Boletín por un socialismo participativo y democrático

 No. 471(31 año14). La Habana,07-agosto-2022

Art. 54 de la Constitución: El Estado reconoce, respeta y garantiza a las personas la libertad de pensamiento, conciencia y expresión.

Artículos, notas, reseñas, publicaciones de interés.

Los autores son los responsables de sus escritos.

Reenvíe este boletín a todos los que estime conveniente.

Se autoriza la reproducción total o parcial en cualquier soporte.

Consejo de Redacción. Pedro Campos, Andrés Dovale y Germán González CE pedrocampos313@yahoo.es ; adovbor@gmail.com ; germang1944@yahoo.es

 Se agradece críticas, comentarios, sugerencias y opiniones sobre forma/contenido

El boletín SPD se puede encontrar en  SPDcubano.blogpost.com

El boletín SDP incluye trabajos de otros autores que sostengan posiciones democráticas

ÍNDICE

Desde las redes sociales

Publicaciones en las redes sociales que compartimos con nuestros lectores, en particular con aquellos imposibilitados de acceder a Internet o con acceso limitado, léase cubanos de adentro.

Lo dijo…

Citas tomadas de escritos o discursos programáticos de nuestros próceres, es decir, no frases al azar o fuera de contexto. Reproducidas para que los cubanos conozcan cómo concebían la

República los que la forjaron…

Haciendo nota del progreso alcanzado

Del Maleconazo al 11J, la mutación de los genes cívicos cubanos

Por Yoani Sánchez, La Habana

“El dólar en el País de las Maravillas”

Por Pucho Oroza, La Habana

La ola migratoria que vive Cuba vacía el campo de jóvenes emprendedores

Por Osmel Ramírez Álvarez, Mayarí

No votar, la opción menos costosa para la izquierda democrática cubana.

Por José Gabriel Barrenechea, Villa Clara

La crisis estructural de la industria no azucarera en Cuba

Por Mauricio De Miranda Parrondo, Cali

DESDE LAS REDES SOCIALES

Pedro Campos Santos

  • TODAS LAS DESGRACIAS DE CUBA TIENEN UNA SOLA CAUSA Y RESPONSABLE: EL RÉGIMEN CASTRISTA
  • Antes: un kilo no tiene vuelto.
    Ahora: un Camilo tampoco
  • Hace 5 años
    • El Capitalismo Monopolista de Estado CME acaba de cerrar una exitosa cooperativa que llegó a tener más de 300 miembros y trabajar en distintas provincias, con las propias empresas estatales. Se cag… cuando vieron lo que puede hacer el cooperativismo a pesar de todas las trabas. El estado totalitario nunca pudo, no puede ni podrá detener jamás el trabajo libre, privado y asociado. Ya no saben qué inventar para controlar lo que los cubanos por sus propios fueros han ido realizando a la sombra de las limitadas reformas. En los años 94-95 empezaban a permitir el cuentapropismo, a la sombra del cual crecieron negocios individuales, de pequeños capitalistas y grupos que se organizaban en forma cooperativa sin tener ese nombre. No había pasado un año y empezaron los impuestos y sacaron a un montón de inspectores para la calle a poner multas y a hostigar a los emprendedores. El partido único, el más reaccionario de la historia de Cuba, bajó la orientación de que los cuentapropistas eran enemigos de clases. Pero la gente se defecó en los impuestos, las multas y las amenazas, pagaron los impuestos mínimos, compraron a los inspectores de la ONAT, sacaron la materia prima, la gasolina y lo que fuera necesario de los almacenes del estado en contubernio con los administradores y éstos sobornaron a los dirigentes municipales. Y así será y los acusaran de bandidos, ladrones etc. hasta que se establezca una ley de empresas mercantiles, de todo tipo y se respeten la propiedad privada y la cooperativa en forma sagrada, por una constitución democrática, con poderes independientes y un tribunal de garantías constitucionales.
  • En La Habana en el mercado libre popular, el negro es el del estado, el dólar tiende a 150 pesos.
  • El corazón que parió la era se dio tremenda cagada y ha jodido a medio mundo
  • Alguien pudiera explicar qué está pasando que ni el gobierno de Biden ni la gran prensa de EEUU hablan últimamente nada de la guerra en Ucrania?
  • Y qué con Ucrania y los bombardeos de escuelas y hospitales? Los medios ahora se ocupan de la Pelosi y la amenaza China nada más?
  • El castrismo está presentando síntomas de SMDO, síndrome de disfunción multiorgánica. Una vez desencadenado provoca un colapso multisistemico que acaba con la vida del paciente
  • El corrector de feibu me la tiene pela
  • Hace muchos años se demostró y publicó que el fracaso económico castrista partía de no pagar adecuadamente la fuerza de trabajo
  • El enfrentamiento entre EEUU y China no es político sino económico: por el control de Taiwán. Lo mismo que con Rusia, por el control de Ucrania
  • Cómo se tomó la decisión castrista de poner el dólar a 120 pesos? Como todas en Cuba. R@ul se tiró un peomojao y cambió de idea
  • Hace 2 años
    • La guerra del castrismo contra los coleros es una muestra de la pobreza y orfandad de su pensamiento político, económico y social
  • Los trabajadores de Ángel Castro, el padre de quien tú sabes, eran pagados con bonos que solo podían comprar en su tienda de Biran.
  • El castrismo no sabe, no quiere o no le importa saber que el dinero se comporta como una mercancía más sujeta a las leyes del mercado y que su valor se relaciona con el valor medio de trabajo equivante. El pesito castrista no vale casi nada porque el castrismo no valora ni paga adecuadamente la fuerza de trabajo ni la producción de los campesinos ni a sus millones de asalariados explotados brutalmente como esclavos.
  • Ahí está de inmediato el “resultado” de las medidas castristas: el peso “sube como la espuma”, al otro día del anuncio oficial de 120 X $1, llegó a 180 en el mercado libre
  • Lo único inteligente es dejar circular el dólar y poner a flotar el peso
  • El cabrón estado castrista y su burocracia….váyanse al carajo
  • Hace 3 años
    • Canel se jacta de ser continuidad, cuando la solución está en el cambio. Su identificación con el pasado lo condena al fracaso.
  • EL CASTRISMO PARECE ESTAR PERDIENDO EL CONTROL DE LA SITUACIÓN EN CUBA. SON MUCHAS Y DISPERSAS LAS MANIFESTACIONES DIVERSAS QUE MAYORITARIAMENTE SE REALIZAN EN LA OSCURIDAD
  • Hace un año
    • La pobreza y el hambre no se resuelven con cirugía social, ni igualitarismos voluntaristas; sino con libertad económica, oportunidades y créditos accesibles a todos
  • El castrismo consumió y destruyó todos los recursos productivos que heredó del capitalismo y todos los que llegaron después de la ex-URSS y los “países socialistas”. Ahora aspira a vivir de Biden, los demócratas y el exilio
  • Si la gente sigue saliendo masivamente a protestar aprovechando los apagones y avanzan hasta las áreas de confort del régimen, los castristas tienen que huir
  • La oposición es una consecuencia del desastre ocasionado por el régimen. Reprimirla, encarcelarla no acabará con ella. Al contrario: La están multiplicando.
  • Con el éxodo de campesinos hacia EEUU en los últimos meses y la consecuente disminución de productos alimenticios, hay que esperar un aumento de sus precios, agravando la situación alimentaria en Cuba
  • Ante la profunda crisis energética, alimentaria, de salud y general que vive Cuba, el régimen debería pedir ayuda de Organismos Internacionales, de sus vecinos del Norte y especialmente al exilio y facilitar el envío de todo tipo de vituallas sin costos de aduana directamente a la población
  • Altamira el barrio santiaguero de José Daniel Ferrer salió a protestar por los apagones. Santiago se calienta
  • Hace un año
    • Al acudir a la violencia ante la protesta pacífica, el fachocastrismo desató los demonios cubanos
  • Las consignas más gritadas en las protestas:
    -Libertad
    -Pongan la corriente
    -Diaz Canel Singao
  • En la historia de Cuba ha habido pendejos marionetas, pero lo del Singao llega a extremos
  • La falta de electricidad generaliza las protestas contra el régimen. También en Cienfuegos. La dictadura tiembla. No puede actuar en la oscuridad.
  • Simple: si la producción y venta de electricidad y gas estuvieran en manos privadas o asociadas, no faltarían en Cuba.
  • Lo digo, lo repito y no es matraca mía: lo Mejor que pueden hacer los Castros hoy, es IRSE. Que se vayan ya!!!!

Lo dijo…

Ignacio Agramonte y Loynaz, El Mayor, el Bayardo de la Revolución, el “diamante con alma de beso” como lo llamara José Martí, en su discurso de graduación como abogado, pronunciado en la Universidad de La Habana, el 22 de febrero de 1862:

La prensa con razón es considerada como la representación material del progreso. La libertad de la prensa es un medio de obtener la libertad civil y política, porque instruyendo a las masas, rasgando el denso velo de la ignorancia, hace conocer sus derechos a los pueblos y pueden éstos exigirlos.

No carece de inconvenientes la prensa completamente libre, pero ni contrapesan sus ventajas, ni son de tanta importancia como se ha tratado de hacer creer. “Se puede abusar de la prensa”, dice un autor inglés, por la publicidad de principios falsos y corrompidos; pero es más fácil, añade él mismo, remediar este inconveniente combatiéndolo con buenas razones que empleando las persecuciones, las multas, la prisión y otros castigos de este género.

“Ignacio Agramonte, su pensamiento político y social” con Introducción y selección de Juan J. Pastrana, publicado por la Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1987, texto comprendido entre las páginas 53 y 61. Tomado del blog: eduardomartinezrodriguezdecuba.wordpress.com 

Haciendo nota del progreso alcanzado

Del Maleconazo al 11J, la mutación de los genes cívicos cubanos

Por Yoani Sánchez, La Habana

Descamisados y con las costillas marcadas, así se veían los manifestantes que el 5 de agosto de 1994 tomaron el litoral habanero durante el Maleconazo. Las pocas fotos que se han difundido de aquella jornada muestran rostros de pómulos marcados y mirada desesperada. Desde aquel estallido hasta llegar al 11 de julio del año pasado, los cubanos aprendieron varias lecciones cívicas y asumieron nuevos métodos de protesta, pero el régimen también se ha superado en la represión.

Si aquellos de hace 28 años se lanzaron a la principal avenida de La Habana ansiosos por abordar cualquier embarcación que los sacara de la Isla, los del verano de 2021 no buscaban escapar, sino plantar cara a un sistema que los ha condenado a la miseria material y a la falta de libertades. La escasa cohesión en aquel estallido, en medio del Período Especial, poco tiene que ver con los grupos compactos, marcando el paso con lemas libertarios y que se dirigieron hacia puntos claves de las ciudades que se vieron el 11J.

En la primera acción el muro del Malecón funcionó como una ratonera entre los manifestantes y las tropas de choque, vestidas de civil, que el castrismo lanzó contra aquella gente harapienta y hambrienta; pero hace un año el «organismo» de la protesta popular ya estaba lo bastante evolucionado como para extenderse por plazas céntricas, delante de las instituciones del poder y transitar por calles donde se iban sumando nuevas voces.

En el Maleconazo, el oficialismo trató de evitar a toda costa las imágenes de uniformados reprimiendo, de ahí la taimada idea de usar constructores y policías de civil para detener a los manifestantes, rajarles la cabeza con una cabilla o atemorizarlos a pedradas. Sin embargo, la magnitud del 11J fue respondida con tropas especiales a las que se les vio desplegar innumerables dispositivos antidisturbios que el régimen había ido comprando por años.

La extensión de ambos hechos también los diferencia en grado sumo. En casi tres décadas que separan una manifestación y otra, la indignación se desbordó desde una zona en la capital cubana a más de cuarenta puntos de la Isla. Ya no era un suceso local, sino una sacudida nacional. Los genes cívicos habían mutado lo suficiente para saber que la masividad y la simultaneidad eran vitales. Las nuevas tecnologías contribuyeron considerablemente a la capacidad de convocatoria de la protesta y a su documentación en vivo. Los habaneros del Maleconazo ni siquiera supieron el calado de su acción hasta años más tarde, con la difusión de imágenes y testimonios.

Pero el saldo represivo creció. El 11J ha dejado al menos un fallecido, más de mil detenidos violentamente y centenares de condenados a penas que, en algunos casos, alcanzan las tres décadas en prisión. El ADN de la dictadura también se transformó. En este tiempo se estuvo organizando de forma calculada y fría para aplastar a su propio pueblo si se le ocurría tomar las calles. Invirtió millones en artilugios del terror, perfeccionó su policía política, compró sofisticados artefactos para monitorear las comunicaciones y capacitó aún más a sus jueces y fiscales para completar el trabajo de amordazar la voz popular.

El 5 de agosto de 1994, cuando ya se había disuelto la protesta y el Malecón era una «zona segura» para la pasarela política, solo entonces, llegó un Fidel Castro enfundado en su uniforme verde olivo, para escuchar los vítores de los contramanifestantes que él mismo había enviado al lugar. Miguel Díaz-Canel protagonizó una escena aún más ridícula cuando le lanzaron una botella desde una azotea en San Antonio de los Baños aquel domingo de hace un año en que intentó remedar la anterior marcha de Castro y sus secuaces. Con miedo a un rechazo mayor, el ingeniero corrió a esconderse en el Palacio de Gobierno, desde donde pronunció la que será por siempre su peor y más famosa frase: «La orden de combate está dada».

Pero más allá de las diferencias y los cambios notables entre unos manifestantes y otros, hay líneas en común que unen al 11J y su padre, el Maleconazo. El hartazgo de la gente, la incapacidad del modelo político económico para proveer una vida digna, la superación del miedo personal en aras de un bien común y las ansias de un cambio democrático en la Isla son los cromosomas identitarios de ambos momentos. La criatura que está gestándose con ambas experiencias será más sofisticada y poderosa. Esperemos que también sea la definitiva.

“El dólar en el País de las Maravillas”

Por Pucho Oroza, La Habana

Cuando se implementó la tarea ordenamiento algo llamó poderosamente la atención. Cuba fijaba una tasa de cambio oficial de canje con respecto al dólar de 1 x 24 pesos. O sea, se establecía que 24 CUP expresarían la relación de los precios relativos de la economía nacional con la economía internacional. Pero, es esa la verdadera diferencia? Claro que no.

El nuevo sistema cambiario nació ya de por sí mal, sobrevalorado. Y tratando de enmendar el error vamos hundiéndonos cada vez más.

Era de esperar que al no circular el dólar, surgiera un mercado «negro » o informal donde poder adquirirlo, pues la economía cubana ha estado subsistiendo gracias a las divisas y no al CUP, dando el primer golpe a la vitalidad del ordenamiento y la unificación de la moneda.

Recientemente, el titular de economía reconoció la existencia de éste mercado y no solo eso, sino el peso que ha ido ganando en la vida económica del país y del cubano. Y sin perder tiempo se anunció la creación de un mercado «cambiario » para la compraventa de divisas a la población y el turismo.

Cuando hoy se ha anunciado la nueva medida, cada cubano ha perdido más sus esperanzas. Pues la pregunta de todos es: en que nos beneficia ésto? Que nos ha dejado esta nueva intervención?
Vamos por partes…

1. Volvimos a la etapa antes del ordenamiento, o peor. Porque antes la tasa de cambio contra el CUC era del 1 x 1 para las empresas y 1 x 24 para las personas naturales. Y a partir de mañana será de 1 x 24 para las empresas y de 1 x 120 para las personas naturales. Volvemos a la etapa con múltiples tasas, la historia se repite. Todo ésto, ahora, con mayor inflación.

2. No es un mercado de compraventa de monedas, se ha creado un receptor más de USD, se ha oficializado que la tasa en el mercado informal es la que rige, o sea, es otro ente que entra en la ecuación y da lo mismo vender en el mercado negro que al Banco Central. La pregunta es: cuál podría ser una razón o motivación para venderle las divisas al banco y no en el mercado negro? Cual es el incentivo?

3. El precio ahora en el mercado negro va a subir más, porque se acaba de topar oficialmente un precio mínimo del dólar en 120 CUP y como no vendes, solo compras, sigue sin circular y si no hay oferta el precio se mantiene alto y tiende al alza. Las personas necesitan el dólar, para importar, para emigrar, para la compra de insumos y mercancías de las pequeñas empresas y negocios y como el Banco solo compra seguirá desarrollándose ese mercado negro ahora a precios mayores, un boomerang muy peligroso que después regresa con productos de todo tipo a mayores precios pues el mercado está comprando la divisa necesaria a mayor costo.

4. Que margen cambiario es éste de que la tasa es 120 y llega por esta razón a ser de 110? Las ganancias del sistema bancario en el mundo están basadas en las diferencias en las tasas oficiales de canje y recanje de monedas, lo que como sólo compras y no vendes tienes que aplicarlo arbitrariamente perjudicando al cliente.

5. Pregunto: no era más fácil subir la tasa oficial? No podemos de una vez fijar una tasa que realmente sentencie las verdaderas diferencias entre nuestra economía y el resto del mundo? Tenemos que seguir con una tasa sobrevalorada de 1 x 24 que sólo nos engaña?

6. Por qué las incongruencias: primero se dijo que no se pueden depositar los dólares en las cuentas personales en MLC porque no hay un respaldo en oferta para ese saldo en tarjeta y más adelante se justifica la medida de la compra de divisas alegando que esto permite al gobierno obtener dólares para con ese dinero comprar mercancías para la venta en el mercado nacional. ????

7. Si hay un déficit fiscal por la erogación de circulante en MN sin respaldo productivo, si el dólar entra a Cuba por remesas porque no es nuestra moneda, suponiendo que todo el mundo que reciba o tenga divisa vaya al banco a vender el dólar que le envían desde el exterior, eso no sería poner más circulante en MN en la calle sin respaldo productivo? Eso no es más inflación? Cómo luchas contra la inflación incentivando más efectivo en circulación?

Seguimos sin respuesta y llenos de dudas e incertidumbre. La tarea ordenamiento, de la cual ya no se oye mencionar, ha traído más problemas que soluciones. Y lo peor es que cada intento de rectificación del error trae más problemas. El dólar, del destierro ha desembarcado con más fuerza y ya campea sin miedo en el País de las Maravillas. Ojalá despertemos pronto, cómo Alicia, y todo sea una pesadilla lo que estamos viviendo.

La ola migratoria que vive Cuba vacía el campo de jóvenes emprendedores

Por Osmel Ramírez Álvarez, Mayarí

Lejos de perfilarse algún tipo de repunte, la agricultura cubana continúa su caída en picado. Todos los signos apuntan a menos producción y menos rendimientos, y a ellos se ha sumado el éxodo masivo del último año, que vacía el campo de jóvenes. Como el resto de la economía, la agricultura demanda cambios hacia una mayor libertad de las fuerzas productivas. Las medidas y contramedidas tomadas sobre la base de la «continuidad» solo han conseguido alejar al país aún más de la soberanía alimentaria que el Gobierno dice perseguir.

«¿Las 63 medidas? La verdad ni me acordaba de eso. Eso es muela de la misma de siempre. Cero impacto, cero beneficio, boberías que no se notan pasada una semana. La agricultura está hecha trizas: es robo por donde quiera, falta de insumos, todos los precios han subido, no hay petróleo para los tractores y los bueyes se los han robado casi todos», se quejó Alejandro, un campesino de Mayarí, Holguín.

«Tengo 37 años y no voy a seguir esperando a que esto se arregle, estoy vendiendo todo para irme por Nicaragua (para Estados Unidos); se me quitaron las ganas de invertir en la tierra porque me voy a volver loco, te matan el entusiasmo. Yo estaba supermotivado, había hecho inversiones, pero todo aquí se vuelve sal y agua. La finca mía está en ‘la yuma’, me voy a trabajar donde el trabajo vale. Ésta que la siembren los del Partido si quieren», aseveró en declaraciones a DIARIO DE CUBA.

Solo en Mayarí decenas de campesinos, principalmente jóvenes, que estaban desarrollando una agricultura más comercial y «moderna» en las fincas de sus padres, han emigrado en los últimos meses, mientras otros se alistan. Fueron campesinos exitosos asociados a «paquetes tecnológicos» promocionados durante el Gobierno de Raúl Castro en cultivos priorizados, hoy inexistentes.

Y es normal ver fincas en barbecho, rematando en el mercado informal medios de trabajo como bombas de agua, regadíos, depósitos, etc., así como los materiales de la infraestructura creada en años de sacrificio. El objetivo es reunir el dinero necesario para hacer la travesía migratoria.

«Esas medidas (del Gobierno) en vez de estimularnos nos convencieron de irnos. Yo estoy esperando un primo que me va a ayudar a completar el dinero para irme. Aquí ni en 20 años voy a tener nada trabajando como un mulo al sol, fuera tengo más oportunidad. Esto se jodió ya completo, no sirve este país, no hay esperanza de mejoría», opinó Ismel, otro joven campesino que trabaja junto a su padre en la finca familiar.

«Por aquí se han ido muchos campesinos y los hijos de los campesinos, que éramos en realidad los que producíamos más. Se va a sentir en la producción, esto se va a poner más malo todavía con la comida. Ya poca gente siembra para el negocio, como antes, ahora es un poquito para el consumo y ‘el tiroteo’ (subsistencia) y bien cerca de la casa para no darle chance a los ladrones», dijo. «También en el campo emigrar es el mejor negocio».

Entre los más decepcionados en el campo con las medidas fallidas del Gobierno y la falta de cambios que representen incentivos reales para la producción, están los productores de tabaco en Mayarí, el municipio líder de ese cultivo en la provincia de Holguín.

«Mis hijos trabajaban conmigo, me embullaron a invertir y teníamos una buena producción de tabaco, pero se fueron y ahora me envían una ayuda desde Estados Unidos. Fue lo mejor que hicieron porque esto está cada vez peor, ya no se puede sembrar nada, menos tabaco que es un cultivo tan exigente. Sin insumos seguros y a un precio incosteable, no se puede. Y la empresa tiene tremendo relajo, no hay ninguna garantía de nada. Si acaso siembro en esta campaña, va a ser poquito, porque entusiasmo no tengo ninguno», comentó otro campesino, que prefirió no revelar su identidad.

Carlos tiene una finca ganadera. Agobiado por los robos y la falta de medicamentos para el ganado, confiesa que apenas sus hijos «se estabilicen en EEUU» y le compren una casa en el pueblo, vende todo lo que le queda y deja el campo. «Que se llene de sao (malas hierbas) el potrero. Entre estos animales y lo que hay que sufrir para trabajar, me tienen enterrado en vida. Y cada vez que veo el Noticiero, lo lindo que hablan, hiervo por dentro».

Son precisamente los agricultores más emprendedores los que, agobiados por los obstáculos, optan por emigrar en busca de la libertad económica que el sistema estatista-planificado imperante les niega. Es, sin dudas, un golpe doble a la producción de los alimentos que el país necesita, al escapar el sector que más la impulsa y desmotivar con las remesas a los que quedan en el campo enfrentando las dificultades para producir.

A pesar de la falta de resultados positivos —o de la agudización de la disfuncionalidad—, en marzo pasado el ministro del ramo, Ydael Pérez volvió a afirmar que «las 63 medidas» siguen siendo el camino para «dinamizar la producción agropecuaria» en Cuba.

Volvió a culpar al embargo estadounidense, a la pandemia y hasta a la Tarea Ordenamiento, del bajo impacto productivo y los decrecimientos, para no reconocer que el Gobierno no logra movilizar las fuerzas productivas. Son los gajes de la continuidad de un sistema que no funciona y que agotó todas sus mañas para generar expectativas con maquillajes que simulan cambios.

No votar, la opción menos costosa para la izquierda democrática cubana.

Por José Gabriel Barrenechea, Villaclara

Parto de recordar que uno de los precedentes más importantes del 11 de julio de 2021 lo fue la manifestación no autorizada del colectivo LGTBI, el 11 de mayo de 2019, por el Prado habanero. Con su actitud, ellos han demostrado que no es una graciosa concesión del régimen lo que ahora se hace, con el Código de las Familias, sino el resultado de su demostrada decisión a ir a la calle por sus derechos.

Respeto, por tanto, a todos los miembros del colectivo que decidan asistir a votar, porque ellos se lo han sabido ganar, y no precisamente “portándose bien”.

Sin embargo, debo señalarles a ellos, y a quienes en el bando abiertamente opositor apoyan la aprobación de ese Código, lo políticamente inapropiado de participar en el próximo referendo de septiembre.

Para un amplio sector de la población este referendo se está convirtiendo no en otra cosa que en la oportunidad de expresarle al régimen su descontento, con un rotundo No a la propuesta evidentemente apoyada por él.

Muchos no votarán No al Código de las Familias, sino a un régimen vertical que nos ha consultado con cierta libertad solo dos veces en 63 años -dejemos a un lado, en esos dos casos, la real falta de libertad para expresarse públicamente en defensa de la opción contraria al poder, o para reunirse quienes se oponen y hacer propaganda de su opción. Régimen por cuyo empecinamiento en no reformarse el nivel de vida de los ciudadanos cae en picado, las esperanzas de tiempos mejores se esfuman, mientras el país se despuebla. Votarán No, en definitiva, no porque sean homófobos, o conspiracionistas, sino porque están ávidos de una oportunidad para expresar de alguna manera su descontento y hasta ya oposición abierta, y esto de encontrarse en privado frente a una boleta, con una opción contraria a los deseos del régimen, les resultará caído del cielo.

Y es que la situación en Cuba hoy no está para dedicarse a consultas sobre tal o cual derecho al matrimonio, la adopción, u otro derecho de sociedad satisfecha, cuando se encuentran en entredicho ya el real derecho a la alimentación, a una atención médica de mediana calidad, a los medicamentos, a una vida digna y a un futuro mejor al insoportable presente. No sé le puede exigir a la absoluta mayoría de la ciudadanía que perciba el próximo referendo de septiembre como lo que en realidad es, una consulta para darnos en Cuba un Código de Familia de sociedad nórdica, cuando se vive en un país que regresa en el tiempo, a resultas de un régimen político empecinado en no permitir la más mínima iniciativa individual. Para ellos el tal referendo solo puede interpretarse como una oportunidad de expresar su descontento, y nada más.

Por tanto, pasado el referendo, el crecido número de boletas votadas en contra de la propuesta, o por lo menos el número que el régimen haga público, porque no hay que ser ingenuos y confiar en su transparencia y apego a la verdad, no podrá ser tomado como un medidor del conservadurismo, o la homofobia de la sociedad cubana, ya que muchos tienen, como hemos visto, otra razón catártica para votar No.

Pero que esos individuos, no conservadores, no homófonos de necesidad, o por lo menos no tanto como para determinar su posicionamiento político, se descubran en la trinchera opuesta del colectivo LGTBI y los sectores progresistas opositores, si determinará a la larga ese posicionamiento político y su actitud ante otros comportamientos sexuales. Sobre todo porque los sectores conservadores y más a la derecha no perderán la oportunidad de presentarse a sí mismos como los únicos verdaderamente democráticos, y sobre todo populares, mientras presentan a la oposición de izquierdas y progresista de elitista y pija, y al colectivo LGTBI como de vendido al régimen, en base a la concesión de algunos derechos sectoriales.
Este corrimiento político de la población hacia la derecha y el conservadurismo, y esta visión del colectivo LGTBI como de poco interesado en el interés común, dispuesto a pactar con el régimen por sus intereses sectoriales, tendrán como consecuencia, entonces sí, un agravamiento del índice de homofobia en la sociedad cubana.

El grado en que esto ocurra dependerá de lo qué haga el régimen para imponer el Sí. Si cambia boletas o no, y si aumenta el acoso y la represión contra los proponentes del No. Porque si la población da en creer que se alteró su voto, o si ve a más pastores atacados, esto no sólo los alejará más del régimen, sino que por una transferencia natural se sentirá menos identificada con los progresistas de la izquierda democrática, y sobre todo con los miembros del colectivo LGTBI, que fueron con él al referendo.

Imaginemos entonces que sucedería en una sociedad cubana en transición hacia la democracia en 2024, o 2025: En ella la izquierda progresista no pasaría de una oposición elitista, con poco arraigo popular, el partido de los pijos, mientras que una de las primeras medidas que podría imponer la derecha conservadora, con su enorme capital político, y su efectiva demagogia, sería la abrogación del Código de las Familias, “impuesto mediante fraude en Dictadura”.

Para evitar lo descrito es que le sugiero a los sectores de izquierda y progresistas que opten por no participar, aunque después de dejar claro su apoyo al nuevo Código. La izquierda progresista debe entender que siempre será la que peor parada saldrá de este referendo, porque si bien muchos entenderán la actitud del colectivo LGTBI, no podrán hacerlo en su caso. Y sin duda la derecha no perderá oportunidad de presentarla como de sector que necesariamente necesita de un poder fuerte para imponer sus programas, por lo tanto de anti democrática.

La izquierda progresista debe entender que siempre perderá, porque es precisamente contra ella que va dirigida esta convocatoria extemporánea, esta jugada política. El régimen intenta atraerla hacia él, o al menos mantener hacia el extranjero su monopolio del discurso de izquierdas y progresista que sale de la sociedad transnacional cubana. Por tanto, la mejor opción ante la izquierda progresista es la de sobrevivir a esta jugada, para plantarle cara a ese monopolio en otros frentes. O sea, declarar su apoyo al nuevo Código, pero negarse a participar en el referendo por no contarse con las garantías debidas a quienes opten por el No, y considerar que en la situación de crisis extrema resulta incorrecto plantearse un referendo el cual la ciudadanía interpretará a su manera, lo más probablemente como la oportunidad de ejercer un voto de castigo.

En cuanto al colectivo LGTBI, en su caso, por razones plenamente comprensibles, entiendo su decisión a participar. Mas si así lo hacen les dejo aquí un par de sugerencias: insistan más en hechos como la manifestación del 11 de mayo de 2019, sepárense del régimen y hagan contar que si ahora se lleva a referendo este nuevo Código no es a resultas de la bondad de Mariela Castro, sino a sus presiones constantes por sus derechos.

La crisis estructural de la industria no azucarera en Cuba

Por Mauricio De Miranda Parrondo, Cali

Para nadie es un secreto que la economía cubana afronta una crisis estructural desde hace más de tres décadas. En este tiempo ha aumentado considerablemente la vulnerabilidad externa y se ha reforzado el subdesarrollo, entendido como incapacidad para el desarrollo. Desde los años noventa, tras la implosión del llamado campo socialista, comenzó a derrumbarse el tejido productivo nacional, tanto en la industria como en la agricultura. La dirigencia cubana apostó por un cambio estructural a favor del desarrollo del turismo, con escasos encadenamientos productivos internos.

En la actualidad, se ha deteriorado notablemente el patrón de inserción internacional del país, que depende de las importaciones para mal afrontar la mayor parte de sus necesidades, tanto de materias primas como de bienes de consumo en general, y muy especialmente de alimentos. Esto es insostenible económicamente, pero también desde el punto de vista social y político. Por eso resulta imprescindible superar la crisis que afecta al sistema productivo y abarca a la agricultura, la industria azucarera y la industria manufacturera no azucarera. Al análisis de esta última está dedicado el presente texto.

La industria no azucarera cubana: entre el desarrollo y el estancamiento

Antes de 1959 la economía cubana era altamente dependiente de la industria azucarera y aseguraba su inserción internacional a través de exportaciones de azúcar, tabaco y algunos otros bienes primarios. Sin embargo, es sabido que a partir de la década del cuarenta se habían comenzado a desarrollar varias ramas de la industria transformadora, entre ellas, la producción de alimentos, bebidas, manufactura del tabaco, textiles, prendas de vestir, calzado, papel y sus productos, imprenta e industria editorial, madera y sus productos, muebles y accesorios, cuero y sus productos, jabonería y perfumería, caucho e industria del plástico, productos químicos, metalurgia y manufacturas diversas.

A partir de informaciones del Tribunal de Cuentas, puede constatarse que en 1954 dichas industrias solo requerían un 11,5% de componentes importados.(1) Entre 1952 y 1956 se habían creado 154 nuevas plantas industriales, dieciséis generaban exportaciones y 117 sustituían importaciones.(2) Según datos del Consejo Nacional de Economía, en 1958 el 21% de la fuerza laboral empleada lo hacía en actividades industriales, y de acuerdo con Claes Brundenius, en su libro Revolutionary Cuba: The Challenge of Economic Growth with Equity (1984), en el año anterior al triunfo revolucionario, la industria no azucarera representaba el 32,2% de la producción material estimada.

El Gobierno Revolucionario —a través de la ley 890 de octubre de 1960— nacionalizó, mediante expropiación forzosa, la mayor parte de las empresas industriales, comerciales y de trasporte del país. Luego las nacionalizaciones se hicieron extensivas a otras empresas subsidiarias y colaterales, con lo que la estatización de los medios de producción fue casi total desde inicios de la Revolución. La mayor parte de las empresas, algunas previamente intervenidas, fueron puestas bajo la dirección de revolucionarios con escasos conocimientos profesionales y técnicos, lo que unido al idealismo predominante condujo a graves errores en su dirección, a la caída de la producción y de la eficiencia.

No obstante, la industria ocupó un lugar central en la estrategia económica de los primeros años de la Revolución, en correspondencia con las ideas desarrollistas predominantes en América Latina y teniendo en cuenta la experiencia de otros países socialistas. Sin embargo, la excesiva centralización de las decisiones operativas y administrativas, el abandono de criterios financieros, los excesivos costos y el despilfarro predominante, lastraron rápidamente la actividad industrial.

La ruptura de vínculos económicos con Estados Unidos obligó a la mayor parte de la industria cubana, tanto a una reconversión tecnológica como a un cambio radical de proveedores de materias primas, maquinarias y equipos de repuesto. Pasó entonces a depender de suministros recibidos desde la Unión Soviética y otros países de Europa Oriental, en muchos casos tecnológicamente inferiores a sus similares procedentes de Estados Unidos, Europa Occidental y Japón.

De hecho, se incrementó el componente importado en una serie importante de industrias. En su artículo «La planificación del comercio exterior» —Cuba Socialista, # 28 de 1963—, el futuro presidente del Banco Nacional Raúl León Torras, afirmaba que en 1962 la dependencia de insumos importados afectaba al 79% de la refinación de petróleo, 58% de la industria química, 44% de la metalurgia, 40% de la minería, 22% de la textil, 21% de la energía eléctrica, 12% de la construcción, 8% de la industria alimenticia y 4% de la azucarera.

A pesar del énfasis en el desarrollo industrial, la producción bruta de este sector tuvo una caída promedio anual de 2,7% entre 1960 y 1964. En consecuencia, a partir de la segunda mitad de los sesenta la estrategia de desarrollo se reorientó hacia la industria azucarera, aprovechando así el establecimiento de acuerdos ventajosos con la Unión Soviética, que posteriormente se readecuaron con el ingreso de Cuba al Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) a partir de 1972.

Ello no significaba abandonar la idea de la industrialización, sino utilizar la industria azucarera y a su mercado seguro y estable en los principales socios económicos de Cuba, como pivote del desarrollo posterior de una industria más diversificada. Más allá de tales intenciones, el resultado fue un reforzamiento del carácter monoproductor y monoexportador de la economía cubana.

No obstante, la industria no azucarera cubana se benefició de inversiones estatales y, sobre todo en los años ochenta, aparecieron algunas producciones industriales de relativamente baja calidad, orientadas al consumo nacional. Entre los principales rubros pueden mencionarse la industria alimentaria, con producciones de lácteos, embutidos, pastas alimenticias, cervezas, rones y aguardientes, maltas y refrescos, carnes deshuesadas y en conserva, pescados y mariscos; jabonería y perfumería; textiles; pinturas; materiales de construcción; fertilizantes; ensamblaje de ómnibus, camiones, vagones de ferrocarriles, montacargas; así como aparatos electrónicos para el hogar: televisores, radios y refrigeradores.

También se inició la fabricación de combinadas azucareras, aunque hacia el final de la década comenzó su descenso. En la segunda mitad de los ochenta se apreciaban descensos sostenidos en varios de los rubros industriales no azucareros.

Con el advenimiento del llamado Período Especial, la industria manufacturera cubana entró en su más profunda crisis, debido a múltiples factores, sobre todo: obsolescencia tecnológica; alta dependencia de componentes importados; escasez de combustibles, materias primas, maquinarias y demás insumos; así como escasa capacidad de ahorro e inversión del Estado cubano, propietario de todas las fábricas industriales de envergadura.

A ellos debe añadirse el escaso interés de inversionistas extranjeros por dicho sector ante las dificultades del país para conectarse a cadenas globales, debido tanto a las restricciones impuestas por las sanciones económicas estadounidenses como a dificultades tecnológicas.

La situación actual de la industria manufacturera en la Isla es catastrófica. De acuerdo con cifras de UNCTADStat, basadas en datos oficiales cubanos, ella ha tenido una variación promedio anual de -1,14% en el período comprendido de 1989 a 2020. Entre 1990 y 1999 fue de -1,95%, desde 2000 hasta 2009 de 3,4% y entre 2010 y 2020 de -0,3%.(3)

La Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) de Cuba ha publicado recientemente el capítulo dedicado a la industria manufacturera del Anuario Estadístico 2021. El índice físico de producción de la industria no azucarera en 2021, respecto a 1989, es de 60,5, el más bajo del último lustro.

Ciertas industrias, como las de bebidas, productos del tabaco o fabricación de muebles, que en los últimos años habían logrado superar los niveles de 1989, volvieron a caer por debajo de la producción alcanzada en aquella fecha, que resultó previa al Período Especial pero que ya reflejaba una tendencia hacia el descenso. En algunos rubros, como equipos de transporte, aparatos eléctricos, papel y sus productos, cuero y sus productos, fertilizantes, productos textiles y prendas de vestir; los niveles de producción varían entre 0,1% y 8,8% del alcanzado a fines de los años ochenta.

El relanzamiento de la industria no azucarera cubana

La economía cubana en general y la industria en particular, enfrentan una grave crisis de la que no podrán salir si no se producen profundos cambios estructurales. El modelo de una industria estatal administrada centralmente probó su ineficacia porque la estatización de los medios de producción no condujo a su socialización, algo que ha lastrado toda la experiencia socialista contemporánea. No tiene sentido persistir en un modelo fracasado que lo único que hace es perpetuar y profundizar el subdesarrollo y agravar el deterioro del nivel de vida de la población.

Con una economía esencialmente en manos del Estado, la inversión bruta fija ha sido de solo 8,28%(4) respecto al producto interno bruto entre 2000 y 2020, lo cual resulta a todas luces insuficiente para conducir a un proceso de crecimiento económico sostenido. Como es sabido, en los últimos años la prioridad inversionista del gobierno han sido los servicios empresariales, las actividades inmobiliarias y de alquiler, que incluyen todo el andamiaje de hoteles y servicios asociados al turismo; ello, a pesar de la persistencia de niveles insuficientes de ocupación hotelera.

Mientras, la industria, la agricultura, la educación y la salud han recibido muchos menos recursos de inversión. Entre 2017 y 2021, las actividades inmobiliarias y hoteleras atrajeron el 50,5% de la inversión del país, en tanto la industria no azucarera ha recibido el 11,3%, la azucarera 1,2%, agricultura 2,8%, educación 0,8% y salud 1,3%.

Más allá de los insistentes cuestionamientos realizados por algunos economistas y otros profesionales sobre lo erróneo de esta política, la dirección del gobierno no ha sido conminada a explicar sus decisiones ante los organismos de control político —como debería ser la Asamblea Nacional— o de control fiscal —como debería ser la Contraloría General de la República—, a pesar de que los errores en política económica se traducen normalmente en deterioro del bienestar de la población.

Sin duda alguna se impone una reorientación de la política inversionista del gobierno hacia los sectores productivos y aquellos que tienen un mayor impacto en el bienestar material y social. Sin embargo, hasta ahora el reconocimiento público de sus errores y el enfrentamiento de sus responsabilidades no ha sido el punto fuerte de las autoridades cubanas.

Después de una larga sucesión de errores entre los cuales vale mencionar la Zafra de los Diez Millones que nunca se cumplió, la infructuosa siembra de café en el Cordón de La Habana, el desmonte de la mitad de las tierras sembradas de caña y el cierre de la mitad de los centrales azucareros, la dolarización parcial de la economía, unidos a los defectos de los mecanismos de dirección de la economía impuestos a contrapelo de la realidad; no quedan opciones diferentes al desmonte de una economía estatizada que no funciona.

La industria cubana no tiene futuro en manos de una burocracia incompetente. Sin embargo, entregarla a manos privadas sin la existencia de mecanismos democráticos transparentes, lo único que facilitará es que la supuesta propiedad del pueblo sea feriada a favor de intereses corruptos, no importa de dónde provengan. Por tanto, será necesario pensar en la combinación de alternativas verdaderamente socialistas con el estímulo a la inversión privada.

Ello podría lograrse, entre otras medidas, mediante la creación de cooperativas obreras en ciertas empresas industriales; establecer el control democrático y directo de los trabajadores como representantes de la sociedad en aquellas que no se establezcan como cooperativas; «equitización» de empresas industriales, como ocurrió en Vietnam, donde se convierte a los trabajadores en propietarios de una parte considerable de las acciones emitidas por las empresas; arriendo mediante contratos a largo plazo de empresas estatales o de las partes que mantenga el Estado de las empresas «equitizadas» a inversionistas y gerentes privados para su gestión.

Finalmente, es imprescindible abrir la posibilidad al sector privado nacional y extranjero de crear empresas industriales privadas, eliminando las inmensas restricciones que pesan en la actualidad sobre las micros, pequeñas y medianas empresas.

Un proceso de esta naturaleza debe producirse en el contexto de la democratización de la sociedad, de forma tal que se evite la privatización corrupta de la propiedad que la Constitución define como «de todo el pueblo», pero que no lo es en realidad si el pueblo no puede decidir sobre ella.

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Publicado el agosto 11, 2022 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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