HABANA INSIDER: SEPTIEMBRE 4, 2020

                         

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                 / LA HABANA, CUBA/ EDICION 1377/ ISSN en proceso

                   Editor: Abelardo G. Mena Chicuri  Contacto: menaabelardo@gmail.com

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      POR UNA NACIÓN SOBERANA E INDEPENDIENTE, SOCIALISTA Y DEMOCRÁTICA, PRÓSPERA Y SOSTENIBLE.

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                           JORGE GÓMEZ BARATA: DINERO, PODER Y SERVICIO PÚBLICO

IVETTE GARCÍA GONZÁLEZ:  REPENSAR EL PROYECTO DE PAÍS: APUNTES PARA UN DEBATE NECESARIO

JOSÉ LUIS RODRIGUEZ: A 30 AÑOS DEL INICIO DEL PERIODO ESPECIAL EN CUBA Y LAS ENSEÑANZAS DE LA HISTORIA [1]

                         PAVEL VIDAL: SEIS LECCIONES DE LA POLÍTICA MONETARIA CUBANA

JORGE RODRÍGUEZ HERNANDEZ: HISTORIOGRAFÍA, PSICOLOGÍA SOCIAL, SUBJETIVIDAD CIUDADANA Y ECONOMÍA INFORMAL

OSCAR FIGUEREDO REINALDO, LISSETT IZQUIERDO FERRER, EDILBERTO CARMONA TAMAYO:                         DUALIDAD MONETARIA Y CAMBIARIA: LAS URGENCIAS DE LA ECONOMÍA CUBANA

                                              MARIANO CIAFARDINI: EL ÉXITO SOVIÉTICO                                                       

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Las opiniones expresadas en este boletín y en cualquiera de las publicaciones accesorias realizadas a través del mismo, son responsabilidad exclusiva de los autores. En el mismo se publicarán materiales de diferentes corrientes de pensamiento, en aras de contribuir al debate y en función de la libertad de pensamiento, conciencia y expresión.

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                                                              DINERO, PODER Y SERVICIO PÚBLICO

                                                                       POR JORGE GÓMEZ BARATA

 

Existe un tipo de corrupción no pecuniaria asociada no al dinero, sino al poder, la fama y en ocasiones a la megalomanía que es practicada por individuos que utilizan la riqueza para hacer política, acceder al poder y realizar metas personales inalcanzables por otra vía.

 

Este caso no debe ser confundido con el de personas acaudaladas que desarrollan una afición por la política y una vocación de servicio. Un ejemplo es John F. Kennedy, inmensamente rico que por padecer una incurable osteoporosis en la columna vertebral fue rechazado cuando se presentó para servir en las fuerzas armadas durante la II Guerra Mundial.

 

En tales circunstancias persistió y utilizó la influencia de su padre para ser admitido en la marina de guerra. En 1946, fue elegido Representante, fracasó al tratar de ser nominado para vicepresidente con Adlai Stevenson, ganó un premio Pulitzer, se hizo Senador, y en 1960 alcanzó la presidencia de los Estados Unidos.

 

Otra evidencia de propensión a la acción social es el ex presidente Barack Obama quien, durante su etapa en Harvard presidió una revista estudiantil, ejerció como trabajador social en Chicago y practicó abogacía en el área de los derechos civiles. Fue profesor, fracasó al tratar de ser electo como Representante de los Estados Unidos y en 2004 se convirtió en Senador con el 70 por ciento de aprobación.

 

Desde el Senado impulsó leyes para el control de armas, limitación de los grupos de presión y exclusión del fraude electoral, establecimiento de la rendición de cuentas en el uso de fondos federales y la atención a los veteranos. Durante años batalló por la adopción de un sistema de atención universal a la salud pública. En 2008 se convirtió en presidente de los Estados Unidos, cargo para el cual fue reelecto.

 

Un caso diferente es Donald Trump, 45º presidente, cargo que alcanzó con 70 años. Antes fue un destacado empresario de bienes raíces con notoria presencia en los negocios asociados al entretenimiento, la televisión y la frivolidad. En 1971 se hizo cargo de los negocios familiares, conocidos como “Organización Trump”

 

En 2015 anunció su candidatura y en 2016, fue elegido presidente sin jamás haber ocupado ninguna función pública, no haber sido electo ni designado para ningún cargo, ni haber dado muestras de interés por cuestiones sociales. Según su biografía, la vocación de Donald Trump para el servicio público es nula. Se trata de un caso típico en el cual el dinero y la influencia que la riqueza provee es utilizada para acceder al poder.

 

En cuatro años de ejercicio presidencial el actual presidente ha sido consecuente con su perfil y con su historia, colocándose de espalda a los grandes problemas sociales, en especial la pobreza y el racismo, tratando con superficialidad inaudita a los migrantes, con rudeza a las mujeres y con desdén a países y entidades internacionales.

 

No obstante, en cualquier análisis habría que reconocer la consecuencia del presidente que no oculta los perfiles de su personalidad, sus propensiones misóginas y xenófobas, no trata de aparentar una profundidad que no alcanza, no disimula su elitismo, no finge acerca de su rudeza, falta de compasión y sensibilidad ante el dolor ajeno. En ese orden de cosas es absolutamente transparente.

 

Donald Trump no es una expresión del pueblo americano y de sus valores, sino su antítesis. No obstante, tal vez tenga una segunda oportunidad. Las masas no son predecibles. Allá nos vemos.

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                             REPENSAR EL PROYECTO DE PAÍS: APUNTES PARA UN DEBATE NECESARIO

                                                          POR IVETTE GARCÍA GONZÁLEZ

 

“Quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar es un idiota, quien no se atreve a pensar es un cobarde”. Sr. Francis Bacon (1561-1626)

 

Los cubanos solemos convivir siempre con una nación real y otra soñada. Somos seres racionales pero también pasionales e inconformes. Por eso, y para bien, cada cierto tiempo se vive una coyuntura especial donde el foco se sitúa en repensar el proyecto de país para superarlo.

 

Estamos en uno de esos momentos críticos. El debate desde diversas corrientes de pensamiento acerca de variados tópicos de la vida en Cuba y el proyecto de la Revolución se ha incrementado. El acceso a internet, a pesar de su elevado costo, ha permitido más socialización de ideas y participación cívica.

 

La avidez por la información, muy limitada en los medios de comunicación oficiales, que fueron los únicos hasta hace poco, favoreció descubrir sucesos y asuntos silenciados, controversiales e incluso historias inéditas en redes sociales y fuentes alternativas. De ahí a emitir criterios no iba nada. Se trata de una población instruida, afectada por crisis económicas recurrentes, cuyo escenario es de desgaste institucional y erosión del consenso en torno al liderazgo político. Pero como diría Albert Einsten (1879-1955) “Es en la crisis donde nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias”. Y en nuestro caso está la ventaja, por primera vez, de que coinciden ahora tres grupos generacionales con experiencias diferentes y muy ricas dentro de la Revolución. Los tres con capacidad de pensar, debatir, retroalimentarse y aportar a un nuevo proyecto.     

 

Los últimos 15-20 años han sido de marchas y contramarchas, empantanamientos e inmovilismo. Sin embargo, los trazos generales del modelo (económico) y los cambios fueron acuerdos de los congresos VI (2011) y VII (2016) del Partido Comunista (PC), plasmados en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución (2011), la Conceptualización del Modelo Económico y Social (2016) y el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social al 2030 (2016). En consecuencia, el país ha retornado al estado de crisis más agudo luego de los 90, una crisis estructural del modelo, agotado hace más de 10 años.

 

Ahora, en medio del escenario más complejo –crisis económica+endurecimiento del bloqueo estadounidense+Covid19-, el gobierno ha lanzado un paquete de medidas que estratégicamente responde a aquellos pendientes. Sin embargo, las primeras implementadas y no previstas han generado, por su impopularidad, una mayor tensión social. 

 

A pesar de todas las limitaciones, la sociedad civil se ha diversificado y ampliado durante estos años. Las voces del debate que emana de ella, encuentran receptividad y acompañamiento de la gente, desde diversos orígenes (de dentro y fuera de la Isla, también por primera vez), edades y posiciones socioclasistas. Cuadro que invita a promover algo más, un ciclo de debates y talleres temáticos, o foros acerca del país que queremos, por ejemplo. A través de fórmulas participativas, de debate abierto, respetuoso y constructivo, de lo cual es ejemplo La Joven Cuba, se podrían ir construyendo consensos que contribuyan de manera eficaz a la transformación que demanda la nación.

 

Muchos son los tópicos que se han puesto sobre la mesa. Convendría ir sistematizándolos en campos de reflexión y análisis, desvelando sus dicotomías y su relación con él, o los, proyectos de país que piensan los cubanos hoy.

 

1.- Transformaciones económicas

 

La apertura económica no está en discusión, pero sí el qué, cómo y hasta dónde. Algunas cuestiones básicas de consenso en la sociedad civil son: el respeto, estímulo, ampliación y reconocimiento jurídico de las diversas formas de propiedad y gestión de las micro, pequeñas y medianas empresas. La prioridad del sector agropecuario y pesquero, el plan alimentario y su convergencia estratégica con la soberanía alimentaria.

 

Sigue siendo legítimo y urgente la ley general de empresas, el redimensionamiento del sector estatal y la autonomía de sus empresas, la descentralización del comercio exterior sin que para los actores no estatales tenga que mediar el Estado, y una mayor apertura del sector externo a todas las formas de gestión. También la reforma del sistema fiscal que estimule a productores y empresarios, y la complementariedad de las diversas formas de gestión estatal y no estatal (privadas y cooperativas).

Asimismo, la unificación monetaria y cambiaria, ahora más complicada con las recientes medidas. Una vez más se prioriza la succión de la ahorros ciudadanos, lo recaudatorio, que genera más tensión y no decide la salida de la crisis al no tocar la esfera productiva.

 

Junto con lo anterior tendrán que encararse distorsiones del modelo que afectan la naturaleza del sistema y frenan las mejores intenciones de los cambios: la estatalización por la socialización, que se arrastra desde 1960 y que en la Constitución vigente se reitera expresando que la propiedad socialista es la estatal en representación del pueblo, cuando en realidad debería ser la cooperativa; la primacía de los mecanismos administrativos y burocráticos en lugar de los económicos y financieros en los procesos de ese carácter; la competencia desleal entre actores económicos en base al ejercicio del poder político y no a la eficiencia; la sangría financiera que representa la hiperbolización del aparato del Estado y el PCC y, la persistencia en seguir apostando por la fórmula del socialismo vulgar de que la redistribución es el eje que define al sistema. 

 

2.- Quiérase o no, el ámbito de lo político es parte de lo que debe ser cambiado

 

A pesar de que en lo económico nos va la vida, es el político un ámbito más conflictivo y definitorio en el mediano y largo plazo. Se necesita voluntad política para implementar los cambios económicos  y para que no se puedan paralizar una vez más cuando salgamos de la emergencia. Además, el modelo político también necesita actualizarse al tiempo que vivimos. No es un debate nuevo, los procesos de reforma en otros países socialistas ofrecen lecciones respecto a esta resistencia que vemos en Cuba. 

 

La importancia de aligerar el aparato del Estado y el Partido también tiene repercusión política. La burocracia que han producido es cada vez más perjudicial al avance de las reformas y pone en peligro la preservación del sistema. Por otro lado, urge debatir sobre temas que afloran con frecuencia y que hasta ahora no han tenido cambios sino para más atrincheramiento del pensamiento conservador en los sectores de poder y para más control social. Entre ellos la función del PC en la sociedad, la legitimidad de los derechos y libertades de expresión, prensa, asociación incluyendo lo político, reunión y manifestación, el reconocimiento explícito a la no discriminación por preferencias políticas, la pena de muerte, la necesidad de un tribunal constitucional, la democracia, el sistema electoral y la pertinencia de incorporar fórmulas de democracia directa que realmente puedan hacerse efectivas.

 

El Socialismo, en tanto sistema que sucede y se alterna con el capitalismo desde el siglo pasado, y que es la expresión más sólida, radical y actual de la izquierda internacional, debe ser próspero y sostenible, pero también democrático.

 

Hace unos meses decía López-Levy “Para la izquierda no hay mejor política que el apego a la democracia como principio”.  Y como diría el colega Víctor Rolando Bellido: “(…) las estructuras verticalistas no sirven para crear la nueva sociedad. Son pura opresión (…) aunque enmascarada con cosméticos muy eficientes y eficaces. El camino es la red, la construcción horizontal de las interacciones, de los vínculos democráticos desde las bases, con transparencia, cercanía, honestidad y rendiciones de cuenta continuas y constantes.”

 

3.- La Habana y las provincias: la problemática regional y la unidad de los cubanos.

 

Solo con el proyecto de justicia social de la Revolución a partir de 1959 se priorizó resolver los desequilibrios regionales. Sin embargo, es fenómeno de matriz colonial que no se soluciona en plazos cortos. Hoy es un problema que requiere atención por sus diversas implicaciones, incluida la del incremento de una cierta animadversión entre capitalinos y compatriotas de otras provincias. De este tipo de discriminación no se habla, o se habla muy poco en Cuba. Sin embargo, es muy lacerante para quienes la sufren y perjudica sobremanera a la unidad nacional.

 

Las recurrentes graves crisis y fenómenos sociales conexos comienzan y terminan en las provincias. Y a eso se suman las consecuencias de la verticalización del sistema, la centralización y el inmovilismo conveniente a algunos sectores de poder, que no favorecen una vida más autónoma y próspera a los municipios. Los procesos de descentralización local, con mayor o menor acierto, diversos ritmos e impactos, se vienen implementando en el resto de América Latina y forman parte del debate en Cuba hace años. Ojalá se abra paso pronto la “Política para impulsar el desarrollo territorial”, aprobada recientemente en el Consejo de Ministros.

 

En las regiones fuera de La Habana, sin embargo, impresionan el talento, la limpieza y hospitalidad. La falta de oportunidades que empuja a emigrar en busca de mejores condiciones de vida en una capital deteriorada, y la implementación de determinadas políticas de efectos negativos para unos y otros, son elementos de base lamentables. La inmigración inducida por el Estado para emplear fuerza de trabajo procedente de las provincias orientales sobre todo, en labores de muy baja calificación y en los cuerpos represivos, caso de la PNR, es una de ellas. La implementación del Decreto Ley 217 (1997), que violenta el derecho de cualquier ciudadano a la libertad de movimiento y a establecerse en cualquier parte de su país, es la otra, a pesar de las mínimas adecuaciones que se hicieron luego en el 293 de 29 de octubre del 2011. 

 

4.- La cuestión migratoria: cubanos somos todos.

 

Este ha sido un tema que ha provocado una dolorosa ruptura en la familia y la sociedad cubanas, tanto de la que vive fuera de la Isla 1.654.684 emigrantes (14,59%)- como de la que está dentro, 11,338.138 habitantes.  La debida sanación de heridas no se ha producido, aunque se han dado pasos importantes. Es fenómeno que roza lo político en todos los tiempos, a pesar del empeño en decir que es una emigración económica. Su incremento sucesivo tiene implicaciones muy serias en lo demográfico y económico para el país. Y también alcanza lo sociocultural, la psicología individual y colectiva de los que quedan viviendo en la isla y los que viven en otros países.

 

El asunto requiere un profundo debate. Que los intereses de los emigrados no sean solo cuestión de ellos, que los diálogos gubernamentales con esa emigración no estén condicionados a su posición política respecto al modelo de socialismo que rige en la isla. Se trata de derechos, de que esos emigrados son tan cubanos como los que estamos dentro. En realidad, el hecho de que muchos cubanos busquen su realización profesional y personal en otros países, pone en tela de juicio la legitimidad del proyecto y del modelo socioeconómico y político implementado, aun con el bloqueo estadounidense.

 

Reformas al modelo vs naturaleza del sistema socialista…sin tapujos

 

En el fondo de todos los debates está la disyuntiva de hasta dónde las reformas cuestionan el socialismo como sistema. Ignorar o subestimar los derechos individuales por los colectivos, sustituir la explotación del hombre por el hombre por la explotación del hombre por el Estado y apelar a la infinita gratitud del pueblo por los derechos que conquistó y que ante él se les muestran como concedidos, no son prácticas consustanciales del sistema, sino distorsiones del modelo. Con esas prácticas se le niega al soberano, el pueblo, su capacidad y legítima autoridad para el discernimiento, elección y escrutinio de todo lo público.

 

Al mismo tiempo, se vulgariza al socialismo, que como sistema muy joven necesita inevitablemente de la retroalimentación constante y el pensamiento crítico.

 

No sería ocioso el debate sobre los modelos de socialismo que se han implementado desde 1917. En Cuba increíblemente no es un conocimiento extendido. Incluso se habla siempre del modelo “económico” y no del “social”, que contempla todas las demás dimensiones, política y social incluyendo lo cultural e ideológico. Si se quiere transformar el modelo social preservando el socialismo, hay que ir al fondo sin tapujos ni esquemas teóricos preconcebidos.

 

Y también se precisa repensar el socialismo. Tiene que ser próspero, sostenible y democrático, pero el discurso oficial omite, de la frase, precisamente esta última cualidad. Se ha dicho incluso que es una redundancia porque si es socialismo tiene que ser democrático. ¡Pero resulta que no es así! La experiencia de la mayoría de los modelos de socialismo que han existido evidencia lo contrario. Pareciera que esa falla es un problema consustancial o una regularidad. Por tanto, con más razón requiere con urgencia un análisis a fondo y con la mayor transparencia.

 

El debate de nuestro tiempo en torno al proyecto de país tiene que ser verdaderamente revolucionario. Requiere una mirada holística, crítica y propositiva que asegure preservar indiscutibles conquistas y transformar todo lo que sea necesario.

 

Para eso son fundamentales: el contexto actual con las ventajas consustanciales de las crisis, el nivel de debate existente y la energía incomparable de la sociedad civil, alejados de todo esquematismo mental y preconceptos caducos. No olvidemos que, como expresó Octavio Paz (1914-1998) “La ceguera biológica impide ver, la ceguera ideológica impide pensar”.

 

Para contactar a la autora: ivettegarciagonzalez@gmail.com

 

NOTAS:

1.Arturo López-Levy: Lecciones de la tragedia boliviana, en On Cuba News, Conversaciones, noviembre 12, 2019;

https://oncubanews.com/opinion/columnas/conversaciones/lecciones-de-la-tragedia-boliviana/

  1. Según datos del 2019 publicados por la ONU. Fuente:

https://www.datosmacro.expansion.com, consultado el 20 de agosto de 2020.

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       A 30 AÑOS DEL INICIO DEL PERIODO ESPECIAL EN CUBA Y LAS ENSEÑANZAS DE LA HISTORIA [1]

                                                          POR DR. JOSE LUIS RODRIGUEZ

         https://cubayeconomia.blogspot.com/2020/08/a-30-anos-del-inicio-del-periodo.html

 

 

I

Hace 30 años la sociedad cubana se vio enfrentada a una crisis inédita luego de tres décadas en las que se enfrentaron desafíos y se combatió sin tregua por consolidar los avances y superar las insuficiencias del proceso revolucionario cubano.

 

El país debió prepararse de forma urgente para un período de resistencia y preservación de las conquistas revolucionarias alcanzadas en todos los frentes, ante la ruptura abrupta y sin compensaciones de las relaciones desarrolladas con los países socialistas de Europa y –en particular- con la URSS, que en un período de dos años y medio desaparecieron, sepultando lo que un día fueron promisorias esperanzas de un mundo mejor para más de 400 millones de personas, como consecuencia de debilidades, errores y traiciones que acabaron por sepultar el llamado socialismo real.

 

Como se podrá apreciar en este trabajo, la preparación minuciosa para librar la batalla del Período especial fue encabezada por el Comandante en Jefe, que, con una visión certera y sin improvisaciones, logró identificar la catástrofe que nos amenazaba y como enfrentarla con éxito.

 

De tal modo, cuando el 29 de agosto de 1990 se proclamó oficialmente el inicio del Período especial en Cuba , se abrió una nueva etapa en el proceso de agravamiento acelerado de la situación económica del país, que se había iniciado con el descalabro del socialismo en Europa y comenzó la adopción acelerada de las medidas emergentes de mayor impacto para conjurar los efectos de la crisis que se desencadenaba.

 

En realidad, sobre esta eventualidad ya se alertaría en fecha tan temprana como julio de 1989, cuando Fidel, hablándole al pueblo, afirmaba: “…porque si mañana o cualquier día nos despertáramos con la noticia de que se ha creado una gran contienda civil en la URSS, o incluso, que nos despertáramos con la noticia de que la URSS se desintegró, cosa que esperamos que no ocurra jamás, ¡aún en esas circunstancias Cuba y la Revolución Cubana seguirían luchando y seguirían resistiendo!” (Castro, 1989)

 

Luego de tres décadas transcurridas desde esos acontecimientos, todo análisis requiere comprender las causas más profundas de la situación que se enfrentó entonces y para ello es necesario remontarse a cómo se fueron desarrollando los acontecimientos y como se fue preparando la población para enfrentar las condiciones más difíciles que había encarado la Revolución desde 1959.

 

En efecto, ante el empeoramiento de la situación de los países de Europa del Este y la URSS, después del discurso del Comandante en Jefe ya mencionado, se aceleró el estudio y la implementación de las medidas de emergencia a adoptar como parte de la estrategia defensiva de la Revolución.

 

En ese sentido, cobró particular importancia el análisis de una etapa prevista en la estrategia de la Guerra de Todo el Pueblo que había comenzado a implementarse desde inicios de los años ochenta, como parte de los preparativos del país ante la creciente amenaza de una agresión militar directa por parte de Estados Unidos. El Período especial en condiciones de una agresión militar se concebía como una etapa en la cual los vínculos económicos de Cuba con el exterior fueran cortados como consecuencia de un bloqueo naval y aéreo y el país quedara a merced de sus propios recursos solamente.

 

La posibilidad de que desaparecieran los vínculos económicos con los países socialistas europeos y la URSS llevó a una nueva definición del Período especial, la cual se formularía en noviembre de 1989 por el Comandante Fidel Castro al expresar: “A lo mejor un día tenemos que aplicar los conceptos de la guerra de todo el pueblo para la supervivencia de la Revolución y el país. Sí, esos conceptos, eso que llamamos Período Especial, porque nadie sabe qué tipo de problemas en el orden práctico, pueden sobrevenir.” (Castro, 1989a).

 

Este tema sería retomado posteriormente en el discurso del 28 de enero de 1990, al plantearse la creciente inseguridad prevaleciente en torno a los vínculos con los países de Europa Oriental, que ya se adentraban en la aplicación de una política de corte neoliberal para transitar al capitalismo. “No sabemos ni quién será el gobierno que va a estar en esos países, no sabemos quiénes estarán en el año 1990. Esperamos que todavía en 1990 se cumplan algunos de los acuerdos comerciales existentes, en virtud de planes anteriores, pero seguridad no tenemos, ni podemos tener ninguna.” (Castro, 1990).

 

En ese propio discurso hay una mayor precisión del concepto del Período especial bajo las nuevas circunstancias. “¿Qué significa período especial en tiempo de paz? Que los problemas fueran tan serios en el orden económico por las relaciones con los países de Europa oriental o pudieran, por determinados factores o procesos en la Unión Soviética, ser tan graves, que nuestro país tuviera que afrontar una situación de abastecimiento sumamente difícil (…) Debemos prever cuál es la peor situación a que puede verse sometido el país a un período especial en tiempo de paz y qué debemos hacer en ese caso. Bajo esas premisas se está trabajando intensamente.”

 

En esa intervención Fidel precisó –ya a inicios de 1990- algunos aspectos que debían permitir al país no solamente resistir, sino también desarrollarse, priorizando un conjunto de producciones que jugarían un papel esencial a lo largo del siguiente decenio, entre las que se destacaban los programas alimentario; el de la industria farmacéutica y la biotecnología; el de las industrias exportadoras y el del turismo.

 

Ya desde enero de 1990 comenzaron a registrarse demoras en los embarques soviéticos de cereales, productos alimenticios y materias primas que obligaron a compras emergentes en moneda convertible por parte de Cuba para atenuar las afectaciones que se producían. Esta situación había provocado la necesidad de reducir el consumo de pienso animal, disminuir la norma del pan de distribución racionada (excepto Ciudad de La Habana) y rebajar el consumo social de este producto (excepto en los hospitales). Adicionalmente se incrementaron algunos precios y ante las dificultades de transportación por parte de países de Europa Oriental y la URSS, los cítricos previstos para exportar por Cuba se desviaron para el consumo de la población.

 

Pero no solamente se producía un deterioro en las relaciones económicas.

Es así que, en la medida en que se agravaba la situación política en la URSS, ya en el discurso del 7 de marzo de 1990 se aprecia una mayor preocupación del Comandante en Jefe sobre la evolución de los acontecimientos políticos en la Unión Soviética, los que se informan al pueblo. De igual forma, se señalaba la voluntad de distribuir los recursos disponibles equitativamente, aunque se anticipa la necesidad de interrumpir el desarrollo social.

 

Las negociaciones comerciales con la URSS en 1990 habían sido especialmente complicadas y se extendieron hasta abril de ese propio año. No obstante, el intercambio comercial total se pactó en 8 709 millones de pesos, cifra ligeramente inferior a la del año precedente.

 

La situación alcanzaría un punto de máxima tensión política y económica en el verano de 1990, cuando el gobierno soviético adopta unilateralmente decisiones que llevarían las relaciones económicas entre los países socialistas al mismo plano en que se desarrollaban en el mundo capitalista, rompiendo todos los principios de solidaridad y cooperación que habían prevalecido hasta entonces, pero que –además- colocarían a Cuba en una posición crítica en 1991.

 

En efecto, la modificación de mayor trascendencia en la política económica exterior de la URSS se produjo en el verano de 1990, cuando se decidió que a partir de enero del siguiente año todas las transacciones comerciales con los países miembros del CAME se realizarían sobre la base de los precios del mercado mundial y en moneda convertible.

 

Por la gravedad de esta decisión, el Comandante en Jefe Fidel Castro envió el 22 de agosto de 1990 una extensa carta a Mijail Gorbachov, en la que exponía los criterios de Cuba sobre esta medida y las graves consecuencias que tendría para la economía cubana. Al referirse a las medidas adoptadas Fidel precisaría posteriormente “Esto dio lugar, desde luego, a numerosas comunicaciones, intercambios, cartas mías al jefe del Gobierno, cartas mías al compañero Gorbachov, presidente de la URSS, intercambio de comunicaciones, gestiones de toda clase, porque era incierta la situación de 1991, qué acuerdos íbamos a hacer, qué mercancías íbamos a recibir.”

 

Durante el segundo semestre de 1990 se presentaría una situación aún más compleja por los déficits en los embarques soviéticos de combustible. “… se produce pues un déficit en los embarques de combustible, una reducción en el año de 3,3 millones sobre el combustible que debíamos recibir y esto nos obligó a reducir drásticamente el consumo de combustible a finales de 1990.” (Castro, 1992).

 

En general, de 5 131 millones de pesos de importaciones soviéticas que se habían pactado finalmente para ese año, se recibió el 75%, quedando pendientes de embarcar 1 300 millones para el año siguiente.

Como se apuntó anteriormente, para enfrentar estas dificultades el país había trabajado aceleradamente desde 1989 elaborando medidas emergentes, aunque ya desde 1986 se había decidido desarrollar el turismo como vía para acceder a nuevos ingresos en divisas y se concebía la producción en la industria médico- farmacéutica de base biotecnológica, como una importante fuente potencial de divisas para el país ante las dificultades financieras que se presentaban ya en ese momento.

 

Finalmente, a pesar de la carta de Fidel a la máxima dirección de la URSS del día 22 de agosto, una semana después no se había recibido una respuesta a la altura de las circunstancias.

 

En estas condiciones, el 29 de agosto de 1990 se informaría a la población la necesidad de comenzar a aplicar un conjunto de medidas restrictivas en la esfera del consumo de combustible y la electricidad, así como la paralización de importantes inversiones incluidas la refinería de Cienfuegos y la fábrica de níquel Che Guevara, reduciéndose proporcionalmente la producción de cemento y materiales de construcción.

 

Este documento concluía señalando “…como las afectaciones en los suministros que procedían de la URSS y otros países del Este de Europa no se limitan exclusivamente al combustible, frente a cada situación concreta se adoptarán e informarán a la población las decisiones que resulten pertinentes.” “Estos hechos que se vienen sucediendo comienzan a transformar la vida de nuestro país de una situación normal a un período especial, en época de paz. Hay que estar preparados para ello.” (Granma, 1990).

 

Había comenzado oficialmente el Período especial.

 

Vendrían meses y años de muy dura lucha, especialmente cuando en diciembre de 1991 desaparecía la Unión Soviética. Sobre esto Fidel expresaría el 21 de diciembre de 1991: “Yo dije hace dos años y medio: Si un día nos despertamos con la noticia de que la URSS no existe, seguiremos defendiendo la Revolución, seguiremos defendiendo el socialismo. Yo sabía lo que estaba diciendo, estaba tranquilo.”

 

“Es muy amargo todo lo que ha ocurrido en ese país con tanta historia, tanta gloria, tantos méritos, tanto servicio prestado a la humanidad. Veíamos claramente las consecuencias de todo lo que estaba pasando, las consecuencias que iban a caer sobre nosotros y crearle a la Revolución, al país una situación difícil, muy difícil. Pero había que hacer lo que estamos haciendo, exactamente lo que estamos haciendo, entrar en el período especial en época de paz, aplicar las medidas que se correspondan, prepararnos todavía para etapas más difíciles, conscientes ya de que estamos llegando al límite, como decía antes, del daño que se nos podía hacer.” Castro (1991).

 

II

Aún en medio de las dificultades afrontadas, Cuba había obtenido importantes logros económicos y sociales en los primeros treinta años de la Revolución. [2] En efecto, la economía había crecido a un ritmo promedio anual del 4,4% entre 1959 y 1989 apoyada en un discreto incremento del 1,05% de la productividad del trabajo y de un volumen de inversiones estimado en 71 690 millones de pesos, de ellas alrededor del 80% en la esfera productiva.

 

Por su parte, la industria tuvo un crecimiento anual en torno al 4,5% [3], el sector agropecuario al 2,5% y las construcciones al 7,4%. [4] Las exportaciones de bienes a precios corrientes aumentaron a un ritmo del 7,6%, mientras que las importaciones lo hacían al 8,9% anualmente. Este discreto avance en el terreno de la economía redundó también en una mejoría sustancial en la calidad de vida de los cubanos. [5]

 

La tasa de desempleo bajó de 16% en 1958-59 a 6% en 1989; el salario real había crecido alrededor de un 1% anual como promedio y el porcentaje de los ingresos captados por el 30% de la población con rentas más bajas había subido de 4,8% en 1953 a 18,6% en 1986, en tanto que el coeficiente GINI mostraba un valor estimado de 0,25 en 1989, denotando una elevada igualdad en la distribución de ingresos.

 

 En 1989 el país había alcanzado una esperanza de vida de 75,2 años, superior en 13,4 años a la existente al triunfo de la Revolución; se disponía de un médico cada 303 habitantes y se había reducido la tasa de mortalidad infantil en menores de un año a 10,7 por mil nacidos vivos, de 78,8 en 1953.

 

En el ámbito educacional la tasa de analfabetismo registrada en 1989 era de 3,8% frente a 23,6% en 1953 y el nivel de escolaridad media de la población pasó de dos grados de enseñanza primaria a 8 grados antes de iniciarse el período especial.

 

La cobertura de la seguridad social abarcaba al 100% de la población y la construcción de viviendas había permitido reducir aquellas en mal estado de un 47% en zonas urbanas y 74% en zonas rurales en 1953, a 15,4 y 18,4% respectivamente a finales de los años 80.

 

Sin embargo, los avances que en el desarrollo económico y social se habían logrado hasta 1985, sufrieron una desaceleración profunda, lo que coincidió con una fuerte inflexión en la coyuntura económica internacional que marcaría el inicio de un proceso recesivo entre 1986 y 1990.

 

En efecto, al iniciarse el quinquenio 1986-1990 el país enfrentaba la necesidad de introducir cambios en la política económica interna y en el sistema de dirección de la economía, sometidos a un Proceso de Rectificación de Errores y Tendencias Negativas,; al tiempo que era indispensable adoptar nuevas decisiones para lograr reducir el desequilibrio financiero externo creciente, a partir de la paralización del proceso de renegociación de nuestra deuda en MLC en 1986, a lo que se añadió una pérdida en la relación de intercambio con la URSS estimada en un 20% entre 1980 y 1990..

 

En medio de esas desfavorables condiciones y a pesar de los esfuerzos realizados, la evolución de PIB de 1986 a 1990 mostró un decrecimiento medio anual de 0,27%, con una caída mayor en 1987, cuando decreció un 2,4%.[6]Igualmente la productividad del trabajo sufrió un descenso de 7,9%, mientras que el salario medio permanecía sin variaciones.

 

Un análisis más general permitiría caracterizar los factores que incidieron en la desaceleración económica previa al Período especial como producto de la convergencia de factores internos y externos.

 

Desde el punto de vista interno no se había logrado superar el desequilibrio macroeconómico que de manera sostenida había estado presente en la economía y que encontraba su manifestación más aguda en el déficit de la balanza de pagos. Esto obedecía a la insuficiente magnitud del excedente económico creado a partir de bajos niveles de productividad y eficiencia económica, en un contexto de deformaciones estructurales no superadas que impedía revertir el saldo negativo resultante entre la producción y el consumo del país.

 

Por otra parte, la retribución salarial por encima del incremento de la productividad del trabajo junto a un gasto social creciente, impulsaba el consumo personal y social sin la correspondiente contrapartida en la oferta de bienes y servicios, creando presiones inflacionarias producto del exceso de liquidez en manos de la población y del incremento en el déficit fiscal. [7]

 

Sumado a lo anterior, la implementación de una política económica que favoreciera la creación de condiciones para superar esta situación no fructificó a partir de las deficiencias detectadas en el modelo de cálculo económico aplicado y cuya corrección apenas comenzaba a esbozarse a finales del quinquenio. En este sentido, una descentralización de las decisiones económicas más equilibradas económica y políticamente no parecía alcanzable en tan poco tiempo.

 

Desde el punto de vista externo, la crisis financiera que afectó al país obligándole a una renegociación incompleta de su deuda en moneda libremente convertible, cerró la posibilidad de créditos indispensables, a lo que se añadió la persistencia del bloqueo económico de Estados Unidos, que ya en 1989 había impactado negativamente el país en unos 30 000 millones de dólares. En adición a lo anterior, la desaparición acelerada de las ventajas de la división internacional socialista del trabajo agudizó fuertemente las tensiones financieras externas hasta llevar el país a adoptar medidas de emergencia ante una crisis inminente.

 

Previo al inicio del Período especial el país había obtenido significativos avances, pero también permanecían aún sin solución un conjunto de serios problemas estructurales que frenaban el desarrollo. A partir de estas realidades, la capacidad de la Revolución para enfrentar una crisis económica de inconmensurable magnitud se pondría a prueba ya en 1990.

 

III

Puede decirse que una primera fase del Período especial abarcó desde la proclamación de la situación de emergencia en agosto de 1990 hasta la desaparición de la URSS el 25 de diciembre de 1991. En esta etapa se tuvo la percepción de que si bien se iba a producir una caída abrupta en la actividad económica del país, se iniciaría una recuperación más o menos rápida en un período relativamente breve.

 

El agravamiento de la situación interna de la URSS durante 1991[8] y especialmente la situación que se crea a partir del intento de golpe de estado de agosto de ese año [9], hizo evidente que Cuba debía enfrentar una situación mucho más crítica, dando paso a una segunda etapa del Período especial caracterizada por la agudización de la crisis económica.

 

Ya en octubre durante el IV Congreso del PCC, se avizoraba ese escenario cuando se afirmaba: “La incertidumbre que caracteriza hoy nuestras relaciones económicas con la Unión Soviética, unida a la imposibilidad de la maduración de modo inmediato de nuestros programas priorizados, plantean la necesidad apremiante de considerar posible el agravamiento de las condiciones en que hoy vivimos, y por consiguiente el pase a otras fases más severas y críticas del período especial, en dependencia del modo en que se comporten algunos abastecimientos esenciales, en especial el combustible.

 

“En tales condiciones serían inevitables efectos extraordinariamente graves sobre la economía, como la disminución en la generación de electricidad, una mayor reducción del transporte, la paralización de importantes actividades económicas o sociales y una reducción mayor del nivel de vida del pueblo.” (PCC, 1992, 256).

 

Ya el PIB de Cuba había caído un 2,9% en 1990 y 10,7% en 1991, pero con la desaparición de la URSS el 25 de diciembre de 1991 se abría una segunda etapa del Período especial caracterizada por una profunda crisis, que alcanza su nivel más elevado entre 1992 y 1993, e incluso parte de 1994.

 

IV

La estrategia para enfrentar la crisis del Período especial en la práctica fue resistir el impacto de la crisis al menor costo social posible y reinsertar la economía cubana en las nuevas condiciones de la economía nacional e internacional, contando con el consenso político indispensable para ello.

 

Frente a la complejidad de las circunstancias no se elaboró un programa previo para su aplicación, sino que la estrategia se fue conformando de acuerdo al desarrollo de los acontecimientos y tomando en cuenta un conjunto de principios que garantizaran la vigencia del socialismo en la sociedad cubana.

 

Entre esos principios Fidel destacaría la importancia de preservar el poder y la participación democrática del pueblo para garantizar su apoyo a las decisiones adoptadas, incluso al tratarse de las medidas más complejas. Precisamente en uno de los discursos medulares de estos años pronunciado el 6 de agosto de 1995, el Comandante en Jefe resaltaba estos principios y las difíciles medidas que el país había tenido que adoptar.

 

En primer lugar se señalaba: “La clave de todo, compañeras, compañeros y amigos, la clave de todo es la cuestión del poder. (…) ¿Quién tiene el poder? Esa es la clave, porque si lo tiene el pueblo, si lo tienen los trabajadores, no los ricos, no los millonarios, entonces se puede hacer una política a favor del pueblo…” En segundo lugar Fidel subrayaba: “Esta idea clave está asociada a la cuestión de la democracia y (la) participación.”

 

Solo bajo esos principios fue posible lograr que el pueblo entendiera y aprobara, las decisiones que hubo que adoptar en el Período especial. Una muestra de esas duras decisiones se encuentran en el mencionado discurso, cuando el máximo dirigente de la Revolución expresaba, con total valentía política y transparencia:

 

“Hemos dicho que estamos introduciendo elementos de capitalismo en nuestro sistema, en nuestra economía, eso es real; hemos hablado, incluso, de consecuencias que observamos del empleo de esos mecanismos. Sí, lo estamos haciendo. (…) Debemos decir la verdad, que iniciamos este camino fundamentalmente porque era la única alternativa para salvar la Revolución y salvar las conquistas del socialismo. (…) Y estábamos conscientes de las desigualdades que creaba, de los privilegios que creaba, pero tuvimos que hacerlo y lo hicimos. (…) Ninguna de estas cosas que nos desagradaban dejaban de desagradar al pueblo, muy sensible, ultrasensible a cualquier desigualdad, a cualquier privilegio, porque en esas ideas lo educó la Revolución, pero también lo educó en la idea de que hay que salvar la patria, hay que salvar la Revolución (…) y es realmente muy estimulante para todos nosotros el captar hasta qué punto el pueblo ha sido capaz de comprender todo esto.” (Castro, 1995).

 

V

A 30 años de aquellos momentos, no puede olvidarse que la crisis del Período especial produjo un impacto colosal en la sociedad cubana. En lo económico, entre 1989 y 1993 el PIB cayó un 34,8%; la producción agrícola se redujo un 47,3%; las inversiones disminuyeron un 61,8% y las importaciones se rebajaron un 75,3%; al mismo tiempo se dejó de pagar casi totalmente la deuda externa. Como resultado de esta negativa evolución, la productividad del trabajo sufrió un descenso del 33,7% y en la esfera monetario-financiera, el déficit presupuestario alcanzó en 1993 el 30,4% del PIB.

 

Los impactos en la población se manifestaron en una reducción del consumo de los hogares por habitante de un 34,6%; la alimentación disminuyó un 34,5% en términos de calorías y un 37,7% en proteínas y la presión inflacionaria aumento 3 veces en términos de liquidez en manos de la población, que llegó al 66,5% del PIB, con el consecuente incremento de los precios en más de 4 veces. También golpearon muy duramente los cortes de electricidad [10] que hubo que aplicar debido a la falta de combustible, cuando la capacidad de generación de energía eléctrica descendió del 77,7% del potencial en 1989 a solo el 38% en 1994.

 

De no menor importancia, fue la paralización del transporte público en el país, lo que llevó a que –como única alternativa posible- se importaran más de 800 mil bicicletas para asegurar un mínimo la movilidad de la población.

 

Otros impactos negativos se registraron en la salud pública, asociados a la aparición de una epidemia de neuropatía óptica y periférica, que afectó a 54 294 personas, para una tasa de 493,3 por 100 mil habitantes entre 1992 y 1996. Entre los factores causantes de esta enfermedad se señalaron la presencia de factores nutricionales y tóxico-metabólicos. [11] De igual modo, se presentó una epidemia de conjuntivitis hemorrágica, que entre 1989 y 1994 tuvo una incidencia estimada de 426,5 casos por 100 mil habitantes. [12] A esto se añadió un déficit en la disponibilidad de medicamentos que se estima alcanzó unos 400 renglones en 1994.

 

Para enfrentar estas situaciones críticas, entre 1990 y 1994 se adoptaron un conjunto de medidas en el marco de la estrategia ya apuntada.

 

Inicialmente la toma de decisiones más complejas se aceleró en el primer semestre de 1993 debido a la caída de la producción azucarera, que provocó la pérdida de ingresos por 450 millones de dólares; la disminución de los precios del níquel en un 23% en un año y a esto se sumó la Tormenta del Siglo, que en marzo causó pérdidas por alrededor de 1 000 millones de dólares.

 

En el verano de ese año el país encaró una fuerte agudización de la crisis, que provocó la adopción urgente de un conjunto de importantes modificaciones de la política económica vigente hasta esos momentos, lo cual fue explicado por Fidel en el discurso del 26 de julio de 1993.

 

De tal modo, en un breve plazo se aprobó el Decreto-Ley Nº 140 que despenalizó la tenencia de divisas y autorizó el envío de remesas al país, al tiempo que introducía la segmentación de la economía cubana mediante la dualidad monetaria y cambiaria, como una vía para evitar la devaluación oficial del peso cubano y la pérdida total de confianza en la moneda nacional por parte de la población. Para la captación de las divisas que comenzaban a circular, se creó un sistema de Tiendas de Recaudación de Divisas (TRD), las que –a través de un mecanismo comercial- redistribuían parte de los ingresos captados para satisfacer otras necesidades sociales.

 

Paralelamente se emitió el peso cubano convertible (CUC) en diciembre de 1994, el que se cotizaría a la par con el USD y en octubre de 1995 se creó el sistema de casas de cambio (CADECA), con el que se cerró el sistema que creaba el vínculo institucional indispensable entre el peso cubano, el CUC y el USD en la circulación monetaria de la población.

 

De igual modo se emitió el Decreto-Ley Nº 141 que retomó la apertura al sector privado mediante el trabajo por cuenta propia [13] como una vía de generar empleo ante la contracción de las empresas estatales y de brindar un grupo de bienes y servicios, frente a la contracción en la oferta de los mismos.

 

Como una medida de gran importancia en la esfera agropecuaria se aprobó el Decreto-Ley Nº 142 que traspasó -mediante el  arriendo de las tierras- una parte significativa de la gestión agrícola estatal, a las nuevas Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), como una alternativa para reducir el tamaño de las explotaciones agropecuarias y generar el uso de recursos escasos en pequeña escala, en tanto que se estimulaba directamente a los trabajadores bajo formas de gestión más eficientes al actuar como cooperativistas.

 

Todas estas medidas fueron precedidas por la Ley de Reforma Constitucional, que se aprobó en la ANPP en julio de 1992 y que reconoció –entre otras importantes medidas- las empresas mixtas con capital extranjero y eliminó el monopolio estatal del comercio exterior.

 

Finalmente, luego de una amplia discusión popular en los primeros meses de 1994 mediante los denominados Parlamentos Obreros, se aprobó en la Asamblea Nacional de mayo un Programa de Saneamiento Financiero Interno, medida esencial para revertir las crecientes presiones inflacionarias que se registraban, unido a la reducción del déficit presupuestario. Ese programa suponía una elevación de precios minoristas de productos y servicios no esenciales y la reducción de los subsidios por pérdidas a las empresas estatales.

 

Estas medidas fundamentales fueron complementadas en agosto por la aprobación de la Ley Nº 73 Del Sistema Tributario, una legislación que adecuaba el sistema fiscal a las nuevas circunstancias.

 

VI

La batalla del Período especial por la sobrevivencia de la Revolución comenzó a dar los primeros frutos en el propio año 1994. En efecto, el PIB frenó su caída y aumentó un modesto 0,7%; las inversiones se incrementaron un 1,9%; igualmente crecieron un 15,1% las exportaciones de bienes; el déficit de cuenta corriente se redujo un 30% y el déficit fiscal bajó hasta el 7,4% del PIB. La producción de petróleo se incrementó un 16,6%, la generación eléctrica un 8,7% y los ingresos del turismo un 18,1%. También mejoró la construcción de viviendas, que creció un 23,4% en 1994.

 

Por su parte la liquidez en manos de la población cayó del 66,5% al 48,8%, en tanto que la cotización del peso, que llegó hasta unos 150 por USD en los primeros meses de 1994, cayó a 35 al abrirse CADECA en octubre de 1995, todo lo cual reflejaba un importante descenso de las presiones inflacionarias.

 

En el orden social, la tasa de mortalidad infantil fue de 9,9 por mil nacidos vivos, una cifra inferior al 11,1 de 1989; la esperanza de vida al nacer creció hasta 74.83 años y la cantidad de habitantes por médico se redujo hasta 202. También aumentó un 4,6% el insumo de calorías de la población y un 4,4% el insumo calórico.

 

Un importante elemento compensatorio fue el seguro de desempleo, que comenzó a aplicarse en 1990 y que alcanzó al pago del 60% del salario de las personas sin empleo durante un número de meses hasta encontrar una ubicación laboral aceptable.

 

Sin embargo, más allá de los avances alcanzados en el orden económico y social, frente a las dificultades de estos años se registraron negativos impactos no fácilmente conmensurables en la subjetividad de las personas, que provocaron un relajamiento social y conductas socialmente reprochables, lo que derivó en el incremento de las tensiones sociales, las que tendrían su expresión más aguda con la llamada crisis de los balseros en el segundo semestre de 1994.

 

En la base de estos conflictos, con un impacto de mayor extensión y calado en el tiempo, estaba el deterioro del nivel de vida de la población, que se expresaba -entre otros indicadores- a partir de una caída estimada de 56% del salario real en cuatro años, lo que incidía directamente en su nivel de vida.

 

Paralelamente, durante esta etapa se inició una distribución regresiva de los ingresos en medio de las presiones inflacionarias presentes en el Período especial, las que se agudizarían con la introducción de las remesas de divisas –captadas por solo una parte de la población- a partir de agosto de 1993. Esta situación llevó a un deterioro del coeficiente GINI, que se estima llegó a una cifra entre 0.38 y 0.40 en los años 90. [14]

 

De este modo, a pesar de los esfuerzos realizados por el Estado para minorar el impacto de la crisis, no fue posible impedir en estos años el inicio de un proceso de reestratificación social, el que -según la socióloga Mayra Espina-, llevó a que el índice de población en riesgo de no satisfacer sus necesidades elementales aumentara de 6,3% en 1986 a 14,7% en 1995. [15].

 

Esta polarización social creó condiciones favorables para el incremento de las conductas antisociales, con fenómenos tales como la prostitución [16], la corrupción y el delito, comportamientos en los que también se expresaba una pérdida de valores morales por un segmento de la población, coyuntura que no se superaría rápidamente.

 

En efecto, años después en el discurso pronunciado por el presidente Raúl Castro ante la Asamblea Nacional en julio de 2013, se reconocería aún el impacto de esta situación al señalar: “Hemos percibido con dolor, a lo largo de los más de 20 años de Período especial, el acrecentado deterioro de valores morales y cívicos, como la honestidad, la decencia, la vergüenza, el decoro, la honradez y la sensibilidad ante los problemas de los demás”. [17]

 

VII

La experiencia histórica demostró que al iniciarse una gradual recuperación en 1994 muchas cuestiones quedarían aún por resolverse, ya que el nivel del PIB de 1989 solo se recuperaría en el 2004, pero se iniciaba un avance sin retrocesos, aun en medio de un recrudecimiento del bloqueo económico de Estados Unidos y también de la hostilidad de los gobiernos neoliberales de los países ex socialistas europeos, que presionaban constantemente para cobrar adeudos sin asumir la responsabilidad por los daños causados por la ruptura unilateral de convenios y contratos pactados.[18]

 

Los primeros años del Período especial dejaron múltiples enseñanzas.

 

En general, las decisiones en los momentos más agudos de la crisis se adoptaron con rapidez, bajo la dirección del Comandante en Jefe, pero siempre se consultaron masivamente y se tomaron muy en cuenta las opiniones de la población.

 

No hubo improvisaciones, pues al producirse los cambios estuvo siempre presente la previsión de sus posibles efectos positivos y negativos, rectificándose ágilmente, cuando fue preciso, las medidas que no dieron los resultados esperados. Muchas de las decisiones adoptadas no tendrían un carácter irreversible y otras fueron consideradas concesiones temporales.

 

En lo económico, ya desde entonces el modelo adoptado mantuvo el predominio de la propiedad estatal en la economía cubana, al tiempo que se abría un espacio a otras formas de propiedad social como las cooperativas en la agricultura y a esquemas no estatales como el trabajo por cuenta propia en un grupo de ocupaciones, así como la asociación con capital extranjero.

 

Este proceso fue acompañado por una mayor descentralización de la gestión de las empresas públicas y por el reconocimiento más amplio del mercado junto a una planificación centralizada más flexible.

 

Fue igualmente un proceso adaptado a las condiciones específicas de Cuba, si bien se estudiaron las experiencias de países como Vietnam y China.

 

Como han demostrado los análisis realizados por el gobierno cubano en los años más recientes, hoy se demandan cambios que permitan superar las insuficiencias del modelo económico cubano, propósitos plasmados en la Conceptualización aprobada en el 2016.

 

En las actuales circunstancias, cuando se enfrenta una crisis económica internacional y se combaten los efectos de la COVID-19, las experiencias exitosas del Período especial resultan de un significativo valor y no deben ser ignoradas, especialmente en lo que se refiere al enfrentamiento a las situaciones más críticas.

 

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CITAS

 

[1] Este trabajo es un resumen de los capítulos 1 y 2 del libro inédito del autor “El Período especial en Cuba: La batalla económica”

[2] Ver Rodríguez (1990y 1990a); CEPAL (2000); CEE (1991) y ONE (2008).

[3] Otros estimados sitúan este crecimiento entre 6,4 y 7,2% entre 1962 y 1985.

[4] Crecimientos en términos de producción bruta entre 1962 y 1988.

[5] Ver Alvarez y Mattar (2004).

[6] Salvo que se indique otra cosa, la información para este análisis proviene de CEE (1991); ONE (2008); Figueras (1994) y Marquetti (2002).

[7] Sobre esto puede ampliarse en Unanue y Martínez (1989) y Jam (1989).

[8] Ya el 28 de octubre de 1991 Boris Yeltsin como Presidente de Rusia había pronunciado un discurso en el Parlamento donde se establecía claramente el programa para el tránsito al capitalismo en Rusia y se obviaba la posibilidad de mantener la URSS. La disolución de la Unión Soviética en diciembre de 1991 dio lugar al surgimiento de la Comunidad de Estados Independientes. A partir de ese momento los vínculos económicos con Cuba debían negociarse con cada nueva república independiente que surgía. Ver Rodríguez (2011c).

[9] Las contradicciones en el seno de la dirección soviética estallaron el 18 de agosto de 1991, cuando elementos reformistas encabezados por el vicepresidente Guennadi Yanaev, opuestos a las últimas decisiones que se estaban adoptando por Gorbachov y a las tendencias secesionistas de Yeltsin, trataron de revertir la situación mediante un golpe de estado. La mayoría de las personas que encabezaron este movimiento no estaban en contra de la transición al capitalismo, sino más bien se oponían a la forma en que la misma estaba transcurriendo. Este intento de frenar o cambiar el método de implantar la economía de mercado en la URSS fracasó al no contar con el apoyo de la población, ni del ejército. Como consecuencia directa de este acontecimiento, se ilegalizó el PCUS y se inició la fase final de disolución de la URSS. Ver Rodríguez (2011c y 2014).

[10] Estos cortes llegaron a ser de 12 horas diarias en muchas partes del país.

[11] Ver Batista y Serrano (1997). Esta situación condujo a la necesidad de distribuir masivamente complementos vitamínicos para la población.

[12] Ver INFOMED (2017).

[13] El ejercicio del trabajo por cuenta propia fue autorizado por primera vez en 1978 mediante el Decreto Ley Nº 14, pero esta decisión fue prácticamente revertida en el proceso de Rectificación de Errores y Tendencias Negativas a partir de 1986.

[14] Otros estimados no oficiales lo ubican en torno a 0.50.

[15] Ver Espina et al (2001).

[16] Ver Elizalde (1996).

[17] Ver Castro (2013).

[18] En el caso de Rusia, estas condiciones comenzaron a modificarse bajo el gobierno de Vladimir Putin a partir del año 2000. En el año 2013 se renegoció en condiciones favorables para nuestro país el pago de la deuda reclamada a Cuba por Rusia.

                                                                                      …………………

 

                                                     SEIS LECCIONES DE LA POLÍTICA MONETARIA CUBANA

                                                             POR PAVEL VIDAL, AUGUST 31, 2020

https://cubayeconomia.blogspot.com/2020/09/seis-lecciones-de-la-politica-monetaria.html

 

En Cuba, como en la casi totalidad de las economías este año, la Covid-19 es la principal amenaza para la producción de bienes y servicios, el empleo y el bienestar social. Para mitigar sus impactos, ha sido necesario expandir el gasto y el endeudamiento público, lo cual genera otros desafíos en materia de estabilidad macroeconómica a mediano plazo.

 

Medir los equilibrios macroeconómicos en Cuba siempre ha sido embarazoso debido a las múltiples monedas y tasas de cambio, y a los rezagos y naturaleza incompleta de los datos oficiales sobre la balanza de pagos, la deuda externa y la inflación.

 

En el gráfico de este artículo se muestra la trayectoria de dos índices que intentan buscarle alguna solución a esta problemática. En vez de enfocarnos en el valor puntual de una variable, los índices examinan la tendencia común de un grupo de indicadores relevantes para aproximar la posición expansiva o contractiva de las políticas macroeconómicas.

 

Sin entrar en detalles técnicos, la metodología de los índices sirve para capturar el co-movimiento entre las variables asociadas a cada política en una perspectiva de largo plazo (desde 1985 hasta 2019). El índice de política fiscal incluye el gasto público total, el valor de los subsidios del gobierno a las empresas estatales y el déficit fiscal (los tres se toman del presupuesto del Estado y se calculan como proporción del PIB) y el salario promedio real en el sector estatal.

 

El índice de política monetaria incluye el dinero circulante y las cuentas de ahorro en pesos cubanos (como proporción del PIB), el índice de precios al consumidor en pesos cubanos (CUP) y la tasa de cambio del peso cubano en relación con el dólar estadounidense para la población.

 

En el gráfico se aprecia que los índices tienden a moverse juntos en el largo plazo, reflejando la dependencia de la política monetaria a la política fiscal debido al mecanismo de financiamiento de los déficits fiscales mediante emisión de dinero por parte del Banco Central (solo desde 2015 comienza a usarse la emisión de bonos públicos). Ambos índices tienen un pico expansivo a principios de los años 90, cuando los déficits fiscales superaron el 30% del PIB, la inflación se disparó a tres dígitos y en los mercados informales el peso cubano se depreció hasta 150 por dólar. Después llegó el ajuste macroeconómico de los años 1994 y 1995 a partir de las entonces llamadas “medidas de saneamiento financiero”. Luego se distingue un período de relativa estabilidad fiscal y monetaria, hasta 2005.

 

En el esquema de política monetaria diseñado tras la desdolarización, los beneficios de los acuerdos con Venezuela y la llamada Batalla de Ideas (incremento significativo del gasto público en programas sociales) se combinaron para conducir la política fiscal hacia una nueva senda expansiva desde 2005, que terminó con la crisis financiera doméstica en 2008 y 2009. Le siguió el reajuste macroeconómico impulsado por Raúl Castro durante sus primeros años en la presidencia. Sin embargo, desde 2015 tanto la política fiscal como la monetaria otra vez derivan hacia posturas notablemente expansivas.

 

Es normal y beneficioso para cualquier economía que las políticas macroeconómicas transiten por ciclos expansivos y contractivos siempre y cuando se respeten determinados límites que garantizan la estabilidad macroeconómica. En el caso cubano, seis principales lecciones pueden extraerse de la trayectoria de los índices de política fiscal y política monetaria:

 

  1. Antes de la llegada de la Covid-19 las políticas fiscales y monetarias venían expandiéndose para suavizar los impactos de los choques previos (crisis venezolana y escalamiento de las sanciones del gobierno estadounidense). Por tanto, son muy estrechos los espacios que en 2020 tienen las políticas macroeconómicas para acomodarse a las necesidades de la compleja situación económica sin provocar una aceleración de la inflación. Desde el presupuesto del Estado es poco lo que puede hacerse para incrementar los subsidios a empresas y familias y fomentar la inversión sin que ello añada riesgos a la estabilidad monetaria. Que se hayan agotado las municiones macroeconómicas para hacerle frente a este nuevo choque de enormes proporciones, es más alarmante en una economía sin un acceso fácil a los mercados internacionales de capitales y que no es miembro de las principales instituciones financieras multilaterales.

 

  1. Sin bien la tendencia expansiva de las políticas macroeconómicas es para preocuparse, en 2019 todavía los desbalances monetarios y fiscales no llegaban a los niveles más altos de los años 90. Pero falta ver qué sucede en 2020. En marzo se hizo una corrección del plan de la economía y del presupuesto del Estado para el año en curso, y muy probablemente el déficit fiscal vuelva a aumentar. Las informaciones anecdóticas revelan para este año significativos aumentos de precios y una depreciación del peso convertible (CUC) en los mercados informales. Las largas colas en las tiendas constituyen un síntoma de inflación reprimida.

 

  1. Debido a la caída que se debe producir en los ingresos al presupuesto del Estado, en medio de la actual recesión, es una prioridad ampliar el mercado de los bonos públicos. Para sostener un alto déficit fiscal sin añadir más presión a la inflación, una opción es emitir más bonos públicos. El Banco Central y el Ministerio de Finanzas y Precios (MFP) ya anunciaron que buscarán que no solo los bancos estatales compren los bonos, sino también las empresas y las personas. Pero un mercado de bonos no se crea de la noche a la mañana y varias cosas tendrían que cambiar en el MFP para que estos bonos sean atractivos y confiables. Deberían instrumentar una regla fiscal y trabajar con un marco fiscal de mediano plazo, por ejemplo.

 

  1. Las dos veces que el Banco Central decidió dolarizar parcialmente la economía (1993 y 2019) ha sido después de notables choques en la balanza de pagos, pero también después de que se acumularan sustanciales desbalances fiscales y monetarios tras excesivas posturas expansivas en las políticas macroeconómicas. Esos desbalances terminaron afectando la credibilidad y la convertibilidad de la(s) moneda(s) nacional(es). En estas circunstancias, las familias comienzan a preferir ahorrar y operar en monedas extranjeras. En el sistema empresarial, cuando las monedas nacionales pierden su convertibilidad, estas no permiten pagar deudas en divisas e importar insumos y se entorpece el funcionamiento del comercio exterior y de todo el aparato productivo. En respuesta, el gobierno autoriza el empleo del dólar para aislar algunos subsectores y mercados de estas distorsiones, buscando generar recursos externos en el corto plazo. Se acude a un sistema dual en el que unas empresas florecen, mientras otras languidecen sin garantizarse un crecimiento económico inclusivo y sostenible en el largo plazo. Si en el futuro el gobierno cubano quiere transitar de forma permanente a un sistema monetario regido por una moneda nacional tendrá que aprender a manejar las políticas macroeconómicas y los choques en la balanza de pago de una forma muy diferente.

 

  1. Hay factores en el manejo de la política monetaria que desde hace ya un rato vienen actuando contra la convertibilidad y estabilidad del CUC. En 2004 fue un error la decisión de romper la caja de conversión que respaldaba al CUC (por cada CUC en circulación había un dólar de reserva en el Banco Central) sin reemplazarse por otra regla regulando su emisión. La poca transparencia y la total discrecionalidad con que se manejó la impresión de CUC le dio vía libre al gobierno para financiar gasto público en esta moneda sin siquiera tener el control de la Asamblea Nacional. La necesidad de redolarizar en 2019 se explica, en el fondo, por todas estas fallas en el diseño del esquema de política monetaria tras la desdolarización en 2004. Lo que ocurre es que en las economías centralmente reguladas, con mercados segmentados y controles cambiarios y de precios los errores en las políticas económicas, toman más tiempo en manifestarse y reconocerse. Puede superar una década, como con el CUC.

 

  1. En 2004 el Banco Central consiguió desdolarizar la economía después de sostenerse la estabilidad fiscal y monetaria durante diez años. Por tanto, si el dólar acaba de reinstaurarse en la economía cubana tocará esperar tal vez otros diez años durante los cuales se corrijan los actuales desequilibrios y la confianza en la moneda nacional, antes de que al Banco Central se le ocurra proponer una nueva desdolarización. La unificación monetaria está descartada en el corto y mediano plazo. Se podrá sacar el CUC y hacer alguna corrección en las tasas de cambio, pero se mantendrá la dualidad CUP/USD.

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               HISTORIOGRAFÍA, PSICOLOGÍA SOCIAL, SUBJETIVIDAD CIUDADANA Y ECONOMÍA INFORMAL

                                                         POR JORGE RODRÍGUEZ HERNANDEZ*

 

*PERIODISTA-INVESTIGADOR

 

(…) El establecimiento de un clima permanente de ORDEN, DISCIPLINA Y EXIGENCIA en la sociedad cubana, premisa imprescindible para consolidar el avance de la actualización del modelo económico y no admitir retrocesos contraproducentes´´. (Raúl Castro Ruz; Primera Sesión Ordinaria de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular; 7 de julio de 2013)

CONTEXTO

En mi intención no está restar importancia al tema de los coleros- todo lo contrario-, situados hoy en la picota pública, pues se reactivaron con particular fuerza e ímpetu, durante la pandemia de la COVID-19, para exhibir aún más la cara visible de la economía sumergida: la especulación, junto al acaparamiento. Tal fue su desenfado al mostrar el rostro de los días, parafraseando el título de la novela cubana de turno, que hacia finales de julio y principios de agosto de 2020 la prensa nacional desplegó en sus páginas alrededor de una treintena de trabajo sobre el álgido tema.

Tras quienes se dedican a estas actividades informales, están poderosos tentáculos, muy bien parapetados en la sombra; aunque no al margen de cuanta turbulencia ocurre- ¿acaso ellos no mueven esos hilos?-, en cada una de las cuales se ofertan bienes y servicios ´´por la izquierda´´. Hasta ellos es preciso llegar si existe la voluntad de desarticular tales redes subterráneas. Hablando en buen cubano, por ahí es por donde le ´´entra el agua al coco´´.

Dentro de ese entramado, el cual suele desestabilizar y subvertir el país en todos los órdenes, los llamados coleros constituyen las ´´larvas´´- corruptos menores- y los antes mencionados son los ´´mosquitos´´- corruptos mayores-. Si las investigaciones policiales, fiscales y periciales sobre estas tramas profundizan lo suficiente, la gallinita, con el hilo amarrado en una de sus patas- rememorando mi niñez montuna-, puede conducir a las autoridades, hasta donde se oculta la gran nidada, con los huevos de oro, y los máximos responsables de tan persistente drenaje a la economía nacional.

Varios factores pusieron presión a la olla: bloqueo económico norteamericano recrudecido, lo cual implicó la caída del envío de remesas y un descenso en la recepción de turistas, entre otros efectos adversos. Sin obviar las deficiencias y errores propios. Como consecuencia, varios segmentos de población se vieron afectados por esta problemática, la cual se potenció aún más en los meses de pandemia de la COVID-19. Como se ha dicho, la propia crisis generada por la situación epidemiológica a nivel global, cambió la mentalidad acerca de cómo vivimos, trabajamos y viajamos.

A propósito de esto último, no pocos informales que viajaban con frecuencia a diferentes países, para adquirir mercancías diversas, con el propósito de comercializarlas dentro de las fronteras nacionales, de pronto se vieron varados en su actividad económica; algo similar ocurrió con los sectores privado y cooperativo, así como un número importante de actividades estatales.

Por otra parte, un número nada despreciable de informales vinculados, de una forma u otra, a los sectores antes mencionados, se vieron también sumidos en el paro, sin recibir ingreso alguno. De ahí que ´´asumieran´´ otras actividades en la sombra, de por sí constreñidas, pues el grifo de los canales de abastecimiento al mercado negro, empezó a cerrarse con los operativos policiales en curso y un presumible mayor control de los recursos, sí así pudiera decirse.

HISTORIOGRAFÍA

El tema de la especulación y el acaparamiento, vinculado también a los coleros, no es nuevo en el escenario económico-social cubano, y su expansión a través del tiempo ha generado una jerga diversa (Ver ANEXO). Los medios de prensa nacionales- al menos en las últimas tres décadas-, se hicieron eco de tales prácticas. Pudiera glosar algunos títulos al respecto: Ron a chorros. A un mes del parto (Sierra: 1990); Gasolineras: bonos de oro (González Bello: 1990); El pueblo en acción: una ´´piloto´´ de altura (Peñalver Moral: 1990); La zafra de los coleros (Rodríguez:2013); Antídotos contra pillos y especuladores (Febles Hernández: 2016); El acaparamiento y el espejo (Castro Medel: 2016); Nuestra playa tiene un ¿dueño? (Labacena Romero: 2016); Sigue en cartelera la ´´danza´´ de los revendedores (Rodríguez: 2017); y La moraleja del requesón y el vino (León Moya: 2020), entre otros muchos.

La historiografía posee un estimable valor para explicarnos el curso que toman con los años los procesos económico-sociales, y el asunto de marras no es la excepción. También nos ayuda a no confundir causas y efectos, algo recurrente en los análisis acerca de este tema. Igualmente, contribuye a aplicar a tiempo cirugía y profilaxis, según corresponda. La dilatación de las decisiones en este campo suelen tener un alto costo.

En los albores de la década de los 90 del pasado siglo XX, cuando el Periodo Especial en tiempo de paz se hacía tangible en la Isla, al describir un fresco de la economía subterránea, los primeros trazos de las escenas te llevaban, indefectiblemente, a especuladores y acaparadores, cebando sus bolsillos a costa de la escasez de la mayoría.

Desde los inicios de los años 60 se inició la entrega de la libreta de abastecimiento como consecuencia de las restricciones impuestas por el bloqueo económico norteamericano y ante la necesidad de buscar una distribución lo más equitativa y racional posible, de una canasta familiar de productos subsidiados por el Estado.

Cuando la dirección del país decreta el Periodo Especial, dada la crisis económica de esos años, como consecuencia del derrumbe de la Unión Soviética y el campo socialista este-europeo, principal mercado cubano, unido a un visible agotamiento del modelo económico, la demanda resultaba superior a la oferta y las colas eran constantes, y solo desaparecían cuando la mercancía se agotaba. Dada la inestabilidad de los abastecimientos se hacía casi imposible crear un clima de confianza entre los consumidores. En tales circunstancias se genera un escenario propicio para la especulación, el agiotismo y otras ilegalidades, incluso, hasta para la comisión de graves delitos contra la economía nacional, acerca de los cuales existe un vasto historial.

Durante muchos años, madres solteras con proles numerosas y núcleos familiares de varios integrantes, se dedicaron a vender algunos productos alimenticios recibidos por la libreta de racionamiento, a precios subsidiados. (Rodríguez Hernández: 1994) Era una vía expedita para incrementar los ingresos, los cuales entonces como ahora resultan insuficientes. Tales prácticas llegaron hasta hoy, cuando se actualiza el modelo económico-social y se aprecia una segmentación de los ingresos por causas diversas.

El salario en Cuba ha sido bajo históricamente. El salario medio en 1975 ascendía a 135 pesos. En los años ochenta osciló entre 149 y 188 pesos, mientras que en la década de los noventa estuvo entre 185 y 188, según datos ofrecidos por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información. Se considera que entre 1990 y 1993 el salario real sufrió una caída estimable.

Con relación a los años más recientes, el salario medio en 2018 fue de unos 777 pesos, y en 2019 se estimó en 879 pesos. Por otra parte, el Ministerio de Finanzas y Precios reconoció que en 2020 se reporta un déficit presupuestario (Bolaños Weis: 2020), aunque no se informó el monto. En 1993, año más crítico del Periodo Especial, la cantidad de este último ascendió a 5 000 millones de pesos. Una economía como la cubana, previo a la crisis de los años noventa, debió moverse con una liquidez de 3 mil 900 millones de pesos; sin embargo en 1994  dicha liquidez  llegó a 12 mil 300 millones de pesos. (Rodríguez Hernández: 1993)

No hay que olvidar que dichos desequilibrios inciden también en las presiones inflacionarias y en la liquidez acumulada. De ahí la importancia de conocer cuál es la cifra del déficit y de la propia liquidez.

Estas últimas condiciones propiciaron que en mayo de 1993 el circulante en la economía sumergida ascendiera a 12 mil millones de pesos. Algunas fuentes lo situaban entre 15 mil y 19 mil millones de pesos.1 Se estima que el mercado negro creció monetariamente alrededor de 20 veces en el Periodo Especial. Hacia finales de1993 se consideraba que entre el 60 y 70 por ciento de los productos que se ofertaban en la economía informal eran de procedencia estatal.2 Asimismo, en mayo de 1993 se estimó que en Ciudad de La Habana entre el 85 y 87 por ciento de los núcleos familiares accedían al mercado negro.3

Desde 1990 hasta 2007 se reportaron fuertes presiones inflacionarias, determinado por el incremento del circulante monetario en manos de la población, tanto en efectivo como en depósito en cuentas de ahorro corriente. A inicios de este último año el 50 por ciento del dinero que circulaba en La Habana era de dudosa procedencia y el 10 por ciento de la población- alrededor de 200 mil habitantes- acumulaba la mayor suma monetaria circulante. Hacia el 2008 el excedente monetario se calculaba en 21 mil millones de pesos. (Rodríguez Hernández: 2008)

Aunque en condiciones diferentes al Periodo Especial en tiempo de paz, en las actuales circunstancias de crisis producto de la COVID-19, hay vicios y deformaciones presentes que potencian prácticas propias de la economía sumergida.

Entonces como ahora, frente a una escasez severa, esa masa de dinero sedentaria y desigualmente distribuida por diversas causas, se vuelve sobre las espaldas de la mayoría de los ciudadanos, principalmente los sectores más vulnerables, los de menos ingresos y de aquellas personas situadas en la base de la pirámide económico-social, invertida durante años por conocidos problemas estructurales.

En la política de empleo, como parte de la estrategia económico-social pos COVID-19, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social se enfoca en garantizar que los niveles de ingresos constituyan la fuente principal para satisfacer las necesidades del trabajador y su familia en correspondencia con el desarrollo económico y social del país, y en el sector empresarial se estudia la eliminación de límites administrativos asociados a cumplimiento de planes para el pago del salario. (Lezcano Lavandera: 2020)

Tanto en los años noventa como ahora, los llamados ´´macetas´´- nuevos ricos-, en un marco legal algunos e ilícitos otros, prepararon los avíos para una nueva y jugosa campaña, con la cual reforzarían las utilidades obtenidas en las redes especulativas, entre ellas las dedicadas a la compra- venta de alimentos y artículos de primera necesidad. No hay que perder de vista que a inicios de 1994, año en que se realizó la Operación ´´Maceta´´, se calculaba en 11 mil millones de pesos, el monto del dinero circulante, distribuido de manera desigual en la población. (José L. Rodríguez: 1994) En aquellas condiciones no pocos individuos se enriquecieron ilícitamente.

Amén de pronunciamientos condenatorios por diferentes vías y penalizaciones diversas a coleros, especuladores y acaparadores, resulta preciso profundizar en las causas que están en la base de esta conducta ciudadana. La escasez resulta una circunstancia contribuyente; pero no puede esperarse a que haya de todo para resolver este fenómeno en cierta medida. (Barral: 1991)

Hay factores psicosociales que pueden desestimular las buenas actitudes e incentivar conductas especulativas y agiotistas en los individuos, todo lo cual requiere estudio e investigación, para llegar a conclusiones que trasciendan las opiniones superficiales sobre el tema.

En el ámbito de la subjetividad se aprecian falencias en el ámbito de la realización personal. Se trata de un asunto al cual hay que ponerle ciencia, pues su solución rebaza anaqueles y almacenes más o menos abastecidos para satisfacer la demanda siempre creciente e incrementar el consumo, indicador que también constituye una expresión de crecimiento económico-social.

En determina dos segmentos poblacionales se ha entronizado una ´´cultura de rebusque´´ y la prolongada crisis de los últimos seis lustros, han generado las condiciones para que muchas de las estrategias de sobrevivencia adoptadas ante la coyuntura hayan pasado a instituirse como pautas culturales. De ahí que cualquier modelo de reajuste o enfrentamiento a la crisis que no considere este factor cultural puede conducir a resultados inesperados. (P. Rodríguez: 2014)

DESOCUPACIÓN, MADRE DE NO POCOS MALES

El ocio es la madre de no pocos vicios. El texto Memoria sobre la vagancia en la isla de Cuba (Saco: 1831) habla de hacer una revolución en las costumbres, para enfrentar males latentes en el imaginario popular, como la vagancia, los juegos de azar y la especulación, algunos de los cuales aún persisten actualmente, heredados también de la seudorrepública, a pesar de las acciones sanadoras de la Revolución. Ello habla de la necesidad de realizar no solo transformaciones económico-sociales profundas, sino también de carácter cultural.

En el Vigésimo Primer Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), celebrado en el primer cuatrimestre de 2019, se informó que dos millones de personas en edad laboral estaban desocupadas y tampoco buscaban empleo.

Dentro de esta última cifra, había un alto por ciento de mujeres, quienes declararon estar enfrascadas en quehaceres del hogar, mientras que más de 500 mil, en su mayoría hombres jóvenes, dijeron no estar buscando empleo, ni estarlo necesitando. Como se dijo en el referido evento sindical por la máxima autoridad del ministerio correspondiente, constituye una realidad que exige diversas medidas para que pueda irse revirtiendo.

La holgazanería y vagancia actual nos pone también ante otra encrucijada, a partir del creciente e irreversible envejecimiento de la población. En el propio Vigésimo Primer Congreso de la CTC se dijo que para 2021 serán más los que salen del universo laboral que quienes entran en el mismo, agudo problema ante esta realidad, y más grave aun cuando los niveles de remplazo resultan deficitarios.

Con respecto a esto último, las cifras son arto reveladoras, pues hasta el 2023, unos mil trabajadores sostendrán a 660 que no trabajan, y la situación se agravará para 2030, ya que la misma cifra de mil sostendrá a unos 820, lo cual hace aún más crítico el panorama laboral existente a, tal como se reconoció en el propio foro sindical.

Hay cifras que nos inducen a pensar, quiénes se desempeñan actualmente en la economía informal cubana. Entre los hombres, más de 1 de cada 3 no trabaja formalmente en una actividad legalmente autorizada, mientras que en el caso de las mujeres tiene trabajo formal 1 de cada 2. El resto trabaja y se busca su sustento- ´´el diario´´- en actividades informales. En muchos casos, las mujeres en peores condiciones que los hombres, porque tienen que cargar con la casa y también las colas. En total los desocupados están rondando los dos y medio millones de cubanas y cubanos. (Benavides: 2020)

A lo antes dicho se suma el hecho de que más de 98 mil 160 trabajadores interruptos estaban sin reubicación, hacia finales de junio de 2020. (Abay Fonseca: 2020) ¿Estarán sumados también a la lógica de buscar ´´ el diario´´? ¿Cuál será la ubicación de las más de 64 mil 120 personas que buscaban empleo hacia finales de abril de 2019? (Reyes Montero: 2019)

Ante el referido panorama laboral, se impone una pregunta: ¿quiénes laborarán en sectores estratégicos como turismo, agropecuario e industria electrónica, ubicados dentro de la estrategia de recuperación económica pos COVID-19, y donde se concentra el 68 por ciento de las opciones de empleo dentro del plan de la economía? Son muchas las preguntas necesitadas las respuestas.

Para romper esta prolongada inercia en la evolución del panorama laboral cubano, algunos expertos adelantan propuestas, como la legalización de todo aquello que resulte factible, en concordancia con los documentos aprobados hace más de tres años por el Partido y el Estado, e incluidos en la Constitución de la República. (Benavides: 2020)

PLAN CONTRA PLAN

La Estrategia Económico-social asumida por Cuba para enfrentar con éxito la crisis derivada de la pandemia de la COVID-19, incluye el Plan de Gobierno para accionar contra las ilegalidades y la corrupción, asuntos acrecentados en tiempos de urgencias epidemiológicas. (Castro Morales: 2020)

En los planes y propósitos del adversario- dentro y fuera de la Isla- está desestabilizar la situación del país y a la Revolución, con pretensiones anexionistas. (Díaz-Canel: 2020) De ahí la importancia que tiene la sistematicidad en el establecimiento de un clima permanente de ORDEN, DISCIPLINA y EXIGENCIA, trilogía clave para aspirar al éxito de cualquier actividad. (R. Castro Ruz: 2013) Es necesario actuar en contra de la lógica de quienes actúan en la sombra y medran a costa del patrimonio público.

En la historiografía de la Isla, el agiotismo, la especulación, la bolsa negra y el contrabando son de larga data. A través de diferentes épocas, tomando diversos rasgos, se advierte su presencia. En el prólogo a la edición póstuma del libro Los negros curros, Fernando Ortiz ofrece un amplio fresco de tales prácticas. Documentos emitidos por las autoridades coloniales, se refieren a la situación socioeconómica de la Isla en el siglo XVII. Se habla de cómo los vecinos de ésta se dedicaban a las más ilícitas operaciones mercantiles, y el contrabando se convirtió en una costumbre, una necesidad, una rebeldía contra el poder central y una burla organizada por los más arrojados.

En 1946, entre fotos y carteles de candidatos electorales ineficaces y de ladrones, junto a la propaganda de productos diversos, la gente pasaba de largo al transitar frente a un nuevo letrero que acumulaba la constitución de la Orden del Guayabo (Ciro Bianchi: 2020), destinada a vapulear con contundentes ramas de ese árbol a comerciantes culpables de ocultación de mercancías y especulación.

Ante la disimulación y la apatía de las autoridades, Comandos Juveniles iniciaron acciones a tenor de la susodicha Orden, entre las cuales figuró la dirigida contra el almacén de víveres, sito en la Calzada de Belascoaín  número 968, propiedad de la Compañía de Suministro Hatuey S.A, donde la voz popular aseguraba que se vendían de manera clandestina y a precios superiores a los oficiales arroz, aceite, manteca, leche enlatada, jabones de lavar y de tocador(…), artículos todos de primera necesidad y que escaseaban en el mercado.

Bastaba con darle ´´un toque´´ al gerente del establecimiento para que el interesado fuese autorizado a acceder a la trastienda del almacén y adquiriese las mercancías deseadas, mientras que la inmensa mayoría del vecindario se quedaba con las ganas, según el relator de esta reveladora historia.

Los guayabos, quienes tenían en la mirilla a dicho establecimiento, vigilaban todos los movimientos en torno a este último. Fue así que una tarde detectaron como un hombre bien trajeado, tras conversar brevemente con el gerente Braulio Fernández, pasó a la trastienda, y en un tiempo breve volvió a la calle, seguido de un empleado del lugar que conducía en un carrito un saco de arroz; pero no caminó mucho la pareja, pues un grupo compacto de jóvenes, armados de gajos de guayaba, frustraron aquella transacción en la sombra.

Una vez dados sus respectivos vergajazos al empleado del almacén, el cual emprendió una veloz carrera, mientras que el hombre bien trajeado se situó a prudente distancia de los indignados miembros del Comando Juvenil de la Orden, quienes tras ocupar el botín, llamaron a voces a vecinos y transeúntes, para avanzar sobre el establecimiento, y una vez allí aplicar la justicia por su cuenta, suceso que tuvo repercusión en la prensa nacional, pues el periodista Carlos Lechuga lo reseñó en la revista Bohemia.

A juzgar por los hechos acaecidos en Cuba, con relación a coleros, especuladores y acaparadores, durante la pandemia de COVID-19, y sobre los cuales los medios de prensa se hicieron eco, de forma profusa, hacia finales de julio y principios de agosto de 2020, esta vez no habrá que apelar a la Orden del Guayabo, para mantener a raya y defenderse de tales individuos.

La Revolución Cubana en el poder, con el apoyo popular, hizo pública a través de sus máximas autoridades la decisión de hacerlo, contra los parásitos pequeños y grandes, para que en la Isla no se repita la aleccionadora experiencia, que constituyó el fracaso de la Comuna de París, la cual no supo utilizar, en su momento, la fuerza del soberano contra los apetitos de ambos parásitos.

La alerta de Fidel está vigente. Sus palabras del 17 de noviembre de 2005 en el Aula Magna de la Universidad de La Habana ante jóvenes dirigentes estudiantiles, resulta un persistente aldabonazo en la conciencia nacional. Su interrogante y aseveración acerca de que los vicios entronizados en la economía y sociedad cubanas, son primero que todo una cuestión ética; pero que además es una cuestión económica. Ambas cuestiones constituyen cuentas por saldar de cara al presente y futuro de la nación.

Pero esto último no será plausible, sino buscamos las causas más profundas, las raíces expandidas y penetrantes del problema, pues no podremos apartarnos de las ´´manzanas´´ que siguen creciendo a ojos vista, y que ya nos han envenenado tantas veces. (Castro Medel: 2020)

Saber orientarnos ante esta compleja problemática con un actuar consecuente, firme e indeclinable, pudiera ofrecer al país apreciables réditos en todos los órdenes. Es conocida la falta de sistematicidad en este y otros ámbitos, dado lo cual se acumulan no pocas facturas indeseadas. Pero a estas alturas lo importante es asumir soluciones de fondo para que la recuperación poscoronavirus sea un paso firme, y no una curita fácil de quitar cuando la herida no ha sanado todavía. (León Moya: 2020)

Notas

1 Informes ofrecidos por la Emisora Radio Rebelde, al comentar acerca del comportamiento de la actividad delictiva en 1993

2 Emisora Radio Reloj; Noticiero Nacional, Radio Rebelde; y los espacios A primera hora y Punto de vista, emisora Radio Progreso, medios donde se hicieron públicas estas cifras de los años 90 del pasado siglo XX. Octubre de 1993

3 Datos ofrecidos por mandos de la Dirección General de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), a partir de encuestas realizadas entonces. Septiembre de 1993

José Luis Rodríguez, Ministro Presidente Comité Estatal de Finanzas, al abordar alternativas de saneamiento de las finanzas internas. CC PCC. 5 de mayo de 1994

ANEXO:

JERGA EMPLEADA EN PREDIOS ESPECULATIVOS

En los circuitos especulativos se emplea una jerga muy especial entre quienes se desempeñan en este ámbito.

¡“agua…agua…”!: cuando alguien previamente concertado advierte sobre la presencia de la policía a los  especuladores que expenden mercancías en los alrededores de las tiendas  que venden en divisas.

“babosa”: especulador adherido a las actividades del mercado agropecuario y de los trabajadores por cuenta propia, para evadir el pago de impuestos y encubrir su ilegalidad.

“buquenque”: quien especula con la venta de pasajes para ómnibus nacionales.

“candonga”: Lugar utilizado por los especuladores para hacer transacciones comerciales.

“el pan”: el dinero u otro beneficio en especie que se obtiene en alguna operación especulativa.

“mandarte a matar”: represalia de un especulador contra otro por poner en peligro una determinada operación.

“merodeadores”: personas que especulan en los alrededores de lugares públicos.

“merolicos”: personas que ofertan mercancías y servicios, sin abonar ningún tributo al estado. Palabra tomada de una novela mexicana muy popular en Cuba.

“prismática”: relativo a prisma. Aquella postura que asumen algunas personas que se dedican a especular y ostentar con cuestiones materiales.

“parqueros”: los revendedores de tickets y pre tickets para viajar por ómnibus en la terminal “La Coubre”, de La Habana. Una suerte de “buquenques”.

“quimbos”: así llamaban en el primer lustro de la segunda década del siglo Veintiuno cubano a las ventas improvisadas en los portales de avenidas principales de La Habana por quienes se desempeñaban en la economía informal. 

“rebusque “: aquella acción consistente en adquirir dinero en la economía informal, mediante la venta de materias primas y otros objetos.

“yo le di el ardimú”: significa dar la mercancía en el ambiente especulativo.

“talibanes”: así llaman a aquellas personas dedicadas en la capital a llevar la vida como dé lugar; generalmente, suelen andar con alforjas donde guardan los materiales más insospechados para revenderlos en la economía informal de la segunda década del siglo Veintiuno cubano.

´´sacar el diario´´: acción realizada por quienes se desempeñan en circuitos especulativos, para ganar algún dinero diariamente.

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                         DUALIDAD MONETARIA Y CAMBIARIA: LAS URGENCIAS DE LA ECONOMÍA CUBANA

POR OSCAR FIGUEREDO REINALDO, LISSETT IZQUIERDO FERRER, EDILBERTO CARMONA TAMAYO, 31 AGOSTO 2020 (FRAGMENTOS)

           https://cubayeconomia.blogspot.com/2020/08/dualidad-monetaria-y-cambiaria-las.html

 

La economía cubana transita este año “en condiciones excepcionales”. A la pesada carga de un bloqueo “reforzado” se añaden los efectos de la pandemia, que puso en pausa actividades clave como el turismo. Vivir con una sensible contracción de las exportaciones y, por otro lado, con menos compras en el exterior, plantea desafíos y urgencias para Cuba.

 

Una necesidad impostergable es retomar las medidas pendientes y “corregir de inmediato todas las posibles distorsiones”, tal y como explicó en su intervención ante el Consejo de Ministros, el pasado 17 de julio, el presidente Miguel Díaz-Canel.

 

Se supo que fueron aprobados el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030 y una estrategia para enfrentar la crisis actual, proyección que “parte de la necesidad de transformar el comportamiento de la economía cubana con agresividad, intensidad e innovación”.

 

Si miramos a corto plazo, teniendo en cuenta las prioridades anunciadas por el presidente cubano, el enfoque estará —entre otras cosas— en concluir el proceso de unificación monetaria y cambiaria, que permitirá “quitar casi la totalidad de las trabas que hoy tenemos para el desarrollo de las fuerzas productivas en nuestro país”.

 

Díaz-Canel adelantó que como parte de las transformaciones en marcha “vamos a dar los resultados de los últimos análisis para completar toda la envergadura que abarca la tarea de unificación monetaria y cambiaria, para aprobarla en el menor tiempo posible, y también implementarla, cuando esté aprobada, en todo su conjunto”. Precisamente, los Lineamientos vigentes hasta 2021 fijaron como prioridad finalizar el ordenamiento monetario en Cuba.

 

Dos meses y 20 días antes de que la Isla confirmara sus primeros casos de COVID-19, el mandatario cubano informaría ante la Asamblea Nacional que el ordenamiento monetario se encontraba en “fase avanzada de estudio y aprobación”. En aquel momento, según explicó, los esfuerzos estaban “en la validación integral de los resultados de cada tema; la elaboración de las normas jurídicas, la organización y ejecución de los procesos de capacitación, aseguramiento político y comunicación social”. Otra vez se ratificaría la decisión del Gobierno expresada en ocasiones anteriores: “Se garantizarán los depósitos bancarios en divisas extranjeras, pesos convertibles, pesos cubanos, así como el efectivo en manos de la población”.

 

A juicio de Lázaro Toirac, cuando el CUC nació cumplió una función, en tanto otros entendidos en el tema refieren que los beneficios a corto plazo comenzaron a ser superados por los costos que impuso su extensión en el tiempo. Este destacado economista alerta que el ordenamiento monetario y cambiario no creará más riqueza. Igualmente, en el caso del impacto en la actualización del modelo, significa una condición necesaria pero no suficiente.

 

Términos clave que usted debe conocer para enfrentar la unificación monetaria y cambiaria

Déficit fiscal (también presupuestario o público): El que ocurre cuando los gastos realizados por el Estado superan a los ingresos, en un determinado período, normalmente un año.

Devaluación (monetaria): Pérdida del valor nominal de una moneda corriente frente a otras monedas extranjeras. Las monedas representan un valor, relacionado con la riqueza del país de que se trate. La moneda en sí no tiene un valor real, sino que es solo representativo y si la nación emite más monedas o les da un valor más alto del que puede respaldar con su riqueza, se tienen que realizar ajustes en cuanto al valor de estas.

Especulación: Operación comercial que se practica con mercancías, valores o efectos públicos con el único propósito de lucrar con las variaciones en su precio de mercado.

Inflación: Incremento generalizado de los precios promedio en un país para un período de tiempo determinado. Como otros indicadores económicos, usualmente se calculan para un año —a fines de poder correlacionarlo con otros y compararlo nacional e internacionalmente—, pero puede ser estimado para otros lapsos de tiempo.

Hiperinflación: Inflación muy elevada, fuera de control, en la que los precios aumentan rápidamente al mismo tiempo que la moneda pierde su valor.

Liquidez: Cualidad de los activos (bienes tangibles o intangibles que poseen empresas o personas) para ser convertidos en dinero efectivo de forma inmediata sin pérdida significativa de su valor. Cuanto más fácil es convertir un activo en dinero se dice que es más líquido. Por definición el activo con mayor liquidez es el dinero; es decir, los billetes y monedas tienen una absoluta liquidez. De igual modo, los depósitos bancarios gozan de absoluta liquidez y por tanto desde el punto de vista macroeconómico también son considerados dinero.

Producto Interno Bruto (PIB): Medida macroeconómica que expresa el valor monetario de la producción de bienes y servicios de un país durante un período determinado de tiempo (normalmente un año). El PIB es usado como una medida del bienestar material de una sociedad y su cálculo se encuadra dentro de la contabilidad nacional.

Recesión (o estado recesivo): Disminución generalizada de la actividad económica de un país o región, medida a través de la bajada, en tasa anual, del producto interno bruto (PIB) real, durante un periodo prolongado.// Disminución de las actividades económicas, comerciales e industriales.

Redistribución (“con fines redistributivos”): Proceso consistente en modificar la distribución de un bien entre los agentes económicos por considerar que no es la adecuada, generalmente siguiendo criterios de justicia o equidad.

Remesa: Envío de una cosa de un lugar a otro. En este caso, referido al envío de dinero que cubanos residentes en el exterior hacen a sus familiares u otras personas en Cuba.

Tasa o tipo de cambio: Relación de proporción que existe entre el valor de una y otra moneda. Indicador que expresa cuántas unidades de una se necesitan para obtener una unidad de la otra.

Saneamiento financiero: Proceso que consiste en fortalecer los ingresos públicos y contener el crecimiento excesivo de los gastos, a fin de reducir el déficit fiscal o presupuestario.

Sector externo: Conjunto de actividades y estrategias que realizan los Estados en el ámbito internacional para poder mantener un adecuado intercambio productivo, comercial, financiero, etc., que asegure el desarrollo de sus pueblos.

Subsidio: Ayuda o auxilio económico extraordinario concedido por un organismo oficial a una persona o entidad; también a productos o servicios.

                                                                                          …………………

 

                                                                           EL ÉXITO SOVIÉTICO

                                                     MARIANO CIAFARDINI / PARA CON NUESTRA AMÉRICA

                                                                      DESDE BUENOS AIRES, ARGENTINA

 

* Doctor en Ciencias Políticas                         

 

Desde 1989 se habla, casi en un soliloquio universal, desde la derecha hasta la izquierda, sobre el “fracaso soviético”. Las consecuencias teóricas que sacan unos y otros, como corolario de la afirmación, son, por supuesto, distintas, pero la afirmación en si no se discute y, obviamente, quienes quedan mal parados a partir de ello, por más contorsiones intelectivas que realicen, son los izquierdistas. Por más que intenten enjuagarse las manos en las aguas del “antiestalinismo”, les resulta muy difícil despegar, al pensamiento de izquierda en general y al marxismo en particular, de semejante “fracaso histórico”, ni siquiera los trotskistas salen indemnes.

 

Pero y si no existiera tal “fracaso”? ¿O por el contrario si el “proceso” del llamado socialismo real, tomado como un todo, y, en particular, el balance del papel jugado por la Unión de la Repúblicas Socialistas Soviéticas, no diera un resultado macro-político negativo, desde el punto de vista marxista, sino, por el contrario, el de un gran éxito histórico?

 

Porque la evidencia empírica sustancial que se esgrime como contundente, acerca de tal fracaso, es simplemente la de que la Unión Soviética dejó de existir y que los países que la componían, principalmente Rusia, prosiguieron como naciones independientes en el marco de dinámicas económicas y políticas propias  del sistema capitalista. Pero eso es sacar una conclusión simplista, a partir de un análisis superficial y coyuntural de los hechos, sensacionalista e impactante por lo catastrófico pero, sobre todo, parcial y ahistórico.

 

No es un análisis suficientemente profundo para un proceso histórico de tal envergadura (la primer toma del poder y mantenimiento de este, en toda la historia de la humanidad, que no fue llevado a cabo por un grupo económicamente hegemónico) y que, además, persistió política e institucionalmente por más de 70 años.

 

El solo hecho de que la URSS haya resistido y vencido al nazismo y aliviado en gran medida al mundo de tener que lidiar con semejante monstruo bélico y despótico, debería llevarnos a ser un tanto más cuidadosos a la hora de hablar de fracasos. Pero, además ¿cuántos movimientos de liberación, de países neocoloniales y dependientes pudieron tener lugar, a la sombra del gran paraguas soviético? ¿cuántos movimientos populares hallaron espacio geopolítico para surgir y mantenerse en esa bipolaridad en la que la URSS se inmoló soportando un asedio y un boicot insidioso y permanente de parte de todo “occidente”? y, ¿cuántas luchas y triunfos obreros en sus reclamos  por mejoras en las condiciones de vida hubieran tenido un muy distinto resultado para peor  sin la existencia del país de los soviets,  que tuvo que  contrabalancear las avarientas tendencias de un capitalismo dominante y poderoso, durante todo el siglo XX, a costa de un esfuerzo económico  y bélico que no quiso pero que le fue impuesto insidiosamente e hipócritamente?

 

Pero no nos quedemos solo en ello, vayamos más allá  y arriesguemos   un interrogante que  no solamente pone en duda la afirmación del “fracaso de la URSS” y de la experiencia del “socialismo real” del siglo XX  sino que abona  la conclusión exactamente contraria:  ¿No es acaso el monumental proceso chino de la actualidad,  que no solo ha demostrado,  en  números concretos, su efectivo pathos socialista, al sacar de la pobreza a 800 millones de personas,  sino que aparece, indiscutiblemente, como el freno real, en términos geopolíticos y económicos, del neoliberalismo y las erráticas, por no decir suicidas, tendencias políticos financieras de los grandes grupos de especulación y fraude mundiales, una consecución evolutiva,  en forma de marcha y contramarcha dialéctica, de la gesta inaugurada por la Revolución de Octubre y continuada por  la URSS?

 

La revolución China fue uno de los tantos (el principal podríamos decir) movimientos de liberación nacional y construcción del socialismo que se pudo desplegar gracias a la existencia del “stopper” soviético. Esta condición de posibilidad de tales movimientos no resta mérito alguno a sus dirigentes ni, especialmente en este caso, al pueblo chino, que pago con sangre sudor y lágrimas tal atrevimientos, pero hay que reconocer que, aun así, tal sacrificio hubiera sido en vano, de no existir ese muro de contención de la reacción mundial, que hubiera ahogado en sangre tanto a China como  a todos los otros movimientos populares que se desarrollaron en el S XX.

 

Cuando China, de la mano de Deng Xiao Ping adopta la política de la “Reforma y Apertura”, que la conduciría al monumental fenómeno político económico  en que se ha convertido, allá por el año 1978/9, ya se habían restablecido los contactos con la URSS, interrumpido principalmente durante todo el proceso de la revolución cultural y, según el propio Kissinger,  “el trato de camaradas había vuelto a ser la regla  en las relaciones chino soviéticas”. ¿No estaba, entonces  de algún modo entonces la URSS “pasándole la posta” a la gran nación China y a su revolución socialista? ¿No sería esa la manera real de ver “el todo” de la cuestión? En este sentido, y teniendo en cuenta lo que es China hoy y lo que representa para la paz mundial y el desarrollo de los pueblos, habría que concluir, sin temor a exagerar, en que el proceso soviético fue un éxito. Pero ello, claro, siempre y cuando se considere que China sigue en términos reales construyendo el socialismo como continuidad de la tarea emprendida inicialmente por la URSS.

 

Veamos algunos análisis al respecto.

 

China y el futuro

 

Cristina Reigadas en el Sitio web Eramus, en un artículo titulado: “Visiones del futuro y encrucijada civilizatoria: China, Occidente y la pandemia” (Erasmus Año XXII – 2020 Artículos originales p. 127 en línea: junio de 2020)  ofrece unas muy interesantes reflexiones  acerca de China,  sobre todo teniendo en cuenta que su enfoque no es desde el marxismo y que, además, no está exento de señalamientos críticos y planteo de dudas acerca del proceso chino actual tomado como un todo, lo que realza la pretensión de objetividad de  las citas que hemos extraído.

 

Así Reigadas, desde un inicio, plantea que: “Mientras que la pandemia acentúa la debilidad política de Occidente y su carencia de ideas para enderezar el rumbo de la historia, pareciera que el peligro amarillo no sólo tiene una visión del futuro para sí y para el mundo sino que está dispuesto a ejecutarla con decisión y hasta con cierta arrogancia. Porque, además, ha salido victorioso de la pandemia.” Pero ya adentrándose en consideraciones “epocales” adelanta que: “Quizás porque desde hace siglos los imperios se han desarrollado en el terreno geocultural de lo que llamamos Occidente, y hoy la posta pasa…nuevamente a Oriente, Occidente corre el riesgo no sólo de perder el liderazgo mundial sino de tornarse insignificante, por cansancio y hartazgo cultural, impotente frente un sistema económico que ha producido más desigualdad y a un sistema político, la democracia y los Estados Nacionales, jaqueados por sus escasos rendimientos…Corre el peligro, sobretodo, de ser conducido por una potencia que no termina de comprender porque nunca la ha escuchado suficientemente”.

 

En cuanto a la Reforma Política Constitucional efectuada por el XIX Congreso del Partido Comunista Chino en 2017, Reigadas  afirma que constituye: “un momento trascendente en la explicitación de esta visión.

 

En él se anuncia una ‘nueva era’, ’el sueño chino como sueño de la humanidad’, una comunidad armónica, pacífica y próspera enlazada en un destino común, guiada por el principio rector del ‘socialismo específicamente chino’. Especificidad que conjuga hoy, en un experimento político extraordinario, distintas tradiciones culturales y políticas, tanto del pasado como del presente y las proyecta al futuro con carácter global…Lo ‘específicamente chino aúna la idea de igualdad y justicia del socialismo, la economía de mercado capitalista estatalmente orientada, la apuesta por la innovación tecnológica, especialmente digital y en el campo de la inteligencia artificial y el neoconfucianismo que aporta la legitimación por la virtud, todo esto anudado en un fuerte nacionalismo que constituye el consenso ideológico-político básico´”.

 

Y agrega que “Lo ‘específicamente chino’ se ideologiza, se aleja de las influencias liberales existentes en los anteriores gobiernos a Xi, y en éste camino construye una línea histórica que va de Mao (reivindicado) a Xi, pasando por Deng. Con esta Reforma, Xi concentra el poder en su persona, aprueba la posibilidad de la reelección indefinida, se erige en el núcleo de la nación y su pensamiento en fuente de la doctrina política china.

 

Sólo Sun-Yat-sen y Mao Zedong habían ostentado estos privilegios…’El Sueño Chino’ tiene como objetivos básicos eliminar la corrupción, asegurar un moderado bienestar para todos, recuperar el lugar que le corresponde a China en el mundo, promover la innovación (especialmente tecnológica), y llevar la sabiduría y logros chinos a otros pueblos. Así la ‘nueva era’ y el ‘rejuvenecimiento’ chino consisten en un desarrollo basado en la inclusión, la innovación, la regresión del nacionalismo (siendo esta cuestión paradojal) y de los populismos, y la concreción de ‘todos bajo el cielo’, una humanidad unida mediante la regla de la virtud”.

 

Reigadas está convencida de que: “Esta visión no constituye un plan más de gobierno, ni para el Estado ni para los intelectuales que la sustentan: es un proyecto político, una épica y una utopía, que busca saldar la deuda que China tiene consigo misma y que finalmente tiene su kairós. Tan lejos llega este sentimiento que algunos consideran que se trata de un acontecimiento histórico-epocal extraordinario y único en los últimos 50, 500 (o quizás 5000 años)…

 

Ciertamente el pasaje del sueño chino al sueño mundial llevará tiempo y no se transitará sin riesgos ni dificultades, dado que pasar de una Visiones del futuro y encrucijada civilizatoria: China, Occidente y la pandemia, de una globalización desigual y conflictiva a una pacífica, armoniosa y con equidad requerirá complejas negociaciones entre distintos pueblos, naciones y regiones, entre muy diversas organizaciones económicas, políticas y sociales, entre distintos valores, estilos de vida y culturas. En la realización del sueño, ‘Tianxia’, el ‘imperio’ y ‘la Iniciativa de la Franja y de la Ruta’ son cuestiones clave…Tianxia es el mundo. Y en cuanto utopía del mundo y del gobierno mundial es un orden moral universal que integra los valores e intereses del mundo, siendo superior a las naciones y a los pueblos.

 

La civilización que pueda resolver los tres problemas básicos que la versión 1.0 del Imperio no pudo resolver: la desigualdad económica, el fracaso de los Estados, la declinación política, la ineficiencia de la gobernanza, la decadencia nihilista de la cultura, debidos al liberalismo económico, político y cultural, pondrá las bases para el imperio mundial 2.0. Estamos en los albores de este Imperio y ahora es el turno de China. El nacionalismo y el fortalecimiento del Estado, y la sinificación conducirán sin embargo hacia un universalismo enriquecido por la capacidad universalista del confucianismo para absorber diferentes culturas. (Jiang, 2020)”.

 

Una cita final de Reigadas es contundente: “El “sueño chino como sueño mundial”, ´tianxia´, ´imperio´ y la diplomacia de la gente forman parte de una visión que empieza a ocupar el vacío de visiones que Occidente no ha podido aportar. Aun cuando esa visión no pueda comprenderse sin Occidente y por fuera de él. …Si China será el nuevo imperio mundial nadie puede responderlo. Pero sí podemos ahondar en las orientaciones y sentidos de su visión del mundo. En China hay un rico debate intelectual del que no podemos permanecer al margen…China ha tomado la iniciativa. El monólogo occidental (incluyo a nuestra América Latina) ha terminado y comienza el diálogo intercultural”.

 

China y el socialismo

 

Veamos ahora algunos enfoques que dan por descontado que China es realmente un pais  socialista o que está efectivamente construyendo el socialismo.

 

Para empezar hemos de citar a alguien cuya autoridad política y moral es indiscutible. En una entrevista de 1994, Fidel Castro declaró: “Si quieres hablar sobre socialismo, no olvidemos lo que logró el socialismo en China. En un tiempo era la tierra del hambre, la pobreza, los desastres. Hoy no hay nada de eso. Hoy China puede alimentar, vestir, educar y cuidar la salud de 1.200 millones de personas…Creo que China es un país socialista y Vietnam también es una nación socialista”.  (“Fidel: China es la esperanza más prometedora para el Tercer Mundo” John Ross https://www.learningfromchina.net/china-is-most-promising-hope-for-third-world-fidel/ ).

 

Bruno Guigue, el 29/11/2018, en su artículo de la revista Rebelión, “El socialismo chino y el mito del fin de la historia” (ver web) afirma, en el mismo sentido  en que comenzamos nuestras reflexiones,  al comienzo de este artículo, que: “La desbandada soviética parecía validar la tesis liberal según la cual el capitalismo -y no su contrario el socialismo- se adaptaba al sentido de la historia. Todavía hoy la ideología dominante reitera esta idea simple: si la economía planificada de los regímenes socialistas cayó, es porque no era viable” y agrega: “Los partidarios de esta teoría están tanto más convencidos en cuanto que el sistema soviético no es el único argumento que habla en su favor. Las reformas económicas emprendidas por la China popular a partir de 1979, según ellos, también confirman la superioridad del sistema capitalista”. Y, allí mismo, sentencia: “El problema es que esa narración es un cuento de hadas”.

 

Guigue está convencido de que el capitalismo: “fue erradicado progresivamente en la China popular en el período maoísta (1950-1980) y que “en el marco de las reformas económicas de Deng Xiaoping a partir de 1979… se inyectó una dosis masiva de capitalismo en la economía, pero -la precisión es importante- esa inyección tuvo lugar bajo la impulsión del Estado” La economía de mercado afirma: “es un instrumento, no una finalidad; la apertura es una condición de eficacia”.

 

Citando a Michel Aglietta y Guo Bai en cuanto a que “«Los reformadores chinos quieren que el comercio refuerce el crecimiento de la economía nacional, no que la destruya»” insiste en que: “Lejos de ser los enclaves que solo benefician a un puñado de «compradores», la nueva liberalización del comercio fue uno de los principales mecanismos que han permitido liberar el enorme potencial de la población. Decir que China se convirtió en «capitalista» después de haber sido «comunista» indica, pues, una visión ingenua del proceso histórico. Que haya capitalistas en China no convierte el país en «capitalista», si se entiende con esta expresión un país donde los dueños de capitales privados controlan la economía y la política nacionales”.

 

Cita también a Jean-Louis Beffa, respecto de que China representa: “la única alternativa creíble al capitalismo occidental…Después de más de 30 años de un desarrollo inédito… ¿no es hora de concluir que China ha encontrado la receta de un contramodelo eficaz al capitalismo occidental? …la economía china no es una economía de mercado ni una economía capitalista. Tampoco un capitalismo de Estado, porque en China es el propio mercado el que está controlado por el Estado” y concluye: “Pero si el régimen chino tampoco es un capitalismo de Estado, ¿entonces es «socialista», ya que es el propietario de los medios de producción o al menos ejerce el control de la economía? La respuesta a esta pregunta es claramente positiva…China permanece en un Estado fuerte que dicta su ley a los mercados financieros y no al revés. Su élite dirigente es patriota. Incluso aunque conceda una parte del poder económico a los capitalistas «nacionales», no pertenece a la oligarquía financiera globalizada. Adepta a la ética de Confucio, dirige un Estado que solo es legítimo porque garantiza el bienestar de 1.400 millones de chinos”.

 

Guigue, graduado de la Escuela Normal Superior y de la ENA (Escuela Nacional de Administración de Francia), se remonta luego a una  reflexión histórica: “Además no hay que olvidar que la orientación económica adoptada en 1979 ha sido posible por los esfuerzos realizados en el período anterior. Al contrario que los occidentales, los comunistas chinos subrayan la continuidad -a pesar de los cambios efectuados- entre el maoísmo y el posmaoísmo. << Mao nos puso de pie, Deng nos hizo ricos>>. Y esos chinos consideran perfectamente normal que el retrato de Mao figure en los billetes de banco. Todo el apego que todavía hoy tienen los chinos a Mao Zedong se debe a que lo identifican con la dignidad nacional recuperada».

 

En 1950 China estaba en ruinas. Treinta años después todavía era un país pobre desde el punto de vista del PIB por habitante. Pero era un Estado soberano unificado, equipado y dotado de una industria naciente. El ambiente era frugal, pero la población estaba nutrida, cuidada y educada como no había estado en todo el siglo XX. En realidad la China actual es hija de Mao y Deng, de la economía dirigida que la unificó y de la economía mixta que la ha enriquecido. Pero el capitalismo liberal al estilo occidental no aparece en China”.

 

Y finaliza sus reflexiones diciendo: “Nunca una empresa occidental financiaría un proyecto que no fuera rentable. No es el caso de China, que piensa a largo plazo. Con su poder financiero público acumulado desde hace dos decenios, China no se preocupa prioritariamente de una rentabilidad a corto plazo si sus intereses estratégicos lo exigen…Es difícil admitir, sin duda, que un país dirigido por un partido comunista haya conseguido en 30 años multiplicar por 17 su PIB por habitante.

 

Ningún país capitalista lo ha conseguido nunca…Como de costumbre los hechos son testarudos. El Partido Comunista de China no renuncia a su papel dirigente en la sociedad y proporciona su armazón a un Estado fuerte. Heredero del maoísmo, este Estado conserva el control de la política monetaria y del sistema bancario. Reestructurado en los años 90, el sector público sigue siendo la columna vertebral de la economía china, representa el 40 % de los activos y el 50 % de los beneficios generados por la industria, predomina en el 80-90 % en los sectores estratégicos: siderurgia, petróleo, gas, electricidad, energía nuclear, infraestructuras, transportes, armamento. En China todo lo que es importante para el desarrollo del país y para su proyección internacional está estrechamente controlado por el Estado soberano.

 

Al convertirse en la primera potencia económica del mundo, la China popular elimina el pretendido «fin de la historia». Envía al segundo puesto a un Estados Unidos moribundo minado por la desindustrialización, el sobreendeudamiento, el desmoronamiento social y el fracaso de sus aventuras militares (Fuente: https://www.legrandsoir.info/le-socialisme-chinois-et-le-mythe-de-la-fin-de-l-histoire.html )

 

Otro gran  intelectual, el italiano, recientemente fallecido, Doménico Losurdo, en su artículo de junio de 2017 “¿China se ha convertido al capitalismo?”, en cuanto a los orígenes del sistema económico “mixto” en China señala: “Aunque el Partido Comunista de China tomó el poder a nivel nacional en 1949, 20 años antes había comenzado a ejercer su poder en una región u otra, regiones cuyo tamaño y población eran comparables a los de un país europeo pequeño o mediano. Durante gran parte de estos 85 años en el poder, la China gobernada parte o totalmente por los comunistas, se caracterizó por la coexistencia de diferentes formas de economía y propiedad.

 

Así fue como Edgar Snow describió la situación a finales de los años treinta en las áreas «liberadas»: ´Para garantizar el éxito en estas tareas era necesario para los rojos, incluso desde los primeros días, comenzar una especie de construcción económica. […] La economía soviética (china) en el Noroeste era una curiosa mezcla de capitalismo privado, capitalismo de estado y socialismo primitivo. Las empresas privadas y la industria fueron permitidas y fomentadas, y las transacciones privadas que se ocupan de la tierra y sus productos fueron autorizadas aunque con restricciones. Al mismo tiempo, el Estado poseía y explotaba empresas tales como pozos de petróleo, pozos de sal y minas de carbón, y comerciaba con ganado, pieles, sal, lana, algodón, papel y otras materias primas. Pero no estableció un monopolio en estos artículos y en todas ellas las empresas privadas podían, hasta cierto punto, competir.

 

Una tercera clase de economía fue creada con el establecimiento de cooperativas, en las que el gobierno y las masas participaron como socios, compitiendo no sólo con el capitalismo privado, sino también ¡con el capitalismo de estado!”. Y continúa: “En un ensayo en enero de 1940 («Sobre la Nueva Democracia»), Mao Zedong aclaró el significado de la revolución que tuvo lugar en ese momento: ‘Aunque esta revolución, en un país colonial y semicolonial, durante su primera etapa o primer paso, todavía es fundamentalmente democrático-burgués en su carácter social, y aunque su misión objetiva es despejar el camino para el desarrollo del capitalismo, ya no es una revolución del tipo antiguo dirigida por la burguesía con el objetivo de establecer una sociedad capitalista y un Estado bajo la dictadura burguesa.

 

Pertenece a un nuevo tipo de revolución dirigida por el proletariado con el objetivo, en una primera etapa, de establecer una sociedad de nueva democracia y un Estado bajo la dictadura conjunta de todas las clases revolucionarias. Por lo tanto, esta revolución realmente sirve para despejar un camino aún más amplio para el desarrollo del socialismo’.

 

Y en otra oportunidad, el 18 de enero de 1957, en una charla en una Conferencia de Secretarios de Comités de Partidos Provinciales, Municipales y Autónomas Mao afirmó: ‘se trata de distinguir entre la expropiación económica y la expropiación política de la burguesía. Sólo esta última debe llevarse a cabo hasta el final, mientras que la primera, si no está contenida dentro de límites claros, puede poner el riesgo el desarrollo de las fuerzas productivas. A diferencia del “capital político”, el capital económico de la burguesía no debería ser objeto de una expropiación total, al menos que sirva al desarrollo de la economía nacional y así, indirectamente, a la causa del socialismo ”.

 

Estas reflexiones parecen dar respuesta satisfactoria, al menos en un primer nivel de análisis, a la pregunta de si la China actual es capitalista o socialista. Al menos quedan puestos en evidencia aquellos presupuestos o prejuicios que surgen de un entendimiento mecanicista y panfletario de los principios marxistas y de lo que significa ser socialista o estar en un camino al socialismo.

 

China y el marxismo

 

Abordando la cuestión desde un ángulo distinto,  y ya involucrándose en la cuestión propiamente ideológica, el académico y periodista inglés John Ross, presuponiendo el triunfo de China  en la puja  geopolítica con EEUU, atribuye al marxismo y a su desarrollo actual, por parte de las autoridades chinas, la razón de este éxito.  En su artículo “Cómo el marxismo de Xi Jinping supera a Occidente” publicado en su sitio de internet “Learning from China” Ross toma las formulaciones de dos asesores del presidente Trump, McMaster y Cohn, quienes en un intento de defender la economía occidental neoclásica que analiza la economía y la sociedad como simplemente compuestas de unidades individuales, reformulan la conocida sentencia de  Margaret Thatcher acerca de que  “No existe la sociedad. Hay hombres y mujeres individuales  y  afirman, a partir de allí, que en la esfera internacional el mundo no es una “comunidad global” sino una arena donde naciones, actores no gubernamentales y empresas se involucran y compiten por la ventaja”.

 

Ross contrapone a esta “doctrina” capitalista sobre las relaciones internacionales los dichos de Xi Jinping sobre la necesidad de construir una “Comunidad de Destino Común”, lo que implica profundizar la globalización, fortalecer el crecimiento económico, y oponerse al aislacionismo que forma el núcleo de la política exterior de China-. A ello están asociadas  las ideas de “ganar-ganar”, “uno más uno es mayor que dos”, etc.  Para Ross estos conceptos de Xi Jinping, se derivan del marxismo y están presupuestos en los textos del padre fundador de la teoría capitalista en tanto que  Adam Smith ya en su  “Teoría de los sentimientos morales”. Y cita: “ No importa cuán egoísta sea el hombre, evidentemente hay algunos principios  que hacen que se  interese en la buena fortuna de otros” y agrega Ross que,  en   “The Wealth of Nations”, Smith encontró la manera en que esto se plasmaba en la realidad  al aludir a  la división del trabajo, “de la que se derivan tantas ventajas y es la necesaria  consecuencia de una cierta propensión en la naturaleza humana la propensión a transportar, intercambiar e intercambiar una cosa por otra. Esta propensión es uno de esos principios originales en la naturaleza humana” Ello prosigue Ross lo ejemplifica Smith en el famoso caso de la fábrica de alfileres “cada persona que haga una décima parte de cuarenta y ocho mil alfileres puede considerarse que fabrica cuatro mil ochocientos alfileres en un día. Pero si todos hubieran trabajado por separado e independientemente, y sin que ninguno de ellos haya sido educado para este peculiar negocio, ciertamente no podrían haber hecho veinte, tal vez ni un alfiler en un día “…

 

“Es la gran multiplicación de las producciones de todas las diferentes artes, como consecuencia de la división del trabajo, lo que ocasiona, en una sociedad bien gobernada, esa opulencia universal que se extiende a los rangos más bajos de la gente”.

 

Es decir, afirma Ross, que el propio fundador del pensamiento liberal de mercado consideraba como imprescindible la acción común en beneficio mutuo. Y esto, prosigue, lo tomó Marx, al resolver el problema que Adam Smith había planteado sobre la relación del interés individual y los intereses sociales, revirtiendo (tal cual hiciera con Hegel) la situación en la que Smith estaba “parado sobre su cabeza”. Y afirma que “Esto aclara por qué no existe una contraposición fundamental entre interés propio e interés social ni disputa sobre cuál es la más fundamental”.

 

Seguidamente Ross se refiere a Xi Jinping diciendo que, obviamente: “no intercala sus discursos en eventos como como Davos o el seminario One Belt One Road con largas citas de Marx. Pero, hablando en un lenguaje comprensible para una masa, incluida una audiencia no marxista, Xi Jinping expresa y desarrolla con precisión estas ideas de Marx” y que “El concepto de ‘ganar-ganar’ no es una frase psicológica vacía para ‘sentirse bien’, sino que expresa el hecho de que, debido a que la división del trabajo, aumenta la productividad de todos los que participan en ella, la división del trabajo no es, literalmente, un juego de suma cero a nivel nacional o internacional.

 

Del análisis anterior se desprende claramente porque China apoya la globalización, como expresión internacional de la división del trabajo. Nuevamente, expresado en forma popular en el discurso de Xi Jinping Davos: ‘Te guste o no, la economía global es el gran océano del que no puedes escapar. Cualquier intento de cortar el flujo de capital, tecnologías, productos, industrias y personas entre economías, y canalizar las aguas del océano hacia lagos y arroyos aislados simplemente no es posible. De hecho, va en contra de la tendencia histórica” (el resaltado es nuestro).

 

En el mismo sentido  Lucas Amorim en un artículo en  https://exame.com/mundo/marxismo-seguira-como-base-da-economia-chinesa-diz-xi-jinping/amp/?__twitter_impression=true, refiere que  “Han pasado 42 años desde que Deng Xiaoping abrió la economía china cerrada y atrasada en 1978. Desde entonces, China ha sacado de la miseria a 800 millones de personas, se ha convertido en la segunda economía más grande del mundo y ha comenzado a liderar algunos de los frentes más prometedores en tecnología, como redes 5G. La escalada se produjo con el mantenimiento de un régimen político centrado en el Partido Comunista, que decide internamente los líderes del país, y sigue controlando las actividades sociales con mano de hierro.”

 

Y se pregunta: “¿Es posible que China continúe con esta dualidad en un mundo cada vez más polarizado con Estados Unidos y con la necesidad de reinventar la economía una vez más, pasando de la producción en masa con foco en las exportaciones a un régimen centrado en el consumo interno? Para el presidente chino, Xi Jinping , la respuesta es un rotundo “sí”.

 

En un artículo publicado el sábado en la revista política Qiushi y reeditado por el South China Morning Post de Hong Kong, Xi dijo que el marxismo continuará guiando la política económica del país…La base de la política económica de China sólo puede ser la política económica marxista”. Y sigue Amorim :” Para quienes esperaban un cambio de actitud, Xi, quien también es el secretario general del partido comunista, duplicó la apuesta por la estrategia de las últimas décadas. Para él, el sistema socialista con características chinas es un pilar de la política económica del país que no solo condujo al desarrollo económico sino que consolidó la posición del partido.

 

Según el SCMP, Xi dijo que después de 30 años de reforma y apertura, y en medio de un cambio en el orden global, dirigir al país hacia el futuro será una gran prueba para el partido comunista. El presidente chino negó que la política marxista pudiera retrasarse y dijo que permitía que los mercados jugaran un papel decisivo en la asignación de recursos, pero también asegura el control del gobierno. China, según su presidente, no debería intentar copiar las ideologías occidentales o su sistema capitalista. Para él, muchos países capitalistas sufrieron crisis, desempleo, creciente polarización y crecientes conflictos sociales.” Y cita a Xi: “China debe apoyar y desarrollar su economía controlada públicamente, mientras apoya otros tipos de propiedad”, dijo. “La posición dominante del control público no se puede cambiar y el liderazgo de la economía controlada por el estado no se puede cambiar”.

 

Finalmente Amorim explica que “El discurso de Xi Jinping llega en un momento de creciente presión externa e interna.” Pero, concluye: “Un activo del gobierno chino es la rápida recuperación económica tras la nueva pandemia de coronavirus. Junto con Egipto y Vietnam, se espera que el país sea uno de los únicos en crecer en 2020: las previsiones oscilan entre el 1,5% y el 3%.”

 

China y el legado soviético

 

Retornemos ahora a la hipótesis inicial, en torno a la valoración histórica de la URSS y de su proceso político económico y cultural que se extendió desde 1917 a 1989. Saikat Bhattacharyya es un investigador indio de Kolkata que actualmente trabaja en la Universidad de Jadavpur, Kolkata, Bengala Occidental, India. En el sitio Regional Rapport, Bhattacharyya publicó, entre otros  tres artículos: “Marx 2000. Desde el Manifiesto Comunista a la Ruta de la Seda Parte I”, de Junio 1, 2018, “Parte II” de Junio 4, 2018 y “El Progreso Gradual de Stalin a Xi” de julio 24, 2020 (ver  Web). El pensamiento de Bhattacharyya resulta interesante por la secuencialidad histórica que asume, la que podría puntualizarse así:

 

1) “Para Marx y Engels, la clase obrera despojaría a la clase capitalista de su derecho a la propiedad privada y gradualmente se iría hacia la propiedad social de todos los medios de producción. El tránsito entre el momento de la toma del poder estatal por la clase obrera y el establecimiento completo de la propiedad social sería la dictadura de la clase trabajadora…Engels en su libro “Anti Duhring” explicó además que la clase trabajadora después de tomar el poder del estado debía declarar la propiedad estatal de los medios de producción y debía luchar contra la crisis de sobreacumulación”.

 

2) “Lenin intentó relacionar la propiedad estatal, prescripta por Engels, de la industria de base, desarrollada bajo la dictadura del proletariado, con el proceso de industrialización dirigido por el Estado de la Clase Trabajadora…Lenin abogó por la industrialización dirigida por el estado. Mientras que Marx-Engels habían pensado en la estatización de las industrias desarrolladas existentes sin abordar la cuestión del desarrollo industrial (en tanto imaginaban la revolución como inicialmente en países ya industrializados), la principal preocupación de Lenin era el desarrollo industrial y el progreso tecnológico en la Rusia atrasada.

 

Mientras que Marx-Engels se preocuparon solo por la planificación dirigida por el estado, para controlar la crisis de sobreacumulación, y, gradualmente, ir eliminando los incentivos económicos individualistas, Lenin nunca hizo una distinción entre estos dos objetivos del estado dirigido por la clase trabajadora…Por ello, la Unión Soviética surgió como un poder que apuntaba al desarrollo de las industrias de tecnología y armamento”. Esa habría sido una de las “actualizaciones” que introdujo Lenin al marxismo, junto con su teoría del imperialismo y la de la existencia de los países dependientes, entre otras cosas.

 

3) “Después del final de la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética, bajo Stalin, se convirtió en una de las dos superpotencias junto con Estados Unidos. En realidad, en el período de Stalin se experimentó una rápida industrialización debido a la política comunista de aniquilación de las relaciones feudales en el campo y la inversión planificada dirigida por el estado en sectores no rentables como las industrias de infraestructura básica, educación y salud.

 

Pero después de alcanzar este nivel, la Unión Soviética debería haber dado más espacio para el emprendimiento privado y los incentivos económicos individuales, manteniendo las industrias claves bajo la planificación estatal. La Unión Soviética creó una sociedad educada y saludable que podría haber sido ideal para un mayor crecimiento cualitativo a través del emprendimiento privado guiado por la planificación estatal. Además, el mundo capitalista estaba siguiendo el mecanismo keynesiano de creación de demanda, liderado por el estado, para contrarrestar la crisis de sobreacumulación. Stalin ignoró a Keynes como alguien que quería reformar el capitalismo y salvarlo. Por el contrario, si el movimiento comunista hubiera podido integrar las políticas keynesianas exitosamente hubieran podido  hacerle jugar al mercado un buen rol en la economía socialista de la URSS y otros países de Europa Oriental.

 

Stalin en su libro, “Problemas económicos del socialismo en la URSS” afirmó que la planificación es la base de la economía socialista y la motivación por la ganancia operaba solo muy escuetamente en la economía socialista planificada. Stalin logró la construcción rápida de industria pesadas, de educación y salud. Esto creó una base productiva y laboral y una gran infraestructura muy rápidamente. Pero después de eso, la economía soviética comenzó a lidiar con la escasez de los bienes de consumo y la producción de la industria ligera”.

 

4) “Después de la muerte de Stalin, Kruschev se convirtió en Jefe soviético y comenzó a criticar las políticas estalinistas. Este parece haber sido el comienzo de los problemas económicos internos de la URSS, o por lo menos de la visualización de los mismos. El crecimiento económico comenzó a disminuir.  Kruschev requería mayor rol del mercado y de los   incentivos económicos individuales en la economía de la Unión Soviética pero esto no se produjo o no fue suficiente para una reproducción del capital que fuera competitiva con el mundo occidental.”

 

5) “En esas circunstancias Mao Ze Dong emergió para muchos como el líder número uno del comunismo internacional precisamente  después de las críticas de Kruschev  a Stalin. Mao reafirmó el legado de Stalin en el movimiento comunista y al mismo tiempo criticó a Stalin por haber hecho depender demasiado al desarrollo económico de la burocracia del sistema.

 

Mao criticó la posición de Stalin en su libro “Crítica de los problemas económicos del socialismo en la URSS” y dijo que la planificación es la superestructura, pero la base de una economía socialista planificada es la producción de bienes (mercancías) y dijo además que la ley del valor funciona completamente bajo una economía socialista vista como un todo. Mao dijo además que la economía socialista produce mirando el valor de uso, mientras que la economía capitalista produce mirando el valor de cambio.

 

Otra forma de decir lo mismo es que en la economía socialista, la inversión debe estar orientada a las necesidades sociales, mientras que en una economía capitalista, la inversión debe estar orientada a las ganancias. La propuesta principal de Mao fue que la planificación no cambia el modo de producción, es decir, la ley del valor permanece intacta. Solo reemplaza las ganancias como objetivo principal y determinante de la inversión. Por lo tanto, el dinero de inversión bajo el socialismo ya no es D-M- (D + D’) y este es un cambio que lleva a cabo,  desde la superestructura,  la comisión planificadora.

 

Luego, mientras los individuos todavía trabajan por el incentivo de la ganancia individual, en la superestructura la comisión de planificación impide que se auto-active el capital, invirtiendo prioritariamente en razón de las necesidades sociales y no para obtener ganancias. Stalin se equivocó al pensar que este cambio en la naturaleza del dinero de inversión se hacía desde la base. Así, mientras Stalin pensaba que la propiedad privada estaba en una etapa moribunda, Mao enfatizó que la propiedad privada permanece y renace en reacción a cada acción que se toma bajo la economía socialista planificada.

 

Señaló como otro inconveniente importante de la economía planificada de Stalin el de dar demasiada importancia a las industrias pesadas, mientras que se preocupaba poco por las industrias livianas señalando que los planificadores, economistas y burócratas pueden determinar el valor de uso de las industrias pesadas y la infraestructura, pero el valor de uso de las industrias ligeras está determinado solo por las personas. Por lo tanto, las personas deben participar en las decisiones sobre qué producir, cómo producir y para quién producir. La decisión debe tomarse democráticamente en la planificación económica. No debe dejarse en manos de los burócratas.” 

 

6) “Para la década de 1970, Occidente  experimentó un cambio tremendo. Se comenzó a utilizar la deuda para crear demanda y se comenzó a reducir el papel del estado en la economía.  Se empezó a decir que la intervención del estado en la economía era ineficiente y terminaba siendo un desincentivo para trabajar duro. Basado en el canal de crédito del petrodólar los Estados Unidos se aseguraron de un crédito ilimitado y con esto inflaron los precios de sus activos y se comenzó también a obtener  ganancias comerciando activos. Así, los capitalistas pudieron obtener ganancias en el comercio de activos y la crisis de sobreproducción se resolvió temporalmente.

 

Poco a poco, Occidente, principalmente EE. UU., comenzó a externalizar la base de sus fábricas  a los países del Tercer Mundo para obtener más ganancias, mediante el aprovechamiento de mano de obra barata. Además, Occidente y los Estados Unidos comenzaron a beneficiarse, como ya dijimos, mediante el comercio de activos…Otra dimensión del auge del capitalismo financiero,  fue el hecho de  que EEUU les permitió a los cárteles de la OPEP, liderados por Arabia Saudita, que  pudieran subir el precio del petróleo muy por encima de los costos de producción, y parte de esta alta renta aumentaba el consumo en los países ricos en petróleo, mientras que otra parte financiaba las operaciones de los Estados Unidos en el  crédito  y el comercio de activos. Así, el capitalismo global comenzó a observar el renovado crecimiento.”

 

7)  “Entre 1920 y 1970, la Unión Soviética registró la segunda tasa de crecimiento más alta después de Japón. Pero después de 1970, la Unión Soviética se estancó por completo. Su tasa demográfica de fertilidad cayó por debajo de la tasa de reemplazo. Gorbachov decidió (erróneamente) encarar  primero  las reformas políticas pero destruyó el monopolio político del partido comunista. Luego comenzó las reformas económicas pero al permitir el libre juego de las fuerzas del mercado, sin un poder político consolidado que las regule la Unión Soviética, rica en petróleo, padeció la “enfermedad holandesa” debido a los altos precios mundiales del petróleo.

 

Eso hizo que toda la base de la industria de la Unión Soviética no se actualizara, volviéndose no competitiva en el mercado global. La economía abierta resultó en la desindustrialización de la economía de la Unión Soviética. Ya había perdido la ventaja demográfica, tenía  trabajo  educado pero costoso. Por lo tanto, no logró atraer suficiente capital occidental. Todos en la Unión Soviética culpaban al gobierno comunista de los problemas económicos, mientras que la falta de centralización en el poder de toma de decisiones le daba pocas posibilidades al partido comunista para cambiar el rumbo. Como resultado, la Unión Soviética se derrumbó en 1991. Esa fue una gran derrota ideológica para el movimiento comunista.

 

La Unión Soviética colapsó porque su estructura económico política era ideal para la era capitalista monopolista leninista, no para la era capitalista financiera post-leninista.  De hecho, para la Unión Soviética las tasas de crecimiento más altas con menor productividad eran parte del éxito socialista al haber dado  a la clase trabajadora más tiempo libre, a diferencia del mundo capitalista.”

 

 8) “En ese momento, Deng Xiaoping, lider de la China comunista, desde 1978, entendió que se abría para China una oportunidad de obtener tecnología y capital occidentales lo que permitiría industrializar China rápidamente. Mucha gente en todo el mundo pensó que Deng se estaba moviendo hacia el capitalismo.

 

No lograron comprender que Deng solo estaba reaccionando correctamente ante el cambio de las condiciones materiales. El capitalismo se había transformado del capitalismo de producción al capitalismo financiero. La deuda para crear demanda se había vuelto momentáneamente más importante que la misma producción para el abastecimiento. Los consumidores se hicieron más importantes que los trabajadores. El capitalismo se transformaba reaccionando ante la crisis de sobreproducción.

 

Y esta transformación presentaba a China una oportunidad histórica, advertida claramente por Deng. CChina soportaba aun los efectos negativos de la Revolución Cultural, Deng aceptó la contribución de Mao a la lucha contra el imperialismo, erradicando el feudalismo y construyendo fuertes industrias de educación, salud, infraestructura física y militar, y también aceptó la crítica de Mao a Stalin.

 

Deng aceptó que la base de una economía socialista planificada sigue siendo la producción mercantil donde la ley del valor actúa plenamente y la propiedad privada emerge todos los días…Deng también aceptó que los planificadores no pueden determinar el valor de uso de la industria ligera o de industria de bienes de consumo sino que es la gente la que tiene que decidir eso. 

 

Esto a su vez presentaba el inconveniente de que no podía consultarse al público con mecanismos de  participación que y como producir ya que la gente  no comprende las cuestiones complejas vinculadas con la  producción. Solo los profesionales entienden del tema. Pero las personas pueden decidir el valor de uso al revelar sus preferencias en el mercado. El mercado es necesario entonces en las industrias ligeras y en los bienes y servicios de consumo.

 

Deng también apreciaba el poder de la economía socialista para invertir en la producción de valores de uso. Entendió que el socialismo puede tener la ventaja sobre ello solo si resuelve antes plenamente la producción de mercancías de consumo masivo a partir de las reglas del mercado capitalista. Permitió que la propiedad privada operara, permitió un mercado competitivo y aprovechó el mercado global y la tecnología global, los cuales eran superiores a su contraparte china. Con ello activó por completo una base de producción de “commodities” mientras daba a la vez  prioridad de inversión en gran escala  priorizando en esto si  el valor de uso (necesidades sociales) sobre el valor de cambio (ganancia)

 

Se negó a la privatización desenfrenada y a la política electoral liberal, a diferencia de Gorbachov en la URSS. Deng continuó manteniendo la propiedad estatal en sectores clave e industrias y servicios de infraestructura, mientras permitía la propiedad privada en el sector de bienes de consumo. La iniciativa privada motivada por el valor de cambio (motivación monetaria) es buena para identificar  áreas con  ventajas competitivas, mientras que la creación de valor de uso (infraestructura) dirigida por el estado continúa creando nuevas áreas de ventaja competitiva sin tener en cuenta el valor de cambio (ganancia).”

 

9) “China comenzó así a industrializarse utilizando capital y tecnología de EE. UU., Occidente y Japón, mientras que EE. UU continuó endeudándose con  China y otros países y generando demanda de productos hechos en China. Y en 2013, bajo el liderazgo de Xi Jinping, China optó por una idea diferente a la del capitalismo para contrarrestar la crisis de sobreproducción. A China se le ocurrió la Iniciativa “Belt&Road”,  que consiste en invertir en infraestructura como puertos, ferrocarriles y carreteras, en todo el mundo y ayudar a diferentes regiones pobres a desarrollar y compartir la prosperidad de China. China puede soportar largos períodos de gestación y pérdidas a largo plazo, mientras que el sistema occidental no puede.

 

Esto se debe, si, a que en la economía china continúa la apropiación de la plusvalía del trabajo asalariado. Pero mientras en Occidente la manera de utilizar la plusvalía es decidida por la clase capitalista y banquera privada, en China lo mismo lo deciden los líderes de la clase trabajadora, puede afrontar  inversiones de largo plazo a lo que rehúyen la clase capitalista y los banqueros privados. Por lo tanto, el sistema occidental es más propenso a comerciar activos a corto plazo con fines de lucro  pero China puede realizar inversiones reales con un largo período de gestación. Esto simplemente prueba que el sistema chino puede lidiar con la crisis de sobreproducción sin endeudamiento externo y, sin ser autosuficiente, mantener la base industrial más o menos intacta.

 

China mantendrá el poder de asignación de recursos más en manos del Estado que en manos de los capitalistas privados, es la nueva dimensión de la lucha entre el comunismo y el capitalismo en la nueva era de Belt&Road.  Así, la mayor parte del proyecto Belt Road será desarrollado por bancos estatales y corporaciones de infraestructura estatales. China también lanzó un plan de oro, yuan y petróleo para todos los países que venden petróleo, y obtuvo el 12% del mercado mundial de futuros de petróleo en solo los primeros 50 días. Así, pronto el BRI comenzará a ser financiado por el propio yuan. Por lo tanto, China ya es el centro de producción del mundo y pronto emergerá también como el centro financiero global. La economía más fuerte del mundo bajo la dictadura de la clase trabajadora es definitivamente el evento más importante de la historia. El liderazgo comunista chino ya ha convertido a la clase capitalista china en el mero apéndice del socialismo. 

 

Una vez que China se convierta también en el centro financiero transformará a la clase capitalista global en una herramienta para cumplir los objetivos establecidos por el liderazgo comunista. El movimiento comunista mundial ahora posee la economía más grande del mundo y puede tener la mejor tecnología del mundo en los próximos 10-15 años.

 

China ya está celebrando el cumpleaños  200 de Marx con renovado vigor.

 

Así Bhattacharyya concluye en que “La economía socialista progresó gradualmente de Stalin a Xi Jinping, el modelo de industrialización rápida de Stalin fue criticado por Mao y Deng aprendió de la teoría y las prácticas de Mao, pero Xi está construyendo una nueva etapa de la economía socialista donde el capital se vuelve dependiente del flujo de inversión sin fines de lucro

 

Las citas han sido extensas y obviamente  seleccionadas  y extrapoladas de acuerdo a lo que intentamos demostrar en este artículo, pero como se podrá apreciar no tienen desperdicio alguno y tienen un poder descriptivo y demostrativo mayor que el que podríamos haber intentado nosotros, por lo que hemos decidido basar este artículo en ellas. Tratándose de un período histórico tan extenso y tan complejo merece sin duda tratamientos más abundantes y profundos  que sin lugar a dudas tendrán lugar de ahora en más, pero no puede ponerse en dudas que lo aquí expuesto constituye una hipótesis consistente y una sólida línea de interpretación

 

China frente al neoliberalismo

 

Mientras tanto veamos qué es lo que pasa en el mundo del capitalismo verdaderamente existente.  Nuevamente vamos a apoyarnos en una acertada síntesis de Saikat Bhattacharyya –publicada el 25 de enero de 2017 en el Regional Rapport, “Modelo de globalización del orden capitalista financiero neoliberal” en la que señala que: el orden capitalista financiero, principalmente neoliberal, está conformado por tres fuerzas:

 

1) El cártel de la OPEP, principalmente saudí, que controla el mercado del petróleo y las ventas de petróleo en dólares estadounidenses y deposita esos ingresos en dólares de la venta de petróleo en la Reserva Federal de los Estados Unidos.

 

2) El Tercer Mundo, especialmente China, produce bienes y servicios utilizando su mano de obra barata y capital de Estados Unidos y otros países del primer mundo. Luego, la producción se exporta principalmente a los países del Tercer Mundo y a EE. UU., China, deposita los ingresos netos de exportación, así como las deudas e inversiones externas en la Fed de EE. UU.

 

3) El mercado de activos de EE. UU. Obtiene deuda de los depósitos de la Fed de EE. UU. Por lo tanto, los precios de los activos estadounidenses se inflan y las ganancias se obtienen mediante el comercio de activos. Así surgió un sistema globalizado de gestión de la demanda basado en el petróleo, la mano de obra barata y las finanzas.

 

Pero reflexiona Bhattacharyya hoy estamos frente a una “Caída del orden neoliberal y ascenso de ‘OBOR. Ahora, en 2007, la economía de Estados Unidos está fuertemente endeudada con China, Japón, Arabia Saudita y otros países del Tercer Mundo. China ya es un centro de fabricación global con la mayor reserva de divisas en la Fed de EE. UU. Por tanto, el modelo financiero neoliberal se vuelve problemático. La reunión del G-8 de 2008 vio por primera vez a Estados Unidos pidiendo un rescate a China para salvar su sistema financiero. China, para salvar sus depósitos valorados en 4 billones de dólares en la Fed estadounidense, decidió rescatar el sistema financiero estadounidense.

 

China comenzó a pensar en una forma alternativa de invertir sus ganancias extranjeras y generar demanda a partir de ese día. Por lo tanto, en octubre de 2013, a China se le ocurrió esta brillante idea de “One Belt One Road” (OBOR), donde China invertirá gradualmente sus reservas de divisas, incluidas las ganancias netas de exportación, en sectores de infraestructura reales en lugar de letras del Tesoro de EE. UU. Por lo tanto, China ya no quiere depender del mercado financiero estadounidense para generar demanda para sus exportaciones. Quiere pasar a un sistema sostenible en el que China mantendrá un superávit en cuenta corriente y compartirá sus recursos con el resto del mundo mediante la inversión en megaproyectos de inversión en todo el mundo.”

 

“Si tratamos de entender realmente por qué China tuvo  que llegar a la idea de OBOR, debemos aceptar que el sistema de generación de demanda financiera es insostenible y que OBOR nació debido  a la falla del sistema. El sistema neoliberal se basa en las ganancias de la negociación de activos. Este sistema de gestión de la deuda miope creó un lado cultural que también es miope. Las construcciones culturales neoliberales incluyen consumismo, ganancia rápida de dinero, individualismo…, etc…” ( la traducción del inglés es nuestra)

 

Así Bhattacharyya concluye: “El capitalismo financiero neoliberal nació a partir de  una demanda rápida sostenida con deuda. Esta fórmula de gestión de la demanda miope creó instituciones sociales y culturales miopes. El OBOR enfrentará desafíos de estas instituciones y cultura miope aún existentes. Por lo tanto, OBOR tiene que crear culturas e instituciones sociales con visión de futuro que coincidan con su programa de gestión de la demanda a largo plazo. Con el sistema de ruta de la seda”.

 

La síntesis de los orígenes de la globalización financiera y sus limitaciones que la conducen inexorablemente a la crisis es clarísima. Coincidimos por nuestra parte desde un  análisis marxista que nos ha llevado a identificar a la globalización financiera como la última de las tres etapas del capital (“Globalización tercera –y última – etapa del capitalismo” Ed Luxemburg  Buenos Aires  2011).

 

El capitalismo. Nada que ofrecer

 

El capitalismo está en una crisis terminal, La centralidad de lo financiero que en el siglo XIX era una posibilidad remota se ha convertido, a partir de la globalización en un proceso sistémico, que empezó con las relaciones imperialistas de dependencia, y siguió luego con los mecanismos institucionales de transformación de los salarios en capital dinero a través de los sistemas de pensiones por capitalización y después alimentado por la emisión de títulos de deuda privada y de deuda pública cada vez más masiva en los países capitalistas centrales. Un sistema financiero mundial ultra parasitario que cuenta con una protección irresponsable e irracional a partir de la intervención de la Fed (Banco Central de los EE.UU.)  y el BCE, que siguen brindando su apoyo a los inversores financieros con un nuevo rescate de los bancos por parte del Estado y la consiguiente “socialización de las pérdidas” a costa de los asalariados”.[1]

 

 Y como si la irracionalidad de base de todo esto fuera poca, debe agregarse a todo ello la irrupción del big data y de los algoritmos en una suerte de manejo automático, y por lo tanto parcialmente fuera del control de la mente humana, de las operaciones financieras globales con el comercio de alta frecuencia (en inglés high-frequency trading, (HFT)  “trading automático” basada en la decisión estadística que gestiona el “big data” de los datos financieros,  a los que se agregan  lo que se conoce como “robot-investing” [2]

 

Esta bomba de tiempo económico financiera, casi fuera de las manos del control político racional, armada de espaldas a cualquier interés verdaderamente humano y con pronóstico de muerte anunciado por explosión descontrolada, sería el “vencedor” de la batalla contra el socialismo soviético.

 

Teniendo en cuenta todo lo compilado anteriormente, ¿no parece que fuera exactamente lo contrario?

 

________________________________________

[1] Husson Michele   Herramienta web N° 30  ISSN 1852-472. Agosto de 2020.

 Revista Herramientas.

[2] Chesnaiss, Francoise Ibidem            

                                                                                   ………………….

 

                                                       HABANA INSIDER: ARTE|CULTURA|IDEAS                                                                                        

 

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Publicado el septiembre 5, 2020 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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