Hi 20 AGOSTO 2022: MERCADO INTERIOR, COMERCIO EXTERIOR, POLÉMICAS

 

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                               20 AGOSTO 2022/ LA HABANA, CUBA/ EDICION 1497 ISSN en proceso

                            EDITOR: ABELARDO G. MENA CHICURI  CONTACTO: MENAABELARDO@GMAIL.COM

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         POR UNA NACIÓN SOBERANA E INDEPENDIENTE, SOCIALISTA Y DEMOCRÁTICA, PRÓSPERA Y SOSTENIBLE.

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PASADO PRESENTE (II): CON QUÉ ACCIÓN O PROYECTO POLÍTICO CONCRETO SE AUTOIDENTIFICA EL ABANICO DE LA IZQUIERDA CUBANA ACTUAL?: RAFAEL HERNÁNDEZ/ LA CONSTRUCCIÓN DE NUEVOS HOTELES EN CUBA EN TIEMPOS DE CRISIS: JUAN CARLOS ESPINOSA/ UN NUEVO PELDAÑO EN UNA LARGA ESCALERA: OMAR EVERLENY/ EL MERCADO INTERIOR, EL COMERCIO EXTERIOR Y LA POLÉMICA EN CURSO. UNA REACCIÓN RÁPIDA Y BREVE: JULIO CARRANZA/ ENTRE EL MONOPOLIO DEL COMERCIO Y LA DISCRECIONALIDAD EN CUBA: MAURICIO DE MIRANDA/ EL PERIODISMO Y LOS TRABAJADORES:

ANTONIO GRAMSCI/ REVOLUCIONAR LA REVOLUCIÓN (2): JOAQUÍN BENAVIDES/                                                                CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE DEL ICRT: LELA SÁNCHEZ ECHEVERRÍA/

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LAS OPINIONES EXPRESADAS EN ESTE BOLETÍN SON RESPONSABILIDAD EXCLUSIVA DE LOS AUTORES. EN EL MISMO SE PUBLICARÁN MATERIALES DE DIFERENTES CORRIENTES DE PENSAMIENTO, EN ARAS DE CONTRIBUIR AL DEBATE REVOLUCIONARIO Y EN FUNCIÓN DE LA LIBERTAD DE PENSAMIENTO, CONCIENCIA Y EXPRESIÓN.

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PASADO PRESENTE (II): CON QUÉ ACCIÓN O PROYECTO POLÍTICO CONCRETO SE AUTOIDENTIFICA EL ABANICO DE LA IZQUIERDA CUBANA ACTUAL?

                                                        POR RAFAEL HERNÁNDEZ, AGOSTO 9, 2022

Cuando evoqué los debates de los 60 en torno a la enseñanza del marxismo, no sé si dejé claro que su objeto central y casi único, lo que estaba en el fondo y en la superficie de aquellas disquisiciones sobre cómo y qué se enseñaba, era la cuestión de una teoría del socialismo. Los ortodoxos pensaban que esa teoría ya era ciencia constituida, según la experiencia de la revolución rusa, sus predecesores y estrategas.

Los heterodoxos defendían que esa ciencia europea había que injertarla aquí, según el curso de la experiencia revolucionaria cubana, y de su leal saber y entender, que como tal no desmerecía ni en lo práctico ni en lo ideológico de la de allá.

Para estos últimos se trataba de pensar nuestra revolución en sus propios términos, y a partir de su camino de ruptura de dogmas sobre cómo, cuándo y dónde hacerla según «las condiciones objetivas y subjetivas,» como se decía entonces. La cuestión de qué y cuánto de esa ciencia revolucionaria se aplicaba a nuestra experiencia política conllevaba estudiar y dominar sus fuentes teóricas y prácticas, no solo declarar que, como éramos distintos y diferentes a los rusos, no había más que escuchar bien, leerse y aplicar a Fidel Castro, el Che Guevara y los demás líderes, con lo cual bastaría para desenredar los dilemas de destruir, y sobre todo, de construir un orden social de arriba abajo.

En aquel contexto, esos intelectuales del marxismo estaban para contribuir con sus estudios a enriquecer la teoría del socialismo, de manera que sirviera a otros países como Cuba, y a sistematizar el pensamiento y la experiencia de la lucha y de la construcción de una nueva sociedad, para guiar la nuestra. Casi nada.

Naturalmente, en qué medida eran capaces de hacerlo, no era lo que les daba su condición de izquierda intelectual, ni a ellos ni a los ortodoxos, sino el hecho de que trabajaban dentro de un proceso político real, con el cual se articulaban mediante lo que uno de ellos llamó «el ejercicio de pensar.»

Se trataba de una acción política que adquiría siginificado en el contexto de los problemas y desafíos que el país enfrentaba, hacia adentro y hacia afuera. Sus santos y señas intelectuales, fuentes, corrientes, autores, no estaban confinados a los programas universitarios de filosofía, sino abarcaban a los intérpretes, pensadores y dirigentes de la revolución como fenómeno del mundo contemporáneo.

Como decía uno de los principales intelectuales de entonces, la Revolución cubana se entroncaba con Marx donde este había pasado de la ciencia a la acción política, pues el «marxismo está presente en los acontecimientos de la Revolución cubana, independientemente de que sus líderes lo profesen o conozcan cabalmente, desde un punto de vista teórico.»1

Volviendo sobre las preguntas que propuse al cierre del artículo anterior, diría que algunas diferencias separan a la izquierda intelectual de los 60 y a la actual.

Como subrayé, aquella era una izquierda politicamente involucrada. En muchos casos, habían sido militantes de las organizaciones revolucionarias precursoras, o lo eran del Partido o aspiraban a serlo. Pero la condición de militante iba mucho más allá de esa membresía. Para entender ese involucramiento hay que comprender la complejidad del proceso político llamado la Revolución.

Hace unos días, un amigo notaba que Lezama y Mañach hacían de su simpatía espontánea por el M26 parte de su actitud como intelectuales públicos. Probablemente no se les hubiera ocurrido hacerlo por otro partido político, por más patriotico o íntegro que fuera. Y es que el sentido de ese gesto no puede leerse al margen de la causa cívica y moral que lo inspiraba. Identificarse con la emancipación y la justicia no equivalía a adherir a una organización, sino a asumir una actitud distinta ante una acción política distinta por su significado.

De manera que escritores, artistas, profesores, periodistas, fueran o no de izquierda (ni Lezama ni Mañach lo eran), hacían de su posición hacia la revolución una actitud propia de su condición como intelectuales públicos. En un contexto donde, además, millones de cubanos lo hacían a su manera, reivindicando una condición ciudadana que no valía tanto por su mera connotación jurídica, sino por representar una experiencia de participación política desconocida para la mayoría.

En medio de aquella Cuba en revolución, la izquierda intelectual no era solo, por cierto, intelectuales como los mencionados arriba. También lo eran los médicos que se iban al servicio rural, los estudiantes que marchaban a alfabetizar, los teatristas que subían lomas en busca de otros espectadores, y hasta los universitarios que interrumpían sus carreras para incorporarse a las tropas coheteriles. Aunque la inmensa mayoría no era miembro de ninguna organización, su actitud era condición necesaria y suficiente de una izquierda militante.

Claro que la condición de vanguardia en el campo de la cultura y el pensamiento no se ha derivado, ni entonces ni ahora, de pertenecer al PCC o de ocupar un cargo, sino del reconocimiento por sus méritos y autoridad en ese campo. Antes he explicado que, más que un registro de alineación o un título otorgado, pertenecer al Partido significaba entonces un reconocimiento que la gente se ganaba, o que luchaba por ganarse.

Pero en cualquier caso, aquella izquierda desbordaba esa pertenencia orgánica, y se identificaba con un alineamiento respecto a la Revolución, que como reconoció una vez su máximo líder, era mucho «más grande» que el liderazgo o que el conjunto de los revolucionarios mismos.

Para entender la dinámica política de esa izquierda intelectual también conviene advertir que los intelectuales estaban en todas partes, también dentro del poder. Los reflejos políticos de los que estaban dentro y los que estaban fuera no se diferenciaban mucho. De manera que los alineamientos ante alternativas, como las que entonces provocaron polémicas en el campo de la cultura o de la economía, los involucraban a ambos.

Qué rasgos particulares distinguen a esa izquierda cubana y a sus intelectuales en la actualidad?

Si el liderazgo de Fidel Castro alineaba a ortodoxos y heterodoxos detrás de una raya común, unitaria, ligada a «la defensa de la Revolución,» ¿con qué acción o proyecto político concreto se autoidentifica el abanico de la izquierda cubana actual?

En otras palabras, si como dice Bourdieu, una izquierda política se define por orientarse hacia «una actitud crítica instituida eficazmente” ¿cómo se instituye la cubana actual? ¿Qué manifestaciones y acciones la definen como tal, además de su autoidentificación? ¿Qué marca políticamente su condición como izquierda, más allá de su discurso ideológico? ¿Existe una marca de identidad en una determinada doctrina compartida? ¿Es su objeto contribuir a renovar una teoría del socialismo como lo fue para el pasado presente?

Incluso si se redujera a la franja de la heterodoxia, las diferencias entre la izquierda de los 60 y la de ahora siguen siendo apreciables. Digamos, ¿lo que entonces se asumía como identificación política con la Revolución hoy sería visto como obediencia? ¿Donde aquellos heretodoxos de los 60 eran «orgánicos y disciplinados,» los de hoy son «independientes y libertarios»? ¿Donde aquellos «se plegaban,» estos «disienten»? ¿Qué creencias y convicciones los ligan, si es que comparten algunas?

En efecto, si como hemos visto, la izquierda y el PCC no han sido idénticas punto por punto en el pasado, con qué se alinean las corrientes en que se subdivide hoy la izquierda cubana? ¿Es la actitud hacia el liderazgo una marca de identidad o de diferenciación? Incluso si se admitiera que una izquierda que critica al gobierno y sus políticas es parte del legado de Fidel Castro, ¿podria decirse lo mismo de un segmento de esa izquierda que, salvo en el rechazo ante la política de EEUU, no se reconoce en el espejo del PCC?

Si se registra como un hecho que dentro del nuevo paisaje creado por la transición aparece tanto una oposición al PCC desde la derecha («la contrarrevolución») como de un segmento de la izquierda, ¿existen puntos de tangencia entre ambas? ¿Cuáles son sus diferencias en el campo político concreto de fuerzas en pugna? 

Antaño, la coincidencia básica con el liderazgo y sus políticas eran una premisa de su militancia de izquierda, aun al margen de su membresía en el PCC. Hoy, su actitud como izquierda, su independencia e identidad ideológica, ¿se definen en mayor medida por la crítica a la oposición antisocialista o por el cuestionamiento de las políticas oficiales? ¿Por las dos, en medida pareja; o más bien por una de las dos? 

Finalmente, habría que dar un paso atrás para preguntarse si es izquierda todo lo que se manifiesta en la esfera pública, en términos ideológicos o de pensamiento crítico. ¿Hasta qué punto puede considerarse acción política lo que hacen los francotiradores que pululan en las redes de un lado o de otro? La pregunta de fondo sería si, más allá de lo que rechazan o abominan, ¿son asociables a un proyecto político determinado?

Releyendo esta ristra de preguntas se me ocurre que los aludidos podrían disponerse a contestarlas. Si se animan a colaborar con mi próximo texto, aquí los estoy esperando. Soy todo oídos.

Nota:

1 Che Guevara, «Notas para el estudio de la ideología de la Revolución Cubana,» 8 de octubre de 1960.

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                            LA CONSTRUCCIÓN DE NUEVOS HOTELES EN CUBA EN TIEMPOS DE CRISIS

                                                 POR JUAN CARLOS ESPINOSA / EFE, AGOSTO 18, 2022

En la cafetería del lujoso hotel Grand Aston de La Habana —inaugurado en marzo— hay más camareras que huéspedes, al grado de que en plena tarde de verano las empleadas bromean: “Hasta da tiempo de pensar”. Desde este imponente edificio, con 600 habitaciones, que pueden llegar a costar unos 200 dólares la noche, se otea el icónico malecón de la capital cubana entre una hilera de mesas vacías y un refrigerador con cervezas extranjeras.

Apenas hay visitantes hospedados. Pero no solo aquí, sino en un buen número de hoteles de la Isla, algunos de ellos construidos y abiertos en los últimos años, coincidiendo con la grave crisis que enfrenta el país desde 2020. “Yo me di cuenta (de la falta de turistas) cuando miré desde mi habitación a la calle en la mañana siguiente y no había nadie. Es verdad que nos pareció raro”, confiesa desde el lobby del hotel Habana Libre Valerie, una francesa de 20 años junto con su amiga Shawnee, de 19.

Aunque la ocupación hotelera en Varadero —el principal destino de sol y playa de Cuba— es más elevada que en La Habana y que la Isla no está en temporada alta —coincidente con el invierno del hemisferio norte— las cifras que emplean los expertos reafirman la percepción de estas dos chicas.

Turistas y habitaciones

La tasa de ocupación en los alojamientos de Cuba se mantuvo en torno al 50 % entre 2016 y 2020, según datos oficiales cotejados por el economista Pedro Monreal. El número de habitaciones, por su parte, ha repuntado más de un 25 % desde 2016. Si a inicios de aquel año se contabilizaban 62.000 habitaciones, el Ministerio de Turismo (Mintur) habla actualmente de 78.862, de las que un 74 % son de 4 y 5 estrellas.

Monreal añade que en el último bienio, mientras el producto interior bruto (PIB) caía más de un 7 %, el Estado desembolsó cerca de 1.500 millones de dólares en hoteles. La construcción de nuevas habitaciones turísticas —que este economista estima que es el grueso de la partida “servicios empresariales, actividades inmobiliarias y de alquiler”— llegó a rozar el 50 % de la inversión entre 2020 y 2021.

Más hoteles ¿más turistas?

En los primeros tres meses de 2022, la edificación de hoteles, así como otros aspectos relacionados con el turismo, concentró el 35 % de las inversiones totales, de acuerdo con datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI). Esto quiere decir que se invirtió 20 veces más en este rubro que en la sanidad pública (1,7 %) o en educación (1,2 %), según las cifras oficiales.

El aumento del número de habitaciones contrasta con los altibajos que ha sufrido la cifra de turistas por las vicisitudes políticas y la pandemia, principalmente. En el primer semestre Cuba recibió a 682.297 viajeros internacionales, cinco veces más que en el mismo período del año anterior, pero aún lejos de los más de 2 millones que arribaron en los primeros seis meses de 2019, antes de la irrupción del coronavirus.

Las autoridades del país esperan para este 2022 el arribo de 2,5 millones de turistas, una cifra que los expertos consultados han puesto en duda que se pueda alcanzar con la tendencia actual. Antes de la pandemia, en 2018 y 2019, Cuba llegó a atraer a entre 4 y 5 millones de viajeros internacionales al año.

Incomprensión

Estas cifras han generado incomprensión entre ciertos sectores cubanos, como ha reconocido el propio Gobierno, algo en parte relacionado con el adverso contexto económico actual. Cuba atraviesa una grave crisis desde 2020 fruto de la pandemia, el endurecimiento de las sanciones de EE.UU. y los errores en la gestión nacional.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reconoció este año en el marco de una feria de turismo que el esfuerzo inversor del país en este sector “no siempre es comprendido por una parte de la población” y enfatizó la necesidad de trabajar en la “eficiencia” del sector.

Los expertos, por su parte, no comparten el diagnóstico del Gobierno. La construcción de nuevos hoteles “no se justifica”, asegura a EFE el economista cubano Mauricio de Miranda. “En ningún momento reciente se ha llegado a una ocupación que realmente indique que hace falta incrementar el número de habitaciones”, señala.

Pavel Alejandro Vidal, profesor asociado en la Universidad Javeriana de Cali (Colombia), coincide en este dictamen, aunque añade que el turismo “ha mantenido unos niveles de eficiencia aceptables” y destaca que “es el único sector en el que se puede apuntalar una recuperación” nacional.

Apuesta de Estado

Esta apuesta por aumentar la oferta hotelera tiene su germen en un plan de 2016 del Ministerio de Turismo (Mintur) que contempla la construcción de más de 100.000 habitaciones para 2030. El documento se tejió en un momento en el que la mirada cubana estaba puesta en el potencial del mercado estadounidense, el mayor y más adinerado de la región Caribe, a raíz del proceso de “deshielo” con Estados Unidos durante el mandato de Barack Obama (2009-2017).

Dos años más tarde, y ya con la hoja de ruta de Obama dilapidada por su sucesor, el republicano Donald Trump, el Mintur trazó el Plan de Desarrollo 2018-2030 con vistas en la apertura de 216 nuevos hoteles.

“No podemos esperar a que el bloqueo finalice para construir la planta hotelera”, justificó entonces Díaz-Canel, quien confió en que el sector se convirtiese en “locomotora de la economía nacional”. EFE contactó al Mintur para poder incluir su posición y argumentos, pero por el momento no ha obtenido respuesta.

Modelo turístico

Los expertos no solo critican el dinero que el Gobierno cubano destina a hoteles, sino el modelo con el que el país intenta posicionarse como un destino hacia el exterior. “Pierden la oportunidad de crear un producto turístico propio. Han apostado por el modelo de sol y playa masivo, que ya está en decadencia en muchos países”, censura el economista Elías Amor.

Amor también reprueba que el presupuesto sea acaparado en alojamientos y no en “carreteras u otro tipo de infraestructuras» que también conforman la experiencia del viajero: “Al final, el turista sale del resort y lo que se encuentra es con un país con muchas carencias”, señala.

Para Vidal, la forma en que se decide la inversión hotelera en Cuba está ligada también con el peso del Grupo de Administración Empresarial (Gaesa), un conglomerado multisectoral en manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) con más de medio centenar de empresas, entre ellas las principales del sector turístico. “Es un factor… ha manejado un flujo de caja en efectivo independiente del resto de la economía. Ellos tienen facilidades que no tienen otros ministerios e industrias”, apunta Vidal. Gaesa, que no rinde cuentas al Mintur o al parlamento y tampoco difunde sus cuentas, controla buena parte de los hoteles y de los ingresos provenientes del sector. Su influencia económica en Cuba es enorme: algunos expertos consideran que controla más del 50 % del PIB.

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                                                        UN NUEVO PELDAÑO EN UNA LARGA ESCALERA

                                                             POR OMAR EVERLENY, AGOSTO 17, 2022

LA COMPRA DE DIVISAS DEL ESTADO: UN CAMINO SOBRE UN CALLEJÓN DE PIEDRAS

POR OMAR EVERLENY, AGOSTO 5, 2022

En los últimos años se ha convertido un dato habitual escuchar y leer sobre múltiples planes y programas encaminados a resolver todo tipo de problemas en la nación cubana, económicos o de otra índole. No es algo negativo por sí mismo, pero debiera ser más eficiente trabajar de forma ordenada sobre políticas trazadas y estrategias definidas con planes y definiciones, y no hacer las cosas “improvisando”.

Lo problemático es cuando se montan planes y documentos programáticos unos detrás de otros. Muchas veces solo representan intenciones, deseos, más que estrategias o definiciones. Y peor, muchos contienen postulados que se contradicen entre sí.

Ahora muchos de esos deseos reciben el nombre de “medidas”. Suponen infinidad de horas dedicadas a crear estos planes, discutirlos, analizarlos en diferentes niveles, muchas veces sin verse un resultado práctico y palpable y con falsas expectativas.

En su más reciente legislatura el Parlamento cubano ha tomado la decisión de aprobar 75 medidas encaminadas a recuperar la economía. Nuestros deseos es que se logren, pero para eso hay que subir más rápido los escalones. Y la escalera no puede seguir alargándose.

De esas 75 medidas anunciadas, las autoridades competentes del MINCEX y del MINCIN acaban de explicar las siguientes:

Promover el desarrollo en todo el país de negocios para impulsar el comercio mayorista a través de la inversión extranjera.

Promover de manera selectiva la creación de empresas mixtas al amparo de la ley de inversión extranjera para realizar actividades de comercio minorista.

Promover que estos negocios de inversión extranjera se destinen, fundamentalmente, a la venta de materias primas, insumos, equipamientos y otros bienes que puedan contribuir a impulsar el desarrollo de la producción nacional, al suministro de bienes ya terminados como productos alimenticios, aseo e instalación de sistemas de generación de electricidad con fuentes renovables de energía.

Crear un esquema financiero diferenciado que permita garantizar la estabilidad de la cadena de suministros.

Autorizar la importación y exportación de manera directa a determinados actores económicos no estatales de la economía.

El comercio minorista podrá realizarse a través de empresas mixtas.

Autorizar la participación de empresas de capital 100 % extranjero para el comercio mayorista.

La aprobación de estos negocios será realizada por la autoridad competente. Para ello se debe velar que estén en correspondencia con los objetivos para los que fueron aprobados. Esto no amerita una opinión. Es elemental.

Si se manejaran sin burocratismo y sin las trabas por la que ha atravesado la inversión extranjera en el sector estatal, estas medidas podrían significar un gran salto en la producción de bienes y servicios. Algunos economistas y otros estudiosos han dicho que no entienden las razones que existen para seguir manteniendo el monopolio estatal sobre el comercio exterior. Pero las autoridades persisten y persisten en demostrar que es y será así.

Ana Teresita González Fraga, viceministra primera de Comercio Exterior, dijo el pasado 15 de agosto ante la televisión cubana lo siguiente: ”Hoy hay quienes intentan mostrar el monopolio estatal sobre el comercio exterior como un capricho centralizador y sobre esa opinión se vierten numerosas críticas en este tema”. Señaló que se debe partir del control estatal sobre la actividad de comercio exterior y la ejecución por entidades estatales de las operaciones de exportación e importación. “Al monopolio del comercio exterior no hemos renunciado ni renunciaremos. Este es un elemento muy importante que se debe tener en cuenta”, afirmó.

Evidentemente, esas frases están encerradas más en razones político-ideológicas que en técnicas, como ha sucedido en el pasado con otras decisiones que, al cabo del tiempo, han tenido que modificarse. Si lo que pretende la política económica cubana es propiciar el mejoramiento del bienestar y atenuar las desigualdades creadas en la sociedad, un error estratégico es justamente mantener el monopolio estatal del comercio exterior.

Los desequilibrios estructurales visibles hoy en la economía son resultado no solo del Bloqueo, sino también de decisiones económicas mal tomadas. Y es evidente que dentro de ellas ha estado la forma de hacer el comercio exterior.

Hace un tiempo escribió en OnCuba el economista Oscar Fernández: “El control estatal absoluto sobre el comercio exterior está lejos de constituir un principio del socialismo, y mucho menos si funciona a través de una estructura monopólica. Lo único que produce eficientemente son obstáculos al desarrollo de las fuerzas productivas, así como un formidable instrumento de control y recaudación no tributaria.

Promover la importación comercial privada tendría más costos que beneficios si se le sugiere únicamente para establecer un sistema no estatal de comercio interior. Pero, al mismo tiempo, para el desarrollo acelerado de producciones domésticas que deben ser acometidas por el sector privado y cooperativo sí resulta imprescindible”.

Lo importante no es solo la autorización para importar, sino qué actividad se desarrollará con los productos importados. Lo importante es autorizar el comercio minorista más extendido. En definitiva, el hecho de que hoy las mipymes hayan tenido que importar a través de una empresa estatal, no ha impedido en todos los casos que desarrollen su actividad. Puede costarles un poco más el producto; puede existir alguna que otra demora burocrática, pero ese no ha sido el problema mayor.

El problema mayor ha sido cuando esa mipyme le ha pagado el valor del producto a la empresa estatal de comercio exterior, y esta última no ha podido honrar su deuda al exportador extranjero con los recursos líquidos obtenidos de la mipymes porque el país ya no cuenta con ellos. O porque los haya utilizado en la mayor de las urgencias de la sociedad.

No se había clamado solo por la liberalización de las importaciones con carácter comercial, sino también por la apertura de los mercados minoristas de consumo a las mipymes, cooperativas y a la inversión extranjera, como lo expresa el colega Pavel Vidal en un artículo del 4 de agosto del 2022. “¡Entiéndase de una vez y por todas: la sociedad no puede continuar tomando los recursos que no le pertenecen, sean de una mipyme o de un particular, o de una empresa estatal! Ese es uno de nuestros tantos nudos gordianos.”

En las medidas recién aprobadas vuelve a repetirse que la liquidez que obtenga el país por concepto de impuestos y otros ingresos asociados a estos negocios se dedicará a estimular la producción nacional, respaldar las importaciones de los productos de línea económica y comercializarlos a la población en pesos cubanos. Una pregunta: ¿Y eso mismo no se argumentó cuando aparecieron las tiendas en MLC? Cuáles han sido los resultados? Desabastecimiento en todo el comercio en moneda nacional.

Muy buena idea la planteada de facilitar que las modalidades de inversión extranjera establecidas en el país para la prestación de bienes y servicios puedan vender en el segmento del comercio mayorista, incluyendo a las formas de gestión no estatal, ONG, embajadas, representaciones empresariales y sucursales en Cuba.

Hay preguntas que se hace la población constantemente sobre las cadenas de ventas en MLC, estatales por cierto. ¿Por qué las tiendas en MLC están llenas de productos que tienen poca rotación o ninguna, muchas con vencimiento o caducidad? ¿Quién decidió su compra? ¿Quién rinde cuentas por eso? Creo que el privado puede cuidar mejor su dinero.

Habría que preguntarle a los proveedores extranjeros que se encuentran en el país por qué desconfían del sistema bancario nacional. Por qué están siempre buscando variantes de pagos en el extranjero. Qué sucede con las transferencias al exterior. ¿Se trata únicamente de las presiones del bloqueo de Estados Unidos? que, por cierto, no las minimizo.

Se conoce (y no es nada novedoso) que las empresas de comercio exterior, salvo excepciones, tienen mucha burocracia. Pareciera que la orientación que reciben consiste en trabar los procesos.

Es además preocupante la discrecionalidad que lleva este proceso, es decir, la utilización de criterios de selectividad para aprobar que hagan comercio exterior a un grupo de “actores no estatales”. Se conoce que eso, a veces, le abre el camino a la corrupción.

Pero, además, se menciona que hay que eliminar el carácter excepcional de la participación de la inversión extranjera en el comercio minorista. Hoy no es excepcional, pero tampoco es abierto completamente. “Tiene que primar un mercado estatal y hoy defendemos programas sociales que atendemos, por lo cual no será un comercio minorista abierto, pero tampoco restrictivo como estaba establecido hasta el momento”. Se vuelve una y otra vez a estas frases, hay que decirlas para estar bien con otras entidades o con el gobierno, pero a la vez se quiere dar esperanza.

En conclusión, hasta el momento las instituciones cubanas y el gobierno no han sido capaces de concebir a Cuba sin un fuerte control, sin una elevada centralización —es decir, sigue vigente un modelo muy vertical. De ahí entonces que se ha llegado a un nivel de deterioro de casi todos sus indicadores, incluso afectando los logros sociales alcanzados en esferas como la educación y la salud.

Como decía el también economista Mauricio de Miranda: “Un buen gobierno no consiste en controlar a la sociedad, sino en utilizar mecanismos reguladores para evitar los fallos del mercado, sin que ello implique que imperen los del Estado”. Y luego: “Pretender que se mantenga el modelo de economía centralmente administrada, cuando existen evidencias de que en lugar de promover el desarrollo lo frena, es asegurar la persistencia del subdesarrollo, el deterioro del nivel de vida de la población y el aumento de la sangría migratoria”.

En definitiva, las nuevas medidas recién aprobadas están apelando a buscar fuentes de recursos externos. Y estoy de acuerdo. Pero, a la vez, debería facilitarse aún más la gestión de las empresas privadas —es decir, la inversión nacional—, para que ellas también participen en el comercio mayorista y minorista.

En general son medidas positivas, aunque insuficientes, pero permiten subir un peldaño más en la escalera que nos coloque en el piso de la esperanza.

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EL MERCADO INTERIOR, EL COMERCIO EXTERIOR Y LA POLÉMICA EN CURSO. UNA REACCIÓN RÁPIDA Y BREVE.

                                                          POR JULIO CARRANZA, 16 DE AGOSTO 2022

Vista de manera general, la reciente decisión de abrir el comercio interior a la inversión extranjera es, a mi criterio, una medida positiva, en la dirección en la que debe moverse la economía, de hecho coincide con la propuesta que varios economistas hemos argumentado en diversas y numerosas ocasiones desde hace bastante tiempo.

Sin embargo, el problema vuelve a ser la gradualidad, la secuencialidad, la lentitud. La reforma que necesita la economía es integral y fundamental, además de urgente, ya no son suficientes unas medidas por aquí, un grupo por allá, etc y el tiempo corre. Por cierto, en este sentido la profunda reforma de la empresa estatal, sector principal aunque no único de la economía, es esencial y ahí continúa pendiente, si no se avanza en esto todo lo demás se traba. Sobre este punto específico volveremos en otros textos.

Abrir el comercio interior a la participación de inversión extranjera es fundamental en la situación actual del país, donde es perentorio superar el desabastecimiento y la inflación, además de incentivar la producción, lo cual es un punto crítico y esencial.

Esta apertura es la vía, probablemente la única inmediata en esta compleja coyuntura, para mantener los mercados razonablemente surtidos de los más diversos productos, garantizando, por supuesto, los beneficios que persigue esa inversión (de lo contrario está no se realizaría), de ahí que el primer escalón para esto está en los espacios de oferta en divisas.

Sin embargo; con una visión sistémica, de integración de mercados, con un manejo adecuado y completo de la política monetaria, cambiaría y fiscal, la operación podría abarcar también y rápidamente los mercados en moneda nacional, hasta que todos estén integrados (de ahí la importancia de un mercado de divisas operativo y adecuadamente regulado).

Mantener la oferta en divisas es totalmente posible mientras en la economía exista demanda en esas monedas, es un mercado que, si se articula bien su ciclo, se financia a sí mismo, a la vez que dejaría importantes ingresos al país (vía renta de espacios -que serían restaurados-, impuestos comerciales, etc) para invertirlo en otras prioridades, entre ellas contribuir al abastecimiento del mercado en moneda nacional, determinante para la satisfacción de las necesidades de la inmensa mayoría de la población.

Precisamente por la importancia de esas prioridades (salud, educacion, seguridad social, mercado interno, etc) es tan importante mantener el mercado en MLC abastecido, se puede y conviene.

Por otra parte, la posibilidad de conectar a los productores con un mercado mayorista que les provea de materias primas y medios de producción en general, es esencial para incentivar la producción (sobretodo, aunque no únicamente, en la agricultura) esta decisión sin dudas contribuye a eso, es correcta.  Pero se puede y se debe ir más allá: por qué la autorización a que esto se extienda al mercado minorista tiene que ser “por excepción” y a discreción?, es un paso que habrá que dar más tarde o más temprano, cual es la razón para dilatarlo en un momento de tantas carencias?

Avanzar en esa dirección no pone en riesgo el control del estado sobre la economía, ni favorece la restitución de la hegemonía del capital, o sea no son medidas que “por definición” favorezcan una “restauración capitalista” de la economía cubana: Si las cosas se hacen de manera integral y bajo los conceptos y regulaciones correctas y razonables, ese riesgo no tiene por qué existir.

De igual manera, la insistencia en el control total del estado sobre el comercio exterior no facilita la dinámica que la economía requiere aquí y ahora. No es demostrable que esa es necesariamente y “por definición”, la vía “más eficiente” para esta actividad comercial, que es fundamental para cualquier economía, esto depende de que operación se trata, de la escala, del sector, etc.

Por supuesto que el Ministerio del Comercio Exterior y sus empresas son estructuras imprescindibles y deben ocuparse de las operaciones estratégicas de la economía. De de ahí a hacerse cargo y ser intermediarios obligatorios de cuanta cosa la economía necesite importar o pueda exportar hay una notable diferencia. Una vez más, creo que el problema está en la necesidad de superar visiones absolutas.

Hay importantes partes de la economía, tanto estatal como cooperativa y privada, que se favorecerían mucho con el acceso directo a los mercados internacionales, sin que eso deje de estar regulado o se pierda el control sobre las operaciones estratégicas que deben permanecer en manos directas del estado. El bloqueo está ahí como la agresión criminal que es, continúa siendo tarea urgente contrarrestarlo dándole oxígeno y dinamismo a la economía, no manteniendo limitaciones innecesarias que lejos de contrarrestarlo lo hacen más dañino.

A propósito de esto se ha dado lugar a una polémica de si el “monopolio del comercio exterior” es un “principio del socialismo” y de que si una definición así está en el pensamiento de los marxistas clásicos, aquellos que con brillantez pensaron hace más de 100 años el socialismo como alternativa al sistema capitalista de producción.

En ese sentido considero que se debe tener no solo en cuenta, aunque también, lo que está en los textos clásicos, además es fundamental tener en cuenta la experiencia histórica, el avance de las tecnologías y las condiciones concretas de cada país en cada momento, sin esa adecuada combinación de factores y razones cualquier conclusión no rebasaría dogmas.

Claro qué la teoría clásica es muy importante y por cierto, en ningún lugar dice que el comercio exterior debe ser un monopolio del estado central, pero lo primero qué hay que superar son los dogmas y las parálisis paradigmáticas, el socialismo es un proceso de creación y construcción, más allá de si alguien dijo o dejó de decir están las evidencias de que es mejor para la economía, para la sociedad, para el progreso, para la justicia social y la inclusión en un lugar concreto y en un tiempo concreto, que en este caso es la Cuba de 2022 y a partir de ahí tomar con audacia, conocimiento, responsabilidad y compromiso las decisiones que sean necesarias.

Si hubieran tenido esas ataduras, si se mantuvieran fijados a esos atavismos donde estarían hoy China y Viet Nam. A los grandes pensadores hay que leerlos siempre y hacerlo con profundidad, pero también con capacidad crítica, sin ataduras, como ellos mismo aconsejaron tantas veces.

Si nos fuéramos a ceñir a la letra de todo lo escrito, como los fanáticos, entonces, por ejemplo, tendríamos que ver que los clásicos concebían el socialismo en países desarrollados y como parte de un proceso internacional, no en países subdesarrollados y menos aislado.

A partir de ahí es obvio que las condiciones para Cuba no pueden ser más diferentes a las previstas en esos textos, acaso por eso vamos a renunciar a la necesidad del socialismo, claro que no, pero hay que repensar que es el socialismo en estas condiciones, que es lo posible, sin dogmas, cómo avanzar. Y eso, créanme, que no se va a encontrar en ningún libro histórico, por importante e imprescindible que este sea.

                                                                                     ………………….

                                    ENTRE EL MONOPOLIO DEL COMERCIO Y LA DISCRECIONALIDAD EN CUBA

                                                    POR MAURICIO DE MIRANDA PARRONDO, AGO 16

El gobierno cubano ha decidido autorizar la creación de empresas mixtas y asociaciones con capital extranjero en el comercio mayorista y minorista. Para el caso del primero se permitirá establecer empresas privadas de capital totalmente foráneo, todo ello a partir del complejo mecanismo de autorizaciones discrecionales que ha caracterizado la aprobación de proyectos de inversión internacional.

Al mismo tiempo se anunció que, «excepcionalmente», se aceptará que «algunos actores no estatales» desempeñen actividades de exportaciones e importaciones de forma directa, sin utilizar a empresas estatales como intermediarias —algo que al menos yo reclamé desde el principio, no para algunos sino para todos— pero bajo el control directo del Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera (MINCEX). Las empresas creadas bajo estas figuras podrán operar en el mercado en Monedas Libremente Convertibles (MLC).   

Las autoridades reconocen que apelan a estas decisiones ante la escasez de oferta de bienes y muy especialmente de materias primas, insumos y tecnología. Además, por la necesidad de recibir transferencia de tecnología en administración y mercadotecnia.

Ante las críticas de varios economistas al mantenimiento del monopolio estatal del comercio exterior —entre los que me encuentro—, la viceministra del ramo esgrimió una cita de Raúl Castro en la que afirma que abandonarlo sería un «error estratégico». Si el objetivo de un gobierno es controlar toda la actividad económica del país, como parte del control sobre toda la sociedad, sin duda lo es; pero si el interés de la política económica fuera propiciar el mejoramiento del bienestar, el error estratégico es mantener entonces dicho monopolio.

El monopolio estatal tanto del comercio exterior como del minorista, es responsable del desabastecimiento de bienes de consumo en el mercado doméstico, y estos deben importarse porque el sistema productivo establecido —también en manos mayoritariamente estatales— es incapaz de ofrecerlos.

Como quiera que el Estado cubano afronta una notable escasez de divisas y un considerable déficit fiscal (11,7% del PIB en 2021; 17,7% en 2020, pero que ya había sido 6,2% en 2019, y 8,1% en 2018, según cifras de la ONEI), no está en condiciones de asegurar el abastecimiento de las cadenas de tiendas estatales, incluso de aquellas que venden en dólares bancarizados.

Si las unidades de comercio minorista no fueran propiedad del Estado, serían los propietarios —privados o cooperativos— quienes deberían surtirlas porque de ello dependerían sus ingresos. El Estado, en cambio, podría beneficiarse de un comercio doméstico dinámico, a partir de los ingresos tributarios que esta actividad generaría, sin tener que responsabilizarse con los suministros de dicho sistema.

En el discurso oficial se insiste en «cambiar lo que deba ser cambiado» y en «desatar las fuerzas productivas», pero esto no es más que una retórica vacía de contenido real. Desatar las fuerzas productivas —para usar esta categoría del pensamiento marxista— significa eliminar todas las trabas que frenan su desarrollo. No obstante, en cada medida adoptada se incluyen restricciones que limitan su efectividad.

Las autoridades cubanas no son capaces de concebir un país que pueda funcionar sin su control, el cual —como ya he escrito antes— es responsable en gran medida del empobrecimiento y de la persistencia del subdesarrollo. Sin embargo, el buen gobierno no consiste en controlar a la sociedad, sino en utilizar mecanismos reguladores para evitar los fallos del mercado, sin que ello implique que imperen los del Estado.

Al parecer, las autoridades asumen que existe una larga fila de posibles inversionistas esperando por la oportunidad de invertir en Cuba, cuando en realidad las condiciones institucionales del país, su carácter excesivamente extractivista, la estrechez del mercado doméstico debido al escaso poder de compra, la desconexión respecto a cadenas globales de valor, el estancamiento económico, las deformaciones estructurales y el subdesarrollo de la infraestructura; entre otros —además de la discrecionalidad con la que son aprobadas las propuestas de inversión—, son factores que desestimulan la colocación de capital productivo foráneo en la Isla.

Una vez más se apela a buscar fuentes de recursos externos, en lugar de facilitar la gestión de empresas privadas y cooperativas nacionales para que también puedan operar en el comercio doméstico y exterior. En este sentido, deciden discrecionalmente que «determinados actores» privados nacionales puedan acceder de forma directa a operaciones de exportaciones e importaciones, siempre bajo control del MINCEX.

La discrecionalidad es un poderoso instrumento de la corrupción, sobre todo en un país con escasa transparencia institucional y con prácticamente ningún mecanismo efectivo de rendición de cuentas por parte de las autoridades gubernamentales ante el resto de la sociedad.

Qué debería hacerse para transformar el comercio exterior y doméstico en Cuba?

En mi opinión, es necesario eliminar el monopolio estatal sobre estas actividades, lo cual significa que tanto empresas privadas como cooperativas nacionales o extranjeras, puedan dedicarse a ellas y contribuyan al presupuesto de la nación a través del sistema tributario. Por otra parte, no existen razones que sustenten que las empresas estatales estén en mejores condiciones para desarrollar las actividades comerciales externas, que en la inmensa mayoría de los países son atendidas por empresas privadas, y en algunos casos también por cooperativas.

Los decisores en Cuba se mantienen apegados a la falacia de considerar socialistas a las empresas estatales, cuando en realidad no lo son porque la sociedad, que en teoría es su propietaria, carece de las posibilidades de hacer valer su propiedad con el control de su gestión.

La liberalización del comercio doméstico e internacional debe complementarse con la eliminación del tipo de cambio fijo sobrevaluado, que se ha establecido de espaldas al mercado y ahora es responsable de nuevas distorsiones de precios que desconectan la economía nacional de las condiciones internacionales.

Con un tipo de cambio único establecido por el mercado a partir de la confrontación entre oferta y demanda, que permita la soberanía monetaria del peso, se podría asegurar la convertibilidad doméstica de la moneda cubana y, por tanto, precios relativos ajustados a las realidades económicas y de competitividad internacional de los sectores productivos y de servicios nacionales. En estas condiciones no habría que vender productos o servicios en divisas extranjeras, lo cual no solo resulta necesario económicamente sino imprescindible políticamente.

Para atraer la inversión extranjera directa se deben superar los obstáculos arriba mencionados, que limitan la mayor participación del capital foráneo en la ineludible reconstrucción de la economía cubana.

Pretender que se mantenga el modelo de economía centralmente administrada, cuando existen evidencias de que en lugar de promover el desarrollo lo frena, es asegurar la persistencia del subdesarrollo, el deterioro del nivel de vida de la población y el aumento de la sangría migratoria.

                                                                                             ……………..

                                                                 EL PERIODISMO Y LOS TRABAJADORES

                                                        POR ANTONIO GRAMSCI, AGOSTO 13, 2022

https://www.bloghemia.com/2022/08/el-periodismo-y-los-trabajadores-por.html

Artículo de Antonio Gramsci publicado en Avanti el 22 de diciembre de 1916

Estos son los días en que los periódicos se anuncian para captar suscriptores. Los directores de la prensa burguesa ordenan los aparadores, le dan brillo a su logotipo y buscan llamar la atención de los transeúntes (es decir, el lector) para vender su producto. El producto es ese pedazo de papel de cuatro o seis páginas que cada mañana y tarde pretende inyectar en el espíritu del lector el modo de percibir y juzgar los hechos de la actualidad política, mismos que convienen a los intereses de los productores y vendedores del papel impreso.

Queremos discutir con los trabajadores sobre la importancia y la relevancia del hecho, que parece tan inocente, que es elegir el periódico al que nos suscribimos. Es una decisión llena de mañas y peligros que se debe hacer conscientemente, con prudencia y previa reflexión.

Ante todo, el trabajador debe negarse a colaborar al sostenimiento del periódico burgués. Tiene que recordar siempre, siempre, siempre, que el periódico burgués (cualquiera que sea su matiz) es un instrumento de lucha impulsada por ideas e intereses contrarios a los suyos. El contenido de la prensa está influenciado por una idea: el servicio de la clase dominante, lo que inevitablemente se traduce en una cosa: luchar contra la clase trabajadora.

De hecho, del primer al último renglón, el periódico burgués adopta y revela esta preocupación. Pero lo mejor de todo, es decir lo malo, está en el hecho de que en lugar de pedir dinero a los ricos para sostener su propia defensa, los periódicos burgueses logran en cambio financiarse por la misma clase a la que combaten. Y los obreros les pagan con prontitud y generosidad. Cientos de miles de trabajadores dan todos los días sus monedas a la prensa burguesa y por lo tanto lo fortalecen ¿Por qué?

Si usted le pregunta a un trabajador con un periódico burgués en el tram o en la calle, escucharía la respuesta: «Porque necesito saber qué cosas están sucediendo». Jamás se le ocurrió que las noticias son expuestas con un arte que dirige su pensamiento y manipula su mente de una manera determinada. Pero al mismo tiempo él sabe que este diario es conservador, que tal persona es un arribista, y que el tercero, cuarto, y quinto están vinculados a grupos políticos que tienen intereses directamente opuestos a los suyos.

Todos los días, los trabajadores pueden ver por sí mismos que los periódicos burgueses relatan hasta los hechos mas simples de un modo en el que favorecen a la clase burguesa en perjuicio de la clase obrera. ¿Si estalla una huelga? Para la prensa burguesa los trabajadores están equivocados. ¿Hay una manifestación? Los manifestantes, simplemente porque son trabajadores, son siempre los revoltosos, los intransigentes, los delincuentes.

El Gobierno aprueba una ley? Siempre es buena, útil y justa, incluso si se trata de lo contrario. ¿Se desarrolla una lucha electoral, política o administrativa? Los solicitantes y los mejores programas son siempre las de los partidos burgueses.

No hablaremos de todos los hechos que los periódicos burgueses o censuran, o tergiversan o falsifican para poder engañar, ilusionar, y mantener en la ignorancia a sus lectores. Sin embargo, la aprobación cómplice del trabajador al periódico burgués no tiene límites. En necesario reaccionar a ella y mostrar trabajador el análisis exacto de la realidad.

Hay que decir y repetir que el dinero mal gastado que cae en las manos del vendedor de periódicos es un proyectil más entregado al periódico burgués que lo disparará después, en el momento oportuno, en contra de las masas trabajadoras. Si los trabajadores se convencieran de esta verdad elemental, aprenderían a boicotear la prensa burguesa con la misma firmeza y disciplina con que la burguesía boicotea las publicaciones de los trabajadores, es decir, la prensa socialista.

No dar ayuda de dinero a la prensa burguesa que es su enemiga: este debe ser nuestro grito de guerra en este momento caracterizado por las campañas de suscripciones promovidas por todos los periódicos burgueses. Boicot, boicot, boicot!

                                                                                       …………………

                                                          REVOLUCIONAR LA REVOLUCIÓN (2)

                                                   POR JOAQUÍN BENAVIDES RODRÍGUEZ, 16/08/2022

Revolucionar la Revolución es otra forma de decir lo que Fidel sentenció que significaba SENTIDO DEL MOMENTO HISTORICO Y CAMBIAR TODO LO QUE DEBA SER CAMBIADO. Es el cambio de rumbo en la economía de la República Popular China, que le imprimió el revolucionario y comunista Deng Tsiao Ping, después de las protestas de Tien Am Meng. Es lo que la Dirección revolucionaria y comunista vietnamita, denominó DOI MOI y que salvó la economía de ese heroico país del desastre después de derrotar a las tropas de Estados Unidos y expulsarlas de su tierra.

En nuestro caso significaría, según mi opinión, dar una respuesta con sentido revolucionario y sin perder más tiempo, con valentía y decisión, a la caótica y desordenada situación en que se encuentra la economía y que el Pueblo cubano todo, sin duda alguna sería capaz de superar, trabajando sin descanso para vencer las medidas impuestas por el agresivo e inmoral bloqueo norteamericano, aunque  persistan durante 60 o 100 años más.

El inicio del mercado cambiario, anunciado por el Ministro de Economía y Planificación y la Presidenta del Banco Central, el pasado 3 de agosto, lamentablemente se queda corto. No ha ido al fondo del problema, que no es otro, como advirtieron los jóvenes economistas del Banco, que poner a producir a la economía del país.

No es un mercado cambiario: solo compra divisas, no las vende. Para que haya mercado tiene que haber compra y venta. No abarca a las empresas estatales, privadas y cooperativas, olo a las personas naturales. Establece una tasa de compra del dólar de 120 pesos, que parece correcta para captarlos. Pero a su vez al vender pesos solo para gastarlos en el comercio y no para producir, incrementa la inflación en la economía. Está concebida la medida para captar divisas, comprarlas a una tasa de 120 pesos, para entregarlas a las empresas estatales a una tasa de 24. Con todo respeto, es un disparate. Subsidiar a las empresas estatales en dólares, es un error garrafal. El Ministerio de Economía y Planificación, si es que la tiene, tendría que explicar cuál es el fundamento económico de esa decisión.

Como se conoce, la tasa de cambio es el precio relativo más importante que tiene una economía como la cubana. Y el Ministerio de economía da la impresión que continúa sin entender esa relación fundamental. Cómo es que el Banco está comprando dólares a 120 pesos y los entrega a las empresas estatales a 24?

Esa diferencia la financia el Banco? No se explicó en la comparecencia en la Mesa Redonda, pero pudiera pensarse que es el Presupuesto del Estado quien está asumiendo la diferencia. Eso pienso yo. ¿Tiene lógica económica eso? Tiene sentido continuar incrementando el déficit presupuestario con el objetivo de venderles divisas baratas a las empresas estatales? No sería una solución más correcta, quizás, que el Banco le conceda crédito en pesos a las empresas estatales para que compren las divisas a la tasa de 120 y que tengan que devolverles el crédito al banco aunque sea con un interés bajo?

Hay que lograr impedir que la burocracia continúe haciendo con la economía, en medio de esta crisis, lo que ha estado acostumbrada a hacer desde hace muchos años. Tenemos que ser consecuentes. Si un dólar cuesta efectivamente, en las actuales circunstancias 120 pesos, toda la economía, sea estatal, privada, cooperativa y la población debe comprarlos a 120 pesos. Un solo precio para todos los actores.

No se salva a las empresas estatales vendiéndoles dólares baratos. La única solución correcta es facilitarles que extraigan de las mismas todo lo que les sobra para ser eficientes y competitivas. Por supuesto que a los trabajadores no se les puede sacar para la calle. Habría que mantenerles durante un tiempo prudencial sus salarios hasta que se incorporen productivamente a un trabajo que cree valores para la sociedad. Ese gasto si tendría que ser asumido por el Presupuesto del Estado. Otros subsidios a personas vulnerables económicamente, es posible que durante un tiempo el Presupuesto del Estado tenga que asumirlo.

Si en vez de las casi 5000 Mipymes y Cooperativas no agropecuarias aprobadas, fueran diez mil, o quince mil las ya autorizadas, sería menos traumático para toda la sociedad enfrentar la solución del problema. Seria además nuestra solución realmente socialista. No puede concebirse el Socialismo con desempleo ni con empleo superfluo. Para sacar a nuestro País de la crisis económica, hay que generar empleo para sus hombres y mujeres. Empleo productivo que creen valores en bienes y servicios. No empleo superfluo en las empresas estatales, subsidiado por el presupuesto del Estado. 

El llamado sector no estatal, o sea las Mipymes, las Cooperativas y los Trabajadores por cuenta propia, se financian ellos mismos. No requieren del presupuesto del estado. El Presupuesto les cobra impuestos para sostener a toda la sociedad. ¿No se ve claro? Pienso que la confusión ideológica que padecemos, o que padecen algunos, lo impide.

El Socialismo no se define por el número de empresas propiedad del Estado. Las grandes y estratégicas empresas en manos del Estado Socialista aseguran en primerísimo lugar la política social socialista. Pero todas las grandes empresas propiedad del estado tienen que ser eficientes y competitivas. No existen para vivir del Presupuesto del Estado. Tienen que ser las mayores aportadoras al Presupuesto del Estado.

Para eso es que el Estado socialista invierte en ellas. No las subsidia, es inversionista. Y si no son eficientes y competitivas, el estado tiene que tener todo el derecho de reestructurarlas y si es necesario disolverlas y emplear los recursos humanos y materiales en otros objetivos donde sean más productivos.

El lunes 15 de Agosto comparecieron a la Mesa Redonda la Viceministra primera del Ministerio de Comercio exterior y la Inversión extranjera y la Ministra de Comercio Interior para informar nuevas medidas en el marco de las anunciadas en la Asamblea Nacional en julio por el Vice primer ministro y Ministro de economía Alejandro Gil.

La exposición pudo ser muy interesante, e incluso importante, pero fue confusa y dejo muchos aspectos sin definir. El principal, en mi opinión, que no se aclaró como recuperarían el capital invertido las empresas extranjeras que decidieran invertir en el mercado mayorista. Al no existir aun venta de divisas en el mercado cambiario, y al vender el mercado mayorista en moneda nacional, CUP, no tendrían una solución legal para transferir al exterior los resultados de su inversión en ese objetivo.

Sin ese problema resuelto, dudo que el anuncio de ambas altas funcionarias del Gobierno, pueda llevar a eventuales inversionistas extranjeros a invertir en esa importante área de negocios. Sobre otros aspectos, habrá que esperar la legislación concreta. Las preguntas del moderador, como generalmente ocurre, no ayudaron mucho a esclarecer lo que exponían aceleradamente las expositoras. Se ha puesto de moda que funcionarios de alto nivel del gobierno se sientan obligados a llevar por escrito y leer sus exposiciones.

Los temas fueron realmente importantes, acerca de cuestiones que también llevamos años discutiendo y proponiendo por muchos especialistas, académicos y economistas. La Ministra lo resolvió diciendo, que la explicación estaba en que se venían siguiendo políticas restrictivas. ¿Por quién, por el organismo que ella gestiona, o por otro cuyo dirigente no asistió a la Mesa Redonda?

Los Jefes, cuando reciben una orden u orientación con la que no están de acuerdo, si no renuncian, están obligados a asumir plenamente las responsabilidades por los errores o por las políticas equivocadas.   En un próximo texto de Revolucionar la Revolución, opinaré con más elementos sobre esta, repito, importante decisión acerca de la participación de la inversión extranjera en el comercio mayorista e incluso como participante de una empresa mixta en el comercio minorista.

En mi anterior texto del 15 de julio, Revolucionar la Revolución, no incluí entre los temas importantes a resolver, uno que debí haber incluido. El compañero José Luis Rodríguez me lo señaló, con mucha razón, en una nota personal que me envió. También ha insistido en esto el compañero Juan Triana. Me refiero al importantísimo tema de la deuda externa del país, que se encuentra en una situación de impago desde el 2019, lo que ha provocado que se hayan cerrado líneas de crédito, incluyendo crédito a proveedores y que se haya ralentizado la inversión extranjera directa.

Esta situación pone en evidencia de que es necesario renegociar la deuda vencida y no pagada si se quiere destrabar el flujo de recursos externos que el país necesita, tanto por la vía de los créditos, como de la inversión extranjera directa.

Para lograr este objetivo no basta con posponer pagos, lo que se ha logrado hasta el 2027 con diversos acreedores, sino que es preciso iniciar gradualmente erogaciones que permitan restablecer la confianza de los acreedores y poder acceder a líneas de crédito actualmente inexistentes.

Por supuesto que en nuestras condiciones tal renegociación no podría partir de destinar un elevado nivel de fondos, de los que no se dispone, pero se podrían intentar algunas opciones que se utilizaron en los años más duros del Periodo especial, consistente en iniciar pagos con un mínimo de dinero líquido así como diversas variantes que son práctica común en otros países, tales como swap de deuda por inversiones;  la emisión de bonos de deuda externa que ofrezcan una garantía de pago a los acreedores con un documento que constituye un activo financiero negociable en el mercado de recompra de deudas; pago de deudas reconvertidas a moneda nacional; pago de deudas en especie, tanto en mercancías como en servicios, y pago de deudas mediante compensaciones mutuas.

Sera necesario enfrentar decididamente desde ahora, este estratégico asunto, dándole participación a personas de larga experiencia que están en el país, en sus casas, y que pudieran contribuir a encontrar  las soluciones posibles sin ceder soberanía. En cualquier otro país, ante dificultades que pudieran parecer insuperables, pero que no lo son, los que dirigen, buscan consejo en quienes han ocupado grandes responsabilidades en circunstancias también difíciles, y que permitieron seguir adelante. Las naciones de mucha experiencia y de cientos y hasta de miles años de vida, acuden a este método para encontrar las mejores y menos traumáticas soluciones a problemas muy difíciles.

Hasta aquí este Revolucionar la Revolución de hoy. En próximas semanas volveremos a insistir en estos temas. Es nuestra modesta contribución, sin que por ello pensemos que tenemos toda la verdad y la razón, a llamar la atención de que hay que actuar ya, sin más demora y venciendo la falta de voluntad y visión estratégica de la burocracia.

                                                                                …………………….

                                                                CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE DEL ICRT

                                                          POR LELA SÁNCHEZ ECHEVERRÍA, AGO 18 2022

Al Presidente del ICRT, Alfonso Noya Martínez

En el día de hoy cumplo con hacerle al presidente de esa institución, por tercera vez, una llamada de atención sobre un tema que me resulta imposible pasar por alto. Soy hija de Aureliano Sánchez Arango y resido, desde mi nacimiento, hace ya bastantes años, en este país y pienso continuar haciéndolo hasta el día en que me toque, como a casi todos, mudarme para Zapata y 12. Pero no pienso hacerlo por el momento, sobre todo cuando su organismo logra mover mis neuronas y mi espíritu de justicia.

En el día de hoy, en el Noticiero del Mediodía, ha aparecido un reportaje sobre el aniversario del fallecimiento del Senador de la República, Eduardo Chibás Rivas, presentado por una reportera de nombre Arlen García Rosales.

Refiriéndose a la política de ese señor desde finales de los cuarenta hasta inicios de los años cincuenta, expresó que su último aldabonazo fue por luchar contra la política deshonesta del entonces ministro de Educación del Gobierno de Carlos Prío, Aureliano Sánchez Arango. Esta alocución, según ella, fue para llamar a la acción y demostrar las corrupciones y desvíos de fondo del Ministro de Educación. Al no poder probarlas, a pesar de que eran popularmente conocidas, se disparó un tiro que se escucha en el reportaje.

Expresó asimismo que el Sr. Chibás había fundado su partido para luchar por una administración limpia, «Vergüenza contra dinero» y la escoba era su lema, para barrer con lo mal hecho.

Por la voz de la persona que narra infiero que es muy joven, pero en realidad eso no puedo demostrarlo, solo su grado de ignorancia sobre los hechos que narra. No sabe la periodista que el Senador había formado parte del Partido Auténtico y que solo fundó, con Milo Ochoa en Holguín, el Partido Ortodoxo cuando se pudo percatar, en una visita que ambos le hicieron al entonces presidente Ramón Grau San Martín, que Chibás no iba a ser el candidato por ese partido en las elecciones de 1948, sino Carlos Prío.

Tampoco conoce la periodista que el Senador era muy amigo de uno de los personajes más corruptos de la época de quien, por cierto, no se habla prácticamente en Cuba, José Manuel Alemán, entonces ex ministro de educación y presidente del Partido Auténtico.

Ni parece haberse enterado de que, una vez fundado el nuevo partido, propuso a Fico Fernández Casas, para atender los asuntos de su política agrícola. Como supongo que esa persona, espero que sea periodista, no conoce al personaje, me tomo el trabajo de aclararle que se trataba de uno de los latifundistas más conocidos de la entonces provincia de Oriente.

Discutible resulta también la posición anti imperialista de este señor; pero no estoy dispuesta a darle una clase de historia a alguien que se lanza a hacer un reportaje sin estudiar profundamente lo que dice y sin tomar en cuenta que está cometiendo un delito, que es el difamar a una persona que ya ha fallecido y que no puede, por tanto, responderle adecuadamente. Si no se tratara de un asunto jurídico, sí lo es desde el punto de vista ético.

No sabe esa periodista, o no le pareció necesario decirlo, que ese disparo fue el resultado de una larga polémica pública que tuvo con mi padre, que había comenzado en el mes de junio. Tampoco parece conocer que en los últimos tiempos, por decir que tenía las pruebas de los robos de Aureliano en una maleta que golpeaba constantemente, cuando caminaba por las calles de la ciudad las personas se burlaban de él diciéndole que abriera la famosa maleta.

Ni se enteró de que los propios compañeros de la dirección de su partido, en una reunión en medio de la polémica con Papá, lo tildaron de mentiroso…

Realmente, señor presidente del ICRT, estoy harta de tener que escuchar, más de setenta años después, a una persona irresponsable e ignorante, expresarse de esa manera sobre un acontecimiento histórico. Y más cansada estoy de tener que escribirle a quien dirige ese organismo para llamar su atención sobre hechos de esa naturaleza que forman parte de una política inconsciente que permite un análisis superficial de asuntos que competen a muchos, entre otros a mi padre y a mí.

No es admisible aceptar que una periodista se tome la atribución de publicar un acontecimiento con un enfoque errado de la realidad histórica y mucho menos admisible que se lo publiquen sin haber revisado previamente la veracidad de lo que pretende publicar.

Hace años me dediqué a estudiar estos hechos y escribí un libro que le adjunto para que alguien de su institución se tome el trabajo de leerlo, y ver si se logra evitar que se repitan reportajes como este. Ahí podrá usted constatar que le advierto a uno de sus predecesores que de repetirse esto, me vería forzada a llevarlo a los tribunales. Lo mismo le repito a usted. Tómelo en cuenta porque la manera en que he vivido hasta el día de hoy no es más que una demostración de que cumplo lo que prometo.

Antes solo podía escribirles de manera personal a directores de periódicos, presidentes de instituciones, etc., y debía quedarme con las ganas de que algún día algún dirigente cualquiera tuviera la decencia de, si bien no publicara mi respuesta o planteara alguna duda pública sobre el contenido de los trabajos publicados, al menos impidiera la repetición de estos hechos.

Ahora, felizmente, existen los medios alternativos y las redes sociales y no pienso permitir que esta difamación se mantenga sin una respuesta adecuada. A estas también les estoy enviando una copia de la presente, con la esperanza de que alguien colabore con mi deseo de que, de una vez por todas, quede zanjada esta situación que afronto desde hace tanto con los órganos de prensa en cualquiera de sus manifestaciones, ya que resulta imposible modificar las versiones sectarias que han aparecido en los libros de historia desde hace no menos de cincuenta años, cuando mi hijo aún cursaba la enseñanza primaria.

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                                                                                 ………………….

                                                HABANA INSIDER: ARTE|CULTURA|IDEAS      

ES UN BOLETIN ELECTRONICO QUE OFRECE DE MANERA GRATUITA, UNA SELECCION DE CONTENIDOS PUBLICADOS EN LA PRENSA DIGITAL CUBANA E INTERNACIONAL. SOMOS UN PROYECTO NO LUCRATIVO CREADO EN BARRIO OBRERO, S.M. PADRON, LA HABANA, CUBA POR PROFESIONALES DEL ARTE Y LA COMUNICACIÓN POR “LA NECESIDAD DE INFORMACIÓN QUE SOBRE EL DESARROLLO DEL PENSAMIENTO POLÍTICO Y SOCIAL DEL TIEMPO PRESENTE TIENE HOY LA CUBA REVOLUCIONARIA”.

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Publicado el agosto 22, 2022 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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