poco sobre los males de la gestión gubernamental), permiten apreciar que la condición de dirigente político no excluye el cuestionamiento hacia «todo lo que debe ser cambiado,» incluido el propio rol de los dirigentes, su relación con los dirigidos y su obligación de hacer que las cosas funcionen y de responder por lo mal hecho.

En cuanto al elemento de disenso en el legado de Fidel, me pregunto ¿qué fue la búsqueda de un modelo socialista propio, apartado del soviético o el chino, en los años 60, sino una herejía iconoclasta contra los patrones prevalecientes en el comunismo mundial? ¿En qué consistió la Rectificación de errores (1986-1991) sino en auspiciar desde el gobierno una oposición al modelo soviético que Cuba había adoptado como «el camino correcto» desde 1971, para lanzar un llamado a formular otro, frustrado en el intento, a consecuencia de la crisis?

Sin embargo, por mucho que se invoquen ideas y acciones suyas que avalen, según la frase del joven Marx, «la crítica implacable a todo lo existente,» sería muy difícil acoplar a Fidel o al Che con una economía de mercado y una democracia basada en múltiples partidos, y que abarcara realmente a toda «la Nación cubana.» Es decir, una izquierda cuya referencia fueran los escandinavos estaría haciendo un corte con Fidel y con el Che, así como con buena parte de la izquierda cubana actual. Por lo menos.

Lo mismo pasaría con la izquierda intelectual de los 60 como pasado presente: ¿cómo esta es percibida hoy desde la cultura política de la izquierda actual, asumida en su más amplio espectro?

Ortodoxos y heterodoxos

Un punto paradójico donde se juntan hoy ortodoxos y heterodoxos resulta ser que probablemente la mayoría se identifica con las ideas, el pensamiento crítico y la proyección como intelectuales públicos de figuras de esa izquierda de los 60, a las que se refieren como sus maestros. Unos y otros admiran a los viejos heterodoxos —y por cierto, no se acuerdan de quienes los impugnaron entonces.

En efecto, si se examina la visión de muchos ortodoxos de hoy sobre Fernando Martínez Heredia, Aurelio Alonso, Juan Valdés Paz, se comprobará que no prevalece una representación como «revisionistas,» «diversionistas,» socavadores inconscientes de la genuina y única ideología revolucionaria, «anti-leninistas,» ingenuos que le hacían «el juego a los enemigos,» según fueron calificados en su momento desde la dirección del PCC. 

Por su parte, los heterodoxos de hoy no ven a los de la izquierda surgida en los 60 como «orgánicos y obedientes,» plegados a la disciplina del «centralismo democrático» propia del «leninismo,» ni sumisos ante el costo político de su herejía. Quizás alberguen esas críticas, pero al menos yo no he encontrado a ninguno que las afirme públicamente, ni siquiera en el confesionario de las redes. Aunque es obvio que algunas de esas corrientes no coinciden con el sentido de pertenencia y militancia en las organizaciones establecidas, ni con el criterio de cambiarlas desde adentro, preconizados en las conductas políticas de esos maestros.

Para decirlo en pocas palabras, el legado de Fidel y el Che, así como el de la izquierda intelectual que siguió pensando el socialismo y sus problemas hasta ahora, les plantea una paradoja de identidad a algunas corrientes de la izquierda de hoy: la de reconocerlos y negarlos al mismo tiempo, en sus ideas y en sus prácticas políticas.

La última cuestión en este pasado presente alude a la legitimidad conferida a otras corrientes de izquierda. Ni quienes exaltan la unidad como un valor político central, ni quienes remarcan la pluralidad, la democracia y la libertad como ejes de un sistema nuevo, en su mayoría, reconocen realmente a los que no piensan como ellos.

El duelo público entre algunas corrientes de izquierda en la actualidad no es «a primera sangre,» sino «a muerte.» No se trata solamente del tono y el lenguaje del debate intelectual y político, ni de la colocación de etiquetas que denuestan al otro, sino de la premisa asumida: los otros no son parte de ninguna izquierda, no pertenecen, más bien merecen el ostracismo, el destierro o cualquier otra mecánica equivalente a sacarlos del juego.

En términos de pasado presente, esta conducta contrasta con la vieja izquierda y su legado. A pesar de que el sectarismo ha estado presente en más de una corriente política desde el alba de la Revolución, heterodoxos y ortodoxos de los 60 no se negaron mutuamente en el plano político hasta el punto de deslegitimarse.

Quedan todavía algunas preguntas en el bombo.

Una: ¿hasta qué punto las diversas izquierdas de hoy podrían instituirse con capacidad política para caminar con un proyecto socialista definido bajo el brazo? Otra: ¿en sus críticas al PCC está implícita la posibilidad de una reforma democrática interna, equivalente a facilitar la apertura al debate y a la interaccióń entre la dirección y las bases, la mayor representación de estas, etc.? ¿O más bien que se convierta en «partido de masas»? ¿O que se divida en partidos que representen corrientes en sus filas? ¿O que desaparezca?

Por último: una izquierda más dedicada a criticar al gobierno que a la derecha antisocialista y a la política de EEUU, ¿se define más por su ideología de izquierda que por su rol de oposición? ¿O al revés?

Me pregunto cómo responderían a estas preguntas el budista, el forastero y el campesino de Rashomón —si fueran cubanos. Podríamos imaginarlo.

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                                                           EL AZÚCAR PERDIÓ EL TREN

                                                           POR JUAN M. FERRÁN OLIVA

EN junio 22 de 2021, SINE DIE se refirió a la producción azucarera cubana con el título De locomotora a vagón. Alegaba la conveniencia de lograr una zafra de 2.5 millones de toneladas. Con un consumo interno restringido a unas 500.000 quedarían disponibles 2 millones para la exportación. El trabajo terminaba con la siguiente afirmación: “La industria azucarera cubana, antes locomotora de la economía, se convirtió en vagón, pero aún forma parte del tren.”

Tal situación ha cambiado para mal. El Grupo Empresarial AzCuba se propuso un plan de 911.000 toneladas en la zafra 2021-2022. Los 35 centrales activos sólo lograron 470.000 toneladas, más o menos la mitad de la meta. La cifra apenas cubre la demanda nacional y representa un consumo interno per cápita de 41 kg. Ya con anterioridad fue necesario importar azúcar ¿habrá que repetir? Quizás ahora no se cuente con divisas para ello. La producción de azúcar salió del tren de la economía.

La tendencia mundial debido a razones médicas y la competencia de otros edulcorantes ha reducido los per cápita de consumo. Ello implica menos caries y reducción de la obesidad. En países desarrollados se registran índices de alrededor de 30 kg por habitante. En tiempos azucareros la población cubana tenia un alto nivel de consumo del dulce producto. Rondaba los 60 kg por habitante, elevada ingesta inducida por la relativa abundancia del producto que por entonces constituía la locomotora de la economía.

La prensa ha dado poca o ninguna divulgación a la concluida zafra, con la excepción de visitas locales y exhortaciones. Pero han fallado los suministros y ello es causa de los pobres resultados.  Se trata de combustibles, herbicidas, fertilizantes, oxigeno, repuestos, materiales, etc., todos  comprometidos por la adversa situación económica.  La afectación clave es la de la caña que no llegó en cantidades suficientes. Sus rendimientos fueron inferiores a las 30 toneladas por hectárea, indicador muy por debajo del promedio mundial de unas 75 tm/ha.

Entre los años 1981 y 2000, el país dedicó 1.268 millones de hectáreas al cultivo de la caña. De 2002 a 2010 se vieron reducidas a una tercera parte. Con anterioridad a esta hecatombe se obtenían rendimientos de 52 Tm/ha. En la tabla adjunta se comparan los resultados en distintas zonas cañeras mundiales.

RENDIMIENTOS AGRÍCOLAS CAÑEROS EN DISTINTAS ZONAS.

ZONA                         TM/ha)

Hawái (EEUU): 183.6/ Guatemala   121.0/Senegal 118.0/Egipto   112.7/Malawi   107.7/ Chad                           103.1/ Zambia 102.6/ Burkina Faso   100.5/Suazilandia    96.1/Nicaragua   96.0/Irán   94,5/Australia                        77,4/Malaysia  75,4/Tailandia    73,4/ Florida (EEUU)   73.1/India    68,0/Indonesia    67,8/ China                              66,4/ Filipinas   66,2/Texas (EEUU)   60.5/ Japón 58,3/ Sri Lanka 57,0/ Vietnam 53,0/ Luisiana (EEUU) 48.1/ Islas Fiji 47,8/ CUBA 1981-2000  45.5/ Myanmar 45,2/ Bangladesh 39,9/ Nepal 37,8/ CUBA 2002-2010  32.4/ Bután  31,2

Desde siempre los rendimientos agrícolas cañeros cubanos han sido inferiores al promedio mundial de los grandes productores. Como elemento positivo se cuenta el contenido de sacarosa de la caña, uno de los más elevados del mundo, pero vulnerable a las demoras entre el corte y la molida.

Los rendimientos agrícolas cubanos decayeron desde las pobres 45.5 Tm/Ha. anteriores, a las paupérrimas 32.4 Tm/Ha obtenidas de 2002 a 2010 y el ínfimo resultado actual. Este indicador refleja el aprovechamiento del recurso tierra. Pero no es el único a considerar. En definitiva se producen costos de producción en los que juegan un papel determinante los rendimientos cañeros. Influyen también fenómenos exógenos como la lluvia, la calidad de los suelos y la temperatura. Los hay también institucionales como el modelo de dirección y la programación del corte.

Se insiste en la perpetuación de un sector estatal que supuestamente afirma la condición socialista del país. La realidad muestra lo contrario. La condición que asumen casi todos los países que directa o implícitamente siguen dicha corriente no se basa en la propiedad sino en la soberanía política, en colocar al ser humano como objetivo y en no utilizar al mercado como fin sino como herramienta. Y, en general, oponerse al neoliberalismo.

Los resultados obtenidos inscriben a la menguada industria azucarera  como simple aportadora al sector alimentario del país. Y nada más. Es algo que duele a la historia.

Es hora de abandonar el sofisma de que la propiedad estatal es sinónimo de socialismo.  Quizás sea conveniente adoptar una liberalización semejante a la recientemente otorgada al comercio mayorista y minorista y abrir las puertas a la inversión extranjera para los centrales y sus tierras cañeras.  La propiedad no implica socialismo. Fin

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LOS CAMBIOS ECONÓMICOS EN CUBA Y LAS RECIENTES MEDIDAS ADOPTADAS POR MINCEX Y MINCIN: EL DESAFÍO DE LA TRANSFORMACIÓN ESTRUCTURAL

                                     POR DR. ANTONIO F. ROMERO GÓMEZ, 24 AGOSTO 2022, CUBADEBATE

En los dos últimos meses (julio y agosto/2022) se han venido anunciando por diversas autoridades del gobierno cubano, un conjunto de ideas, propósitos, propuestas, y medidas de política que intentan hacer frente a la muy compleja situación que enfrenta la economía cubana desde hace ya algún tiempo, la cual se ha agudizado en extremo desde fines del año 2019.

El empeoramiento de la dinámica económica y social de Cuba, tiene múltiples factores causales, dentro de los que deberían resaltarse:

1.El agudo retroceso en el clima de relaciones bilaterales con Estados Unidos desde la llegada al poder de la administración Trump, y el incremento notable de las sanciones aplicadas – con evidentes implicaciones extraterritoriales – que han perjudicado sobremanera las transacciones económicas externas de la nación.

2.La profunda recesión económica global que se registró a partir de la pandemia de covid-19 (todavía no superada) y sus efectos consiguientes sobre la demanda externa de bienes, los ingresos por turismo y remesas, y el aumento del precio de las importaciones;

3.Los severos problemas institucionales y de desempeño que ha venido manifestando la economía venezolana desde el año 2014, la cual constituía el principal socio comercial y de cooperación económica externa de Cuba hasta el año 2020;

4.Los negativos impactos económicos generados a partir del conflicto bélico Rusia-Ucrania en un contexto de desaceleración-recesión de la economía global con muy altos registros inflacionarios;

5.Los elevados costos económico-financieros que en esta adversa coyuntura tuvo que asumir el estado cubano para hacer frente a la pandemia de COVID-19 y sus efectos en términos económicos y sociales.

Sin embargo, una mirada integradora del desempeño y desafíos que han caracterizado la reproducción económica cubana en estos tiempos, debe reconocer que en la base de tal dinámica se encuentran – también – las contradicciones y desequilibrios asociados a una implementación fragmentada y parcial de las transformaciones en el modelo económico cubano, que no ha mejorado los niveles de competitividad y crecimiento de la economía a escala agregada, y en fechas más recientes, ha agudizado ciertas distorsiones macro y microeconómicas en el país.

En la más reciente sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular [1], el Primer Secretario del PCC y Presidente de la República reconocía que “No se aprecia hasta el momento una recuperación significativa en nuestras principales producciones, ni en el turismo. Con los bajos niveles de divisas de los que hemos podido disponer se realiza un permanente esfuerzo para asegurar un nivel de productos y servicios básicos a la población y atender de manera prioritaria a las personas y comunidades en situación de vulnerabilidad” [2]. 

En tal contexto, destacaba los importantes cambios que en materia económica debían producirse “….para destrabar e impulsar resortes que movilicen, hasta donde nos sea posible, las fuerzas productivas. Aún falta mucho por hacer, pero no sobra insistir en lo que todos saben y algunos pretenden subestimar: nuestra economía transita por un escenario sumamente complejo, en el que resulta en extremo difícil lograr los ingresos en divisas que precisa el país” [3].

Propósitos y medidas anunciadas

En esa misma sesión última de la ANPP se anunciaba por el Viceprimer Ministro y Ministro de Economía y Planificación un conjunto de propuestas, ideas y medidas que estaban orientadas a dinamizar el mercado interno – a partir de la captación de divisas por los circuitos financieros oficiales -, el incremento de los ingresos por exportaciones y la reactivación de la producción nacional. 

En tal sentido se decidió comenzar a restituir el mercado cambiario a través de la compra-venta de divisas a un “tipo de cambio económicamente fundamentado” [4], la ampliación del esquema secundario de asignación de divisas para los actores económicos estatales y no estatales, la aprobación de la participación de las mipymes privadas en negocios mixtos con entidades estatales y con inversión extranjera; y la flexibilización de importaciones de bienes con carácter no comercial.

Más recientemente, en comparecencia ante el programa de la Mesa Redonda [5], la Viceministra Primera del MINCEX (Ana Teresita González Fraga) y la Ministra del Comercio Interior (Betsy Díaz Velázquez) anunciaban respecto a la participación del capital extranjero en el comercio mayorista y minorista cubano las siguientes decisiones:

1.- Promover el desarrollo en todo el país de negocios para impulsar el comercio mayorista a través de la inversión extranjera. En el comercio mayorista, las modalidades fundamentales que se habían aplicado hasta el momento – de las previstas en la Ley de Inversión Extranjera – eran las empresas mixtas y los contratos de asociación económica internacional. A partir de ahora, se evaluarán también la participación en el comercio mayorista cubano de empresas de capital totalmente extranjero.

2.- Estimular de manera selectiva la creación de empresas mixtas al amparo de la ley de inversión extranjera para realizar actividades de comercio minorista, lo cual permitirá lograr un nivel de oferta significativa y con alta eficiencia, que permita solventar la actual situación de desabastecimiento generalizado en el mercado interno cubano. En tal sentido, y como subrayó la ministra del MINCIN, se elimina el carácter excepcional de la participación de la inversión extranjera en el comercio minorista.

3.- Se establecerán mecanismos económicos de tal forma que estas entidades puedan pre-financiar a productores nacionales que tengan condiciones para convertirse en suministradores eficientes de tales empresas con capital extranjero.

4.- Permitir que las modalidades de inversión extranjera establecidas en el país para la producción de bienes y servicios puedan vender en el segmento del comercio mayorista, incluyendo a las formas de gestión no estatal, ONG, embajadas, representaciones empresariales y sucursales en Cuba.

5.- Aplicar a dichas entidades con participación del capital extranjero en el comercio mayorista y minorista cubano, un esquema financiero que les permita la estabilidad de la cadena de suministros.  Dicho esquema incluirá la autorización para realizar ventas en MLC, y la liquidez que obtenga el estado por concepto de impuestos y otros ingresos asociados a estos negocios, se dedicará a estimular la producción nacional, respaldar las importaciones de los productos de línea económica y comercializarlos a la población en pesos cubanos.

En relación a medidas vinculadas directamente con la actividad del comercio exterior, en la Mesa Redonda se informó lo siguiente:

1.- Se ratificó que el monopolio estatal del comercio exterior lo seguirá ejerciendo el Estado cubano, el cual establecerá las regulaciones y el control del comercio con contrapartes externas.

2.- Se fortalecerán las capacidades de la empresa estatal que realiza comercio exterior, elevando la eficiencia en las operaciones de las mismas para las transacciones vinculadas a las formas de gestión no estatal. En tal sentido, se reiteró que se seguirá promoviendo la creación de MiPYMES estatales para el desarrollo de la actividad de importación y exportación para las ventas y compras externas de las entidades no estatales.

3.- Se autorizará que determinados actores económicos no estatales realicen directamente actividad de comercio exterior bajo el control del MINCEX. Dicha facultad se otorgará a determinados actores no estatales sobre la base de que “al realizar directamente esta actividad, se logren concertar contratos ventajosos que contribuyan a obtener en la economía nacional ingresos en divisas por exportaciones, y bienes y servicios con mejores condiciones en términos de precios y otros”. Se velará, en todo momento, que los actores económicos no estatales que intervengan en estas actividades cuenten con los flujos financieros propios y ejecutables para la importación y exportación, de manera que no “ejerzan presiones adicionales a la demanda de divisas que tiene el país”.

El desafío de la transformación estructural

El conjunto de propuestas, medidas y acciones de política económica anunciadas en semanas recientes por las autoridades del país, son una evidencia de que a pesar de prejuicios, resistencias y evidentes limitaciones institucionales; se necesita de manera urgente avanzar de manera decidida en la largamente postergada transformación del “modelo económico y social cubano”, consensuado al más alto nivel político – después de un amplio proceso de discusión popular – hace ya más de 11 años.

Las medidas y propuestas anunciadas, y todas las que deben implementarse para realmente “transformar el modelo”, obliga a tomar decisiones arriesgadas, tal y como reconocieron las altas autoridades del gobierno cubano en la Mesa Redonda del 15 de agosto/2022. Por ende deben estar acompañadas de mecanismos de monitoreo, evaluación y control permanentes, y una coherente y profesional estrategia de comunicación para los más disímiles agentes y actores económicos que hoy hacen vida en el país, y por supuesto para todo el pueblo que es el sujeto y destino principal de la transformación.

Realizar una valoración crítica sobre las medidas y acciones anunciadas, pudiera ser un ejercicio analítico muy arriesgado, teniendo en cuenta que las decisiones acaban de adoptarse, y habría que valorar – en un período posterior – la evolución de la dinámica respecto a la participación del capital extranjero en el comercio mayorista y minorista cubano; y también lo relativo a la participación directa de formas de gestión no estatal en operaciones de comercio exterior.

De todas formas, algunas ideas al respecto – de carácter muy preliminar – pudieran incluir las siguientes:

1.- Tal y como planteó la Viceministra González Fraga, “…las medidas anunciadas no deben verse de manera independiente ni aisladas, sino que son decisiones que conducirán a que Cuba se recupere de la compleja situación económica que enfrenta el país y avance progresivamente…”. Lograr esta dinámica positiva implica necesariamente reconocer que la economía es una ciencia – con regularidades, determinantes y causalidades con interrelaciones muy complejas; y además con la particularidad de que es una “ciencia social” – y por ende el abordaje de cualquier problema, contradicción o proceso económico exige considerar a la economía como sistema de interrelaciones sociales múltiples.

2.- Por lo anterior, las propuestas y medidas adoptadas – aunque muy importantes, la mayoría de las cuales han sido consideradas como imprescindibles por un grupo de economistas cubanos desde hace ya algún  tiempo atrás en diversos foros de discusión académica en la que han participado no pocos funcionarios de alto nivel de nuestro gobierno – tienen que imbricarse como parte de un programa integral de transformación estructural, que incluya modificaciones sustantivas en los flujos productivos, en el mecanismo de asignación de recursos, en la interrelación dialéctica de las diversas formas de propiedad, en el perfil de distribución de los ingresos y en los términos de relacionamiento económico externo de la nación.

3.- Dicho programa integral de transformación económica debe considerar no sólo la coherencia interna de las diferentes medidas de política, sus instrumentos y mecanismos/indicadores de evaluación; si no también la secuencia e interrelaciones temporales entre las mismas. Esto resulta crucial porque como se ha insistido, la economía es un “sistema”, y pudieran adoptarse medidas de política adecuadas para enfrentar problemas económicos determinados, que sin embargo no reportarán los resultados esperados, si no se realizan de manera apropiada modificaciones/transformaciones en otras áreas de política o sectores económicos.

4.- De igual forma, hay que evitar siempre que sea posible, el anuncio e implementación de medidas de política económica que resulten contradictorias. Esto resulta fundamental desde diversas perspectivas, pero sobre todo para garantizar la requerida confianza y certidumbre normativa que exigen las condiciones de reproducción en la economía contemporánea. En tal sentido hay algunas posibles áreas de fricción en lo anunciado por nuestras autoridades en los últimos dos meses:

1.a) En primer lugar, hay un diseño inicial para avanzar en la implementación de un mercado cambiario en el país que resulta fundamental para comenzar a eliminar distorsiones macro y microeconómicas que se han incrementado en estos tiempos, y para que el peso cubano pueda asumir todas las funciones que le corresponden como “equivalente general” de nuestra economía nacional.

Lo anunciado hasta el momento respecto a la inversión extranjera en el comercio mayorista y minorista cubano no considera el horizonte descrito por el Viceprimer Ministro y Ministro del MEP, junto a la Ministra Presidenta del BCC en la Mesa Redonda hace algunas semanas atrás, que apuntaban a transitar desde un punto A hasta un deseado punto B en que habría convertibilidad interna plena del peso cubano y todos los actores económicos se regirían por una tasa de cambio de equilibrio.

Tal y como se señaló en dicha Mesa Redonda, el primer paso inicial de tal proceso sería el inicio – en muy breve plazo – de las operaciones de ventas de divisas a los diversos actores económicos no estatales y a la población cubana, para que realmente estuviera en funcionamiento el necesario “mercado cambiario”.

Insistir en la profundización de la “fragmentación” y “segmentación” del mercado interno cubano, y por ende, en la continuidad y profundización de la dolarización de nuestra economía, conspira contra las requeridas condiciones mínimas para que los “fundamentos económicos” de nuestro país, garanticen el surgimiento y consolidación de un mercado cambiario estable y que genere confianza en nuestra economía y en su política económica.

Por otra parte, resulta imprescindible revisar la reiteración del presupuesto de que las ventas en MLC – a partir del mecanismo centralizado existente de distribución de divisas – tendrían en el corto-mediano plazo como efecto positivo un incremento de las ofertas en CUP y, con ello, se contrarrestaría el aumento desmedido de los precios y la estabilización de la oferta. No hay evidencia empírica en nuestro caso de que sea viable este supuesto, teniendo en cuenta la experiencia de ya casi 4 años de iniciadas las ventas en MLC.

2.b) De igual forma, resulta necesario abordar las incongruencias entre un enfoque que excluye al sector privado cubano de pequeñas y medianas empresas, de actuar en igualdad de condiciones que las ahora garantizadas al capital extranjero, en el comercio mayorista y minorista cubano. Esto resulta contradictorio pues en la más reciente sesión de la ANPP se reconocía por nuestro gobierno que se aprobaría la participación de las MiPYMES privadas en negocios mixtos con entidades estatales y con inversión extranjera.

3.c) Al mismo tiempo, resulta recomendable volver a la discusión no consensuada, respecto al monopolio estatal del comercio exterior. Prácticamente nadie discute que en las condiciones de una economía como la cubana, las actividades de comercio exterior deben estar reguladas centralmente, por el órgano competente, en nuestro caso el MINCEX, como ocurre en la mayoría de los países en desarrollo del mundo.

Eso no implica que haya “monopolio estatal de la actividad del comercio exterior”. Es más, debe recordarse que Fidel explicó en detalles la necesidad de la reforma constitucional aprobada en el año 1992 – justo en medio de la desaparición del sistema socialista de economía mundial – entre otros elementos, por la necesidad de eliminar el precepto constitucional que establecía el monopolio estatal del comercio exterior en Cuba.

Como él explicaba, si necesitábamos atraer flujos de inversión extranjera, teníamos necesariamente que garantizar a dichos agentes externos la realización de actividades de exportación e importación. De hecho, desde entonces en Cuba realizan actividades de comercio exterior no sólo las empresas estatales cubanas autorizadas, sino todas las “empresas mixtas” con capital extranjero, incluyendo las de capital 100 % extranjero.

Pero más allá de esta discusión, parece muy positiva – aunque todavía limitada – la medida anunciada de permitir sobre la valoración “caso a caso” – que introduce unos niveles de discrecionalidad en la toma de decisiones que conspira contra la transparencia y certidumbre jurídica que evalúan con mucha atención los inversionistas extranjeros antes de tomar sus decisiones de inversión – que entidades del sector no estatal pudieran realizar directamente operaciones de comercio exterior.

La pequeña empresa Dofleini Software, publicado por Cubadebate, ha tenido que conveniar con Desoft, la realización de sus actividades de comercio exterior. Como explicaba su Director General “Desoft no pone el mercado. Nosotros gestionamos el 100% de nuestros clientes, sabemos quiénes son y lo que quieren. Una vez que está todo bien maduro, se lo presentamos a Desoft”, y comentaba que en ese proceso de formalidades para poder exportar han perdido potenciales clientes.

El papeleo “a veces demora entre dos y tres meses”. En esa alianza obligatoria hasta ahora, Dofleini ve otras desventajas. “Desoft es una empresa desarrolladora de software, no se dedica exclusivamente a la actividad de comercio exterior. Su objeto social no es hacer más fácil nuestro camino hacia el comercio exterior.

Ellos tienen que hacer software para Cuba y exportar sus propios productos y servicios, y lidiar además con todos sus contratos. El hecho de que tengan que asumir un pedazo del trabajo de alguien, lo veo mal en varias direcciones. La primera, son competidores nuestros; la segunda, estamos poniendo en riesgo a la empresa estatal socialista, que está dando su cara ante el mundo para representar una forma de gestión que podría ni conocer; y la tercera es que está haciendo papel de juez y parte, tomando decisiones a partir de sus propios intereses, y no sobre la base de los intereses del que exporta”.

Si se eliminara esa mediación estatal, dicen en Dofleini que pudieran realizar la exportación de sus productos y servicios mediante plataformas digitales. Un servicio completamente en línea, lo más ágil posible, a la altura del primer mundo. De hecho, esta plataforma ya está preparada. Y “lo haríamos con total transparencia, en cuanto a impuestos, ingresos y cantidad de clientes, y siempre de conformidad con lo establecido en el país” [6].

5.- Por último, varias de las medidas – necesarias – que se han anunciado en las últimas semanas, incluyendo la relativa a la flexibilización de las compras externas por las personas naturales y jurídicas cubanas y el previsible desarrollo de negocios de altos montos con capital extranjero para satisfacer la demanda del comercio mayorista y minorista cubano, pudiera generar a corto plazo un incremento perceptible de importaciones en el país, en ausencia de un  conjunto integrado de medidas e instrumentos de política para el fomento de la producción nacional (dentro de las cuales destacaría la revisión de la estrategia y política de inversión estatal, y la reforma postergada en el sistema de gestión y mecanismo económico del sector agropecuario cubano).

Ese incremento de las importaciones – en ausencia de crecientes ingresos en divisas – genera no sólo una transferencia hacia el exterior del excedente generado internamente, si no la prolongación del insostenible estado de déficit externo crónico que ha exhibido nuestra economía desde hace ya mucho tiempo.

Las anteriores observaciones, tienen sólo como propósito, ampliar el debate necesario para seguir destrabando e impulsando resortes – que como señaló el Presidente Díaz-Canel, “…. movilicen, hasta donde nos sea posible, las fuerzas productivas”.

Notas

[1] 9no Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional Poder Popular, IX Legislatura, 20 -22 de julio/2022.

[2] Discurso pronunciado por Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en la clausura del Noveno período Ordinario de Sesiones de la ANPP en su IX Legislatura, La Habana, 22 de julio/2022. Granma, sábado 23 de julio/2022, pp. 3 – 6.

[3] Ibidem, p. 5.

[4] Este constituye el primer reconocimiento de que el tipo de cambio oficial vigente en el país, resultado del proceso de ordenamiento monetario y financiero, no es un tipo de cambio “económicamente fundamentado”.

[5] Mesa Redonda, lunes 15 de agosto/2022.

[6] Tomado de: Exportar ¿lo más ágil posible?: La experiencia de Dofleini Software, la primera mipyme oficial cubana. Por: Lissett Izquierdo Ferrer, Abel Padrón Padilla, Ana Álvarez Guerrero. CUBADEBATE, 15 agosto 2022)

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SOBRE LA APLICACIÓN DE LAS PRINCIPALES DE LAS 75 MEDIDAS ANUNCIADAS EN LA ASAMBLEA NACIONAL A FINES DEL MES DE JULIO DE 2022.

                                                    POR HUMBERTO PEREZ, 26 DE AGOSTO DE 2022

Sobre el tema del título han tenido lugar dos sesiones de información en la Mesa Redonda protagonizadas por el compañero Alejandro Gil y por la Presidenta del BCC y una sesión de información por parte de la Ministra del MINCIN y de una Vice Ministra del MINCEX.

Estas informaciones han sido valoradas y comentadas, entre otros, por los compañeros Joaquín Benavides, Fidel Vascos, Omar Everleny, dos veces por el compañero Julio Carranza y, más recientemente, por el compañero Juan Triana con un comentario que titula “Gota a Gota” y por el compañero Antonio F. Romero con un analítico y certero artículo que titula “Los cambios económicos en Cuba”. En este último se señalan, como un preludio de sus valoraciones críticas más generales, algunas inconsecuencias e incongruencias que presenta el propio diseño de lo propuesto.

Comienzo por decir que comparto, con algunas diferencias totalmente secundarias, al 100% lo expresado por estos compañeros en sus artículos. Es muy necesario que los organismos decisores atiendan y tengan muy en cuenta lo expresado por estos autores.

Por mi parte solo recordaré, como preámbulo de este comentario que ahora les hago llegar, lo que expresé por anticipado en mis dos cartas dirigidas al compañero Alejandro Gil y a la máxima dirección del país circuladas la primera a fines de julio, a raíz de lo anunciado en la Asamblea Nacional, y la segunda a comienzos de agosto motivado por la primera comparecencia conjunta del Ministro de Economía y de la Presidenta del BCC. Ambas, acompañadas por varios anexos y textos complementarios, fueron divulgadas en el blog “Cuba y la Economía” del compañero Humberto Herrera Carles, por “Otra Cita” y otras páginas de la web.

En la primera de mis cartas comentaba que: “Muchas de las medidas anunciadas son de compleja y no confiable implementación y ejecución, con resultados a esperar muy demorados, inciertos y de efectos parciales y cuantitativamente insignificantes.”

Y concluía dicha carta con un párrafo que resumidamente decía lo siguiente: “Te auguro que pasado un tiempo “el cuartico se mantendrá igualito en lo fundamental”, que se habrá hecho un gran esfuerzo burocrático para la implementación de algo que se juzgará como “más de lo mismo” con la consiguiente pérdida sucesiva de cuotas de la confianza política por parte del gobierno.

En la segunda de mis cartas enviada en los primeros días de agosto manifestaba: “Ya empezaron los esfuerzos burocráticos por una de las principales de las 75 medidas”. Como entonces apunte: “La intención es plausible pero el camino es evidentemente tortuoso, impreciso, impredecible y, en mi opinión, resultara impracticable en varios de sus propósitos con un efecto inflacionario asimétrico inmediato que no estoy seguro se haya valorado bien. Además, constituirá una demora más en lo que hay que hacer de manera drástica y realista para lograr lo más importante y urgente: el aumento de la oferta de bienes y servicios a la población que se haga notable para el pueblo consumidor”.

Creo que ya desde su inicio han aflorado ya múltiples manifestaciones de hechos fortuitos, impredecibles unos y predecibles otros, pero no inteligentemente previstos, que evidencian lo tortuoso e impreciso del camino escogido, por no ser lo suficientemente realistas, según nos llega por las entrevistas que se le han hecho a la población que empieza a concurrir a las cadecas recién abiertas con el propósito de comprar divisas.

Hasta ahora se ha eludido, sin ninguna explicación convincente y satisfactoria, el camino expedito que se debía haber tomado hace tiempo pero que no se tomó por diversas razones multicausales, entre ellas:

Se entremezclan prejuicios y temores infundados por falta de conocimiento y dominio de la teoría económica y de las leyes objetivas del devenir económico y del mercado en particular.

Aplicaciones dogmáticas de lecturas parciales o mal interpretadas de los marxistas fundadores, conservadurismo por intereses creados y standares de vida y de gerencia que se desea conservar por las comodidades que genera el establishment.

Interpretación indebida e insuficiente del momento y contexto histórico en que existimos como país y como patria, y en medio del cual se desarrolla actualmente nuestro proceso socialista.

Falta de audacia y dinamismo en la voluntad política necesaria para cambiar todo lo que tiene que ser cambiado… y una larga lista de etcéteras más.

Hago una deferencia y diferencia con los máximos dirigentes del Gobierno a los que no se les puede pedir más esfuerzo, dedicación, trabajo y política acertada de principios en defensa de la independencia, dignidad y soberanía nacionales y por mantener el rumbo socialista del proceso, sin lo cual nuestro país y nuestro futuro resultarían inaceptables para todos los cubanos patriotas.

Pero dentro de todos los obstáculos y factores retardatarios existentes, esta la tendencia exagerada hasta el extremo de los criterios centralistas y estatalistas en la dirección del país. Y esto si lo considero responsabilidad de los máximos niveles.

La propuesta de medida en la que vengo insistiendo desde hace años, acompañada y apoyada  por el criterio favorable de otros varios compañeros de alta autoridad y capacidad teórica y académica y altas y positivas experiencias de dirección económica y política, es la de legalizar el comercio minorista de los entes económicos privados, bajo las debidas cautelas y regulaciones de enmarcamiento y control.

Indudablemente es radicalmente descentralizadora pues significa renunciar a que todas las divisas que entren al país sean captadas por las arcas del estado y administrado al detalle su gasto e inversión.

Con el mercado cambiario actualmente en proceso tortuoso de aplicación, se pretende que todas o casi todas las divisas que entren o estén destinadas a entrar al país lleguen, desde sus tenedores de origen (turistas, visitantes o inversores extranjeros y remesantes) o  receptores en Cuba (cubanos residentes en el país en su carácter de remesarios, captadores de propinas y otros), a las arcas del Estado y que solo o casi exclusivamente desde estas arcas se determine su uso.

Nuestra propuesta significa permitir que una parte de esas divisas no sea captada por el Estado como ente intermediario entre fuentes y destinos de las mismas. Sino que el Estado actúe promoviendo y facilitando que se manejen desde sus propias fuentes, que los poseedores de las mismas puedan decidir su destino y por parte del Estado crear las condiciones para que este destino sea fundamentalmente en interés del país, de su economía y de la población.

Hoy el cubano que recibe y posee divisas (directa o indirectamente) las usa para consumir en el mercado MLC, para cambiarlas por CUP en el mercado informal o legalmente  en los bancos y cadecas habilitados para ello, viajar al extranjero, irse del país, o adquirir productos en el extranjero para entrarlos como importación no comercial (parte de las cuales van a parar “por la izquierda” al mercado informal de bienes y servicios que recibe la población consumidora  como simplemente consumidora o para emplearlos como insumos en sus  tpcp o mipymes).

No resultaría más conveniente y redituable a estos cubanos poseedores de divisas, (legalizados como comerciantes) el emplearlos en comprar en un comercio mayorista dado situado en un país extranjero o en una zona especial dentro del país, para venderlos a la población en general?  Considero que también estarían incluidos entre sus consumidores todos los productores privados del país, incluidos los campesinos.

No estarían llevados los poseedores a invertir de esta manera la mayor parte de las divisas que posean?

Si se ha entendido adecuadamente las características de este capital comercial a ser autorizado, que yo expliqué con abundantes razonamientos y datos en uno de los artículos anexos que aparecen en mi segunda carta al compañero Alejandro, si se ha entendido que estas divisas que se autorizaría invertir fuera no se quedan fuera ni se fugan del país sino que retornan sistemáticamente al país en la forma material de mercancías a venderle a la población, y que mayor seria la parte empleada por estos comerciantes en convertir divisas en mercancías a vender mientras menor sea la parte que deban emplear en pasajes al extranjero, hospedaje, alimentación, transportación, embalajes, etc.

Si los mercados mayoristas a los cuales acudir no estuvieran situados en países extranjeros sino dentro de nuestro país, el que sería adicionalmente beneficiado por arrendamientos y concesiones a los suministradores extranjeros que acepten establecerse dentro de frontera mediante mecanismos comerciales de consignación o deposito, ¿Qué no hace aconsejable esta medida?.

Esto provocaría de manera mucho más rápida, y evitando los caminos tortuosos, imprecisos y poco realistas emprendidos, que la oferta de bienes y servicios  que reclama nuestra inflada demanda se vea más rápidamente satisfecha, que el pueblo encuentre en este mercado parte de la respuesta que está esperando, que los precios de todos los mercados tiendan a disminuir por la competencia que se generaría, y que se vea favorecida la producción del sector privado y cooperativo por los equipos e insumos que este mercado pudiera aportarle.

Exhorto una vez más a los organismos decisores a revisar el paquete de medidas anunciado en la última Asamblea Nacional, a rectificarlo en lo que corresponda, a incluir esta medida propuesta por nosotros inexplicablemente demorada y rehuida.

Y que no se olviden de la descentralización real de la empresa estatal atiborrada de planes de medidas a cumplir que no logran el objetivo, y que se revisen los conceptos sobre el monopolio del comercio exterior que no parece bien entendido ni aplicado.

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                                                                        LA INSURRECCIÓN TROTSKISTA

                                                                              POR CÉSAR VALLEJO

                                                                (CORTESÍA DE ARGELIO SANTIESTEBAN)

Hay hombres que elaboran una teoría o la reciben en préstamo, para luego meter y encuadrar la vida, a horcajadas y mojicones, dentro de esa teoría. La vida viene, en ese caso, a servir a la doctrina, en lugar de que ésta sirva a aquélla. Los marxistas rigurosos, los marxistas fanáticos, los marxistas gramaticales, aquellos que persiguen la realización del marxismo al pie de la letra obligando a la realidad social a comprobar la teoría del materialismo histórico aun desnaturalizando los hechos y violentando el sentido de los acontecimientos, pertenecen a esa calaña de pigmeos.

A fuerza de ver en esa doctrina la certeza por excelencia, la verdad definitiva, inapelable y sagrada, la han convertido en un zapato chino, afanándose por hacer que el devenir vital tan fluido y tan preñado de sorpresas calce dicho zapato, aunque sea magullándose los dedos y hasta luxándose los tobillos.

Son estos los doctores de la escuela, los escribas del marxismo, aquellos que velan y custodian con celo de amanuenses, la forma y la letra del nuevo espíritu, semejantes a todos los escribas de todas las buenas nuevas de la historia. Su aceptación y acatamiento al marxismo, son tan excesivos y tan completo su vasallaje a él, que no se limitan a defenderlo y propagarlo en su esencia, lo que hacen únicamente los hombres libres, sino que lo interpretan literalmente, es decir, estrechamente.

Resultan, así, convertidos en los primeros traidores y enemigos de lo que ellos, en su exigua conciencia sectaria, creen ser los más puros y los más fieles depositarios. Es, sin duda, refiriéndose a esa tribu de esclavos, que el propio maestro se resistía, él primero, a proclamarse «marxista».

Qué lastimosa orgía de eunucos repetidores, la de estos traidores del marxismo! Partiendo de la convicción que Marx es el único filósofo de la historia pasada, presente y futura que ha explicado científicamente el movimiento social y que, en consecuencia, ha dado una vez por todas, en el clavo de las leyes del espíritu humano, su primera desgracia vital consiste en apartarse de raíz de sus propias posibilidades creadoras, relegándose a la condición de simples papagayos panegiristas y papagayos de El Capital.

Acorde con estos derviches, Marx será el último revolucionario de todos los tiempos y, después de él, ningún hombre futuro podrá crear nada. El espíritu revolucionario acaba con él y su explicación de la historia contiene la verdad íntima e incontrovertible contra la cual no cabe objeción ni derogación posible, ni hoy ni nunca.

Nada puede ni podrá concebirse ni producirse en la vida que no caiga dentro de la fórmula marxista. Toda la realidad universal no es más que una perenne y cotidiana comprobación de la doctrina materialista de la historia. Desde los fenómenos astrales hasta las funciones secretoras del sexo del cangrejo, todo es un simple reflejo de la vida económica. Para decidirse reír o llorar ante un peatón que resbala en la calle, sacan su Capital de bolsillo y lo consultan previamente.

Cuando se les pregunta si el cielo está azul o nublado, abren su Marx elemental y, según allí leen, es la respuesta. Viven y obran a expensas de Marx. Ningún esfuerzo les es ya exigido ante la vida y ante los vastos y cambiantes problemas. Les es suficiente que, antes que ellos, haya existido el maestro que ahora les ahorra la viril tarea y la noble responsabilidad de pensar por sí mismos y de ponerse en contacto directo con las cosas.

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                                                            QUIÉN PAGA POR EL PATRIMONIO PERDIDO?

                                                 POR LISANDRA GÓMEZ GUERRA, 28 AGOSTO, 2022

                 http://www.escambray.cu/2022/quien-paga-por-el-patrimonio-perdido-infografia/

Tras una amplia investigación, tanto en Jatibonico como en Sancti Spíritus, el desmembramiento de la locomotora No. 1 363 con 105 años de historia quedó en unas cuantas reuniones

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              LOS ERRORES COMETIDOS: FRAGMENTOS DEL INFORME AL PRIMER CONGRESO DEL PCC

                                                                       POR FIDEL CASTRO RUZ

https://cubayeconomia.blogspot.com/2021/03/los-errores-cometidos-capitulo-del.html?m=1

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                         1992: LA ECONOMÍA CUBANA: LOS DESAFÍOS DE UN AJUSTE SIN DESOCIALIZACIÓN

                                      POR AURELIO ALONSO, LA TIZZA BOLETÍN ELECTRÓNICO, AUG 5

https://boletindelatizza.substack.com/p/aurelio-alonso-1992-la-economia-cubana?

Trabajo publicado en Cuadernos de Nuestra América, vol. IX, no. 9, julio-diciembre, 1992. Versión tomada de El laberinto tras la caída del muro, Ruth Casa Editorial / CLACSO, Buenos Aires, 2009.

En 1992 Cuba se abocaba a la, hasta entonces, más severa crisis económica desde el triunfo de la Revolución 33 años atrás. La revista Cuadernos de Nuestra América, del Centro de Estudios de América, publicó entonces el trabajo «La economía cubana: los desafíos de un ajuste sin desocialización», en el cual Aurelio Alonso discutía sobre los desafíos que implicaba el nuevo contexto económico, aunque apuntaba a la centralidad de la política en la conducción de las transformaciones.

En realidad, Aurelio señalaba la centralidad de un tipo concreto de política: la política revolucionaria socialista. En esa dirección, apuntaba que «cualquiera sea la exigencia descentralizadora que imponga el nuevo criterio de eficiencia, no podría darse a título de una acción desreguladora». No se trataba entonces solo de «la imposibilidad de redefinir prioridades y la pérdida de la perspectiva de reinserción con un potencial negociador aceptable para el país», sino que — y esto era la centralidad de lo que explicó Aurelio de manera de previsoria — «la pérdida de la capacidad conductora de la economía estatal entrañaría un claro riesgo para la equidad y la justicia social».

Esto es, reiteramos, de 1992, hace 30 años. El estudio de aquel entonces no desconocía una realidad que, al día de hoy, es todavía central en cualquier análisis que sobre Cuba se haga — aunque se tome con ligereza, o casi como una variable externa que desempeña el mismo papel que, por ejemplo, la subida o bajada en bolsa de las commodities — : «Si la sociedad cubana pudiera desenvolverse en un escenario normal de distensión y tolerancia, sin el hostigamiento de un vecino poderoso, y sin un cerco económico artificial que obstaculiza la inserción y amenaza la sobrevivencia misma, no solo sería más expedita la búsqueda de los mecanismos adecuados de la economía, sino que el espacio de la pluralidad y el disenso se ampliaría significativamente».

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Después de la controvertida década 1960–1970, de tanteos vinculados siempre a las estrategias posibles de industrialización para sortear los efectos del bloqueo de los Estados Unidos, desde una economía centrada en la propiedad estatal, Cuba no encontró otra opción que buscar en el mercado económico socialista un régimen de preferencias estable para sus principales exportaciones, para su abastecimiento energético y para la recomposición y aprovisionamiento de su planta industrial. La opción por el esquema socialista del CAME, más allá de las afinidades políticas que la hacían viable, tampoco tenía propuesta alternativa en Occidente.

La primera distinción a subrayar es, en consecuencia, la referente a la definición del sistema (formas de propiedad, esquemas de dirección, estrategias), por una parte, y las que se refieren a la articulación orgánica en un orden internacional, por la otra. Hasta 1971 Cuba no había decidido su inserción en el orden económico socialista internacional, aun cuando diez años atrás había asumido en el plano interno la opción socialista de desarrollo, y sus intercambios con la Unión Soviética y algunos países de Europa del Este se habían incrementado sensiblemente en el plano bilateral.

Para los años sesenta, la asimilación por parte de la Unión Soviética, del mercado azucarero y el suministro de petróleo que los Estados Unidos cortaron a Cuba, constituyó ya un ingrediente esencial de la supervivencia del Estado revolucionario, aunque el régimen de preferencias distaba del que propiciaría después de 1972 la inserción al CAME, como país más favorecido junto a Viet Nam y Mongolia.

Esta inserción en el CAME coincidió con el alza más importante en el precio internacional del azúcar [1] y propició un restablecimiento relativo de la economía cubana en los setenta, a pesar de que los esquemas calcados de la economía soviética, unidos a ineficiencias estructurales y administrativas domésticas, no permitieron que esta relativa bonanza se aprovechara con el máximo de racionalidad.

El país trató además de beneficiarse de la afluencia crediticia euroccidental de mediados de la década del setenta, e incurrió en un nivel de endeudamiento de cuyos efectos no se logró recuperar. Las subidas en los precios del azúcar en 1974 y 1980 coinciden con un sensible incremento de las importaciones que da lugar a la elevación de los déficits en la balanza comercial. [2]

La marcada dependencia económica del CAME en las décadas del setenta y el ochenta motivó que la prioridad dada desde mediados de la década del sesenta al desarrollo y la modernización de la industria azucarera se consolidara, lo que acentuó la configuración económica heredada del régimen de plantación. Se reforzó el carácter de economía abierta, sujeta a la exportación de un producto principal, que ocupó además la mayor parte de las tierras cultivables del país.

La priorización del azúcar comprometió las potencialidades productivas en detrimento de la prioridad de la autosuficiencia alimentaria, y a la vez marchó en una dirección que resultaría inversa a la receptividad efectiva del mercado capitalista. En sentido análogo se comportó el níquel, segunda exportación cubana, que tiene parcialmente bloqueado el acceso al mercado occidental, por la prohibición a las empresas de los Estados Unidos de adquirir productos en cuya elaboración se haya utilizado el mineral cubano.

El tercer producto con el cual Cuba se articuló a la división del trabajo en el seno del CAME, los cítricos, reportó un peso secundario en comparación con los dos anteriores, y como el azúcar — aunque por razones diferentes — fue de difícil reubicación en el mercado mundial.

Hacia el período 1981–1984, Europa Occidental había llegado al 132,8 % en el autoabastecimiento subsidiado de azúcar e iniciaba una política proteccionista [3]. Pero en todo caso, los efectos del crecimiento del déficit comercial en el endeudamiento cubano en divisas convertibles obligaba ya, a principios de los años ochenta, a disminuir las importaciones de países de Occidente y aumentar los suministros procedentes de los países del CAME.

Cuando la convergencia de situaciones adversas impidieron a Cuba honrar en 1985 los compromisos adquiridos con sus acreedores occidentales-a pesar de que se habían renegociado términos de escalonamiento aceptables, el país arribó a ese año en una crisis total de liquidez, los acreedores no se avinieron a una propuesta que propiciara mantener el crédito; entonces se declaró unilateralmente la moratoria que aún se mantiene.

La respuesta fue el cierre del mercado financiero en divisas que se había abierto para Cuba en la segunda mitad de la década del setenta. De esta suerte, en el momento preciso en que el retroceso de la economía soviética forzaba a clamar por reformas dentro de la Unión Soviética, Cuba estaba elevando su articulación con el CAME del 70 % al 85 % aproximadamente, y con la Unión Soviética en particular del 60 % a cerca del 70 % [4]. O sea, que se potencia aún más el comprometimiento de su economía en el engranaje del CAME.

A mi juicio, es imprescindible tomar en cuenta esta dinámica del proceso de inserción internacional de la economía cubana para replantearse la respuesta posible a los cambios globales vinculados al derrumbe del socialismo como sistema mundial.

No es contradictorio que la economía cubana haya crecido cuantitativa y cualitativamente de 1975 a 1985[5] y que se hayan consolidado las realizaciones conocidas en los índices de calidad de vida y en el plano de la solidaridad internacional (civil y militar). Todo lo contrario, fue la articulación a ese esquema lo que permitió los niveles alcanzados, aunque también al costo de un comprometimiento elevado dentro del sistema mismo.

No sólo por el hecho de que las estrategias de expansión propiciadas por esta inserción quedaran centradas esencialmente en sectores que perpetuaban las estructuras primario-exportadoras del país (azúcar, níquel, cítrico), sino también porque la sujeción al CAME implicaba la sujeción a sus tecnologías rezagadas (las que estaban en condiciones de transferir), y a sus bajos niveles de eficiencia empresarial; Cuba no contaba a inicios de los setenta con otro esquema de referencia y había renunciado momentáneamente a generar uno distinto.

Por otra parte, la articulación dentro del CAME no sólo representaba un mercado preferencial muy beneficioso, sino también otras fórmulas de ayuda económica, seguridad crediticia, tratamiento flexible de la deuda en moneda convenio y una inapreciable gratuidad hacia las necesidades de la defensa del país. Por ello ante las dificultades financieras que se presentaron a comienzos de los ochenta, el sistema socialista encabezado por la Unión Soviética representaba para Cuba un escenario estable, a pesar de la evidencia de que la poca competitividad con Occidente ganaba terreno y la brecha tecnológica era insalvable. En todo caso, antes de 1986 no tenía motivo para pensar que aquel escenario se desarmaría de manera vertiginosa.

Es por ello que la revelación o la explicitación, del retroceso del sistema socialista mundial, a partir de la crisis soviética, lleva también a la percepción cubana a identificar, desde 1986, fuentes sistemáticas de ineficiencia vinculadas a la reproducción de los esquemas adoptados, en adición a la necesidad ya manifiesta de revisar críticamente los mecanismos internos, y a plantearse un curso renovador diferenciado del que se comenzaba a experimentar en el Este.

Aunque los efectos desestabilizadores de la desaparición del CAME y el retroceso soviético hacen difícil y prematuro medir el acierto de las rectificaciones en la estrategia económica cubana, hoy es evidente que de haber seguido a la Unión Soviética y Europa del Este en el curso reformador de mediados de los años ochenta — como las había procurado seguir antes en el diseño de las instituciones socialistas y en el sistema de dirección y planificación de la economía — el país hubiera sido arrastrado por la dinámica de devastación que se desencadenó allí a lo largo de los últimos cinco años. El derrumbe de la maquinaria económica soviética ha mostrado un nivel de gravedad muy superior a los efectos de ineficacia que las reformas de 1986 (perestroika) pretendían corregir [6].

En un sentido diferente, la crisis que atraviesa ahora la economía socialista cubana es, en primer plano, una crisis de inserción, ocasionada por la desaparición súbita del orden internacional al cual se había articulado de manera orgánica. Y también por las dificultades para reinsertarse de manera independiente con su actual configuración en el mercado mundial.

Y de ella se deriva principalmente la crisis de abastecimiento, el retroceso productivo, la excedencia laboral y otros males del momento. No se trata de que la economía cubana no adolezca de las ineficiencias y de la poca competitividad que han caracterizado a la economía soviética y a otras sustentadas en la propiedad y la administración estatal socialista centralizada. Además de las limitantes orgánicas del subdesarrollo. En el caso de Cuba, donde ni el paradigma ni el liderazgo han perdido el consenso, la presente crisis es en esencia económica y se genera muy claramente en el desplome del sistema socialista internacional, y en los obstáculos para una reinserción en el orden mundial. Hasta un punto en que los determinantes exógenos hacen aún más compleja la identificación, la ponderación y la rectificación de las fuentes internas de ineficiencia.

El bloqueo de los Estados Unidos a la economía cubana, que no se limita a un embargo comercial, es de nuevo el principal escollo para la reinserción de Cuba. A lo largo ya de más de 30 años esta política de hostigamiento sostenido se ha perfeccionado sistemáticamente con medidas complementarias orientadas a procurar la asfixia económica total. De entrada, es un despropósito que un país tenga que buscar a más de 3 000 millas los mercados para sus productos y los suministros para su subsistencia, por habérsele cerrado su mercado natural, a sólo 90 millas de sus costas. Más aberrantes aún son las medidas de coacción desde la potencia hegemónica mundial sobre terceros países para cerrar este cerco, que han ido desde las presiones sobre los Estados del continente latinoamericano desde principios de los años sesenta para que cortaran todo tipo de relaciones con Cuba, hasta las legislaciones propuestas por Connie Mack y Robert Torricelli en 1991 y 1992 respectivamente, al Congreso norteamericano [7].

El inventario de las acciones de esta política hostil de tres décadas es extraordinariamente más extenso y es difícil imaginar que desde una economía de mercado se hubiese podido afrontar siquiera por tres o cuatro años.

Pero el hecho es que     incluso ahora, en la dramática situación actual, Cuba tiene que proyectar, y tratar de lograr su reinserción, sin contar con posibilidades de cambio en este escenario externo. La perspectiva de distensión, por bienvenida que sea, constituye un espejismo que el proyecto no puede permitirse.

El curso descentralzado a todo riesgo y, desde la crisis política abiertamente liberalizador adoptado desde mediados de los ochenta en la Unión Soviética y Europa del Este, aunque se originó en una crisis de ineficacia global del sistema, ha tenido como respuesta práctica un eslabonamiento tal de los cambios, en el cual cada escalón se genera en los efectos del anterior, sin ajustarse a diseño alguno y sin que se logren sortear las ineficiencias arrastradas. El vertiginoso retroceso productivo de las antiguas repúblicas soviéticas no se ha detenido.

Todavía en la primera mitad de 1989 los dirigentes soviéticos no parecían vislumbrar el alcance de los cambios que habían desencadenado y, a pesar de las voces que reclamaban una ruptura de la asociación con Cuba, aún había motivos para pensar que el vínculo se podría mantener, a despecho de la radicalidad de las reformas y de la diferencia marcada entre las estrategias de ambos países.[8]

Las ventajas de los términos de intercambio que presidían esta relación, aun con el deterioro sufrido en la segunda mitad de los ochenta, eran efectivamente recíprocas, y de haber prevalecido un manejo más integral de los intereses económicos y sociales desde la parte soviética, tal percepción, hasta 1990, era razonable. No se había hecho todavía patente el peso del proceso descentralizador del sector externo soviético y la desintegración interior de los vínculos productivos.

Hacia 1990 la caotización de la economía soviética y el relajamiento consecuente de los compromisos económicos, en el marco de una crisis manifiesta del sistema político, sumieron la relación en la más completa incertidumbre.

Cuando se precipitó el proceso de liquidación del socialismo soviético, después del fallido golpe de agosto de 1991[9], hacía más de un año que Cuba se había estado preparando para una contingencia cuyos efectos iban a exceder los de la desarticulación del CAME: me refiero a la pérdida de la asociación bilateral con la Unión Soviética, del sentido que había animado esta relación desde 1960. Es tal situación la que ha llevado al discurso cubano a hablar de «dos bloqueos» [10] en oposición a la lectura antisocialista que equipara — en unos casos, y subordina en otros — la incidencia del hostigamiento imperialista y una crisis — presuntamente generalizada y definitiva — de los paradigmas socialistas.

La rapidez con que se produjo el desplome socialista hará que para Cuba el precio en austeridad y rigores, en el plazo inmediato, sea elevado. Resulta poco riguroso, sin embargo, atribuir este precio a insuficiencias estructurales o funcionales del socialismo cubano, en particular a una utilización ineficaz de los beneficios de la preferencia del CAME durante 15 años. Lo que no equivale exactamente a sancionar a ultranza los mecanismos ni las políticas adoptadas por la Isla, ni en las etapas precedentes a la inserción en el CAME, ni bajo el sistema de dirección y planificación de la economía, ni a partir de 1986 dentro de la rectificación [11].

A mi juicio, hay argumentos para afirmar que el grado de deterioro ocasionado por el derrumbe en el comercio exterior, y en general en la economía cubana, ha tocado fondo en 1992, pero sus efectos se pueden extender aún en los años inmediatos [12].

En la medida en que las prioridades agroalimentarias logren un nivel de satisfacción sostenido de la demanda de la población, y el turismo internacional, junto a la producción farmacéutica de punta, pueda suplir los déficits ocasionados por el declive de las exportaciones tradicionales (en especial del azúcar), en la segunda mitad de la década debe comenzar a producirse una recuperación. En el declive de la economía azucarera no sólo hay que tomar en cuenta la pérdida del precio preferencial, sino también una reducción significativa previsible en las compras de las antiguas repúblicas soviéticas [13]. Todo parece indicar que la diversificación económica va a ser al fin dolorosamente forzada a Cuba.

El proyecto de desarrollo que se configure desde esta realidad se vislumbrará con otro sentido de las prioridades y ritmos más prudentes. De mostrar, en este contexto la economía cubana, capacidad de subsistir y recuperase, logrando compensar la contracción de sus exportaciones tradicionales, la elevación de su seguridad alimentaria y un reacomodo de su esquema de desarrollo — que se atenga a la reducción definitiva de su media de consumo energético — y encontrar un nivel equilibrado de reinserción en el orden internacional vigente, también el bloqueo norteamericano habría fracasado objetivamente en generar la asfixia. Y no hay que excluir que en tales condiciones la correlación de intereses dentro de Estados Unidos comience a modificarse.

Más importante que reclamar el levantamiento del bloqueo sería lograr su fracaso definitivo.  Aunque cualquier indicio distensivo sería indicativo del fracaso. En cualquier circunstancia, el sistema cubano también tendría que prepararse para ello, porque el día que Washington decidiera atenuar el bloqueo, sin dudas lo haría buscando los resortes que apuntan a intereses propios y no desde las necesidades de la sociedad cubana.

En la medida en que la reinserción económica consiga avanzar, las ineficiencias internas saldrán progresivamente a flote, y el dispositivo de la economía doméstica podría hacerse más flexible.

La creciente apertura a la inversión de capital privado exterior, motivada por el hallazgo de una articulación provechosa a partir del fomento del turismo, introduce desde ahora un componente flexibilizador en el sistema, y adquiere la dimensión de un caso test que debe alcanzar un peso significativo en la configuración futura del desarrollo cubano.

De entrada esta incursión de capitales extranjeros, aún incipiente, está llamada a propiciar un aprovechamiento más efectivo de los recursos nacionales y contribuir a la reactivación económica. También podría ser el punto de partida de un aporte a la renovación tecnológica de la planta industrial, y a más largo plazo, la motivación de un interés — hasta ahora inexistente — en el seno de la banca acreedora por la dinamización de la economía cubana.

La magnitud del desafío que Cuba afronta hoy indica la complejidad coyuntural del problema. Si el proyecto cubano no lograra salir airoso del desafío y remontar la crisis de inserción, se perdería el espacio para una alternativa socieconómica propia, independiente y socialista. No significaría, sin embargo, que el proyecto haya sido necesariamente erróneo.

El fracaso no siempre es indicativo de error, en la misma medida en que tampoco el acierto es coronado siempre por el éxito.  Pero cuando se decide dar la cara al desafío no se parte de la previsión de fracasar.

Decía Von Clausewitz, que en la guerra el factor determinante de la derrota es la pérdida de la voluntad de luchar. En las difíciles condiciones en que Cuba tiene que procurar su reinserción, el peso específico de la voluntad está llamado a ser otra vez más relevante que el de los mecanismos. Si el proyecto cubano sale airoso del desafío, habrá resuelto la complejidad coyuntural. Quedaría en primer plano entonces la cuestión de la complejidad estructural, latente como un segundo desafío. No es que se trate de un problema diferible, sino que las respuestas requerirán un plazo más largo para definirse y consolidarse. También al compás en que la reinserción haga menos excusables las ineficiencias internas.

Es notorio hoy que el socialismo no ha sido lo que creía de sí mismo, y que la historia del siglo XX revela la confrontación de dos dogmas: el dogma liberal y el del verticalismo socialista [14]. Como todos los opuestos, estos dogmas se tocan. El liberal no excluye un verticalismo (de clase en su caso) y el socialista no excluye el liberalismo (desde la autoridad de los escalones del poder).

La crisis de ineficacia en que desembocó la economía socialista, y sobre todo la incapacidad de la Unión Soviética para darle solución, ha puesto de manifiesto que el esquema en que se desarrolló no era en realidad alternativo al capitalismo. En esencia porque no logró ser competitivo, y esta meta, en la cual se cifró el indicador del éxito, arrasó con sus realizaciones y reveló su reversibilidad.

La economía staliniana y sus sucedáneas eurorientales centraron su criterio de eficiencia formal en la tasa de crecimiento, que es a su vez el criterio de un mercado orientado por la optimización de ganancias. Este conflicto de eficiencias tuvo un ganador, y el sistema que sale victorioso del mismo se permite ostentar, como corolario de su victoria, que no hay alternativas para él [15]. Apreciables logros históricos, económicos y políticos de la Unión Soviética, como la electrificación del inmenso país, la victoria sobre el nazismo, la paridad militar con Estados Unidos, el papel en la conquista del cosmos y otros, no fueron el fruto de mecanismos, sino de la capacidad movilizadora de una voluntad colectivizada. Esta voluntad, que tenía que encontrar su lugar en la armazón del sistema, quedó siempre externa a los mecanismos y pareció diluirse después con la conciencia del fracaso.

Pero en los sistemas socieconómicos no basta la voluntad, también se requiere mecanismos propios de reproducción [16]. La verdadera ventaja del capitalismo sobre los socialismos de este siglo ha sido la de contar con mecanismos eficaces de reproducción. En tanto, el socialismo ha sido incapaz de crearlos, y cuando se ha percatado de esta ausencia sólo ha buscado subsanarla con la incorporación de mecanismos del capitalismo.

Sin embargo, la fórmula del «mercado total» tampoco es la alternativa para un socialismo ineficaz. El deslumbramiento liberal es un espejismo de las sociedades que han sido laceradas por la regimentación, agravada aun en los casos en que su historia no ha tenido la oportunidad de conocer el sistema liberal. La revolución bolchevique hizo pasar al país del zarismo al stalinismo, sin transición liberal alguna. El socialismo del siglo XX se percibe como una irregularidad de la historia [17]. Aunque de ningún modo se podrá decir que se trata de una irregularidad baldía.

La ausencia de alternativas sólo es tal desde la perspectiva de la sociedad que sostiene la inexistencia de alternativas para ella. En consecuencia, la prueba de que no hay alternativas es esencialmente una prueba de poder [18]. Por ello la sociedad cubana, para replantearse como alternativa, tiene que comenzar por demostrar su capacidad de sortear el cerco que le impone, a partir de una lógica de poder, otra sociedad que no la admite como alternativa. En tanto se tenga que proyectar desde el interior del cerco, la dimensión alternativa estará superdeterminada por las deformaciones que provoca la presión del poder exterior.

El sentido preciso del antimperialismo cubano ha sido dado siempre por la crudeza de este escenario: estrangulamiento económico, agresión diplomática y publicitaria, ejercicios militares, patrocinio de atentados, invasión armada. El sistema hegemónico no se resiente sólo por la presencia del socialismo en su periferia, se resiente también — y en primer término — por la soberanía.

Se trata de una dimensión que no puede ser obviada, porque constituye la amenaza más inmediata de la subsistencia. Y esta amenaza pesa particularmente en la solución de la complejidad estructural, ya que es a la larga en el reacomodo de las estructuras, más que en la reinserción en el orden mundial, donde los paradigmas se rescatan o se pierden.

Que la economía cubana no asuma una opción privatizadora o no se someta al esquema del mercado total no significa que no cambie: significa en todo caso que no inscriba sus fórmulas en el paso de un polo al otro, ninguno de los cuales admiten alternativas [19].

Esto es igualmente válido para el sistema político: la crisis del socialismo, que la ineficacia de la economía sacó a flote, se tradujo rápidamente en la Unión Soviética en crisis del sistema político. Lo más alarmante de las crisis del Este ha sido precisamente el desplome político y la vertiginosa asimilación de la institucionalidad liberal ante la incapacidad de generar una democracia socialista auténtica. Que Cuba se resista a adoptar el patrón de las democracias liberales, que ni siquiera es capaz de ofrecer un expediente de soluciones paliativas, tampoco puede ser evaluado como una señal de inmovilismo, sino precisamente de la búsqueda legítima de su alternativa.

El régimen cubano en vigor no está exento de deformaciones eurorientales. La institucionalidad soviética también sirvió de referente a las instituciones del socialismo cubano. Y no sólo tendrá Cuba que despojarse de los dogmas heredados, sino también que inmunizarse de alguna manera contra los dogmas propios. Pero no es cosa de salir de un dogma socialista para acogerse al dogma liberal.

El cambio de prioridades en la economía cubana, que tuvo una primera etapa a partir de la rectificación iniciada en 1986, y un segundo momento con la adopción del «período especial» en 1990, comporta primordialmente modificaciones de estrategia que, a pesar de la severidad de las críticas en las que se iniciaron, han seguido desde temprano un denominador de moderación en lo referido al sistema mismo.[20] Pero también es cierto que la política económica nunca se sujetó a plenitud al sistema de dirección y planificación que rigió de 1976 a 1986, sin que esto pueda servir para desconocer las insuficiencias cuestionadas desde la segunda mitad de la década del ochenta.

Aunque normalmente se valoran las medidas del «período especial» como fórmulas de emergencia inscritas mayoritariamente en las coordenadas de la rectificación, algunas de esas medidas emergentes, por su magnitud y significado, están llamadas a dar una configuración definitiva al desarrollo cubano. Con el gravoso acicate de que en esta ocasión el revés sería incosteable.

Por sólo aludir al programa alimentario, llevado al primer lugar de las prioridades de esta etapa, el objetivo de acercarse a un grado alto de suficiencia comienza la recuperación del espacio estratégico que siempre debió tener en un proyecto social en el cual la independencia no se limita al plano político. En especial en un país que a pesar de haber logrado un altísimo índice del empleo de la tierra agrícola, tiene menos del 40 % de dedicación de la misma a su consumo nacional, con un índice de sólo 0,14 ha por habitante.[21] La reconstrucción del balance del producto rural supone acciones progresivas en el uso de suelos, el restablecimiento de la fuerza de trabajo agraria, la agilización del sistema de distribución a la población y políticas salariales, de precios y de mercado adecuadas y estables.

Hoy había que introducir ya el problema del destino del azúcar en la economía cubana.

Por la vía del azúcar y el cítrico Cuba ha llegado a producir alimentos para 40 millones de personas, pero es sólo ahora que está ante el reto de lograr la seguridad alimentaria de su propia población, con una dependencia cada vez menor de las importaciones. Ha tenido que ser la hecatombe del sistema socialista internacional la que ha dejado al desnudo esta realidad. La profundidad y radicalidad del desgaste de los esquemas soviéticos pone al orden del día, más allá de la crisis de inserción, la reconstrucción de una economía política del socialismo en el plano teórico, en la medida en que desde las experiencias singulares aisladas se logre trazar de nuevo el camino.

A largo plazo, el hallazgo de la alternativa socieconómica no radica en la administración de la crisis coyuntural y no se resolverá sólo con la subsistencia y la reinserción. La alternativa implica un ajuste del sistema, profundo y progresivo, que tendrá que pasar por la superación de una obvia resistencia al ajuste.

Existe un problema no elucidado entre las modalidades de la socialización de la propiedad y la naturaleza de la gestión, que se relaciona, a todas luces, con la eficacia global del sistema. La propiedad estatal se vincula a un esquema centralizador en el plano de la gestión, que ha desembocado en una ineficiencia empresarial generalizada. El «socialismo real» o histórico, al convertir al Estado en propietario y administrador, hipertrofia el alcance de los ministerios y otros órganos estatales y produce un relevo del empresariado por el funcionariado [22].

El empresariado, generado por el régimen de mercado, se sustenta en la imaginación, en la creatividad y en la autonomía, indispensables para la competencia. El funcionario depende de la orientación, no compite para subsistir, y se sustenta en el mimetismo. De modo que la superación de la competencia, que debía ser una virtud del sistema, puede convertirse en un lastre.

La búsqueda de formas descentralizadoras de dirección se ha confundido frecuentemente con la privatización de la propiedad, perdiéndose de vista las potencialidades de la descentralización dentro de la propiedad socializada, incluso dentro de la forma estatal de propiedad.

En Cuba la participación de la inversión extranjera en el sector del turismo ha dado lugar a una mayor autonomía en el complejo hotelero de propiedad conjunta. Este fenómeno conduce de manera natural a propiciar un nivel análogo de descentralización para las empresas hoteleras de propiedad estatal que se orienta hacia un dispositivo descentralizador generalizado en el sector del turismo.

La aceptación del criterio de que cada sector productivo que pueda autofinanciarse en divisas tenga las facilidades para hacerlo [23] también supone un curso descentralizador de alcance considerable en la economía productiva, a pesar de su difícil implementación bajo los esquemas de actuación del funcionariado.

Las fórmulas encaminadas a que los órganos del Poder Popular en los municipios ganen facultades para solucionar las necesidades de la comunidad constituye un tercer camino descentralizador de importante significado [24].

Ninguno de estos ejemplos implica un proyecto de sustitución de la propiedad social por la privada. Es de esperar, sin embargo, que la legitimación de la iniciativa privada en una vasta franja de prestaciones (muchas de las cuales se realizan de hecho hoy privadamente el sector informal) entre igualmente en el futuro en la agenda del ajuste [25] posiblemente en el radio de acción de la suficiencia que se trata de imprimir a la comunidad.

El proceso de socialización de la propiedad en Cuba se efectuó entre 1959 y 1968, y puede considerarse que fue acelerado y radical. Las dos leyes de reforma agraria (mayo de 1959 y octubre de 1963) dejaron en manos del Estado el 80 % de la tierra agrícola, y las dos nacionalizaciones (agosto y octubre de 1960) estatizaron todo el sistema empresarial. La reforma agraria cubana no sólo distribuyó sino que estatizó.

Finalmente, se eliminó la pequeña propiedad en 1968 con la «ofensiva revolucionaria», medida que años después se evidenció había sido excesiva, sin que se hayan provisto fórmulas rectificadoras. La eliminación de una modalidad de parasitismo social se efectuó entonces al costo de la pérdida de una extensa variedad de prestaciones menores que resultaba imposible atender desde el Estado.

Ninguno de los esquemas de dirección económica que han prevalecido durante estos 30 años ha sido capaz de imprimir un patrón de eficiencia estable al sistema empresarial estatal ni ha explorado a fondo aún las posibilidades organizativas de la economía socializada [26].

Es cierto que la sociedad no es sólo economía, y que más que de rectificaciones, ajustes, o perfeccionamiento en el sistema de dirección de la economía, habría tal vez que hablar del sistema de dirección de la sociedad.

De ahí la extraordinaria importancia que tiene en el plazo inmediato la estructuración de un dispositivo efectivo de control popular, que opere sobre las decisiones, los procesos y los actores. Los objetivos de justicia social, equidad y calidad de la vida exceden a los patrones de la eficiencia económica. Pero también es cierto que los logros de justicia social, equidad, y calidad de la vida sólo podrán sostenerse en el largo plazo en patrones de eficiencia económica que sean capaces de aportar al socialismo un dispositivo de reproducción ampliada [27].

Se hace inevitable añadir que este patrón de eficiencia está por crear. Franz Hinkelammert, en su búsqueda en esta dirección, califica a la eficiencia capitalista, centrada en la ganancia, de fragmentaria, y le opone un concepto de «eficiencia reproductiva» que sea capaz de abarcar la reproducción de las fuentes de riqueza: el ser humano y la naturaleza [28]. La carencia de este patrón de eficiencia o la incapacidad para buscarlo (a veces no se trata de que falten las respuestas correctas, sino también las preguntas correctas) lleva a autoconfinarse al otro patrón, de naturaleza eminentemente empresarial. No poco tiene que ver con esto la creencia que de que sólo por la vía de la privatización y la mercantilización se arriba a la eficiencia, y la hipóstasis de la eficiencia empresarial como criterio de eficiencia del sistema económico-social.

Visto desde la experiencia de un modelo que ha transcendido el dominio de la propiedad capitalista, el rescate del paradigma tiene que enmarcarse en la defensa del socialismo, de sus realizaciones, y desde el socialismo trazar la búsqueda de las alternativas. Empezar por alternativas inexistentes en el horizonte de las realizaciones mismas compulsa hacia el exterior del socialismo, y conduce a la eliminación del sistema y el distanciamiento del paradigma. Es lo que ocurre cuando la introducción de la iniciativa privada, la asimilación del capital exterior, o los dispositivos de mercados se articulan a un proyecto de desocialización de la economía. Es la desocialización de la economía, y no la introducción en sí misma de mecanismos dinamizadores, la que desemboca en las transiciones al capitalismo [29].

Lejos de simplificar el proyecto, la redefinición de prioridades en que se sustenta la estrategia de reinserción comporta un nivel de complicaciones previsibles desde ahora. La de mayor gravedad tal vez sea la superposición en el plano interno de dos economías [30] la cual ya se percibe hoy. El incremento del turismo, que debe arribar al millón de unidades dentro de esta década, junto a la presencia creciente de un empresariado extranjero, comporta la convivencia de dos escenarios de consumo. El uno, privilegiado, con acceso a una oferta en moneda convertible. El otro sujeto a las fuertes restricciones que impone el período especial. Y entre uno y otro una franja de economía subterránea que se nutre de la escasez.

Esta superposición, apenas reseñada aquí, lesiona el principio de equidad en la medida en que polariza el bienestar en el área de la circulación dolarizada. Es lo que desde la crítica antisocialista, pero también desde posturas afines preocupadas por los costos sociales del turismo para el socialismo cubano, se ha caracterizado impropiamente como «apartheid del turismo internacional».

Podría preguntarse, en cambio, qué puede ser más costoso socialmente: mantener diferenciado un mercado del dólar y una economía equitativa del peso (no convertible) que progresaría al ritmo de la recuperación, o una polarización interna de las capacidades adquisitivas mediante la equiparación monetaria. El «apartheid de clases» no es una opción convincente frente al del turismo internacional. No obstante, no puede obviarse que se trata de una complicación relevante para la cual el sistema tendrá que generar anticuerpos. También aquí, sin que resulten desocializadores.

A largo plazo, la alternativa cubana tampoco podrá cifrarse doctrinalmente en un régimen de propiedad excluyente: ni estatización a ultranza, ni socialización arbitrariamente descentralizada, ni privatización al azar de las prestaciones. En particular, porque hay que comenzar por tomar en cuenta el punto de partida, en este caso una economía altamente estatizada, y en segundo lugar porque el ideal responde a la socialización y no a la individualización del sistema. La articulación tendrá que nacer del cumplimiento de las exigencias del nuevo patrón de eficiencia que se configure.

En el plano de los ajustes económicos, el IV Congreso del PCC no satisfizo la expectativa de un diseño acabado. A mi juicio, es una ausencia consciente, y el espacio de búsqueda es considerablemente más amplio y heterogéneo que lo que expresan los debates sobre la economía. Debe tenerse en cuenta que la adopción de la Resolución fue despojada explícitamente de intención de rigidez [31] y no sería extraño que en el curso de los años inmediatos se impongan en la práctica cambios puntuales no previstos a la altura del Congreso.

En todo caso, cualquiera sea la exigencia descentralizadora que imponga el nuevo criterio de eficiencia, no podría darse a título de una acción desreguladora. La pérdida de la capacidad conductora de la economía estatal no sólo entrañaría un claro riesgo para la equidad y la justicia social, sino la imposibilidad de redefinir prioridades y la pérdida de la perspectiva de reinserción con un potencial negociador aceptable para el país. «Desregulación» es posiblemente la palabra clave de la filosofía que preside el modelo neoliberal, que se orienta a la maximización del restablecimiento en nuestros días del principio de la «mano invisible» del mercado, enunciado por Adam Smith.

La economía neoliberal, que preside el orden mundial, es en realidad el liberalismo de las transnacionales. Y cuando un país pequeño y dependiente tiene que concurrir a este mercado, sin la fuerza negociadora de la gran empresa (que para el caso puede serlo el monopolio estatal), no está en condiciones de hacerlo con capacidad de negociar. La «mano invisible» del mercado siempre actúa en detrimento del más débil. La reticencia a perder esta capacidad de negociación es una cuestión de sentido común, y no tiene que ver con una proyección ideológica. Es parte de la reticencia a pagar precios en soberanía y en independencia.

Desde la perspectiva técnico-económica no conozco un solo argumento estructural sólido que demuestre que la reinserción eficaz de Cuba en el mercado mundial dependa de privatizar su economía o de desregular el dispositivo empresarial. Muy por el contrario, es por su carácter socializado que puede hacerlo con más efectividad. Lo que se opone es, en suma, una relación de naturaleza política, desde ese mercado. Aquí prima la acción de la voluntad y no de los mecanismos.

    Si la sociedad cubana pudiera desenvolverse en un escenario normal de distensión y tolerancia, sin el hostigamiento de un vecino poderoso, y sin un cerco económico artificial que obstaculiza la inserción y amenaza la sobrevivencia misma, no sólo sería más expedita la búsqueda de los mecanismos adecuados de la economía, sino que el espacio de la pluralidad y el disenso se ampliaría significativamente.

Notas

[1] En 1973 alcanzó a 30 centavos la libra, el precio más alto que ha logrado en el mercado mundial. Reporte del Banco Nacional de Cuba, La Habana, febrero de 1985.

[2] En 1980 el déficit comercial rebasó los 600 millones de pesos, y de 1985 a 1989 nunca bajó de los 2 000 millones. Comité Estatal de Estadísticas: Anuario Estadístico de Cuba 1989, La Habana, 1991.

[3] Organización Internacional del Azúcar: Sugar Year Book, Londres. Hoy más de dos terceras partes del azúcar que se comercia en el mundo cuenta con precios subsidiados. Ningún exportador está en condiciones de sostenerse a partir de los precios del mercado mundial; o bien lo hace al amparo de los subsidios de Estados Unidos, o de la CEE a través del Convenio de Lomé, o en último caso mediante acuerdos bilaterales.

[4] The Economist Intelligence Unit: Cuba: Country Profile, Londres, 1986–1991.

[5] El Producto Social Global (PSG) per cápita se elevó de 1512 pesos a 2679 pesos de 1975–1985. En los cuatro años siguientes no logró recuperar este nivel, debido principalmente a los efectos del cierre del mercado financiero occidental. Cfr. Comité Estatal de Estadísticas: Anuario Estadístico de Cuba 1989, La Habana, 1991.

[6] De ningún modo pretendo reducir el derrumbe soviético a los móviles económicos, que fueron los que desencadenaron, no obstante, el proyecto reformador. Es evidente que, en el proceso de transformaciones institucionales, pasa rápidamente a primer plano la incidencia de la crisis del sistema político: crisis de autoridad, crisis de las instituciones y crisis de los paradigmas. Esta crisis había sido largamente incubada en la sociedad soviética, y dio lugar igualmente a que las reformas económicas se desvirtuaran del proyecto inicial. Retornaremos a este fenómeno en el curso del texto.

[7] La llamada «Cuban Democracy Act», presentada al Congreso el 5 de febrero de 1992 por Robert Torricelli, busca reforzar el bloqueo mediante: 1) la prohibición de comerciar con Cuba a subsidiarias de empresas norteamericanas en el extranjero; 2) la interdicción durante seis meses a los mercantes que efectúen operaciones en puertos cubanos, para el atraque en puertos de los Estados Unidos; 3) negativas a reducciones de impuestos sobre gastos que se originen en negocios vinculados al comercio cubano; 4) cortes en ayudas, preferencias y acuerdos comerciales a países que provean suministros a Cuba; 5) limitaciones en remesas de ciudadanos estadounidenses a Cuba por concepto de viajes. Cubainfo-Newsletter, vol. 4, no. 2, Johns Hopkins University, 18 de febrero de 1992. El 24 de abril de 1992 el presidente George Bush, sin esperar por la aprobación del Congreso, instruyó al Departamento del Tesoro la aplicación de aquellas medidas de la misma que no interfieren en las relaciones con los aliados de Estados Unidos, que fue el motivo de que no sancionara la legislación de Connie Mack, aprobada por el Congreso en 1991.

[8] El discurso de Gorbachov en la Asamblea Nacional de Cuba el 4 de abril de 1989 es indicativo de esta percepción. En la misma sesión, al señalar Fidel Castro el respeto expresado por Gorbachov hacia las posiciones cubanas, dijo que era «algo verdaderamente extraordinario en la historia del movimiento comunista y socialista internacional». Pero a mediados del año siguiente la complicación del panorama económico y político había modificado la esperanza en la asociación. Ver al respecto el discurso de Fidel Castro del 28 de septiembre de 1990. La entrevista al ministro cubano de Comercio Exterior, Ricardo Cabrisas, publicada el 21 de enero de 1991, ofrece una imagen precisa de la descomposición que comienza a producirse en la concertación económica con la Unión Soviética. Granma, La Habana, 21 de enero de 1991.

[9] Me abstengo de reflexiones más detalladas por no ser mi intención aquí tratar la transición de las antiguas repúblicas soviéticas al capitalismo sino en la medida en que me obligue a ello el análisis de la realidad cubana.

[10] Fidel Castro comenzó a usar este argumento desde el 3 de noviembre de 1991 en la inauguración de la IX Feria Internacional de la Habana.

[11] Fidel Castro, con motivo del XXXII aniversario del desembarco del yate Granma, «tenemos que defender al socialismo ahora que hay dificultades internacionales y hay también dificultades nacionales. Unas son derivadas de nuestros propios errores y otras son derivadas de coyunturas que están más allá de nuestras posibilidades». Granma, La Habana, 5 de diciembre de 1988.

[12] Investigaciones en curso del Centro de Estudios de la Economía Cubana muestran que las importaciones totales descendieron en un 70 % de 1989 a 1992. El suministro de petróleo, que disminuyó en el mismo período de 13,3 a 8,6 millones de ton, se calcula puede detenerse en 6 millones en 1992. El comportamiento de los suministros en 1991 es difícil que pueda agravarse más. El decrecimiento de la economía en el año 1991, aunque no ha sido divulgado, se sabe alcanzó un nivel récord que se estima cercano al 24 %. Entre 1989 y 1992 la del PSG se calcula en más del 35 %.

[13] Cary Torres Vila: Las exportaciones de azúcar cubano ante la nueva realidad de los mercados soviéticos, Amsterdan Internacional Studies, Departamento de Relaciones Internacionales de Derecho Internacional Público, Universidad de Amsterdan, febrero de 1992. La autora avizora diversos escenarios, todos de reducción de la demanda, desde las antiguas repúblicas soviéticas, y estima que en un período entre uno y tres años Cuba contaría con un mercado de 1,8 a 2,0 millones de toneladas en el área. A pesar del tono derrotista de las conclusiones de Torres Vila, sus valoraciones del futuro de los mercados soviéticos para el azúcar cubano merecen atención.

[14] Eludo los términos de «autoritarismo» y «totalitarismo» por la connotación peyorativa que les ha dado la crítica antisocialista.

[15] Franz Hinkelammert: «¿Capitalismo sin alternativas? Sobre la sociedad que sostiene que no hay alternativas para ella», en Pasos, no. 37, Editorial del Departamento Ecuménico de Investigación, San José de Costa Rica, septiembre-octubre de 1991.

[16] En «El largo plazo en materia de transición. Reflexiones sobre los cambios de las sociedades socialistas de Europa y del Tercer Mundo» (en Cuadernos de Sociología, no. 19, Managua, enero-agosto de 1991) François Houtart se refiere a la importancia de la constitución de las bases materiales para la reproducción de la sociedad: «No se puede a largo plazo reproducir las relaciones sociales sobre una base voluntaria, aun si el consenso es necesario […] Siempre que la relación capital-trabajo puede reproducirse sobre su propia base material, no está en peligro […]».

[17] «Entrevista a Maurice en Godelier», en Cahiers Marxistas, no. 4, París, 1991.

[18] Franz Hinkelammer: ob. cit.

[19] «Cualquier sociedad que sostenga que no hay alternativa para ella, demuestra que ella no es ninguna alternativa». Franz Hinkelammert, ob. cit.

[20] «[…] rectificación […] no puede implicar cambios abruptos. Significa buscar soluciones nuevas a problemas viejos […] hacer un uso más correcto del sistema y de los mecanismos con que contamos ahora». Fidel Castro, en el XX aniversario de la caída del Che (8 de octubre de 1987).

[21] Miguel Figueras: «Cuba en los 80. Retos económicos para los 90», ponencia presentada al XVI Congreso de la Asociación de Estudios del Caribe, La Habana, mayo de 1991.

[22] En una reflexión muy balanceada sobre los retos presentes del socialismo cubano, Luis Stolovich, a partir de una consideración crítica — tal vez demasiado parcial — de la estatización, identifica seis rasgos del «socialismo real» adoptados por el socialismo cubano, a los que atribuye el peso de la ineficiencia interna. Luis Stolovich: «Cuba: la revolución angustiada», en Punto Final, Santiago de Chile, 6–9 de enero de 1992.

[23] «Resolución sobre el desarrollo económico del país», IV Congreso del

PCC, 10–14 de octubre de 1991, en Este es el Congreso más democrático (recopilación), Editora Política, La Habana, 1991.

[24] Ibídem.

[25] Ibídem.

[26] Las tres restricciones de orden interno que aquejan hoy a la economía cubana, según José Luis Rodríguez, son: 1) la limitación de recursos, 2) el desbalance financiero interno y las presiones inflacionarias, 3) la baja eficiencia relativa de la gestión económica. J.L. Rodríguez: «Cuba ante el desafío de la economía internacional», en Boletín de Información sobre la Economía cubana, nos. 1 y 2, CIEM, La Habana, 1992.

[27] «Sin economía sólida todas las aspiraciones políticas y sociales se convierten en sueño utópico», subraya Carlos Rafael Rodríguez al abordar el desafío cubano actual. Conferencia inaugural del XVIII Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología, La Habana, 31 de mayo de 1991.

[28] Señala el autor: «Valores de convivencia no puede surgir en nombre de la eficiencia. Pero el desconocimiento de estos valores es el punto de partida de asegurar la eficiencia reproductiva» que sea capaz de «canalizar y limitar bajo este punto de vista el sistema compulsivo del mercado». Franz Hinkelammert, ob. cit.

[29] Eric Hobsbawn, en «Crisis de las ideologías: liberalismo y socialismo», conferencia magistral opuesta en el Coloquio de Invierno organizado por la UNAM, México, febrero de 1992, estima que «el debate entre liberales y socialistas hoy no es sobre el mercado incontrolado contra el Estado que todo lo controla […] ambos modos de ver el mundo (con la excepción de los neoliberales teológicos) aceptan una economía mixta en principio. Muchos socialistas se preguntan dónde queda la línea que deslinda la economía mixta no socialista de las socialistas, dónde debe marcarse y qué distingue a los que se encuentran en una u otra posición», en Memoria, no. 41, México D.F., abril de 1992.

[30] Y habría que decir que también de dos ideologías, tema que difiero para un trabajo posterior.

[31] En la introducción al debate del proyecto de Resolución sobre el desarrollo económico del país en el IV Congreso del PCC, Carlos Lage lo caracteriza como «un esfuerzo que no comienza con el Congreso ni termina en el congreso». Reconoce que «nuestra economía tiene que sufrir un cambio radical» y que la «situación es tan difícil y compleja» que requerirá «analizar permanentemente lo que ahora aprobemos y aplicar los cambios que la vida imponga».

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PASADO PRESENTE (II): CON QUÉ ACCIÓN O PROYECTO POLÍTICO CONCRETO SE AUTOIDENTIFICA EL ABANICO DE LA IZQUIERDA CUBANA ACTUAL?: RAFAEL HERNÁNDEZ/ LA CONSTRUCCIÓN DE NUEVOS HOTELES EN CUBA EN TIEMPOS DE CRISIS: JUAN CARLOS ESPINOSA/ UN NUEVO PELDAÑO EN UNA LARGA ESCALERA: OMAR EVERLENY/ EL MERCADO INTERIOR, EL COMERCIO EXTERIOR Y LA POLÉMICA EN CURSO. UNA REACCIÓN RÁPIDA Y BREVE: JULIO CARRANZA/ ENTRE EL MONOPOLIO DEL COMERCIO Y LA DISCRECIONALIDAD EN CUBA: MAURICIO DE MIRANDA/ EL PERIODISMO Y LOS TRABAJADORES:

ANTONIO GRAMSCI/ REVOLUCIONAR LA REVOLUCIÓN (2): JOAQUÍN BENAVIDES/                                                                CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE DEL ICRT: LELA SÁNCHEZ ECHEVERRÍA/

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PASADO PRESENTE (II): CON QUÉ ACCIÓN O PROYECTO POLÍTICO CONCRETO SE AUTOIDENTIFICA EL ABANICO DE LA IZQUIERDA CUBANA ACTUAL?

                                                        POR RAFAEL HERNÁNDEZ, AGOSTO 9, 2022

Cuando evoqué los debates de los 60 en torno a la enseñanza del marxismo, no sé si dejé claro que su objeto central y casi único, lo que estaba en el fondo y en la superficie de aquellas disquisiciones sobre cómo y qué se enseñaba, era la cuestión de una teoría del socialismo. Los ortodoxos pensaban que esa teoría ya era ciencia constituida, según la experiencia de la revolución rusa, sus predecesores y estrategas.

Los heterodoxos defendían que esa ciencia europea había que injertarla aquí, según el curso de la experiencia revolucionaria cubana, y de su leal saber y entender, que como tal no desmerecía ni en lo práctico ni en lo ideológico de la de allá.

Para estos últimos se trataba de pensar nuestra revolución en sus propios términos, y a partir de su camino de ruptura de dogmas sobre cómo, cuándo y dónde hacerla según «las condiciones objetivas y subjetivas,» como se decía entonces. La cuestión de qué y cuánto de esa ciencia revolucionaria se aplicaba a nuestra experiencia política conllevaba estudiar y dominar sus fuentes teóricas y prácticas, no solo declarar que, como éramos distintos y diferentes a los rusos, no había más que escuchar bien, leerse y aplicar a Fidel Castro, el Che Guevara y los demás líderes, con lo cual bastaría para desenredar los dilemas de destruir, y sobre todo, de construir un orden social de arriba abajo.

En aquel contexto, esos intelectuales del marxismo estaban para contribuir con sus estudios a enriquecer la teoría del socialismo, de manera que sirviera a otros países como Cuba, y a sistematizar el pensamiento y la experiencia de la lucha y de la construcción de una nueva sociedad, para guiar la nuestra. Casi nada.

Naturalmente, en qué medida eran capaces de hacerlo, no era lo que les daba su condición de izquierda intelectual, ni a ellos ni a los ortodoxos, sino el hecho de que trabajaban dentro de un proceso político real, con el cual se articulaban mediante lo que uno de ellos llamó «el ejercicio de pensar.»

Se trataba de una acción política que adquiría siginificado en el contexto de los problemas y desafíos que el país enfrentaba, hacia adentro y hacia afuera. Sus santos y señas intelectuales, fuentes, corrientes, autores, no estaban confinados a los programas universitarios de filosofía, sino abarcaban a los intérpretes, pensadores y dirigentes de la revolución como fenómeno del mundo contemporáneo.

Como decía uno de los principales intelectuales de entonces, la Revolución cubana se entroncaba con Marx donde este había pasado de la ciencia a la acción política, pues el «marxismo está presente en los acontecimientos de la Revolución cubana, independientemente de que sus líderes lo profesen o conozcan cabalmente, desde un punto de vista teórico.»1

Volviendo sobre las preguntas que propuse al cierre del artículo anterior, diría que algunas diferencias separan a la izquierda intelectual de los 60 y a la actual.

Como subrayé, aquella era una izquierda politicamente involucrada. En muchos casos, habían sido militantes de las organizaciones revolucionarias precursoras, o lo eran del Partido o aspiraban a serlo. Pero la condición de militante iba mucho más allá de esa membresía. Para entender ese involucramiento hay que comprender la complejidad del proceso político llamado la Revolución.

Hace unos días, un amigo notaba que Lezama y Mañach hacían de su simpatía espontánea por el M26 parte de su actitud como intelectuales públicos. Probablemente no se les hubiera ocurrido hacerlo por otro partido político, por más patriotico o íntegro que fuera. Y es que el sentido de ese gesto no puede leerse al margen de la causa cívica y moral que lo inspiraba. Identificarse con la emancipación y la justicia no equivalía a adherir a una organización, sino a asumir una actitud distinta ante una acción política distinta por su significado.

De manera que escritores, artistas, profesores, periodistas, fueran o no de izquierda (ni Lezama ni Mañach lo eran), hacían de su posición hacia la revolución una actitud propia de su condición como intelectuales públicos. En un contexto donde, además, millones de cubanos lo hacían a su manera, reivindicando una condición ciudadana que no valía tanto por su mera connotación jurídica, sino por representar una experiencia de participación política desconocida para la mayoría.

En medio de aquella Cuba en revolución, la izquierda intelectual no era solo, por cierto, intelectuales como los mencionados arriba. También lo eran los médicos que se iban al servicio rural, los estudiantes que marchaban a alfabetizar, los teatristas que subían lomas en busca de otros espectadores, y hasta los universitarios que interrumpían sus carreras para incorporarse a las tropas coheteriles. Aunque la inmensa mayoría no era miembro de ninguna organización, su actitud era condición necesaria y suficiente de una izquierda militante.

Claro que la condición de vanguardia en el campo de la cultura y el pensamiento no se ha derivado, ni entonces ni ahora, de pertenecer al PCC o de ocupar un cargo, sino del reconocimiento por sus méritos y autoridad en ese campo. Antes he explicado que, más que un registro de alineación o un título otorgado, pertenecer al Partido significaba entonces un reconocimiento que la gente se ganaba, o que luchaba por ganarse.

Pero en cualquier caso, aquella izquierda desbordaba esa pertenencia orgánica, y se identificaba con un alineamiento respecto a la Revolución, que como reconoció una vez su máximo líder, era mucho «más grande» que el liderazgo o que el conjunto de los revolucionarios mismos.

Para entender la dinámica política de esa izquierda intelectual también conviene advertir que los intelectuales estaban en todas partes, también dentro del poder. Los reflejos políticos de los que estaban dentro y los que estaban fuera no se diferenciaban mucho. De manera que los alineamientos ante alternativas, como las que entonces provocaron polémicas en el campo de la cultura o de la economía, los involucraban a ambos.

Qué rasgos particulares distinguen a esa izquierda cubana y a sus intelectuales en la actualidad?

Si el liderazgo de Fidel Castro alineaba a ortodoxos y heterodoxos detrás de una raya común, unitaria, ligada a «la defensa de la Revolución,» ¿con qué acción o proyecto político concreto se autoidentifica el abanico de la izquierda cubana actual?

En otras palabras, si como dice Bourdieu, una izquierda política se define por orientarse hacia «una actitud crítica instituida eficazmente” ¿cómo se instituye la cubana actual? ¿Qué manifestaciones y acciones la definen como tal, además de su autoidentificación? ¿Qué marca políticamente su condición como izquierda, más allá de su discurso ideológico? ¿Existe una marca de identidad en una determinada doctrina compartida? ¿Es su objeto contribuir a renovar una teoría del socialismo como lo fue para el pasado presente?

Incluso si se redujera a la franja de la heterodoxia, las diferencias entre la izquierda de los 60 y la de ahora siguen siendo apreciables. Digamos, ¿lo que entonces se asumía como identificación política con la Revolución hoy sería visto como obediencia? ¿Donde aquellos heretodoxos de los 60 eran «orgánicos y disciplinados,» los de hoy son «independientes y libertarios»? ¿Donde aquellos «se plegaban,» estos «disienten»? ¿Qué creencias y convicciones los ligan, si es que comparten algunas?

En efecto, si como hemos visto, la izquierda y el PCC no han sido idénticas punto por punto en el pasado, con qué se alinean las corrientes en que se subdivide hoy la izquierda cubana? ¿Es la actitud hacia el liderazgo una marca de identidad o de diferenciación? Incluso si se admitiera que una izquierda que critica al gobierno y sus políticas es parte del legado de Fidel Castro, ¿podria decirse lo mismo de un segmento de esa izquierda que, salvo en el rechazo ante la política de EEUU, no se reconoce en el espejo del PCC?

Si se registra como un hecho que dentro del nuevo paisaje creado por la transición aparece tanto una oposición al PCC desde la derecha («la contrarrevolución») como de un segmento de la izquierda, ¿existen puntos de tangencia entre ambas? ¿Cuáles son sus diferencias en el campo político concreto de fuerzas en pugna? 

Antaño, la coincidencia básica con el liderazgo y sus políticas eran una premisa de su militancia de izquierda, aun al margen de su membresía en el PCC. Hoy, su actitud como izquierda, su independencia e identidad ideológica, ¿se definen en mayor medida por la crítica a la oposición antisocialista o por el cuestionamiento de las políticas oficiales? ¿Por las dos, en medida pareja; o más bien por una de las dos? 

Finalmente, habría que dar un paso atrás para preguntarse si es izquierda todo lo que se manifiesta en la esfera pública, en términos ideológicos o de pensamiento crítico. ¿Hasta qué punto puede considerarse acción política lo que hacen los francotiradores que pululan en las redes de un lado o de otro? La pregunta de fondo sería si, más allá de lo que rechazan o abominan, ¿son asociables a un proyecto político determinado?

Releyendo esta ristra de preguntas se me ocurre que los aludidos podrían disponerse a contestarlas. Si se animan a colaborar con mi próximo texto, aquí los estoy esperando. Soy todo oídos.

Nota:

1 Che Guevara, «Notas para el estudio de la ideología de la Revolución Cubana,» 8 de octubre de 1960.

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                            LA CONSTRUCCIÓN DE NUEVOS HOTELES EN CUBA EN TIEMPOS DE CRISIS

                                                 POR JUAN CARLOS ESPINOSA / EFE, AGOSTO 18, 2022

En la cafetería del lujoso hotel Grand Aston de La Habana —inaugurado en marzo— hay más camareras que huéspedes, al grado de que en plena tarde de verano las empleadas bromean: “Hasta da tiempo de pensar”. Desde este imponente edificio, con 600 habitaciones, que pueden llegar a costar unos 200 dólares la noche, se otea el icónico malecón de la capital cubana entre una hilera de mesas vacías y un refrigerador con cervezas extranjeras.

Apenas hay visitantes hospedados. Pero no solo aquí, sino en un buen número de hoteles de la Isla, algunos de ellos construidos y abiertos en los últimos años, coincidiendo con la grave crisis que enfrenta el país desde 2020. “Yo me di cuenta (de la falta de turistas) cuando miré desde mi habitación a la calle en la mañana siguiente y no había nadie. Es verdad que nos pareció raro”, confiesa desde el lobby del hotel Habana Libre Valerie, una francesa de 20 años junto con su amiga Shawnee, de 19.

Aunque la ocupación hotelera en Varadero —el principal destino de sol y playa de Cuba— es más elevada que en La Habana y que la Isla no está en temporada alta —coincidente con el invierno del hemisferio norte— las cifras que emplean los expertos reafirman la percepción de estas dos chicas.

Turistas y habitaciones

La tasa de ocupación en los alojamientos de Cuba se mantuvo en torno al 50 % entre 2016 y 2020, según datos oficiales cotejados por el economista Pedro Monreal. El número de habitaciones, por su parte, ha repuntado más de un 25 % desde 2016. Si a inicios de aquel año se contabilizaban 62.000 habitaciones, el Ministerio de Turismo (Mintur) habla actualmente de 78.862, de las que un 74 % son de 4 y 5 estrellas.

Monreal añade que en el último bienio, mientras el producto interior bruto (PIB) caía más de un 7 %, el Estado desembolsó cerca de 1.500 millones de dólares en hoteles. La construcción de nuevas habitaciones turísticas —que este economista estima que es el grueso de la partida “servicios empresariales, actividades inmobiliarias y de alquiler”— llegó a rozar el 50 % de la inversión entre 2020 y 2021.

Más hoteles ¿más turistas?

En los primeros tres meses de 2022, la edificación de hoteles, así como otros aspectos relacionados con el turismo, concentró el 35 % de las inversiones totales, de acuerdo con datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI). Esto quiere decir que se invirtió 20 veces más en este rubro que en la sanidad pública (1,7 %) o en educación (1,2 %), según las cifras oficiales.

El aumento del número de habitaciones contrasta con los altibajos que ha sufrido la cifra de turistas por las vicisitudes políticas y la pandemia, principalmente. En el primer semestre Cuba recibió a 682.297 viajeros internacionales, cinco veces más que en el mismo período del año anterior, pero aún lejos de los más de 2 millones que arribaron en los primeros seis meses de 2019, antes de la irrupción del coronavirus.

Las autoridades del país esperan para este 2022 el arribo de 2,5 millones de turistas, una cifra que los expertos consultados han puesto en duda que se pueda alcanzar con la tendencia actual. Antes de la pandemia, en 2018 y 2019, Cuba llegó a atraer a entre 4 y 5 millones de viajeros internacionales al año.

Incomprensión

Estas cifras han generado incomprensión entre ciertos sectores cubanos, como ha reconocido el propio Gobierno, algo en parte relacionado con el adverso contexto económico actual. Cuba atraviesa una grave crisis desde 2020 fruto de la pandemia, el endurecimiento de las sanciones de EE.UU. y los errores en la gestión nacional.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reconoció este año en el marco de una feria de turismo que el esfuerzo inversor del país en este sector “no siempre es comprendido por una parte de la población” y enfatizó la necesidad de trabajar en la “eficiencia” del sector.

Los expertos, por su parte, no comparten el diagnóstico del Gobierno. La construcción de nuevos hoteles “no se justifica”, asegura a EFE el economista cubano Mauricio de Miranda. “En ningún momento reciente se ha llegado a una ocupación que realmente indique que hace falta incrementar el número de habitaciones”, señala.

Pavel Alejandro Vidal, profesor asociado en la Universidad Javeriana de Cali (Colombia), coincide en este dictamen, aunque añade que el turismo “ha mantenido unos niveles de eficiencia aceptables” y destaca que “es el único sector en el que se puede apuntalar una recuperación” nacional.

Apuesta de Estado

Esta apuesta por aumentar la oferta hotelera tiene su germen en un plan de 2016 del Ministerio de Turismo (Mintur) que contempla la construcción de más de 100.000 habitaciones para 2030. El documento se tejió en un momento en el que la mirada cubana estaba puesta en el potencial del mercado estadounidense, el mayor y más adinerado de la región Caribe, a raíz del proceso de “deshielo” con Estados Unidos durante el mandato de Barack Obama (2009-2017).

Dos años más tarde, y ya con la hoja de ruta de Obama dilapidada por su sucesor, el republicano Donald Trump, el Mintur trazó el Plan de Desarrollo 2018-2030 con vistas en la apertura de 216 nuevos hoteles.

“No podemos esperar a que el bloqueo finalice para construir la planta hotelera”, justificó entonces Díaz-Canel, quien confió en que el sector se convirtiese en “locomotora de la economía nacional”. EFE contactó al Mintur para poder incluir su posición y argumentos, pero por el momento no ha obtenido respuesta.

Modelo turístico

Los expertos no solo critican el dinero que el Gobierno cubano destina a hoteles, sino el modelo con el que el país intenta posicionarse como un destino hacia el exterior. “Pierden la oportunidad de crear un producto turístico propio. Han apostado por el modelo de sol y playa masivo, que ya está en decadencia en muchos países”, censura el economista Elías Amor.

Amor también reprueba que el presupuesto sea acaparado en alojamientos y no en “carreteras u otro tipo de infraestructuras» que también conforman la experiencia del viajero: “Al final, el turista sale del resort y lo que se encuentra es con un país con muchas carencias”, señala.

Para Vidal, la forma en que se decide la inversión hotelera en Cuba está ligada también con el peso del Grupo de Administración Empresarial (Gaesa), un conglomerado multisectoral en manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) con más de medio centenar de empresas, entre ellas las principales del sector turístico. “Es un factor… ha manejado un flujo de caja en efectivo independiente del resto de la economía. Ellos tienen facilidades que no tienen otros ministerios e industrias”, apunta Vidal. Gaesa, que no rinde cuentas al Mintur o al parlamento y tampoco difunde sus cuentas, controla buena parte de los hoteles y de los ingresos provenientes del sector. Su influencia económica en Cuba es enorme: algunos expertos consideran que controla más del 50 % del PIB.

                                                                                       ………………….

                                                        UN NUEVO PELDAÑO EN UNA LARGA ESCALERA

                                                             POR OMAR EVERLENY, AGOSTO 17, 2022

LA COMPRA DE DIVISAS DEL ESTADO: UN CAMINO SOBRE UN CALLEJÓN DE PIEDRAS

POR OMAR EVERLENY, AGOSTO 5, 2022

En los últimos años se ha convertido un dato habitual escuchar y leer sobre múltiples planes y programas encaminados a resolver todo tipo de problemas en la nación cubana, económicos o de otra índole. No es algo negativo por sí mismo, pero debiera ser más eficiente trabajar de forma ordenada sobre políticas trazadas y estrategias definidas con planes y definiciones, y no hacer las cosas “improvisando”.

Lo problemático es cuando se montan planes y documentos programáticos unos detrás de otros. Muchas veces solo representan intenciones, deseos, más que estrategias o definiciones. Y peor, muchos contienen postulados que se contradicen entre sí.

Ahora muchos de esos deseos reciben el nombre de “medidas”. Suponen infinidad de horas dedicadas a crear estos planes, discutirlos, analizarlos en diferentes niveles, muchas veces sin verse un resultado práctico y palpable y con falsas expectativas.

En su más reciente legislatura el Parlamento cubano ha tomado la decisión de aprobar 75 medidas encaminadas a recuperar la economía. Nuestros deseos es que se logren, pero para eso hay que subir más rápido los escalones. Y la escalera no puede seguir alargándose.

De esas 75 medidas anunciadas, las autoridades competentes del MINCEX y del MINCIN acaban de explicar las siguientes:

Promover el desarrollo en todo el país de negocios para impulsar el comercio mayorista a través de la inversión extranjera.

Promover de manera selectiva la creación de empresas mixtas al amparo de la ley de inversión extranjera para realizar actividades de comercio minorista.

Promover que estos negocios de inversión extranjera se destinen, fundamentalmente, a la venta de materias primas, insumos, equipamientos y otros bienes que puedan contribuir a impulsar el desarrollo de la producción nacional, al suministro de bienes ya terminados como productos alimenticios, aseo e instalación de sistemas de generación de electricidad con fuentes renovables de energía.

Crear un esquema financiero diferenciado que permita garantizar la estabilidad de la cadena de suministros.

Autorizar la importación y exportación de manera directa a determinados actores económicos no estatales de la economía.

El comercio minorista podrá realizarse a través de empresas mixtas.

Autorizar la participación de empresas de capital 100 % extranjero para el comercio mayorista.

La aprobación de estos negocios será realizada por la autoridad competente. Para ello se debe velar que estén en correspondencia con los objetivos para los que fueron aprobados. Esto no amerita una opinión. Es elemental.

Si se manejaran sin burocratismo y sin las trabas por la que ha atravesado la inversión extranjera en el sector estatal, estas medidas podrían significar un gran salto en la producción de bienes y servicios. Algunos economistas y otros estudiosos han dicho que no entienden las razones que existen para seguir manteniendo el monopolio estatal sobre el comercio exterior. Pero las autoridades persisten y persisten en demostrar que es y será así.

Ana Teresita González Fraga, viceministra primera de Comercio Exterior, dijo el pasado 15 de agosto ante la televisión cubana lo siguiente: ”Hoy hay quienes intentan mostrar el monopolio estatal sobre el comercio exterior como un capricho centralizador y sobre esa opinión se vierten numerosas críticas en este tema”. Señaló que se debe partir del control estatal sobre la actividad de comercio exterior y la ejecución por entidades estatales de las operaciones de exportación e importación. “Al monopolio del comercio exterior no hemos renunciado ni renunciaremos. Este es un elemento muy importante que se debe tener en cuenta”, afirmó.

Evidentemente, esas frases están encerradas más en razones político-ideológicas que en técnicas, como ha sucedido en el pasado con otras decisiones que, al cabo del tiempo, han tenido que modificarse. Si lo que pretende la política económica cubana es propiciar el mejoramiento del bienestar y atenuar las desigualdades creadas en la sociedad, un error estratégico es justamente mantener el monopolio estatal del comercio exterior.

Los desequilibrios estructurales visibles hoy en la economía son resultado no solo del Bloqueo, sino también de decisiones económicas mal tomadas. Y es evidente que dentro de ellas ha estado la forma de hacer el comercio exterior.

Hace un tiempo escribió en OnCuba el economista Oscar Fernández: “El control estatal absoluto sobre el comercio exterior está lejos de constituir un principio del socialismo, y mucho menos si funciona a través de una estructura monopólica. Lo único que produce eficientemente son obstáculos al desarrollo de las fuerzas productivas, así como un formidable instrumento de control y recaudación no tributaria.

Promover la importación comercial privada tendría más costos que beneficios si se le sugiere únicamente para establecer un sistema no estatal de comercio interior. Pero, al mismo tiempo, para el desarrollo acelerado de producciones domésticas que deben ser acometidas por el sector privado y cooperativo sí resulta imprescindible”.

Lo importante no es solo la autorización para importar, sino qué actividad se desarrollará con los productos importados. Lo importante es autorizar el comercio minorista más extendido. En definitiva, el hecho de que hoy las mipymes hayan tenido que importar a través de una empresa estatal, no ha impedido en todos los casos que desarrollen su actividad. Puede costarles un poco más el producto; puede existir alguna que otra demora burocrática, pero ese no ha sido el problema mayor.

El problema mayor ha sido cuando esa mipyme le ha pagado el valor del producto a la empresa estatal de comercio exterior, y esta última no ha podido honrar su deuda al exportador extranjero con los recursos líquidos obtenidos de la mipymes porque el país ya no cuenta con ellos. O porque los haya utilizado en la mayor de las urgencias de la sociedad.

No se había clamado solo por la liberalización de las importaciones con carácter comercial, sino también por la apertura de los mercados minoristas de consumo a las mipymes, cooperativas y a la inversión extranjera, como lo expresa el colega Pavel Vidal en un artículo del 4 de agosto del 2022. “¡Entiéndase de una vez y por todas: la sociedad no puede continuar tomando los recursos que no le pertenecen, sean de una mipyme o de un particular, o de una empresa estatal! Ese es uno de nuestros tantos nudos gordianos.”

En las medidas recién aprobadas vuelve a repetirse que la liquidez que obtenga el país por concepto de impuestos y otros ingresos asociados a estos negocios se dedicará a estimular la producción nacional, respaldar las importaciones de los productos de línea económica y comercializarlos a la población en pesos cubanos. Una pregunta: ¿Y eso mismo no se argumentó cuando aparecieron las tiendas en MLC? Cuáles han sido los resultados? Desabastecimiento en todo el comercio en moneda nacional.

Muy buena idea la planteada de facilitar que las modalidades de inversión extranjera establecidas en el país para la prestación de bienes y servicios puedan vender en el segmento del comercio mayorista, incluyendo a las formas de gestión no estatal, ONG, embajadas, representaciones empresariales y sucursales en Cuba.

Hay preguntas que se hace la población constantemente sobre las cadenas de ventas en MLC, estatales por cierto. ¿Por qué las tiendas en MLC están llenas de productos que tienen poca rotación o ninguna, muchas con vencimiento o caducidad? ¿Quién decidió su compra? ¿Quién rinde cuentas por eso? Creo que el privado puede cuidar mejor su dinero.

Habría que preguntarle a los proveedores extranjeros que se encuentran en el país por qué desconfían del sistema bancario nacional. Por qué están siempre buscando variantes de pagos en el extranjero. Qué sucede con las transferencias al exterior. ¿Se trata únicamente de las presiones del bloqueo de Estados Unidos? que, por cierto, no las minimizo.

Se conoce (y no es nada novedoso) que las empresas de comercio exterior, salvo excepciones, tienen mucha burocracia. Pareciera que la orientación que reciben consiste en trabar los procesos.

Es además preocupante la discrecionalidad que lleva este proceso, es decir, la utilización de criterios de selectividad para aprobar que hagan comercio exterior a un grupo de “actores no estatales”. Se conoce que eso, a veces, le abre el camino a la corrupción.

Pero, además, se menciona que hay que eliminar el carácter excepcional de la participación de la inversión extranjera en el comercio minorista. Hoy no es excepcional, pero tampoco es abierto completamente. “Tiene que primar un mercado estatal y hoy defendemos programas sociales que atendemos, por lo cual no será un comercio minorista abierto, pero tampoco restrictivo como estaba establecido hasta el momento”. Se vuelve una y otra vez a estas frases, hay que decirlas para estar bien con otras entidades o con el gobierno, pero a la vez se quiere dar esperanza.

En conclusión, hasta el momento las instituciones cubanas y el gobierno no han sido capaces de concebir a Cuba sin un fuerte control, sin una elevada centralización —es decir, sigue vigente un modelo muy vertical. De ahí entonces que se ha llegado a un nivel de deterioro de casi todos sus indicadores, incluso afectando los logros sociales alcanzados en esferas como la educación y la salud.

Como decía el también economista Mauricio de Miranda: “Un buen gobierno no consiste en controlar a la sociedad, sino en utilizar mecanismos reguladores para evitar los fallos del mercado, sin que ello implique que imperen los del Estado”. Y luego: “Pretender que se mantenga el modelo de economía centralmente administrada, cuando existen evidencias de que en lugar de promover el desarrollo lo frena, es asegurar la persistencia del subdesarrollo, el deterioro del nivel de vida de la población y el aumento de la sangría migratoria”.

En definitiva, las nuevas medidas recién aprobadas están apelando a buscar fuentes de recursos externos. Y estoy de acuerdo. Pero, a la vez, debería facilitarse aún más la gestión de las empresas privadas —es decir, la inversión nacional—, para que ellas también participen en el comercio mayorista y minorista.

En general son medidas positivas, aunque insuficientes, pero permiten subir un peldaño más en la escalera que nos coloque en el piso de la esperanza.

                                                                                    …………….

EL MERCADO INTERIOR, EL COMERCIO EXTERIOR Y LA POLÉMICA EN CURSO. UNA REACCIÓN RÁPIDA Y BREVE.

                                                          POR JULIO CARRANZA, 16 DE AGOSTO 2022

Vista de manera general, la reciente decisión de abrir el comercio interior a la inversión extranjera es, a mi criterio, una medida positiva, en la dirección en la que debe moverse la economía, de hecho coincide con la propuesta que varios economistas hemos argumentado en diversas y numerosas ocasiones desde hace bastante tiempo.

Sin embargo, el problema vuelve a ser la gradualidad, la secuencialidad, la lentitud. La reforma que necesita la economía es integral y fundamental, además de urgente, ya no son suficientes unas medidas por aquí, un grupo por allá, etc y el tiempo corre. Por cierto, en este sentido la profunda reforma de la empresa estatal, sector principal aunque no único de la economía, es esencial y ahí continúa pendiente, si no se avanza en esto todo lo demás se traba. Sobre este punto específico volveremos en otros textos.

Abrir el comercio interior a la participación de inversión extranjera es fundamental en la situación actual del país, donde es perentorio superar el desabastecimiento y la inflación, además de incentivar la producción, lo cual es un punto crítico y esencial.

Esta apertura es la vía, probablemente la única inmediata en esta compleja coyuntura, para mantener los mercados razonablemente surtidos de los más diversos productos, garantizando, por supuesto, los beneficios que persigue esa inversión (de lo contrario está no se realizaría), de ahí que el primer escalón para esto está en los espacios de oferta en divisas.

Sin embargo; con una visión sistémica, de integración de mercados, con un manejo adecuado y completo de la política monetaria, cambiaría y fiscal, la operación podría abarcar también y rápidamente los mercados en moneda nacional, hasta que todos estén integrados (de ahí la importancia de un mercado de divisas operativo y adecuadamente regulado).

Mantener la oferta en divisas es totalmente posible mientras en la economía exista demanda en esas monedas, es un mercado que, si se articula bien su ciclo, se financia a sí mismo, a la vez que dejaría importantes ingresos al país (vía renta de espacios -que serían restaurados-, impuestos comerciales, etc) para invertirlo en otras prioridades, entre ellas contribuir al abastecimiento del mercado en moneda nacional, determinante para la satisfacción de las necesidades de la inmensa mayoría de la población.

Precisamente por la importancia de esas prioridades (salud, educacion, seguridad social, mercado interno, etc) es tan importante mantener el mercado en MLC abastecido, se puede y conviene.

Por otra parte, la posibilidad de conectar a los productores con un mercado mayorista que les provea de materias primas y medios de producción en general, es esencial para incentivar la producción (sobretodo, aunque no únicamente, en la agricultura) esta decisión sin dudas contribuye a eso, es correcta.  Pero se puede y se debe ir más allá: por qué la autorización a que esto se extienda al mercado minorista tiene que ser “por excepción” y a discreción?, es un paso que habrá que dar más tarde o más temprano, cual es la razón para dilatarlo en un momento de tantas carencias?

Avanzar en esa dirección no pone en riesgo el control del estado sobre la economía, ni favorece la restitución de la hegemonía del capital, o sea no son medidas que “por definición” favorezcan una “restauración capitalista” de la economía cubana: Si las cosas se hacen de manera integral y bajo los conceptos y regulaciones correctas y razonables, ese riesgo no tiene por qué existir.

De igual manera, la insistencia en el control total del estado sobre el comercio exterior no facilita la dinámica que la economía requiere aquí y ahora. No es demostrable que esa es necesariamente y “por definición”, la vía “más eficiente” para esta actividad comercial, que es fundamental para cualquier economía, esto depende de que operación se trata, de la escala, del sector, etc.

Por supuesto que el Ministerio del Comercio Exterior y sus empresas son estructuras imprescindibles y deben ocuparse de las operaciones estratégicas de la economía. De de ahí a hacerse cargo y ser intermediarios obligatorios de cuanta cosa la economía necesite importar o pueda exportar hay una notable diferencia. Una vez más, creo que el problema está en la necesidad de superar visiones absolutas.

Hay importantes partes de la economía, tanto estatal como cooperativa y privada, que se favorecerían mucho con el acceso directo a los mercados internacionales, sin que eso deje de estar regulado o se pierda el control sobre las operaciones estratégicas que deben permanecer en manos directas del estado. El bloqueo está ahí como la agresión criminal que es, continúa siendo tarea urgente contrarrestarlo dándole oxígeno y dinamismo a la economía, no manteniendo limitaciones innecesarias que lejos de contrarrestarlo lo hacen más dañino.

A propósito de esto se ha dado lugar a una polémica de si el “monopolio del comercio exterior” es un “principio del socialismo” y de que si una definición así está en el pensamiento de los marxistas clásicos, aquellos que con brillantez pensaron hace más de 100 años el socialismo como alternativa al sistema capitalista de producción.

En ese sentido considero que se debe tener no solo en cuenta, aunque también, lo que está en los textos clásicos, además es fundamental tener en cuenta la experiencia histórica, el avance de las tecnologías y las condiciones concretas de cada país en cada momento, sin esa adecuada combinación de factores y razones cualquier conclusión no rebasaría dogmas.

Claro qué la teoría clásica es muy importante y por cierto, en ningún lugar dice que el comercio exterior debe ser un monopolio del estado central, pero lo primero qué hay que superar son los dogmas y las parálisis paradigmáticas, el socialismo es un proceso de creación y construcción, más allá de si alguien dijo o dejó de decir están las evidencias de que es mejor para la economía, para la sociedad, para el progreso, para la justicia social y la inclusión en un lugar concreto y en un tiempo concreto, que en este caso es la Cuba de 2022 y a partir de ahí tomar con audacia, conocimiento, responsabilidad y compromiso las decisiones que sean necesarias.

Si hubieran tenido esas ataduras, si se mantuvieran fijados a esos atavismos donde estarían hoy China y Viet Nam. A los grandes pensadores hay que leerlos siempre y hacerlo con profundidad, pero también con capacidad crítica, sin ataduras, como ellos mismo aconsejaron tantas veces.

Si nos fuéramos a ceñir a la letra de todo lo escrito, como los fanáticos, entonces, por ejemplo, tendríamos que ver que los clásicos concebían el socialismo en países desarrollados y como parte de un proceso internacional, no en países subdesarrollados y menos aislado.

A partir de ahí es obvio que las condiciones para Cuba no pueden ser más diferentes a las previstas en esos textos, acaso por eso vamos a renunciar a la necesidad del socialismo, claro que no, pero hay que repensar que es el socialismo en estas condiciones, que es lo posible, sin dogmas, cómo avanzar. Y eso, créanme, que no se va a encontrar en ningún libro histórico, por importante e imprescindible que este sea.

                                                                                     ………………….

                                    ENTRE EL MONOPOLIO DEL COMERCIO Y LA DISCRECIONALIDAD EN CUBA

                                                    POR MAURICIO DE MIRANDA PARRONDO, AGO 16

El gobierno cubano ha decidido autorizar la creación de empresas mixtas y asociaciones con capital extranjero en el comercio mayorista y minorista. Para el caso del primero se permitirá establecer empresas privadas de capital totalmente foráneo, todo ello a partir del complejo mecanismo de autorizaciones discrecionales que ha caracterizado la aprobación de proyectos de inversión internacional.

Al mismo tiempo se anunció que, «excepcionalmente», se aceptará que «algunos actores no estatales» desempeñen actividades de exportaciones e importaciones de forma directa, sin utilizar a empresas estatales como intermediarias —algo que al menos yo reclamé desde el principio, no para algunos sino para todos— pero bajo el control directo del Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera (MINCEX). Las empresas creadas bajo estas figuras podrán operar en el mercado en Monedas Libremente Convertibles (MLC).   

Las autoridades reconocen que apelan a estas decisiones ante la escasez de oferta de bienes y muy especialmente de materias primas, insumos y tecnología. Además, por la necesidad de recibir transferencia de tecnología en administración y mercadotecnia.

Ante las críticas de varios economistas al mantenimiento del monopolio estatal del comercio exterior —entre los que me encuentro—, la viceministra del ramo esgrimió una cita de Raúl Castro en la que afirma que abandonarlo sería un «error estratégico». Si el objetivo de un gobierno es controlar toda la actividad económica del país, como parte del control sobre toda la sociedad, sin duda lo es; pero si el interés de la política económica fuera propiciar el mejoramiento del bienestar, el error estratégico es mantener entonces dicho monopolio.

El monopolio estatal tanto del comercio exterior como del minorista, es responsable del desabastecimiento de bienes de consumo en el mercado doméstico, y estos deben importarse porque el sistema productivo establecido —también en manos mayoritariamente estatales— es incapaz de ofrecerlos.

Como quiera que el Estado cubano afronta una notable escasez de divisas y un considerable déficit fiscal (11,7% del PIB en 2021; 17,7% en 2020, pero que ya había sido 6,2% en 2019, y 8,1% en 2018, según cifras de la ONEI), no está en condiciones de asegurar el abastecimiento de las cadenas de tiendas estatales, incluso de aquellas que venden en dólares bancarizados.

Si las unidades de comercio minorista no fueran propiedad del Estado, serían los propietarios —privados o cooperativos— quienes deberían surtirlas porque de ello dependerían sus ingresos. El Estado, en cambio, podría beneficiarse de un comercio doméstico dinámico, a partir de los ingresos tributarios que esta actividad generaría, sin tener que responsabilizarse con los suministros de dicho sistema.

En el discurso oficial se insiste en «cambiar lo que deba ser cambiado» y en «desatar las fuerzas productivas», pero esto no es más que una retórica vacía de contenido real. Desatar las fuerzas productivas —para usar esta categoría del pensamiento marxista— significa eliminar todas las trabas que frenan su desarrollo. No obstante, en cada medida adoptada se incluyen restricciones que limitan su efectividad.

Las autoridades cubanas no son capaces de concebir un país que pueda funcionar sin su control, el cual —como ya he escrito antes— es responsable en gran medida del empobrecimiento y de la persistencia del subdesarrollo. Sin embargo, el buen gobierno no consiste en controlar a la sociedad, sino en utilizar mecanismos reguladores para evitar los fallos del mercado, sin que ello implique que imperen los del Estado.

Al parecer, las autoridades asumen que existe una larga fila de posibles inversionistas esperando por la oportunidad de invertir en Cuba, cuando en realidad las condiciones institucionales del país, su carácter excesivamente extractivista, la estrechez del mercado doméstico debido al escaso poder de compra, la desconexión respecto a cadenas globales de valor, el estancamiento económico, las deformaciones estructurales y el subdesarrollo de la infraestructura; entre otros —además de la discrecionalidad con la que son aprobadas las propuestas de inversión—, son factores que desestimulan la colocación de capital productivo foráneo en la Isla.

Una vez más se apela a buscar fuentes de recursos externos, en lugar de facilitar la gestión de empresas privadas y cooperativas nacionales para que también puedan operar en el comercio doméstico y exterior. En este sentido, deciden discrecionalmente que «determinados actores» privados nacionales puedan acceder de forma directa a operaciones de exportaciones e importaciones, siempre bajo control del MINCEX.

La discrecionalidad es un poderoso instrumento de la corrupción, sobre todo en un país con escasa transparencia institucional y con prácticamente ningún mecanismo efectivo de rendición de cuentas por parte de las autoridades gubernamentales ante el resto de la sociedad.

Qué debería hacerse para transformar el comercio exterior y doméstico en Cuba?

En mi opinión, es necesario eliminar el monopolio estatal sobre estas actividades, lo cual significa que tanto empresas privadas como cooperativas nacionales o extranjeras, puedan dedicarse a ellas y contribuyan al presupuesto de la nación a través del sistema tributario. Por otra parte, no existen razones que sustenten que las empresas estatales estén en mejores condiciones para desarrollar las actividades comerciales externas, que en la inmensa mayoría de los países son atendidas por empresas privadas, y en algunos casos también por cooperativas.

Los decisores en Cuba se mantienen apegados a la falacia de considerar socialistas a las empresas estatales, cuando en realidad no lo son porque la sociedad, que en teoría es su propietaria, carece de las posibilidades de hacer valer su propiedad con el control de su gestión.

La liberalización del comercio doméstico e internacional debe complementarse con la eliminación del tipo de cambio fijo sobrevaluado, que se ha establecido de espaldas al mercado y ahora es responsable de nuevas distorsiones de precios que desconectan la economía nacional de las condiciones internacionales.

Con un tipo de cambio único establecido por el mercado a partir de la confrontación entre oferta y demanda, que permita la soberanía monetaria del peso, se podría asegurar la convertibilidad doméstica de la moneda cubana y, por tanto, precios relativos ajustados a las realidades económicas y de competitividad internacional de los sectores productivos y de servicios nacionales. En estas condiciones no habría que vender productos o servicios en divisas extranjeras, lo cual no solo resulta necesario económicamente sino imprescindible políticamente.

Para atraer la inversión extranjera directa se deben superar los obstáculos arriba mencionados, que limitan la mayor participación del capital foráneo en la ineludible reconstrucción de la economía cubana.

Pretender que se mantenga el modelo de economía centralmente administrada, cuando existen evidencias de que en lugar de promover el desarrollo lo frena, es asegurar la persistencia del subdesarrollo, el deterioro del nivel de vida de la población y el aumento de la sangría migratoria.

                                                                                             ……………..

                                                                 EL PERIODISMO Y LOS TRABAJADORES

                                                        POR ANTONIO GRAMSCI, AGOSTO 13, 2022

https://www.bloghemia.com/2022/08/el-periodismo-y-los-trabajadores-por.html

Artículo de Antonio Gramsci publicado en Avanti el 22 de diciembre de 1916

Estos son los días en que los periódicos se anuncian para captar suscriptores. Los directores de la prensa burguesa ordenan los aparadores, le dan brillo a su logotipo y buscan llamar la atención de los transeúntes (es decir, el lector) para vender su producto. El producto es ese pedazo de papel de cuatro o seis páginas que cada mañana y tarde pretende inyectar en el espíritu del lector el modo de percibir y juzgar los hechos de la actualidad política, mismos que convienen a los intereses de los productores y vendedores del papel impreso.

Queremos discutir con los trabajadores sobre la importancia y la relevancia del hecho, que parece tan inocente, que es elegir el periódico al que nos suscribimos. Es una decisión llena de mañas y peligros que se debe hacer conscientemente, con prudencia y previa reflexión.

Ante todo, el trabajador debe negarse a colaborar al sostenimiento del periódico burgués. Tiene que recordar siempre, siempre, siempre, que el periódico burgués (cualquiera que sea su matiz) es un instrumento de lucha impulsada por ideas e intereses contrarios a los suyos. El contenido de la prensa está influenciado por una idea: el servicio de la clase dominante, lo que inevitablemente se traduce en una cosa: luchar contra la clase trabajadora.

De hecho, del primer al último renglón, el periódico burgués adopta y revela esta preocupación. Pero lo mejor de todo, es decir lo malo, está en el hecho de que en lugar de pedir dinero a los ricos para sostener su propia defensa, los periódicos burgueses logran en cambio financiarse por la misma clase a la que combaten. Y los obreros les pagan con prontitud y generosidad. Cientos de miles de trabajadores dan todos los días sus monedas a la prensa burguesa y por lo tanto lo fortalecen ¿Por qué?

Si usted le pregunta a un trabajador con un periódico burgués en el tram o en la calle, escucharía la respuesta: «Porque necesito saber qué cosas están sucediendo». Jamás se le ocurrió que las noticias son expuestas con un arte que dirige su pensamiento y manipula su mente de una manera determinada. Pero al mismo tiempo él sabe que este diario es conservador, que tal persona es un arribista, y que el tercero, cuarto, y quinto están vinculados a grupos políticos que tienen intereses directamente opuestos a los suyos.

Todos los días, los trabajadores pueden ver por sí mismos que los periódicos burgueses relatan hasta los hechos mas simples de un modo en el que favorecen a la clase burguesa en perjuicio de la clase obrera. ¿Si estalla una huelga? Para la prensa burguesa los trabajadores están equivocados. ¿Hay una manifestación? Los manifestantes, simplemente porque son trabajadores, son siempre los revoltosos, los intransigentes, los delincuentes.

El Gobierno aprueba una ley? Siempre es buena, útil y justa, incluso si se trata de lo contrario. ¿Se desarrolla una lucha electoral, política o administrativa? Los solicitantes y los mejores programas son siempre las de los partidos burgueses.

No hablaremos de todos los hechos que los periódicos burgueses o censuran, o tergiversan o falsifican para poder engañar, ilusionar, y mantener en la ignorancia a sus lectores. Sin embargo, la aprobación cómplice del trabajador al periódico burgués no tiene límites. En necesario reaccionar a ella y mostrar trabajador el análisis exacto de la realidad.

Hay que decir y repetir que el dinero mal gastado que cae en las manos del vendedor de periódicos es un proyectil más entregado al periódico burgués que lo disparará después, en el momento oportuno, en contra de las masas trabajadoras. Si los trabajadores se convencieran de esta verdad elemental, aprenderían a boicotear la prensa burguesa con la misma firmeza y disciplina con que la burguesía boicotea las publicaciones de los trabajadores, es decir, la prensa socialista.

No dar ayuda de dinero a la prensa burguesa que es su enemiga: este debe ser nuestro grito de guerra en este momento caracterizado por las campañas de suscripciones promovidas por todos los periódicos burgueses. Boicot, boicot, boicot!

                                                                                       …………………

                                                          REVOLUCIONAR LA REVOLUCIÓN (2)

                                                   POR JOAQUÍN BENAVIDES RODRÍGUEZ, 16/08/2022

Revolucionar la Revolución es otra forma de decir lo que Fidel sentenció que significaba SENTIDO DEL MOMENTO HISTORICO Y CAMBIAR TODO LO QUE DEBA SER CAMBIADO. Es el cambio de rumbo en la economía de la República Popular China, que le imprimió el revolucionario y comunista Deng Tsiao Ping, después de las protestas de Tien Am Meng. Es lo que la Dirección revolucionaria y comunista vietnamita, denominó DOI MOI y que salvó la economía de ese heroico país del desastre después de derrotar a las tropas de Estados Unidos y expulsarlas de su tierra.

En nuestro caso significaría, según mi opinión, dar una respuesta con sentido revolucionario y sin perder más tiempo, con valentía y decisión, a la caótica y desordenada situación en que se encuentra la economía y que el Pueblo cubano todo, sin duda alguna sería capaz de superar, trabajando sin descanso para vencer las medidas impuestas por el agresivo e inmoral bloqueo norteamericano, aunque  persistan durante 60 o 100 años más.

El inicio del mercado cambiario, anunciado por el Ministro de Economía y Planificación y la Presidenta del Banco Central, el pasado 3 de agosto, lamentablemente se queda corto. No ha ido al fondo del problema, que no es otro, como advirtieron los jóvenes economistas del Banco, que poner a producir a la economía del país.

No es un mercado cambiario: solo compra divisas, no las vende. Para que haya mercado tiene que haber compra y venta. No abarca a las empresas estatales, privadas y cooperativas, olo a las personas naturales. Establece una tasa de compra del dólar de 120 pesos, que parece correcta para captarlos. Pero a su vez al vender pesos solo para gastarlos en el comercio y no para producir, incrementa la inflación en la economía. Está concebida la medida para captar divisas, comprarlas a una tasa de 120 pesos, para entregarlas a las empresas estatales a una tasa de 24. Con todo respeto, es un disparate. Subsidiar a las empresas estatales en dólares, es un error garrafal. El Ministerio de Economía y Planificación, si es que la tiene, tendría que explicar cuál es el fundamento económico de esa decisión.

Como se conoce, la tasa de cambio es el precio relativo más importante que tiene una economía como la cubana. Y el Ministerio de economía da la impresión que continúa sin entender esa relación fundamental. Cómo es que el Banco está comprando dólares a 120 pesos y los entrega a las empresas estatales a 24?

Esa diferencia la financia el Banco? No se explicó en la comparecencia en la Mesa Redonda, pero pudiera pensarse que es el Presupuesto del Estado quien está asumiendo la diferencia. Eso pienso yo. ¿Tiene lógica económica eso? Tiene sentido continuar incrementando el déficit presupuestario con el objetivo de venderles divisas baratas a las empresas estatales? No sería una solución más correcta, quizás, que el Banco le conceda crédito en pesos a las empresas estatales para que compren las divisas a la tasa de 120 y que tengan que devolverles el crédito al banco aunque sea con un interés bajo?

Hay que lograr impedir que la burocracia continúe haciendo con la economía, en medio de esta crisis, lo que ha estado acostumbrada a hacer desde hace muchos años. Tenemos que ser consecuentes. Si un dólar cuesta efectivamente, en las actuales circunstancias 120 pesos, toda la economía, sea estatal, privada, cooperativa y la población debe comprarlos a 120 pesos. Un solo precio para todos los actores.

No se salva a las empresas estatales vendiéndoles dólares baratos. La única solución correcta es facilitarles que extraigan de las mismas todo lo que les sobra para ser eficientes y competitivas. Por supuesto que a los trabajadores no se les puede sacar para la calle. Habría que mantenerles durante un tiempo prudencial sus salarios hasta que se incorporen productivamente a un trabajo que cree valores para la sociedad. Ese gasto si tendría que ser asumido por el Presupuesto del Estado. Otros subsidios a personas vulnerables económicamente, es posible que durante un tiempo el Presupuesto del Estado tenga que asumirlo.

Si en vez de las casi 5000 Mipymes y Cooperativas no agropecuarias aprobadas, fueran diez mil, o quince mil las ya autorizadas, sería menos traumático para toda la sociedad enfrentar la solución del problema. Seria además nuestra solución realmente socialista. No puede concebirse el Socialismo con desempleo ni con empleo superfluo. Para sacar a nuestro País de la crisis económica, hay que generar empleo para sus hombres y mujeres. Empleo productivo que creen valores en bienes y servicios. No empleo superfluo en las empresas estatales, subsidiado por el presupuesto del Estado. 

El llamado sector no estatal, o sea las Mipymes, las Cooperativas y los Trabajadores por cuenta propia, se financian ellos mismos. No requieren del presupuesto del estado. El Presupuesto les cobra impuestos para sostener a toda la sociedad. ¿No se ve claro? Pienso que la confusión ideológica que padecemos, o que padecen algunos, lo impide.

El Socialismo no se define por el número de empresas propiedad del Estado. Las grandes y estratégicas empresas en manos del Estado Socialista aseguran en primerísimo lugar la política social socialista. Pero todas las grandes empresas propiedad del estado tienen que ser eficientes y competitivas. No existen para vivir del Presupuesto del Estado. Tienen que ser las mayores aportadoras al Presupuesto del Estado.

Para eso es que el Estado socialista invierte en ellas. No las subsidia, es inversionista. Y si no son eficientes y competitivas, el estado tiene que tener todo el derecho de reestructurarlas y si es necesario disolverlas y emplear los recursos humanos y materiales en otros objetivos donde sean más productivos.

El lunes 15 de Agosto comparecieron a la Mesa Redonda la Viceministra primera del Ministerio de Comercio exterior y la Inversión extranjera y la Ministra de Comercio Interior para informar nuevas medidas en el marco de las anunciadas en la Asamblea Nacional en julio por el Vice primer ministro y Ministro de economía Alejandro Gil.

La exposición pudo ser muy interesante, e incluso importante, pero fue confusa y dejo muchos aspectos sin definir. El principal, en mi opinión, que no se aclaró como recuperarían el capital invertido las empresas extranjeras que decidieran invertir en el mercado mayorista. Al no existir aun venta de divisas en el mercado cambiario, y al vender el mercado mayorista en moneda nacional, CUP, no tendrían una solución legal para transferir al exterior los resultados de su inversión en ese objetivo.

Sin ese problema resuelto, dudo que el anuncio de ambas altas funcionarias del Gobierno, pueda llevar a eventuales inversionistas extranjeros a invertir en esa importante área de negocios. Sobre otros aspectos, habrá que esperar la legislación concreta. Las preguntas del moderador, como generalmente ocurre, no ayudaron mucho a esclarecer lo que exponían aceleradamente las expositoras. Se ha puesto de moda que funcionarios de alto nivel del gobierno se sientan obligados a llevar por escrito y leer sus exposiciones.

Los temas fueron realmente importantes, acerca de cuestiones que también llevamos años discutiendo y proponiendo por muchos especialistas, académicos y economistas. La Ministra lo resolvió diciendo, que la explicación estaba en que se venían siguiendo políticas restrictivas. ¿Por quién, por el organismo que ella gestiona, o por otro cuyo dirigente no asistió a la Mesa Redonda?

Los Jefes, cuando reciben una orden u orientación con la que no están de acuerdo, si no renuncian, están obligados a asumir plenamente las responsabilidades por los errores o por las políticas equivocadas.   En un próximo texto de Revolucionar la Revolución, opinaré con más elementos sobre esta, repito, importante decisión acerca de la participación de la inversión extranjera en el comercio mayorista e incluso como participante de una empresa mixta en el comercio minorista.

En mi anterior texto del 15 de julio, Revolucionar la Revolución, no incluí entre los temas importantes a resolver, uno que debí haber incluido. El compañero José Luis Rodríguez me lo señaló, con mucha razón, en una nota personal que me envió. También ha insistido en esto el compañero Juan Triana. Me refiero al importantísimo tema de la deuda externa del país, que se encuentra en una situación de impago desde el 2019, lo que ha provocado que se hayan cerrado líneas de crédito, incluyendo crédito a proveedores y que se haya ralentizado la inversión extranjera directa.

Esta situación pone en evidencia de que es necesario renegociar la deuda vencida y no pagada si se quiere destrabar el flujo de recursos externos que el país necesita, tanto por la vía de los créditos, como de la inversión extranjera directa.

Para lograr este objetivo no basta con posponer pagos, lo que se ha logrado hasta el 2027 con diversos acreedores, sino que es preciso iniciar gradualmente erogaciones que permitan restablecer la confianza de los acreedores y poder acceder a líneas de crédito actualmente inexistentes.

Por supuesto que en nuestras condiciones tal renegociación no podría partir de destinar un elevado nivel de fondos, de los que no se dispone, pero se podrían intentar algunas opciones que se utilizaron en los años más duros del Periodo especial, consistente en iniciar pagos con un mínimo de dinero líquido así como diversas variantes que son práctica común en otros países, tales como swap de deuda por inversiones;  la emisión de bonos de deuda externa que ofrezcan una garantía de pago a los acreedores con un documento que constituye un activo financiero negociable en el mercado de recompra de deudas; pago de deudas reconvertidas a moneda nacional; pago de deudas en especie, tanto en mercancías como en servicios, y pago de deudas mediante compensaciones mutuas.

Sera necesario enfrentar decididamente desde ahora, este estratégico asunto, dándole participación a personas de larga experiencia que están en el país, en sus casas, y que pudieran contribuir a encontrar  las soluciones posibles sin ceder soberanía. En cualquier otro país, ante dificultades que pudieran parecer insuperables, pero que no lo son, los que dirigen, buscan consejo en quienes han ocupado grandes responsabilidades en circunstancias también difíciles, y que permitieron seguir adelante. Las naciones de mucha experiencia y de cientos y hasta de miles años de vida, acuden a este método para encontrar las mejores y menos traumáticas soluciones a problemas muy difíciles.

Hasta aquí este Revolucionar la Revolución de hoy. En próximas semanas volveremos a insistir en estos temas. Es nuestra modesta contribución, sin que por ello pensemos que tenemos toda la verdad y la razón, a llamar la atención de que hay que actuar ya, sin más demora y venciendo la falta de voluntad y visión estratégica de la burocracia.

                                                                                …………………….

                                                                CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE DEL ICRT

                                                          POR LELA SÁNCHEZ ECHEVERRÍA, AGO 18 2022

Al Presidente del ICRT, Alfonso Noya Martínez

En el día de hoy cumplo con hacerle al presidente de esa institución, por tercera vez, una llamada de atención sobre un tema que me resulta imposible pasar por alto. Soy hija de Aureliano Sánchez Arango y resido, desde mi nacimiento, hace ya bastantes años, en este país y pienso continuar haciéndolo hasta el día en que me toque, como a casi todos, mudarme para Zapata y 12. Pero no pienso hacerlo por el momento, sobre todo cuando su organismo logra mover mis neuronas y mi espíritu de justicia.

En el día de hoy, en el Noticiero del Mediodía, ha aparecido un reportaje sobre el aniversario del fallecimiento del Senador de la República, Eduardo Chibás Rivas, presentado por una reportera de nombre Arlen García Rosales.

Refiriéndose a la política de ese señor desde finales de los cuarenta hasta inicios de los años cincuenta, expresó que su último aldabonazo fue por luchar contra la política deshonesta del entonces ministro de Educación del Gobierno de Carlos Prío, Aureliano Sánchez Arango. Esta alocución, según ella, fue para llamar a la acción y demostrar las corrupciones y desvíos de fondo del Ministro de Educación. Al no poder probarlas, a pesar de que eran popularmente conocidas, se disparó un tiro que se escucha en el reportaje.

Expresó asimismo que el Sr. Chibás había fundado su partido para luchar por una administración limpia, «Vergüenza contra dinero» y la escoba era su lema, para barrer con lo mal hecho.

Por la voz de la persona que narra infiero que es muy joven, pero en realidad eso no puedo demostrarlo, solo su grado de ignorancia sobre los hechos que narra. No sabe la periodista que el Senador había formado parte del Partido Auténtico y que solo fundó, con Milo Ochoa en Holguín, el Partido Ortodoxo cuando se pudo percatar, en una visita que ambos le hicieron al entonces presidente Ramón Grau San Martín, que Chibás no iba a ser el candidato por ese partido en las elecciones de 1948, sino Carlos Prío.

Tampoco conoce la periodista que el Senador era muy amigo de uno de los personajes más corruptos de la época de quien, por cierto, no se habla prácticamente en Cuba, José Manuel Alemán, entonces ex ministro de educación y presidente del Partido Auténtico.

Ni parece haberse enterado de que, una vez fundado el nuevo partido, propuso a Fico Fernández Casas, para atender los asuntos de su política agrícola. Como supongo que esa persona, espero que sea periodista, no conoce al personaje, me tomo el trabajo de aclararle que se trataba de uno de los latifundistas más conocidos de la entonces provincia de Oriente.

Discutible resulta también la posición anti imperialista de este señor; pero no estoy dispuesta a darle una clase de historia a alguien que se lanza a hacer un reportaje sin estudiar profundamente lo que dice y sin tomar en cuenta que está cometiendo un delito, que es el difamar a una persona que ya ha fallecido y que no puede, por tanto, responderle adecuadamente. Si no se tratara de un asunto jurídico, sí lo es desde el punto de vista ético.

No sabe esa periodista, o no le pareció necesario decirlo, que ese disparo fue el resultado de una larga polémica pública que tuvo con mi padre, que había comenzado en el mes de junio. Tampoco parece conocer que en los últimos tiempos, por decir que tenía las pruebas de los robos de Aureliano en una maleta que golpeaba constantemente, cuando caminaba por las calles de la ciudad las personas se burlaban de él diciéndole que abriera la famosa maleta.

Ni se enteró de que los propios compañeros de la dirección de su partido, en una reunión en medio de la polémica con Papá, lo tildaron de mentiroso…

Realmente, señor presidente del ICRT, estoy harta de tener que escuchar, más de setenta años después, a una persona irresponsable e ignorante, expresarse de esa manera sobre un acontecimiento histórico. Y más cansada estoy de tener que escribirle a quien dirige ese organismo para llamar su atención sobre hechos de esa naturaleza que forman parte de una política inconsciente que permite un análisis superficial de asuntos que competen a muchos, entre otros a mi padre y a mí.

No es admisible aceptar que una periodista se tome la atribución de publicar un acontecimiento con un enfoque errado de la realidad histórica y mucho menos admisible que se lo publiquen sin haber revisado previamente la veracidad de lo que pretende publicar.

Hace años me dediqué a estudiar estos hechos y escribí un libro que le adjunto para que alguien de su institución se tome el trabajo de leerlo, y ver si se logra evitar que se repitan reportajes como este. Ahí podrá usted constatar que le advierto a uno de sus predecesores que de repetirse esto, me vería forzada a llevarlo a los tribunales. Lo mismo le repito a usted. Tómelo en cuenta porque la manera en que he vivido hasta el día de hoy no es más que una demostración de que cumplo lo que prometo.

Antes solo podía escribirles de manera personal a directores de periódicos, presidentes de instituciones, etc., y debía quedarme con las ganas de que algún día algún dirigente cualquiera tuviera la decencia de, si bien no publicara mi respuesta o planteara alguna duda pública sobre el contenido de los trabajos publicados, al menos impidiera la repetición de estos hechos.

Ahora, felizmente, existen los medios alternativos y las redes sociales y no pienso permitir que esta difamación se mantenga sin una respuesta adecuada. A estas también les estoy enviando una copia de la presente, con la esperanza de que alguien colabore con mi deseo de que, de una vez por todas, quede zanjada esta situación que afronto desde hace tanto con los órganos de prensa en cualquiera de sus manifestaciones, ya que resulta imposible modificar las versiones sectarias que han aparecido en los libros de historia desde hace no menos de cincuenta años, cuando mi hijo aún cursaba la enseñanza primaria.

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Boletín por un socialismo participativo y democrático

 No. 471(31 año14). La Habana,07-agosto-2022

Art. 54 de la Constitución: El Estado reconoce, respeta y garantiza a las personas la libertad de pensamiento, conciencia y expresión.

Artículos, notas, reseñas, publicaciones de interés.

Los autores son los responsables de sus escritos.

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Se autoriza la reproducción total o parcial en cualquier soporte.

Consejo de Redacción. Pedro Campos, Andrés Dovale y Germán González CE pedrocampos313@yahoo.es ; adovbor@gmail.com ; germang1944@yahoo.es

 Se agradece críticas, comentarios, sugerencias y opiniones sobre forma/contenido

El boletín SPD se puede encontrar en  SPDcubano.blogpost.com

El boletín SDP incluye trabajos de otros autores que sostengan posiciones democráticas

ÍNDICE

Desde las redes sociales

Publicaciones en las redes sociales que compartimos con nuestros lectores, en particular con aquellos imposibilitados de acceder a Internet o con acceso limitado, léase cubanos de adentro.

Lo dijo…

Citas tomadas de escritos o discursos programáticos de nuestros próceres, es decir, no frases al azar o fuera de contexto. Reproducidas para que los cubanos conozcan cómo concebían la

República los que la forjaron…

Haciendo nota del progreso alcanzado

Del Maleconazo al 11J, la mutación de los genes cívicos cubanos

Por Yoani Sánchez, La Habana

“El dólar en el País de las Maravillas”

Por Pucho Oroza, La Habana

La ola migratoria que vive Cuba vacía el campo de jóvenes emprendedores

Por Osmel Ramírez Álvarez, Mayarí

No votar, la opción menos costosa para la izquierda democrática cubana.

Por José Gabriel Barrenechea, Villa Clara

La crisis estructural de la industria no azucarera en Cuba

Por Mauricio De Miranda Parrondo, Cali

DESDE LAS REDES SOCIALES

Pedro Campos Santos

  • TODAS LAS DESGRACIAS DE CUBA TIENEN UNA SOLA CAUSA Y RESPONSABLE: EL RÉGIMEN CASTRISTA
  • Antes: un kilo no tiene vuelto.
    Ahora: un Camilo tampoco
  • Hace 5 años
    • El Capitalismo Monopolista de Estado CME acaba de cerrar una exitosa cooperativa que llegó a tener más de 300 miembros y trabajar en distintas provincias, con las propias empresas estatales. Se cag… cuando vieron lo que puede hacer el cooperativismo a pesar de todas las trabas. El estado totalitario nunca pudo, no puede ni podrá detener jamás el trabajo libre, privado y asociado. Ya no saben qué inventar para controlar lo que los cubanos por sus propios fueros han ido realizando a la sombra de las limitadas reformas. En los años 94-95 empezaban a permitir el cuentapropismo, a la sombra del cual crecieron negocios individuales, de pequeños capitalistas y grupos que se organizaban en forma cooperativa sin tener ese nombre. No había pasado un año y empezaron los impuestos y sacaron a un montón de inspectores para la calle a poner multas y a hostigar a los emprendedores. El partido único, el más reaccionario de la historia de Cuba, bajó la orientación de que los cuentapropistas eran enemigos de clases. Pero la gente se defecó en los impuestos, las multas y las amenazas, pagaron los impuestos mínimos, compraron a los inspectores de la ONAT, sacaron la materia prima, la gasolina y lo que fuera necesario de los almacenes del estado en contubernio con los administradores y éstos sobornaron a los dirigentes municipales. Y así será y los acusaran de bandidos, ladrones etc. hasta que se establezca una ley de empresas mercantiles, de todo tipo y se respeten la propiedad privada y la cooperativa en forma sagrada, por una constitución democrática, con poderes independientes y un tribunal de garantías constitucionales.
  • En La Habana en el mercado libre popular, el negro es el del estado, el dólar tiende a 150 pesos.
  • El corazón que parió la era se dio tremenda cagada y ha jodido a medio mundo
  • Alguien pudiera explicar qué está pasando que ni el gobierno de Biden ni la gran prensa de EEUU hablan últimamente nada de la guerra en Ucrania?
  • Y qué con Ucrania y los bombardeos de escuelas y hospitales? Los medios ahora se ocupan de la Pelosi y la amenaza China nada más?
  • El castrismo está presentando síntomas de SMDO, síndrome de disfunción multiorgánica. Una vez desencadenado provoca un colapso multisistemico que acaba con la vida del paciente
  • El corrector de feibu me la tiene pela
  • Hace muchos años se demostró y publicó que el fracaso económico castrista partía de no pagar adecuadamente la fuerza de trabajo
  • El enfrentamiento entre EEUU y China no es político sino económico: por el control de Taiwán. Lo mismo que con Rusia, por el control de Ucrania
  • Cómo se tomó la decisión castrista de poner el dólar a 120 pesos? Como todas en Cuba. R@ul se tiró un peomojao y cambió de idea
  • Hace 2 años
    • La guerra del castrismo contra los coleros es una muestra de la pobreza y orfandad de su pensamiento político, económico y social
  • Los trabajadores de Ángel Castro, el padre de quien tú sabes, eran pagados con bonos que solo podían comprar en su tienda de Biran.
  • El castrismo no sabe, no quiere o no le importa saber que el dinero se comporta como una mercancía más sujeta a las leyes del mercado y que su valor se relaciona con el valor medio de trabajo equivante. El pesito castrista no vale casi nada porque el castrismo no valora ni paga adecuadamente la fuerza de trabajo ni la producción de los campesinos ni a sus millones de asalariados explotados brutalmente como esclavos.
  • Ahí está de inmediato el “resultado” de las medidas castristas: el peso “sube como la espuma”, al otro día del anuncio oficial de 120 X $1, llegó a 180 en el mercado libre
  • Lo único inteligente es dejar circular el dólar y poner a flotar el peso
  • El cabrón estado castrista y su burocracia….váyanse al carajo
  • Hace 3 años
    • Canel se jacta de ser continuidad, cuando la solución está en el cambio. Su identificación con el pasado lo condena al fracaso.
  • EL CASTRISMO PARECE ESTAR PERDIENDO EL CONTROL DE LA SITUACIÓN EN CUBA. SON MUCHAS Y DISPERSAS LAS MANIFESTACIONES DIVERSAS QUE MAYORITARIAMENTE SE REALIZAN EN LA OSCURIDAD
  • Hace un año
    • La pobreza y el hambre no se resuelven con cirugía social, ni igualitarismos voluntaristas; sino con libertad económica, oportunidades y créditos accesibles a todos
  • El castrismo consumió y destruyó todos los recursos productivos que heredó del capitalismo y todos los que llegaron después de la ex-URSS y los “países socialistas”. Ahora aspira a vivir de Biden, los demócratas y el exilio
  • Si la gente sigue saliendo masivamente a protestar aprovechando los apagones y avanzan hasta las áreas de confort del régimen, los castristas tienen que huir
  • La oposición es una consecuencia del desastre ocasionado por el régimen. Reprimirla, encarcelarla no acabará con ella. Al contrario: La están multiplicando.
  • Con el éxodo de campesinos hacia EEUU en los últimos meses y la consecuente disminución de productos alimenticios, hay que esperar un aumento de sus precios, agravando la situación alimentaria en Cuba
  • Ante la profunda crisis energética, alimentaria, de salud y general que vive Cuba, el régimen debería pedir ayuda de Organismos Internacionales, de sus vecinos del Norte y especialmente al exilio y facilitar el envío de todo tipo de vituallas sin costos de aduana directamente a la población
  • Altamira el barrio santiaguero de José Daniel Ferrer salió a protestar por los apagones. Santiago se calienta
  • Hace un año
    • Al acudir a la violencia ante la protesta pacífica, el fachocastrismo desató los demonios cubanos
  • Las consignas más gritadas en las protestas:
    -Libertad
    -Pongan la corriente
    -Diaz Canel Singao
  • En la historia de Cuba ha habido pendejos marionetas, pero lo del Singao llega a extremos
  • La falta de electricidad generaliza las protestas contra el régimen. También en Cienfuegos. La dictadura tiembla. No puede actuar en la oscuridad.
  • Simple: si la producción y venta de electricidad y gas estuvieran en manos privadas o asociadas, no faltarían en Cuba.
  • Lo digo, lo repito y no es matraca mía: lo Mejor que pueden hacer los Castros hoy, es IRSE. Que se vayan ya!!!!

Lo dijo…

Ignacio Agramonte y Loynaz, El Mayor, el Bayardo de la Revolución, el “diamante con alma de beso” como lo llamara José Martí, en su discurso de graduación como abogado, pronunciado en la Universidad de La Habana, el 22 de febrero de 1862:

La prensa con razón es considerada como la representación material del progreso. La libertad de la prensa es un medio de obtener la libertad civil y política, porque instruyendo a las masas, rasgando el denso velo de la ignorancia, hace conocer sus derechos a los pueblos y pueden éstos exigirlos.

No carece de inconvenientes la prensa completamente libre, pero ni contrapesan sus ventajas, ni son de tanta importancia como se ha tratado de hacer creer. “Se puede abusar de la prensa”, dice un autor inglés, por la publicidad de principios falsos y corrompidos; pero es más fácil, añade él mismo, remediar este inconveniente combatiéndolo con buenas razones que empleando las persecuciones, las multas, la prisión y otros castigos de este género.

“Ignacio Agramonte, su pensamiento político y social” con Introducción y selección de Juan J. Pastrana, publicado por la Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1987, texto comprendido entre las páginas 53 y 61. Tomado del blog: eduardomartinezrodriguezdecuba.wordpress.com 

Haciendo nota del progreso alcanzado

Del Maleconazo al 11J, la mutación de los genes cívicos cubanos

Por Yoani Sánchez, La Habana

Descamisados y con las costillas marcadas, así se veían los manifestantes que el 5 de agosto de 1994 tomaron el litoral habanero durante el Maleconazo. Las pocas fotos que se han difundido de aquella jornada muestran rostros de pómulos marcados y mirada desesperada. Desde aquel estallido hasta llegar al 11 de julio del año pasado, los cubanos aprendieron varias lecciones cívicas y asumieron nuevos métodos de protesta, pero el régimen también se ha superado en la represión.

Si aquellos de hace 28 años se lanzaron a la principal avenida de La Habana ansiosos por abordar cualquier embarcación que los sacara de la Isla, los del verano de 2021 no buscaban escapar, sino plantar cara a un sistema que los ha condenado a la miseria material y a la falta de libertades. La escasa cohesión en aquel estallido, en medio del Período Especial, poco tiene que ver con los grupos compactos, marcando el paso con lemas libertarios y que se dirigieron hacia puntos claves de las ciudades que se vieron el 11J.

En la primera acción el muro del Malecón funcionó como una ratonera entre los manifestantes y las tropas de choque, vestidas de civil, que el castrismo lanzó contra aquella gente harapienta y hambrienta; pero hace un año el «organismo» de la protesta popular ya estaba lo bastante evolucionado como para extenderse por plazas céntricas, delante de las instituciones del poder y transitar por calles donde se iban sumando nuevas voces.

En el Maleconazo, el oficialismo trató de evitar a toda costa las imágenes de uniformados reprimiendo, de ahí la taimada idea de usar constructores y policías de civil para detener a los manifestantes, rajarles la cabeza con una cabilla o atemorizarlos a pedradas. Sin embargo, la magnitud del 11J fue respondida con tropas especiales a las que se les vio desplegar innumerables dispositivos antidisturbios que el régimen había ido comprando por años.

La extensión de ambos hechos también los diferencia en grado sumo. En casi tres décadas que separan una manifestación y otra, la indignación se desbordó desde una zona en la capital cubana a más de cuarenta puntos de la Isla. Ya no era un suceso local, sino una sacudida nacional. Los genes cívicos habían mutado lo suficiente para saber que la masividad y la simultaneidad eran vitales. Las nuevas tecnologías contribuyeron considerablemente a la capacidad de convocatoria de la protesta y a su documentación en vivo. Los habaneros del Maleconazo ni siquiera supieron el calado de su acción hasta años más tarde, con la difusión de imágenes y testimonios.

Pero el saldo represivo creció. El 11J ha dejado al menos un fallecido, más de mil detenidos violentamente y centenares de condenados a penas que, en algunos casos, alcanzan las tres décadas en prisión. El ADN de la dictadura también se transformó. En este tiempo se estuvo organizando de forma calculada y fría para aplastar a su propio pueblo si se le ocurría tomar las calles. Invirtió millones en artilugios del terror, perfeccionó su policía política, compró sofisticados artefactos para monitorear las comunicaciones y capacitó aún más a sus jueces y fiscales para completar el trabajo de amordazar la voz popular.

El 5 de agosto de 1994, cuando ya se había disuelto la protesta y el Malecón era una «zona segura» para la pasarela política, solo entonces, llegó un Fidel Castro enfundado en su uniforme verde olivo, para escuchar los vítores de los contramanifestantes que él mismo había enviado al lugar. Miguel Díaz-Canel protagonizó una escena aún más ridícula cuando le lanzaron una botella desde una azotea en San Antonio de los Baños aquel domingo de hace un año en que intentó remedar la anterior marcha de Castro y sus secuaces. Con miedo a un rechazo mayor, el ingeniero corrió a esconderse en el Palacio de Gobierno, desde donde pronunció la que será por siempre su peor y más famosa frase: «La orden de combate está dada».

Pero más allá de las diferencias y los cambios notables entre unos manifestantes y otros, hay líneas en común que unen al 11J y su padre, el Maleconazo. El hartazgo de la gente, la incapacidad del modelo político económico para proveer una vida digna, la superación del miedo personal en aras de un bien común y las ansias de un cambio democrático en la Isla son los cromosomas identitarios de ambos momentos. La criatura que está gestándose con ambas experiencias será más sofisticada y poderosa. Esperemos que también sea la definitiva.

“El dólar en el País de las Maravillas”

Por Pucho Oroza, La Habana

Cuando se implementó la tarea ordenamiento algo llamó poderosamente la atención. Cuba fijaba una tasa de cambio oficial de canje con respecto al dólar de 1 x 24 pesos. O sea, se establecía que 24 CUP expresarían la relación de los precios relativos de la economía nacional con la economía internacional. Pero, es esa la verdadera diferencia? Claro que no.

El nuevo sistema cambiario nació ya de por sí mal, sobrevalorado. Y tratando de enmendar el error vamos hundiéndonos cada vez más.

Era de esperar que al no circular el dólar, surgiera un mercado «negro » o informal donde poder adquirirlo, pues la economía cubana ha estado subsistiendo gracias a las divisas y no al CUP, dando el primer golpe a la vitalidad del ordenamiento y la unificación de la moneda.

Recientemente, el titular de economía reconoció la existencia de éste mercado y no solo eso, sino el peso que ha ido ganando en la vida económica del país y del cubano. Y sin perder tiempo se anunció la creación de un mercado «cambiario » para la compraventa de divisas a la población y el turismo.

Cuando hoy se ha anunciado la nueva medida, cada cubano ha perdido más sus esperanzas. Pues la pregunta de todos es: en que nos beneficia ésto? Que nos ha dejado esta nueva intervención?
Vamos por partes…

1. Volvimos a la etapa antes del ordenamiento, o peor. Porque antes la tasa de cambio contra el CUC era del 1 x 1 para las empresas y 1 x 24 para las personas naturales. Y a partir de mañana será de 1 x 24 para las empresas y de 1 x 120 para las personas naturales. Volvemos a la etapa con múltiples tasas, la historia se repite. Todo ésto, ahora, con mayor inflación.

2. No es un mercado de compraventa de monedas, se ha creado un receptor más de USD, se ha oficializado que la tasa en el mercado informal es la que rige, o sea, es otro ente que entra en la ecuación y da lo mismo vender en el mercado negro que al Banco Central. La pregunta es: cuál podría ser una razón o motivación para venderle las divisas al banco y no en el mercado negro? Cual es el incentivo?

3. El precio ahora en el mercado negro va a subir más, porque se acaba de topar oficialmente un precio mínimo del dólar en 120 CUP y como no vendes, solo compras, sigue sin circular y si no hay oferta el precio se mantiene alto y tiende al alza. Las personas necesitan el dólar, para importar, para emigrar, para la compra de insumos y mercancías de las pequeñas empresas y negocios y como el Banco solo compra seguirá desarrollándose ese mercado negro ahora a precios mayores, un boomerang muy peligroso que después regresa con productos de todo tipo a mayores precios pues el mercado está comprando la divisa necesaria a mayor costo.

4. Que margen cambiario es éste de que la tasa es 120 y llega por esta razón a ser de 110? Las ganancias del sistema bancario en el mundo están basadas en las diferencias en las tasas oficiales de canje y recanje de monedas, lo que como sólo compras y no vendes tienes que aplicarlo arbitrariamente perjudicando al cliente.

5. Pregunto: no era más fácil subir la tasa oficial? No podemos de una vez fijar una tasa que realmente sentencie las verdaderas diferencias entre nuestra economía y el resto del mundo? Tenemos que seguir con una tasa sobrevalorada de 1 x 24 que sólo nos engaña?

6. Por qué las incongruencias: primero se dijo que no se pueden depositar los dólares en las cuentas personales en MLC porque no hay un respaldo en oferta para ese saldo en tarjeta y más adelante se justifica la medida de la compra de divisas alegando que esto permite al gobierno obtener dólares para con ese dinero comprar mercancías para la venta en el mercado nacional. ????

7. Si hay un déficit fiscal por la erogación de circulante en MN sin respaldo productivo, si el dólar entra a Cuba por remesas porque no es nuestra moneda, suponiendo que todo el mundo que reciba o tenga divisa vaya al banco a vender el dólar que le envían desde el exterior, eso no sería poner más circulante en MN en la calle sin respaldo productivo? Eso no es más inflación? Cómo luchas contra la inflación incentivando más efectivo en circulación?

Seguimos sin respuesta y llenos de dudas e incertidumbre. La tarea ordenamiento, de la cual ya no se oye mencionar, ha traído más problemas que soluciones. Y lo peor es que cada intento de rectificación del error trae más problemas. El dólar, del destierro ha desembarcado con más fuerza y ya campea sin miedo en el País de las Maravillas. Ojalá despertemos pronto, cómo Alicia, y todo sea una pesadilla lo que estamos viviendo.

La ola migratoria que vive Cuba vacía el campo de jóvenes emprendedores

Por Osmel Ramírez Álvarez, Mayarí

Lejos de perfilarse algún tipo de repunte, la agricultura cubana continúa su caída en picado. Todos los signos apuntan a menos producción y menos rendimientos, y a ellos se ha sumado el éxodo masivo del último año, que vacía el campo de jóvenes. Como el resto de la economía, la agricultura demanda cambios hacia una mayor libertad de las fuerzas productivas. Las medidas y contramedidas tomadas sobre la base de la «continuidad» solo han conseguido alejar al país aún más de la soberanía alimentaria que el Gobierno dice perseguir.

«¿Las 63 medidas? La verdad ni me acordaba de eso. Eso es muela de la misma de siempre. Cero impacto, cero beneficio, boberías que no se notan pasada una semana. La agricultura está hecha trizas: es robo por donde quiera, falta de insumos, todos los precios han subido, no hay petróleo para los tractores y los bueyes se los han robado casi todos», se quejó Alejandro, un campesino de Mayarí, Holguín.

«Tengo 37 años y no voy a seguir esperando a que esto se arregle, estoy vendiendo todo para irme por Nicaragua (para Estados Unidos); se me quitaron las ganas de invertir en la tierra porque me voy a volver loco, te matan el entusiasmo. Yo estaba supermotivado, había hecho inversiones, pero todo aquí se vuelve sal y agua. La finca mía está en ‘la yuma’, me voy a trabajar donde el trabajo vale. Ésta que la siembren los del Partido si quieren», aseveró en declaraciones a DIARIO DE CUBA.

Solo en Mayarí decenas de campesinos, principalmente jóvenes, que estaban desarrollando una agricultura más comercial y «moderna» en las fincas de sus padres, han emigrado en los últimos meses, mientras otros se alistan. Fueron campesinos exitosos asociados a «paquetes tecnológicos» promocionados durante el Gobierno de Raúl Castro en cultivos priorizados, hoy inexistentes.

Y es normal ver fincas en barbecho, rematando en el mercado informal medios de trabajo como bombas de agua, regadíos, depósitos, etc., así como los materiales de la infraestructura creada en años de sacrificio. El objetivo es reunir el dinero necesario para hacer la travesía migratoria.

«Esas medidas (del Gobierno) en vez de estimularnos nos convencieron de irnos. Yo estoy esperando un primo que me va a ayudar a completar el dinero para irme. Aquí ni en 20 años voy a tener nada trabajando como un mulo al sol, fuera tengo más oportunidad. Esto se jodió ya completo, no sirve este país, no hay esperanza de mejoría», opinó Ismel, otro joven campesino que trabaja junto a su padre en la finca familiar.

«Por aquí se han ido muchos campesinos y los hijos de los campesinos, que éramos en realidad los que producíamos más. Se va a sentir en la producción, esto se va a poner más malo todavía con la comida. Ya poca gente siembra para el negocio, como antes, ahora es un poquito para el consumo y ‘el tiroteo’ (subsistencia) y bien cerca de la casa para no darle chance a los ladrones», dijo. «También en el campo emigrar es el mejor negocio».

Entre los más decepcionados en el campo con las medidas fallidas del Gobierno y la falta de cambios que representen incentivos reales para la producción, están los productores de tabaco en Mayarí, el municipio líder de ese cultivo en la provincia de Holguín.

«Mis hijos trabajaban conmigo, me embullaron a invertir y teníamos una buena producción de tabaco, pero se fueron y ahora me envían una ayuda desde Estados Unidos. Fue lo mejor que hicieron porque esto está cada vez peor, ya no se puede sembrar nada, menos tabaco que es un cultivo tan exigente. Sin insumos seguros y a un precio incosteable, no se puede. Y la empresa tiene tremendo relajo, no hay ninguna garantía de nada. Si acaso siembro en esta campaña, va a ser poquito, porque entusiasmo no tengo ninguno», comentó otro campesino, que prefirió no revelar su identidad.

Carlos tiene una finca ganadera. Agobiado por los robos y la falta de medicamentos para el ganado, confiesa que apenas sus hijos «se estabilicen en EEUU» y le compren una casa en el pueblo, vende todo lo que le queda y deja el campo. «Que se llene de sao (malas hierbas) el potrero. Entre estos animales y lo que hay que sufrir para trabajar, me tienen enterrado en vida. Y cada vez que veo el Noticiero, lo lindo que hablan, hiervo por dentro».

Son precisamente los agricultores más emprendedores los que, agobiados por los obstáculos, optan por emigrar en busca de la libertad económica que el sistema estatista-planificado imperante les niega. Es, sin dudas, un golpe doble a la producción de los alimentos que el país necesita, al escapar el sector que más la impulsa y desmotivar con las remesas a los que quedan en el campo enfrentando las dificultades para producir.

A pesar de la falta de resultados positivos —o de la agudización de la disfuncionalidad—, en marzo pasado el ministro del ramo, Ydael Pérez volvió a afirmar que «las 63 medidas» siguen siendo el camino para «dinamizar la producción agropecuaria» en Cuba.

Volvió a culpar al embargo estadounidense, a la pandemia y hasta a la Tarea Ordenamiento, del bajo impacto productivo y los decrecimientos, para no reconocer que el Gobierno no logra movilizar las fuerzas productivas. Son los gajes de la continuidad de un sistema que no funciona y que agotó todas sus mañas para generar expectativas con maquillajes que simulan cambios.

No votar, la opción menos costosa para la izquierda democrática cubana.

Por José Gabriel Barrenechea, Villaclara

Parto de recordar que uno de los precedentes más importantes del 11 de julio de 2021 lo fue la manifestación no autorizada del colectivo LGTBI, el 11 de mayo de 2019, por el Prado habanero. Con su actitud, ellos han demostrado que no es una graciosa concesión del régimen lo que ahora se hace, con el Código de las Familias, sino el resultado de su demostrada decisión a ir a la calle por sus derechos.

Respeto, por tanto, a todos los miembros del colectivo que decidan asistir a votar, porque ellos se lo han sabido ganar, y no precisamente “portándose bien”.

Sin embargo, debo señalarles a ellos, y a quienes en el bando abiertamente opositor apoyan la aprobación de ese Código, lo políticamente inapropiado de participar en el próximo referendo de septiembre.

Para un amplio sector de la población este referendo se está convirtiendo no en otra cosa que en la oportunidad de expresarle al régimen su descontento, con un rotundo No a la propuesta evidentemente apoyada por él.

Muchos no votarán No al Código de las Familias, sino a un régimen vertical que nos ha consultado con cierta libertad solo dos veces en 63 años -dejemos a un lado, en esos dos casos, la real falta de libertad para expresarse públicamente en defensa de la opción contraria al poder, o para reunirse quienes se oponen y hacer propaganda de su opción. Régimen por cuyo empecinamiento en no reformarse el nivel de vida de los ciudadanos cae en picado, las esperanzas de tiempos mejores se esfuman, mientras el país se despuebla. Votarán No, en definitiva, no porque sean homófobos, o conspiracionistas, sino porque están ávidos de una oportunidad para expresar de alguna manera su descontento y hasta ya oposición abierta, y esto de encontrarse en privado frente a una boleta, con una opción contraria a los deseos del régimen, les resultará caído del cielo.

Y es que la situación en Cuba hoy no está para dedicarse a consultas sobre tal o cual derecho al matrimonio, la adopción, u otro derecho de sociedad satisfecha, cuando se encuentran en entredicho ya el real derecho a la alimentación, a una atención médica de mediana calidad, a los medicamentos, a una vida digna y a un futuro mejor al insoportable presente. No sé le puede exigir a la absoluta mayoría de la ciudadanía que perciba el próximo referendo de septiembre como lo que en realidad es, una consulta para darnos en Cuba un Código de Familia de sociedad nórdica, cuando se vive en un país que regresa en el tiempo, a resultas de un régimen político empecinado en no permitir la más mínima iniciativa individual. Para ellos el tal referendo solo puede interpretarse como una oportunidad de expresar su descontento, y nada más.

Por tanto, pasado el referendo, el crecido número de boletas votadas en contra de la propuesta, o por lo menos el número que el régimen haga público, porque no hay que ser ingenuos y confiar en su transparencia y apego a la verdad, no podrá ser tomado como un medidor del conservadurismo, o la homofobia de la sociedad cubana, ya que muchos tienen, como hemos visto, otra razón catártica para votar No.

Pero que esos individuos, no conservadores, no homófonos de necesidad, o por lo menos no tanto como para determinar su posicionamiento político, se descubran en la trinchera opuesta del colectivo LGTBI y los sectores progresistas opositores, si determinará a la larga ese posicionamiento político y su actitud ante otros comportamientos sexuales. Sobre todo porque los sectores conservadores y más a la derecha no perderán la oportunidad de presentarse a sí mismos como los únicos verdaderamente democráticos, y sobre todo populares, mientras presentan a la oposición de izquierdas y progresista de elitista y pija, y al colectivo LGTBI como de vendido al régimen, en base a la concesión de algunos derechos sectoriales.
Este corrimiento político de la población hacia la derecha y el conservadurismo, y esta visión del colectivo LGTBI como de poco interesado en el interés común, dispuesto a pactar con el régimen por sus intereses sectoriales, tendrán como consecuencia, entonces sí, un agravamiento del índice de homofobia en la sociedad cubana.

El grado en que esto ocurra dependerá de lo qué haga el régimen para imponer el Sí. Si cambia boletas o no, y si aumenta el acoso y la represión contra los proponentes del No. Porque si la población da en creer que se alteró su voto, o si ve a más pastores atacados, esto no sólo los alejará más del régimen, sino que por una transferencia natural se sentirá menos identificada con los progresistas de la izquierda democrática, y sobre todo con los miembros del colectivo LGTBI, que fueron con él al referendo.

Imaginemos entonces que sucedería en una sociedad cubana en transición hacia la democracia en 2024, o 2025: En ella la izquierda progresista no pasaría de una oposición elitista, con poco arraigo popular, el partido de los pijos, mientras que una de las primeras medidas que podría imponer la derecha conservadora, con su enorme capital político, y su efectiva demagogia, sería la abrogación del Código de las Familias, “impuesto mediante fraude en Dictadura”.

Para evitar lo descrito es que le sugiero a los sectores de izquierda y progresistas que opten por no participar, aunque después de dejar claro su apoyo al nuevo Código. La izquierda progresista debe entender que siempre será la que peor parada saldrá de este referendo, porque si bien muchos entenderán la actitud del colectivo LGTBI, no podrán hacerlo en su caso. Y sin duda la derecha no perderá oportunidad de presentarla como de sector que necesariamente necesita de un poder fuerte para imponer sus programas, por lo tanto de anti democrática.

La izquierda progresista debe entender que siempre perderá, porque es precisamente contra ella que va dirigida esta convocatoria extemporánea, esta jugada política. El régimen intenta atraerla hacia él, o al menos mantener hacia el extranjero su monopolio del discurso de izquierdas y progresista que sale de la sociedad transnacional cubana. Por tanto, la mejor opción ante la izquierda progresista es la de sobrevivir a esta jugada, para plantarle cara a ese monopolio en otros frentes. O sea, declarar su apoyo al nuevo Código, pero negarse a participar en el referendo por no contarse con las garantías debidas a quienes opten por el No, y considerar que en la situación de crisis extrema resulta incorrecto plantearse un referendo el cual la ciudadanía interpretará a su manera, lo más probablemente como la oportunidad de ejercer un voto de castigo.

En cuanto al colectivo LGTBI, en su caso, por razones plenamente comprensibles, entiendo su decisión a participar. Mas si así lo hacen les dejo aquí un par de sugerencias: insistan más en hechos como la manifestación del 11 de mayo de 2019, sepárense del régimen y hagan contar que si ahora se lleva a referendo este nuevo Código no es a resultas de la bondad de Mariela Castro, sino a sus presiones constantes por sus derechos.

La crisis estructural de la industria no azucarera en Cuba

Por Mauricio De Miranda Parrondo, Cali

Para nadie es un secreto que la economía cubana afronta una crisis estructural desde hace más de tres décadas. En este tiempo ha aumentado considerablemente la vulnerabilidad externa y se ha reforzado el subdesarrollo, entendido como incapacidad para el desarrollo. Desde los años noventa, tras la implosión del llamado campo socialista, comenzó a derrumbarse el tejido productivo nacional, tanto en la industria como en la agricultura. La dirigencia cubana apostó por un cambio estructural a favor del desarrollo del turismo, con escasos encadenamientos productivos internos.

En la actualidad, se ha deteriorado notablemente el patrón de inserción internacional del país, que depende de las importaciones para mal afrontar la mayor parte de sus necesidades, tanto de materias primas como de bienes de consumo en general, y muy especialmente de alimentos. Esto es insostenible económicamente, pero también desde el punto de vista social y político. Por eso resulta imprescindible superar la crisis que afecta al sistema productivo y abarca a la agricultura, la industria azucarera y la industria manufacturera no azucarera. Al análisis de esta última está dedicado el presente texto.

La industria no azucarera cubana: entre el desarrollo y el estancamiento

Antes de 1959 la economía cubana era altamente dependiente de la industria azucarera y aseguraba su inserción internacional a través de exportaciones de azúcar, tabaco y algunos otros bienes primarios. Sin embargo, es sabido que a partir de la década del cuarenta se habían comenzado a desarrollar varias ramas de la industria transformadora, entre ellas, la producción de alimentos, bebidas, manufactura del tabaco, textiles, prendas de vestir, calzado, papel y sus productos, imprenta e industria editorial, madera y sus productos, muebles y accesorios, cuero y sus productos, jabonería y perfumería, caucho e industria del plástico, productos químicos, metalurgia y manufacturas diversas.

A partir de informaciones del Tribunal de Cuentas, puede constatarse que en 1954 dichas industrias solo requerían un 11,5% de componentes importados.(1) Entre 1952 y 1956 se habían creado 154 nuevas plantas industriales, dieciséis generaban exportaciones y 117 sustituían importaciones.(2) Según datos del Consejo Nacional de Economía, en 1958 el 21% de la fuerza laboral empleada lo hacía en actividades industriales, y de acuerdo con Claes Brundenius, en su libro Revolutionary Cuba: The Challenge of Economic Growth with Equity (1984), en el año anterior al triunfo revolucionario, la industria no azucarera representaba el 32,2% de la producción material estimada.

El Gobierno Revolucionario —a través de la ley 890 de octubre de 1960— nacionalizó, mediante expropiación forzosa, la mayor parte de las empresas industriales, comerciales y de trasporte del país. Luego las nacionalizaciones se hicieron extensivas a otras empresas subsidiarias y colaterales, con lo que la estatización de los medios de producción fue casi total desde inicios de la Revolución. La mayor parte de las empresas, algunas previamente intervenidas, fueron puestas bajo la dirección de revolucionarios con escasos conocimientos profesionales y técnicos, lo que unido al idealismo predominante condujo a graves errores en su dirección, a la caída de la producción y de la eficiencia.

No obstante, la industria ocupó un lugar central en la estrategia económica de los primeros años de la Revolución, en correspondencia con las ideas desarrollistas predominantes en América Latina y teniendo en cuenta la experiencia de otros países socialistas. Sin embargo, la excesiva centralización de las decisiones operativas y administrativas, el abandono de criterios financieros, los excesivos costos y el despilfarro predominante, lastraron rápidamente la actividad industrial.

La ruptura de vínculos económicos con Estados Unidos obligó a la mayor parte de la industria cubana, tanto a una reconversión tecnológica como a un cambio radical de proveedores de materias primas, maquinarias y equipos de repuesto. Pasó entonces a depender de suministros recibidos desde la Unión Soviética y otros países de Europa Oriental, en muchos casos tecnológicamente inferiores a sus similares procedentes de Estados Unidos, Europa Occidental y Japón.

De hecho, se incrementó el componente importado en una serie importante de industrias. En su artículo «La planificación del comercio exterior» —Cuba Socialista, # 28 de 1963—, el futuro presidente del Banco Nacional Raúl León Torras, afirmaba que en 1962 la dependencia de insumos importados afectaba al 79% de la refinación de petróleo, 58% de la industria química, 44% de la metalurgia, 40% de la minería, 22% de la textil, 21% de la energía eléctrica, 12% de la construcción, 8% de la industria alimenticia y 4% de la azucarera.

A pesar del énfasis en el desarrollo industrial, la producción bruta de este sector tuvo una caída promedio anual de 2,7% entre 1960 y 1964. En consecuencia, a partir de la segunda mitad de los sesenta la estrategia de desarrollo se reorientó hacia la industria azucarera, aprovechando así el establecimiento de acuerdos ventajosos con la Unión Soviética, que posteriormente se readecuaron con el ingreso de Cuba al Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) a partir de 1972.

Ello no significaba abandonar la idea de la industrialización, sino utilizar la industria azucarera y a su mercado seguro y estable en los principales socios económicos de Cuba, como pivote del desarrollo posterior de una industria más diversificada. Más allá de tales intenciones, el resultado fue un reforzamiento del carácter monoproductor y monoexportador de la economía cubana.

No obstante, la industria no azucarera cubana se benefició de inversiones estatales y, sobre todo en los años ochenta, aparecieron algunas producciones industriales de relativamente baja calidad, orientadas al consumo nacional. Entre los principales rubros pueden mencionarse la industria alimentaria, con producciones de lácteos, embutidos, pastas alimenticias, cervezas, rones y aguardientes, maltas y refrescos, carnes deshuesadas y en conserva, pescados y mariscos; jabonería y perfumería; textiles; pinturas; materiales de construcción; fertilizantes; ensamblaje de ómnibus, camiones, vagones de ferrocarriles, montacargas; así como aparatos electrónicos para el hogar: televisores, radios y refrigeradores.

También se inició la fabricación de combinadas azucareras, aunque hacia el final de la década comenzó su descenso. En la segunda mitad de los ochenta se apreciaban descensos sostenidos en varios de los rubros industriales no azucareros.

Con el advenimiento del llamado Período Especial, la industria manufacturera cubana entró en su más profunda crisis, debido a múltiples factores, sobre todo: obsolescencia tecnológica; alta dependencia de componentes importados; escasez de combustibles, materias primas, maquinarias y demás insumos; así como escasa capacidad de ahorro e inversión del Estado cubano, propietario de todas las fábricas industriales de envergadura.

A ellos debe añadirse el escaso interés de inversionistas extranjeros por dicho sector ante las dificultades del país para conectarse a cadenas globales, debido tanto a las restricciones impuestas por las sanciones económicas estadounidenses como a dificultades tecnológicas.

La situación actual de la industria manufacturera en la Isla es catastrófica. De acuerdo con cifras de UNCTADStat, basadas en datos oficiales cubanos, ella ha tenido una variación promedio anual de -1,14% en el período comprendido de 1989 a 2020. Entre 1990 y 1999 fue de -1,95%, desde 2000 hasta 2009 de 3,4% y entre 2010 y 2020 de -0,3%.(3)

La Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) de Cuba ha publicado recientemente el capítulo dedicado a la industria manufacturera del Anuario Estadístico 2021. El índice físico de producción de la industria no azucarera en 2021, respecto a 1989, es de 60,5, el más bajo del último lustro.

Ciertas industrias, como las de bebidas, productos del tabaco o fabricación de muebles, que en los últimos años habían logrado superar los niveles de 1989, volvieron a caer por debajo de la producción alcanzada en aquella fecha, que resultó previa al Período Especial pero que ya reflejaba una tendencia hacia el descenso. En algunos rubros, como equipos de transporte, aparatos eléctricos, papel y sus productos, cuero y sus productos, fertilizantes, productos textiles y prendas de vestir; los niveles de producción varían entre 0,1% y 8,8% del alcanzado a fines de los años ochenta.

El relanzamiento de la industria no azucarera cubana

La economía cubana en general y la industria en particular, enfrentan una grave crisis de la que no podrán salir si no se producen profundos cambios estructurales. El modelo de una industria estatal administrada centralmente probó su ineficacia porque la estatización de los medios de producción no condujo a su socialización, algo que ha lastrado toda la experiencia socialista contemporánea. No tiene sentido persistir en un modelo fracasado que lo único que hace es perpetuar y profundizar el subdesarrollo y agravar el deterioro del nivel de vida de la población.

Con una economía esencialmente en manos del Estado, la inversión bruta fija ha sido de solo 8,28%(4) respecto al producto interno bruto entre 2000 y 2020, lo cual resulta a todas luces insuficiente para conducir a un proceso de crecimiento económico sostenido. Como es sabido, en los últimos años la prioridad inversionista del gobierno han sido los servicios empresariales, las actividades inmobiliarias y de alquiler, que incluyen todo el andamiaje de hoteles y servicios asociados al turismo; ello, a pesar de la persistencia de niveles insuficientes de ocupación hotelera.

Mientras, la industria, la agricultura, la educación y la salud han recibido muchos menos recursos de inversión. Entre 2017 y 2021, las actividades inmobiliarias y hoteleras atrajeron el 50,5% de la inversión del país, en tanto la industria no azucarera ha recibido el 11,3%, la azucarera 1,2%, agricultura 2,8%, educación 0,8% y salud 1,3%.

Más allá de los insistentes cuestionamientos realizados por algunos economistas y otros profesionales sobre lo erróneo de esta política, la dirección del gobierno no ha sido conminada a explicar sus decisiones ante los organismos de control político —como debería ser la Asamblea Nacional— o de control fiscal —como debería ser la Contraloría General de la República—, a pesar de que los errores en política económica se traducen normalmente en deterioro del bienestar de la población.

Sin duda alguna se impone una reorientación de la política inversionista del gobierno hacia los sectores productivos y aquellos que tienen un mayor impacto en el bienestar material y social. Sin embargo, hasta ahora el reconocimiento público de sus errores y el enfrentamiento de sus responsabilidades no ha sido el punto fuerte de las autoridades cubanas.

Después de una larga sucesión de errores entre los cuales vale mencionar la Zafra de los Diez Millones que nunca se cumplió, la infructuosa siembra de café en el Cordón de La Habana, el desmonte de la mitad de las tierras sembradas de caña y el cierre de la mitad de los centrales azucareros, la dolarización parcial de la economía, unidos a los defectos de los mecanismos de dirección de la economía impuestos a contrapelo de la realidad; no quedan opciones diferentes al desmonte de una economía estatizada que no funciona.

La industria cubana no tiene futuro en manos de una burocracia incompetente. Sin embargo, entregarla a manos privadas sin la existencia de mecanismos democráticos transparentes, lo único que facilitará es que la supuesta propiedad del pueblo sea feriada a favor de intereses corruptos, no importa de dónde provengan. Por tanto, será necesario pensar en la combinación de alternativas verdaderamente socialistas con el estímulo a la inversión privada.

Ello podría lograrse, entre otras medidas, mediante la creación de cooperativas obreras en ciertas empresas industriales; establecer el control democrático y directo de los trabajadores como representantes de la sociedad en aquellas que no se establezcan como cooperativas; «equitización» de empresas industriales, como ocurrió en Vietnam, donde se convierte a los trabajadores en propietarios de una parte considerable de las acciones emitidas por las empresas; arriendo mediante contratos a largo plazo de empresas estatales o de las partes que mantenga el Estado de las empresas «equitizadas» a inversionistas y gerentes privados para su gestión.

Finalmente, es imprescindible abrir la posibilidad al sector privado nacional y extranjero de crear empresas industriales privadas, eliminando las inmensas restricciones que pesan en la actualidad sobre las micros, pequeñas y medianas empresas.

Un proceso de esta naturaleza debe producirse en el contexto de la democratización de la sociedad, de forma tal que se evite la privatización corrupta de la propiedad que la Constitución define como «de todo el pueblo», pero que no lo es en realidad si el pueblo no puede decidir sobre ella.

HI 8 AGOSTO 2022: ACABAR CON LA POBREZA

  insider

                               / LA HABANA, CUBA/ EDICION 1496 ISSN en proceso

                            EDITOR: ABELARDO G. MENA CHICURI  CONTACTO: MENAABELARDO@GMAIL.COM

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         POR UNA NACIÓN SOBERANA E INDEPENDIENTE, SOCIALISTA Y DEMOCRÁTICA, PRÓSPERA Y SOSTENIBLE.

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NUEVO MERCADO CAMBIARIO EN CUBA: ENTREVISTA AL DR. C. JUAN TRIANA CORDOVÍ: REDACCIÓN ONCUBA/EL MERCADO DE DIVISAS Y LA REFORMA, NO HAY JARDÍN SIN FLORES: JULIO CARRANZA Y LUIS GUTIÉRREZ URDANETA/ ACERCA DEL MERCADO CAMBIARIO EN LA CUBA DE HOY: FIDEL VASCÓS GONZÁLEZ/ “LOS MILLONES QUE VUELAN CON LOS CUBANOS”?: SOBRE COMERCIO MINORISTA DE TCP: HUMBERTO PÉREZ/ ACABAR CON LA POBREZA: TEMAS/

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LAS OPINIONES EXPRESADAS EN ESTE BOLETÍN SON RESPONSABILIDAD EXCLUSIVA DE LOS AUTORES. EN EL MISMO SE PUBLICARÁN MATERIALES DE DIFERENTES CORRIENTES DE PENSAMIENTO, EN ARAS DE CONTRIBUIR AL DEBATE REVOLUCIONARIO Y EN FUNCIÓN DE LA LIBERTAD DE PENSAMIENTO, CONCIENCIA Y EXPRESIÓN.

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         SOBRE EL NUEVO MERCADO CAMBIARIO EN CUBA: ENTREVISTA AL DR. C. JUAN TRIANA CORDOVÍ.

                                                POR REDACCIÓN ONCUBA, AGOSTO 6, 2022

                  https://oncubanews.com/cuba/sobre-el-nuevo-mercado-cambiario-en-cuba/

 

El pasado miércoles 3 de agosto el gobierno cubano anunció que establecería un nuevo mercado cambiario. Alejandro Gil Fernández, ministro de Economía y Planificación, informó en el programa televisivo Mesa Redonda que se iniciaría la compra de divisas a los cubanos, y que se aceptarían todas las monedas, incluyendo el dólar estadounidense. La venta, por otra parte, no se efectuaría hasta que “las condiciones lo permitan“, explicó el ministro. La tasa de cambio anunciada para la población fue de 120 pesos cubanos por un dólar, mientras el sector empresarial seguirá funcionando a una tasa de cambio de 1×24.

 

A continuación le ofrecemos a nuestros lectores y lectoras las respuestas del Dr. C. Juan Triana Cordoví a algunas preguntas sobre el tema.

 

Cómo valora las disposiciones anunciadas este miércoles para el establecimiento de un nuevo mercado cambiario en Cuba? ¿Le parecen coherentes con el objetivo declarado por las autoridades de contribuir a la recuperación económica del país y potencialmente efectivas en el actual escenario de la economía cubana?

 

Creo que reconocer la necesidad de crear un mercado cambiario que opere legalmente existe uno que funciona en la informalidad y la ilegalidad) es sin dudas buena. Era necesario rectificar el error cometido cuando se anunció el llamado ordenamiento monetario, poder actuar, aunque sea de forma parcial, sobre el mercado cambiario era, es y será una necesidad. La economía también se rige por leyes aunque muchos no lo crean y esas leyes se cumplen, mas allá de la voluntad, las buenas o las malas intenciones y la dosis de romanticismo que se quiera adicionar. Nuestra realidad de hoy también lo demuestra.

 

En cuanto a la segunda parte de esta pregunta, mi respuesta es también afirmativa. Aclaro el punto, el mercado cambiario es una necesidad, no es un invento de dos o tres teóricos teorizantes. Pretender avanzar en la reforma sin reconocer y poner en funcionamiento un mercado cambiario legalmente establecido es lo que a todas luces era incoherente con aquellos propósitos de impulsar la recuperación del país.

 

De la misma forma, un mercado cambiario que no considere un régimen de cambio adecuado resulta incompleto. La pregunta sobre cuál debe ser ese régimen ha tenido múltiples respuestas, sin embargo, la decisión adoptada de que ese régimen de cambio sea fijo en un país de economía abierta no parece la mejor de las decisiones. Nuestra propia economía lo viene demostrando desde hace mucho tiempo.

 

Qué opina sobre los términos establecidos para el comienzo de este mercado? ¿Considera sensato iniciar solo con las operaciones de compra de divisas a la población, teniendo en cuenta que el propio ministro de Economía reconoció que hoy la demanda de divisas está «muy probablemente está por encima del nivel de oferta»?

 

Comencemos por el final, ¿cuales son las causas de que, como afirmara el ministro, la demanda de divisas sea mayor que la oferta?

 

Primer motivo, reserva de valor. El público demanda dólares para usarlos como reserva de valor ante la debilidad del peso cubano. Es una moneda extranjera y como tal no puede ser “secuestrada” por el Estado, cualquiera sea este. El público retiene saldos en dólares en su casa antes que ponerlo en el banco porque no puede recuperar esos depósitos cuando los necesite, así que prefieren ponerlos en la “cuenta colchón”, siempre a la mano; además los incentivos que el banco paga por este tipo de depósitos no son suficientemente atractivos.

 

Segundo motivo: transacciones. Dentro de las cuales podemos ubicar algunas que pienso (y aclaro que no tengo cómo corroborarlo) son de las más gruesas; el pago de los costos de emigrar ilegalmente vía Centroamérica; la compra-venta de casas y autos; la importación no comercial de productos para comercializarlos de manera informal o en “ventas de garaje”; luego hay otro sinnúmero de operaciones que las personas prefieren hacerlas en dólares.

 

La nuestra es una economía “parcialmente” dolarizada donde el dólar tiene mucho espacio. Es una economía con un movimiento inflacionario que constantemente devalúa la moneda nacional en las que las personas reciben sus ingresos, mismos que se convierten en sal y agua por ese incremento de los precios, así que tener algún dólar funciona como un “chaleco antibalas”.

 

Ahora, me cuesta pronunciarme sobre la “sensatez” de la medida. Solo comprar y no vender es volver a quedarnos a medias. Según declaraciones del propio ministro y otros funcionarios, existían muchos dólares no bancarizables en las arcas de los bancos, entonces qué impide la venta de una parte de ellos?

 

Qué estima sobre la tasa de cambio fijada con respecto al dólar? ¿Qué impacto prevé que pudiera tener en el mercado informal no solo del dólar, sino también del euro y el MLC?

 

Salir con una tasa que se acerca a la más devaluada puede ser una buena opción. El efecto sobre el mercado informal de las divisas dependerá de varios factores, pero manteniéndose todo como hasta hoy, es posible que incentive la elevación de la tasa del mercado informal.

 

En general le parece que los términos planteados realmente pueden incentivar la venta de divisas al Estado por parte de la población y contribuir a alcanzar más adelante el equilibrio en el mercado cambiario? ¿Cuán efectiva puede ser esta intención en un contexto de déficit de ofertas como el que sufre el país?

 

En mi opinión la preferencia por el dólar es mucho mayor que la preferencia por el cup. Los tenedores de saldos en dólares no creo que se deshagan de esos saldos por los motivos que más arriba expresé.

 

De todas formas, poder vender dólares de forma legal a una institución formal es mucho mejor que hacerlo en la informalidad. No puede desconocerse que una fuente de dólares en Cuba es la remesa, y una parte de esa remesa se destina al consumo en pesos cubanos, por lo que sin dudas la medida permitirá recaudar dólares, si será significativa o no esa recaudación, es otro asunto.

 

La otra fuente de dólares es el turismo, aquí ocurre igual, para los turistas es mucho mejor. Por ahí también se conseguirán ingresos en dólares. Y el turista no se sentirá esquilmado.

 

Siguiendo en este sentido, ¿qué efectos pueden esperarse sobre los precios de productos y servicios, sobre todo en el sector no estatal y los canales informales, y en general sobre la dinámica inflacionaria en la Isla? ¿Considera acertada la aseveración del ministro de que esta medida «no genera ningún fundamento ni justificación para incrementar precios»?

 

Hay al menos dos efectos bastante claros:

 

El primero es que la compra de dólares por el Estado tiene como contrapartida un incremento de la cantidad de cup en circulación. En las condiciones de nuestra economía, con una alta restricción de oferta y sin otros instrumentos de esterilización del circulante, los precios de algunos productos pueden reaccionar al alza. Pero no creo sea fácil hacer una estimación en términos cuantitativos. Subrayo que es una posibilidad latente.

 

El segundo es también relativamente obvio: el estado compite por dólares escasos en un mercado donde la oferta es restringida. Los demandantes de dólares deberán ofrecer un mejor precio a los operadores informales por sus dólares si quieren obtenerlos produciendo un efecto de incremento en la tasa informal y ese efecto puede trasladarse en un corto período de tiempo a algunos bienes y servicios. El final es más inflación.

 

Como parte del nuevo mercado cambiario, el Estado comenzará nuevamente a comprar dólares en efectivo, aunque no aceptará su depósito en las tarjetas en MLC. ¿Cómo puede interpretarse esta medida? ¿Resulta consecuente con el estado actual de la economía cubana y los efectos sobre la misma derivados del embargo estadounidense?

 

Generar una alternativa al mercado informal de divisas reitero que es algo necesario. Crear un mercado cambiario también. Manejarlo adecuadamente todavía más.

 

Resulta consecuente con el argumento que una y otra vez han planteado las autoridades cubanas. No es posible convertir dólares físicos en MLC porque no hay cómo bancarizarlos debido a las medidas implementadas por la administración norteamericana.

 

Y hay efectos positivos. Es el caso de los exportadores. Si a partir de ahora el 20% que se le retenía en dólares y se le pagaba en pesos cubanos 24 cup por 1 dólar comienza a pagárseles 120 cup por 1 dólar es un incentivo para ellos. De la ley de la resolución interpreto que debe ser así, pero no estoy totalmente seguro.

 

Como parte de las disposiciones implementadas, se aprobó un decreto que permite establecer distintos tipos de cambio en el país, y el propio ministro confirmó la puesta en marcha de un esquema secundario de asignación de divisas para determinadas actividades y actores económicos, con un tipo de cambio propio, diferente al tipo de cambio oficial, vigente para la mayor parte del sistema empresarial, y al fijado ahora para el nuevo mercado cambiario dirigido a la población. ¿No constituye esto un paso atrás luego de lo estipulado en el Ordenamiento Monetario y su objetivo de eliminar distorsiones provocadas por la existencia de varios tipos de cambio? ¿Cómo puede impactar esta nueva variedad de tipos de cambios en el escenario económico actual del país?

 

Es volver a un sistema de cambios múltiples, algo muy alejado de lo que se pretendía con el ordenamiento. Desde mi perspectiva generará mayores distorsiones y abrirá mayores espacios de arbitraje.

 

Queda además el tema de los criterios de asignación y los mecanismos que se utilizarán para ello. La discrecionalidad  puede ser muy alta y también puede estar alejada de los criterios de eficiencia.

 

Con todos los riesgos y dificultades que rodean la anunciada implementación de este nuevo mercado cambiario, ¿qué puede hacer el Gobierno para respaldar su efectividad? ¿Qué otros pasos y medidas podrían contribuir a lograr el efecto deseado en lugar de provocar nuevos problemas y distorsiones que impliquen cambios y desmontajes de lo ahora establecido?

 

Ahora mismo, de corto plazo, habría que vender parte de esos dólares no bancarizables a la población. Ese viaje del punto A al punto B debería ser corto y rápido, porque se pueden pagar costos mayores que los que se pretenden disminuir. Al final están en bancos cubanos esos dólares, no pueden ser utilizados en el sistema financiero internacional por el bloqueo norteamericano, pues entonces ¿por qué no venderlos?

 

Sería reiterar otras muchas propuestas hechas desde hace ya mucho tiempo, entre ellas permitir que otras compañías nacionales e internacionales operen en el mercado de bienes de consumo. Si este no el momento adecuado para hacerlo, pues entonces no imagino cuándo podrá ser.

 

De más largo plazo, creo que desde hace mucho, un número no pequeño de economistas han coincidido en la necesidad de un programa de estabilización macroeconómica que rebase el tema estrictamente monetario. El asunto no es anunciarlo, es hacerlo y ser consistente. Sin dudas tiene consecuencias y algunas no serán agradables, pero mientras más se demore la adopción de un programa así, los costos serán mayores.

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                               DEL PUNTO A AL PUNTO B O LA INCREÍBLE PERSISTENCIA EN EL ERROR

                                                                POR MAURICIO DE MIRANDA

                                         https://jovencuba.com/punto-persistencia-error/

 

                                         LA TASA DE 120 Y “LOS FUNDAMENTALES” DE LA ECONOMÍA

                                                         POR PAVEL VIDAL ALEJANDRO, AGOSTO 4, 2022

                   https://oncubanews.com/cuba/la-tasa-de-120-y-los-fundamentales-de-la-economia/

                                                    QUÉ HACER CON LOS DÓLARES DE LA BÓVEDA?

                                                          POR OSCAR FERNÁNDEZ, JUNIO 15, 2021

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EL MERCADO DE DIVISAS Y LA REFORMA, NO HAY JARDÍN SIN FLORES. (A PROPÓSITO DE UNA DECISIÓN RECIENTE)

                                     POR JULIO CARRANZA/LUIS GUTIÉRREZ URDANETA, 5 DE AGOSTO 2022

 

No es el propósito del presente texto, ni de ningún otro que hemos escrito, hacer críticas constantes, molestas e incisivas a las decisiones que se toman para enfrentar los complejos problemas de la economía cubana, afectada por difíciles coyunturas internacionales y por una política de agresión y bloqueo que no cesa. Mal se hacen a sí mismos y a la discusión comprometida los que en todo análisis ignoran o no reconocen explícitamente estas circunstancias. Sin embargo, como hemos expresado muchas veces, ni los problemas ni las posibilidades de avance de la economía cubana se reducen a estas difíciles condiciones en medio de las que se encuentra.

 

Hay un amplio espacio para avanzar a pesar y sin ignorar estas complejas realidades. La economía cubana tiene por un lado serios problemas estructurales, acompañados por un modelo económico a todas luces obsoleto y a la vez sufre una crisis macroeconómica agudizada por acontecimientos recientes (el arreciamiento del bloqueo, la pandemia, la inflación internacional, más la falta del avance adecuado de la reforma económica).

 

La política económica del país, no obstante las restricciones exógenas, debe enfrentar todas las dimensiones de esta situación sin que unas medidas se contrapongan o neutralicen otras que son esenciales para la solución estratégica de esta muy delicada situación.

 

Hace muchos años, más de 25, que hemos estado reiterando la necesidad de una reforma fundamental e integral de la economía. Esta es condición necesaria, imprescindible, para el avance del país, incluida la preservación de su soberanía y de su proyecto de nación socialista, de justicia e inclusión social. Sin una reforma clara y profunda del sistema todo lo demás se convierte en una quimera no sostenible, fuerzas externas e internas que lo adversan no faltan.

 

Es la percepción de este riesgo real y latente el que nos hace mirar con una perspectiva integral lo que en el país se decide, sin economicismos, pero con un sentido sistémico de la economía. De más está decir que cualquier análisis se basa en la humildad que emana de comprender la complejidad de la situación, en la cual nadie es portador de la verdad absoluta, no es aceptable ni la infalibilidad de las decisiones oficiales, ni “la tiranía de los expertos”.

 

Lo anterior viene al caso porque recientemente se han aprobado diversas medidas que parecen apuntar a mantener el curso de transformaciones que en diferentes instancias políticas se han aprobado. Vistas por separado todas ellas son portadoras de razones y argumentos, sin embargo, su calificación sólo es acertada si se miran en el contexto de la reforma integral que debe ser, es ahí donde inevitablemente aparecen problemas que deben ser apuntados, considerados, evaluados y corregidos.

 

Como parte de los diversos análisis que hemos expuesto, destacamos el hecho de que la inflación es uno de los mayores problemas que tiene hoy la coyuntura nacional, con fuertes impactos no sólo económicos, sino también sociales y políticos. Hay más de un factor en la coyuntura internacional que dan lugar a presiones inflacionarias en todas partes, pero también hay más de un factor en la economía interna y en las medidas que se vienen aprobando que alimentan fuertemente la inflación.

 

La llamada tarea de ordenamiento monetario, iniciada en enero del 2021, de problemático cuestionamiento en sus inicios, como sucede con toda política oficial, pero ya hoy de hecho cuestionada por la  propia política oficial, tuvo consecuencias negativas para el país y la sociedad, no porque sus objetivos generales fueran incorrectos (establecer la circulación de una moneda única y unificar las tasas de cambio) sino porque el momento, la secuencia, los detalles y la falta de mecanismos para enfrentar desviaciones y shocks que la acompañaron dieron lugar a una respuesta altamente inflacionaria y no propiamente a una recuperación de la economía como se anunció con insistencia.

 

Esto era previsible y hasta cierto punto evitable, así se señaló entonces en análisis serios de varios economistas cubanos.

 

En nuestra opinión, ante esta situación, en parte impuesta por las circunstancias internacionales y en parte provocada por decisiones internas (no sólo el ordenamiento, también lo que vino después como el reparto amplio de utilidades empresariales sin respaldo en resultados productivos reales, la descentralización de precios, el incompleto ajuste de la política tributaria, los aumentos de salarios y pensiones en ciertos sectores, etc.), se necesita una respuesta urgente e integral, por el lado de la oferta, por el lado de la demanda y con una política monetaria, cambiaria y fiscal bien fundamentadas.

 

Hasta ahora eso no ha sucedido de manera suficiente, y tampoco sucede con la reciente decisión de establecer una nueva tasa de cambio oficial con una fuerte devaluación del peso cubano, al nivel que esta se mueve en el mercado ilegal (1 USD : 120 CUP), acompañada por el sostenimiento de la tasa fijada desde principios de 2021 (1 USD : 24 CUP), ahora aceptando su flotación. Todo lo cual en la práctica y en esencia significa un regreso a la situación de cambios múltiples existente antes del ordenamiento, con el avance de un mercado de divisas incompleto, que sólo permite hasta ahora, la venta de divisas pero no su compra.

 

O sea, el mal que había sido atacado y anunciado en su superación, en realidad ha renacido con todas sus consecuencias y esto sucede porque su solución no está única ni exclusivamente en la esfera de la circulación monetaria, sino en toda la economía nacional, de manera esencial en su esfera productiva.

 

Hay factores positivos en esta decisión, tanto para fomentar el turismo internacional, ahora con acceso legal y rápido a la moneda nacional con una tasa más favorable para ellos, también es una vía para la mayor capitalización de las remesas, lo cual impacta positivamente sobre todo en partes del sector privado y cooperativo.

 

Sin embargo, esta decisión no está acompañada aún por un avance significativo en la mayor descentralización y racionalización de las empresas estatales cuyo nivel, en general, de baja eficiencia y costos excesivos, continua siendo un fuerte arrastre para la economía nacional, ni se amplían suficientemente las condiciones operacionales de los emergentes actores no estatales (acceso directo al comercio exterior, mercados mayoristas abastecidos, etc.).

 

Y muy importante, tampoco se les permite a estos completar el ciclo económico puesto que no pueden comprar divisas para asistir a los mercados en MLC, que son imprescindibles para su reproducción, igualmente no se articula un mayor despliegue de proactividad de otras instituciones públicas como el correo, los bancos, los seguros, etc, imprescindibles para el funcionamiento eficiente de una economía  moderna. Todo lo anterior son factores fundamentales para una mayor respuesta productiva en los diferentes sectores de la economía nacional.

 

La reforma de las empresas estatales requiere un acápite aparte, sobre este tema volveremos en textos futuros. Para el proyecto socialista cubano, en el cual la propiedad estatal es, no única, pero si preeminente, es esencial la discusión del dilema principal-agente y sus implicaciones para el llamado “buen gobierno” de sus empresas públicas esto incluye, entre otros aspectos: la revaluación de los ministerios y otras entidades y sus funciones; el reanálisis, mayor acotamiento, reducción y reorganización de las OSDEs y empresas existentes; los mecanismos de creación de nuevas empresas estatales o su cierre cuando sean insostenibles; la ciencia, la innovación y su introducción productiva; el papel y composición de las juntas de gobierno y su relación con las Asambleas del Poder Popular a sus diferentes niveles, tanto nacional como local y con las administración de las empresas del estado, la mayor descentralización; son todos temas centrales y su solución es determinante en el curso de la reforma integral de la economía.

 

De esa solución también dependerá la inserción exitosa de las empresas públicas en el futuro mercado cambiario.

 

Desafortunadamente, y debido a una evaluación muchas veces “bucólica” de las contradicciones sociales, la existencia de este dilema, descrito tempranamente por Marx, no se atendió suficientemente en las economías socialistas europeas del Siglo XX, de manera que, como indican algunos autores: “… fue en lo que se conoce como el problema principal-agente, que la economía de mando registró sus mayores problemas” (Samuelson & Nordhaus, 2010).

 

Volviendo a la reciente medida que motiva este texto, es cierto que no se disponen de divisas suficientes para completar el mercado monetario debido a los déficits existentes, sin embargo, caben las preguntas de si no sería conveniente dedicar a ello una parte de las reservas (por exiguas que estas sean) o conseguir préstamos internacionales a tal propósito (habría que hacer los cálculos necesarios), lo cual permitiría por un lado incentivar el ciclo económico, aumentar la respuesta productiva y poner bajo control el mercado interno de divisas.

 

O de por qué no se previó su articulación anteriormente, con menos presiones inflacionarias si el objetivo fuera la acumulación temporal de divisas para su posterior venta y establecer este mecanismo como un factor esencial en el funcionamiento dinámico de la economía nacional. Aún en el caso de que hubiera sido inevitable en un inicio breve abrir sin venta de divisas, se debían al menos prever acciones monetarias y fiscales temporales para controlar el potencial nuevo impacto inflacionario de esta decisión, que nuevamente afectará más a los sectores de menores ingresos relativos.

 

En cualquier caso, debe completarse de manera rápida el mercado de divisas que se anuncia, en su oferta, su demanda, de ida y vuelta, con las adecuadas y dinámicas regulaciones que le deben corresponder en una economía como la cubana, pero ésta tiene que ser parte de las transformaciones más profundas que necesita la economía nacional. Ninguna medida aislada, ni “grupo de medidas”, que no respondan en concepto, secuencia e integralidad a la reforma económica necesaria, podría o podrían superar estratégicamente los problemas que hoy golpean al país.

 

Se debería continuar avanzando y ganar mucho más en integralidad y coherencia. Sin ese proceso no hay futuro próspero posible y sí muchas dificultades repetidas y con frecuencia agravadas. Esto lo mencionamos no porque el pasado pueda modificarse, sino porque debe ser una fuente de aprendizaje con vistas al futuro. Insistimos en que el tiempo es una variable crítica.

 

Notas:

Samuelson, P., & Nordhaus, W. (2010). Economía con aplicaciones a Latinoamérica. México: McGraw-HIll Interamericana Editores, S.A. de C.V.

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                                                   ACERCA DEL MERCADO CAMBIARIO EN LA CUBA DE HOY

                                      POR FIDEL VASCÓS GONZÁLEZ, LA HABANA, 6 DE AGOSTO 2022

 

No cabe duda que el problema mas inmediato a resolver en la economía cubana es su falta de divisas. La principal causa de esta realidad es el recrudecido bloqueo del gobierno norteamericano sobre la Isla, que ya acumula mas de 60 años.  También hay aspectos internos que no facilitan superar esta situación de la falta de divisas.

 

Diferentes decisiones se han tomado para incrementar el ingreso de las monedas internacionales. La mas reciente se abordó en la Mesa Redonda del pasado 3 de agosto cuando se autorizó la venta de divisas al Estado por las personas naturales y el sector no estatal a una tasa de cambio equivalente a 1 USD = 120 CUP, iniciándose así el camino para instaurar en el país un mercado cambiario. En definitiva, esta decisión pone al Estado a competir con el mercado cambiario informal.  

 

Al respecto, tengo la impresión que, en lo inmediato, el CUP se devaluará mas en ese mercado informal, para después reevaluarse en la medida que la población y el sector no estatal aumenten la venta de sus divisas al Estado. Desde un punto de vista mas general, considero que para resolver el ingreso en divisas y otros problemas cruciales de la economía cubana no bastan las medidas en las esferas del comercio minorista y en los asuntos bancarios y cambiarios.

 

Hay que ser radical en el sentido martiano del término, que significa “ir a la raíz de los problemas”. Y la raíz del problema aquí son las trabas que limitan el aumento de la producción de bienes y prestación de servicios. Entre los factores que determinan esta realidad se destaca como causa principal los vestigios que aun perduran en nuestro país del modelo de dirección y planificación de la economía altamente centralizado, heredado de cuando Cuba era miembro del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), junto a la URSS y otros países socialistas.

 

Los métodos centralizados de planificación económica que se utilizaron en aquellos tiempos fueron muy ventajosos para la economía cubana; pero al desintegrarse la URSS y desaparecer el CAME esos métodos quedaron obsoletos y no se corresponden con la situación histórica actual por la que atraviesa Cuba. Para impulsar nuestra economía se requiere modificar ese modelo centralizado y ampliar el papel del mercado como regulador de la economía mediante sus leyes económicas y descentralizar y democratizar cada vez mas el proceso de toma de decisiones.

 

El Estado debe intervenir en la economía mediante métodos económicos y financieros, utilizando las intervenciones administrativas estatales solo en los casos imprescindibles. Otro aspecto a subrayar es el concepto de “sistema financiero nacional”, que en mi opinión no abarca solo al Estado pues, al igual que la economía nacional, incluye  también a las empresas estatales, al sector no estatal, a la población y a los ámbitos formal e informal de las relaciones económicas.

 

El modelo de dirección y planificación de la economía debe regular cada uno de estos subconjuntos teniendo en cuenta sus especificidades, en especial, sus operaciones con divisas. Propongo analizar que dichas entidades no dependan necesariamente del Estado para obtener las divisas que necesitan. Por ejemplo, una variante sería que las empresas tuvieran cuentas bancarias en divisas y operen con esas divisas de su propiedad respetadas en todo momento por los bancos comerciales, de manera que estas empresas no tendrían que comprar divisas al Estado.

 

También podrían obtener créditos del exterior con las correspondientes garantías propias. Este mecanismo podrían hacerlo las empresas exportadoras y motivaría a las demás para que exporten. Desde luego, todo ello en un marco donde no exista el monopolio estatal del comercio exterior con sus intermediarios obligatorios y se otorgue plena libertad a las propias entidades para que ellas mismas establezcan directamente sus contratos con suministradores y clientes nacionales y en otros países.

 

En la Mesa Redonda se habló de riesgos, pero no se precisaron. Considero que el principal riesgo es el incremento de la inflación, ya de por si elevada, y que afecta sobre todo a las personas de menores ingresos. Para atenuar esta situación pienso que deberían incrementarse las jubilaciones y los salarios mínimos como protección social a esas personas. Esta medida pudiera generar presiones inflacionarias adicionales; pero, en este caso, lo principal y mas importante es proteger a los vulnerables.

 

Otro riesgo es el aumento de la diferenciación social entre quienes tienen divisas y los que no las tienen. Otro mas, se trata de las diferentes tasas de cambio entre las empresas estatales y las  no estatales. Las primeras tratarán de aprovechar la tasa de 1 USD x 120 CUP por medios no convencionales, lo que se facilita debido a las conocidas debilidades de la contabilidad empresarial en general.

 

En resumen, la Mesa Redonda del 3 de agosto introduce a la economía cubana en un terreno poco conocido pero muy necesario para avanzar en la economía nacional. Hay que estar muy atentos al desarrollo posterior de los acontecimientos para tomar las medidas oportunas ante los nuevos problemas que puedan surgir.

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“LOS MILLONES QUE VUELAN CON LOS CUBANOS”?: SOBRE COMERCIO MINORISTA PRIVADO DE TCP.

                                               POR HUMBERTO PÉREZ GONZÁLEZ. 22/01/2018

 

En estos últimos días, con el título que encabeza este comentario, ha circulado bastante en la prensa digital y a través de los e-mails un artículo periodístico de Fernando Ravsberg el cual se reproduce integro más abajo (1). Creo que ante esta información hay que recordar lo que nos dijo Marx en alguna ocasión: ¨si la esencia y la apariencia de las cosas coincidieran no haría falta la ciencia¨.

 

Me veo llevado a retrotraerme a la época en que, como profesor joven de ¨El Capital¨, explicaba la naturaleza y el funcionamiento del Capital Comercial tratado en el Tercer Tomo de dicha obra. En primer lugar, haría falta disponer de una información que no está en el artículo, no se obtiene a través de las publicaciones estadísticas cubanas y no sé si algún investigador y estudioso pudiera tenerlas, por lo menos en parte.

 

1–¿Cuál es el número total de compradores cubanos que realizan estas compras en países extranjeros para vender en Cuba los productos adquiridos?

2–¿Cuántas veces, como promedio al año, un mismo comprador realiza estos viajes comerciales y compra fuera y vende dentro, es decir, cuantas operaciones completas de este tipo realiza como promedio anual?

3–¿Cuál es el valor promedio anual por comprador?

4–¿Cuál es el valor promedio por compra que se produce en este comercio?

5- Por lo que se entiende de lo informado los 600 millones de USD de gastos anuales de que se habla incluyen lo que se paga por las mercancías (costo o precio mercantil), pero además los costos del viaje, hospedaje, transportaciones, re-envases y embalajes, fletes aéreos o marítimos, comisiones u otro tipo de pagos a personal vinculado en los países extranjeros, etc. ¿Es así?

 

Estos datos resultan necesarios para determinar la rotación media anual del dinero o capital invertido y por lo tanto el monto real de este capital que debe ser lógicamente una cifra bastante menor a los 600 millones de USD de que se habla.

 

Por ejemplo, si hipotéticamente, se tratara de un solo comerciante que hiciera una compra a comienzos de año y otra a finales de año o comienzos del siguiente, es decir una sola operación en el año, necesitaría disponer efectivamente de 600 millones de capital para recorrer el ciclo completo de comercio anual, que sería un solo ciclo: compra una vez, trae lo comprado, se pasa el resto del año vendiéndolo  en Cuba, recupera lo invertido y obtiene además una ganancia dada, y vuelve al final con los mismos 600 millones a realizar la compra del siguiente año y así sucesivamente.

 

Pero si ese mismo comerciante paga en el extranjero los mismos 600 millones totales en el año, pero lo hace cuatrimestralmente por partes iguales, es decir en 3 ocasiones en el año, para desarrollar su negocio necesitaría solo un capital comercial de 200 millones a los que hace rotar 3 veces en el año. Si lo hiciera cada dos meses, haría rotar su capital 6 veces y solo necesitaría desembolsar en cada ocasión 100 millones de USD y (supuestamente de los bancos del país) solo extraería los 100 millones que invirtió en la primera vez, pues las siguientes veces se trataría de los mismos 100 millones que salen, entran, se recuperan, vuelven a salir, vuelven a entrar, etc.

 

Se pudiera razonar que, en definitiva, bajo una u otra hipótesis, del país salieron los 600 millones de USD en el año, lo que solo sería cierto en apariencia.

 

Y es que el capital comercial o mercantil se manifiesta y existe, a través de cada ciclo recorrido económicamente en la circulación, en dos formas materiales distintas: comienza en forma de dinero (capital dinero), pero cuando el comerciante adquiere las mercancías que después va a vender, ese capital se transfigura y regresa a Cuba revistiendo la forma material de productos o mercancías (capital mercantil).

 

Este comerciante en este momento ha retornado al país el mismo valor en divisas que sacó, pero en la forma material de productos. Su capital ha recorrido la fase D-M, que comenzó afuera pero que termina dentro del país, al entrar a este y quedar dispuesto para su venta.

 

Después viene la fase de vender a los clientes (consumidores) cubanos la mercancía traída para que su capital recorra la fase final del ciclo, la fase M-D´, y se convierta de nuevo en dinero incrementado que contiene la recuperación de lo invertido en el costo o precio de las mercancías y en los demás gastos de transportación y comerciales en que haya incurrido, más una ganancia mayor o menor que es de la que se apropia el comerciante. Esta fase ocurre también dentro del país.

 

A manos de quienes van a parar las mercancías traídas por el comerciante? A manos de otros cubanos que como consumidores las adquieren y con ellas satisfacen diversas necesidades. Es decir, el dinero que salió inicialmente (supuestamente de los bancos) del país continua después todo el tiempo dentro de este: primero en forma de mercancías aun en manos del comerciante y por último en forma de bienes de consumo en manos de los consumidores.

 

De qué fuentes sale el dinero con que los consumidores cubanos le han comprado las mercancías a este comerciante? Puede ser que haya salido de un salario o una pensión, pero lo más frecuente y probable es que las hayan comprado con CUC o con CUP que hayan salido de las CADECAS cambiados por nuevas divisas que el país ingresa de los receptores de las mismas, procedentes de remesas, turistas y otros residentes que tengan otros tipos de ingresos en divisas.

 

Puede que en casos la compra se haya ejecutado informalmente y ¨por la izquierda¨ directamente en alguna divisa extranjera sin que haya pasado por las finanzas del país y con frecuencia estos comerciantes no cambian en los bancos los CUC y CUP procedentes de las ventas realizada, sino que lo hacen también ¨por la izquierda¨ por los receptores de divisas en dólares, que prefieren hacerlo por esta vía para eludir en parte la multa a que está sometida la divisa norteamericana en las CADECAS.

 

Estas divisas en que convierte el comerciante sus ingresos no solo son en su mayor parte la recuperación del capital inicialmente invertido, sino que además se trata de divisas que no han entrado en ningún momento en las arcas del Estado, y son por tanto divisas frescas.

 

Adicionalmente el comerciante debe haber pagado derechos de aduana e impuestos que representa ingresos para el país, aunque sabemos que esto se burla muchas veces y que por estas vías se recibe menos de lo que se debía según lo legislado. No obstante, hay que tener en cuenta que cuando incluso el comerciante paga sobornos, económicamente hablando, está entregando esas divisas a manos de algún otro cubano que reside en el país y esa divisa, aunque derivada de un acto ilegal y de corrupción, se queda dentro del país, aunque no en las arcas del Estado.

 

Lo fundamental es entender que, aunque supuestamente, el capital inicialmente invertido por el comerciante para comenzar el primer ciclo de rotación haya salido de un banco cubano, ya las siguientes inversiones para comenzar los nuevos ciclos salen del dinero recuperado de la primera inversión o de fuentes de divisas frescas y no es una nueva salida de divisas de las arcas del país.

 

He subrayado la palabra supuestamente en varias oportunidades en que he dado por sentado que el dinero salió necesariamente de las divisas que el país tiene en sus cuentas. Porque me inclino a pensar que la mayoría de los capitales originarios o iniciales de las actividades comerciales realizadas por cubanos a las que se refiere el artículo (y no solo en el caso de los EE. UU) han salido de remesas en dinero o especie de familiares o amigos cubanos en el exterior que, a veces, además, son los verdaderos dueños de los negocios usando a los cubanos residentes en Cuba como sus testaferros.

 

O han salido como una reinversión de algunos dueños de paladares o similares. O han salido de los ahorros de cooperantes cubanos en el extranjero, de los ingresos de artistas:  músicos, pintores, etc. que tienen suficientes ingresos en divisas. Es difícil pensar que un cubano cuyos ingresos sean solo procedentes de sus salarios o pensiones o de los magros ingresos que tiene la mayoría de los auténticos cuentapropistas (no de los eufemísticamente llamados así pero que en la realidad son dueños de MYPYMES), puedan haber comprado divisas en un banco para iniciar una actividad comercial como las comentadas.

 

Tengo la presunción de que tal actividad comercial ha representado más que una fuga una entrada neta de divisas y de capital fresco al país, además de resolver necesidades que las entidades del Estado no han logrado resolver. Deben haber resultado más que una sangría una transfusión.

 

Y tengo la impresión de que la no compresión de la esencia económica de esta actividad y el haberse guiado solo por sus apariencias es lo que llevo hace unos pocos años a los organismos decisores, a retirar licencias ( unas 20 000 si mal no recuerdo) que se habían concedido para ejecutar comercio minorista por cuenta propia, afectando innecesariamente a los que ya estaban empleados en dicha actividad y a la población consumidora que se vio privada de acceder a bienes e insumos que desaparecieron del mercado o se mantuvieron clandestinamente, que es lo que principalmente ha ocurrido.

 

Considero que de lo que se trata es de autorizar estas actividades comerciales y regularlas y controlarlas debidamente e incluso ofrecer la oportunidad de que se creen asociaciones entre el sector privado y el sector estatal cooperativo que faciliten la entrada de capital fresco para financiar la mejora que el consumo de los artículos implicados en este comercio está reclamando la población.

 

Espero no haberlos abrumado demasiado con esta explicación y argumentación y no haber resultado demasiado petulante, sobre todo ante el autor del artículo. Además, puede que algunos o muchos no estén de acuerdo con mis razonamientos. Por lo que no haya logrado o motive desagrado, pido disculpas.

 

ACERCA DE LOS SUPUESTOS 2 390 MILLONES DE DOLARES QUE SE FUGAN DEL PAIS POR LA VIA DEL SECTOR NO ESTATAL (DATOS DE 2017 BASADO EN UN ARTICULO DE EMILIO MORALES DE HAVANA CONSULTING GROUP). (2)

 

PD: Las 5 preguntas resultan respondidas en el actual trabajo de Havana Consulting Group.

1—El número de compradores cubanos que en 2017 realizaron compras en países extranjeros para vender en Cuba los productos adquiridos fue de 48 473 (el 24,03% de los cubanos que salieron para negocios y que en total fueron de 201 719).

2—Estos compradores viajaron como promedio 11,5 veces al año cada uno, de lo que se deriva que hicieron otras tantas operaciones de ciclo completo.

3—El valor promedio anual de las mercancías adquiridas por comprador fue de 20,8 miles de dólares (resultado de dividir el total de 1008 millones de dólares entre los 48 473 compradores).

4—El valor promedio por compra individual fue, por tanto, de unos 1809 dólares (resultado de dividir 20,8 miles anuales entre 11,5 compras).

5—Los 48 473 compradores hicieron 557 440 viajes de ida y vuelta en el año (resultado de multiplicar los 48 473 por 11,5 viajes cada uno). Esto represento un 78% de todos los viajes que realizaron los cubanos al exterior en el 2017 que fueron 711 197.

 

Si tomamos el dato de gastos totales en pasajes aéreos (426,7 millones de dólares) y el de los gastos totales en hospedaje, alimentación y transporte (472,9 millones de dólares) y consideramos que proporcionalmente el 78% correspondió a los compradores de mercancías, nos dará que lo gastado por estos en tales destinos fue de unos 701,8 millones de dólares en el año.

 

Si imputamos a los compradores de mercancías todos los gastos informados sobre logística para empacar productos (58,2 millones dólares) y para enviarlos ( 52,1 millones de dólares), tendremos que en estos menesteres los comerciantes gastaron 110,3 millones de dólares en el año.

 

En resumen, el total del capital desembolsado en el año por los 48 473 compradores de mercancías fue de unos 1820,1 millones de dólares. Pero capital desembolsado no es igual a capital invertido. Los 1820,1 millones del capital desembolsado son el resultado de hacer rotar el capital inicialmente invertido 11,5 veces en el año, a razón de 158, 3 millones de dólares como promedio por cada ciclo de rotación. Se trata de un mismo monto de capital comercial inicial que recorre el semiciclo D-M en el extranjero y el semi ciclo M-D´ en Cuba. Terminado cada ciclo completo D-M-D´, el comerciante cubano comprador-vendedor deduce su ganancia y, con el capital inicial invertido y recuperado en la operación, reinicia un nuevo ciclo.

 

El promedio de capital total desembolsado por cada uno en el año asciende a 37 549 dólares (1 820,1 millones entre 48 473 compradores) y, como ello es resultado de hacer rotar 11,5 veces el monto total promedio del capital inicial invertido, seria de solo 3 265 dólares per cápita.

                                                                                           ………………….

 

                                                           ÚLTIMO JUEVES: ACABAR CON LA POBREZA

                                                          JULIO 28, 2022, SEDE DE LA REVISTA TEMAS

           http://temas.cult.cu/ultimo-jueves/acabar-con-la-pobreza-ultimo-jueves-28-de-julio-de-2022/

 

Participantes:

Lisbet López Saavedra. Socióloga e investigadora. Instituto Nacional de Investigaciones Económicas (INIE).

Ileana Caridad Caballero. Licenciada en Educación primaria especial y educadora popular. Taller de Transformación Integral del Barrio La Ceiba.

Masiel del Carmen Curbelo. Miembro del secretariado de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), en la Universidad de La Habana.

Elaine Morales Chuco. Psicóloga. Profesora titular e investigadora en el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello.

Rafael Hernández. Politólogo. Director de Temas.

 

Rafael Hernández: Bienvenidos a un nuevo panel de Último Jueves, hoy con el tema de la pobreza. En el pasado ya hicimos debates sobre ese asunto. También hemos dedicado números completos de la revista Temas a problemas relacionados directamente con esa cuestión ; por ejemplo, uno sobre el desarrollo social, donde hay investigaciones en Cuba y en otros países, ya que no se entiende la de Cuba si no se pone en el contexto global; otro dedicado a la vivienda, un elemento integral de la problemática de la pobreza en Cuba y en todas partes; y otro sobre la desigualdad, no solo la económica, porque, igual que el tema que nos ocupa hoy, no es solamente un problema económico, donde se examinaron cuestiones como clases, grupos sociales o la geografía de la pobreza.

 

Sin embargo, sí es la primera vez que tratamos el tema con las personas que están hoy en la mesa. No fue algo deliberado, pero todas son mujeres, y estamos muy contentos de que así sea. Lisbet López Saavedra es socióloga, investigadora en el INIE, y se dedica a estudios de género y, en particular, a la medición multidimensional de la pobreza. Ileana Caridad Caballero, Cary, es educadora popular y licenciada en educación primaria especial. Durante muchos años se dedicó a trabajar activamente en el Taller de Transformación Integral del barrio de La Ceiba, en Playa. Actualmente es educadora popular en el consejo popular Marianao-Párraga, donde acompaña al movimiento Mujeres en Espiral. Masiel del Carmen Curbelo es miembro del secretariado de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), en la Universidad de La Habana. Dirigió durante nueve meses la Comisión de Impacto Social, que tiene que ver con problemas sociales como la pobreza, y actualmente está en la comisión organizadora del próximo Congreso de la FEU. Elaine Morales Chuco es profesora titular, doctora en Psicología, e investigadora en el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello. Ha investigado y publicado sobre juventudes, oportunidades, inclusión y brechas sociales. Y ha estado en otros paneles nuestros, sobre el tema de la juventud.

 

También invitamos a Rita Machín Reyes, subdirectora de prevención y asistencia social del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, pero al parecer no ha podido venir. En nuestros paneles siempre tratamos de que estén presentes personas que provengan de la experiencia y del conocimiento de instituciones y organismos que tengan que ver con el tema.

 

Entonces, con estas cuatro estelares panelistas vamos a dar inicio al panel.

 

¿Qué es la pobreza?, ¿cómo se reconoce?, ¿es no tener dinero suficiente?, ¿que las cosas tengan precios por encima de lo que alcanza el bolsillo? ¿Puede haber pobreza a pesar de haber seguridad social, educación, salud, empleo?, ¿puede haber personas que tengan todo eso garantizado y, sin embargo, sean pobres? ¿Se puede medir la pobreza?

 

Lisbet López Saavedra: Hablar de pobreza siempre llama mucho la atención porque ha sido un concepto maltratado por las ciencias sociales cubanas, al no querer enfrentarla desde una perspectiva cruda, y se ha intentado maquillar de alguna forma con términos que a la postre llevan a la confusión. Es un tema muy controversial, de muy difícil abordaje, porque es multidimensional. No solo se debe tener en cuenta el bienestar económico de las personas sino también otras dimensiones imprescindibles para el mantenimiento de la vida. A partir de ahí, el concepto de pobreza tiene que ver con el grado de privación de determinados aspectos fundamentales para la subsistencia de un ser humano.

 

Entre los objetivos de desarrollo sostenible para el año 2030, de Naciones Unidas, rubricados por 193 países, está el fin de la pobreza. En América Latina específicamente, desde los años 80 se había verificado una disminución del nivel de pobreza extrema; ese descenso se ha detenido debido a la llegada de la pandemia de Covid-19 en 2020, y hemos retrocedido a los niveles que teníamos veintisiete años atrás.

 

El escenario se ha complejizado aún más, precisamente porque la pobreza tiene que entenderse en un contexto sociohistórico determinado. No es igual ser pobre en África subsahariana que en Europa. No son las mismas necesidades en un contexto o en otro; en uno las necesidades vitales, básicas, mínimas, pueden ser tener ropa, zapatos, algo que comer y un empleo; pero en otro eso no es suficiente porque, además, necesita Internet para poder trabajar, un automóvil para moverse a su lugar de trabajo, entre otros aspectos. Por tanto, hay que pensar en que la pobreza se define también por el contexto en el cual se desarrolla.

 

En consecuencia, ha sido una meta de los investigadores medir la pobreza, saber de qué estamos hablando, cuántos pobres hay en un país, para poder decir si se avanza o no en ese aspecto. Existen múltiples elementos para medir la pobreza –como la Curva de Lorenz, el coeficiente de Gini, el índice de Palma y el de Pobreza Multidimensional, que S. Alkire y J. E. Foster han acuñado en la Universidad de Oxford, y que es el método que estamos usando en el INIE–, no solamente considerando el bienestar económico, sino también otros aspectos como la alimentación, la vivienda, la salud, la educación, el saneamiento, las comunicaciones y el entorno comunitario.

 

Obviamente, las personas no tienen el mismo nivel de acceso en todas partes del mundo. Por ejemplo, no podemos decir que una persona pobre en Honduras tiene la misma garantía de acceso a la salud que la que existe en Cuba para los más carentes, incluso con las dificultades y limitaciones que conocemos.

 

Ileana Caridad Caballero: No soy investigadora; lo que tengo es una práctica de más de veinte años haciendo trabajo social en el barrio donde vivo. Entonces, cuando me preguntan sobre pobreza pienso, como dice Rafael, en cómo yo la veo en mi comunidad. Allí hay más de un lugar y más de un foco de pobreza no reconocida. Veo que los ingresos de las personas no llegan a final de mes, en ocasiones ni a la mitad; que por las vías legales no pueden satisfacer sus necesidades, y que se acercan a lo ilegal o casi ilegal para resolverlas en parte.

 

Aunque hay derechos universales como la salud y la educación –esa en la que todos podemos llegar a ser universitarios–, en algunas familias es totalmente imposible llegar a la universidad, porque tienen responsabilidades que cubrir con ancianos, o un número grande de miembros, o los hijos que abandonaron los estudios no tienen modo de reincorporarse cuando la situación se lo permite, etc.

 

Para mí, la pobreza en el barrio tiene una cara muy nítida: es negra, es vieja, de familias numerosas, y es repetida en el mismo lugar. Cada vez que hay una crisis, una situación específica, unas medidas transformadoras, esas familias siguen reproduciendo la pobreza y no acceden fácilmente a las oportunidades. El cuentapropismo es una oportunidad de empleo, pero para hacerlo hay que tener un espacio, un pequeño capital, propiedades, y eso no ocurre con las familias pobres que conozco.

 

Además, en mi barrio, históricamente de cerveceros y papeleros, desaparecieron muchas fuentes de empleo; primero, la papelera de Puentes Grandes, y las cerveceras. Las personas se tuvieron que recalificar para trabajar más lejos o en la Droguería, que fue en lo que se convirtió la papelera, o en Almacenes Universales.

 

No sé si eso responde la pregunta, pero es lo que veo en el lugar donde vivo.

 

Rafael Hernández: ¿Podrías hacer un mapa de los lugares que son pobres en La Habana?

 

Ileana Caridad Caballero: Los Talleres de transformación integral (TTI) fueron creados para aprender a vivir la ciudad, y para resolver esos problemas con los que la Revolución vino comprometida. Y fue relativamente fácil hasta los años 90, pero no tanto después, porque el país comenzó a empobrecerse.

 

No sé si estoy diciendo un disparate; es lo que yo veo. Para mí Cayo Hueso tiene zonas de pobreza; El Vedado, aunque nadie se lo espera, las tiene, y muchos las conocen, como La Timba, y ahí han operado múltiples proyectos para resolverlas; Marianao, ni hablar; en Playa también, La Ceiba y Cantarranas, que a lo mejor ustedes no conocen ni el nombre.

 

Entonces, cuando uno camina por su barrio, ve casas en mal o regular estado –algunas “regulares” tienen estática milagrosa, no se han caído porque Dios es muy grande–, hacinamiento en casas que se dividen y se vuelven a dividir, etc. Hay una voluntad política de mejorar la situación de la vivienda, pero no hay una política para que las personas adquieran casas. Hasta un determinado momento estaban las microbrigadas, ¿pero quiénes construían en Cuba después? Los militares, las empresas mixtas, o gente que, sin respetar la ley, construía y perjudicaba al que estaba al lado, y el que no tenía recursos se quedaba sin espacios para mejorar.

 

En el Taller de La Ceiba hicimos un proyecto muy interesante en seis ciudadelas para que las personas construyeran con esfuerzos propios. Tenían que hacerse responsables de los materiales, de los recursos, y no eran suyos hasta que no estaban colocados, pero, además, si todo el mundo no trabajaba no podían ser dueños de ese proceso.

 

Masiel del Carmen Curbelo: No me asiste la experiencia de las profesoras que me acompañan, pero quiero contar un poco cómo yo, como joven universitaria, percibo la pobreza. Coincido con ellas en que, si bien en el país hay un fuerte compromiso con la justicia social, hay niveles de invisibilización de las desigualdades en la sociedad y, por supuesto, en las maneras en las que explicamos las diferencias entre personas vulnerables, pobres, en situaciones de vulnerabilidad, que luego se traducen en contradicciones, a nivel de discurso, de cómo estamos analizando el problema de la pobreza en Cuba.

 

La lucha contra la pobreza no camina hacia la igualdad y sí hacia la equidad, pero ese es un tema complicado. Pueden existir situaciones en las que las personas que se perciben como pobres no entienden que tienen igualdad de oportunidades, porque hay una especie de anomia, que se manifiesta en una incongruencia entre el discurso de la sociedad y cómo se perciben los individuos ante ella, o sea, no se sienten incluidos, partícipes, empoderados, no sienten que pueden tomar decisiones respecto a lo que les sucede. En la solución de eso la educación popular tiene un papel fundamental.

 

La idea de comunidad marginal viene dada porque está al margen, precisamente, de los municipios. Yo viví en La Lisa, muy cerca de El Palenque. Son comunidades en las que se reproducen generacionalmente los problemas, porque al ser la pobreza un fenómeno multifactorial y multidimensional, comprende aspectos socioemocionales, culturales y demás, que después se expresan en problemáticas intrafamiliares que son reproducidas de generación en generación.

 

Por ejemplo, un hijo de una familia pobre, por supuesto, está en igualdad de condiciones de oportunidad que uno de clase media, pero en la norma no va a acceder a la universidad, simplemente porque sus realidades son distintas, porque necesita trabajar primero, no entiende la necesidad de superación, no percibe que puede tener cambios directos inmediatos, porque la inmediatez es importante en función de la transformación que necesita una familia pobre. Entonces estas cosas se van configurando y hacen que se cumpla la conocida frase de que uno piensa como vive. Hay que entender también que el pobre no lo es porque quiere, hay una realidad que lo circunda que hace que a pesar de tener oportunidades que muchos perciben como equitativas, no pueda elegirlas porque está en una condición de desventaja.

 

Elaine Morales Chuco: Es importante, por el contexto en el que estamos viviendo, tratar de avanzar en la construcción de una estrategia de cómo acabar con la pobreza, que es en definitiva lo que Rafael está preguntando en esta sesión, no solo qué es, sino cómo combatirla.

 

Habría que diferenciar al menos dos niveles elementales: uno, desde las teorías, y ahí señalar que una definición de pobreza no se puede hacer al margen de otros elementos y definiciones importantes, como son las desigualdades, las exclusiones, las inequidades, y también, en su reverso, la equidad, la igualdad, la justicia social, porque esos permiten, en cierta medida, ubicar los límites conceptuales, los contenidos de esa definición. Y otro desde la realidad, para saber qué es lo que estamos viendo de esa definición.

 

En tal sentido, reitero que la pobreza está muy relacionada con las desigualdades, con las exclusiones, con la marginación, con la vulnerabilidad social que puede estar padeciendo una persona, una familia, un grupo, un territorio en particular. En el historial de definiciones y conceptos, la pobreza va desde esa noción de incapacidad económica, de precariedad, de insuficiencia, de carencias, hasta otras más actuales, más acordes con los procesos no solo nacionales sino internacionales, que no solo la ubican en un contexto económico, sino que la reconocen como relacional, multidimensional, compleja, y relacionada también con elementos de políticas sociales, de la subjetividad, culturales, que dan cuenta de cómo se tiene más o menos acceso a una estructura de oportunidades, y las implicaciones que tiene el hecho de no tenerlo, que no es tanto porque las personas, las familias, los grupos, no lo deseen, sino porque no se han solidificado y sostenido en el tiempo las posibilidades, las capacidades para generar desarrollo, individual y colectivo.

 

Entonces cuando hablamos de pobreza, estamos ante una situación, pero también ante un estado, un proceso que da cuenta de que hay determinadas raíces, condiciones, circunstancias que impiden o que entorpecen que una persona o un grupo importante de la sociedad acceda al lugar que le pueda dar el mayor bienestar, la mayor satisfacción, e insertarse adecuadamente en el desarrollo de la sociedad en que vive.

 

Como han dicho mis colegas, hay situaciones económicas difíciles que impiden que jóvenes puedan acceder a la universidad, no porque no sea gratuita, sino porque se requiere el apoyo de la familia hasta el último año de la carrera para poder mantenerse; que no pueden vivir en una vivienda con todas las comodidades que quisieran, no porque no existan viviendas de ese tipo, sino porque no es expedita la manera de llegar a ese acceso.

 

Es decir, las condiciones en la Cuba de hoy nos permiten ver que no todas las personas, no todas las familias, no todos los territorios, están en las mismas condiciones de tener un bienestar económico que reporte, a su vez, una satisfacción espiritual de acuerdo con las metas y los patrones culturales que tiene la sociedad, trasmitidos de generación en generación.

 

Y por tanto, también hay distintas maneras de medir la pobreza según la entendamos, porque los mecanismos para hacer estudios de este tipo, que, además, son procesos transdisciplinares, tienen que tener metodologías complejas sin absolutizar una arista u otra, que permitan esa multidimensionalidad no solo en títulos sino también en resultados concretos. Esto hace que no siempre el discurso de las ciencias sociales sea exactamente igual al de las instituciones, o al de las políticas.

 

Los que en Cuba nos hemos dedicado, en los últimos veinte o treinta años, a hacer estudios sobre este asunto, no hemos estado escondiendo el tema. La pobreza ha estado ahí y la hemos enfrentado desde estos otros términos que he dicho, y también hemos asumido desafíos como investigadores, retos de compromiso en el orden metodológico para poder dar respuesta a las demandas que las ciencias sociales y que la propia realidad nos pone. Esos retos no siempre han coincidido con posiciones y posturas institucionales, pero ahí vamos.

 

Rafael Hernández: Escuchando al panel, parece que hay factores que propician que se reproduzca la pobreza, a pesar de que existan políticas que faciliten o que ofrezcan oportunidades, que la estructura de oportunidades no es realmente como se presenta en términos de las condiciones reales en las cuales viven determinadas familias, que tienden a seguir siendo pobres o a no salir del todo de la pobreza.

 

Qué factores hacen que, en las condiciones concretas de Cuba, la pobreza se reproduzca y que sea difícil superarla en determinadas áreas o regiones, en ciertos aspectos? Esa es mi segunda pregunta, y quisiera que profundizaran en algunas de las cosas que han dicho, básicamente en el sentido de cómo es que los problemas siguen existiendo a pesar de las soluciones que se han tratado de aplicar. ¿Cuáles son los tres o cuatro obstáculos fundamentales para rebasar una situación de pobreza? Según leo, esta ha crecido, aunque casi nadie puede decir exactamente cuánto, como para saber en qué medida es posible hacerla retroceder.

 

Lisbet López Saavedra: En primer lugar, hay que decir que los resultados de los estudios realizados sobre este tema en Cuba son clasificados. De todas formas, podemos hablar de características generales de la pobreza en la sociedad cubana. Primero, tiene rostro de mujer –negra, sobre todo–; también de personas que no han transitado por el sistema educativo hacia todas sus capacidades, hacia todo su desarrollo. Por tanto, hay que decir que la pobreza tiene un fuerte componente socioeconómico, pero también tiene uno cultural, de género, de color de la piel, y otros aspectos que van complejizando su abordaje. La forma en que operan en cada individuo esos aspectos hace que la manera en que se vivencia por cada uno de ellos la escasez, la pobreza, sea también percibida de una forma diferente.

 

También hemos visto gente que vive en condiciones precarias y que no se autorreconoce a sí mismos como pobres, porque es tan complicado como eso, tiene que ver con cómo cada cual se ve para el mundo, y en su circunstancia, y a partir de ahí eso se complejiza muchísimo.

 

Las políticas públicas universales son muy buenas, pero no podemos tratar a todas las personas igual porque no lo son. Por ejemplo, no todas las madres con más de tres hijos son iguales, ni viven en la misma condición, ni tienen las mismas características, necesidades o expectativas; no podemos tratarlas a todas por igual porque no todas tienen el mismo problema.

 

Ahí hay una dificultad: hemos tratado de llevar políticas universales que tratan a una multiplicidad de individuos como uno solo y, por tanto, por decirlo de alguna manera, a algunos no les sirve ese traje que le han hecho, porque no aterriza en las características propias que tiene su manera de experimentar la pobreza, sus necesidades. Si alguien es carente en una dimensión, sus derechos son indivisibles; es decir, no importa si no tiene dinero o no puede ir al dentista, es carente de todas formas, y, por tanto, en esa complejidad las políticas públicas universales han quedado a la zaga. Hay que solventar el asistencialismo de ese “papá Estado” que da dinero. ¿No te alcanza? Te doy una subvención. ¿No tienes? Te doy un subsidio. Te doy, te doy, te doy.

 

Decirlo así es rápido y parece fácil, pero no lo es; hay que transitar a esquemas donde seamos corresponsables, es decir, donde ese que recibe –según los aspectos en que esté necesitado–, también tenga que demostrar, que devolver –en el mejor sentido de la palabra– aspectos que lo hagan transitar, desarrollarse. No es fácil, pero hay que salir de ese asistencialismo, buscar otras maneras, dejar de ver esto como una política universal, y para eso es muy importante medir.

 

Rafael Hernández: Cary, ¿qué es lo peor de ser pobre? No de vivir en la pobreza, sino de salir de ella.

 

Ileana Caridad Caballero: Esta pregunta y lo que respondió la profesora Lisbet me hacen cambiar lo que yo traía preparado. Pienso en un amigo que decía que “cuando la Revolución triunfó, todo el que estaba pegado a la puerta, entró”, y aprovecharon muchas oportunidades, estando en cualquier estado. Pero avanzó la Revolución y se cerró la puerta en el Período Especial, y los que estaban más atrás se volvieron a quedar sin pasar por esa puerta. Eso en primer lugar.

 

El país no está más rico, sino más pobre; y la mentalidad que tenemos es de que el gobierno tiene que resolver todos nuestros problemas. No participamos en su solución, no proponemos, y cuando lo hacemos no se nos escucha adecuadamente, porque traen un bloque en la cabeza que dice: “es así”, y no de la manera en que me lo están compartiendo las personas en situación de pobreza.

 

El compromiso de los servidores públicos es determinante, y el de las personas que están en esas situaciones para contribuir a cambiarlas, también. Es un problema compartido, y no podemos seguir con el esquema de igualdad cuando es más importante la equidad, porque no todos partimos del mismo punto ni estamos ahora en el mismo punto. Ahí tiene que empezar el cambio, la transformación. El servidor público está para escuchar, no para complacer; no para cuidar su silla, sino para comprometerse y tratar de cambiar esa realidad que nos toca a todos, aun los que no están en pobreza.

 

Masiel del Carmen Curbelo: Quiero hacer referencia a varios elementos que yo identifico como reproductores de la pobreza. Uno de ellos es la migración interna. Las personas vienen hacia La Habana en búsqueda de oportunidades, de un mayor bienestar, y se establecen en sitios donde, por supuesto, no tienen acceso a la libreta de abastecimiento, a los bienes básicos y demás.

 

Entonces, primero, comienza a crearse una zona marginada en esa periferia de la ciudad, donde, por supuesto, no los ampara nada, al estar en un lugar del que ni siquiera tienen una dirección. Después, cómo la seguridad social, las instituciones, le hacen frente a eso, cuando es algo tan complejo. Yo vivía cerca de Managua y recuerdo que por allí había muchos pobladores ilegales, y hubo un momento en el que les ofrecieron casas en otro sitio, pero ellos no las querían porque donde estaban podían vender las vacas, hacer sus negocios. O sea, es un fenómeno tan culturalmente enraizado que no es tan fácil sacar a la persona de la situación de pobreza, incluso cuando le das las oportunidades para ello.

 

Me gustó que mis compañeras trataran el tema del asistencialismo, porque he percibido que no hay una verdadera apropiación crítica del trabajo que se está haciendo ahora en los barrios. Entiendo la necesidad de hacerlo, pero de pronto se nos convierte en parches que estamos poniendo por todos los municipios, por todos los barrios vulnerables, y no nos damos cuenta de que el asistencialismo está reproduciendo las mismas situaciones de pobreza.

 

La gente se acomoda y piensa: “me lo van a dar todo, no soy capaz de nada, no tengo poder de decisión, no controlo las cosas que me ofrecen; hay espacios de participación, pero eso no implica que yo tome decisión sobre lo que quiero”. Estamos, además, haciendo diagnósticos como camisas de fuerza; es decir, hay un papel con todas las preguntas y vamos a una comunidad, pero se nos quedan fuera cosas, realidades.

 

Si queremos entender los niveles de pobreza y de vulnerabilidad que hay ahora mismo, el diagnóstico en las comunidades es una de las cosas que tiene que cambiar radicalmente porque está quedándose en la superficialidad. Además, los están haciendo personas que no tienen conocimientos básicos de cómo entrar a las comunidades vulnerables, que llegan como el hacedor, el que trae la solución a una comunidad vulnerable, y que lo que hace es reproducir los patrones marginales con los que esas personas viven.

 

Es una de las cosas que hemos pensado en la Comisión de Impacto Social en la Universidad de La Habana, donde tratamos de formar a los estudiantes en conocimientos y fundamentos de la educación popular. Por supuesto, esto se sustenta en que queremos que los estudiantes trabajen en las propias comunidades en las que viven porque las entienden mejor que nadie.

 

Elaine Morales Chuco: Si complejo era tratar de definir qué es la pobreza, lo es igualmente pensar cuál es el mecanismo más eficaz para salir de ella. Por lo general, estas estrategias se ubican a nivel individual o familiar, se piensa que las personas son pobres porque quieren, que las familias son pobres porque no han hecho lo que tienen que hacer, y en el otro extremo se ubica entonces la postura de responsabilizar de manera absoluta a las políticas, que son totalmente ineficientes o no están bien pensadas.

 

De cualquier manera, justamente por la complejidad de este tema, hay que repensar el espacio, el papel, la responsabilidad que tienen todos los niveles en los que se expresa la pobreza y en los que existe en la sociedad. En todo caso, me atrevo a decir, con el respeto que me merecen los economistas y los hacedores de políticas aquí presentes, que tal vez tenemos que pensar políticas con una mayor articulación en sus contenidos, en sus propósitos, en sus actores, para que el interés de una no contradiga el de otra. Eso nos ha pasado, lamentablemente.

 

Pero también hay que pensar en la participación no solo de las personas beneficiarias de las políticas que pueden dar al traste con la pobreza, sino en la de todas las personas implicadas en su elaboración, ejecución y evaluación; en identificar realmente cuál es el mecanismo adecuado para cada barrio, que no tiene que ser igual que en otro, que los puede sacar de la pobreza, porque en uno el problema fundamental tal vez no son los ingresos sino el estado de las viviendas, o en otro tal vez no es el nivel cultural sino justamente los ingresos, y así sucesivamente.

 

Entonces qué es lo que habría que hacer para generar las capacidades que le permitan a este territorio, a estas familias y a estas personas enfrentar la pobreza, el empobrecimiento del país o el individual o familiar? Eso merece participación completa, de decir, de ser escuchados, de tomar parte desde el proceso de diseño hasta el de evaluación.

 

Y eso pasa por el hecho de que los que formamos parte comprometida de esta sociedad no nos sintamos incómodos al escuchar que el país se ha empobrecido, y que existen determinados sectores de la población con una situación más precaria que otros. Eso no nos debe molestar, sino comprometernos para hacer los cambios que hagan falta. Tendríamos que transitar a políticas con un mayor nivel de integración, de participación, de visibilización del problema, y que eso no solo sea pertinencia de quienes deciden, por sus roles en el país, sino también de todas las personas que potencialmente pueden ser actores en el proceso de revertir la pobreza, de las que están en la situación más difícil, para que no sean políticas asistencialistas, excepto cuando sea extremadamente necesario, porque no estamos negando la asistencia que necesita un adulto mayor, una persona en una situación de discapacidad, una familia vulnerable.

 

Ileana Caridad Caballero: Elaine habló de la capacitación y de la formación, y para mí es muy interesante, porque saber cómo participar y cómo hacerlo para resolver un problema que a lo mejor no es individual, pero sí del colectivo donde estoy, es una cosa muy importante. Es decisivo preparar a los decisores, pero también a la gente que va a aplicar políticas públicas, porque la idea está ahí, para participar, para cambiar realidades, y cuando llega abajo vuelve a ser asistencialista, por premuras o como si fuera una tarea para el 26 de Julio o el 1º de Enero, y no ponemos todo lo necesario para cambiar esa realidad que nos toca a todos.

 

Rafael Hernández: Llegamos al turno del público. El panel ha tenido una gran cantidad de coincidencias, no porque no tengan experiencias diferentes y porque no tengan campos diferentes de trabajo, pero de hecho tienen más coincidencias que diferencias. Sin embargo, yo estoy seguro que en el público debe haber diferencias en relación con las cosas que ellas han dicho.

 

Un compañero, hace unos días, me decía: “La pobreza es un fenómeno estructural, no existe eso de bolsones de pobreza; el fondo del problema está en las cuestiones fundamentales del manejo de la economía, no son deficiencias asociadas con territorios o que se expresan territorialmente; en realidad la raíz, la causa, es global”.

 

Ellas han insistido en el uniformismo –no han utilizado esa palabra–, para describir una misma política para resolver un problema en distintos lugares, y eso sí es estructural seguramente. En todo caso yo les doy la palabra a ustedes.

 

Jesús Menéndez: Cuando oigo hablar de pobreza me acuerdo de calidad de vida; que son cosas un poco intangibles, difíciles de medir, multidimensionales. En el año 2000, se hizo un estudio sobre envejecimiento en siete capitales de América Latina, y en todas, menos para Cuba, fue muy fácil dividir clase media alta, media y baja. Es decir, las demás ciudades estaban divididas geográficamente en clases, independientemente de los cinturones de pobreza. Nosotros tuvimos que buscar una comparabilidad, un indicador de clase media y alta, y al final lo sacamos, con la ayuda de la ONEI, por tenencia de efectos electrodomésticos, estado de la vivienda, etc. En definitiva, lo material fue lo que primó, para crear una entelequia que nos permitiera compararnos, más o menos, con el resto de los países.

 

La medición es muy importante, porque no se puede abordar algo si no se conoce la magnitud del problema y su caracterización. Hay una herramienta que se llama estratificación, que se usa mucho en la salud, y en las ciencias sociales. Tiene que ver con la territorialidad, con la historia, con un grupo de cosas, pero hay que saber qué medir, saber cómo identificar y buscar objetivos y variables tangibles que permitan de alguna manera, aunque sea sesgada, poder medir.

 

Pobreza moral o pobreza material? De lo que hemos hablado hasta ahora, según he interpretado, es fundamentalmente la material, de una manera más o menos explícita, pero está la pobreza moral. ¿Qué papel tiene en la génesis de la material? Esto empezó en los 90, con el Período Especial, con la debacle de los valores, con un sustrato económico que no se lo quita nadie. Desde el punto de vista práctico, es mejor entrarle primero a lo material e ir trabajando la moral de forma paralela. Estoy buscando una respuesta salomónica porque todo está interrelacionado, pero la pobreza moral, para mí, es casi tan importante como la material.

 

Carlos Alzugaray: Quiero hacer un comentario y una pregunta. Primero, no olvidarnos de que Cuba es un país pobre; no tenemos reservas de petróleo como Venezuela u otros países del tercer mundo. Lo nuestro es al duro y sin guante, y, además, la Revolución heredó una estructura semicolonial donde la pobreza era brutal. Mi pregunta es: ¿Hay alguna experiencia internacional que nos sirva para resolver los graves problemas de pobreza que tenemos en estos momentos?

 

José Luis Rodríguez: Me parece que uno de los elementos claves, planteado ya por varios compañeros, es cómo atacar el problema, y para eso hace falta un diagnóstico. Primero, coincido en que ha habido una subestimación de los conceptos en las ciencias sociales, no solo con la pobreza. Por ejemplo, en los documentos oficiales se ha hablado de formas de gestión, sin hablar de la propiedad. Por otro lado, la pobreza de Cuba, para compararla, tiene que tener apellido. Multidimensional nos favorece, porque tenemos un índice muy bajo, pero cuando hablamos de pobreza de ingresos no estamos en la misma situación, por lo tanto, hay que ponerle apellido a la cosa.

 

La magnitud del problema se expresa hoy claramente en lo que se han llamado las vulnerabilidades, es un concepto mucho más amplio, que expresa pobreza, pero también otras cosas. Estamos en una situación bastante complicada. Una cifra nada más: 120 mil núcleos vulnerables en 2020, 183 mil en 2021, de acuerdo con los criterios que utiliza el Ministerio de Trabajo para clasificar la vulnerabilidad –todavía en estudio, es decir, no hay un criterio definido en este sentido.

 

Ha habido distintas políticas que no han dado los resultados esperados. Este es un tema que hay que abordarlo, no tiene otra vuelta, y si se tiene en cuenta los resultados que se han publicado sobre la situación económica de los hogares, por ejemplo, se llega a la conclusión de que hay alrededor de entre 18% y 19% de vulnerabilidad en la población cubana, estamos hablando de dos millones de personas, no de cuatro gatos. Eso hay que atacarlo con políticas específicas, no se puede hacer generalidades, y sin embargo en este punto hay un uniformismo que pone en crisis las políticas porque, simplemente, no sirven las cosas.

 

Sobre el tema de los barrios, conozco una encuesta que se hizo en El Cotorro, donde habían arreglado un parque, algunas calles, etcétera, todo muy bien, y cuando se les preguntó a las personas qué era lo más importante, el parque y las calles ocupaban los lugares trece y catorce; primero estaba la comida, la vivienda. Es decir, no podemos seguir pensando que las cosas son de otra manera, los problemas fundamentales son los que son.

 

En las encuestas económicas que se han hecho en los hogares, desde los años 80 hasta hace poco, hay cuatro problemas fundamentales en la población cubana: no me alcanza el dinero, la alimentación, la vivienda y el transporte. Entonces el ataque a los problemas tiene que pasar por esos criterios, aunque no son los únicos.

 

Estoy de acuerdo en que la pobreza tiene su aspecto cultural, superestructural, que hay que atenderlo también, porque lo más difícil es el llamado cambio de mentalidad. Se habla mucho del cambio de mentalidad en los decisores, pero en la población es mucho más complejo porque es un trabajo de generaciones, no de un día ni de un curso de superación.

 

Y termino con un tema que hoy es de urgencia. Estamos ahora abocados, aunque no se ha hablado de ese tema de esa manera, en un programa antinflacionario. La inflación sigue creciendo, el último dato da un 26% de aumento de precios entre mayo del año pasado y este año. Esos datos están subvalorados, se sabe que la base de datos tiene una serie de complejidades.

 

Las primeras medidas que hay que adoptar en un programa antinflacionario son las de mitigación. El año pasado hubo que correr en abril y darle 280 pesos más a los beneficiados de la asistencia social porque, simplemente, no les alcanzaba el dinero para sacar los productos de la libreta, pero no podemos seguir con esas medidas. Sin embargo, no se ha aprobado en su integralidad un programa antinflacionario y entonces estamos yendo por aquí, por acá; y junto a la uniformización está la dispersión, la no secuencia en las decisiones. Así no se resuelven los problemas, no podemos poner los caballos detrás de la carreta, tienen que ir delante, y esos son errores que se han cometido, en mi opinión, y que abundan en este punto.

 

Y desde luego, en este sentido la cultura tiene mucho que ver también. Es verdad que hay que ir contra el asistencialismo, pero no podemos olvidarnos de que la gente requiere de un apoyo material, que es otra cosa; no se trata exactamente de darle todo lo que pida y que solo sea el Estado el que les nutra sus necesidades, pero tampoco podemos decir que solamente con otras medidas generales se puede resolver el problema.

 

Hay que poner recursos, y hay que sacarlos de los que tenemos, no se puede esperar más recursos en este momento. Hay que redistribuir inversiones, por ejemplo, para producir alimentos. Ahí las inversiones siguen siendo el 12% de las del país, cuando la construcción de hoteles tiene el 24% este año en el presupuesto. Así que hay muchas cosas por hacer también en la estructura para influir en el tema de la pobreza.

 

Carlos García Pleyán: Sin dudas, el tema de un preciso diagnóstico del perfil de la pobreza es muy importante, porque voy a tocar dos puntos sobre los cuales creo que no hay suficiente claridad, no digo en las estadísticas clasificadas sino a nivel social, a nivel cultural, y que pueden generar un tipo de política dirigida en un sentido o en otro.

 

Uno de ellos es la edad. El país envejece a una velocidad cada vez más angustiosa por diferentes razones que se van sumando una a la otra. Como hablaba José Luis, y estoy de acuerdo con él, no todo se resuelve responsabilizando a la gente con la solución del problema, cuando ya más de 20% de los cubanos han pasado de los sesenta años. Eso tiene una relación directa con los cuidadores, que en general son mujeres. Es decir, es un problema difícil que no se resuelve por ese camino. ¿Entonces quiénes son esos viejos vulnerables?, ¿son todos los viejos vulnerables?, ¿lo son más unos que otros?, ¿cuál es la relación con la mujer? Creo que estamos un poco en el aire, y es un problema creciente.

 

El segundo son los barrios vulnerables. ¿Es realmente la unidad de estudio más afortunada?, ¿todos los que están en un barrio vulnerable deben ser tratados como tales? Pienso que no, porque el barrio físicamente es el mismo, pero los vecinos no son los mismos, y a veces cambian bastante rápido, llegan, pasan por el barrio y se van a otro. Y puedo virar la frase al revés también: ¿todos los vulnerables están en esos barrios?

 

Me parece bastante evidente que no. Yo vivo en Miramar, y les aseguro que hay muchos hogares vulnerables allí, que no están en ningún “barrio vulnerable”, y entonces desaparecen. Un problema más grave todavía, evidentemente, está en Centro Habana. Habría que ver qué cosa no es vulnerable allí; es decir, en términos de diagnóstico, y por lo tanto automáticamente de política, creo que todavía no estamos muy claros de si realmente la línea de ataque es contra el barrio vulnerable o contra los núcleos vulnerables, y me pregunto incluso si las personas también. Creo que nos falta mucho todavía.

 

Tania García Lorenzo: Las estadísticas son insuficientes, no tenemos un sistema estadístico que refleje el país, ni la economía, ni la sociedad, ni los territorios, ni los actores sociales que están en este momento predominando en el país. ¿Qué van a hacer con eso? No tengo idea, pero me imagino que es una pregunta que se estarán haciendo. Revisen los datos de la ONEI, que están públicos en su sitio web; no los del año, ni los de las provincias, sino los de los municipios. Se habla todos los días de los municipios, pero los datos son de hace cinco años. ¿Entonces, de qué estadísticas estamos hablando? Si no tenemos datos básicos no podemos pedirles que sepan estadísticas de la pobreza.

 

Yo también creo que hay un proceso de empobrecimiento en el país, en todos los sectores, por eso es que hay vulnerables en todos los territorios, porque en las bases del modelo que existía, el fondo social de consumo tenía un rol fundamental, y ese fondo ha tenido un deterioro, y eso es parte del empobrecimiento.

 

Los economistas que pensamos que la economía es una ciencia social tenemos que entender que la pobreza efectivamente es el resultado de insuficiencias del sistema de relaciones económicas imperantes. Profesor José Luis, claro que el hombre tiene que preocuparse primero por cómo come, para después preguntarse dónde vive y cómo se transporta, antes de pensar en el parque, si estamos en la sobrevivencia en muchos sectores.

 

El asistencialismo no es justicia, no puede serlo porque genera dependencia, y un proyecto que genere dependencia no dignifica. La dignificación del ser humano no puede reconocer la dependencia como su modo de vida, y el asistencialismo tiene eso. ¿Por qué surgió? Porque era la compensación para poder desarrollar en toda su expresión la rentabilidad del capital; entonces no podemos creer en el asistencialismo, porque eso no cuadra con un proyecto social que pretende dignificar a los seres humanos.

 

Una proclama llena de buenos deseos es una carta para los Reyes Magos. Si queremos una estrategia, tiene que llevar los procesos, los resultados esperados y los impactos, pero, además, con indicadores de medida en cada proyecto que tengamos.

 

Miguel Coyula: Debemos mirar el problema de manera general. En nuestro contexto, una carencia es no ver las cosas de forma integrada, sino desde el punto de vista particular. Por ejemplo, se dice que Cuba es una economía de planificación centralizada y, sin embargo, cuando analizamos los planes vemos que realmente no son planes, sino metas, y hacer todo lo posible por alcanzarlas; o sea, se ve ese plan como un producto y no como un proceso.

 

En cuanto a la pobreza, creo que hay muchos más estudios que propuestas de cómo se debe resolver lo que plantean los académicos, los especialistas. ¿Cómo se resuelve la pobreza con estas debilidades en el sector estatal? Por ejemplo, en Cuba te dicen: “Ah, no, eso es el turismo”. ¿Quién dijo eso? La ciudad es la que ofrece, la que determina; debería determinar un desarrollo integral e incorporar las actividades de las distintas ramas económicas. Eso lleva inversiones inducidas. Cada vez que usted pone una habitación de un hotel está hablando de agua y de energía. 

 

En nuestro ámbito predomina lo reactivo sobre lo proactivo; de momento parece que todo el mundo se levantó por la mañana, puso el Noticiero y se encontró con que hay una terrible situación energética. Nadie la vió venir? Hay una falta de visión integral respecto a que estamos incrementando por aquí la demanda energética.

 

Vemos la construcción de hoteles, que van a generar una demanda energética, de agua, de tratamiento de aguas albañales, de servicios y de alimentos. Por lo tanto, aquí todo tiene que cruzarse; y lo que sucede en todo este entramado es que en la periferia del problema están los más vulnerables. Nosotros estamos viviendo en este momento lo que yo llamo el síndrome de la sábana corta, que no alcanza para taparse.

 

Entonces quiénes son los primeros afectados por esa falta de recursos? Estamos hablando de los vulnerables; y podríamos hablar de los vulnerables de los vulnerables, que son las personas mayores, los que nos acercamos al 30% de la población con más de sesenta años, y eso va a ser un problema grave. Súmenlo ahora al tema de la emigración.

 

Si los problemas no se analizan de conjunto, si este problema que se puede analizar en un panel en distintas especialidades de las humanidades no llega a incorporar, por ejemplo, al economista, al urbanista, hay una parte que se queda silenciada, porque es dónde va a vivir esa gente, cómo va a vivir.

 

Rafael me recordaba algún trabajo que yo hice en Temas sobre la vivienda, “¿Un lugar para vivir o un lugar donde vivir?”, que es lo que creemos nosotros, dónde o cómo. Aspiramos a una vivienda y a que sea el reflejo de ese nuevo modelo social. Hay una deuda entre el diseño urbano y el arquitectónico, y la calidad de la habitación que nosotros nos proponemos hacer. ¿Cuántas personas en la ciudad de La Habana están pendientes de albergue? Ciento cincuenta mil aproximadamente ¿Y qué quiere decir ciento cincuenta mil personas? El equivalente a la población de Cienfuegos o Matanzas. Hay que construir albergues, para no hablar de viviendas. Esta es la magnitud del problema. Entonces yo no veo otra manera que no sea integrar a todo el mundo, contar con todos para que la solución aparezca.

 

La pobreza material acarrea la indigencia moral, dijeron antes. Había una consigna en los años 70, creo, que decía: “Crear riqueza con la conciencia y no conciencia con la riqueza”. Pero si no hay riqueza, no hay con qué pagarles a los maestros. Los  maestros se van, emigran, se quedan los peores, se quedan las aulas vacías, las escuelas se empiezan a derrumbar, y la educación empieza a sufrir y se empieza a empobrecer.

 

Cualquiera que husmea en las páginas de internet ve tamañas faltas de ortografía, gente que ha pasado por un sistema y parece que nunca pasó. Faltan profesores, las escuelas se van echando a perder. Lo mismo con el sistema hospitalario. Porque si hay algo que es sumamente caro es la asistencia médica, es carísima, y cada día será más cara por el problema de la tecnología. Esos problemas hay que verlos y cruzarlos entre todos y sacar una conclusión, pero integrada, nunca segmentada.

 

Yan Guzmán: El tema de la pobreza tiene un grupo de variables en el contexto cubano que son de alguna manera importantes. Aquí se ha hablado del tema dependencia y asistencialismo. El asistencialismo que tiene la sociedad cubana es una reproducción del asistencialismo del Estado en los 70 y 80, donde de alguna manera, por determinado contexto sociopolítico, recibimos muchos recursos y no los optimizamos, y generamos determinadas buenas prácticas que pudieran, de alguna manera hoy, propiciar una sociedad mucho más preparada.

 

También estoy pensando en la hegemonía del proyecto socialista. La pobreza tiene una dimensión económica, digamos, fundamental. Hay un tema de caja chica, de dinero, de recursos para poder salir, al margen de todas las cuestiones multidimensionales que tiene, y todas las variables desde el punto de vista cultural, moral, incluso jurídico; pero hasta qué punto existen alternativas hoy en Cuba a los efectos de sacrificar determinadas decisiones políticas fundamentales que están en el proyecto socialista para poder salir de la pobreza.

 

Es decir, hoy mismo estamos en el tema de la descentralización, que de alguna manera no logra afianzar por determinados obstáculos burocráticos, también prácticas, y un sinnúmero de factores. ¿Qué tenemos que sacrificar para salvaguardar el proyecto y salir de la pobreza? Porque los recursos no alcanzan si no tomamos un grupo de iniciativas donde tenemos que coquetear con determinadas cuestiones que son hasta cierto punto peligrosas para el modelo que queremos defender.

 

Rafael Betancourt: Una de las preguntas, precisamente de Carlos Alzugaray, es qué modelos internacionales pudiéramos valorar cómo posibles para Cuba. Yo propongo que sean los de economía social  y solidaria de Ecuador, Brasil, Argentina; a pesar de retrocesos que ha habido en el segundo, por ejemplo. También hay experiencias en territorios desarrollados, por ejemplo, Montreal, Barcelona y Bilbao, que aun siendo ricos han puesto los recursos, el énfasis, en determinados grupos particulares: en los exreclusos, las personas con discapacidades físicas y mentales, los jóvenes desempleados.

 

No es este tipo de solución generalizada de que hemos hablado aquí, porque en Cuba el Estado tiene muy pocos recursos para la redistribución del ingreso. Este se recoge a través de las utilidades, de las empresas estatales que, por demás, tienen tasas prohibitivas. ¿Y eso lo redistribuimos de qué forma? Los servicios sociales y la asistencia son, por definición, asistencialistas; si además se reducen los recursos que tiene el Estado, también lo hace la posibilidad de tener un impacto sobre la pobreza. ¿Por qué no está, por ejemplo, la ANEC en los barrios enseñándoles a los muchachos y a las muchachas a crear un negocio, a hacer las bases fundamentales de la formación de un negocio? El problema no es crear un parque, es darles capacidades a las personas para salir de la pobreza con sus recursos. Yo creo que tenemos que pensar en cómo potenciar a las personas de abajo hacia arriba, y no solamente a la inversa.

 

Johanna Jolá: Nosotros somos miembros del proyecto Huellas. Es un proyecto que nació en Cuba para ayudar a las familias en situación de vulnerabilidad social. Nos metemos en los “llega y pon.” Por eso el tema de la pobreza para mí es cercano, y como bien decía el compañero, una de las cosas que más falta en este momento en el proceso de diagnóstico que ustedes mismos explicaran como un problema es qué alternativa se utiliza. Cuando tú llegas a un barrio, ¿cómo distingues dónde están los problemas?; ¿quiénes son los vulnerables dentro de ese espacio?; y ¿qué herramientas les das a esas personas para salir adelante, a alguien que no tiene recursos económicos, financieros, que no tiene para rentar un local, pero que sí tiene capacidad para abrir un emprendimiento, por ejemplo?

 

Les damos herramientas a esos barrios marginalizados para salir adelante. Por ejemplo, en el “llega y pon” de Los Mangos, en San Miguel del Padrón, se producen materiales de limpieza, pero no tienen una cooperativa. ¿Por qué no les damos formación? ¿Por qué las empresas estatales no van a comprar implementos de limpieza, que tanta falta nos hacen en nuestros centros hospitalarios, asistenciales, deportivos y de toda índole? ¿Por qué no somos capaces de ir al barrio de La Guayaba y decir: “Vamos a crear una cooperativa para producir barras de guayaba” y que sea el centro del negocio?

 

Carlos Alzugaray preguntaba qué experiencia internacional. Una muy fácil, los kibutz en Israel. Creaban pequeñas comunidades, centros asistenciales, y crearon proyecto de desarrollo locales, y llevaban a cabo emprendimientos sociales. Claro, en aquella época Israel era un país pobre, estamos hablando de los años 60. Pero actualmente esos kibutz se han ido adaptando a un Israel próspero, ya imperial, ya con otra formación. Y se mantienen, se adaptan y son capaces de salir adelante; tienen desarrollo social, sostenible, en un país pobre, árido, que no había agua, que no había de nada, y aun así salieron adelante.

 

Por qué nosotros no? ¿Por qué nosotros no somos capaces de ir al campo y de crear cooperativas y darles herramientas al campesinado? ¿Alguien se cuestiona por qué no somos capaces hoy de producir café con suficiente calidad? ¿Por qué le vendemos al campesinado los insumos tan caros para que produzcan, sabiendo que se las está viendo difícil y que tienen situación de pobreza? ¿Por qué no los reconocemos como institución y como pueblo?

 

Y no podemos ser indiferentes ni intolerantes. Una manera de llegar a esas comunidades no es solo para ayudar al prójimo a que salga adelante, sino establecer herramientas para su desarrollo; para que las amas de casa, por ejemplo, puedan vender artículos, manualidades; y crear entre los ancianos, incluso, cosas que ellos puedan producir para vender, porque tenemos una población envejecida que necesita salir adelante. Eso es una alternativa, buscar soluciones, y, además, que las municipalidades nuestras no vean cualquier proyecto como una herramienta que los ataca, sino como una opción más. Aprender a escuchar, aprender a oír, dejar al pueblo participar es tan importante como para que entre todos elaboremos herramientas y soluciones para salir adelante del empobrecimiento que tiene la nación.

 

Gabriel Vignoli: Entre las mil definiciones de pobreza hay una que es la falta de acceso a bienes tangibles e intangibles. No me voy a detener en los tangibles porque todos los sabemos: comida, vivienda, etcétera. Pero entre los intangibles hay algunos que creo son muy importantes. Uno es el deseo. Un colega tiene una definición de pobreza que es querer y no poder. Otro es el hecho de que no tenemos una política del tiempo. Los romanos tenían la definición entre ocium et negocium. El ocio era lo que los ciudadanos tenían; la negación del ocio, el tener que trabajar, era lo que los que no eran ciudadanos tenían que hacer para poder acceder al ocio. El pobre hoy tiene muy poco ocio y muy poca capacidad de crecer conceptualmente, intelectualmente.

 

Y el tercero quizás es el imaginario. El pobre, por lo general -no estoy hablando ahora de Cuba– no se imagina como parte del proyecto social y nacional, y tampoco se imagina al pobre como parte del proyecto social y nacional desde arriba. Cuba históricamente ha sido una excepción, pero me temo que el mandarriazo de Donald Trump, la pandemia y la Tarea ordenamiento estén haciendo que Cuba se parezca más a América Latina en términos de pobreza. Me refiero al vínculo entre el imaginario y el proyecto nacional, y el espacio que el pobre o la pobreza ocupan en ese proyecto.

 

Rafael Hernández: La compañera Rita Machín nos mandó un mensaje con algunos comentarios que leo a continuación: «Está aprobado como parte del macroprograma de desarrollo humano, equidad, y justicia social, el proyecto de transformación integral a personas, familias y comunidades en situación de vulnerabilidad social, que tiene entre sus objetivos reducir o eliminar las causas y condiciones que generan dichas situaciones, precisamente a partir de propuestas encaminadas a desarrollar capacidades para el autodesarrollo y con un grupo de indicadores que permitan medir el impacto de lo que se implementa.

 

Igualmente, se potencia que, desde los grupos de prevención a nivel de Consejo Popular, algo que también se está rescatando, se evalúen las causas y posibles soluciones, con la participación no solo de los decisores y beneficiarios, sino también de otros actores como son investigadores, que pueden aportar a la solución, al diagnóstico, y sobre todo a visualizar propuestas transformadoras menos asistencialistas y más acordes a los problemas de cada lugar.

 

El 21 de agosto del 2021 fue aprobado el Acuerdo 9252 del Consejo de Estado y Consejo de Ministros orientado a la atención de personas, familias y comunidades en situación de vulnerabilidad social, que se orienta precisamente a que en cada territorio se puedan implementar acciones y mecanismos en correspondencia con la situación, las capacidades y potencialidades de cada uno».

 

Zuleica Romay: Quisiera saber en qué sitio web está el programa que mencionó Rita. Porque el gran problema de nuestras políticas sociales es que todos los diagnósticos y programas que se anuncian, después no tienen acceso público; y entonces usted, primero, no se puede enterar, y segundo, no puede razonar cómo participar, porque no sabe qué es lo que están haciendo.

 

Rafael Hernández: Les devuelvo la palabra a los panelistas.

 

Lisbet López Saavedra: La pobreza económica y la pobreza moral no se pueden ver por separado. Hay que entender el proceso integralmente porque si no, no se puede comprender. Desde el punto de vista marxista, el elemento material condiciona el elemento espiritual. Todos los elementos psicosociales son muy complejos, pero ciertamente si usted no vive en una cueva puede pensar un poquitico diferente; si usted nada más que ha visto una cueva no le podemos pedir como si usted viviera en un rascacielos. Por tanto, ese elemento es condicionante de la actitud, y el rol que asuma el ser humano en ese sentido.

 

Cómo hacemos que no todo sea el Estado? Yo creo que precisamente, el ejercicio que acaba de hacer la compañera Zuleica es importantísimo, ahí tiene que haber una ciudadanía empoderada. ¿Dónde está? La quiero ver, transparéntenmela. ¿Quién sabe cuál es el presupuesto de su municipio para el desarrollo en este año? ¿Cuánto le toca a su barrio? ¿Cuánto se ha ejecutado? ¿Cuánto le falta por ejecutar? Nadie lo sabe, por tanto, ¿cómo usted participa, exige, es protagónico de ese proceso de desarrollo? Es imposible. Hay que exigir transparencia; saber cuánto le toca a cada territorio, para poder saber qué vía tomo, si puedo hacer un emprendimiento, un proyecto de desarrollo local o mipymes. La famosa autonomía municipal no se puede quedar en una entelequia, tiene que aterrizarse en un concepto que de verdad sea básico.

 

No hay recetas para llevar a cabo una experiencia. Nosotros no nos parecemos a nadie, aunque se quiera buscar similitudes. Hay que buscar las respuestas en nosotros mismos, con nuestras capacidades, con nuestras propias posibilidades, porque si no seguimos haciendo ese calco y copia que tanto daño nos ha hecho ya en otros momentos.

 

La unidad de análisis tiene que ser el hogar, no podemos hablar de barrios, porque hay que saber cómo se redistribuye el ingreso al interior del hogar. No por gusto cada ciento cuatro mujeres pobres hay cien hombres pobres. Pero ellos no están viviendo separados, viven en la misma casa, y, sin embargo, ella y él no tienen el mismo nivel de ingresos, a lo mejor durmiendo hasta en la misma cama. No se redistribuye equitativamente el ingreso que hay en esa vivienda. Nosotros no tenemos en Cuba ninguna experiencia que lleve ese nivel de los hogares con desagregación municipal Los estudios de la ONEI llegan nada más que a nivel provincial: cómo vive la gente en Maisí, en Manicaragua o en Cumanayagua, no sabemos, a ese nivel no se llega, no hay una foto de eso todavía.

 

Ileana Caridad Caballero: Infelizmente, creo que no tengo respuesta para ninguna de estas cosas. Primero, porque estamos diciendo qué decisiones tomaría Cuba para cambiar la realidad. Quiere decir que nosotros no somos parte de tomar decisiones para cambiar a Cuba. Cuando nos hacemos esa pregunta es que no somos parte del cambio, le estamos dejando nuevamente la solución a otro; y también estamos volviendo a decir, vamos a copiar de Juan, de Pedro, que no han sido muy buenas esas copias. Cuando se cubanizan los modelos a veces nos equivocamos, porque lo queremos hacer tan cubano que ya no se parecen al original en nada y no nos sirven.

 

De lo otro que puedo hablar es de una experiencia de economía social solidaria y popular en el país. Trabajamos con mujeres, con diagnóstico con enfoque de género, y descubrimos los problemas de desigualdad y de inequidad que había entre mujeres y hombres en espacios determinados de la ciudad; y cómo poder ayudar a estrechar esas brechas de inequidad a través de la formación y capacitación.

 

Primero, empoderarse; que como ser humano creas que puedes y tienes las condiciones para hacerlo, aunque tú no tengas el espacio en la casa. Porque para hacer un negocio tienes que dar tu sala y se te perdió el espacio de encontrarte con tus hijos y con la familia, o emplees más tiempo. De todas maneras, es un negocio para sobrevivir, no para salir de la pobreza; es una alianza con otras mujeres que están igual que tú. No es ningún negocio de La Habana Vieja, que da mucho dinero, sino que es en tu barrio, que va a producir empleo, que los precios serán, en la medida de lo posible, justos y adecuados para tener ganancia y economía que te permita mejorar la situación económica, la de la familia, y contribuir al barrio.

 

Los negocios, en primer lugar, tienen que ser rentables y sostenibles, pero no tienen que ser negocios con un marco tan fuerte como para hacer dinero, porque la economía es fundamentalmente para resolver tus necesidades, mejorar tu vida y poder acceder a oportunidades que no tenías sin ese negocio. De eso puedo hablar. Se llama Mujeres en Espiral. Le decimos movimiento porque ya tenemos setenta y cuatro mujeres. No todas somos emprendedoras económicas. Si lo que sabemos es enseñar, enseñamos y compartimos; y si lo que sabemos es buscar en Internet, y en los espacios y en los sitios web dónde está la ley o la resolución y qué dice la que me ampara, vamos a buscarla y vamos a buscar quien nos la interprete, y económicamente que me ayude a cómo presentarlo. Porque a veces el problema es que no sé cómo hacerlo.

 

Hay que recordar que para tener un préstamo hay que tener propiedades. Entonces no podemos tener préstamos, hay que ver qué aporta Elena, qué aporta María, qué aporta la otra, y hacer el negocio colectivo, y somos socias.

 

Masiel del Carmen Curbelo: Yo coincido con la profe. Y me gustaría que fuéramos muy agudos cuando hacemos ese tipo de enfoques, porque el nivel de compromiso que tenemos a veces con la crítica a los problemas sociales no está al mismo nivel que el de compromiso con la transformación. ¿Dónde nos vemos nosotros en la transformación, qué roles asumimos? ¿Es un rol propio de una generación que es ajena a la nuestra? Ya no nos encontramos ahí, desconocemos que tenemos la oportunidad, además, de transformar desde nuestro entorno inmediato, de encontrarnos como sujetos del cambio.

 

Con respecto a lo que hablaban de pobreza moral y material, yo creo que esta es una línea interesante, porque la pobreza moral, incluso, va más allá de personas que tienen bajo nivel adquisitivo o que viven en condiciones de pobreza. Se ve incluso en dirigentes, en personas de clase media. Por ejemplo, la insensibilidad denota pobreza moral; la resistencia a reconocer que estamos en situaciones de pobreza denota pobreza moral.

 

Con respecto a las experiencias internacionales, solo quería hacer una acotación. Podemos estar viendo montones de experiencias, pero ningún país en el mundo tiene el proyecto social que tiene Cuba, dentro del socialismo. Lo que vayamos a construir en ese sentido tiene que ser dentro de ese proyecto que hemos construido como país, como pueblo, además, y mirar las experiencias internacionales con ese paréntesis.

 

No podemos pensar que la gente en situación de pobreza tiene la oportunidad de sentarse a reflexionar y decir: “Bueno, yo ahora voy a dejar de ser pobre”. Porque las situaciones que comprenden a su núcleo familiar son mucho más complejas y lo hacen no tener acceso. La oportunidad a asistir, por ejemplo, a la superación, a la universidad, porque necesita resolver el día a día de su familia. Esto también es un paréntesis sobre que habría que mejorar la gestión de desarrollo local. Hacer que los grupos que analizan y entran a las comunidades sean multidisciplinarios con diferentes enfoques, con enfoques macro. Que habría que optimizar procesos y dejar de hacer tantas cosas burocráticas, que al final yo creo que terminan en el desconocimiento del pueblo, de lo que estamos haciendo. Transparentar los procesos, además, y entender el empoderamiento como algo que no va a surgir de la gente, sino que tenemos que dárselo nosotros, no como capacidades de participación y cambio en el mismo escenario.

 

Elaine Morales Chuco: Yo quiero dar la respuesta desde el tema que más he estudiado, que son las juventudes cubanas. Es una oportunidad en este momento, cuando se están revisando y elaborando políticas públicas que tienen que ver con la mujer, con la racialidad, con el desarrollo local, con la infancia, adolescencia y juventud cubanas. Es una oportunidad colocar estos temas, revisar cuál es el impacto que está teniendo vivir en situación de pobreza; padecer exclusión; estar en una situación de marginación en las identidades generacionales; cuáles son los referentes que tienen hoy de bienestar y de pobreza las juventudes cubanas; desde cuáles referentes piensan reconstruir sus vidas, sus proyectos; en qué condiciones están viendo no solo su pobreza, si es que fueran jóvenes y adolescentes que pertenecen a familias pobres, sino la pobreza y la situación de la sociedad, su empobrecimiento.

 

Yo creo que es una oportunidad que tenemos respecto a la situación que estamos viviendo, por la reconstitución que estamos haciendo, por la reconfiguración de determinadas políticas públicas. También debe agudizarse la mirada que se dirige hacia este grupo poblacional que es tan importante, no solo porque hay un envejecimiento de la población, sino porque es el grupo en el cual deposita siempre el socialismo cubano la reproducción del modelo, por tanto, esa reproducción tiene que ser cada vez más sólida. Tenemos que estar mirándolo desde los referentes que a nosotros nos sean cercanos y no de los que nos sean sumamente lejanos e incluso opuestos a los que queremos nosotros construir en Cuba.

 

Rafael Hernández: Quiero agradecerles a todos por estar aquí a pesar del calor y a pesar de la hora. Casi nadie se ha movido del asiento, atentos a todo lo que ha dicho el panel. El panel ha estado por encima de lo que yo me esperé. Estoy seguro de que un panel de cuatro hombres no lo hubiera hecho tan bien. Pero aparte de esa “guataquería” de género, sí quiero llamar la atención sobre el hecho de que, si un panel de Último Jueves se mide no por las respuestas conseguidas, sino por los problemas y los ángulos desde los cuales se aborda una cuestión determinada, yo creo que este ha sido verdaderamente extraordinario.

                                                                                 ………………….

 

                                                HABANA INSIDER: ARTE|CULTURA|IDEAS  

 

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HABANA INSIDER: 26 JULIO 2022

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MEDIDAS QUE HAY QUE APOYAR; PERO SU INSTRUMENTACIÓN ES LO IMPRESCINDIBLE: FÉLIX SAUTIÉ MEDEROS.

CUBA: NUEVAS MEDIDAS ECONÓMICAS (I): DR.C. JUAN TRIANA CORDOVÍ/

REVOLUCIONAR LA REVOLUCIÓN: JOAQUÍN BENAVIDES RODRÍGUEZ

LAS MEDIDAS: “ABREN UNA SENDA, PERO NO BASTAN”: OMAR EVERLENY PÉREZ VILLANUEVA

CINCO PREGUNTAS SOBRE EL PAQUETE DE MEDIDAS ECONÓMICAS ANUNCIADO EN LA ASAMBLEA NACIONAL EL PASADO 21 DE JULIO: CARLOS GARCÍA PLEYÁN

SERIE DE ENTREVISTAS A ECONOMISTAS SOBRE EL NUEVO PAQUETE ANUNCIADO EL 21 DE JULIO POR EL GOBIERNO CUBANO: CAMILA PIÑEIRO HARNECKER.

ÚLTIMO JUEVES JULIO- REVISTA TEMAS: «ACABAR CON LA POBREZA»

ÚLTIMO JUEVES EN SU CUMPLE 20: INFORME A LOS LECTORES: RAFAEL HERNÁNDEZ

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LAS OPINIONES EXPRESADAS EN ESTE BOLETÍN SON RESPONSABILIDAD EXCLUSIVA DE LOS AUTORES. EN EL MISMO SE PUBLICARÁN MATERIALES DE DIFERENTES CORRIENTES DE PENSAMIENTO, EN ARAS DE CONTRIBUIR AL DEBATE REVOLUCIONARIO Y EN FUNCIÓN DE LA LIBERTAD DE PENSAMIENTO, CONCIENCIA Y EXPRESIÓN.

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MEDIDAS QUE HAY QUE APOYAR; PERO SU INSTRUMENTACIÓN ES LO IMPRESCINDIBLE. LOS CUADROS LO DECIDEN TODO.MIS PRIMERAS IMPRESIONES. 

                                                                        POR FÉLIX SAUTIÉ MEDEROS

https://felixsautie.com/articulos.php?medidas-que-hay-que-apoyar-pero-su-instrumentacion-es-lo-imprescindible-los-cuadros-lo-deciden-todo-mis-primeras-impresiones

Realmente ante la compleja y muy difícil situación que estamos atravesando, no se puede ser indiferente al respecto del paquete de medidas (75 aproximadamente) anunciado por el Viceprimer ministro de Economía y aprobado en la Sesión de la Asamblea del Poder Popular que se celebra actualmente en La Habana.

A ese tema me quiero referir y expresar mi apoyo decidido con optimismo y fe en el futuro de conjunto, con independencia de mi criterio específico de la efectividad de alguna que otra. Lo más importante en las actuales circunstancias es actuar con efectividad, creatividad y audacia responsable, porque el tiempo apremia y el pueblo en la base así lo exige con insistencia reiterada porque lo sufre con especial saña. 

También considero que es muy importante definir claramente en la base la Medida que es específica como tal y el Objetivo previsto ya que hay algunas medidas en sí mismas, en mi opinión son objetivos que requieren ponerse en práctica concreta para alcanzarlos,

Comienzo por decir algo que considero esencial, lo más importante al respecto no es el anuncio de las medidas en cuestión, lo decisivo es su instrumentación más efectiva para que actúe directamente sobre las problemáticas que se nos presentan con inusitada urgencia, porque lo que tenemos en juego es todo: la Revolución y el país en su conjunto.

Comparto la preocupación al respecto del número de medidas y la comprensión que el pueblo pueda tener del conjunto, porque lo que golpea con saña particular además de las escaseces que se sufren, es el problema de los precios cada vez más altos e inaccesibles y el maltrato con que es atendido el pueblo por los intermediarios ya sean carretilleros y/o “comerciantes”, quienes lo deciden todo arbitrariamente en el momento específico https://felixsautie.com/articulos.php?medidas-que-hay-que-apoyar-pero-su-instrumentacion-es-lo-imprescindible-los-cuadros-lo-deciden-todo-mis-primeras-impresiones  en un “lo tomas o lo dejas”, que ha devenido la acción principal de la compra de las mercancías de primera necesidad que requerimos para la subsistencia básica.

Si no fuera por la Libreta de Abastecimientos, la crisis en mi opinión sería mortal. Muy a pesar de que no alcance en el tiempo tenemos mucho que agradecerle a ese método efectivo para la subsistencia de la población. En lo personal la destaco y la defiendo de sus detractores, y nunca me arrepentiré de ello, aunque lógicamente lucho porque en el tiempo no sea lo imprescindible. 

Si bien la más efectiva instrumentación es decisiva, son los cuadros lo que deciden todo. Aquella máxima de que los cuadros son “la columna vertebral de la Revolución” a que tanto se refirió el Che durante su fecunda vida, es lo decisivo; y resulta que el gran problema que tiene la instrumentación más efectiva e imprescindible de las medidas en cuestión, será la actitud, aptitud y comprensión que tengan sobre el particular los cuadros intermedios que serán decisivos en la práctica cotidiana.

Ahí es donde hay que actuar con fuerza máxima y tomar todas las decisiones por drásticas que sean, ya que en esos ámbitos se están manifestando las acciones conservadoras de ponerles palos en las ruedas al desarrollo esencial que requiere la Revolución. Las medidas deben tener prevista la responsabilidad concreta de quienes tienen que ponerlas en práctica, las fechas de ejecución y de cumplimiento, así como el chequeo específico y las acciones a tomar por su incumplimiento.

El cuadro de dirección intermedio constituye la instancia más cercana al pueblo que en definitiva es el Soberano y quien lo sufre todo. Si no actúan con una nueva mentalidad y con eficiencia hay que cambiarlos decididamente.

Así lo pienso y así lo expreso en mi derecho a opinar y con mi máximo apoyo a la Dirección de la Revolución para salir adelante. Con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular.

                                                                                              ……………

                                     CUBA: NUEVAS MEDIDAS ECONÓMICAS (I): DR.C. JUAN TRIANA CORDOVÍ.

                                                         POR REDACCIÓN ONCUBA, JULIO 22, 2022

Ayer jueves 21 de julio se dio a conocer un nuevo paquete de acciones aprobado por el Gobierno de Cuba dirigido a intentar conducir la crisis económica cubana hacia la recuperación. Anunciado por el Ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, el paquete consta de 75 medidas encaminadas fundamentalmente a la captación de divisas, la protección de las personas más vulnerables y la flexibilización de los sectores productivos.

Ofreceremos a las lectoras y lectores de OnCuba la opinión de economistas que han accedido a contestar algunas preguntas en relación con el tema, en esta primera parte publicamos las respuestas de Juan Triana, doctor en ciencias económicas y columnista de OnCuba.

El Ministro de Economía durante su intervención ayer en el Noveno Período de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) anunció un crecimiento del 10% para el primer trimestre, ¿cree que es esta la “luz al final del túnel”?

El túnel ha sido y aun es largo, y la luz ha sido y todavía es débil. Pero sin dudas es mejor oír cifras positivas de crecimiento que cifras negativas. El propio Ministro puso en contexto el significado real de ese crecimiento al compararlo con los decrecimientos anteriores. Crecer es necesario, pero en las condiciones en que nuestro pueblo ha tenido que vivir en estos últimos años, el crecimiento resulta significativo y relevante cuando logra impactar en el mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo y ello aun no va a ocurrir.

Pasa con el crecimiento que en dependencia de los sectores que crezcan su impacto sobre lo urgente y lo estratégico es diferente. Pasa incluso que puede ser hasta contradictorio, por ejemplo, necesitamos crecer en la oferta de bienes de consumo a la población, porque en estos años lo más castigado ha sido el consumo de la población cubana.

Sin embargo, pensando en la sostenibilidad de crecimiento, sería muy importante que otros sectores que no aporten de forma inmediata bienes de consumo, también crezcan. Hoy lo estamos viviendo todos los días de forma dramática, ahí están nuestros “apagones”, ¿Acaso para crecer no hace falta tener un sector energético sólido, moderno, eficiente y estable? Entonces ¿Cómo se resuelve la ecuación pollo versus kilowatt/hora? Es siempre un ejercicio en torno a subóptimos.

No aparece, al menos de forma explícita, el tema de los impagos y la deuda dentro de las medidas anunciadas. ¿Qué puede decir al respecto?

Yo al menos no vi ninguna referencia pública al respecto. Tampoco hay por qué estarlo diciendo todo de una sola vez. De todas formas, en mi opinión, la deuda es uno, sino el más importante cuello de botella que enfrentamos hoy, al menos de aquellos que está en nuestras manos intentar resolver. Cuba logró quizás la negociación de deuda más exitosa que ningún país haya logrado a mediados de la década pasada.

Lamentablemente fue mal aprovechado, y hemos vuelto a caer en una situación insostenible. La deuda eleva el riesgo país, daña la imagen y enturbia el ambiente de negocios, genera incertidumbre y eleva el costo financiero de cualquier operación comercial. Hay caminos para ir solucionándola, desde cambiar deuda por activos, adoptando modalidades que eviten la enajenación total de los mismos, hasta la creación de bonos de inversión que puedan ser adquiridos por los acreedores para acceder a nuevos proyectos de inversión.

Todas tienen costos, todas tienen riesgos, pero no hay mayor costo que ser el país con la segunda peor evaluación de riesgo de América Latina o ver paralizada nuestras industrias por no honrar las deudas con proveedores, algunos de los cuales han resistido más que la Muralla China.

Una de las medidas de más impacto directo en la población de las anunciadas ayer es la apertura de un mercado de divisas. ¿Qué impacto real podría tener? ¿Significa una vuelta a la dolarización más que parcial de la economía nacional?

Tener un mercado de divisas operando en el país, o sea, que los agentes económicos y la población puedan acceder a la divisa mediante operaciones legales y abiertas en un mercado cambiario no es sinónimo de dolarización.

Una de las patas de la mesa del llamado ordenamiento que falló, fue la del mercado cambiario. Esa fue toda una discusión. Una reforma monetaria y cambiaria que excluye la consideración de un mercado cambiario generalmente no llega a buen fin. Regular ese mercado es otro asunto, suprimirlo fue, es y será un error.

Al final la autoridad monetaria entregó un instrumento fundamental de regulación en las manos de agentes informales que fomentaron y fomentan la especulación. Creo que el impacto de la medida será positivo, aunque quizás no se vea en el corto plazo, pero a mi juicio hará más transparentes las operaciones en divisas.

Creo que lograr transparencia en ese mercado es uno de esos propósitos, por eso pienso hay que garantizar que esos mecanismos de asignación sean muy transparentes y se rijan por criterios coherentes con los propósitos de incrementar la oferta interna, la oferta exportable y el avance tecnológico, independientemente de las formas de gestión que participen.

Pero no escondo que me preocupa la asignación alejada de la eficiencia asignativa. En resumen, veo mucho mejor tener un mercado cambiario (CADECA no lo hizo para nada mal) público y oficial a lo que tenemos hoy o, mejor dicho, a lo que no tenemos hoy.

La dolarización es otro tema aunque tienen relación. Sería preferible no haber dolarizado parcialmente nuestra economía y menos haberlo anunciado antes del llamado ordenamiento pues puso a volar las expectativas. Todavía me cuesta aceptar las razones explicadas, quizás es un problema de mi estructura de pensamiento en estas cosas. Al final la dolarización parcial que se fomentó tampoco ha podido solucionar adecuadamente el problema para el que fue creada, aunque permitió obtener recursos frescos para propósitos que eran de extrema urgencia.

En términos teóricos podemos hablar de ventajas y desventajas de la dolarización. Por ejemplo, allí donde la institucionalidad es débil poner la circulación monetaria en manos de una moneda extranjera trae el beneficio de disciplinar el gasto. Tiene costos de soberanía monetaria y ventajas de disciplina del gasto.

En Cuba aquella dolarización de los años noventa cumplió su propósito en un inicio, luego el CUC mientras se mantuvo la disciplina de la cuasi caja de conversión también. Tuvo costos, sin dudas, pero logró la estabilidad del tipo de cambio en el mercado de la población a pesar de la dualidad. Comparemos esta situación de hoy con aquella y veremos cuál es peor.

Pero quedarse a medias es lo peor de todo y eso fue lo que ocurrió. Hoy tenemos dualidad, tres monedas y tres tasas de cambio y la distorsión, que compite con aquella que tuvimos. Prefiero poder operar solo con la moneda nacional, pero requiere de institucionalidad, de que al Banco Central se le deje jugar el papel que debe jugar como autoridad monetaria que debe ser. No es lo que ocurre en nuestro país y en nuestra economía, que se caracteriza por un sistema de dominancia fiscal. Hemos regresado a distorsiones y desequilibrios de difícil manejo.

La medidas anunciadas significan otorgarle un rol mayor al sector no estatal. ¿Qué más podría hacer el gobierno en este sentido?

Yo quisiera que se retomara el concepto de medios de producción fundamentales enunciado en la conceptualización aprobada en el 7mo Congreso del PCC, la copio aquí “el carácter fundamental de un medio de producción radica en su papel estratégico en el desarrollo económico y social, la vitalidad, sostenibilidad del país y la seguridad nacional”, definición lamentablemente abandonada en versiones posteriores de ese documento.

Esa definición da una base conceptual para allanar el camino y facilitar al Estado cubano una profunda restructuración de su aparato productivo y del rol de los diferentes agentes económicos en la construcción de la prosperidad que podemos alcanzar. Para ponerlo a tono con estos días, no es lo mismo una trifulca en Coppelia que la rotura de una máquina en la termoeléctrica de Nuevitas.

Soy de los que piensan que en este mandato el gobierno cubano ha demostrado esa intención de cambio, más allá de que los resultados disten de lo que hace falta. Hoy hay en Cuba 4 300 empresas privadas y más de 800 proyectos de desarrollo local. Hacen falta 5 000 más o 10 000.

Hay que estimular su surgimiento y hay que cuidar y ayudar a su crecimiento a la misma vez de concentrar la gestión y la propiedad estatal en aquellas que son áreas decisivas, tal cual se define en aquella primera versión de la conceptualización. Te diré dos asuntos puntuales que pueden ser, desde mi perspectiva, decisivos: hay que cambiar la “filosofía” y los instrumentos de nuestro sistema tributario y convertirlo en un sistema que promueva, facilite y premie, en vez de seguir siendo un sistema impositivo recaudatorio, que castiga y frena, y no lo digo solo para el sector no estatal, lo digo también para la empresa estatal; la segunda es ciertamente más sencilla, es solo otorgarle a los proyectos de desarrollo local la condición de personas jurídicas. Es inconcebible que después de dos años no se haya rectificado semejante error.

Hay otras cosas mucho más difíciles de lograr, están asociadas a subjetividades, a culturas aprendidas y sí, también a intereses creados, puros y duros. A esconder detrás de una retórica falsa de defensa del Estado y el socialismo intereses individuales y formas de parasitismo con las que hemos convivido por décadas. Solo así se explica la ineptitud sostenida o el boicot de brazos caídos ante políticas y decisiones importantes.

Y sabes qué? hoy tenemos 70 000 cubanos empleados en las mipymes, más los que están empleados en los proyectos de desarrollo local, más los cooperativistas todos, más los artesanos, que suman en total de más de 1 300 000 ciudadanas y ciudadanos y que hacen más del 40% de los empleados en todo el sector empresarial nacional, trabajando por mejorar sus negocios y contribuyendo con ello a mejorar la país.

Participan en ello, desde su ingenio, desde sus ingresos y sin estar colgados de la ubre del Estado y eso, a mi juicio, es muy bueno, en términos económicos, sociales y políticos. Hay otro país creciendo del cual muchos adentro y afuera no quieren hablar, unos por rabia, o por envidia o porque no soportan que haya personas exitosas en Cuba o por miedo al estatus que pueden perder. Pero ese país también existe.

La inversión extranjera vuelve a aparecer dentro de los instrumentos para dinamizar la economía. ¿Cuáles podrían ser las acciones concretas al respecto para el sector estatal y no estatal?

La primera es acabar de eliminar esa diferencia. Nos hace falta inversión extranjera, grande, mediana, pequeña, micro, nos hace falta toda, en las empresas privadas nacionales y sobre todo en un grupo de empresas estatales que son decisivas para el bienestar de nuestra población, igual nos hace falta inversión nacional —y mira qué bueno que entre las medidas está la de estimular la creación de empresas mixtas entre privados nacionales y empresas estatales.

Sobre esto he escrito y publicado bastante, sería muy largo el compendio. El ministro Malmierca hace unos meses listó un grupo de trabas, todas conocidas y repetidas una y otra vez. Parecen como una hidra de veinte cabezas.

Debemos entender que somos un mercado pequeño, que somos un país de alto riesgo soberano, que estamos perseguidos por las administraciones estadounidenses, por todas las que han sido, por la que está y por las que vendrán. Y por todo eso debemos de cambiar nuestros estándares, crear facilidades que mejoren los estándares de nuestros competidores de la región ¿hasta cuándo vamos a seguir obligando a un inversionista extranjero a contratar trabajadores a través de una empresa estatal y pagarles por un servicio que ellos no quieren? ¿Vamos a obligar a lo mismo en el caso de las mipymes?

Por qué no descentralizar la aprobación en función de los montos? ¿Por qué para determinados montos no hacer el proceso expedito? ¿Hasta cuándo admitiremos que existan instituciones que sean jueces y partes a la misma vez?

Sobre todo esto, algunos profesores e investigadores cubanos llevamos más de veinte años escribiendo, pero parece como si existiera una epidemia de otoesclerosis. Hoy Cuba es uno de los países de la región que capta menos flujos de inversión extranjera, muy cerca del que menos capta.1

Nadie ha sacado la cuenta del costo de oportunidad de la demora en concretar un negocio de inversión extranjera directa (IED), o por aquellas intenciones de negocios no concretadas por demoras, mala atención, falta de profesionalidad. Alguien ha sido juzgado por eso, por contribuir a que Cuba pierda miles de millones para su desarrollo? O nos ponemos a tono con el mundo o nos quedamos fuera de él.

Por qué no adaptamos un sistema como el de la aprobación de las mipymes para la aprobación de aquellos proyectos de IED que no son estratégicos? Puede que haya que mejorarlo pero a mi juicio ha sido relativamente ágil, adecuado y transparente.

¿Cree que las modificaciones a la importación de paquetes tendrán un impacto relevante en la oferta de bienes?

Pues claro, no solo por lo que pueda significar de incremento, sino por lo deprimida que está la oferta. Es una medida dirigida a actuar sobre la inflación, que como todos sabemos tiene entre sus causas principales la depresión de la oferta. Y sin dudas, facilitar y abaratar la importación de bienes por personas naturales en una forma de contribuir a ese incremento en el corto plazo. Obviamente no es “la solución” pero contribuye.

Faltaría abrir el mercado. Terminar con la estructura oligopólica que tiene hoy, permitir que empresas privadas nacionales y extranjeras puedan participar y así no comprometer los recursos escasos que tenemos hoy en un segmento de negocios que puede ser gestionado de otra manera y puede ser adecuadamente regulado. Mayor concurrencia en esos mercados debe contribuir también a moderar el incremento de los precios e incluso a reducir algunos de ellos, y ello se traduce en mejoras para toda la población cubana.

Considera que es un paquete de medidas pertinente? ¿Cuáles serían sus recomendaciones?

Pertinentes, necesarias, urgentes, impostergables. Podemos adoptar muchos calificativos. Es cierto que algunas no son estrictamente medidas, se acercan más a deseos, es cierto que aun estamos mirando la letra grande. Es cierto que no hay muchos detalles aún. Es cierto que es en la implementación donde cualquier paquete de medidas encuentra su agujero negro.2

En estos dos años hemos asistido a una productividad sorprendente en la elaboración y anuncio de medidas, somos una potencia mundial en la elaboración de medidas y de metodologías; más de cuarenta para las empresas estatales, sesenta y tres para la agricultura (que tienen más de 600 acciones a ejecutar) noventa y dos para “salvar la industria azucarera”, y ahora estas setenta y tantas. Ello pone a prueba la capacidad de ejecución existente, pero también demuestra el enorme esfuerzo institucional que se requiere para echar a andar un sistema económico que tiene que ser transformado radicalmente, incluso dentro de los presupuestos políticos que lo sustentan.

Cualquier esfuerzo que se haga, paquetes de medidas incluido, debe observar la coherencia imprescindible, una secuencia que debe ser respetada y una consistencia imprescindible para que pueda dar frutos. Hay que hacerlo en un tiempo determinado, es algo de lo que he hablado en otras ocasiones. El tiempo es el recurso más escaso del ser humano, y es el más estratégico de todos los recursos para los sistemas políticos y los gobiernos, de cualquier color político e ideológico que estos sean.

En el año 2008, el General de Ejercito y entonces presidente del país, Raúl Castro, impulsó un proceso de reformas, que fue casi estrangulado por la resistencia y los resistentes al cambio. Hoy pagamos ese costo en jóvenes emigrando, en nuestro pueblo padeciendo colas inmensas, en incremento de la pobreza, todo lo cual ha llevado a dedicar recursos, esfuerzos y neuronas a lograr paliativos adecuados. Hay que parar de hablar de las trabas, porque siempre existirán e identificar a los “trabadores” y sumarlos amablemente al esfuerzo de transformación.

Notas:

1 En total, al cierre del pasado año existían en el país 302 negocios con inversión extranjera [1] frente a 318 en 2020 y en los últimos dos años se aprobaron 47 negocios, de los cuales 25 no se han podido constituir. Adicionalmente se ha estimado que de una meta de flujo anual de IED de entre 2 000 y 2 500 millones de dólares, se lograron en el pasado año ingresar solo 708 millones [1]. En términos de formación bruta de capital fijo de la IED en 2020 se alcanzaron unos 571 millones de pesos.[1] J. L. Rodríguez “ Evolución de la economía mundial en el 2021 y su impacto en cuba. perspectivas del 2022”. CIEM.

2 Una muestra de las dificultades que siguen incidiendo en el avance del país, la da el discreto avance de los Lineamientos para el Desarrollo Económico y Social para el período 2021-2026, acordados en el VIII Congreso del PCC de 2021. En efecto, recientemente se anunció que cinco lineamientos (el 2,5 %) están “sin avance”; 79 (39,3 %) se califican con “avance bajo”; 104 (51,7 %), con “avance medio”; y 13 (7 %), con “avance alto”. J. L. Rodríguez “Evolución de la economía mundial en el 2021 y su impacto en Cuba. perspectivas del 2022”. CIEM.

                                                                                           …………………..

                                                                   REVOLUCIONAR LA  REVOLUCIÓN

                                           POR JOAQUÍN BENAVIDES RODRÍGUEZ, 15/07/2022

Silvio Rodríguez publicó en la página Otra Cita el 30 de junio del 2022 lo siguiente: “Mi opinión personal es que experiencias de China y Viet nam son lo mejor hasta ahora: gobiernos socialistas dirigiendo economías capitalistas. No estoy hablando de calcar, sino de interpretar. Para mi es obvio que Cuba necesita revolucionar la revolución”.

Quiero dejar constancia que, en este momento histórico que vive la Revolución Cubana, estoy totalmente de acuerdo con el planteamiento de Silvio.

Es realmente un momento de definiciones. Lo que hay que salvar es a la Patria y con ella el concepto de Revolución, que no puede ser dejar las cosas como están. El cambio para que sea revolucionario tiene que ser profundo. No es posible que la Dirección del País no sepa ni tenga conciencia plena de lo que piensa la mayoría de la población, los obreros y campesinos y en especial la juventud, del estado de inmovilismo y de atasco peligrosamente real que tiene el Gobierno.

Con propaganda y comunicación social solo, no se gobierna un país en crisis económica y mucho menos se dirige la economía y la actividad productiva. Son acciones enérgicas y valientes, al estilo de Fidel, lo que requiere urgentemente la economía y la actividad productiva en Cuba.

No me referiré a los numerosos y graves problemas evidentes que enfrenta diariamente la economía, y consecuentemente la población, y que se van acumulando día a día como si fuera una desgracia de la cual no fuera posible salir.

Me concentrare en un listado de acciones urgentes, enérgicas y valientes.

Establecer por el Banco Central una tasa de cambio oficial al menos para las empresas estatales, privadas y cooperativas. Tendrá que ser necesariamente un proceso difícil y complicado, lamentablemente no terminado cuando se llevó a cabo el llamado Ordenamiento monetario. Supone una devaluación, pero con la priorización necesaria de recursos financieros y las debidas precauciones para no afectar más a la población menos favorecida y vulnerable, no se puede eludir sin condenar al país a no avanzar, e incluso a retroceder, con todas las consecuencias que esto supondría.  No inventar más, hacer lo que corresponde.

Dejar de defender sin más argumentos que los ideológicos, a la empresa estatal socialista. El concepto mismo y la forma de operar de esas empresas enajena. Proceder a  convertirlas en empresas públicas con su capital controlado centralmente por el Estado, que garantiza la propiedad de todo el pueblo; y las empresas como tales operando como cualquier otra empresa en el mundo, según las reglas del mercado reguladas por la legislación nacional.

Reestructurar los Organismos ramales de la economía, reduciendo su número y sus plantillas y ajustando su contenido de trabajo y funciones.

Autorizar a las empresas mixtas con inversión extranjera que puedan contratar directamente su fuerza de trabajo en cualquiera de las categorías ocupacionales.

Establecer con claridad las garantías que tendrá el inversionista extranjero para que le sean transferidos los fondos en divisas que paguen por los insumos suministrados a la empresa mixta. Contragarantías para los financiamientos de préstamos concedidos por bancos extranjeros con garantías directas del socio extranjero. Garantías para repatriar sus dividendos.

Apertura amplia en Berroa para que las empresas estatales, privadas y cooperativas puedan adquirir insumos directamente de proveedores extranjeros que se establezcan ahí.

Negociar, acordar y cumplir con los proveedores extranjeros el pago de las millonarias deudas vencidas y dar garantías bancarias para las compras. Se está corriendo el grave riesgo de que los proveedores extranjeros pierdan la confianza y se nieguen a vender. Un bloqueo adicional, ajeno a implicaciones políticas. No reincidir en el grave error cometido en la década de los 80 de no pagar a los proveedores con la ilusión de encontrar otros.

Que la Banca Nacional apoyada en el prestigio indiscutible de la política exterior de la Revolución cubana y en el cambio profundo en la gestión de la economía que suponen estas propuestas, desarrolle una agresiva y eficaz gestión de captar fondos externos para financiar a los productores nacionales estatales, privados y cooperativos. Para ello es imprescindible que logre establecer una tasa de cambio creíble. Toda la economía empresarial debe operar en CUP, la moneda nacional, y cada vez que requiera divisas para sus compras en el exterior las compra con sus pesos en el banco.

Realizar un minucioso trabajo de detección y verificación de las personas que realmente hay que considerar como vulnerables económicos a fin de garantizarles una protección económica suficiente mediante un subsidio personal de asistencia social que les cubra los gastos de alimentación e higiene. El subsidio debe ser en efectivo, con duración limitada en el tiempo, aunque prorrogable si las condiciones de vulnerabilidad persisten. Pero debe estimular a realizar labores útiles a la comunidad que le sean retribuidas.

Agilizar todo lo posible, sin perder calidad, el proceso de la aprobación y concesión de licencias a trabajadores por cuenta propia, (TCP), y MIPYMES, a todas las categorías de trabajadores y profesiones, incorporando a aquellas que hasta ahora no se aprueban. No se le debe negar a ningún cubano, que trabaje legalmente en la profesión para la que se ha preparado, ya sea en la actividad estatal, privada o cooperativa, que considere se ajusta mejor a sus expectativas de servir a su País. El empleo tiene que ser libre y sin restricciones burocráticas. Un gobierno realmente socialista está en la obligación de facilitar el empleo de su población al máximo. Las leyes deben proteger que los ciudadanos de cualquier edad, sexo y profesión puedan trabajar sin limitaciones burocráticas, en toda actividad legal donde considere que aporta más y es más útil.

Estas 10 acciones aplicadas con agilidad, firmeza y valentía frente a la retranca de la burocracia gubernamental y política, revolucionarían en unos meses la dormida actividad económica. La consigna tiene que ser Vencer al Bloqueo. El Pueblo cubano puede hacerlo.

No perder más tiempo discutiendo planes burocráticos para el 2023, con los cuales pasara lo de siempre. No se cumplen y no se dan explicaciones. Concentrar el trabajo de Gobierno en implementar y echar a andar este programa de Revolucionar la Revolución en el campo de la economía para ejecutarlo a partir del 2023. Se puede lograr.

                                                                                 ……………..

                                                LAS MEDIDAS: “ABREN UNA SENDA, PERO NO BASTAN”

                                           POR OMAR EVERLENY PÉREZ VILLANUEVA, JUL 22, 2022

La economía cubana atraviesa unos de los momentos más complicados de los últimos años derivado tanto de factores externos ya conocidos como el bloqueo de Estados Unidos, sumado a la crisis mundial, el incremento de los precios básicos de los alimentos y del combustible y la herencia de la Covid 19, entre otros. Pero desde el punto de vista interno, el país está sumido en carencias de alimentos y alta inflación en los mercados no regulados, por ende, la capacidad adquisitiva de los salarios es muy baja, poca disponibilidad de divisas, apagones eléctricos prolongados en casi todo el territorio nacional, déficit de medios de transporte público y todo ello deriva de los desequilibrios estructurales que se mantienen.

Aunque se planteó en el Parlamento que el país cambió la tendencia decreciente de su economía, lo cual es cierto, esos resultados comparativos del 2022 con el 2021, que estuvo paralizado casi en su totalidad, no debió esgrimirse como logros porque todo lo que se logre este año será superior al pasado. La comparación debería hacerse con el año 2018 o el 2019. A eso debemos agregarle que las ramas que crecen no tienen el impacto que está esperando la población cubana. Las actividades con mayores números positivos son la salud pública y la asistencia social, las comunicaciones, hoteles y restaurantes (a partir de la apertura de fronteras) y la actividad de construcción. En contraste, decrecieron las actividades productivas y de comercio, incluidas la industria manufacturera, el comercio y el suministro de electricidad, gas y agua.

Qué hacer para mitigar la situación económica por la que se atraviesa?

Además de estar vigente un grupo de medidas para relanzar la agricultura (63 medidas) los resultados no son perceptibles por la población. En la industria nacional también se adoptaron (15 medidas iniciales) y tampoco se recupera la misma de acuerdo con las necesidades del país.

Por lo que en su mas reciente Legislatura el Parlamento ha tomado la decisión de aprobar 75 medidas encaminadas a recuperar la economía cubana. En un simple análisis de las medidas hay algunas que son muy elementales y lógicas para cualquier tiempo de la economía cubana y están impregnadas de deseos, más que de resultados concretos. Por demás pensaba que ya estaban orientadas, tales como:

Identificar todas las posibilidades para incrementar los ingresos en divisas e implementar las acciones que correspondan.

Impulsar las producciones nacionales, industriales y agropecuarias para sustituir importaciones en el turismo.

Implementar medidas para incrementar la captación de ingresos en los municipios.

Pero por otro lado hay medidas aprobadas que si pueden contribuir a que aumente la oferta de bienes en el país:

Se comercializarán productos ofertados por proveedores extranjeros y nacionales, bajo la modalidad de ventas en consignación. Esta sería un buen estímulo para las MiPymes creadas recientemente, pues facilitaría comprar directamente las mercancías que traigan en consignación los proveedores extranjeros, recuperando inmediatamente el valor de lo que vendan.

Establecer el marco regulatorio para la inversión extranjera con el sector no estatal.

Esta medida, de manejarse sin burocratismo y sin estar impregnada de las trabas por la que ha atravesado la inversión extranjera con el sector estatal, podría significar un gran salto en la producción de bienes y servicios en la nación.

La medida de flexibilización de la importación por personas naturales con carácter no comercial es muy positiva, sin embargo, el directivo del Ministerio de Economía en su presentación al Parlamento, expresaba que no era conveniente para el país la importación privada con fines comerciales.

La pregunta seria ¿qué argumento fundamenta la inconveniencia?  ¿Para quién no es conveniente? ¿A que entidades no le conviene? ¿Por qué no es conveniente? Recordar que el dinero no lo aportaría el estado, y sin embargo circularían más bienes importados en el país y a mayor oferta, los precios tenderían a bajar. ¿En qué lugar del mundo el comercio minorista de bienes es controlado por el estado? El estado debe regular y administrar los bienes normados, pero no debería intervenir en la importación de bienes no esenciales, como las bebidas, etc, por ejemplo.

La medida mas debatida a nivel popular por su posible impacto es la relacionada con la creación de un nuevo mercado cambiario para la compraventa de divisas a la población con un tipo de cambio “económicamente fundamentado y donde se trabaje con todas las divisas, incluyendo los dólares en efectivo”.

Esta medida es lógica y efectivamente es una pieza que faltaba en el Ordenamiento Monetario que se aplicó el 1 de enero del 2021, que era la inexistencia de un mercado formal de compraventa de divisas. Dicha inexistencia estaba provocando una tasa elevada en el mercado informal de divisas, lo que a su vez impactaba en los precios de los bienes. La pregunta es la siguiente: ¿el país ha estudiado las ventajas y desventajas de esta medida, es decir sabrá los riesgos a los que se enfrenta? O de otra forma, ¿el país tendrá los recursos para mantener esta medida en el tiempo, sin retrocesos?

Las dudas parten de la realidad:

Si en la actualidad las tiendas en MLC están desabastecidas, ¿cómo es posible aplicar una medida para incrementar la demanda de los productos que se venderían en esas tiendas en un clima de oferta reducida? Venderían mediante tarjeta MLC o se podrá comprar con divisas físicas?

No olvidar tampoco que hay una divisa que por muchos esfuerzos que se hagan en el país, su objetivo final es salir del país, vía emigración, y que por ende se compraría a una tasa que estaría por encima de la que se quiere proponer.

Desde el punto de vista social es muy útil para los trabajadores  la medida de  “Estimular que las empresas estatales, a partir de sus utilidades, dediquen financiamiento a la construcción de viviendas para sus trabajadores” solo que una de las dificultades por la que atraviesa el sector de la construcción es precisamente la falta de materiales de la construcción.

Añado que la medida de Evaluar la pertinencia de reactivar el movimiento de microbrigadas como alternativa para avanzar en la solución de las necesidades de la población es también positiva. Solo hay que recordar que la población de los años 80 y los 90, ya no es tan joven para esa ardua tarea. La población cubana decrece por año, aumentan los de más de 65 y disminuye los de 0 a 14 años. Obviamente, la fuerza de trabajo ya escasea y lo mismo en el futuro mediato.

En general hay que recordar que Cuba es el país de las medidas, los planes, y las metas donde los resultados no van casi nunca en línea con las aspiraciones de la población. El tiempo de espera está agotado, y la población que aun no ve la luz al final del túnel, busca otras alternativas muy dolorosas para la nación, como es la salida de mas de 155 000 cubanos, una gran mayoría son jóvenes: en los últimos 9 meses del ano fiscal 2022 solo por la frontera sur de Estados Unidos.

Por ende, en las manos y en la mente de los decisores actuales están los destinos de esta nación, que ha resistido a lo largo de todo el periodo revolucionario pero hay un claro agotamiento, por lo que las medidas propuestas deberán estar acompañadas de otras nuevas medidas mas potentes y que den los resultados en el menor tiempo posible. Las 75 medidas u orientaciones abren una senda, pero no bastan, hay que profundizar más.

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CINCO PREGUNTAS SOBRE EL PAQUETE DE MEDIDAS ECONÓMICAS ANUNCIADO EN LA ASAMBLEA NACIONAL EL PASADO 21 DE JULIO.

                                                               POR CARLOS GARCÍA PLEYÁN, JULIO 27, 2022

Carlos García Pleyán (Barcelona, 1946. Sociólogo cubano. Doctor en ciencias técnicas, profesor e investigador titular. Trabajó durante treinta años en el campo del urbanismo y el ordenamiento territorial en el Instituto de Planificación Física, y diez en la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación, COSUDE. Fue profesor en la Universidad Tecnológica de la Habana y la Universidad Politécnica de Cataluña en Barcelona.)

En los últimos tiempos el Ministerio de economía parece aficionado a usar los paquetes de “medidas” como instrumento preferencial de dirección. Se multiplican los paquetes en diversos sectores de la economía y ello plantea una serie de interrogantes sobre la conveniencia y oportunidad de tal práctica. Expondré brevemente algunas de ellas.

EN PRIMER LUGAR, es sorprendente como política comunicativa anunciar un paquete de 75 medidas cuando solo se publican 28 de ellas. ¿Qué comunicación es esa que deja 47 medidas en la oscuridad? ¿Cómo juzgar un paquete del que se conoce solo un tercio de su contenido? Quizás se les presentó el cuadro completo a los diputados que nos representan, pero en casi 50 años no he tenido la oportunidad de asistir a una sola rendición de cuentas del diputado que me corresponde en la Asamblea Nacional… por la sencilla razón de que no se ha convocado.

EN SEGUNDO LUGAR, las medidas presentadas tan solo como un listado, sin estructura, como un saco de disposiciones, disimulan con ello sus posibles contradicciones, incompatibilidades, sus prioridades o su orden lógico y temporal. Documentos como los Lineamientos o los Programas facilitaban ese análisis, los listados de medidas no. Ello hace dudar de la coherencia del conjunto y más bien sugiere una amalgama de parches y remiendos sobre políticas ya probadamente ineficaces. Es lo que Pavel Vidal mencionaba en un reciente artículo como “la economía hecha a mano”.

EN TERCER LUGAR, es sorprendente y preocupante el nivel de abstracción o la falta de concreción de muchas de ellas. Vayan algunas como muestra:

“Redimensionar el sector presupuestario, optimizando su funcionalidad”.

“Impulsar las producciones nacionales, industriales y agropecuarias, para sustituir importaciones en el turismo”.

Identificar todas las posibilidades para incrementar los ingresos en divisas e implementar las acciones que correspondan”.

Expresan objetivos generales, buenos deseos, aspiraciones… pero están lejos de constituir un programa de acción. Una de ellas roza el absurdo en su redundante formulación, así inicia su redacción: “implementar medidas para incrementar…” ¿La medida es implementar medidas?

EN CUARTO LUGAR, un gran número de ellas son repeticiones y reformulaciones de medidas ya adoptadas con anterioridad. Véase las tres ya mencionadas. Hay muchas más del mismo calibre:

“Incorporar permanentemente los resultados de la ciencia y promover la innovación”

“impulsar y agilizar la creación, conformación y puesta en funcionamiento de los sistemas productivos locales”

“Ajustar los planes de actividades en función de disminuir la presencialidad, minimizar las reuniones y reducir los gastos”

“Organizar la utilización del transporte estatal en apoyo al transporte público de pasajeros”

Estas se consideran “nuevas” medidas? ¿Cuántas veces habrá que adoptarlas para que se hagan efectivas?

EN QUINTO LUGAR, es posible que la mayor debilidad de los paquetes de medidas sea la dificultad que implica el control de su cumplimiento. Solo el hecho de ser redactadas a través de infinitivos complica en gran manera su evaluación.

Una de ellas expresa, por ejemplo: “Avanzar en la constitución de empresas estatales-privadas”. Su cumplimiento podría medirse por medio del número de empresas mixtas constituidas en un periodo de tiempo determinado. Pero, desgraciadamente, solo constituir una comisión que estudie el problema… también cumple con el verbo “avanzar”. Ninguna de las medidas concreta resultados a alcanzar, ni precisa fechas de cumplimiento, ni responsables de llevarlas a cabo.

Es llamativo incluso que una de ellas exprese: “Evaluar la factibilidad de las medidas ya aprobadas, que no han tenido el resultado esperado”. (¡!) ¿Pero no debiera haberse comenzado por ahí?

No he pretendido discutir la conveniencia del contenido de las medidas. Se lo dejo a los economistas, más calificados para ello. Tan solo expreso mis dudas sobre su utilidad como instrumento de dirección. Queda mucho por mejorar en las rendiciones de cuenta del gobierno y la administración.

El primer paso es comenzar por formular programas cuyo cumplimiento sea analizable y evaluable a través de indicadores —cuantitativos o cualitativos— de modo que facilite la conducción de los asuntos públicos y su comunicación. Los listados de medidas que solo transmiten deseos y aspiraciones no lo son.

Cabría entonces preguntarse: si las medidas son la respuesta ¿Cuál era la pregunta?

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SERIE DE ENTREVISTAS A ECONOMISTAS SOBRE EL NUEVO PAQUETE ANUNCIADO EL 21 DE JULIO POR EL GOBIERNO CUBANO: CAMILA PIÑEIRO HARNECKER.

                                                               POR REDACCIÓN ONCUBA, JULIO 26, 2022

El pasado 21 de julio se dio a conocer un nuevo paquete de acciones aprobado por el Gobierno de Cuba dirigido a intentar conducir la crisis económica cubana hacia la recuperación. Anunciado por el Ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, el paquete consta de 75 medidas encaminadas fundamentalmente a la captación de divisas, la protección de las personas más vulnerables y la flexibilización de los sectores productivos.

Ofreceremos a las lectoras y lectores de OnCuba la opinión de economistas que han accedido a contestar algunas preguntas en relación con el tema, en esta quinta entrega publicamos las respuestas de la economista cubana Camila Piñeiro Harnecker quien ha sido Profesora del Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana. Graduada en Desarrollo Sostenible por la Universidad de Berkeley, California, y en Procesos Gerenciales de la Universidad de La Habana.

El Ministro de Economía durante su intervención ayer en el Noveno Período de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) anunció un crecimiento del 10% para el primer trimestre, ¿cree que es esta la “luz al final del túnel”?

El crecimiento del PIB de 10% en 2021 en relación al año anterior, después de un decrecimiento de 10.9% en 2020, es sin dudas una buena noticia. Este dato, junto con que en el primer semestre del 2022 el PIB creció casi en un 11% y se obtuvieron más divisas que en todo el año anterior, demuestra que estamos recuperándonos del gran golpe que ha sido el impacto económico de la pandemia y las medidas impuestas por el gobierno de Trump encima del nefasto, cruel e ilegal bloqueo.

Obviamente, no indica mucho más que el hecho de que hemos tocado fondo. Aun no nos recuperamos totalmente de la caída, pues los resultados económicos son inferiores a los logrados en el 2018 e incluso 2019, cuando ya comenzamos a decrecer (-0.2%) como resultado de las sanciones de Trump fundamentalmente. No obstante, estos datos indican la tendencia hacia la recuperación que deberá acelerarse en la medida que la economía ingrese más divisas  (del turismo, remesas y exportaciones) y se dinamice la actividad económica, en particular la producción que sustituya importaciones.

Estos números no se reflejan aun en una recuperación de las condiciones de vida. Si bien algunas actividades como la salud pública (14%), educación (9%), transporte, almacenamiento y comunicaciones (6%) se recuperan, es preocupante que en la esfera productiva y en particular la industria (-15%), agricultura (-13%) y comercio (-7%) aun decrecemos considerablemente.

De hecho, las grandes dificultades de la vida cotidiana: la escasez de alimentos, medicinas, energía eléctrica, combustibles, transporte, etc., etc. nos confirman que estamos lejos de superar esta crisis. Dado el complejísimo contexto internacional en que nos encontramos que lleva a un aumento considerable de los precios de los alimentos y combustibles, el incremento de la producción nacional de alimentos y energía renovable desde la responsabilidad social empresarial y la participación ciudadana será clave para la recuperación.

Siguiendo la metáfora del túnel: no creo que podemos ver la luz bien aún, quizá solo algo muy tenue. Pero por el recorrido que hemos hecho del túnel, podemos deducir que la veremos. La rapidez e intensidad con que veamos la luz va a depender de la habilidad con la que sepamos caminar en la oscuridad, cuesta arriba y en medio de tantos obstáculos externos y también internos.

No aparece, al menos de forma explícita, el tema de los impagos y la deuda dentro de las medidas anunciadas. ¿Qué puede decir al respecto?

El Ministro Gil habló muy rápido de los impagos a proveedores al mencionar el nuevo sistema “secundario” de asignación de divisas que está en diseño. Apuntó que en parte ese sistema era para resolver las insuficiencias en el uso de las divisas que han resultado en impagos a proveedores. Entiendo que la posibilidad de que los proveedores extranjeros vendan a consignación, si bien quizás no es en sí la solución para los impagos acumulados actualmente, puede ayudar a evitar que se acumulen en el futuro, al menos para algunos de ellos.

Relacionado con lo anterior, permitir las ventas a consignación es un paso muy positivo, y –como otros— demasiado demorado.

Todos sabemos que por muchas décadas una de las barreras más grandes para el funcionamiento de todas las formas empresariales del país ha sido las dificultades en el acceso a insumos productivos, equipos y tecnología; los cuales son imprescindibles para poder avanzar en la producción nacional. Pienso que si el Estado no puede servir de proveedor —ya sea por deficiencias en su gestión como por las reales dificultades y costos adicionales que generan el bloqueo— y su control del comercio exterior se convierte en una traba para la economía, entonces se debe permitir que los actores económicos puedan al menos importar por otras vías, indirecta o directamente.

Desde mi punto de vista, la solución ideal tanto para los productores como para los consumidores y ciudadanos que reciben servicios sociales universales y prácticamente gratuitos, es aquella donde los productores (ya sean agricultores, TCP o mipymes privadas) organizados en cooperativas, o las cooperativas organizadas en cooperativas de grado superior (por ejemplo: segundo grado) se encargan ellos mismos de esta función de aprovisionamiento, ya sea en mercados domésticos como internacionales. De esta forma, se podrían aprovechar las ventajas de las escalas mayores, de mayor transparencia en las transacciones y así la posibilidad de control social para evitar fuga de capitales, y podríamos ganarle una batalla bien importante al bloqueo.

En cuanto a la deuda, si bien su pago es crítico para poder disminuir el riesgo país y ya no nos quedan muchos prestamistas disponibles, en las condiciones actuales no pienso que debe ser la prioridad. Ante las crisis desatadas por la pandemia y la guerra en Ucrania, muchos países han podido renegociar sus deudas, por lo que, si brindamos garantías de pago futuro, nosotros podríamos hacerlo también. Sospecho que las deudas a proveedores y prestamistas están en negociación y por eso no se pudo dar más información al respecto.

Una de las medidas de más impacto directo en la población de las anunciadas ayer es la apertura de un mercado de divisas. ¿Qué impacto real podría tener? ¿Significa una vuelta a la dolarización más que parcial de la economía nacional?

Una de las medidas de julio de 2020 tomadas para salir de la crisis provocada por la pandemia y el recrudecimiento del bloqueo, fue el establecimiento de las tiendas en Moneda Libremente Convertible (MLC). Inicialmente se dijo que sería solo para productos de “alta gama” y que era imprescindible para abastecer las tiendas en CUP, las cuales continuarían ofertando productos de “baja gama.”

Pero esto nunca se concretó: casi todo se vende en MLC y en las tiendas en CUP hay casi nada. Si a esto se le suma el hecho de que no existe un mercado cambiario de MLC oficial, las tiendas en MLC se han convertido, con razón, en la fuente principal de descontento pues los cubanos que no reciben divisas se ven obligados a recurrir al mercado cambiario informal y ver sus ingresos en pesos reducirse en 4 ó 5 veces.

Como reconociera el ministro Gil, el mercado cambiario informal ha crecido considerablemente, resultando en fuga de divisas y contribuyendo a la inflación. Es ese mercado cambiario informal el que está fijando el valor del peso y por tanto los precios para todos los actores privados.

Según Gil, finalmente —dada la entrada de divisas al país— ya se está en condiciones de establecer un mercado cambiario oficial para todas las divisas, incluyendo el USD, a la población. Paralelamente, está en diseño un esquema de asignación de divisas secundario donde se le asignará divisas al sector estatal y no estatal, para que puedan aumentar la oferta fundamentalmente en pesos. Como no se tiene suficientes divisas, el tipo de cambio no puede ser el 1×24, sino uno fundamentado económicamente a ser aprobado próximamente.

El impacto que esperamos tenga es lo que ya se está viendo: que se valorice el peso en el mercado cambiario informal, o sea, que baje la tasa de cambio en el mercado informal. Dado que la demanda es fundamentalmente de MLC para poder comprar en las tiendas en MLC, va a contribuir a que las personas que no reciben divisas puedan acceder a esas tiendas. Políticamente, es lo correcto. Económicamente, si se maneja la venta de divisas de manera que no alimente el mercado cambiario informal, debe servir también para revalorizar el CUP además de para recaudar más divisas.

La medidas anunciadas significan otorgarle un rol mayor al sector no estatal. ¿Qué más podría hacer el gobierno en este sentido?

Desde mi punto de vista, es lamentable que se está poniendo tanta energía en la promoción de mipymes pero casi no se habla de las cooperativas. Como he explicado otras veces, no porque no piense que las mipymes no tienen un rol en una sociedad que busca el horizonte socialista, sino porque el modelo cooperativo está mucho mejor equipado para lograr los objetivos económicos que se persiguen (empleo, productividad, exportaciones) junto con objetivos sociales y culturales como la equidad, la solidaridad y el empoderamiento de las personas.

En el sector cooperativo queda mucho por hacer, algunas son medidas ya contempladas en los Lineamientos y anunciadas desde hace más de una década. Entre ellas se destacan dos que podrían tener un gran impacto en el desarrollo del sector: 1) crear el Instituto o entidad encargada de la promoción del sector cooperativo, y 2) permitir la creación de cooperativas de segundo grado (i.e., cooperativas de cooperativas).

No nos puede extrañar que se estén creando tan pocas cooperativas en relación a mipymes privadas: ni siquiera contamos con un programa nacional de educación cooperativa. Si estamos interesados en que las personas que no tienen ahorros o familiares que les envíen para capital semilla, y que muchas veces no se sienten preparados para emprender, lo hagan compartiendo recursos y riesgos, entonces tenemos que establecer programas de incubación y aceleración de cooperativas.

Además, el trato preferencial que se les otorga en las normas a las cooperativas en cuanto a impuestos se ha diluido ante las ventajas que tienen las mipymes privadas para descontar del impuesto sobre las utilidades todos sus gastos en retribuir a la fuerza de trabajo, y para acceder a inversión extranjera y mercados informales cambiario y de insumos, por solo poner unos ejemplos.

No nos puede extrañar que las grandes deficiencias que presentan la mayoría de las cooperativas agropecuarias ya que no hay un ente que le brinde los servicios de educación y aceleración. Tampoco se les ha permitido organizarse en cooperativas de segundo grado para acceder a insumos, comercializar y agregar valor a sus producciones. La concurrencia directa de los productores agropecuarios a los mercados que se está promoviendo hoy solo se puede lograr de forma eficiente realmente con las cooperativas de segundo grado. Y así, muchos de los más grandes desafíos de las cooperativas pueden ser superados mediante la cooperación entre ellas —no por gusto es el sexto principio universal del cooperativismo.

Me llamó la atención los llamados a la solidaridad que hiciera el ministro Gil al sector privado en relación a la especulación y el aumento desmedido de los precios. Si bien hay empresarios privados que tienen la solidaridad y responsabilidad inculcados en su personalidad (probablemente por la educación de sus padres y maestros) y establecen precios justos, la lógica de la empresa privada es hacia la maximización de los beneficios de sus dueños, puro y duro.

La economía social y solidaria es una vía para lograr que un mayor número de empresarios privados, junto con cooperativas e incluso empresas y entidades estatales, practiquen la solidaridad, que no es más que la responsabilidad hacia todos: actividades orientadas a la satisfacción de necesidades sociales, precios justos, trato justo a sus trabajadores, prácticas amigables con el medio ambiente. Para lograr estos comportamientos se debe educar, promover organizaciones que sí están mejor preparadas para implementarlas y servir de ejemplo, y premiarse mediante incentivos materiales y espirituales.

La inversión extranjera vuelve a aparecer dentro de los instrumentos para dinamizar la economía. ¿Cuáles podrían ser lsa acciones concretas al respecto para el sector estatal y no estatal?

Me parece muy importante que se entienda que en la medida en que los cubanos de la diáspora, sobre todo los que viven en EE.UU., inviertan en Cuba, van a tener mayor interés y compromiso con el desarrollo de la economía de nuestro país. Esto no es solo un imperativo económico, sino también político. Otros colegas podrán aportar mucho más en cuanto a acciones concretas para lograr las metas de inversión extranjera en las que nos hemos quedado tan por debajo.

Cree que las modificaciones a la importación de paquetes tendrán un impacto relevante en la oferta de bienes?

Por lo que explicó el ministro Gil, va a ocurrir una flexibilización de la importación no comercial vía viajes y equipaje no acompañado de artículos de primera necesidad, ampliando los límites permitidos con carácter no comercial. La importación de paquetes sí puede servir para que las familias y negocios familiares pequeños se aprovisionen de algunos productos, disminuyendo la presión de la demanda sobre la escasa oferta existente.

Pero no puede ser la solución para aprovisionarse todos los negocios privados, ni debería expandirse como una forma de vida: comprar barato para vender más caro. En primer lugar, porque no es eficiente. En segundo lugar, porque las divisas salen del país. En tercer lugar, porque la importación comercial descontrolada puede realmente impedir que se desarrolle una oferta doméstica en algunos casos: es básicamente renunciar a políticas de sustitución de importaciones.

Por ello, estoy de acuerdo con lo que explicó Gil de que no se va a permitir la importación con carácter comercial pues va contra el desarrollo de la industria local y se traduce en fuga de divisas. No obstante, como mencioné arriba, el gobierno debe buscar formas alternativas y mucho más efectivas que permitan a todas las formas empresariales su aprovisionamiento oportuno y con costos competitivos.

Considera que es un paquete de medidas pertinente? ¿Cuáles serían sus recomendaciones?

Muchas de las medidas, además de pertinentes, están demasiado demoradas. Si bien el establecimiento del mercado cambiario oficial de divisas requería de la disposición de divisas, hay otras como las ventas a consignación y las facilidades para la inversión que solo requerían voluntad política. Como ya se ha dicho, no podemos darnos el lujo de seguir perdiendo tiempo para implementar medidas y mecanismos ya aprobados en los Lineamientos y en la Conceptualización hace muchos años, pues el tiempo perdido no puede recuperarse.

Me parece muy atinado que se reconozca que la teoría del derrame no funciona: que crecimiento del PIB no se va a traducir en mejora de las condiciones de vida de las mayorías si el crecimiento no es inclusivo, equitativo y solidario hacia las comunidades en desventaja.

Me alegra que se retomen las soluciones colectivas que promueven la solidaridad como la asignación de tierras ociosas a los centros de trabajo para su autoconsumo; el uso de las utilidades de las empresas estatales para la construcción de vivienda a sus trabajadores; las microbrigadas; la autotransformación protagónica de los barrios. Todo esto es muy importante para que no se siga propagando la concepción de que estamos en un “sálvense quien pueda” y que vamos hacia los peores de los capitalismos.

Sin embargo, como explico arriba, siguen faltando medidas ya aprobadas que quiten algunas de las trabas más importantes para el desarrollo del sector cooperativo, que es una forma colectiva por excelencia de organización económica y social. Si queremos una sociedad que avance hacia la prosperidad con mayor solidaridad, equidad, inclusión de las personas en situación de vulnerabilidad, entonces tenemos que acabar de permitir que las cooperativas puedan realmente florecer.

De lo contrario, todo aquello de que las cooperativas son la segunda forma empresarial en importancia después de la empresa estatal se quedará solo como letra muerta.

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                                                                           ÚLTIMO JUEVES – REVISTA TEMAS

             TEMAS INVITA AL ESPACIO ÚLTIMO JUEVES CORRESPONDIENTE AL MES DE JULIO, CON:

                                                                           «ACABAR CON LA POBREZA»

La cita será el jueves 28 de julio, de 4:00 a 6:00pm, en la sede de la revista (Calle 23, # 1109, e/ 8 y 10, Vedado). Regresamos al debate presencial pero mantenemos las medidas sanitarias orientadas.

Si no puede acercarse a la sede de Temas, puede solicitar –desde Telegram– a los administradores @EGM79 o @VaniPeGe, su inscripción en el grupo de UJ para seguir el debate y participar desde un audiochat. ¡Los esperamos!

                                                                                           …………….

                                                       ÚLTIMO JUEVES EN SU CUMPLE 20: INFORME A LOS LECTORES

                                                           POR RAFAEL HERNÁNDEZ, JULIO 25, 2022

                      http://temas.cult.cu/ultimo-jueves-en-su-cumple-20-informe-a-los-lectores/

Hace casi 8 años, en una nota publicada en  Cubadebate acerca de Último Jueves, apuntaba lo siguiente:

«Antes de adelantar juicios sobre lo que es un debate de Último Jueves, lo mejor es presenciarlo, ya que cualquier cubano o visitante extranjero puede hacerlo –la entrada es libre. En su defecto, para informarse sobre su contenido, se pueden leer las transcripciones recogidas en cada número de la revista disponibles en librerías en cada provincia del país y accesibles mediante suscripción, o en las recopilaciones de Último Jueves. Los debates de Temas. Por estos medios impresos se han difundido más de 100 debates, desde 2002 hasta el presente [2014]. Pero si el interesado quiere verlos, estos debates se han editado en video, en formato de DVD, en cinco volúmenes, también accesibles en el mercado nacional. «

«Algunos datos primarios sobre los debates de Último Jueves pueden contribuir al rigor de la información disponible, en beneficio de lectores dentro y fuera de la isla, y de las personas de buena fe interesadas en Cuba.»

«En los últimos 25 Último Jueves (mayo 2012-octubre 2014), han participado 95 panelistas. Entre ellos, se cuentan 37 académicos, 18 funcionarios, 7 periodistas, 6 artistas y 27 practicantes (es decir, personas dedicadas al ejercicio de una actividad concreta relacionada con el tema: ONG, creadores, religiosos, comunicadores, emprendedores, maestros, etc.). Los asistentes habituales a las sesiones de los jueves saben que no se trata de un debate académico, ni de una tribuna política o una catarsis colectiva; sino de un intercambio de conocimientos y perspectivas, en particular, con un auditorio muy polémico, caracterizado por expresar los más variados criterios y cuestionamientos.»

«En cuántos países se reúnen mensualmente entre 100 y 200 asistentes, no solo intelectuales y estudiantes universitarios, sino gente de a pie, viejos y jóvenes, de diversos colores, sexos y preferencias ideológicas, incluidos visitantes extranjeros, a discutir sobre temas como valores en crisis, roles políticos de las iglesias, cultura ciudadana, cooperativas, problemas constitucionales y monetarios, ingreso, educación de los dirigentes, opinión pública, formación del gusto, participación local, papel de los sindicatos, estado de derecho, preservación del patrimonio, seguridad nacional.»

«También me pregunto si la calidad y alcance de los debates que instituciones de otros países organizan sobre un tema cualquiera se mide por la presencia en ellos de todo el espectro ideológico realmente existente, o por su capacidad para incidir en la política nacional, o por su reproducción en los grandes medios de comunicación. Con ese rasero, muy pocos debates, conferencias internacionales, paneles o libros podrían considerarse válidos o representativos de una agenda pública.»

«A lo largo de 13 años, Último Jueves se ha podido mantener, a pesar de algunas estridencias e incomprensiones, gracias al respaldo institucional, y sobre todo a la participación de colaboradores y asistentes, que lo han apoyado por su utilidad como espacio para el intercambio de ideas, así como al reconocimiento de sus lectores en zonas muy diversas de la sociedad cubana real, sin excluir el PCC y las iglesias. Ahora que se aproxima a su edición número 130, vale la pena registrarlo.»

El número de debates ha alcanzado hoy la cifra de 215. A pesar de la Covid, no se interrumpieron a lo largo de 2020 y 2021, por grupo de Whatsapp primero, y luego de Telegram. La modalidad a distancia ha traído panelistas y participantes desde Europa, EEUU, América Latina y el Caribe, así como de diversas provincias cubanas (Guantánamo, Santiago, Granma, Cienfuegos, Villaclara), desde una finca de café en la sierra del Escambray hasta una cooperativa de Camajuaní, pasando por universidades en Bayamo y Pinar del Rio.

Al reanudarlos este año 2022 en su nuevo «formato híbrido» (presencial y por Telegram), procuramos recuperar el nivel de participación del auditorio, que aporta la otra mitad del debate. Por ejemplo, en el Último Jueves de junio, además de los tres panelistas, intervinieron 12 asistentes presenciales o por Telegram. Si bien su amplitud no se mide solo, ni principalmente, por la cantidad, sino por la calidad de las intervenciones, y en particular, por el componente básico de los Último Jueves: sus diferencias y carácter polémico.

Como ejemplos de esta condición, podrían citarse los paneles compartidos por el ex-asesor de la Administración Clinton y artífice de la Cumbre de las Américas, Richard Feinberg, y la directora de negocios y consultoría del MINCEX, Elvira Castro; el activista político John McAuliff y el embajador Herminio López; la periodista Marina Menéndez  y el corresponsal de CNN Patrick Opmann; el economista de UNESCO Pedro Monreal y el director en el Ministerio de Finanzas Silvio Gutiérrez; el profesor Arturo López-Levy y la periodista Cristina Escobar.

Naturalmente, las diferencias de enfoques en un panel no dependen de dónde viven los panelistas. Estas visiones opuestas han reunido en un mismo debate al viceministro de Cultura Fernando Rojas y el escritor Eduardo del Llano; a Daylin Pérez de la Rosa, directora en Joven Club, y la emprendedora digital Katia Sánchez; el novelista Leonardo Padura y el juez Armando Torres.

Los temas de discusión de los Último Jueves son todos. Iroel Sánchez, Aurelio Alonso y Elvira Díaz-Vallina debatieron sobre el legado de Fidel; Oniel Díaz Castellanos, Juan Carlos Albizu-Campos, José Luis Rodriguez sobre los grupos de altos ingresos; Ileana Sorolla y Marta Deus sobre la migración; John McAuliff y José Arbesú sobre las relaciones EEUU-Cuba. 

Aunque siempre participan investigadores, no son paneles académicos. Sobre aspectos de las relaciones y la subjetividad social nos han acompañado el padre Ariel Suárez, el babalawo Alejandro Águila, la teóloga Kirenia Criado, el coordinador de movimientos sociales Joel Suárez; los abogados cubanoamericanos John de León y Emilio Cueto han comentado sobre prácticas de los derechos humanos; sobre cuestiones de literatura, los escritores Pedro Juan Gutiérrez, Mirta Yáñez, Jesús David Curbelo.

También invitamos siempre a expertos, funcionarios o diriegentes de organismos e instituciones. Entre otros, hemos contado con las visiones de diputados y diputadas a la Asamblea Nacional, dirigentes de la UJC, embajadores, directivos de la CTC y el PCC, del MinCom, MinTrab, MinCult, profesores del Colegio de la Defensa y de la UCI, la Comisión Nacional de Lineamientos, el MEP, el CITMA.

De manera que la presencia de puntos de vista contrastantes y opuestos no ha sido una excepción, un hecho fortuito o sorpresivo, o un resbalón, sino parte normal de estos paneles. En otras palabras, lo que les ha dado sentido desde el principio, y la motivación para el público y los lectores de Temas, que han podido escuchar un debate en estereo y a un mismo nivel, en lugar de coros que monologan por separado, o aquelarres que atraviesan las redes, y que nada tienen que ver con el debate de ideas.

Con el pie forzado de la pandemia, tuvimos que ir aprendiendo a domesticar las nuevas tecnologías, para fortalecer su alcance y diversidad, más allá de nuestra sede habanera. En busca de esa mayor conectividad, esperamos poner a disposición de la mayoría estos debates mensuales, que cumplieron 20 años en febrero pasado, para contribuir al ejercicio de pensar más allá, como le gustaba decir a Fernando Martí Heredia, quien nos acompañó desde el primer panel.

Entrando en la segunda mitad de 2022, invitamos a nuestros fieles a no abandonarnos, y a los que no nos conocen a ser parte de estos debates dentro y fuera. Los temas que vienen en los próximos meses no son para menos: cómo ganarle a la pobreza, revolucionar culturalmente la política, actualizar la atención primaria en salud, practicar los derechos humanos.

La entrada es libre y la vestimenta informal. Los esperamos.

Rafael Hernández (Politólogo. Investigador, ensayista y director de Temas Revistas Temas Politólogo, investigador, profesor, escritor. Graduado de Literatura francesa e Historia de la Filosofía en la Universidad de La Habana (1973), Maestro en Ciencia política en El Colegio de México (1977) y estudios de doctorado sobre América Latina en la UNAM. Ha sido profesor e investigador en Centro de Estudios sobre América (CEA); Instituto Juan Marinello; Universidad de La Habana, Instituto Superior de Relaciones Internacionales; Universidad de Harvard, Universidad de Texas; CIDE e ITAM (México), Universidad de Puerto Rico; Wilson Center, Instituto de Economías en Desarrollo (Japón). Ha publicado numerosos libros y ensayos sobre política, historia, cultura y sociedad civil cubanas, política norteamericana, relaciones interamericanas, seguridad internacional y migración. Fundó las revistas de ciencias sociales y estudios culturales Cuadernos de Nuestra América y Temas, la cual dirige desde su creación en 1995.)

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                                                HABANA INSIDER: ARTE|CULTURA|IDEAS      

ES UN BOLETIN ELECTRONICO QUE OFRECE DE MANERA GRATUITA, UNA SELECCION DE CONTENIDOS PUBLICADOS EN LA PRENSA DIGITAL CUBANA E INTERNACIONAL. SOMOS UN PROYECTO NO LUCRATIVO CREADO EN BARRIO OBRERO, S.M. PADRON, LA HABANA, CUBA POR PROFESIONALES DEL ARTE Y LA COMUNICACIÓN POR “LA NECESIDAD DE INFORMACIÓN QUE SOBRE EL DESARROLLO DEL PENSAMIENTO POLÍTICO Y SOCIAL DEL TIEMPO PRESENTE TIENE HOY LA CUBA REVOLUCIONARIA”.

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      HABANA INSIDER: 16 JULIO 2022/

 

insider

     

                 

                                LA HABANA, CUBA/ EDICION 1494 ISSN en proceso

                            EDITOR: ABELARDO G. MENA CHICURI  CONTACTO: MENAABELARDO@GMAIL.COM

          DESCARGABLE EN TELEGRAM: https://t.me/Desde_mi_Arboleda , https://t.me/Rusiasincensura

         POR UNA NACIÓN SOBERANA E INDEPENDIENTE, SOCIALISTA Y DEMOCRÁTICA, PRÓSPERA Y SOSTENIBLE.

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NECESIDAD URGENTE DE ELIMINAR EL SISTEMA ACTUAL DE COMERCIALZACIÓN:                                                                ERNESTO ESCOBAR SOTO/ MICHEL CORONA: EL 11J Y LOS RETOS DE LA JUVENTUD CUBANA: CUBAENRESUMEN/ “ROBERTO YEPE: EN CUBA, LA PRIORIDAD DEBE SER «ARREGLAR LA ECONOMÍA Y ATENDER LAS DEMANDAS EN TODO LO POSIBLE»: MARTÍN PIQUÉ/ LAS MASAS EN JULIO:  LEYNER JAVIER ORTIZ/A UN AÑO DEL 11 DE JULIO: COMUNISTAS/

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LAS OPINIONES EXPRESADAS EN ESTE BOLETÍN SON RESPONSABILIDAD EXCLUSIVA DE LOS AUTORES. EN EL MISMO SE PUBLICARÁN MATERIALES DE DIFERENTES CORRIENTES DE PENSAMIENTO, EN ARAS DE CONTRIBUIR AL DEBATE REVOLUCIONARIO Y EN FUNCIÓN DE LA LIBERTAD DE PENSAMIENTO, CONCIENCIA Y EXPRESIÓN.

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                             NECESIDAD URGENTE DE ELIMINAR EL SISTEMA ACTUAL DE COMERCIALZACIÓN

                                                               POR ERNESTO ESCOBAR SOTO, 02/06/2022

1 El Ministerio de Comercio Interior ha puesto en ejecución un absurdo e irracional sistema de ventas del pollo, el aceite el detergente etc, enlazando a varias bodegas con determinados comercios que no están preparados para prestar este servicio.

2 Es muy preocupante que el Mincin no se haya percatado de lo insensato e injusto de este sistema, dado que está afectando directamente a los trabajadores cubanos y tanto a los de la 3ra edad, como a los enfermos, en fin a los decentes que no pueden hacer largas colas desde muy temprano por orden de llegada y por muchas y extenuantes horas, dominados por la incertidumbre de si finalmente podrán adquirir los productos.

3 Este sistema, a diferencia del de la Libreta de abastecimiento, es imposible de controlar y por ello está provocando una enorme corrupción.  Las administraciones de los nuevos centros de venta, los choferes y me atrevo a asegurar que también funcionarios municipales, se están enriqueciendo descarada y desaforadamente con el desvío-robo de estos productos indispensables para el pueblo.

4 Se han enraizado las colas dominadas por los coleros profesionales que han encontrado una forma fácil de vivir sin trabajar. Es normal que un cubano tras un agotador esfuerzo que puede llegar a ser de hasta 10 horas, a veces sin saber si el camión va a venir o no, de pronto la cola se infle con coleros profesionales y en minutos te encuentras al final de la fila.

5 Los coleros revenden sus mercancías con enormes beneficios, contribuyendo a elevar la inflación.

6 Las colas como es lógico dan una fea imagen del socialismo, pero la corrupción, el abuso y la injusticia, provocan a su vez la falta de esperanza y la pérdida de confianza en la Revolución y en sus dirigentes. Muchas veces en las colas al calentarse los ánimos ante tamañas arbitrariedades se critica a la Revolución. 

7 Por lo que he sufrido personalmente, a veces no se nos informa que productos, ni cuándo van a ser vendidos. Al escuchar un rumor, estás obligado a hacer la cola desde muy temprano por orden de llegada.

8 Se podría comprobar cuantas personas realmente y por diferentes razones no han podido comprar estas mercancías, lo que amplía el margen de desvíos de los productos. 

9 Repito que es muy preocupante que una simple encuesta, muestre lo que es un lamento y a su vez un reclamo general de los trabajadores, de los vulnerables, del pueblo decente por que estas mercancías se vendan organizadamente por medio de la Libreta de Abastecimiento en las bodegas y carnicerías, que ahora se pasan casi el mes entero inactivas.

10 Los trabajadores, los vulnerables y el pueblo en general estarían conscientes que los ciclos de venta no serían a corto plazo, pero que siempre sería mejor que ahora cuando muchos no pueden adquirirlos nunca.

11 El Mincin no se comprometería con entregas y plazos y a los productos no se les cambiaría el precio.

12 Tal vez se debía pensar en algunos casos el disminuir el peso o la cantidad de los productos que se venden, para que sea mayor el número de personas que ese pueda beneficiar y más cortos los plazos.

13 Sugiero que si se aprueba la comercialización por medio de la Libreta de abastecimiento, el Mincin organice y controle la venta de estas mercancías para evitar el delito de la misma forma como hizo con  los módulos de las ayudas de solidaridad internacionales.

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                                             MICHEL CORONA: EL 11J Y LOS RETOS DE LA JUVENTUD CUBANA

…»Yo quiero seguir jugando a lo perdido

Yo quiero ser a la zurda más que diestro

Yo quiero hacer un congreso del unido

Yo quiero rezar a fondo un ‘hijo nuestro’

Dirán que paso de moda la locura

Dirán que la gente es mala y no merece

Mas, yo partiré soñando travesuras

Acaso multiplicar panes y peces»…

             El Necio, Silvio Rodríguez

A un año de los sucesos del 11 de julio, Cuba en Resumen conversa con jóvenes cubanos de distintas ciudades para compartir sus análisis, reflexiones y sus miradas desde este presente complejo y la esperanza de futuro.

Michel Torres Corona, es habanero, egresado de la facultad de Derecho de la Universidad de La Habana en el año 2017. Con 29 años ha asumido varios retos. Es director de la Editorial Nuevo Milenio, sus notas se publican en Cubadebate, el mayor sitio web cubano y el periódico Granma, órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, de mayor tirada en el país.

Desde que conduce el espacio Con Filo, emitido los martes y jueves por la TV cubana, junto a Gabriela y Ana, dos  jóvenes profesionales de su generación, se ha hecho conocer en toda la Isla. Su forma coloquial, pausada, amena y desenfadada llega no sólo a los jóvenes, sino a los adultos de varias generaciones que esperan martes y jueves lo que traerá Con Filo, con ese estilo propio de Michel y sus compañeras. Ellos logran, en apenas 15 minutos de emisión, poner al desnudo campañas mediáticas perversas contra la Revolución Cubana, reflexionan incluso desde el humor, sobre la agresividad de esta guerra no convencional de nueva generación.

Muchas gracias, Michel por darnos la entrevista.

El 11J fue un intento de golpe blando en el que fueron utilizados delincuentes, sectores lumpen sin vinculación laboral o estudiantil y personas confundidas. ¿Qué precedió al 11J? ¿Qué rol jugaron los medios, las redes y las cuentas falsas? ¿Cuál fue tu reacción?  ¿Qué conclusiones sacas hoy de aquellos hechos?

Lo primero que hay que decir sobre el 11J es que no puede explicarse a la ligera. Ni fue un conato de revolución ni una operación masiva de cambio de régimen: había descontento entre la gente por situaciones objetivas (desabastecimiento, apagones, pandemia) y sobre ese descontento, esa tensión social, se montó el aparato de “agitación y propaganda” de los enemigos del socialismo en Cuba. Y sí, hubo mucho delincuente aprovechando la confusión para cometer fechorías, pero también salieron a la calle personas que, simplemente, se sentían impotentes ante un momento muy complejo que vivía el país.

«Antes, durante y después de esas horas turbulentas se movió a través de los medios contrarrevolucionarios y algunos perfiles en redes sociales (particularmente Twitter) una campaña para agigantar las dificultades y propiciar una respuesta violenta. El #SOSMatanzas primero y luego el #SOSCuba crecieron de manera exponencial, cosa que muy difícilmente se lograra de forma orgánica, y se comenzó a presionar a artistas cubanos y foráneos para que se sumaran.

El objetivo fundamental era romper esa frontera que existe entre el mundo virtual y la realidad, que toda la frustración, todo el odio que contamina las redes digitales se filtrara hacia las calles. Y, por unas horas, lo lograron. Mi reacción fue la de cualquier cubano comprometido con el proceso revolucionario: salir a defenderlo. Por supuesto, ni yo ni ninguna de mis amistades fuimos a golpear o amenazar a los que no pensaban igual que nosotros: solo estábamos armados con alguna que otra bandera. Las piedras, botellas vacías y los insultos fueron, en su mayoría, arrojadas en nuestra dirección, por mucho que ahora intenten revisitar esas manifestaciones como ‘pacíficas’.

Mirando desde la tranquilidad del hoy hacia ese día desafortunado, en el que pudimos ver un adelanto del hipotético futuro de una Cuba sin Revolución, creo que nos toca defendernos más y de mejor manera, en el ámbito mediático. Nos toca organizarnos mejor para que este tipo de cosas no nos sorprenda. Y trabajar para cometer el mínimo de errores, para luchar contra toda forma de desigualdad, porque en ello va la vida de nuestro proyecto socialista y el bienestar de la amplia mayoría del pueblo cubano».

Como joven y abogado, ¿qué opinas sobre las sanciones aplicadas por la Justicia a quienes cometieron delitos contra personas y propiedades estatales?

No puede haber impunidad. Si robaste, si dañaste viviendas o vehículos, si aprovechaste esa situación caótica para agredir a alguien, debes recibir una sanción. De la misma manera, debemos preparar más a nuestras fuerzas del orden, para que sean más eficaces a la hora de controlar estos hechos, sin que tengan que excederse en el uso de la fuerza. Claro, es muy fácil opinar desde la comodidad de un sillón en la casa, y no enfrentándose a una multitud enardecida. Nuestra policía actúa de acuerdo al mandato constitucional de proteger nuestro sistema y la seguridad ciudadana. Todo juicio que hagamos de su actuación debe partir de esa premisa y no debemos trazar falsos paralelismo entre la PNR y otros entes verdaderamente represivos y crueles, de nuestra época pasada o de distintas latitudes del mundo».

Cuáles son los retos de dirigir una de las editoriales más importantes del país como Nuevo Milenio de Ciencias Sociales, en una etapa crítica de la economía  por el recrudecimiento del bloqueo, con un público ávido lector como el cubano, ante la falta de insumos, fundamentalmente papel y materias primas para la impresión gráfica?

Dirigir una editorial siempre es una tarea compleja. Precisa de un esfuerzo administrativo e intelectual para que la rutina no te hunda y se pueda convertir a la institución en un espacio de articulación creadora. El público cubano lector pide, exige mayor calidad y cantidad de títulos, y a veces fallamos al no tener el buen tino de escoger lo mejor para ser publicado. En eso hay que avanzar. Ciertamente, las dificultades económicas por las que transita el país añaden tensión a todo el proceso productivo que existe detrás de un libro, no solo a la hora de la impresión, cuando no hay papel u otros materiales, sino en las propias condiciones de trabajo de editores, diseñadores y demás trabajadores. Pero es un reto bienvenido y peores obstáculos han sido superados en nuestra historia. No nos podemos dar por vencidos ni amedrentarnos».

Tu programa Con Filo, una coproducción con Cubadebate y La Pupila, llega a las 100 emisiones, implica una gran capacidad de trabajo conjunto, mucha lectura y análisis de la información. ¿Cómo preparas cada emisión?

«Detrás de Con Filo hay un equipo pequeño pero muy valioso. Antes de cada grabación, nos sentamos a discutir junto a Iroel Sánchez y Randy Alonso las principales matrices de opinión o polémicas que sobre Cuba y nuestra realidad han circulado en los medios, o noticias que sin ser propiamente del país nos interesan.

Luego, tanto Ana y Gaby como yo escribimos la parte del guion que nos corresponde y a la mañana siguiente, vamos al estudio. La preparación es constante: todo el tiempo debes estar a tono con la “conversación digital” y estar al tanto de cuáles son los principales blancos del bombardeo mediático que ese bien engrasado sistema de medios e “influencers” contrarrevolucionarios nos regala a diario. Es otro gran reto, para el cual tampoco contamos con muchos recursos, pero que enfrentamos convencidos de la necesidad de que la teleaudiencia tenga un espacio para confrontar y cuestionar aquello que consume en internet».

Además de tus responsabilidades al frente de Nuevo Milenio y Con Filo, tu presencia es solicitada en diferentes eventos. ¿A qué dedicas el mayor tiempo de tus días? ¿Hay espacio para el amor?

Constantemente nos están invitando a conversatorios y conferencias y, lógicamente, el tiempo no abunda. Mis días se me escurren entre los dedos, a un ritmo de trabajo que jamás imaginé tener. Ya sea en la editorial, o preparando el programa, o en el estudio, o en cualquier lugar donde nos inviten a dar una charla o simplemente intercambiar con distintos públicos, el gasto de energía y tiempo es considerable. Suelo sentirme cansado pero es parte de las obligaciones y responsabilidades que uno asume. Y sí, para el amor siempre hay tiempo y espacio… o se inventa».

Sigue vigente el antiimperialismo en la juventud cubana? 

No me gusta hablar de la juventud como un bloque homogéneo. Hay jóvenes, muchos más de los que el enemigo quisiera, que han interiorizado al antiimperialismo como componente esencial de la identidad cubana. No se puede ser auténticamente cubano y defender posturas anexionistas o plattistas, menos en el siglo XXI.

Pero ciertamente hay jóvenes, más de los que quisiéramos, que han sido seducidos por la mitología del “american dream”, víctimas de la propaganda hollywoodense, heridos de muerte por el espíritu del consumismo. El Capital ejerce sobre ellos todo su encanto, su poder de sometimiento, y los convierte, gracias a la ignorancia de la que padecen y de nuestras insuficiencias para formarlos debidamente, en replicadores de esos mitos, en seres humanos que no abogan por la solidaridad y la justicia, sino exclusivamente por el beneficio personal. Y no se puede ser antiimperialista cuando se es frívolo o estúpido».

La batalla comunicacional implica nuevos y mayores esfuerzos. ¿Qué hace falta para mejorarla?

Lo principal para mejorar nuestro impacto en esa batalla comunicacional que podemos perder pero que nunca vamos a ganar del todo es la organización. Tenemos que organizarnos mejor para no ser “llaneros solitarios” disparando contra la Armada. Y creo que es importante también entender que siempre vamos a estar en desventaja en el entorno digital.

Las redes sociales, por mucho que se vendan como paradigmas de la libertad de expresión, son productos, regidos por la lógica mercantil de las empresas transnacionales que las crearon y que las desarrollan. Y nosotros ni tenemos el dinero para competir en esa lógica mercantil ni vamos a contar el favor de los dueños de Internet, ese grupo reducido de millonarios que sí tienen muy claros sus intereses de clase y que hallan en la Revolución una fuente de antagonismos irreconciliables, una amenaza al status quo.

Así que, desde el punto de vista táctico, debemos aprovechar el terreno donde somos más fuertes: nuestros medios masivos de comunicación. Dar la batalla en la televisión, en la radio, en la prensa, poner los escasos recursos en función de aquello que da mejores resultados. Y eso no quiere decir que abandonemos el terreno digital, para nada: la batalla hay que darla en todos los frentes, pero con prioridad para los que nos brinde mayores éxitos».

Martí, Fidel, el Che legaron a Cuba y la humanidad el pensamiento y la acción anticolonialista,  antimperialista e internacionalista. Brillaron como oradores, propagandistas, comunicadores y constructores de Cuba Socialista. ¿Qué nos dirían hoy ante la arremetida brutal del imperialismo que pretende devorar su obra?

No sé qué dirían hoy: sé lo que dijeron. Y eso que dijeron en su momento goza hoy de plena vigencia. Desafortunado para la humanidad, que no ha avanzado lo suficiente, pero útil para los que nos empeñamos en que lo haga. Ante esa arremetida imperial, que no ha cesado nunca sino que ha tenido periodos de mayor o menor intensidad, nos tiene que seguir acompañando el juicio de Martí desde sus entrañas, la réplica enérgica y frontal de Fidel, la intransigencia del Che y su “ni tantico así”. Desoír esas lecciones de nuestra historia, ese legado heroico de nuestro pueblo, sería condenar de forma irremediable nuestro futuro».

El presidente cubano Miguel Díaz Canel expresó en la reunión del Consejo Nacional de la Uneac y su cuenta de Twitter este 9 de julio: «Lo que realmente nosotros vamos a festejar como un primer aniversario el 11 de julio, es que el pueblo cubano y la Revolución Cubana desmontaron un golpe vandálico». Ustedes son protagonistas de este triunfo del amor contra el odio. ¿Cómo lo celebrarán en Con Filo?

Nunca me imaginé que iba a llegar a hacer el programa 100 de Con Filo. Pero aquí estamos. Y lo celebraré junto al equipo trabajando. Es (casi) todo lo que sabemos hacer, trabajar para que el programa siga gustando y disgustando, según sea pertinente. El programa 100 será muy especial, por muchas razones, y combinaremos la denuncia de las campañas enemigas con una buena y saludable dosis de autobombo. ¿Por qué no? Nada irrita más a nuestros enemigos que nuestro buen humor. Y luego a seguir trabajando. Nada más».

Sigue siendo válido el mensaje del gran Julius Fucick “Camaradas estad alertas”?

Es un mensaje válido para todos los tiempos. Los que mataron a Fucik, son los mismos que mataron a Víctor Jara, los que asesinaron a Rosa Luxemburgo, los que no entendieron nunca a Martí, los que tratan de satanizar a Fidel y al Che, los que no tienen la sensibilidad para comprender a Cuba, los que solo saben rendir pleitesía al poder y al dinero. Son los enemigos del pueblo, los enemigos de la raza humana, los que por absurda avaricia o por ignorancia están dispuestos a dejar morir al mundo antes que abandonar sus privilegios, los reales o los que imaginan que, de seguir siendo útiles lacayos, tendrán. Frente al auge del fascismo y del fundamentalismo, frente a los coléricos profetas del neoliberalismo, frente a los que tratan de vender lobos como corderos, hay que estar siempre alertas. O terminaremos escribiendo nuestro propio reportaje al pie de la horca».

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                                             EL 11 DE JULIO: UN ANÁLISIS NECESARIO CON MARXLENIN PÉREZ VALDÉS

                                                      POR GRACIELA RAMÍREZ, YAIMI RAVELO, 14 JULIO 2022

http://www.cubadebate.cu/especiales/2022/07/14/el-11-de-julio-un-analisis-necesario-con-marxlenin-perez-valdes/

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EN CUBA, LA PRIORIDAD DEBE SER «ARREGLAR LA ECONOMÍA Y ATENDER LAS DEMANDAS EN TODO LO POSIBLE»

                                                                  POR MARTÍN PIQUÉ, 10-07-2022

ENTREVISTA CON EL POLITÓLOGO Y JURISTA CUBANO ROBERTO YEPE AL CUMPLIRSE ESTE LUNES UN AÑO DE LAS

https://www.telam.com.ar/notas/202207/598117-cuba-prioridad-economia–demandas.html

Para Roberto Yepe, «las personas en Cuba necesitan urgentemente resultados en materia económica».

El gobierno de Cuba debe «tratar de arreglar la economía y atender las demandas de los cubanos en todo lo que sea posible», ya que «eso es lo que está realmente en sus manos», mientras que al «bloqueo, la política estadounidense y los sectores cavernarios de Miami es mejor considerarlos como factores constantes», analizó el politólogo y jurista cubano Roberto Yepe en una entrevista telefónica con Télam desde el barrio Aldabó, en las afueras de La Habana, al cumplirse este lunes un año de las protestas que se iniciaron en San Antonio de los Baños el 11 de julio de 2021.

Yepe definió a esas manifestaciones como «un suceso bastante inédito» para la historia reciente de la isla, porque fue un proceso que «surgió realmente muy rápido y sin que eso implique un juicio de valor de ningún tipo hay que reconocer que acabó bastante rápido», mientras que al repasar los reclamos que se expresaban en las calles dijo que la principal demanda estaba ligada a la economía y sigue vigente, dado que «las personas en Cuba necesitan urgentemente resultados en materia económica», reiteró.

En diálogo desde su lugar de residencia, en el municipio Boyeros de la capital cubana, Yepe analizó también la relación entre Washington y La Habana, un tema que estudió largamente y del que se convirtió en un especialista, lo que lo llevó a concluir que la administración de Miguel Díaz-Canel debe priorizar «en lo que realmente está en sus manos» para mejorar la situación económica ya que Cuba seguirá coexistiendo por años con el bloqueo estadounidense y los sectores intransigentes de Miami «hasta que podamos tener nuevamente otro (Barack) Obama, pero parece más probable que primero tendremos otro (Donald) Trump».

Yepe se graduó en Relaciones Políticas Internacionales y Derecho, cuenta con un máster en administración de negocios y fue docente en el Instituto de Relaciones Internacionales de Cuba y en la Academia Diplomática de El Salvador, donde se forman los diplomáticos de ambos países -un espacio similar al Instituto del Servicio Exterior (Isen) de Argentina-; desde hace tiempo escribe artículos para medios locales e internacionales al tiempo que sostiene su propio blog.

En el plano personal, Argentina tiene una presencia importante en su biografía porque su madre, la poeta de ascendencia griega Basilia Papastamatíu, nació en Buenos Aires aunque en 1969 se establecería en La Habana, una historia que a Yepe le dejó un cariño especial por el país natal de la mujer que lo dio a luz, al que calificó como «entrañable» tras asociarlo inevitablemente con el Che, Maradona, Gardel y con «los alfajores, esa maravilla que inventaron ustedes».

Télam: ¿Cuál es su balance del año que se cumplen de las protestas de julio de 2021?

Roberto Yepe: Fueron acontecimientos inéditos, para nada usuales en Cuba, porque realmente sí hubo protesta, y junto a la protesta también ocurrieron disturbios o elementos delincuenciales que se aprovecharon de la situación. Hubo también una protesta pacífica, genuina. Recuerdo que el presidente cubano (por Miguel Díaz-Canel) lo reconoció inmediatamente en su momento, durante las intervenciones iniciales, cuando empezó por San Antonio de los Baños.

En esa fecha en Cuba ocurrió una tormenta perfecta. Una combinación de descontento de muchos años de crisis económica que a la vez coincidió con un momento en el que parecía que la pandemia se iba de control. Y todo eso se combina con el hecho de que con la pandemia estaba cerrada la emigración. Esa acumulación de circunstancias explica lo que sucedió. Hubo un temor en materia económica, por muchos años de inmovilismo, de malas decisiones. Esa explosión de descontento estuvo además estimulada por las redes sociales, con fenómenos que conocemos del mundo entero. Para Cuba fue un suceso bastante inédito, que surgió muy rápido y también -y sin que esto implique un juicio de valor de ningún tipo- acabó bastante rápido.

No fue la primavera árabe, digamos.

Eso no quiere decir en modo alguno que ahora mismo no existan tensiones sociales importantes, porque muchas de las cuestiones de fondo que provocaron lo del 11 de julio permanecen. Hoy en Cuba la pandemia está bastante controlada, es el único país de Latinoamérica que creó cinco vacunas propias. Y actualmente sí está funcionando la vía de escape inmigratorio. Son elementos que aflojan la tensión. Pero un tema de fondo es sobre todo la crisis económica.

Cuáles son los principales problemas de esa crisis?

Los problemas internos, las insuficiencias o los errores y problemas de origen del sistema económico cubano, más el bloqueo estadounidense, que es una realidad innegable, que dura más de 60 años, no tiene paralelos históricos en el mundo, se recrudeció mucho con el gobierno de Trump y al que el gobierno de Biden no cambió en lo más mínimo. Con las novedades que introdujo Trump para fortalecer más el bloqueo se creó una situación de acoso, con la persecución a cualquier barco que llegara a Cuba a traer alimentos o combustible. Eso viene desde el año ’95, con la ley Torricelli.

En plena pandemia, hubo persecución a cualquier operación cubana para traer materiales, oxígeno, medicamentos o material médico. El bloqueo es un cerco económico que tiene como objetivo lograr que el sistema político cubano colapse de la peor manera posible. Que funcione como escarmiento para todos los tiempos, de que adoptar un camino independiente de EEUU tiene un precio muy alto, impagable.

El bloqueo es algo con lo que ya Cuba tiene que lidiar, desgraciadamente, como un factor constante. Por otro lado, yo soy consciente y estoy de acuerdo en que en el discurso oficial, en los medios oficiales cubanos, hay un uso y quizás un abuso al ponerle al bloqueo como causa a cualquier problema. Eso hace que la denuncia de ese fenómeno, que es real, pierda efectividad y credibilidad.

En el período de Obama, estuvo durante un tiempo John Kerry como secretario de Estado, un irlandés y católico, como también Biden. Y en ese momento es que el papa Francisco viaja a los dos países y se inicia un descongelamiento histórico de las relaciones entre EEUU y Cuba. ¿En qué quedó todo eso?

Fue un descongelamiento muy efímero, desgraciadamente. Se anunció en diciembre de 2014 y duró hasta que terminó el mandato de Obama, en enero de 2017. Dos años y un poquito más. Durante ese breve período la economía cubana se animó bastante. Los intercambios de todo tipo -científico, tecnológicos, culturales- se incrementaron muchísimo. Y se ordenó mucho el tema de la emigración. Lamentablemente, el gobierno actual (de EEUU), aunque el presidente (por Biden) haya sido vice de Obama, no ha movido nada para retomar todo eso.

Influyó en esta situación el peso político de la comunidad cubana de la Florida?

Es un factor importante pero quiero decir que no está demostrado científicamente que los cubanos que abogan por recrudecer y ser hostiles hacia Cuba sean determinantes electoralmente. De hecho, Obama siempre ganó en la Florida las elecciones y lo ganó con otro enfoque. Esa interpretación es muy interesada, muy conveniente para un buen manipulador.

Los cubanos estudian mucho a EEUU y por obvias razones EEUU también estudia y está muy atento a Cuba. Se hablado mucho de las 90 millas que separan ambos países. ¿Cómo analiza esa relación, casi de enemigos íntimos?

Es una relación muy compleja de adversarios políticos actualmente, pero entre las dos sociedades es una relación mucho más profunda que eso. Es como una relación amor-odio, sin duda, también. Y no se puede desconocer que hay más de un millón de cubanos o de origen cubano viviendo en EEUU. Entonces, indudablemente, hay una interrelación, una interdependencia social.

Cuba se convirtió en una economía de monoproducción volcada a los servicios, en particular al turismo? Porque esa estructura económica resultó muy vulnerable a la pandemia.

Sí, la pandemia afectó de manera brutal al turismo, que es un sector importante aunque no creo -y esto quizá sea una opinión minoritaria- que sea estratégicamente bueno para Cuba. Pero yo no diría que la economía sea tan monoproductora como quizás lo fue en un tiempo con el azúcar. Hay una importante producción de níquel, que ha tenido problemas, pero es una importantísima fuente de ingresos también.

Hay una diversificación en algunos sectores que son más o menos competitivos, como en la exportación significativa de medicamentos. Cuba es el único país latinoaméricano que logró vacunas autóctonas contra la Covid-19, pero en general esos factores no son suficientes para sacar a la economía cubana de la crisis del turismo.

Sobre todo, la pandemia tuvo un impacto muy negativo porque sí es una importante fuente de ingreso para las personas: en ese sentido tuvo un impacto muy, muy negativa. Aunque si me preguntaras mi preferencia, yo preferiría orientar la economía a actividades que ofrezcan más valor agregado, mayor desarrollo industrial, productivo, material, para que el turismo tuviera un peso porcentual relativo del PIB mucho menor. El problema de la economía cubana es que está en una crisis sistémica de manera integral.

Para el politólogo y jurista Roberto Yepe, «el mejor retrato y la mejor interpretación que se hizo del 11 de julio la hizo (el escritor cubano Leonardo) Padura, justo al calor de los acontecimientos». Se refería a «Un alarido», un texto sobre las protestas del año pasado que dijo haber releído antes de conceder la entrevista con Télam y que definió como un artículo que «mantiene una vigencia total».

Con la mención al autor de la novela «El hombre que amaba los perros», Yepe insistió en que el Estado cubano debe priorizar la búsqueda de respuestas para las demandas sociales vinculadas a la economía.

En ese punto, planteó que la coexistencia entre lo estatal y lo privado «se ha demorado muchísimo en la implementación» y criticó que en las disposiciones normativas sobre la actividad económica se utilice la expresión «sector no estatal» para referirse a los emprendimientos privados.

«Eso denota una resistencia a lo privado. Y aunque se han adoptado medidas en Cuba, porque todos los días se aprueban decenas y cientos de MiPymes, todavía no se ve el efecto práctico de eso, porque mayormente esas empresas ya existían: antes, de manera eufemística, se las llamaba trabajadores por cuenta propia», observó.

Yepe, quien escribe para el portal OnCuba, contó por otro lado que no quiso ver la película «La Red Avispa», del cineasta francés Olivier Assayas, en la que se narra con recursos de la ficción la historia de los cinco cubanos que simularon emigrar a EEUU para prevenir a la isla sobre las acciones de «los sectores extremistas radicados en La Florida que se han dedicado el terrorismo».

«Muchísimos participamos de una forma u otra en buscar y pedir por la liberación de ellos, porque realmente era lo justo, era una causa justa», dijo a Télam, y remarcó que la estrategia de colocar explosivos en los hoteles de Cuba fue planificada por Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, a quienes ubicó entre «los mayores terroristas del hemisferio occidental».

«Afortunadamente, no ocurrieron muchas víctimas fatales, pero está el caso de Favio (Di Celmo), un turista italiano que perdió la vida y cuyo padre dedicó toda su vida, hasta su muerte hace algunos años, a denunciar este tipo de hechos», recordó.

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                                                                                    LAS MASAS EN JULIO.

                                                                                 POR LEYNER JAVIER ORTIZ

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En crisis cambian las cosas. Cambia lo legítimo y el conocimiento sobre lo social. El conjunto de un determinado horizonte cambia. De súbito, se suspenden las mediaciones hegemónicas y se devela una verdad conflictiva en el fondo de la sociedad. Encuentro aterrador aquel de la sociedad consigo misma. Y ante el conflicto que se vislumbra como límite, se le enfrenta de repente un afán de rebasamiento, de conquista, como si toda la historia se condensara un día sobre las apetencias de la gente. El 11 de julio de 2021 fue, por cierto, también una crisis. ¿Qué se debe decir hoy sobre aquella jornada crítica, sobre el fondo social que se echó a ver?

Hay que comenzar por lo obvio: que Cuba ha sido siempre, y no solo a partir de la crisis de los noventa, una sociedad heterogénea. Sucede, no obstante, que en la memoria de los setenta y ochenta se privilegia una homogeneidad que borra las distinciones reales. En lo que nos ocupa, no dejó de existir en la Cuba posterior a la estatización de pequeños negocios del 1968 un amplio y resiliente sector privado, no solo asentado en el campesinado legal, sino en redes clandestinas de comercio.

Lo distintivo era quizás la manera en que este circuito de intercambio mercantil dependía del Estado: en la escasez de productos estatales y en los límites de su poder estaba su nicho de acción. Lo que sucede a partir de los noventa es que este sector se autonomiza a partir de un proceso doble: por un lado, se repliega la autoridad moral y el alcance efectivo del poder estatal; por otro, se amplían los bolsones de economía mercantil de reproducción simple.

Podemos hablar, a partir de los noventa, de tres circuitos superpuestos, conectados de manera deficiente y jerárquica. En la cúspide un circuito minoritario, la llamada economía mixta, en la práctica concesiones estatales al capital transnacional en un pacto doble con empresarios y obreros: a los primeros les garantiza la disciplinada super-explotación obrera, a los segundos les garantiza la estabilidad fordista del empleo.

En el intermedio, la economía estatal, el circuito mayor, con varios niveles de producción de riqueza, sitio del acuerdo paternalista y benefactor clásico entre obreros y Estado: estabilidad de empleo, contrato colectivo, fondo de jubilación, derechos sociales asociados como la educación y la salud gratuitos, estabilidad en los precios de productos básicos, prohibición del despido, jornada de ocho horas, entre otros. Desde el punto de vista cultural, no hay antagonismos de peso entre estos dos circuitos, por lo que tienden a fusionarse en una única forma de autopercepción. Y, en el fondo, el circuito de economía mercantil tendiente a la reproducción simple, con varios niveles internos de acumulación pero carentes del empuje de los grandes capitales.

Autonomía significa aquí, en breves palabras, que las personas reproducen el grueso de sus vidas en el marco exclusivo de estos circuitos, aunque siempre hay intercambios entre estos bajo diversas modalidades y con variable intensidad. Esta superposición de economías en que existe Cuba genera distorsiones increíbles por sí sola, y máxime cuando no es conocida en cuanto tal. Si el pensamiento supone a la economía como un sistema unificado encontrará una barrera difícil de traspasar en su aplicación práctica.

El barroco social que describimos tiene fuerte relación con el proceso de repliegue estatal. Mas ocurre que antes del repliegue hubo una expansión derivada del impulso del 1959. Hablamos de dos procesos profundamente violentos. El surgimiento de un Estado como el del 59, que se irrigaba con las potencias de la revolución, provocó enormes transformaciones en la sociedad. En breve tiempo un único poder jerárquico centralizado se expandía sobre todo el conjunto social. La burocracia se volvió una fragua nacional en donde se equiparaban todas las clases, todos los oficios, todas las pieles, en una única estructura general, en un ejército, en una escuela.

La igualdad, mediada por la jerarquía, alcanzaba a ser más igualitaria en la medida en que el poder más alto era, a la vez, el poder más democrático. La sociedad incorporó rutinas y ritualidades en su cotidianidad, se ordenó el conjunto de la vida de acuerdo a planes y disposiciones, se vislumbraba un futuro certero y un pasado acumulado y valioso para el porvenir. Y claro, se disciplinaron duramente los cuerpos, se les impuso normas rígidas y un tiempo que, aunque siempre en transición, tenía la textura de la eternidad.

Era, el Estado, un instrumento para ser en el mundo, mantener algo se soberanía en un entorno tan agresivo hacia los pequeños y pobres, tan plagado de inciertos aliados y peligrosísimos enemigos. Era un medio para ser nación a lo interno de Cuba, para amasar toda la densidad del país en una única intensidad. Pero los medios trastocan en fines y el Estado instrumental se vuelve finalidad, coarta la imaginación y restringe el accionar en normativas técnicas. La realización estatal de la cubanidad desde 1959 tuvo tales potencias y tales límites.

Si la expansión del Estado del 59 fue violenta, su repliegue no lo fue en menor medida. Tal repliegue fue, en rigor, nada menos que un desgajo masivo. Gentes desarraigadas de una materialidad estatal y una idealidad moderna que han probado ya no ser válidas ante ellas, al no ser capaces de garantizarle la reproducción de sus vidas, se vieron forzadas a lanzarse a las fauces del mercado. Era, para ellas, el colapso de un orden simbólico.

«Rotos y perdidos», diría Fernando Ortiz, fluyen al mercado en «desajuste y reajuste» permanentes, en perenne inestabilidad. [1] Allí, en este registro jerárquico descentralizado, mediado por la acumulación de capitales, se forjó también la nación cubana. Dejar en vacancia un espíritu para que asimile otra norma es sin duda un proceso traumático. Transitan hacia el desorden, ven el futuro con gran dificultad y la narración de vida, tan flexible, termina por ser enrevesada y opaca. La jerarquía, el prestigio, el valor, para muchos todo ello depende ahora en gran medida del dinero. Lo simbólico y lo comunitario se constriñen a espacios casi marginales.

Lo interesante de este repliegue estatal no es su causa en el escaso financiamiento, sino un pensamiento de Estado que privilegia ciertos frentes y se permite abandonar otros. No obstante, el privilegio de los frentes que conservan la presencia estatal, a saber, los circuitos de economía estatal y mixta, tiene que ver no solo con la voluntad del Estado sino con la capacidad de tales sectores de forzarlo a estar presente; y la vulnerabilidad de otros, a saber el circuito mercantil simple, para convocarlo en su favor. La vasta capilaridad de determinadas instituciones del Estado y dimensiones de la hegemonía son los factores de poder que sostienen la unidad cubana en un único registro jerárquico.

Nos ocupa, pues, la existencia autónoma del circuito del fondo, el de reproducción simple, al cual muchos llaman marginal [2] y la manera en que, a pesar de su relativa separación del resto, transforma en lo profundo la subjetividad nacional. ¿De qué demografía sectorial hablamos?

Los Anuarios Estadísticos tienen un fuerte sesgo estatal, por lo cual las categorías que usan para «cuantificar» la realidad cubana inevitablemente falsean y disminuyen las cifras del sector mercantil simple.[3] En todo caso, según el Anuario de 2020, de los 4.643.800 «ocupados», 1.017.300 pertenecen al sector «privado».[4] Debemos asumir que, entre el millón de «amas de casa» de las cuales muchas participan de pequeños negocios y los 66 mil «desocupados» que de seguro algo tendrán que hacer para «ganarse los frijoles», son en realidad unos cuantos miles más.

A tal cifra se llega luego de progresivos incrementos desde los noventa. Hablamos en todo caso de al menos un 22 por ciento del total de «ocupados» cuyos empleos sostienen la reproducción de familias, es decir, sus efectos se desbordan con seguridad sobre un amplio entramado intergeneracional, más allá de los individuos. Dice el Anuario, en resumen, que el 9 por ciento de la población cubana se «ocupa» en los predios de este circuito. En verdad son más.

Desde el punto de vista clasista se trata, primero, de un proletariado, urbano en su mayoría, que vende su fuerza de trabajo en variadísimas formas; es también un campesinado privado estratificado — desde los que se autoemplean hasta los que pueden contratar obreros agrícolas — y una pequeña burguesía urbana con similar grado de estratificación: desde el cuentapropismo estable hasta los patrones «macetas» . Entre las tres clases sociales prima, en potencia cultural y acumulación de capitales de diverso tipo, la pequeña y mediana burguesía de las ciudades, asociada tanto a la industria de pequeña y mediana escala como al comercio, la banca, el sector inmobiliario, la gastronomía y los bienes suntuarios, también en tales escalas.

Por qué entonces, ante tamaña anchura y alcance, este pareciera un sector ausente, que nos llega solo en la visión lujosa de restaurantes o en canciones de reguetón? El horizonte de visibilidad [5] de este sector social tiene que ver con las distancias y exclusiones que le impone el Estado y sus sectores sociales validados, pero también con la manera en que el circuito mismo, es decir, sus gentes en interrelación social logran autopercibirse.

Todo parte de un sentido real de autonomía. Incluso con capacidades propias y precarias de importar, de producir industrialmente, de garantizar una vasta infraestructura de comercialización, el circuito mercantil simple posee una relativa independencia con respecto a la economía estatal.

A esta separación verificable se suma una fuerte fragmentación interna que opera en tres niveles: primero, como un archipiélago de empresas [6] de pequeñas dimensiones; luego, como un «archipiélago de actividades» económicas que constituyen a estas empresas fugaces,[7] muchas veces carentes de local incluso; y, por último, como un archipiélago de familias, unidades básicas de consumo. Se trata de un ambiente sumido además en variadas formas de empleo asociadas a la irregularidad del mercado de reproducción simple: el cuentapropismo — o autoempleo, la contratación individual sin garantías, la subcontratación, el trabajo por obras, la venta ambulante, entre otros.

Al nivel de fragmentación de la vida social debe agregársele otro rasgo distintivo de este circuito: el cambiadizo corto plazo. En efecto, en este circuito todo cambia constantemente, nada es estable, ni las empresas, ni los empleos, ni las leyes y, por tanto, tampoco las vidas, las narraciones y proyectos. Los despidos, las bancarrotas, las alzas y bajas se suceden con acelerada irregularidad, con pocas posibilidades de previsión.

Lo importante pues, no es controlar el cambio sino ser capaz de adaptarse a él. Esto es lo mismo que incorporar el riesgo y la incertidumbre como normalidad en las vidas. Si el largo plazo colapsa en este circuito por el impulso cambiadizo de las cosas, lo único duradero y estable en él es la propia consecución obsesiva de los cambios. [8]

El ambiente económico al que aludimos se acopla, casi con el rigor de un manual, a lo que se entiende como neoliberalismo. En efecto, aunque sea un mercado acotado, y muchas veces asediado por las cambiantes regulaciones del Estado y las dificultades en su relación con el mercado mundial provenientes del bloqueo estadounidense, no deja de reproducir lo esencial de esta manera neoliberal de pensar la vida.

Opera en este circuito, como rasgo distintivo, la superexplotación característica del capitalismo en las formaciones dependientes. Entendida como la «caída de los precios de la fuerza de trabajo por debajo de su valor, esto es, del necesario para su reproducción física y moral» [9] su efecto en Cuba se ve limitado por obra y gracia del Estado del 59 y las conquistas sociales universales que sostiene.

Como todo proceso económico expansivo, este circuito genera sus propios aburguesamientos y proletarizaciones. Burgueses, los patrones de este reino, que simulan «decencia» para ocultar su riqueza, recelan de todo y de todos, tienen gran orgullo de sus éxitos privados, ganados a golpe de «sacrificios», poseen bienes de lujo como marca de clase, son distantes del traje y la corbata y en apariencia iguales a sus obreros, la pequeñez de sus negocios es correlativa a su potencia intelectual.

Proletariado, el de este circuito, ajeno a las grandes concentraciones técnico-productivas y las industrias colosales del siglo XX, sumido en la pequeña escala, a veces se autoemplea y, cuando es empleado, no participa de asociaciones generales ni se organiza en sindicatos, cambia de oficio como cambia de ropa y, por tanto, cambia también sus relaciones sociales con facilidad, la estabilidad es para él un mito de los abuelos. No le falta heroicidad a este proletariado, cuya imaginación de la forma sindical es completamente capturada por la CTC de Estado, pero le sobra precariedad y desamparo.

Un efecto crucial de este régimen de vida flexible es la conformación de identidades fluidas. Identidades de todo tipo — laborales, culturales, de clase, etcétera — encuentran gran dificultad para cuajar en virtud de la constante transformación del ambiente y su existencia por pedazos. Esto determina relaciones sociales fugaces, en las que la lealtad y el compromiso son excepciones que confirman la regla. [10]

Mas «‘[f]luido’ puede querer decir adaptable; pero en otra línea de asociaciones, fluido también implica facilidad, el movimiento fluido requiere que no haya impedimentos» [11] Impedimentos son las identidades estables, las regulaciones estatales, las organizaciones obreras; su inexistencia es condición sine qua non de la fluidez. No obstante, en medio de esta absoluta flexibilidad, las gentes logran anclajes emotivos y políticos de carácter corporativo y territorial en su mayoría. [12]

Lo corporativo no remite aquí a una asociación gremial sino, ante todo, a una determinada extensión de las redes mercantiles amigables, es decir, el espacio en el que se mueve, por conocimiento y experticia, el obrero o patrón en cuestión; es, por consiguiente, una configuración corporativa del territorio a la cual se adhiere un cierto afecto ideológico.

El repliegue — nunca abandono — estatal es vía de avance para este proceso. Sitio de intervención fugaz, este circuito, para la legislación y control estatales y, por consiguiente, para su legitimidad. No solo es bajo su poder, sus recursos fiscales, su capacidad para distribuir beneficios o prestar servicios [13] también es bajo, en consecuencia, su nivel de convencimiento, su capacidad comunicativa, su destreza política y la posibilidad de pactar a partir de prebendas. Campea aquí la impunidad criminal de diverso grado, escasean los beneficios sociales que en la «sociedad decente» son normales, se entroniza, en fin, como peor y ampliamente verificado efecto, la desigualdad social.

Que el Estado sancione este régimen precario de vida como responsabilidad de las personas al desaprovechar las oportunidades que él brinda es, por supuesto, un acto de delirio. Es sabido que el Estado sintetiza la sociedad, pero síntesis no es reunión de todo lo presente sino, en lo fundamental, de la parte social con efecto estatal, con capacidad de interpelar al Estado. Es sabido que todo Estado se afinca en determinada base social.

La del Estado del 59 es la sociedad más o menos estatizada que pervive en parcial separación del sector mercantil simple. Ser de este pedazo de sociedad, en consecuencia, otorga per se mayores ventajas en las relaciones que deban ser mediadas por el Estado, y esto compete a la carrera política, los trámites burocráticos, la educación, la salud, etcétera. Ser de la sociedad «decente» otorga una especie de «capital simbólico» superior al que poseen los que viven en la sociedad «indecente».

Este es el tipo de capital que el Estado consume y busca cuando entabla relaciones con las gentes. Quien no pertenezca al registro de la moral judeocristiana en las relaciones familiares, al paradigma de la modernidad occidental industrial y a la racionalidad burocrática del Estado no podrá moverse con fluidez en el campo estatal [14].

Esto condiciona un cierto desprecio hacia el Estado. Dado que no les reporta una seguridad efectiva, y muchas veces incorpora grados de irregularidad normativa a sus negocios, para ellos no es problemática en el fondo la idea de una desaparición del Estado, puesto que ellos existen ya en un relativo vacío institucional.

Se perciben como unidades autónomas, el vínculo comunitario a diversas escalas siempre les sugiere recelo o rechazo. No demandan, por tanto, el retorno del Estado; por el contrario, su ausencia relativa es procesada como algo positivo. La vida sin formalidades inservibles, sin adhesiones eternas, sin el imperativo incómodo de la lealtad, sin reglas impersonales, todo ello es visto como un régimen de libertad; en realidad, una libertad pasiva que abre el camino a la reproducción homogeneizante de los modos de vida neoliberales, donde el conservadurismo social y el individualismo familiar mandan.

Entramos, en definitiva, a un terreno en que se mezclan, en conflictiva correlación y en un único registro cultural, dos formas de relacionarse con el mundo y en el mundo. La nación actual es, en efecto, totalidad cultural en permanente transculturación, en «trance doloroso» [15] es nacionalización en proceso. La interacción entre estos dos modos sociales se mueve en el registro de la catástrofe o, para ganar en precisión, en la superposición desarticulada o caótica de las cosas.

Las afiliaciones se disputan en desconexión profunda. Las identidades de largo plazo, más rígidas y abstractas, se dislocan de las afiliaciones del corto plazo, flexibles y concretas, de forma tal que resulta difícil amasarlas en una afiliación única. En consecuencia, los controles más radicales se empatan con el más relajado desparpajo social.

La disciplina de la sociedad, es decir, su estatalidad, se diluye por debilidad de los poderes jerárquicos. Las rutinas escalan a lo abstracto y se trastocan en rituales. La burocracia se vuelve una institución alejada de la vida diaria, pero es atravesada en lo profundo por las tendencias mercantilistas más clientelares. La permisibilidad de los controles, resultado de su incapacidad, solo conoce el límite de lo estatalmente validado: en contra del poder ningún desparpajo.

Mientras, la unidad existe como una entelequia frente a la verificable y abrumadora fragmentación social. Si la reproducción de la vida es un único proceso, este se encuentra partido en diversas porciones no interdependientes entre sí. Si en su presente la realidad social que nos compete se une solo en la superposición de los fragmentos, en su devenir y en su proyección futura, el tiempo cambiadizo y discontinuo del corto plazo se empata con un tiempo más durable de extraña consistencia.

Los cambios parecen pertenecer por completo al terreno de lo provisional, pero su permanencia en el tiempo sugiere que la provisionalidad es una forma de larga duración. La transición permanente de un estado a otro pareciera ser el único estado eterno del ser. Sucede que tal percepción de eternidad en realidad pisa un suelo cenagoso, presto a tragarse el cambio en cualquier momento; la larga duración termina por ser un registro precario y flexible también. Nada cuaja, en definitiva, aunque siempre parece que ya ha cuajado. No hay una elección consciente en esta mezcla, es un ajiaco que se cocina a sí mismo.

Lo que pretendo demostrar en lo que sigue es que el modo de vida mercantil simple es la parte que se impuso a lo largo del ciclo de protestas sociales abierto por los sucesos del 27 de noviembre de 2020, punteado de forma catastrófica por el levantamiento del 11 de julio de 2021 y clausurado, provisionalmente, en el fracaso de la marcha del 15 de noviembre del mismo año.

Poco importa en realidad que los protagonistas de esos hechos provinieran o no de este circuito de reproducción de la vida, lo determinante es que su inconsciente político se impuso y terminó «dictando» la lógica de los acontecimientos. En lo inmediato debemos pues preguntarnos por los motivos que desencadenan la irrupción inaudita de la protesta pública en Cuba como recurso de autodeterminación a partir del año 2020.

Estructuras y actos de movilización social

El Estado del 59 se constituyó en formas nuevas de movilización que se fueron condensando en su devenir. La movilización política, ya tradicional en Cuba, opera a partir de una convocatoria central que luego se disemina a las llamadas organizaciones políticas y de masas, su sociedad civil. No hay atisbo aquí de convocatoria desde abajo, es siempre un mandato superior.

La parte más espectacular de estas movilizaciones ocurría con rutina en fechas puntuales, como el 1ro de mayo. La lógica estatal de estas convocatorias desplaza la fuente de poder de la sociedad civil convocada hacia la autoridad de la «máxima dirección» del Estado. En todo caso, este tipo de movilizaciones estaban en franco retroceso desde antes de la pandemia. El arribo de la Covid-19 a Cuba las suspendió en amplio grado. Se inventaron, en su lugar, otras formas sustentadas, esta vez, más en el voluntariado y menos en las presiones desde las cadenas de mando. Sus ejemplos fueron el trabajo en los Sistemas de Atención a la Familia, los Centros de Aislamiento, los Ensayos Clínicos para los candidatos vacunales cubanos, entre otras «tareas de impacto».

Como es de suponer, este estrecho repertorio de movilizaciones compete a la parte estatal de la sociedad. Mientras acontecía la pandemia y las formas de movilización tradicional mutaban y se reducían, en los intersticios pero a plena luz del sol, acontecía una movilización social masiva y capilar, capaz de alcanzar a la sociedad en su conjunto y condensarla en un único proceso simultáneo. Desatadas a partir de la notable escasez de productos básicos que se derivó de la crisis pandémica, las colas constituyen, en efecto, la forma de movilización social primaria en Cuba para este tiempo.

Todo el que viva la experiencia de una cola en la actualidad sabe bien que está presenciando un micro-estallido social en potencia. Las colas son, en primer lugar, espacios de existencia contingente. Este tipo de movilización tiene un motivo puntual: adquirir un producto básico. Para ello la gente, de conjunto con las autoridades de la tienda y la policía, se organizan por «orden de llegada».

Como es de suponer, los primeros puestos son los más disputados y, casi siempre, son objeto de mercadeo por parte de los coleros, el negocio precario específico a las colas, que cae usualmente en manos de personas provenientes del circuito mercantil, diestros en estos menesteres de inventar un negocio de la nada y sostenerlo en la más absoluta precariedad.

La prontitud y simpleza del propósito — obtener la mercancía — se contrapone al tiempo de espera; es este un tiempo extendido, dilatado, pero no vaciado, sino pletórico de sorpresivos conflictos que generan grandes cuotas de angustia e incertidumbre.

Tales incomodidades se deben no solo a que pudiera terminarse la mercancía en cualquier momento, sino a que en la entrada pastosa de personas a la tienda la organización se tensa y se provocan conflictos de diversa intensidad, sea porque las autoridades se corrompen y cuelan personas, sea porque los coleros exceden el límite de lo aceptable en su mercadeo, sea porque la confusión prima entre las gentes y las autoridades no logran poner orden alguno. No les preocupa a las personas el dinero en rigor, es decir, este se devalúa simbólicamente. Importa poder adquirir el producto, no el dinero a gastar.

Una cola es también una multitud más o menos compacta de personas orientada hacia un único objetivo. No constituyen, no obstante, una masa, pues cada individuo recela del otro, se encuentran en competición perenne por la obtención del producto. Pero son una multitud, en fin, extendida a todo lo largo del país, de manera simultánea, con regularidad diaria y con una intensidad micro-local y grupal considerable. Multitud que, por demás, se encuentra siempre en ocupación: ocupación de la calle, es decir, el espacio público, barricada de personas que entorpece el tráfico, aglomeración de cuerpos que asusta a cualquier fuerza policial.

Con razón resultan las autoridades de comercio y policía incapaces de controlar y ordenar. Nunca una cola es disciplinada, no se puede mantener ni el ritmo ni la concordia. No ayudan los métodos policiales, su estrategia de comunicar lo menos posible, de alejar a las personas de la entrada y corromperse a diversa escala, solo refuerza el natural recelo de los que esperan bajo el sol. Basta tan solo un exceso de parte de las autoridades para que ante estas personas se diluya en un instante toda su legitimidad.

En efecto, hay entre la movilización de una cola y un acto de protesta pública una fina línea, a veces imperceptible. No obstante, el trance de un registro a otro es violento e impredecible. Aunque todas las condiciones estén dadas, el imperativo de lo político solo puede brotar de sí mismo.

Por demás, nadie recurre a la protesta como primer recurso. Se supone que existan una serie de mediaciones institucionales y simbólicas que canalicen y contengan, en paralela simultaneidad, los anhelos y frustraciones de las gentes. La hegemonía posee, por demás, el recurso de la incorporación más o menos electiva, es decir, la capacidad de engullir y procesar demandas o personas de diversa tendencia política pero fundamentales, funcionales, aceptables o tolerables al Estado.

El recurso más desenfadado a la protesta en Cuba responde, por consiguiente, a una fisura doble: por un lado, las mediaciones en distintas ramas y niveles — es decir, la sociedad civil — se encuentran en crisis; por otro, la hegemonía adopta una forma de encierre que cancela o entorpece en grado notable los procedimientos de incorporación.

En tales circunstancias, la cola se puede entender como una mediación en cierto sentido. Por un lado, contiene las apetencias de la gente en el objetivo pedestre de la obtención de la mercancía; por otro, canaliza sus incomodidades en las autoridades inmediatas y entre los otros miembros de la cola. No obstante, esta suerte de disciplina o costumbre social tiene efectos prácticos sobre la visión de las incapacidades y debilidades del poder y de las potencias no explotadas de los grupos humanos. En buena medida, el equilibrio inestable de una cola es la posición intermedia entre el silencio social y el bullicio de la protesta.

En lo que respecta a la protesta política explícita, nadie pudiera decir que el llamado Movimiento San Isidro fuera el inicio de nada más que un murmullo incómodo que lo tomaba, ante todo, como excusa. El argumento de la huelga de hambre era astuto aunque torpemente sostenido, y podría haber convocado a movilización.

Al poco tiempo de detenidos los contados «huelguistas», no fue una movilización lo que se desató sino una ocupación. Sectores cercanos y pertenecientes al gremio de artistas, el mismo de algunos de los detenidos, se congregaron hasta llegar a los cientos frente a la institución de Estado encargada de atenderlos, el Ministerio de Cultura, el 27 de noviembre de 2020. Curioso proceder este, en que el gremio ocupa la calle de enfrente de su ministerio, como si no tuviera otro lugar de pertenencia que ocupar, espacios suyos desde los cuales lanzar protesta.

En efecto, se trata de sectores que, si bien intelectuales, debaten su existencia en el (des)orden flexible del circuito mercantil. A diferencia de protestas menores previas donde se apelaba a niveles intermedios y locales de la jerarquía estatal, los ocupantes aquel 27 apelaban al nivel central, se saltaban, de súbito, todas las mediaciones — Asociación Hermanos Saíz, UNEAC, niveles locales y provinciales del ministerio — y apuntaban directamente a la máxima dirección.

Sus demandas, adscritas al paradigma liberal de la política, no apuntaban, no obstante, a una democracia representativa, ni a democracia alguna, tan solo a la satisfacción de anhelos a ratos gremiales, a ratos liberales. Si un deseo nítido emanaba de la congregación de habaneros era el de menor intervención estatal, menor regulación y, por contrapartida, mayores prebendas, mayores facilidades.

Se trataba de una interpelación tan sorpresiva a la cúspide del Estado que lo fuerza, al menos simbólicamente y sin garantías, a negociar concesiones. Los manifestantes de aquel día tuvieron especial arraigo porque supieron sintetizar en su gesto rebelde, aunque en grado ínfimo, a los dos sectores: eran, en su capacidad de interlocución estatal, intelectuales decentes y urbanos, mas eran también, en su interlocución con lo privado, agentes del libre mercado.

La estrategia estatal ante tal desafío se decantó por la negociación sin garantías y la promoción de la heterogeneidad a lo interno de aquel grupo. Su efecto es incierto pues, a solo dos días de la sorpresa del 27 de noviembre, un grupo de jóvenes pertenecientes a la sociedad civil revolucionaria no tradicional organizaron una movilización de notable alcance. Fue también una ocupación de espacio, pero no en El Vedado residencial donde radica el Ministerio de Cultura sino en Centro Habana, municipio pobre. Se le llamó Tángana del parque Trillo.

Hay dos novedades fundamentales en este acto, primero, su capacidad de tomarle la iniciativa al Estado y «adicionarlo» a su propia planificación — aunque esto tuvo implicaciones también negativas — luego, su voluntad de apropiarse del espacio público en favor de — su consigna — una democracia socialista.

La tendencia revolucionaria del Estado venía a hablarle a las fuerzas revolucionarias donde quiera que estuvieran. Por supuesto, un acto público de tal tamaño no califica como punto de constitución de una corriente política, a lo sumo de un grupo político. En todo caso, tal constitución fue escamoteada por la participación abrasiva del Estado, que en lo simbólico logró apropiarse del acto. Es por ello que aquel suceso fue, en definitiva, importante solo para sus organizadores y no para los convocados, incapaces de discernir fuerza alguna en todo aquello que no fuera la estatal. La discontinuidad posterior de esta experiencia, por cierto, no se explica solo en el abrazo estatal de doble filo.

Del 27 de noviembre emergió también un grupo constituido a posteriori, en el caso de los organizadores de la Tángana, se trataba de grupos ya existentes previo a los sucesos, del cual cupo esperar nada o demasiado poco. Lo más significativo del 27 de noviembre fue, en el plano simbólico, la demostración de efectividad estatal del acto de protesta, coartado en sus flancos por la también simbólica, aunque accidental y débil, ampliación del paquete de demandas acogido por el Estado y demostrado muy pronto con la Tángana. Entre tales certezas ocurrirían, en el primer semestre del 2021, otros actos de protesta de los que vale decir algo.

27 de enero, se actualiza el 27 de noviembre frente al Ministerio de Cultura. Esta vez son pocos los congregados aunque con mayor organización — pero esa palabra, organización, le queda grande a este grupo — y su fracaso se verifica en la última negativa ministerial a negociar.

El 19 de febrero el saldo de la protesta fue contrario. Grupos de animalistas de La Habana, asociados a la protección de mascotas y no a la ganadería, demandan, de nuevo, ante un organismo central, el Ministerio de Agricultura, la aprobación de la prometida ley de bienestar animal.

En este caso logra el Estado manejar el conflicto con alta efectividad: su demanda de información y negociación fue satisfecha de inmediato y el compromiso, la aprobación de la normativa, fue cumplido en breve tiempo. Por último, la pequeña protesta en la calle Obispo, Habana Vieja, el 30 de abril. Desatada por un grupo heterogéneo de personas, con el pretexto de nuevas «irregularidades» con el «caso San Isidro», el tono beligerante fue mayor aunque más acotado y breve. Una ocupación móvil, rápidamente desarticulada por las fuerzas policiales, que cargaba un tono acusador. La respuesta de Estado fue puramente policial.

Más allá de estos picos puntuales de protesta, en las sombras se articuló a lo largo de este primer semestre un entramado inestable de redes de organización débiles y territoriales, en torno a demandas opositoras más o menos tradicionales y que operaban tanto en el medio digital como en el callejero. Si bien ninguno de estos grupos demostró capacidad de convocatoria constituían el pálido tejido organizativo a la espera de la sorpresa de las masas. Como es evidente, el 11 de julio resulta, en base a todo esto, una gran sorpresa, un acto incomprensible.

11 de julio: un drama político entre masas, sociedad civil y ejército

Nadie esperó, en efecto, que la movilización en un pueblo cercano a la capital, San Antonio de los Baños, desatara un verdadero levantamiento en pocas horas, sin fuertes estructuras organizativas convocantes, unidades de mando ni coordinación de objetivos, consignas y aseguramientos. Era una única protesta nacional sucediendo, lo que en tiempos de antaño se hubiera llamado «paro nacional», con la diferencia de ocurrir ahora un domingo, cuando el Estado no trabaja pero el sector mercantil sí, pues en ese circuito el tiempo de trabajo ocupa cualquier día de la semana, sin miramientos simbólicos. Las masas en movilización raptaron el foco de atención.

Una alocución presidencial informaba de los sucesos en hora crítica y lanzaba una convocatoria nítida: «los revolucionarios a la calle». Daba así el Estado la orden de salida a su sociedad civil, a su sector social organizado y en paralelo desplegaba el brazo estratificado de su ejército con sus diversos cuerpos armados. Entraban así a escena dos actores estatales neurálgicos. El espacio público de aquella jornada crítica se dirimía, pues, a tres bandas, entre tres partidos: las masas en protesta, la sociedad civil estatal y las fuerzas armadas.

Las masas, por supuesto, eran el actor protagónico y sorpresivo. Sin ningún antecedente notable en términos de ensayo y planificación, la protesta en San Antonio de los Baños desencadenó un levantamiento simultáneo. Es probable que de haber sido planificado no hubiera tenido lugar. La soltura de los acontecimientos se ofrecía, de súbito, al dominio manual y «espontáneo» de los manifestantes.

Por vez primera desde el 59 las masas lograban por sí solas una manifestación comparable en extensión y potencia a las estatalmente planificadas. La diferencia era radical: la convocatoria era de masas a masas, un llamado horizontal y solidario de explosión violenta. Tamaña transgresión solo podía provenir de un inconsciente fraguado en las condiciones de autonomía y segregación estatal en las que existe el circuito mercantil.

Para ellos el Estado ha sido siempre lejano, y de él no dependen para reproducir sus vidas, en consecuencia, su diapasón de protesta violenta es más asequible. Es decir, ante ellos las mediaciones de la sociedad civil solo operan en la distancia, de forma tenue y patética. Convocar su colapso a partir de la interpelación directa a la «máxima dirección» del Estado no era difícil.

Operó en ellas, las masas, una reacción en cadena. San Antonio fue un impulso eléctrico. Lo que se desató luego dejó en perplejidad rotunda al Estado. Sin duda, en una sociedad analógica habría sido difícil tal simultaneidad. Luego, en sus movimientos seguros demostraban las masas un diestro conocimiento del terreno de batalla, a saber, los barrios del tejido urbano.

Sitios de particular ejercicio de la violencia fueron las localidades dependientes del turismo, en particular resalta el caso de Cárdenas, regiones urbanas que ante la pandemia habían visto caer al piso sus estándares de vida y dispararse sus niveles de precariedad existencial. Como infantería móvil, a diferencia de las protestas antecedentes, no ocuparon, en rigor, espacio territorial alguno. Si algo ocupaban era, en lo simbólico, la capacidad misma de auto-movilización de la sociedad, en tanto movimiento no estatalmente planificado.

Tenemos en nuestras cabezas la viva imagen de masas en desorden campeando a sus anchas por las calles, haciéndolas suyas, pero no recordamos líderes, organizaciones con consignas expresivas de demandas concretas, ni coros ensayados, más allá del reactivo «Patria y Vida».

Quizás la potencia de esta explosión se debía al gran deseo acumulado de irrumpir, de tomar el país aunque fuera por unas horas, por aquellos que nunca han tenido en verdad al país en sus manos. Era un arranque por controlar no el destino sino el presente, en su inmediatez, en su cercanía física. Ante este cortoplacismo las plácidas rutinas del Estado, si bien pasmadas al inicio, tenían la ventaja de un largo plazo inyectado en vena bajo la forma de la planificación.

En lo que respecta a la función intelectual que debe organizar pensamiento y acción de las masas, los manifestantes del 11 de julio si algo no tenían era, en efecto, intelectualidad, a saber, líderes, organizaciones e ideas motrices tipo consignas.

Hubo sin duda todo esto pero sin que resaltase un poder definitorio, es decir, los líderes eran cambiantes y débiles; las organizaciones, diminutas, plurales, excesivamente abiertas y flexibles; las consignas, abstractas y con gran efecto de negatividad. No cabía esperar otra cosa de un levantamiento espontáneo dominado por la subjetividad que se fragua en el circuito mercantil, donde las instituciones son magras y cambiantes, los líderes operan solo al nivel micro-local y las ideas, carentes de fragua colectiva, solo pueden ser importadas y repetidas con exagerada abstracción.

Remite tal fallo de la función intelectual, en el fondo, a la inexistencia de comunidades con algún grado de irresistibilidad. La intelectualidad que este régimen de relaciones sociales flexibles y precarias puede producir es una lejana, ineficiente y elitista, perteneciente al mismo régimen pero incapaz de aglutinar en su pensamiento al aglomerado de clases al que pertenecen. La clase, en consecuencia, no es una configuración palpable donde se acumulen recursos y productos políticos, ni memorias ni anhelos.

El bullicio multitudinario de las masas era la prueba del efecto catastrófico pero, a su vez, la evidencia de una irrupción sin pensamiento de futuro. Cómo sostener una movilización, por ejemplo, sin los aseguramientos logísticos necesarios, sin coordinación de las diversas fuerzas, sin claridad en torno a los objetivos a conquistar y los enemigos a liquidar; la carencia de todo esto le ponía fecha de caducidad muy temprana a la movilización.

La clausura de un pensamiento más allá del corto plazo es nefasta para el planteo de una organización que se sostenga por años, un sistema de ideas que se esclarezcan con el tiempo, y liderazgos que se estabilicen. En su efecto reverso, si el largo plazo no existe hacia el pasado o se presenta con excesiva fragmentación, no permite imaginar y sentir continuidades efectivas en términos de movimiento político.

Qué deseo denotaban las masas en julio? Valdrá decir, primero, que este inconsciente forjado en el cambiadizo corto plazo no puede sostener demandas estables, es decir, se entrega con facilidad a la ambivalencia siempre insatisfecha de los deseos pero le resulta difícil construir una voluntad, sostener tales deseos. Lo más estable es, en consecuencia, el anhelo por el cambio en abstracto.

El cambio es el riesgo que genera las emociones más certeras e intensas de sus vidas. La demanda primordial de estas masas es el puro cambio, cambio, en concreto, de la «máxima dirección» del Estado, cambio del gobierno — es decir, sus máximos dirigentes — que enuncia, como su más cara consigna, un para ellos incomprensible «somos continuidad». Pero en términos estructurales este cambio adquiere una forma menos evidente.

Aquí debemos diferenciar entre el deseo político de los intelectuales del 11 de julio — perteneciente por entero al registro liberal clásico de la democracia representativa, con sus axiomas de libertad de expresión y asociación, sacralidad de la propiedad privada, etcétera — y el de las masas.

Estas tenían, claro está, una idea de Estado. Su deseo no era anárquico. Tampoco se inscribía en el modelo de democracia soberana y benefactora que se defiende desde el Estado actual. Las masas, ávidas de cambio, no demandan ni al Estado interventor ni al representativo, quieren en el fondo un Estado protector. Lo imaginan quizás como una agencia aseguradora, eficiente e impersonal, que garantiza la fluidez de las relaciones sociales por no intervención, al mismo tiempo que afinca como estables determinados estándares de vida para las familias, único núcleo seguro de reproducción social para este sector.

En esta democracia de seguridad social el Estado se reduce a su expresión clientelar, más no corrupta, pues su red prebendal adquiere un alcance universal y opera bajo un principio igualitario. Tal esquema lo mismo facilita el cambio que la acumulación capitalista. Para estas personas la dignidad es la ganancia política.

Igualdad, justicia y soberanía son anhelos supletorios de la dignidad, solo aceptables en la medida en que la favorecen. En tal sentido, estas masas han «retrocedido», es un decir, a formas ideológicas primitivas, «previas» a la experiencia de los movimientos obreros y de liberación nacional, para los cuales aquellos tres valores eran incluso más importantes que la incierta, y siempre aprovechable por el humanismo burgués, dignidad. Pero esta incertidumbre conceptual al mismo tiempo abría un frente amplio de batalla en el cual cabían incluso revolucionarios realistas. En todo caso, el fin de la movilización dejó la demanda suspendida en el aire, a la espera de alguien que se arriesgue a incorporarla, bajo tales términos, en su programa político.

Lo inaudito del acto, lo multitudinario, la extensión espacial y la violencia focalizada provocaron un fuerte efecto disuasivo para la sociedad estatal en su conjunto. No obstante, la movilización de las fuerzas del Estado no esperó el agotamiento natural de las masas en protesta; a media tarde la contraofensiva estatal desplegaba a su sociedad civil y a sus fuerzas armadas. Los dos cuerpos tenían la misión de contener y replegar a las masas.

En lo que respecta a la sociedad civil, lo que se verificó en el terreno fue, como efecto más patético, su espasmo semi-paralizante: había logrado salir a la calle, esto es, cumplir la orientación del jefe de Estado pero, una vez en la calle, no sabía qué hacer con ella misma. Acostumbrada a movilizarse de acuerdo a precisas orientaciones, con información certera y a tiempo, con aseguramientos logísticos facilitados, dirigentes puestos a dedo y consignas asignadas, el pasaje a la auto-organización les resultó imposible.

Mientras las jefaturas de Estado se ocupaban de dirigir el trabajo del ejército, la sociedad civil, enfrentada a su propio destino, no supo asirlo en las manos: las masas rebeldes eran mil veces más autónomas que este tejido vertical de organizaciones. Dependían en último término del Estado, carecían de un discurso propio o de liderazgos con capacidad de arrastre, en consecuencia actuaron dispersas, torpes y lentas.

El saldo general era una franca sensación de derrota y perplejidad. Sin embargo, su actuación fue dispar de acuerdo a los terrenos de acción. Las evidencias parecen apuntar a que en las pequeñas ciudades su torpeza se empastó y subsanó con la mayor efectividad de las fuerzas armadas.

Al ejército, por su parte, no le correspondió el destino patético, mas tampoco el heroico, fue ante todo un dique de contención del impulso de masas. Desplegados con armas de baja letalidad, formando barricadas humanas y con vehículos para detener a las gentes desatadas, con una estrategia dual de no agresión y detención selectiva de individuos, lograron proteger los sitios de poder neurálgicos, mostraron una compactación organizativa eficiente, y respetaron con notable lealtad las cadenas de mando.

La sociedad civil de Estado se mostró débil y disgregada al lado las fuerzas armadas. Tal vez su propia atomización funcionara como elemento disuasivo ante las masas rebeladas. En algunos territorios, los menos, esta misma sociedad civil logró contener por sí sola el avance de los protestantes. Pero de excepciones se conforma la regla.

No debiera sorprendernos, en todo caso, este colapso parcial de la sociedad civil, puesto que el propio levantamiento de masas es la prueba de que las mediaciones que aquella sociedad encarna ya no son factibles, en lo absoluto, para todo un sector social que, luego de estos sucesos catastróficos, forjó la posibilidad de constituirse en mayoría de efecto estatal [16] es decir, de determinar el Estado actual.

Trauma social: rédito y cura

Luego del 11 de julio hubo una multitudinaria movilización de tipo tradicional convocada por el Estado. Los discursos de aquel día, aquejados de estupefacción, abrían el diapasón del disenso admisible por el Estado. La resonancia práctica de aquella apertura discursiva, no obstante, se redujo a minoritarios reductos simbólicos, a saber, incorporación subordinada de determinados intelectuales a las cadenas de mando burocrático, algunos programas televisivos de política, múltiples reuniones con sectores de la sociedad civil, entre otros sin mayor efecto hegemónico.

Lo en verdad notable fue la intervención material del Estado en los barrios. Efectiva no en términos de incorporación hegemónica sino como refrendación de un pacto social: los barrios demandan mínimos de civilidad, el Estado concede los recursos y demanda, sin decirlo, que abdiquen al recurso de la protesta.

En todo caso es cierto que se verificó un mejoramiento notable en las condiciones de vida de múltiples barrios «marginales», es decir, productos de la acumulación escasa de riquezas que permite el circuito mercantil simple. Pero al mismo tiempo se verificaba la distancia del Estado, su lejanía con respecto a determinados sitios de la realidad nacional.

Este retorno del Estado, sin embargo, ha sido accidental y breve; ha montado las cosas y se ha ido otra vez. Las cosas, por sí solas, no hacen la relación estatal, debe existir un poder que las haga efectivas, que las verifique en su devenir. La intervención en los barrios, en resumen, ha sido una salida prebendal o asitencialista a la crisis, acorde a la demanda implícita de las masas rebeldes del día 11; mas a los aseguramientos otorgados les ha faltado la consistencia de larga duración que permite la «seguridad» que también aquellas masas solicitaban.

No fue la intervención en los barrios impedimento para el último acto, frustrado no obstante, de protesta masiva. Un llamamiento de un grupo heterogéneo a marchar con los rezos de la democracia representativa, toda la nación, el 15 de noviembre. Cabe decir que, vistas las cosas con mayor claridad y anunciada la guerra con premonición, la estrategia estatal logró en efecto frustrar la marcha anunciada.

Recursos múltiples y quirúrgicos, como la detención domiciliaria de los cabecillas, luego el otorgamiento de salvoconductos para salir del país, así como una tibia campaña legal para desmontar la legitimidad del pedido. Lo crucial del llamamiento de Archipiélago es que era un intento por usufructuar las ganancias políticas del 11 de julio. ¿Cómo, debiera uno preguntarse, viene un grupo de intelectuales a sacar provecho de una jornada crítica en la que ellos incidieron muy poco o nada? Tendrá que ver con la incapacidad de aquellas masas de generar una intelectualidad propia y no desligada y lejana como esta «élite» universitaria y blanca.

El fracaso de aquel llamado tiene su causa, es probable, no tanto en una victoria estatal como en la incapacidad de estos intelectuales para interpelar a las masas de julio, en los códigos relativos a sus anhelos.

En todo caso, la interpelación que estas masas demandaban apunta a un núcleo duro de poder y a una idea muy concreta de la democracia, no a los subterfugios legalistas de los intelectuales y tampoco a sus sueños democrático-representativos. El remate de la derrota para Archipiélago vino, también, de la inexistencia de cadenas de mando, estructuras de movilización o trabajo alguno de base.

No se puede, sin organización sólida ni fuerte arraigo de masas, convocar a tamaño desafío nacional. Era sabido desde el propio nombre, un conjunto de individuos juntos pero no en colectivo. El fracaso a veces se inscribe con demasiada nitidez de antemano, habría que suponer que aquello del 15 de noviembre era ante todo el placer de arriesgarse, de intentarlo aunque se supiera la derrota inminente.

Lo más novedoso en la respuesta estatal fue la llamada Sentada de los Pañuelos Rojos. Un acto de ocupación del espacio público de pequeñas dimensiones, con un fuerte corte artístico que disputaba el aura también artística de Archipiélago. Como la Tángana, un acto planeado en las afueras del aparato estatal y su sociedad civil, que terminó por incorporarse a la hegemonía con el mismo problema de la Tángana: que sumar un poder tan abrasador es lo mismo que diluirse en él. En su resultado final, la Sentada tuvo un efecto de oxigenación simbólica para el Estado. Ante sorpresas de este tipo hay que decir que el Estado se muestra diestro y no vacila en incorporar, a sabiendas de que, al unísono, aplasta a las nacientes iniciativas.

Luego del 15 de noviembre que no fue, se ha cerrado el recurso a la protesta pública en las dimensiones del 11 de julio. Permanece esta en predios de menor alcance y sorpresa, como la reciente huelga de becados en Camagüey. Ha sucedido, en cambio, algo mucho más importante en términos políticos: un éxodo de decenas de miles de personas, en su mayoría jóvenes, hacia los Estados Unidos.

Sus motivaciones, causas, vías y proyecciones, así como el cambio en las relaciones sociales y la configuración de lo nacional que provocan, demandan urgente explicación. ¿A qué se enfrentan, los que se van, si no al destino trágico de los migrantes, el de la integración pospuesta y el desajuste de por vida?

Por qué entonces migrar? ¿No responderá acaso este deseo de cambio al siempre mutante cortoplacismo que «naturaliza» el circuito mercantil en nuestra vida nacional? ¿No responderá, también, al mero hecho de vivir el riesgo de abandonar un lugar de pertenencia? Al parecer, para los que se van, «no moverse es sinónimo de fracaso, y la estabilidad parece casi una muerte en vida… Por lo tanto, la decisión misma de marcharse se parece ya a llegar a algún sitio; lo que importa es que uno ha decidido partir» [17]

El circuito mercantil ha producido en nosotros una percepción triple de olvido, desesperanza y pequeñez. Olvido de toda historia de larga duración; desesperanza con respecto a los futuros posibles de la nación; pequeñez de la existencia vital, reducida a lo familiar, lo doméstico, la vida en pareja, el negocio y, cuando más, la comunidad territorial. Esta tríada nos hace afincarnos al presente y a lo micro-social con un ahínco verificable en la larga duración y en la existencia nacional.

Si el mercado, por su parte, destruye la ética de las comunidades sociales y nos arroja ante conflictos que individualmente nos superan, el Estado de todo esto no dice nada, cual si fuera algo normal o no entendiera por qué suceden las cosas. A la mudez natural del mercado, la dificultad de palabra estatal y la precariedad de lo común se le adicionan las múltiples pérdidas del éxodo, pero también las tímidas aperturas democráticas arrancadas al orden hegemónico que ahora parecen esfumarse. Entre pérdidas y desamparo pareciera que la tristeza que nos aflige tiene, por cierto, causas políticas.

El Estado vuelve ahora sobre sí mismo como un cuerpo apenado, despreocupado en el fondo por su función de incorporación y por la salud de sus dañadas mediaciones. Despreocupado o incapaz. Que la protesta haya decaído no significa que el Estado esté ahora a la ofensiva, por el contrario, sigue primando una perspectiva defensiva, desde la cual los avances son tortuosos cuando no imposibles. El Estado se afana en presentarse como una eternidad ante un inconsciente nacional que desea profundamente el cambio, el riesgo, la transición permanente. El realismo revolucionario es la ideología que dicta su conducta.

Ha quedado, empero, una enseñanza de las jornadas de julio: la eternidad del Estado es falsa ante una contingencia crítica convocada por las masas. Lo crucial es, por supuesto, ¿quién se gana el anhelo de las multitudes de julio?, ¿en qué programa político se cumple el deseo que aquella catástrofe inscribió en el inconsciente nacional?

Notas:

[1] Fernando Ortiz, op. cit., p. 101.

[2] El problema con el concepto de marginalidad es que presupone una relación jerárquica de lo marginal con un centro. En este caso, tal subordinación existe pero es meramente estatal, carece de imperativo económico.

[3] He aquí varias deficiencias: 1) la «población en edad laboral» es la cantidad de hombres entre 17 y 64 años y de mujeres entre 17 y 59, es decir, la edad estatal y no real, en el mismo Estado es práctica consuetudinaria el recontrato pos-jubilación, sobra decir que en el circuito mercantil simple el inicio de la edad laboral comienza desde la secundaria y termina con la invalidez o la muerte; 2) los «privados» son solo los campesinos, algunos trabajadores intelectuales y los cuentapropistas, lo cual deja fuera un repertorio amplio de formalidades de pluriempleo como la subcontratación, el autoempleo, el trabajo por obras, entre otros; 3) los «trabajadores por cuenta propia» son solo los inscritos en la ONAT, sobra decir que en la práctica son muchos más y que esa categoría, hasta la invención jurídica de las «medianas y pequeñas empresas» en 2021 y probablemente aún hoy, encubría e igualaba a asalariados y patrones; 4) si entre los «desocupados» los Anuarios incluyen a « personas que no tienen vínculo laboral estable y hayan trabajado al menos 8 horas» (p. 172), entonces bajo tal categoría se encuentran en realidad variadísimas formas de empleo precario existentes y extendidas en Cuba; 5) existe una diferencia de 1.002.500 de «población activa» entre hombres (2.856.200) y mujeres (1.853.700), a pesar de su paridad en cuanto a «población en edad laboral» — 3.377.800 mujeres y 3.718.200 hombres — , lo que ofrece «tasas de actividad económica» muy diferentes: 76,8 por ciento para los hombres y 54,9 por ciento para las mujeres, todo parece indicar que este millón diferencial se debe a mujeres «amas de casa», lo cual constituye un trabajo muchas veces vinculado en condiciones de irregularidad y precariedad a pequeños negocios pertenecientes al sector marginal.

[4] ONEI: Anuario Estadístico de Cuba 2020, Edición de 2021, p. 178.

[5] René Zavaleta Mercado: La autodeterminación de las masas, antología y presentación de Luis Tapia, Siglo XXI Editores y CLACSO, México D. F. y Buenos Aires, 2015, pp. 67–77. El concepto remite a las posibilidades de conocimiento social de una clase a partir de su (auto)constitución.

[6] Sobre la forma empresa se debe decir que, en este entendido, se refiere a su mínimo: el contrato entre propietario y asalariado.

[7] Richard Sennet: La corrosión del carácter. Las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo, trad. Daniel Najmías, Anagrama, Barcelona, 2000 [1998], p. 22.

[8] Ver Richard Sennet, op. cit., pp. 10 y 30.

[9] Ruy Mauro Marini: América Latina, dependencia y globalización, antología y presentación de Carlos Eduardo Martins, Siglo XXI Editores, México D. F., y CLACSO, Buenos Aires, 2015, p. 16. «La superexplotación se presenta, según el autor, por tres mecanismos: la elevación de la intensidad del trabajo, el aumento de la jornada de trabajo — ambas sin la elevación salarial correspondiente — y la reducción del fondo de consumo del trabajador.» (pp. 16–17) Los tres se verifican en este circuito.

[10] Richard Sennet, op. cit., p. 10.

[11] Richard Sennet, op. cit., p. 77.

[12] Álvaro García Linera: La potencia plebeya: acción colectiva e identidades indígenas, obreras y populares en Bolivia, Siglo del Hombre Editores y CLACSO, Bogotá, 2009, p. 301.

[13] Es conocida la cantidad de migrantes en La Habana que hasta el 11 de julio carecían de la canasta normada y servicios básicos legales. En tales barrios, por demás, es baja la institucionalidad educacional y sanitaria.

[14] El ejemplo de la cualificación escolar es ilustrativo. Si esta constituye motivo de orgullo social y motor de ascenso burocrático en los sectores de efecto estatal, para el circuito que nos ocupa la cualificación es un mero conocimiento inútil que nada aporta en términos de efecto social.

[15] Fernando Ortiz: Contrapunteo cubano del tabaco y del azúcar, Consejo Nacional de Cultura, La Habana, 1963, p. 103.

[16] René Zavaleta: op. cit., p. 233.

[17] Richard Sennet, op. cit., p. 91.

                                                                                         ……………………

                                              A UN AÑO DEL 11 DE JULIO. COMUNICADO DE COMUNISTAS

                                                                           POSTED: 11 JUL 2022

Pareciera imposible que en Cuba el 2022 termine sin protestas como las del 11 de Julio. La crisis económica, el desabastecimiento, la dura escasez de alimentos, la inflación y la continua caída de la popularidad del gobierno cubano crean un fermento propicio para un nuevo estallido social.

Sin embargo, la represión lanzada contra quienes fueron apresados el 11 de julio, sus consecuencias políticas y laborales -muchas de ellas y ellos despedidos, incluso sus familiares, convertidos políticamente en parias-, las desmedidas sentencias penales contra parte de los detenidos y un reforzado nuevo Código Penal, han servido como factor disuasorio.

A esto se le debe agregar que existe una amplia despolitización y desmovilización entre la clase trabajadora cubana, un fenómeno político el cual lastimosamente crece con fuerza dentro la juventud. Además, el gobierno cubano sabe que se ha librado de miles de potenciales manifestantes al ver cómo ha llegado a Estados Unidos, atravesando la frontera con México, más del 1% de la población cubana, en su mayoría jóvenes.

Sin embargo, dar por sentado que el actual crítico escenario que atraviesa Cuba se mantendrá apacible, es no confiar en la fuerza de la clase trabajadora. La burocracia cubana se tapa los ojos, intentando desacreditar las protestas del 11 de julio, clasificándolas ahora como un “frustrado intento de golpe vandálico o golpe blando”. De esa manera, el gobierno cubano desconoce cuáles fueron los factores económicos y políticos que detonaron las protestas del 11 de julio, las cuales espontáneamente estallaron a nivel nacional.

Recientemente, la clase trabajadora de Sri Lanka pasó por encima de la represión y echó abajo al gobierno. Sin embargo, como siempre sucede cuando las protestas populares no están conducidas por una organización marxista, la rebelión no deriva en Revolución y se termina imponiendo un nuevo gobierno burgués. Que Sri Lanka sirva de aprendizaje, tanto para la clase trabajadora cubana, nuestra izquierda crítica y el gobierno.

Durante el año transcurrido desde el 11 de julio de 2021, el gobierno cubano ha hecho creer a una parte de la población que quienes salieron a protestar eran contrarrevolucionarios y revolucionarios confundidos. Al mismo tiempo, los voceros de la burocracia satanizan en redes sociales cualquier manifestación de apoyo al 11 de julio. Ejemplo reciente de ello son los continuos ataques contra la revista digital de izquierdas, La Joven Cuba y las detenciones que algunos socialistas cubanos han sufrido solo por el hecho de solidarizarse con los detenidos del 11 de julio. A su vez, la burocracia cubana ha lanzado ataques contra los trotskismos internacionales, pues estos han sabido estar con la clase trabajadora y no como las organizaciones estalinistas quienes también se han dedicado a demonizar desde el extranjero las protestas del 11 de julio.

Salvo minoritarias organizaciones, la mayoría de los trotskismos supieron ver en el 11 de julio una protesta no orgánicamente anticapitalista, pero sí de carácter popular. Esto se debe a que los trotskismos luchan porque la clase trabajadora llegue al poder y no como el estalinismo y sus derivados, quienes simplemente se quieren convertir en gobierno -no importa si es ocupando ministerios en un gobierno como el de Gabriel Boric que reprime al pueblo mapuche-.

Comunistas siempre condenará los ataques que la burocracia y el estalinismo lance contra la izquierda crítica cubana y envía un saludo revolucionario a las organizaciones y militantes trotskistas que han echado pie en tierra con quienes fueron detenidos el 11 de julio.

Si bien tras el Evento Internacional León Trotski celebrado en La Habana en mayo de 2019, y tras el nacimiento de Comunistas, los trotskismos desembarcaron en Cuba para no retirarse jamás, el 11 de julio reforzó los vínculos de estas organizaciones revolucionarias con la clase trabajadora cubana, principalmente con la izquierda crítica.

El 11 de julio sirvió para radicalizar el pensamiento socialista de miles de jóvenes cubanos. En este largo y paulatino proceso político de concientización ideológica los trotskismos también han jugado un importante papel. Si existen en Cuba “revolucionarios confundidos” no son los jóvenes socialistas que salieron a protestar el 11 de julio y hoy leen detenidamente La Revolución traicionada, sino aquellos sinceros marxistas que aún ven en la burocracia capitalista cubana un gobierno que intenta construir el socialismo.

La burocracia cubana afianza cada vez más sus vínculos con el sector de la economía privada. Los dirigentes cubanos o sus familiares cercanos se convierten en propietarios de negocios privados, a la vez que desde el gobierno, incluso empleando la prensa oficial, se legisla a favor del crecimiento de la burguesía y se le propagandiza.

Ya en el proyecto de Constitución de 2019 esa misma burocracia propuso retirar de la Carta Magna que Cuba se proponía construir el comunismo. Fue la presión popular de la clase trabajadora la que logró restituir en la Constitución de 2019 el propósito expreso de construir el comunismo. Sin embargo, esto no significa que la burocracia corrigió su rumbo dengxiaopinista. Por el contrario, aprovechó la pandemia para imponer de manera inconsulta la Tarea Ordenamiento, reprimió las protestas populares del 11 de julio y da fuerzas a la nueva burguesía. Quien vea en esa burocracia un gobierno que intenta construir el socialismo es un revolucionario confundido.

Los que se alzaron el 11 de julio fueron humildes del pueblo hartos de la crítica situación que se vive. Aunque se dieran hechos contrarrevolucionarios aislados, el 11 de julio no es de lamentar, sino para fomentar un espíritu crítico pues la izquierda crítica no ha sabido hegemonizar el descontento de la clase trabajadora, ni llevar a las mayorías populares una propuesta real de socialismo. Comunistas exigió y exigirá siempre la liberación de los detenidos el 11 de julio que sin ningún vínculo con organizaciones derechistas aún hoy cumplen sanción y han sido condenados a penas desmedidas. Nunca Comunistas se aliará con ningún grupo derechista, ni reclamará por sus representantes. La Revolución no se construye con la contrarrevolución y sí creando conciencia en la clase trabajadora.

Las condiciones que propiciaron la explosión del 11 de julio tienen su origen en una crisis económica provocada por el desplome de la industria del turismo -principal sostén de una economía ya débil en 2019- y el recrudecimiento del bloqueo estadounidense, pero también tiene un gran peso la mala gestión del gobierno. En 2021, cuando explotaron las protestas, marcadas por un grave desabastecimiento de alimentos y medicamentos en el momento más difícil de la pandemia, el gobierno cubano destinó más del 50% del presupuesto al turismo; industria para ese momento casi inexistente y de la cual se sabía que pasarían años para recuperarse.

Las condiciones que llevaron al levantamiento espontáneo del 11 de julio no se han resuelto, en muchos casos han empeorado. La guerra ruso-ucraniana ha impactado duramente en la economía cubana, provocando ahora el desabastecimiento de combustible y agravando la escasez de alimentos. Sin embargo, el gobierno cubano sigue sin darle a la crisis una solución eficaz, apostando aún más por el turismo, una industria que demorará años en crecer. Entre enero y mayo de este año solo habían arribado a Cuba poco más de medio millón de turistas.

Al mismo tiempo, la burocracia cubana está propiciando el desmonte de la gastronomía estatal, la cual, si bien ineficiente, es una traición capitalista fomentar en su sustitución al sector privado de los servicios.

De ese modo, es la burguesía quien termina acaparando alimentos los cuales vende a precios casi imposibles de asumir por las mayorías populares. Mientras la burocracia y la burguesía, sus familiares, acólitos y representantes disfrutan en bares lujosos, restaurantes y hoteles, muchas veces humildes familias trabajadoras cubanas ni siquiera tienen pan porque el sector privado lo revende a precios imposibles de comprar regularmente.

La clase trabajadora cubana no tiene cómo controlar las decisiones de la burocracia y los gobernantes siguen hablando en consignas. Esto ha provocado que entre la juventud cubana crezca la apatía política y el rechazo al marxismo, pues identifica el socialismo en el discurso y las prácticas de la burocracia.

Irreformable, la burocracia cubana no permitirá que la clase trabajadora le controle sus decisiones políticas y económicas. Solo en el socialismo la clase trabajadora cubana podrá tener una solución a la crisis actual, y ese socialismo, el verdadero y por construir, únicamente se puede realizar desde la democracia obrera y el control de los medios de producción por parte de la clase trabajadora.

¡Viva la clase trabajadora cubana e internacional!

¡Por una nueva Internacional Comunista!

¡Hacia el Comunismo!

Comité Editorial de Comunistas, mediodía del lunes 11 de julio, 2022

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