Boletín por un socialismo participativo y democrático.SPD-305

 

 No. 305 (15/año 11). La Habana 12-abril-2019
Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista”. Art. 53 de la Constitución
Artículos, notas, reseñas, publicaciones de interés.
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Consejo de Redacción. Pedro Campos, Andrés Dovale y Germán González CE pedrocampos313@yahoo.es o pedrocampos@nauta.cu
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El boletín SDP incluye trabajos de otros autores que sostengan posiciones democráticas
ÍNDICE
Desde las redes sociales
Publicaciones en las redes sociales que compartimos con nuestros lectores, en particular con aquellos imposibilitados de acceder a Internet o con acceso limitado, léase cubanos de adentro.
El (des)abastecimiento alimentario en Cuba
Por Germán M. González, Bauta, Artemisa
Los posibles cambios en Cuba y los «indicios»
Siempre que haya indicios, no habrá cambios. Los exitosos hechos trascendentes ocurren sin anunciarse
Necrofilia constitucional
Las previsiones de la economía para 2019 son un brindis al sol
Son tantas las cosas que se tienen que hacer, que creerse este diseño de la planificación comunista es como creer un cuento de hadas
Por Elías Amor Bravo, Madrid
 CONTENIDO
Desde las redes sociales
Perfil en Facebook de Pedro Campos Santos:
La crisis del castrismo se profundiza y los cubanos buscan como escapar. La represion abierta y encubierta y la falta de libertades obstaculizan la acumulacion de fuerzas y la accion de los opositores y disidentes. El estado totalitario incapaz de generar una economia y un mercado internos eficientes, supervive de los ingresos que proporciona la emigracion con remesas, tramites consulares y aduanales, viajes, comunicaciones y envios, junto a las entradas por turismo, servicios medicos y lo que queda del subsidio venezolano. Los pueblos nunca pudieron enfrentarse al totalitarismo estalinista hasta que el desastre económico y las presiones de fuera agudizaron sus contradicciones internas y los hicieron implosionar. La caída de Maduro y del turismo internacional, las presiones internacionales de todo tipo y especialmente una política integrada de la emigración destinada a impedir que el castrismo use sus recursos para sobrevivir y seguir sosteniendo la burocracia y la represión, junto al aumento de la protesta interna, pueden generar el clima propicio para una implosión del sistema.
Perfil en Facebook de Marlene Azor Álvarez:
La nueva constitución cubana conserva la jurisprudencia soviética estalinista en cinco aspectos claves que impiden el reconocimiento de los derechos humanos en Cuba:
● La unidad de poderes, que anula los contrapesos de los poderes judicial, legislativo y electoral.
● El partido único se mantiene por encima y al margen de la ley. No existe control público sobre sus decisiones y funcionamiento, y no existe ley que lo regule.
● Como la Constitución estalinista de 1976, no existen garantías constitucionales, jurídicas ni procedimentales para reivindicar y juzgar las violaciones de los derechos humanos universales en el país.
● La supremacía mayoritaria de la propiedad estatal “socialista de todo el pueblo” y la planificación centralizada de la economía por el partido-estado.
● El monopolio estatal de los medios de comunicación, que el gobierno considera “socializados”.
Seguiremos denunciando la Constitución estalinista y el mega fraude institucional y estructural del referendo.
Perfil en Facebook de Pedro Campos Santos:
Pobrecitos los Castros, tanto que se han sacrificado por el pueblo cubano y ahora la gentuza, el populacho, injusto y malagradecido se las pasa acosándolos, que si comen langosta, que si pasean por el Mediterráneo en yates lujosos, que si tienen millones escondidos y ahora a esta infeliz humilde cuentapropista nietecita del dictador II, la critican por alquilar su casita en Miramar. ¡¡¡¡ Qué gente caballeros!!!
El (des)abastecimiento alimentario en Cuba
Por Germán M. González, Bauta, Artemisa
(…) la única riqueza inagotable de un país consiste en igualar su producción agrícola a su consumo. José Martí, Obras Completas, Edición Digital, t 6, p 311.
En los últimos meses del pasado año y los primeros del actual ha sido objeto de atención el desabastecimiento de varios productos, pan, aceite, pollo, arroz, cerveza y otros, fenómeno que provoca el “síndrome del estante vacío” y sus consecuencias: acaparamiento y especulación. Hasta la prensa oficial —única— se ha hecho eco y se han publicado múltiples “explicaciones”: demora en entrada de importaciones, fallas en las industrias procesadoras,  y otras más o menos macarrónicas y siempre terminando con el pie forzado del “cruel e injusto bloqueo”, claro, sin explicar qué se hizo de las reservas existentes en el Banco Nacional hace sesenta años, los miles de millones estatizados desde grandes industrias y haciendas hasta el dedal de una costurera y la tijera de un barbero, los millones estafados a la población con el cambio de moneda y los mil millonarios créditos tomados y no pagados, origen de la colosal deuda que hoy condiciona “si pagas no comes y si comes no pagas”.
Intentemos cuantificar el fenómeno utilizando la información del Anuario Estadístico de Cuba (AEC) disponible en el sitio www.onei.cu  en la última edición existente (Cap. 14 Comercio Interno, cierre 2017), pues la situación actual es el resultado de una tendencia muy añeja pero agudizada en los últimos años. Veamos:
 
Conceptos
A ñ o s
Porcentajes/2014
2014
2015
2016
2017
2015
2016
2017
Importaciones (en MMUSD)
1,9
1,8
1,8
1,8
94%
93%
95%
Ventas internas (En MM CUP)
12,4
12,9
13,0
15,5
104%
105%
125%
Total lácteos (mil t)
407
378
370
369
93%
91%
91%
Total carnes (mil t)
560
575
531
424
103%
95%
76%
Total agrícolas (mil t)
2´906
2´582
2´226
2´384
89%
77%
82%
Huevos (En mm unidades)
1725
1661
1679
1476
96%
97%
86%
     Pan + galletas(mil t)
561
501
491
535
89%
88%
95%
     Pastas (mil t)
88
90
80
60
102%
91%
68%
     Azúcar (mil t)
506
231
219
396
46%
43%
78%
 
En la tabla se observa la disminución de las importaciones de alimentos utilizando el 2014 como años base hasta el 95% en el 2017. Sin embargo las ventas internas se elevan en ese período hasta el 125%, lo pudiera hacer pensar en un incremento de la producción nacional, pero que no es así pues en términos físicos las ventas disminuyen desde el 91% en lácteos que se adquieren limitados por el racionamiento, dietas, niños u otros hasta el 68% para las pastas. En resumen, se importa menos en USD, se recauda más en CUP y la población come menos y es importante señalar que se parte de consumos muy deprimidos, no es menos de la abundancia, es menos de la carencia. Resulta a la vez una forma no admitida de devaluar la moneda nacional: con la misma plata comes menos.
Revisando las tablas del AEC llama la atención que la carne de cerdo y la de ave representan en cualquier año más del 90% de las ventas de carne total, la primera, junto con el huevo, obtenida con alimentos importados de EEUU y el pollo procedente de ese país casi en su totalidad.
Ese capítulo no está disponible aun en el cierre del 2018, pero si lo está un informe en físico y valor de las ventas solo en los diferentes tipos de mercado de productos agropecuarios existentes: Estatal, Arrendado, Oferta y Demanda y Puntos de Ventas, la siguiente tabla los resume (se excluyen otros tipos de establecimientos comerciales):
Resumen por tipo de mercado
Agrícolas         (t)
Carne cerdo          (t)
Carne ave          (t)
Otras Carnes (t)
Huevos (MM Unidades)
Ventas en    MM CUP
Totales 2017
1.233.043
17.342
693
627
23.793
2.749
Totales 2018
1.032.606
15.008
1.963
1.471
12.364
2.757
Total carnes 2017
 
18.662
 
 
Total carnes 2018
 
18.442
 
 
Por cientos 2018/2017
84%
99%
52%
100%
 
Comparando el año 2018 con el anterior se observa que las tendencias negativas se mantienen, bajan las ventas en términos físicos (84%; 99% y 54% para productos agrícolas, carnes y huevos respectivamente) y las ventas en CUP muestran un ligerísimo crecimiento en lugar de bajar más o menos proporcionalmente. Para estudiar esto último en profundidad deberíamos analizar las tendencias físico/valor por surtido de productos, tipos de mercados, cantidades distribuidas por el racionamiento o “por la libre” y otros factores para lo cual no tenemos espacio ni es propósito en este instante. Es de esperar que las importaciones se hayan reducido más aún en el año 2018, los anaqueles vacíos así lo indican.
En este punto vale indicar que el supuesto igualitarismo en Cuba —pura fachada durante años— voló juntó con la Unión Soviética y el “campo socialista” de Europa Oriental. El economista  y ex Ministro de Economía y Planificación J.L. Rodríguez calculó en artículo publicado en el sitio oficialista Cubadebate que el indicador de desigualdad conocido como Coeficiente Gini(1) de la Cuba actual es similar al de EE UU (superando el de varios estados de ese país). En fin, el miembro de la Nueva Clase o de la naciente burguesía está muy lejos del cubano de adentro y de abajo, generalmente estado-dependiente, el cual de no recibir remesas del extranjero cruza el Niágara en bicicleta diariamente.
Demos un vistazo al uso del recurso principal —la tierra— utilizando la misma fuente (Capítulo 9) con el cierre diciembre/ 2017, último disponible: Cuba dispone de casi 11 millones de ha, de ellas 6,3 millones son agrícolas, utilizándose el 44%, es decir, el 56% de la tierra cultivable no se cultiva (3,5 millones de ha) y esta situación se agrava en el sector estatal donde ese negativo índice se eleva hasta el 73%.
Otros factores en la producción agropecuaria como la situación de los suelos, disponibilidad de áreas con sistemas de riego, equipos e implementos para la mecanización, disponibilidad y calificación de la fuerza de trabajo, industrias conserveras, etc. presentan limitaciones de disponibilidad y obsolescencia agravadas por la ineficiencia de la economía cubana con estructuras burocráticas que en lugar de impulsar el desarrollo lo frenan, todo lo cual merita un análisis más exhaustivo imposible por el espacio disponible.
El vaso de leche disponible para cualquier cubano augurado por Raúl Castro cuando se hizo cargo del poder absoluto está muy lejos aún a pesar de los años transcurridos.
(1)Calculado periódicamente por las Naciones Unidas este coeficiente representa el nivel de distribución de ingresos. Indica el grado de desigualdad de éstos entre la población de un país.
Los posibles cambios en Cuba y los «indicios»
Siempre que haya indicios, no habrá cambios. Los exitosos hechos trascendentes ocurren sin anunciarse
Arnaldo M. Fernández, en “Cuba post-referendo: maz(s)a sin cantera”, espera que el cambio en la Isla se anuncie anticipadamente por alguna señal evidente.
Pero si hubiese indicios de que algún exiliado va a desembarcar en lancha para alzarse en los montes, guardacostas y fragatas de la Marina de Guerra lo habrían interceptado en alta mar. Si hubiera indicios de que un general cubano en servicio va a dar un cuartelazo, sería detectado por contrainteligencia y arrestado de inmediato por los cuerpos especiales. Si los hubiera de que un civil iba a asaltar un cuartel, batallones de soldados se adelantarían para tenderle una emboscada. Si los hubiera de que el sucesor iba a comenzar a tomar medidas reformistas sin permiso del Buró Político del Partido, de inmediato sería destituido. Y si los hubiera de que un líder disidente va a convocar una protesta en alguna plaza donde probablemente acudirían decenas de miles, un operativo de Seguridad del Estado lo habría arrestado antes, además de cercar todas las vías que llevan a esa plaza.
Es tonto pensar, por tanto, que para que ocurra algo de esto con éxito, tenga que haber primero algún “indicio”. Es al revés, siempre que haya indicios, no habrá cambios. Los exitosos hechos trascendentes ocurren sin anunciarse. Nadie avisa: “¡Oigan, voy a desembarcar!” o “¡Voy en camino para asaltar tal cuartel!”. Y cuando una multitudinaria protesta estalle en las calles, no habrá un concierto de periodistas extranjeros esperando con sus cámaras para captar los primeros momentos. Una ocurrencia semejante demostraría que quien pensara así alberga los “guayabitos en la azotea” que según el columnista de marras, adolecen aquellos que concluyen con la probabilidad de cambios en Cuba en un tiempo relativamente corto.
Curiosamente, entre los hechos que menciona para concluir que en Cuba no hay “indicios”, está el de Ceauşescu. Y recordé que una semana antes de los hechos de Timisoara, una delegación cubana visitó Rumanía para aprender de la política de ese régimen, entre otras cosas, cómo se lograr mantener un control tan armonioso en ese país. En el informe redactado a su regreso a La Habana, se mencionaba con entusiasmo el apoyo de ese pueblo a su amado líder. No había indicio alguno de lo que días después iba a ocurrir.
Pero lo que no se ve en la superficie, puede verse en el subsuelo, algo que me trae a la memoria una frase de Martí durante un discurso sobre la entonces futura y última guerra independentista: “Las jornadas en las sombras son también jornadas”. No se trata de lo que pasa o se dice en las altas esferas, sino lo que se habla en las calles o en las redes, en qué medida la población tiene acceso al internet, un medio invalorable de información y comunicación, cómo está impactando en la gente no sólo la crisis estructural permanente de un modelo fallido, sino además la crisis energética provocada por el colapso económico de Venezuela.
En el artículo mío mencionado por él, “¿Inminentes hechos trascendentales en Cuba?”, publicado en este medio el pasado 16 de noviembre, hablaba de lo que probablemente iba a ocurrir “en el corto espacio de un año o dos”. Por supuesto que ya habría que descontar, de ese espacio, cuatro meses. Pero en ese corto tiempo han ocurrido acontecimientos que reafirman mi opinión: las protestas de intelectuales y artistas ante el anuncio de poner en vigor el decreto 349 para el control de los espectáculos de artistas independientes, las manifestaciones y huelgas de transportistas (el “trancón”), y hasta solicitud de un sindicato independiente, por el anuncio del “paquetazo”, una serie de medidas restrictivas para el control del cuentapropismo, lo que motivó que se echaran atrás, en ambos casos, algunas de las medidas anunciadas. Todo lo anterior dio lugar a que el mismo día 7 de diciembre en que se ponían en vigor ambas medidas, ETECSA, para desviar la atención, concediera la navegación web a los teléfonos móviles. El 24 de febrero, el referendo sobre la nueva constitución, a pesar de atiborrar a la gente con propaganda mañana, tarde y noche, dio por resultado que, al menos reconocido por el oficialismo, casi dos millones y medio de electores no tenía interés en respaldar esa propuesta gubernamental, un número que, por todas las irregularidades, debió ser mucho mayor. A principios de marzo, un estudio de The Havana Consulting Group, dio por resultado que se avecinaba para Cuba un nuevo Período Especial, algo que a mi juicio, esta vez no podrá rebasar debido a las frustraciones de la población tras el fin de las expectativas por las reformas raulistas y la sucesión, y por la ausencia de un líder carismático. A esto se une, en los últimos días, las afectaciones de la producción petrolera venezolana por la falta de electricidad, y en general, el colapso de la economía de ese país. Y todo esto sin que la dirigencia pueda acudir a la válvula de escape de los éxodos masivos como era frecuente, por la eliminación de la norma de “pies secos/pies mojados”. Por ese camino, Cuba se dirige hacia una explosión social de magnitudes impredecibles.
La alternativa a todo ese desastre sería, por una parte, bajar los impuestos y los precios de las licencias a los cuentapropistas, permitirles el acceso a los microcréditos de los bancos internacionales, eliminar las restricciones que traban la libertad de la actividad económica independiente, repartir tierras entre quienes quieran hacerla producir, establecer la autogestión o cooperativizar la mayoría de las empresas del Estado, y permitir las inversiones de los cubanos residentes en el exterior; y por otra, eliminar las limitaciones a la prosperidad individual y garantizar, mediante enmiendas constitucionales, el derecho de propiedad de los trabajadores independientes sobre sus medios laborales. Habría que eliminar, por supuesto, algunos artículos de la constitución recién aprobada, como, por ejemplo, el 22, que pretende imponer un igualitarismo injusto. El cambio hacia la prosperidad sería como la metamorfosis del gusano a la mariposa.
Pero… ¿serán capaces de renunciar al control absoluto con tal de prolongar un poco de poder? Parodiando una frase de Martí cuando se refería a la monarquía rusa, si la dictadura no hace los cambios, los cambios desharán la dictadura.
Necrofilia constitucional
La Constitución de 1976 que ahora enterramos, sufrió en vida. Olvido, desconocimiento, violación. Por supuesto que no siempre, ni en todo momento. La lógica del maltratador no funciona así. También recibió cariños y hasta halagos en público. Pero cuando su creador lo quiso, fue violada y nada pasó.
No podemos decir que fuera forzada siendo menor de edad, porque nació vieja. Buena parte de su cuerpo fue como un Frankenstein en el cual recopilaron a conveniencia segmentos de su predecesora de 1940 y otros implantados directamente de su homóloga soviética de 1936.  Pero desde temprano, aquella recién nacida con alma de adulta fue irrespetada de varias formas sin que mediara ninguna consecuencia.
En la lista de sus victimarios lo mismo podemos encontrar al director de empresa que aprueba una circular interna que contradice sus artículos, a un rector que implementa un Código de Ética para el acceso a internet que lacera la inviolabilidad de la correspondencia, que al mismísimo presidente de los Consejos de Estado y de Ministros que pone su firma en un Decreto-Ley que limita la libertad de movimiento de los cubanos dentro de su país.
Para colmo de males, la Constitución no podía defenderse. A esa Frankenstein no le pusieron —probablemente con toda intención— manos ni piernas, ni siquiera dientes para morder a quienes la lastimaban. En ella misma no estaban reconocidos los mecanismos para protegerla. Siempre había quienes protestaban, señalaban el abuso, pero eran como vecinos aislados que gritaban desde la acera de enfrente, sin poder entrar a la casa a socorrer a la víctima. Muchos ni siquiera lo notaban, y a otros simplemente no les interesaba defender algo que no sentían que los defendiera a ellos.
Hace unos días, cuando la Constitución de 1976 estaba moribunda, luego de cuatro décadas de agonía, su violador se le acercó sonriente una vez más, y le dio la última sacudida en su lecho de muerte. Fue cruel, porque no solo implicó vejarla, sino hacerlo ante los ojos de su sustituta recién nacida.
En su artículo 137, la Constitución de 1976 establecía claramente que para su reforma total era necesario “el voto favorable de la mayoría de los ciudadanos con derecho electoral”. Sin embargo, ante un cuerpo legal sin vida e indefenso, el gobierno cubano con la amplificación de sus medios de prensa oficiales y la réplica de varios medios internacionales, anunció que la nueva Constitución había sido ratificada con el 86.85% de los “votos emitidos”. Fue la última vejación. Sarcástica, seca, con saña. Sin explicaciones ante quienes reclamaron.
Si bien la Comisión Electoral Nacional también anunció que votaron por el SÍ6 millones 816 mil 169 electores, que representa el 78,30% de la lista actualizada, el número repetido ha sido el de 86.85% de aprobación. Suena mejor, más alto, más victorioso y así lo habían calculado cuando prohibieron a los cubanos con derechos electorales residentes en el extranjero votar en las embajadas.
De esta forma, las abstenciones por elección o por imposibilidad de votar no cuentan como votos emitidos y mejoraran el average, aunque para ello hizo falta un pequeño movimiento (de caderas): violar la Constitución. Pero… qué le importa al tigre a estas alturas una raya más.
Aunque el gobierno no lo reconozca de manera oficial, la nueva carta magna fue refrendada en realidad, según lo estipulado por su predecesora, con el 78.30 % de aprobación de los votantes con derechos electorales.
Cuando se volvió un estorbo, la Constitución fue desechada, enterrada llena de moretones. Mientras el ataúd era bajado a la tumba, en un entierro sin lágrimas ni agradecimientos, su victimario de siempre la observaba desde arriba con su hija cargada en brazos. Una niña, innegablemente mejor que su madre, pero que comparada con sus semejantes de la región, también parece ser más vieja, desajustada a los tiempos actuales.
Su gestor, incluso antes de verla nacer, anunció que no abandonaría sus viejos vicios. Por ejemplo, su artículo 211 establece que el Consejo Nacional Electoral garantiza la imparcialidad de los procesos de participación democrática; sin embargo, una abrumadora campaña propagandística fue puesta en marcha para promocionar la opción de voto que garantizó su nacimiento.
Y al igual que su predecesora, la nueva Constitución nació sin brazos, sin piernas, sin dientes lo suficientemente vigorosos como para defenderse. A pesar de que fue un reclamo recurrente en los procesos de consulta, no se incluyó Tribunal Constitucional, se mantuvieron demasiadas remisiones a leyes de menor rango, se limitaron las garantías constitucionales y el amparo, lo cual le augura un futuro poco halagüeño.
Sin embargo, algo ha cambiado. Algunos de los vecinos aislados de antaño han aprendido que existen otras formas de hacerse sentir, que a más personas también les molestan las violaciones y que pueden articularse para protestar juntos. Quizá, quién sabe, a lo mejor…algunos incluso encuentren formas para abrir la puerta o entrar por algún recoveco trasero, encarar al maltratador e intentar evitar que violándose vuelva a violar a esa nueva Constitución. Una carta magna que, aunque pueda parecernos algo lejano y extraño, no es otra cosa que la plasmación en un papel de nuestros derechos, que son las verdaderas víctimas tras cada sacudida que quede impune.
Tomado del sitio EL TOQUE

Las previsiones de la economía para 2019 son un brindis al sol

Son tantas las cosas que se tienen que hacer, que creerse este diseño de la planificación comunista es como creer un cuento de hadas
Por Elías Amor Bravo, Madrid
El exministro de economía castrista, José Luis Rodríguez, ha dado cuenta en un artículo publicado en Cubadebate, de las previsiones del plan económico de las autoridades para 2019, no sin antes reconocer que «este año la economía mundial enfrentará una situación más compleja aún que la que estuvo presente en el 2018». Y tiene razón. Ya lo hemos dicho en varias ocasiones. La economía cubana en 2019 se puede encontrar ante un ejercicio muy difícil en el que puede ocurrir cualquier cosa.
Por ello, y en contra de lo que dice Rodríguez, que «esta situación incidirá en el desempeño económico de nuestro país, a lo que se añade el previsible incremento del impacto negativo del bloqueo de EE UU, tomando en cuenta las nuevas medidas adoptadas por el gobierno de Donald Trump ya en los primeros meses de este año, incluyendo la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton», me propongo mostrar en este post que buena culpa de la responsabilidad de un deficiente ejercicio lo tienen las autoridades encargadas de «planificar» la economía cubana.
Nos podemos orientar con el cuadro de las previsiones.
Por ejemplo, para las exportaciones de bienes estima un crecimiento del 6%. Una cifra a todas luces excesiva, si se tiene en cuenta ese entorno de menor crecimiento de la economía mundial. Y excesiva si se compara con la evolución experimentada por esta variable desde 2012 a 2017. En esos años, y con datos de ONEI, las exportaciones han disminuido a una tasa media de -3,5%, con algún año desplomándose un -19,7% como ocurrió en 2016. No sé por tanto de donde los planificadores de la economía se inventan ese 6% en 2019 que, como todos los años, acabará siendo incumplido, con los efectos negativos que ello tiene sobre otras variables de la economía.
Otra previsión optimista en exceso, la que se hace de los ingresos turísticos que según los dirigentes del régimen deben crecer un 17,6% Otro dato incongruente, por cuanto el menor crecimiento de la economía mundial ejercerá una influencia sobre la demanda de viajes de turismo, sobre todo más acentuada en los países europeos, que constituyen los principales mercados. Pensar en ese 17,6% es un brindis al sol para calmar a los hoteleros españoles, que saben que eso no se puede alcanzar. Más prudencia habría sido lo correcto. Y seguimos.
Por cuanto atañe a las inversiones totales, tan necesarias en una economía descapitalizada que tiene una obsesión enfermiza por priorizar el gasto corriente, se planifica un crecimiento del 20,1%, hasta alcanzar 11.300 millones de pesos. Una vez más, la ONEI impone la razón. En ninguno de los 6 años transcurridos entre 2012 y 2017 la inversión superó el límite de 10.000 millones de pesos, siendo el saldo medio 7.751 millones de pesos. Pensar que pueda alcanzar 11.000 millones de pesos en 2019, con las dificultades existentes, es otro brindis al sol que resta credibilidad al diseño de la política económica castrista. Además, ese nivel de inversión de por sí elevado continúa limitando por debajo del 10% la participación de la formación bruta de capital en el PIB, con sus efectos negativos sobre el potencial de crecimiento.
Es lo mismo que apuntan con relación a la inversión extranjera directa cuyo crecimiento se estima en un 6,2% de ese total, hasta alcanzar 700 millones de pesos, por supuesto muy lejos del objetivo de 2.000 millones de pesos que se viene señalando desde hace años para justificar el engendro de la Ley 119. Dudo mucho que se alcancen estas cifras con las previsiones de movimientos de capital a nivel internacional asociadas a un menor crecimiento global y el escaso atractivo de invertir en Cuba.
Los planificadores comunistas han establecido para las importaciones un descenso del 11,2% con respecto a lo planificado para 2018, con el objetivo de frenar como sea el endeudamiento exterior del país, que condiciona el acceso a la financiación de nuevos créditos necesarios para evitar que la economía entre en bancarrota. La incautación de divisas en los hoteles que se viene practicando desde enero es solo el primer paso de todas las actuaciones que el régimen deberá implementar para evitar la quiebra internacional. Los planificadores comunistas de Cuba siguen convencidos de la necesidad de sustituir importaciones, en una economía que necesita de forma imperativa tecnología, bienes intermedios e incluso bienes de consumo del exterior, porque su oferta productiva interna es incapaz de atender las demandas de la población. Mal año a la vista para el consumidor cubano.
Lo más curioso es que este cuadro macroeconómico, se quiere alcanzar por medio de los «cuatro encadenamientos básicos con la inversión extranjera» de los que Díaz-Canel no hace más que hablar en sus habituales reuniones de balance. A saber, «los relativos al crecimiento de la producción; al turismo; las exportaciones y con el sector no estatal, que se ha estimado aporta alrededor del 20% del PIB, aunque en sectores de baja productividad, pero que ya absorbe el 31% de la ocupación».
Con este enjuague de cifras, absolutamente increíble, los responsables de la economía estiman un crecimiento del PIB para la misma en 2019 del 1,5%, apenas 4 décimas por encima de lo alcanzado en 2018, lo que abriga pocas esperanzas de mejoría. Y se quedan tan tranquilos, porque en Cuba nadie les va a cuestionar ese escenario, ni mucho menos ofrecer otro alternativo que mejore objetivamente las condiciones de vida de la población.
Evidentemente, no puedo confiar en este diseño, como tampoco en las estimaciones cuyo rigor es cuestionable, ni mucho menos dar crédito al análisis que hacen los planificadores. Pensar que un crecimiento de las exportaciones combinado con un descenso de las importaciones puede resultar beneficioso en las actuales condiciones contractivas de la economía es un grave error. Creer que la recuperación de la agricultura o del turismo pueden incrementar la oferta y permitir el avance de las inversiones, es no entender que por las mismas razones de 2018, esas previsiones se pueden venir abajo por motivos meteorológicos o los que sea.
Otras «ideas» de los planificadores comunistas, por llamarlas de algún modo, son reducir los inventarios ociosos un 2%, para apoyar en 400 millones de dólares la producción de bienes y servicios, reducir el déficit presupuestario de un 9% con relación al PIB en el 2018 (previsiblemente superior), al 6,1% este año, con un descenso de 3.060 millones de pesos, sin afectar los servicios sociales básicos de salud pública, educación, seguridad y asistencia social, algo que es simplemente imposible y las autoridades lo saben, con lo que estrangularán más aún la liquidez interna, sobre todo para los trabajadores por cuenta propia. Financiar la construcción de 32.000 viviendas en solo un año, ciertamente complicado para la política económica, es otro brindis al sol, para no ser cumplido porque de dónde van a obtener la financiación es la pregunta. Por último, no menos importante, reducir un 2,8% el servicio de la deuda externa y un 1,5% el monto de la deuda total, es una actuación interesante, pero de efectos limitados porque el nivel de la deuda es tan elevado que su sostenibilidad es complicada. Pequeños pasos, sin compromisos ni credibilidad, no sirven de mucho.
La economía cubana no puede mejorar con este diseño de política económica castrista porque es anticuado, obsoleto, ineficiente y no va directamente al origen de sus problemas. Sin duda, se echan en falta actuaciones fundamentales como respeto máximo a los derechos de propiedad, flexibilidad y liberalización productiva, empresas privadas, inversión por parte de los cubanos y no solo por extranjeros privilegiados, libertad de elección y desarrollo de los mercados y la logística. Son tantas las cosas que se tienen que hacer, que creerse este diseño de la planificación comunista es como creer un cuento de hadas. Lo que pasa es que en Cuba, esos cuentos de hadas castristas siempre acaban mal. Muy mal.
Este texto ha sido originalmente publicado en el blog Cubaeconomía y lo hemos tomado de 14ymedio.com 
 
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