HABANA INSIDER: 26 AGOSTO 2019

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LA HABANA, CUBA/ EDICION 1263/ ISSN en proceso 

Editor: Abelardo G. Mena Chicuri  Contacto: menaabelardo@gmail.com

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                                  POR UN SOCIALISMO DE CÓDIGO ABIERTO

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(ONCUBANEWS) MENOS TURISTAS VS MÁS INGRESOS POR TURISTA/                                      CÍRCULOS INFANTILES: UN DEBATE DE CUIDADO EN CUBA/ (SEMLAC)                              CUBA: HISTORIAS PARA INSPIRAR A OTRAS MUJERES/(PENULTIMACASA)                                                       ¿E-GOVERNMENT EN CUBA?/ (SEMLAC) CUBA: LA HISTORIA ESTÁ EN DEUDA CON LAS MUJERES NEGRAS

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                                 MENOS TURISTAS VS MÁS INGRESOS POR TURISTA

POR DR JUAN TRIANA, AGOSTO 26, 2019

https://oncubanews.com/opinion/columnas/contrapesos/menos-turistas-vs-mas-ingresos-por-turista

 

A pesar de que la tasa de ocupación se mantiene baja, seguimos creciendo en capacidades hoteleras y fomentando la modalidad “todo incluido” en el turismo de sol y playa.

 

El turismo, a mí no me cabe dudas, tendrá que seguir siendo uno de esos grandes motores que impulsen al país hacia delante (1). Hay al menos tres maneras de hacerlo: fomentando una expansión de tipo extensivo en términos de capacidades hoteleras y extrahoteleras, o alcanzando niveles de explotación de las ya existentes que permitan extraer mayores ingresos por turistas o por una combinación de ambas.

 

La primera variante depende mucho de nuevas inversiones y nuevas instalaciones, la segunda depende más del uso intensivo y eficiente de las instalaciones y de un concepto del negocio donde los precios estén más asociado a la calidad real del producto/servicio que se entrega; la tercera supondría crecer en aquellos segmentos que generen mayores ingresos por turistas y poner las inversiones estrictamente necesarias en ello.

 

Mejorar la tasa de ocupación y el ingreso por turista parecieran ser dos de las metas más importantes del sector turístico cubano hoy día. A pesar de que la tasa de ocupación se mantiene baja, seguimos creciendo en capacidades hoteleras y fomentando la modalidad «todo incluido» en el turismo de sol y playa.

 

El Ministro de Economía hace ya unas semanas explicó que uno de los asuntos decisivos es el rendimiento de los fondos de inversión. Si prácticamente la mayoría de las nuevas capacidades hoteleras se hacen con “dinero nacional” y las expectativas de crecimiento del mercado turístico no parecen ser muy altas; si la factibilidad de los proyectos dependen de una proyección de mercado de dudoso cumplimiento y de una determinada ocupación –difícil de alcanzar–; si se sabe que ese mercado no tendrá un crecimiento explosivo; entonces cuesta explicarse por qué escoger preferentemente la primera de las opciones. Igual es probable que me falte alguna información relativa a este asunto.

 

De todas formas, seguiré sosteniendo que el turismo es un buen ejemplo de lo que se puede hacer a pesar de circunstancias difíciles. Lo demostró desde mediados de los ochenta, cuando apenas existían hoteles en Cuba. De cómo fue que pasó, cuenta el Premio Nacional de Economía, Miguel Alejandro Figuera en un artículo publicado por la revista Temas hace ya algunos meses.

 

Y qué es lo mejor que encuentras del hotel?, le pregunté a unos amigos españoles que se hospedaron en uno de los hoteles de la cayería norte de Cuba.

 

Pues hay dos temas que a mi juicio son decisivos, el primero de ambos es ese carácter de los cubanos que trabajan aquí, que te hacen sentir muy bien. Y fíjate no te digo que sean super profesionales, pero les falta ese toque a veces. Es más, sin dudas, vais a poder encontrar mejores habilidades profesionales en un hotel de otro país, pero hay un no sé qué en el trato de estas gentes que te hace sentir muy bien o, mejor, que te ayuda a no sentir ciertos déficits.

 

Lo segundo no tengo ni que decirlo, es esa playa y ese mar. Es como estar en otro mundo. Ayer después del tremendo aguacero de la tarde regresamos a la playa y era de ensueño. El mar totalmente liso y agua con una temperatura perfecta. Te imaginas para mí, que en mi país veo los lobos marinos saltando a 100 metros de la playa y el agua es casi intocable de los fría que está incluso en nuestro “verano”. Pues nada, ese regalo de Dios que es vuestro mar y vuestra arena, eso es lo otro muy mejor.

 

A estos turistas que se catapultaron desde un aeropuerto en su país hasta otro aquí en la isla y desde este, casi sin respirar, fueron depositados en un hotel cinco estrellas “All inclusive” en uno de los cayos de la costa norte de alguna provincia cubana, lo que más les impactó no fue el confort de las habitaciones, la suavidad de las toallas, la calidad de la ropa de cama, la profesionalidad exquisita de los empleados, y mucho menos el hecho de tener que convivir con decenas de turistas del “mercado interno”. (Fue en una conversación entre dos choferes de una compañía nacional que hace los transfers donde me enteré que a nosotros los cubanos cuando hacemos turismo y usamos ese servicio ellos nos denominan “mercado interno”. Me pareció de lo más gracioso.)

 

Lo que más los conquistó fue la dedicación y el trato amigable de los trabajadores del hotel (no su profesionalidad) y lo otro que lo impactó de forma absoluta fue la belleza y calidad de nuestras playas. Entonces por tener esa suerte de ser economista, me vino a la mente aquello de que todavía hoy y a pesar de todo el esfuerzo y la asesoría extranjera y los centenares de horas de entrenamiento y capacitación, fueron dos “ventajas naturales” las que más cautivaron a aquella pareja de turistas del “mercado internacional”. Ese especial don de gente del cubano y nuestras playas.

 

Deberíamos los cubanos entender la bendición de las ventajas naturales y sobre todo ayudar a multiplicar su adecuado aprovechamiento. Si les hubiera contado a esos turistas que esos trabajadores cubanos cuya afabilidad les ha conquistado están sujetos a un régimen de trabajo durísimo, que todos viven lejos de su lugar de trabajo, que el salario que reciben para nada puede compararse con la que reciben otros trabajadores de este sector en la región del Caribe y que poco compensa el sacrificio que hacen, quizás entonces se hubiera sorprendido mucho más.

 

Es cierto que esa cayería del norte de Cuba es un lugar paradisíaco, pero es cierto también que su ecosistema es muy delicado. El turismo masivo, ese llamado “All Inclusive” que tanto nos ayuda a ingresar divisas o nos permite que algunos cubanos –no son pocos– puedan acceder a algunos días de vacaciones, tiene sin dudas costos importantes en términos medioambientales.

 

Hoy los planes de expansión del sector turístico cubano son seguir creciendo –en los cayos también–, hacer más hoteles, crear nuevos viales que permitan comunicar unos con otros.

 

Pienso, sin embargo, que debe existir una “carga física” que sea la que esos ecosistemas pueden soportar de forma sostenible. Espero que en todos esos planes este asunto haya sido muy tenido en cuenta, conozco nuestra Ley de Medio Ambiente. Sé que cualquier proyecto hotelero por pequeño que sea requiere de una aprobación del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, conozco que esa entidad es rigurosa en estos aspectos.

 

De todas formas, confieso que cuando veo una carretera hecha sobre relleno atravesando un manglar en un cayo o cuando veo grandes explanadas que son buldoceadas y rellenadas para, sobre ellas, construir nuevos hoteles, no puedo menos que pensar en la “bendición de los recursos naturales”. Seguro que hacerlo sobre pilotes es más caro, pero probablemente sea menos dañino al medio ambiente. Por cierto, se extraña avistar una iguana, donde antes había tantas, algunos tipos de pequeños lagartos muy comunes hace unos años y algunas especies de pájaros.

 

Alguien un día me preguntó lo siguiente: ¿Si nuestros cayos y sus playas son tan especiales por qué entonces convertimos algo tan único en un producto de consumo tan masivo? ¿Por qué no hacerlos un producto super exclusivo? Esta sería otra forma de obtener ingresos por estas ventajas naturales, quizás una forma menos agresiva, pero también requiere de otro concepto de negocio que no parece ser el que predomina hoy en Cuba (2).

 

La segunda parte de mi conversación fue sobre aquello que menos les había gustado, aunque ya imaginaba yo algunas de sus respuestas: la primera de todas fue con los alimentos: “por qué tan pocas frutas, tan pocas variedades de jugos naturales? ¿y por cierto me ha dicho el chofer del bus que el aguacate cubano es muy bueno, pero yo no le visto ninguno de los días que he estado acá? Muchos vegetales encurtidos pero muy pocos naturales. Me sorprende siendo Cuba un país tropical.

 

También estamos en el tiempo del anón, que no aparece en ningún lugar, ni qué decir del caimito, o de la chirimoya, jamás se encuentra una guanábana y menos aún mamoncillos criollos. Mire usted, quién ve a un sueco comiendo mamoncillos, uno a uno. Tampoco se sabe mucho del mamoncillo chino (lichi) y los mameyes. ¿Dónde estarán los mameyes además de en algunos mercados agropecuarios (donde una onza de mamey se cotiza como si fuera una onza de algún mineral raro)?

 

Mucho a veces se le debe a una mejor gestión de los encargados de los suministros, a lograr relaciones estables con algunas cooperativas y productores privados, a establecer una suerte de camino de dos sendas donde los productores cubanos aprendan a producir y servir los productos a los hoteles y donde los hoteleros aprendan a mirar mejor al mercado nacional y sobre todo a entrenarlos en lo que quieren y como lo quieren.

 

Es cierto que en otras latitudes y longitudes estas cuestiones andan sobre ruedas hace mucho tiempo. Nosotros acá en esta Isla del Caribe debemos dedicarle mucho tiempo a construir esa relación. Claro que nada de esto se lo expliqué a aquellos turistas, pues creo les hubiera sido bastante difícil entenderlo de primera vez.

 

Por último me dijeron: “Mira tan afables y buena gente que son los trabajadores cubanos, pero en lo que es propiamente el servicio pues algo les falta”, y aunque no pudieron describírmelo yo creo haber entendido ese “algo” al que ellos se referían. Se trata de esa pequeña diferencia entre ser buena gente y ser profesional o, mejor aún, esa tremenda diferencia competitiva que sería sumar lo buena gente que somos a una profesionalidad en el servicio que nos permita emular en la región.

 

Igual me he quedado con la interrogante: ¿Qué hacen falta, más hoteles en lo cayos o más turistas en los hoteles? ¿O quizás la fórmula de nuestro desarrollo turístico pudiera ser menos turistas y más ingresos por turista? ¿Menos hoteles y más ingresos por hoteles?

 

Sin dudas son modelos de negocios diferentes los que se derivan de esas respuestas.

 

Notas:

(1) Lamentablemente no se dispone, al menos públicamente, de una “cuenta satélite” que nos permita seguir el sector en su relación con el resto de la economía nacional.

 

(2) Costa Rica, con menos turistas que Cuba obtiene más ingresos totales y más ingreso por turista.

 

carlos

De los suministros de la agricultura no creo que deben seguirle echando la culpa al Estado pues mas del 70% de la producción agropecuaria esta en el sector privado, constantemente aparecen en la televisión fincas privadas que tienen de todo y …… pero en la realidad no hay nada , solo incrementos de precios. Creo que le falta la competencia de las grandes agronegocios internacionales, lo que debia hacerse es acabar de liberar la agricultura el mercado internacional para que tanto el productor como el comercializador nacional, sea estatal o privado, sepa como funciona el mundo de las cadenas globales agropecuarias. Hagan la prueba y veran la queja de los campesinos sobre precios y calidad de la competencia. Bajo esas condiciones no hace falta topes de precio , ni lanzar consignas como hasta ahora

 

Pedro

Perdone la extensión. Uno de los problemas más graves que veo es la existencia de dos organismo, GAESA y Mintur metidos en el turismo y muchas veces sin trabajar en equipo, bailando con dos pies zurdos, es un absurdo que si te gradúas de cocinero por el Mintur no te acepte Gaviota, o que si te vas de excursión por Gaviota el restaurante que te llevan tiene q ser de Gaviota, lo mismo pasa con el Mintur . El problema de las frutas lo he visto con mis propios ojos, sin embargo en hoteles q son propiedad mixta y tienen el «permiso de importacion» he visto mamoncillos. Creo que al menos en Varadero está demostrado que los hoteles mixtos son los que mejor funcionan. No se tienen que enfrentar a Almest o Emprestur para conseguir pintura o le vendan una cafetera. El turismo del todo incluído es tendencia y lo será sin duda, pero hay que intentar sacar al cliente del hotel y eso cada vez está más difícil. Desde Varadero no hay un vuelo doméstico a ninguna parte salvo Cayo Largo, que es playa igual, no es esto absurdo? Antes había excursiones aéreas a Trinidad y Pinar. Trinidad por carretera son casi 5 horas y Cayo Santa María 6. No sé invierte en infraestructura ni en productos extrahoteleros.

 

Repito, los organismos implicados parecen concentrados en que el dinero no pase al otro y no se habla de una inversión conjunta, sinergia que es lo que necesitamos. Ahh lo de mercado interno no es eufemismo ni invento de los choferes. Así está escrito en todas partes. Saludos

 

Jorge R 09

Lo gracioso es que antes casi todo el turismo era para los nacionales, ahora lo que sobra es para «el mercado interno». Respecto a las estrategias turísticas hay que andarse con pies de plomo porque nos podemos endeudar más de la cuenta aceptando créditos para construir muchos hoteles y si al final no son eficientes en cuanto a su ocupación y a la relación costo-ganancia, pudiera ser el turismo una rémora más. Nos puede jugar una mala pasada la «burbuja inmobiliaria» como ha sucedido en Panamá y en España. No podemos hacer un turismo en el que en gran medida dependamos de las importaciones, sobre todo de alimentos.

 

Por otro lado, me parece un contrasentido que teniendo hoteles icónicos con baja comercialización como el Riviera, el Habana Libre y el Vedado ahora nos gastemos millones en construir nuevos hoteles. En pleno 23 en el Vedado ahora empezaron a construir un hotel que será el edificio más alto de Cuba en una zona muy concurrida donde me parece que la infraestructura no lo favorece, además Planificación Física lo admitió sin dar un veredicto del por qué iba allí y no en otro lugar. Para el turismo de alto consumo, el de los millonarios o ricos hay que construir muchos campos de Golf y ver las experiencias de otros países, el nuestro por ser bloqueado y satanizado por la prensa internacional tiene sus limitantes. Sin embargo, hay tranquilidad ciudadana comparado con otros países y ese es un punto a nuestro favor.

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CÍRCULOS INFANTILES: UN DEBATE DE CUIDADO EN CUBA

POR AILYNN TORRES SANTANA, AGOSTO 27, 2019

https://oncubanews.com/cuba/circulos-infantiles-un-debate-de-cuidado-en-cuba/

 

“CONTRIBUYA CON DOS CENTAVOS A LOS CÍRCULOS INFANTILES. (…) El día 6 de enero a las 9:30 de la noche se ofrecerá un concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional en el Teatro Auditorium patrocinado por la dirección de Cultura del Ministerio de Educación. Toda la utilidad de la venta de taquilla de este concierto será para los Círculos Infantiles. Así mismo se le recuerda al pueblo que el día 5 de enero pueden contribuir, cada ciudadano, con 2 centavos para los Círculos Infantiles cuando vaya a tomar la criolla e insustituible tacita de café. Esta campaña se hace en toda la República”.

 

El anuncio corresponde al periódico Hoy del miércoles 4 de enero de 1961 en su sección “Para la mujer… y para todos”. Con dos centavos, o yendo a escuchar a la Sinfónica, cada quien podría contribuir a socializar los cuidados a través de instituciones públicas. Compromiso de la ciudadanía, recursos públicos y política liderada por la Federación de Mujeres Cubanas de entonces, hicieron posible que ese propio año Cuba tuviera Círculos Infantiles. Al inicio fueron pocos, 37. Nueve años después ya habían 606.

 

No sé cuántas personas aportaron sus dos centavos aquel 5 de enero. Pero puedo imaginar cuántas lo haríamos hoy, casi 60 años después, cuando el país continúa enfrentando una crisis distinta de la que habitualmente se habla: una crisis de cuidados.

 

La discusión sobre lo que implica crear instituciones públicas que se co-responsabilicen con los cuidados es vital para la sociedad cubana de hoy. Es una discusión que importa –o que debería importar– por, al menos, cuatro razones.

 

1 Los círculos infantiles condicionan la cantidad y cualidad de la fuerza de trabajo

 

Cuando triunfó la Revolución en 1959, el llamado “socialismo real” ya acumulaba experiencia en la garantía de cuidados infantiles a través de instituciones públicas. Hacerlo se consideraba un paso imprescindible para incorporar a las mujeres al trabajo asalariado y cumplir dos objetivos: la “emancipación de la mujer” a través del aseguramiento de su autonomía económica, y el progreso socialista necesitado de mano de obra trabajadora para sus empeños modernizadores y de desarrollo.

 

La creación y expansión de los Círculos Infantiles cumplieron parcialmente su objetivo por tres décadas. Los dos centavos ciudadanos rindieron provecho.

 

La serie de lo que pasó a partir de esa fecha revela que a medida que aumentaron los Círculos Infantiles, aumentó también la integración de las mujeres en el mercado laboral.

 

El aumento de la participación laboral de las mujeres no sucedió solo en Cuba ni en contextos socialistas. Ese fue uno de los cambios socioeconómicos más importantes del último medio siglo a nivel regional y global.(1) Pero en Cuba sucedió probablemente más rápido y con mejores condiciones para las entonces trabajadoras asalariadas que, además, gozaban de igualdad ante la ley, servicios de salud y educación universales, y voz política.

 

Sin embargo, la participación laboral de las mujeres ha continuado siendo muy inferior a la de los hombres. Al presente, mientras solo el 49.48% de las mujeres cubanas en edad laboral son parte de la población económicamente activa, en el caso de los hombres es el 76.87%.(2) Casi treinta puntos porcentuales de diferencia. En el resto de los países de la región, la brecha es idéntica.

 

El ingreso de las mujeres al trabajo asalariado tuvo un tope. Hoy, la tasa de participación laboral femenina cubana es de las más bajas de la región, donde el promedio ronda del 66% (con diferencias grandes entre los distintos países).

 

La existencia de los Círculos no fue el único factor que tributó a la integración de las mujeres al trabajo asalariado. Insidió también el aumento de su escolarización, su formación en oficios, la presión porque ellas pudieran realizar trabajos no tradicionales. Pero sin los Círculos, no hubiese sido posible.

 

Todas las personas necesitamos cuidados, y muy especialmente en la primera infancia. Esos cuidados son provistos principalmente por mujeres, a quienes se les ha adjudicado una suerte de “vocación natural” para que los realicen. Sin embargo, eso que llaman “vocación” o “amor”, es trabajo y muchas veces se realiza sin reconocimiento y sin pago.

 

Después de 1990 (3), manteniéndose estables el resto de las variables (nivel de educación, universalidad de servicios sociales, normas laborales), los Círculos dejaron de aumentar, y sucedió lo mismo con el trabajo asalariado femenino.

 

En 2017 se implementaron nuevas regulaciones sobre la maternidad que buscan estimular la natalidad y la incorporación de las mujeres al mercado laboral. Los cambios incluyen la posibilidad de transferencia de los cuidados infantiles a abuelos o abuelas trabajadoras, a quienes se les pagaría la licencia correspondiente. Hasta el momento, no parece haber surtido mucho efecto, pues la tasa de participación femenina se ha mantenido estable.

 

Sin embargo, la participación laboral de las mujeres es esencial para la productividad. Los análisis nacionales y globales han demostrado que la mayor presencia de mujeres en los mercados laborales contribuye decisivamente a la disminución de la pobreza y al crecimiento económico, y propicia una mayor autonomía económica de ellas.

 

Habría que hacer el cálculo cubano. Pero en este momento se puede decir que el tope que alcanzó el apoyo estatal a los cuidados infantiles, va en detrimento de la participación laboral de las mujeres y, por tanto, de su autonomía. Si tenemos en cuenta que la jefatura femenina de los hogares se ha multiplicado exponencialmente (en 2011 el 40% de los hogares cubanos tenían jefatura femenina y se estima que en 2030 sea más del 50%), la autonomía económica de las mujeres se vuelve un asunto central. Además, más mujeres participando del mercado laboral podría contribuir a dinamizar la economía, aprovechando también la alta calificación de la fuerza de trabajo femenina del país.

 

Según destaca la nueva Constitución  de la República en su artículo 31, “el trabajo remunerado debe ser la fuente principal de ingresos que sustenta condiciones de vida dignas, permite elevar el bienestar material y espiritual y la realización de los proyectos individuales, colectivos y sociales. La remuneración con arreglo al trabajo aportado se complementa con la satisfacción equitativa y gratuita de servicios sociales universales y otras prestaciones y beneficios”.

 

En Cuba, aproximadamente una de cada dos mujeres en edad laboral no tiene, al menos formalmente, esa “fuente principal de ingresos”.

 

2 La insuficiencia de círculos infantiles mercantiliza los cuidados en condiciones deficitarias

 

En 2018, el total de personas menores de cinco años en el país era 592 510, y la matrícula en los Círculos Infantiles fue 134 276. Por tanto, el 22.66% de la primera infancia recibió cuidado en instituciones públicas. Quedaron fuera 456 450 niños y niñas, quienes deben recibir cuidados en sus casas o a través de los servicios que se ofrecen en el sector privado de la economía.

 

Como parte del proceso de reforma cubano, se incluyó la categoría “asistente para el cuidado de niños” entre las actividades autorizadas para realizar como Trabajo por Cuenta Propia. Antes ya existían cuidadoras privadas, aunque informalmente.

 

Entre 2010 y 2016 aumentaron las licencias para realizar esa actividad. Eran 732 en todo el país, y pasaron a ser 1890. La Habana acaparaba 645 de ellas. Las normas para el ejercicio de este trabajo responden sobre todo a las condiciones físicas y sanitarias del lugar, y son vigiladas por orientación del Ministerio de Salud Pública. La dimensión educativa de la actividad –que es vital para el desarrollo psicológico y físico en esas etapas– es marginal en el conjunto de las regulaciones y queda a discrecionalidad de quienes ejercen el trabajo.

 

Según las normas establecidas, cada asistente puede tener a su cargo hasta seis menores. Tomando esa cifra como base, alrededor de 11 340 niños y niñas podrían estar bajo cuidado ofrecido por servicios privados con licencia. Eso es, el 1.91% del total de prescolares del país.

 

El número es bajo, lo cual puede responder a dos cosas: es un trabajo que continúa ejerciéndose en la informalidad, y/o los servicios privados de cuidado infantil son difíciles de cubrir para las familias cubanas por su alto costo. Ambas razones plantean dificultades.

 

El servicio de cuidado ejercido bajo pago, de modo informal, puede tener consecuencias negativas, relacionadas con incumplimiento de las normas higiénico-sanitarias, del número de menores bajo cuidado por persona, de las regulaciones sobre el espacio que cada niño o niña debe tener disponible, etcétera.

 

Por otro lado, los altos costos del cuidado infantil son prohibitivos para una parte de las familias. En La Habana el rango de precios es grande, entre 20 CUC y 150 CUC al mes, depende de las condiciones del servicio. Además, en la mayoría de los casos las familias deben llevar el avituallamiento necesario y las comidas. Sumando lo último, el precio escala. En Cárdenas, el promedio del costo básico de cuidados es 40 CUC, con las mismas normas. En municipios rurales el número baja, pero continúa siendo alto: entre 6 CUC y 30 CUC.

 

El salario medio cubano era, hasta el reciente aumento salarial, de 722 CUP (29,76 CUC) para el caso de las mujeres y 824 CUP (32,96 CUC) en el de los hombres. Y el 68.4% de quienes trabajan en el país lo hacen aún en el sector estatal. Las cifras hablan por sí mismas. Es difícilmente pagable el cuidado de menores para una parte importante de las familias.

 

Hay, en efecto, un aumento de la mercantilización de los cuidados. Pero hasta el momento tiene bajo alcance.

 

Si sumamos el número de prescolares que están en Círculos y en casas privadas, obtenemos alrededor de un 25% del total los niños y niñas en esas edades. Resta el 75%. Una parte de ese número están con cuidadoras informales. Pero muy probablemente la inmensa mayoría reciba cuidados diarios en la familia, y principalmente a manos de las mujeres, ya sea a tiempo completo o parcial.

 

3 La insuficiencia de círculos infantiles responsabilizan a las familias, y particularmente a las mujeres, de los cuidados infantiles

 

Que una de cada dos mujeres cubanas en edad laboral no se incluya en la población económicamente activa no quiere decir que no trabajen. Un número indeterminado de mujeres –y de personas, en general– engrosan el sector informal. No hay cifras públicas para precisarlo.(4)

 

El trabajo informal plantea problemas. Aunque provea ingresos, es altamente vulnerable para quienes lo realizan, y eso importa incluso en un país donde las prestaciones de salud y educación son universales. A mediano y largo plazo, el trabajo informal tiene: falta de protección legal, de seguridad social, inestabilidad y vulnerabilidad en la contratación de quienes sean empleados, falta de garantías para los derechos laborales, etc.

 

De otro lado están quienes trabajan a tiempo completo como “amas de casa”. Según la Encuesta Nacional de Igualdad de Género (ENIG) ellas son el 27.7% de las mujeres del país entre 15 y 74 años. Si a ese número sumamos las jubiladas (que habitualmente también son trabajadoras no remuneradas del hogar), el número sube a 40.8%. El resto, las que trabajan de forma remunerada formal o informalmente, además hacen los trabajos de cuidados en el hogar en su “tiempo libre”.

 

En Cuba las mujeres continúan dedicando muchas más horas al trabajo en el hogar que los hombres, 14 horas semanales más, aproximadamente. Que los cuidados es una cuestión principalmente de las mujeres es una idea instalada en el sentido común, y en la práctica cotidiana de las familias y personas.

 

Son principalmente las mujeres las que realizan un flujo ininterrumpido de tareas, disposiciones, y compromisos que permanecen invisibles. Sin embargo, ellas son pieza clave en la dinámica de reproducción de la vida; aseguran bienestar, socialización, cuerpos saludables o al menos sobrevivientes. Que exista legalmente la posibilidad de licencia de paternidad, no ha cambiado el panorama.

 

La endeblez de las políticas públicas de cuidado no sobrecarga a las familias en general, sino a las mujeres en específico, que terminan subsidiando parte de la reproducción del sistema social.

 

Se ha llegado a calcular el valor económico del trabajo doméstico no remunerado realizado en los hogares. En Colombia, por ejemplo, es el equivalente al 20.4% del PIB (del cual el 16.3 corresponde a trabajo de mujeres); en el área metropolitana de Costa Rica, es el 15.3 (del cual el 11.5 corresponde a trabajo de mujeres), y en el caso cubano, es el 20%. (5) Es mucho, y es trabajo.

 

4 La distribución territorial de los círculos infantiles evidencia la brecha entre zonas urbanas y rurales, y ausencia estatal de las últimas

 

La distribución territorial de los Círculos Infantiles verifica desigualdades al interior de la sociedad cubana. De los 1083 círculos actualmente existentes, 1058 son urbanos y 25 se encuentran en zonas rurales. O sea, las zonas rurales del país cuentan solo con el 2.36% del total de los Círculos Infantiles. Esa desproporción no es resultado de los grados de urbanización del país.

 

En 2018, 110 255 personas entre 0 y 4 años vivían en zonas rurales. Eso es, el 23% de los preescolares. La conclusión es: en las zonas donde vive casi un cuarto de la población entre 0 y 4 años, está solo el 2.36% de los Círculos Infantiles.

 

En Cuba, los municipios con mayor población rural se encuentran en el Oriente. Allí los salarios medios son más bajos, y hay más población negra y mestiza. La muy escasa existencia de Círculos Infantiles en zonas rurales, entonces, vulnerabiliza más a esos grupos. No es de extrañar, finalmente, que el Índice de Desigualdad de Género sea más alto en la zona Oriental y que esa desventaja, además, esté racializada.

 

Cuál es la discusión necesaria para Cuba?

 

La Constitución de República recientemente derogada consignaba en su artículo 44 la obligatoriedad del Estado de garantizar Círculos Infantiles y otras instituciones de cuidados para “facilitar” a la “familia trabajadora el desempeño de sus responsabilidades”. En la nueva Carta Magna ya no es así. Eso no quiere decir que la política de base se anule, pero sin dudas pierde suelo e importancia jurídica.

 

Debemos actualizar el debate sobre cómo el compromiso público con los cuidados (todos los cuidados, no solo en la primera infancia) es fundamental para estrechar las brechas de género en los mundos laborales, y en los espacios domésticos. Los Círculos no son la única estrategia, aunque es una importante. Es necesario redistribuir los cuidados a través de la participación estatal y también al interior de las familias. El otorgamiento de licencias no transferibles a los padres, por ejemplo, ha probado tener efectividad en otros contextos para estimular sus responsabilidades de cuidado con hijos e hijas.

 

En todo caso, el cuidado no es asunto exclusivo de las mujeres, ni de las madres. Tres R son punto de partida para pensar el asunto y discutirlo también en Cuba: reconocer los cuidados como trabajo (no como contribución “natural” de las mujeres ni resultado de su amor); reducir las precariedades que dificultan cuidar y que hacen de los cuidados una carga pesada; y redistribuir los cuidados dentro de la familia y con el Estado.

 

Todas las personas necesitamos cuidados, todas las personas necesitamos aprender a cuidar, las instituciones también deben asegurarlo. Una sociedad que no valoriza los cuidados y no se responsabiliza con ellos, es una sociedad indolente con los suyos, y sobre todo con las suyas.

 

Notas:

(1) En los años 1960, sólo dos de cada diez mujeres trabajaban o buscaban trabajo activamente en la región. Hoy son casi siete de cada diez.

 

(2) La Encuesta Nacional sobre Igualdad de Género (2016) da datos un poco distintos, aunque se mantiene la brecha. Según esa fuente, el 68.7% de los hombres y el 45.1% de las mujeres realizan algún trabajo remunerado.  Pero la encuesta se refiere a las personas entre 15 y 74 años, y la edad de jubilación en Cuba es 60 años en el caso de las mujeres y 65 para los hombres. Esa debe ser la causa por la que las cifras con inferiores.

 

(3) En 1992 se crea el Programa Educa a tu Hijo, primero para zonas rurales y luego se expandió a las zonas urbanas. No hago referencia al mismo porque si bien el programa acompaña en la educación pre-escolar, no supone cuidado diario ni permite que las mujeres puedan integrarse al mercado laboral.

 

(4) Se podrían intentar algunas estimaciones. Según la ENIG, un 27.7% de las mujeres trabaja en “quehaceres del hogar” y el 45.1% es trabajadora remunerada. El resto son jubiladas o pensionadas (13.1%), estudiantes (8.9%), no realiza ninguna actividad (3%), busca trabajo (0.9%), o se encuentra en otra situación (1.3%). La suma de las tres últimas categorías podría dar un número cercano al volumen del trabajo informal: 5.2%. Pero esa es una aproximación demasiado laxa, porque también seguramente realizarán trabajo informal ocasional o permanente las “amas de casa”, jubiladas o estudiantes.

 

(5) El dato es resultado de una encuesta nacional realizada en 2002.

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                             CUBA: HISTORIAS PARA INSPIRAR A OTRAS MUJERES

POR REDACCIÓN (SEMLACCU@ENET.CU)

 

La Habana, agosto (SEMlac).- Cubanas que enfrentan huracanes, sequías y otros eventos severos del clima, o que emprenden sus propios proyectos económicos y personales se muestran desde una colección de productos comunicativos bajo el título Inspiradoras, presentado el pasado 21 de agosto en la capital cubana.

 

“Ellas tejen redes solidarias, economizan el agua, arman de la nada una comida comunitaria, encuentran tiempo para ayudar al vecino que está enfermo o se quedó sin techo por un huracán?”, se lee en la introducción de Inspiradoras I, folleto que contiene ocho relatos enfocados en la resiliencia que les permite resistir y recuperarse ante los embates del clima.

 

“Ellas inspiran con su trabajo y la labor comunitaria que realizan”, sostuvo Herminia Rodríguez, funcionaria de Relaciones Internacionales de la dirección nacional de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), al presentar el ejemplar ante un centenar de personas en el teatro Mariana Grajales, de la barriada de Diez de Octubre, a propósito de celebrarse el 23 de agosto el 59 aniversario de esa organización femenina, que agrupa a más de cuatro millones de cubanas.

 

“Esas hazañas se cuentan desde la vivencia cotidiana de mujeres que no siempre visibilizamos y están dando lecciones desde su vida” agregó. Inspiradoras I recoge experiencias narradas por las periodistas Ivet González y Raquel Sierra, con fotos de Jorge Luis Baños.

 

Entre ellas aparece el relato de Hortensia Martínez, una ingeniera mecánica que en 2009 recibió siete hectáreas de tierra en usufructo y regresó así a sus orígenes campesinos, junto a su esposo, para crear la finca agropecuaria “La China”, desde donde fomenta también un proyecto para niñas y niños de la comunidad.

 

Puede conocerse además a Eloísa Boucourt, quien se lanzó junto a su hijo a limpiar un terreno árido plagado de marabú y ha convertido el lugar en la renacida finca “La Caléndula”, dedicada al cultivo de plantas medicinales en las montañas de Soroa, provincia de Artemisa, colindante con la capital cubana.

 

El folleto, contenido en una carpeta de cartón reciclado, se complementa con un juego de tarjetas con preguntas para el trabajo de reflexión sobre los roles que desempeñan las mujeres durante eventos naturales extremos, las capacidades que existen o faltan en las comunidades para sobrevivir y recuperarse de esos sucesos, entre otros temas.

 

En tanto, Inspiradoras II, el segundo producto de la colección, retrata a otras ocho cubanas que han emprendido un proyecto económico o personal, y en ese camino han concretado sueños y autonomía para sí y otras personas.

 

También con un diseño particularmente original y creativo, el producto se compone de dos plegables cuyos dobleces al estilo de un origami logran conformar dos pequeños folletos que pueden leerse en ese formato o desplegados, y que se guardan juntos en un sobre de papel reciclado.

 

Escritas por mujeres periodistas y profesionales, aparecen las vivencias, por ejemplo, de Lisy Llanes, una ingeniera que se integró como contratista a CREA, brigada constructora del sector privado; en tanto Deisy Delgado cuenta cómo se convirtió de trabajadora contratada, en la presidenta de Dajo, la primera cooperativa no agropecuaria en el servicio de lavandería y atelier en La Habana.

 

Allí está también Yacquelín López Hierrezuelo, carpintera ebanista de Las Tunas, a más de 600 kilómetros al oriente de la capital cubana, quien antes fue albañil, vendió ajo y cebolla en la calle, crió conejos y montó una granja de pollos. Ahora, como carpintera exitosa, dispone de taller propio y una alta demanda para sus creaciones.

 

Todo el trabajo con material reciclado de Inspiradoras lo realizó Yuyú, como suelen llamar a Yunairi Estrada Carpio, quien aparece igualmente entrevistada en uno de estos plegables. Hace cinco años ella fundó Ecopapel, taller que produce de manera artesanal papel reciclado para empresas y negocios privados, además de productos a pedido. Allí emplea a cinco personas, todas familiares cercanos y mayormente de la tercera edad.

 

“Son inspiradoras de hoy que desde el sector estatal, el privado y las cooperativas han tenido la osadía y el deseo de emprender un proyecto que les dio autonomía económica y personal; también a otras mujeres y otras personas. Cada una tiene un historia que puede ayudar a otras mujeres a andar su propio camino”, apuntó la periodista Sara Más, en nombre del colectivo de autoras.

 

Al final, explicó, se reserva un espacio en los plegables para que cada persona pueda escribir y bocetar su proyecto y emprender así su propio sueño.

 

Inspiradoras III, en fase de producción, se ha concebido como una agenda bitácora destinada a muchachas jóvenes y adolescentes que, a manera de diario, les permita anotar sus ideas sobre las mujeres que quieren ser.

 

Para Tamara Roselló, del equipo de comunicación del Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR), Inspiradoras es “la oportunidad de que tomen mayor alcance propuestas comunicativas que ya estaban en curso”. Se trata de aprovechar los acumulados que tienen organizaciones en Cuba que, desde los medios de comunicación, dan visibilidad al protagonismo de las mujeres.

 

La iniciativa Inspiradoras facilitó, además, la realización del experimento social de la campaña Evoluciona, en contra de la violencia hacia las mujeres y las niñas, coordinada por OAR y enfocada en el acoso callejero. A propuesta de un grupo de jóvenes de la Articulación Juvenil de OAR, el experimento sacó el tema a la calle y puso a los hombres en el lugar donde habitualmente están las mujeres, como blanco constante de asedio y piropos.

 

“Ese ha sido uno de los productos más exitosos de la campaña, que aspira a romper con los imaginarios que sostienen el acoso callejero y la manera tradicional en que abordamos el tema”, apuntó Roselló a SEMlac.

 

La iniciativa Inspiradoras es el resultado del trabajo de la Editorial de la Mujer de la FMC, OAR, las agencias de noticias Inter Press Service (IPS) y Servicio de Noticias de la Mujer (SEMlac) y el Grupo América Latina: filosofía social y axiología (Galfisa) del Instituto de Filosofía, bajo la coordinación del programa de Oxfam en Cuba y el apoyo de la Embajada de Canadá en La Habana.

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                                                      ¿E-GOVERNMENT EN CUBA?

POR KATIA SÁNCHEZ MARTÍNEZ EN JUNIO 17, 2019

https://www.lapenultimacasa.com/e-government-en-cuba/

 

El gobierno electrónico es una consecuencia de la apropiación que hacemos de Internet. Su aplicación es, por ende, expansiva en cuanto a servicios e integración. En nuestro país, desde la prensa, la institucionalidad y la ciudadanía misma, existen cada vez mayores referencias a la necesidad de su ejercicio eficiente.

 

Pero utilizar internet desde el aparato estatal no basta para hacer e-government.

 

Qué es el gobierno digital?

Efectivamente, e-government se define como el uso y aplicación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en la administración pública.

 

Sin embargo, dichas tecnologías no constituyen un fin último, sino el medio para conseguir objetivos de gobernanza democratizadora acorde a las emergentes formas de comunicación social en una era de interconexiones digitales.

 

Esto es, aprovechar las oportunidades de los escenarios virtuales para:

 

Mejorar la eficiencia de los procesos internos estatales en su rol ante la sociedad, generando una administración más sencilla y menos burocratizada. La informatización de los registros públicos impulsada por el Ministerio de Justicia podría ser un buen ejemplo para definir esta simplificación, que involucra la gestión de servicios y trámites gubernamentales directamente online.

 

Establecer formas de comunicación política que faciliten la transparencia, garantizando a la ciudadanía su derecho a una información pública veraz sobre las instituciones y su gestión. Los escenarios digitales no crean transparencia per se. La voluntad política de la transparencia, por ende, es preexistente a nuestra presencia online, y debe partir de un compromiso de nuestras organizaciones con la ciudadanía.

 

Fomentar vías directas de interacción y participación ciudadana, a través de una comunicación cada vez más transversal y proactiva en función de las necesidades sociales. Dicho de otra manera, en un ámbito donde los públicos son también productores de contenido y la información se construye de forma multilateral, es clave trabajar a partir de valoraciones críticas de servicios y políticas, adoptando procesos de toma de decisiones que tengan en cuenta, mucho más que antes, los aportes de la ciudadanía.

 

Cómo se da la transformación digital de las organizaciones en Cuba?

 

La transformación digital de las organizaciones usualmente se torna compleja, porque no depende de utilizar las tecnologías en mayor o menor medida, más bien parte de una concepción estratégica institucional alineada con objetivos que la gestión en la web contribuye a alcanzar.

 

Esto significa que para trabajar en función de un gobierno en línea, se necesita más que tener sitios web actualizados y Twitter. En primer lugar, es necesaria una lógica estructural que dilapide los flujos de comunicación en un solo sentido, para construir procesos dialógicos con los ciudadanos.

 

Una estructura deficiente y burocratizada, no hará más que reproducir la deficiencia y la burocracia en los medios digitales. Por ello, poner como eje la utilidad que podamos brindar al público a través de la presencia online de las instituciones, es el primer paso para reconfigurar los modos de hacer e interactuar.

 

En este caso, la gestión online se ve afectada por una dinámica basada en una extrema verticalidad dentro de los organismos de la administración central, que choca con la horizontalidad y la relativa desmediatización que facilitan los espacios en la web.

Las Direcciones de Comunicación aquí despliegan un rol sustancial, porque si bien no definen las políticas institucionales ni los mensajes que la organización desea emitir, sí que son responsables de diseñar y aplicar estrategias que articulen ambos entornos –offline y online– propiciando convergencias entre los intereses de las partes, es decir, entre los públicos y la institución.

 

Estamos donde están los usuarios o los usuarios están donde nosotros?

 

El contexto cubano tiene peculiaridades que afectan negativamente el desarrollo balanceado de un gobierno digital. Si nos ponemos a pensar, la creciente incorporación de las tecnologías e Internet a la vida cotidiana de las personas, así como la masiva presencia de los usuarios en las redes sociales, propició la necesidad de empresas, instituciones y gobiernos a también ocupar y participar de esos espacios, no ya como portadores supremos de la información, sino como actores dentro de procesos más horizontales de comunicación.

 

En Cuba, ha ocurrido ligeramente a la inversa. La mayoría de sitios web de la administración central del Estado fueron creados sin que existiera una correspondiente demanda de sus servicios online desde la población. Es decir, sin que hubiera un acceso significativo a Internet.

 

En el caso de 2018, cuando el presidente y el Consejo de Estado y de Ministros, –además del resto de OACEs que aún no estaban– decidieron abrirse cuentas en la red social Twitter, ocurrió un proceso similar. Si bien los gobiernos se han incluido en las redes sociales porque los usuarios están allí, en Cuba los usuarios han debido ir hasta Twitter para encontrarse con los organismos centrales y su gobierno.

 

Lo cierto es que si hasta 2018 Facebook acaparó casi el 90% del tráfico web desde Cuba a las redes sociales, el panorama de 2019 en adelante podría comenzar a alterarse, teniendo en cuenta el notable incremento de perfiles en Twitter desde finales del año pasado.

 

Dónde se ubica Cuba con respecto al resto del mundo?

 

El Índice de Desarrollo de Gobierno Electrónico de la ONU (EGDI) se calcula a partir de tres variables:

Calidad y alcance de los servicios en línea

Conectividad de las telecomunicaciones

Capacidad humana

 

En 2018, la Encuesta de gobierno electrónico ubicó a Cuba en el lugar 134 de 193 países disponibles. En 2016, Cuba aparecía en el puesto 131, por lo que, a simple vista, pareciera existir una regresión en la Isla en cuanto a este índice de desarrollo.

 

Índice de Desarrollo de Gobierno Electrónico para Cuba (2018)

https://publicadministration.un.org/egovkb/en-us/Data/Country-Information/id/43-Cuba

 

Sin embargo, tanto las acciones emprendidas en los últimos tiempos, como la voluntad política de reconocer al gobierno electrónico como un asunto de comunicación social, indican lo contrario.

 

Nuestra ubicación en el ranking, de todas maneras, refleja que aún estamos en una etapa de presencia emergente, descrita como aquella en la que “el país asume el compromiso de desarrollar Gobierno Electrónico, pero solo información básica se brinda a través de Internet”.

 

Katia Sánchez Martínez (Comenzó a estudiar Comunicación Social sin saber qué era y se graduó creyendo que podía conquistar el mundo -o al menos Cuba- con su carrera. Su servicio social se dividió entre un ministerio y, posteriormente, un medio de comunicación. Siempre enfocada en la comunicación digital y online. Ideó este blog porque cree de verdad en el desarrollo de su profesión en Cuba. Lo que más le gusta en el mundo es estudiar materias que no necesita, como el idioma coreano.)

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CUBA: LA HISTORIA ESTÁ EN DEUDA CON LAS MUJERES NEGRAS

DE LA REDACCIÓN (SEMLACCU.ENET.CU)

 

La Habana, febrero, (SEMlac).- Llenar los vacíos que la historiografía y narrativa histórica tiene aún respecto al papel de las mujeres negras en las luchas de las cubanas por sus derechos, así como en la forja de la identidad y la nación, es una deuda a saldar.

 

En ello coincidieron activistas e intelectuales el pasado viernes 23 de agosto, durante un encuentro del proyecto cultural El Club del Espendrú, en el cual se recordó la fundación hace 59 años de la Federación de Mujeres Cubanas y se disertó sobre una destacada intelectual negra: la maestra María Dámasa Jova (1890-1940).

 

Para el investigador Tomás Fernández Robaina, “recordar a una de las figuras más significativas del pensamiento antirracista cubano, que al igual que otras mujeres y hombres luchó por una Cuba equitativa donde se respete la diferencia y la diversidad”, es un pequeño aporte en el empeño de visibilizar el legado de la población afrodescendiente.

 

Intelectual, negra y feminista

 

Aracely Rodríguez, quien investigó para su Tesis de Maestría la vida de la insigne pedagoga María Dámasa Jova, destacó la trascendencia de esta mujer, nacida en la antigua provincia de Las Villas, en el centro del país. “Con su intelecto creó espacios de formación de conciencias colectivas y sociales, traspasando los muros del saber y del poder establecidos por la colonialidad”, dijo la investigadora.

 

De acuerdo con la activista, aunque la vida de Dámasa Jova estuvo marcada por el magisterio, sobresalió además como poeta, escritora, periodista, feminista e incluso en la vida política. “Instituyó nuevas metodologías para que maestras y maestros tuvieran herramientas y lograran protagonismo en sus aulas, una enseñanza más dinámica y postmodernista”, explicó Rodríguez.

 

Fue la primera mujer afrocubana propietaria de una imprenta en la isla, la que compró con su salario para editar las revistas Ninfas y Umbrales, de las cuales sería fundadora y directora artística, literaria y técnica. “Pero también para enseñar litografía a niños y niñas que no podían continuar sus estudios, llegando a formar a más de 200 en este oficio”, refirió la especialista.

 

“Hablamos de una mujer negra que escribió ‘Arpegios íntimos’, texto que mereció varios premios en su época; de una mujer negra que tenía un espacio fijo en el liceo de Santa Clara, donde tocaba violín, recitaba poesías y recaudaba dinero que devolvía en acciones para los niños desamparados. Estamos frente a una mujer que logró hacerse respetar en un espacio que estaba destinado para determinada clase y color. Una mujer intelectual que, aunque se codeaba con la alta sociedad, tenía conciencia con la gente de su raza, lo cual se observa en su poesía, con un pensamiento feminista en torno a las problemáticas de la mujer y el hombre negros”, sostuvo Rodríguez.

 

Según mencionó la investigadora, Dámasa Jova fue la primera mujer negra que al participar en el Congreso Nacional Femenino de 1939, en La Habana, expresó sus preocupaciones sobre la marginación de las mujeres afrocubanas, y su discurso fue fundacional en la construcción y el desarrollo de un pensamiento feminista negro cubano.

 

En ese mismo año se unió al partido Conjunto Nacional Democrático y fue elegida como la candidata regional para el Congreso de la República; sin embargo, la junta electoral provincial desautorizó su candidatura. Fue propuesta como representante de las mujeres en la Constituyente de 1940, junto a las destacadas feministas Elma Pérez y Ofelia Navarro Domínguez, pero la muerte la sorprendió en los primeros días de enero de ese año.

 

Rescatar una parte “invisible” de la historia

 

Yulexis Almeida, investigadora e integrante del colectivo Afrocubanas, llamó la atención sobre la necesidad de comenzar a compilar y publicar textos como el de la investigación de Rodríguez sobre Dámasa, que ha logrado reunir tanta información dispersa.

 

Ello contribuiría a sacar a la luz la obra de muchas mujeres negras y su contribución al legado cultural de la nación, dijo la especialista durante el encuentro, realizado en la biblioteca Rubén Martínez Villena, ubicada en el municipio capitalino Habana Vieja.

 

Para la periodista y activista Gisela Arandia, la investigación sobre Dámasa Jova va más allá de rescatar una historia olvidada, al visibilizar el papel de las maestras, un rol donde las mujeres negras se involucraron históricamente y que sigue siendo una tarea pendiente.

 

A juicio del escritor Roberto Zurbano, “reescribir la historia puede ser un ejercicio académico, familiar, de la memoria; pero es también un ejercicio político y filosófico importante. Con este trabajo se reescriben dos o tres formas de historia: la de la mujer negra en Cuba, la historia intelectual que ha excluido a muchas de estas personas, y la historia de la educación en el país, a menudo concebida desde una visión dogmática, donde la raza no podía estar ni en el centro ni en los bordes, sencillamente no estaba. Todas necesitan ser suficientemente visibles”, expresó.

 

En opinión de la investigadora Aracelys Rodríguez, son elementos que tributan a la agenda de las mujeres en Cuba hoy, que pasa por asumir que existe un feminismo negro, diferente. “No porque nosotras seamos distintas, sino porque venimos con un pasado histórico y eso hay que reflejarlo en la agenda para que todas y todos podamos decir mañana que tenemos un feminismo integrado, único; en el cual estén las mujeres negras y su pensamiento, que tanto han aportado y el cual muchas veces queda a la sombra”, concluyó.

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                                  HABANA INSIDER: ARTE|CULTURA|IDEAS      

 

ES UN BOLETIN ELECTRONICO QUE OFRECE DE MANERA GRATUITA, UNA SELECCION DE LOS MAS INTERESANTES CONTENIDOS PUBLICADOS EN LA PRENSA DIGITAL CUBANA E INTERNACIONAL. SOMOS UN PROYECTO NO LUCRATIVO CREADO EN BARRIO OBRERO, S.M. PADRON, LA HABANA, CUBA POR PROFESIONALES DEL ARTE Y LA COMUNICACION. BAJO EL CONCEPTO CONOCER PARA TRANSFORMAR, DESEAMOS COMPARTIR LA ACTUALIDAD ARTISTICA Y CULTURAL, EL CONOCIMIENTO DE LA INNOVACION SOCIAL Y CIENTIFICA, LOS DEBATES QUE OCURREN EN LA ISLA Y FUERA DE ELLA, EN TORNO A NUESTRO PRESENTE Y FUTURO, CON UNA VISION PROGRESISTA, CRITICA Y TOLERANTE. PARA SUSCRIBIRTE, ESCRIBENOS A: MENAABELARDO@GMAIL.COM

 

Publicado el agosto 25, 2019 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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